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Recobrando el King invisibilizado

Por Juan Ángel Gutiérrez Rodríguez / Especial para En Rojo

Las estructuras de poder nos han vendido por los pasados 50 años la figura de Martin Luther King, Jr. como la de un predicador, no de un profeta, cuyo único interés era la armonía racial. Es por esa razón que han convertido su sermón “Yo tengo un Sueño” como su discurso definitorio. Al descarnar y descontextualizar esta alocución las estructuras de poder han manipulado y suavizado la voz del profeta. Un sermón que debe entenderse desde su prédica del 1962 que se fundamenta en los tres males de la sociedad estadounidense: la pobreza, el racismo y el militarismo.

Por más de 50 años han intentado escondernos al verdadero King. Me gustaría presentarles al King que nos han negado en las celebraciones y en las investigaciones. El King que el sistema no desea que conozcamos, que es una amenaza para el sistema. Al King verdaderamente revolucionario.

En una carta que King envía a Coretta el 18 de julio de 1952 reflexiona sobre su lectura del libro “Looking Backward” de Bellamy donde afirma lo siguiente “Doy la bienvenida al libro porque gran parte de él está en línea con mis ideas básicas. Me imagino que ya sabes que soy mucho más socialista en mi teoría económica que capitalista. Y, sin embargo, no estoy tan opuesto al capitalismo al cual no he podido ver su mérito relativo. Se inició con un noble y elevado motivo, a saber, para bloquear los monopolios comerciales de los nobles, pero como la mayoría de los sistemas humanos, fue víctima de lo mismo contra lo que se estaba rebelando. Entonces hoy el capitalismo ha superado su utilidad. Ha traído un sistema que toma las necesidades de las masas para dar lujos a las clases. Entonces, creo que Bellamy tiene razón al ver el declive gradual del capitalismo “ (Carson, 1998).

el king anticapitalista

Un mes antes de ser ejecutado, en marzo del 1968, en casa de uno de su más importante colaboradores, Harry y Julie Belafonte, King le comentaba a un grupo de personas cercanas “es el sistema el problema, y nos está ahogando hasta la muerte”. A esta aseveración Andrew Young, un cercano colaborador y luego alcalde de la ciudad de Atlanta y Embajador de los Estados Unidos a las Naciones Unidas, les responde “Bueno, no sé, no es todo el sistema. Es sólo una parte y creo que lo podemos cambiar”. King responde “El problema es que vivimos en un sistema fallido. El capitalismo no permite que haya movimiento de recursos económicos. Con el sistema, un pequeño grupo de privilegiados son ricos más allá de la conciencia y casi todos los demás están condenados a la pobreza de alguna forma”. A pesar de reconocer los avances en derechos civiles, King afirma que “Lo que más me preocupa ahora es que todos los pasos que se han tomado hacia la integración, y de esos estoy convencido, es que nos estamos integrando a una casa en llamas”. King estaba claro de que el problema del racismo era un síntoma que estaba ligado al sistema económico, el capitalismo, la enfermedad. Les presento al King anticapitalista.

El reto, en nuestras luchas diarias, es no olvidar que la mayoría de los problemas, tanto sociales, políticos y económicos, que enfrentamos como país son los síntomas de una enfermedad llamada capitalismo. Es como dice el dicho “la enfermedad no esta en la sábana”. No reconocer esta cruda realidad nos lleva a poner parchos al sistema que causa profundas heridas de injusticia y opresión; parchos que no sana las heridas sino que las profundizan.

El King de la lucha de clases 

En su primera visita en febrero del 1968 en solidaridad con la huelga de los trabajadores de la basura en la ciudad de Memphis, Tennessee, King respondió, a preguntas de un periodista, que “en un sentido se podría decir que estamos enfrentados en una lucha de clases”. Sobre su perspectiva de la lucha de clase King afirmaba que “el racismo es un instrumento de la clase privilegiada, como forma de dividir la clase trabajadora dándole a los blancos un margen de ventaja económico marginal y motivar en su sicología las pretensiones de superioridad”. En el último año de su vida King regreso a la idea de la lucha de clases. Les presento al King de la lucha de clases.

King estaba claro que los síntomas del sistema (el racismo, el sexismo, la homofobia, xenofobia) son instrumentos que el sistema utiliza para mantenernos divididos e imponer su voluntad. Debemos reconocer las inequidades que el sistema crea. Debemos atender esas inequidades. King estaba claro que los síntomas del sistema no afectaban sólo a los negros sino que también tenía profundas consecuencias para los blancos. Lo importante es recordar y reconocer que el sistema usa nuestras diferencias para mantenerlos divididos y oprimidos.

El King antireformista

En otra ocasión afirmó, “por años he trabajado con la idea de reformar las instituciones existentes de la sociedad, un pequeño cambio aquí y un pequeño cambio allá. Ahora siento diferente. Yo pienso que tenemos que reconstruir la sociedad enteramente”. Les presento al King anti reformista.

King sabía que el reformismo no era una alternativa para superar el racismo y la pobreza. No podemos seguir construyendo un nuevo país en una sociedad (colonizada y capitalista) que está en llamas y que su fin se acerca. King nos advierte que el camino de la nueva sociedad no es reformar la colonia y el capitalismo. El sistema tiene que ser cambiado, transformado de raíz.

El King internacionalista

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz en el 1964 señaló lo siguiente sobre el aparthied: “Es en esta situación, en la cual a la gran masa de sudafricanos se le niega su humanidad, su dignidad, se les niega la oportunidad, se les niegan todos los derechos humanos; es en esta situación, que muchos de los más valientes y de los mejores sudafricanos sirven largos años en la cárcel, con algunos ya ejecutados; ante esta situación, en Estados Unidos y Gran Bretaña tenemos una responsabilidad única. Porque somos nosotros, a través de nuestras inversiones, a través de la incapacidad de nuestros gobiernos para actuar con decisión, los culpables de reforzar la tiranía sudafricana. Nuestra responsabilidad nos presenta una oportunidad única. Podemos unirnos en la única forma de acción no violenta que podría traer libertad y justicia a Sudáfrica, la acción que los líderes africanos han apelado, en un movimiento masivo por sanciones económicas”. Les presento al King internacionalista.

King reconocía que la explotación y el empobrecimiento en nuestros países son producto de las relaciones de injusticia y opresión con los países “desarrollados”, del imperialismo. Reconocía que el éxito de la lucha por la justicia y la libertad se fundamenta en la solidaridad internacional.

El King obrero

Estas reflexiones de King sobre el capitalismo lo llevaron acercarse al movimiento obrero. Señalaba en 1957 que “yo todavía creo que el movimiento obrero puede ser un instrumento poderoso para eliminar los demonios que enfrentamos en nuestra nación que le llamamos segregación y discriminación… con la unión de la poderosa influencia de los trabajadores y todas las personas de buena voluntad en la lucha por la libertad y la dignidad humana, puedo asegurarles que tenemos un instrumento poderoso”. En su discurso del 11 de diciembre del 1961 a la Cuarta Asamblea Constitucional de la AFL-CIO en la ciudad de Miami Beach en la Florida, King reafirmó el papel del movimiento obrero en la transformación de la sociedad capitalista. Le decía a la Asamblea que “para encontrar un gran diseño que resuelva los grandes problemas, el movimiento obrero tendrá que intervenir en la vida política de la Nación para marcar el curso que distribuya la abundancia a todos en vez de la concentración entre unos pocos”. Les presento al King obrero.

Entendía King que la unidad entre el movimiento obrero y el movimiento contra el racismo era fundamental y poderosa para derrotar los males de la sociedad y lograr su transformación. El éxito de la nueva sociedad se basa en la unidad de los sectores obreros y trabajadores con las luchas comunitarias y sectoriales. Una unidad, que King dice que es “un instrumento poderoso” de transformación.  

Las estructuras de poder buscan maneras y formas, de acallar, manipular, la voz y el mensaje del profeta. Del profeta que enfrenta el poder, y sus diversas manifestaciones históricas, denunciando las acciones e inacciones que producen explotación, exclusión, empobrecimiento y muerte. El profeta que denuncia que los privilegios y comodidades de las clases en el poder son producto de relaciones de injusticia. Ese mismo profeta trae palabras de esperanza y aliento. Palabras que desean alimentar las ansias de libertad y fortalecer las prácticas de liberación.

Un estudio minucioso del ministerio y la práxis del Rev. King nos ha muestrado como encarnaba al profeta bíblico. Enfrentó; consistente, continua e insistentemente, a la sociedad estadounidense con su práctica de exclusión racial pero también con su práctica de explotación, empobrecimiento y violencia en todo el mundo. Creer que la única preocupación de King era la justicia racial es desvirtuar su mensaje y su militancia por la liberación y la justicia. Les presento al King revolucionario.

El reverendo Juan Angel Gutiérrez Rodríguez pertenece a la Mesa de Diálogo Martin Luther King, Jr.

Aunque de vidrio…

Por Zahira Cruz Gómez / Especial para En Rojo

Siempre me he interesado por los sujetos marginales, por los disidentes, por los heterodoxos. Aquellos de los que no se sabe exactamente si la sociedad les ha dado la espalda o si ellos se la han dado a la sociedad. Da igual. Tal vez venga a ser casi lo mismo. Por un lado parecería que la sociedad se vengara de ellos: como no eres como yo, como no haces lo que quiero, como no te ves como nosotros, como no vas a los mismos lugares ni te entretienes igual, como no piensas igual, pues quédate ahí afuera —diría que a jugar con el perro si ahora no fuera tan ‘chic’ jugar con el puto perro—, mientras nosotros jugamos al Monopolio y comemos helado de pétalos de rosa o simplemente un mofonguito con caldo de pescao y una piña colada. 

Y está bien, cada cual ha de hacer lo que mejor le parezca. Pero en realidad, no los culparía de haber sido al revés, si en lugar de la sociedad haberles dado la espalda, ellos, los raros, los diferentes se la hubiesen dado a la sociedad diciéndole: no juego contigo porque no me interesa vivir bajo tus reglas, porque tus formas me parecen excesivamente tribales y burdas, porque me quieres controlar a tu antojo y conveniencia, porque rehuyes lo que no conoces, lo que se sale de tu redil. Porque eres opresiva aunque tengas el descaro de encubrirte con el manto de la democracia y lucir altivamente la máscara de la soberana desencia que tu iglesia, promulgadora de linchamientos, te ha hecho creer que mereces solo por militar en sus filas. Porque lo mismo llevas la corona que la gorra de plato, lo mismo el cetro que la macana y vestida de reina o policía siempre la mueca burlona entre las cejas y el juicio mezquino y feroz entre dientes. 

Quizá esto ni se trate de un ejercicio de voluntad, o sea adrede, sino de algo que por naturaleza sucede, algo relacionado a lo animales que somos, algo que tal vez tenga que ver con la ley de conservación de las especies no menos que con las leyes del mercado y las instituciones de poder. Pero esto es debatible, como todo. Algunos dogmáticos, ortodoxos pensarán que, precisamente por no acomodarte, por no condicionarte a las normas, al orden establecido es que eres más animal que ellos y mereces el desprecio, el repudio y el juicio. Porque tratas de ser libre aunque sea una utopía, y ni el intento se perdona. Porque no controlas tus pasiones, porque te rebelas contra el yugo esclavizante de la razón —y sabemos que lo que es racional se decide, casi siempre arbitrariamente, según la verdad hegemónica—; porque, ¿cómo alguien en su sano juicio, un ser racional puede cuestionarse y oponerse a esta verdad? Sólamente un ignorante salvaje. Entonces, recuerdo que el pintor Francisco Goya, dijo con uno de los grabados de su serie Los Caprichos, que “El sueño de la razón produce monstruos”. Yo conforme me hago mayor creo ir entendiendo esto mejor, porque al igual que el licenciado Vidriera —personaje de la novela ejemplar El licenciado Vidriera, de Miguel de Cervantes—, “aunque de vidrio, no soy tan frágil que me deje ir con la corriente del vulgo” (Ed. Cátedra; p. 69).

Congreso de Conmemoración • Centenario de René Marqués (1919-2019).


Cien años: nuevas miradas, nuevas lecturas

Convocatoria

La Universidad de Puerto Rico en Bayamón convoca a participar  en el congreso

Centenario de René Marqués (1919-2019). Cien años: nuevas miradas, nuevas lecturas, los días miércoles 2, jueves 3, viernes 4 y sábado 5 de octubre de 2019. 

El congreso proveerá la oportunidad para reconocer y revalorar la obra marquesiana al cumplirse 100 años del  nacimiento de esta importante figura de la literatura puertorriqueña. 

Por otra parte,  se desea dar a conocer y resaltar las letras del escritor puertorriqueño René Marqués entre las nuevas generaciones y grupos que tal vez no lo conocen, y generar una discusión entre académicos y estudiosos sobre la obra del autor a la luz de la realidad social y los nuevos conocimientos. 

El congreso Centenario de René Marqués (1919-2019). Cien años: nuevas miradas, nuevas lecturas se constituirá con conferencias plenarias, charlas y tertulias sobre diversos aspectos relacionados con la obra de René Marqués, presentaciones de proyectos y trabajos de investigación en sesiones de tres ponencias de 20 minutos agrupadas por un tema común, exhibiciones de textos y memorabilia, presentación de vídeos, representaciones teatrales de algunos de los textos dramáticos de René Marqués y la celebración de un Maratón de Lectura de las obras del autor. Las actividades también incluirán la producción de una guía bibliográfica sobre los estudios existentes sobre la obra de Marqués.  

Además, este congreso desea estimular la creatividad literaria de los estudiantes. Con este fin, el Departamento de Español de la UPRB decretará una convocatoria para escribir textos motivados por la obra marquesiana para su Certamen Literario del 2019-2020. 

Ejes temáticos

1. La producción literaria de René Marqués: obras de teatro, novelas, cuentos, ensayos y poemario.  Contenidos temáticos, recursos creativos, innovación, manejo del lenguaje, influencias y aportaciones.

2. Marqués y las polémicas del siglo XX en Puerto Rico.  La definición de la identidad colectiva e individual del puertorriqueño.  Conflictos y movimientos políticos: nacionalismo, colonialismo, asimilismo, ideologías religiosas y sociales.

3. Marqués y el desarrollo de la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO) del Departamento de Instrucción Pública.

4. René Marqués como teórico literario.  Conceptos del drama, la narración, la exposición y el lenguaje poético.

5. René Marqués ante la academia, la Universidad de Puerto Rico y los grupos intelectuales de mediados del siglo XX en Puerto Rico.

6. Ideas y corrientes  filosóficas en el pensamiento marquesiano.  Existencialismo, fatalismo, nihilismo, 

7. René Marqués y la historia de Puerto Rico, el Caribe y Latinoamérica.

Modalidades de participación

1. Ponencias y presentaciones individuales

Los interesados pueden  presentar una propuesta de ponencia sobre algún aspecto afín con uno de los ejes temáticos propuestos. El comité organizador evaluará las propuestas de ponencias recibidas y seleccionará aquellas que mejor cumplen con los objetivos del congreso, en términos de su contenido, calidad, novedad, seriedad académica y valor investigativo. Las ponencias seleccionadas se organizarán en mesas de discusión que incluirán tres presentaciones por mesa, agrupados por áreas de estudio o afinidades temáticas. El tiempo de presentación de las ponencias será de 15 minutos (alrededor de 8 páginas a doble espacio) y se incluirán tres ponentes por mesa.

2. Mesas de estudio, trabajos colectivos y paneles

Varios deponentes pueden proponer presentaciones colectivas o en mesas de trabajo en grupo, previamente organizadas y definidas por los deponentes participantes, alrededor de un tema común o un aspecto de interés compartido. En esta modalidad, pueden optar por una presentación de 1:20 minutos en total, en la cual los participantes establecerán el uso del tiempo que consumirá cada uno, así como el orden y el estilo de presentación. De igual forma, pueden organizar un panel con tres ponencias independientes, pero relacionadas por algún tema o aspecto preacordado.

Proceso de presentación de propuestas y requisitos

Para participar, los interesados deberán someter la propuesta de su presentación, ya sea individual o en la modalidad de mesas de estudio, trabajos colectivos y paneles, en o antes del viernes 26 de abril 2019. 

1. Las propuestas individuales deben incluir los siguientes aspectos:

Título de la presentación o trabajo

Área de estudio en que se ubica el tema

Nombre completo del deponente 

Dirección electrónica y teléfono

Afiliación académica y Hoja de vida

Resumen de no más de 300 palabras de la presentación a desarrollar 

2. Las propuestas de mesas de estudio, trabajos colectivos y paneles deben incluir

Título de la presentación o trabajo

Área de estudio en que se ubica el tema

Nombre completo de cada uno de los deponentes 

Dirección electrónica y teléfono de cada uno de los deponentes

Afiliación académica y Hoja de vida de cada uno de los deponentes

Resumen de no más de 300 palabras de la presentación a desarrollar 

Nombre del coordinador o ponente a cargo de la mesa

La propuesta podrá ser sometida por correo electrónico o por correo regular a las siguientes direcciones:

Universidad de Puerto Rico en Bayamón

Atención: Departamento de Español, Congreso Centenario de René Marqués

170 carretera 174 Parque Industrial Minillas

Bayamón PR 00959

Correo electrónico: espanol.uprb@upr.edu 

AGENDA CULTURAL

William Carlos Williams y su madre puertorriqueña: la pintora y pianista Raquel Helena Rosa Hoheb Hurrard

La escritora Marta Aponte Alsina ofrecerá una charla el 20 de abril de 2019, a la 2:00 pm en la Casa Paoli, calle Mayor 2648, Ponce. Disertará sobre la protagonista de una de sus novelas: La muerte feliz de William Carlos Williams, la puertorriqueña  Raquel Helena Rosa Hoheb Hurrard. Raquel nació en Mayagüez, de madre martiniquesa y padre de la isla de St. Thomas. Estudió pintura en  París, bajo la dirección de maestros célebres como Carolus Duran y Jean Jacques Henner. En las Antillas conoció a quien sería su esposo, George Williams.  

Los Williams Hoheb se establecieron en Rutherford, New Jersey, donde Raquel Helena dio a luz a William Carlos Williams, uno de los grandes poetas del canon literario estadounidense. Aponte hablará sobre el proceso de investigación de su novela, sobre los enlaces caribeños y las memorias que el libro reconoce y sobre Rutherford como uno de los lugares receptores de la diáspora puertorriqueña.

Marta Aponte Alsina es autora de novelas, relatos y ensayos. En 1994 publicó la novela Angélica furiosa. Siguieron El cuarto rey mago (novela); La casa de la loca (relatos); Vampiresas (novela corta); Fúgate (relatos); Sexto sueño, (novela); El fantasma de las cosas (novela); Sobre mi cadáver (novela corta); Mr. Green (novela corta); La muerte feliz de William Carlos Williams (novela) y Somos islas (ensayos). Sexto sueño recibió el Premio Nacional de Novela confiere el Programa de Estudios de Mujer y Género de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Fue directora de las editoriales del Instituto de Cultura Puertorriqueña y de la Universidad de Puerto Rico. Ha sido editora de libros y revistas, entre ellos la antología Narraciones puertorriqueñas, publicada por Fundación Biblioteca Ayacucho.

Sábado, 20 de abril de 2019/ 2:00 pm

Casa Paoli, calle Mayor 2648, Ponce

(939) 640-1584/ nmirizarry@gmail.com

Entrada gratis

Auspicia: Fundación Puertorriqueña de las Humanidades

Breves de José María Liboy

Sociedades secretas y sociedades anónimas

Las sociedades secretas siempre han sido un tema fascinante y desconocido para mí. López Dzur dice algo sobre ellas en sus libros de historia de San Sebastián, y para Muñoz Rivera son cosa prohibida, que en sus cartas al Directorio del Partido Autonomista comenta sin ocultar que el asunto lo atrae. En una biografía de Mao que leía de niño, se habla de la Sociedad del Loto Blanco, que llevaba al poder a una inmensidad de personas contra el Emperador chino. Algunas las fundaban los desgraciados y los visionarios. Se parecían a los sindicatos de hoy en día, pero eran mucho más pintorescas que las organizaciones obreras porque las integraban campesinos. La verdad es que sé muy poco del asunto y a veces parece un tema poco serio políticamente.

Me resultan más familiares las organizaciones financieras. Puedo entender lo que es el mercado de bonos y lo que es un cierre, como en 1940 cuando el hijo de Muñoz Rivera cerró el mercado de bonos de la Central Soller. Medida que protestó la secretaria del abogado que Muñoz Marín contrató para terminar con las operaciones de la central. La carta de esa señora es famosa en el mundo de los nacionalistas puertorriqueños y la historiadora Acosta la consigna en su libro de historia sobre el Partido Nacionalista. Me da la impresión de que el hijo de Muñoz Rivera no obraba de mala fe cuando le pone límites a la especulación con las inversiones de los independentistas.

Los visionarios o llamados illuminati son casi siempre conservadores en materia religiosa y social. Este cierre, que en 1940 le puso límites a la economía, es típico de un tipo visionario. Hoy los cierres son medidas conservadoras, no hay duda de que se llevan a cabo para ponerle coto a los inversionistas. La ley 121 la aplauden muchos porque efectivamente es un cierre. No está claro si en efecto se hace para ponerle fin a la servidumbre de muchas mujeres, o si por el contrario, favorece el coloniaje. Eso es algo que la posteridad tendrá que juzgar.

Secuela del escorpión

Escribir el cuento del escorpión no me dio tanto trabajo después de todo. Ya había escrito un cuento sobre una picadura que había publicado Mario Cancel en Narrativa Puertorriqueña. El relato lo inspira una visita que le hice a una niña cuando tenía seis o siete años, con un primo de mi padre que es doctor en medicina y que me llevó a Valle Arriba para que viera el inmenso cienpiés que la había picado en la cuna. Lo sacamos de la parte delantera de la nevera en la casa suburbana y la nena se puso en cuarentena casi desde la cuna debido a la herida que le causó la picadura. En cuarentena, usaba otro nombre. Se llamaba Sick Bay estar en cuarentena y ahora estar en cuarentena se llama Rehab. Hay gente que muere en Rehab Station sin cura. La nena tenía cura si la atendíamos. Ya yo estaba emplazado desde los seis años para hacerme cargo de ella. Se convirtió en una mujer preciosa cuando llegó a la adolescencia, pero seguía en Rehab.

La atendimos con una cepa de células madres, pues la picadura le causó una obstrucción en el aparato reproductor. Cuando nació el niño, se podían ver residuos de necrosis en sus manos. Afortunadamente, la nena se pudo casar con el muchacho con el que ella quería hacer su vida. Yo estaba emplazado para hacer eso desde que era pequeño. William Burroughs dice que estas cosas son comunes en el Sur de Los Estados Unidos y particularmente en Trinidad, donde la deseabilidad de una cura como la que ella recibió hace que haya un culto al cienpiés. Claro, eso es exagerar mucho. Son bromas de William Burroughs. El hecho es que incluso Don Luis Ferré sabía que la muchacha estaba en cuarentena. Era agente del Gobierno porque estaba en Sick Bay. En la librería Hermes, donde saludé al anciano exgobernador, no me regalaron la novela de Burroughs que habla del famoso culto, sino una novela más positiva de Lem, Fiasco, que habla de otro problema que iba a ver en el tray de mi hijo.

Debido al hecho de que la cepa estaba congelada, el nene nació con dedos supernumerarios en la mano derecha. Esto lo menciona Lem en Fiasco, donde se congela al operario de una nave en problemas, para descongelarlo en una nave nueva en el futuro. Lem argumenta que la descongelación del operario causa que aparezcan los problemas de la mano. Ahora bien, los lunares rojos que tenía en la mano los causó la necrosis de la portadora.

Una mujer entera

Por Juan Forn

Mientras la televisión y un enjambre de periodistas locales y corresponsales extranjeros y el Uruguay entero estaban pendientes de la agonía de Mario Benedetti en un hospital de Montevideo, Idea Vilariño se murió en silencio a unas cuadras de distancia. Aunque el día de su muerte un centenar de admiradores le rindieron homenaje en el hall central de la Universidad de la República, a su entierro en el Cementerio del Norte, a la misma hora, fueron sólo catorce personas. El episodio cierra de manera perfectamente coherente la leyenda que la rodeó siempre, a veces alimentada y a veces padecida por ella misma.

Como muchos de mi generación, conocí los poemas de Idea Vilariño en las ediciones que le hizo Schapire en los ’60. Fueron de los primeros libros que compré con mi propia plata, cuando tenía trece o catorce años, y no podía creer que se pudiera decir tanto con tan pocas palabras, y con palabras de todos los días. Uno empezaba a leer esos poemas preguntándose si no eran material de poster, hasta que venía esa descarga eléctrica en el plexo y se nos atragantaban las palabras en la garganta y entendíamos con clarividente certeza que no se podía decir eso de otra manera, no se podía decir eso sin haber pasado antes por las comarcas más pavorosas del amor. Había uno en particular que se llamaba “Ya no” (Ya no será / ya no / no viviremos juntos / no criaré a tu hijo / no coseré tu ropa / no te tendré de noche / no te besaré al irme /nunca sabrás quién fui / por qué me amaron otros / … Ya no soy más que yo / para siempre y tú / ya no serás para mí / más que tú /… Ya no sabré dónde vives / con quién / ni si te acuerdas / No me abrazarás nunca /… No volveré a tocarte / No te veré morir). La Vilariño se lo había escrito a Onetti, le había escrito todos los poemas de ese libro terrible, y se lo había dedicado, y años después le quitó la dedicatoria cuando lo reeditó, y logró por fin lastimar a Onetti como él la había lastimado a ella.

En los años ’90, cuando yo trabajaba en Planeta y María Esther Gilio y Carlitos Domínguez preparaban su biografía sobre Onetti (Construcción de la noche), los torturaba pidiéndoles que contaran más cosas de aquella terrible historia de amor hasta que la Gilio me dijo: “¿Por qué no encargás una biografía sobre Idea y nos dejás de joder a nosotros?”. 

Todo lo que puede saberse de ella, ahora que ha muerto, está en el extraordinario suplemento especial que El País de Montevideo le dedicó hace unos días (donde Rosario Peyrou define inigualablemente su poesía: “El máximo escepticismo con la máxima sensualidad”) y en el libro-álbum La vida escrita, publicado el año pasado, que reúne fragmentos de sus diarios, cartas, textos inéditos y recuerdos de sus amigos (“El tipo de homenaje que suele tributarse a los grandes poetas cuando mueren y que nosotros quisimos hacerle antes”, según su responsable, Ana Inés Larre Borges) y en el documental Idea, que filmó Mario Jacob en 1996 (donde ella dice: “Cuando escribo nunca miento. Puedo mentir en la vida de todos los días, pero no cuando escribo”).

Gracias a ellos sabemos que el padre le recitaba, a Idea y a sus hermanos, desde muy chicos, poemas del Siglo de Oro español en voz alta (y que por eso, antes de aprender a leer, ella ya inventaba poemas de rima y métrica perfectas con palabras que elegía exclusivamente por su sonido). Que, a pesar de su salud precaria, desde los veinte años vivió sola. Que antes de cumplir los treinta publicó esta opinión sobre la poesía rioplatense de su tiempo: “Miserablemente estancada en un pantano, pobre poesía de provincia, sin originalidad, sin fuerza, sin ningún poeta verdadero, ningún intenso, ningún nuevo, ningún desesperado, ningún revolucionario. Nadie sabe cantar, nadie tiene mensaje”. Que colaboró en la legendaria revista Marcha hasta que le censuraron por pornográfico un poema donde decía “un pañuelo con sangre, semen, lágrimas” (el problema era que lo firmara “una mujer sola”; ella los mandó a la mierda y no publicó más nada con ellos). Que dio clases durante treinta años en un liceo (se levantaba a las cuatro de la mañana para estar en el liceo a las ocho y tenía otro trabajo a la tarde, y de noche traducía, entre otros a Shakespeare). Que durante muchos años se resistió a recibir premios (no a obtenerlos: le dieron como tres veces el Premio Nacional de Poesía pero recién lo aceptó en 1987, cuando consideró que el jurado era irreprochable). Que detestaba las apariciones en público y que dio apenas tres entrevistas en su vida (“Me gusta mucho escuchar las entrevistas que les hacen a los demás, pero yo no tengo el don: recién al otro día se me ocurren las cosas inteligentes que podría haber dicho”). Que tocaba tangos al piano y los bailaba y los cantaba igual de bien. Que, en lugar de publicar libros nuevos, a partir de 1966 prefirió reeditar los tres que menos le disgustaban (Nocturnos, Poemas de Amor y Pobre Mundo) agregando de canuto en cada reimpresión los poemas nuevos que iba escribiendo, hasta que en 1989 aceptó sacar un libro enteramente inédito: lo tituló, a secas, No, y los dos últimos versos del libro son éstos: “Inútil decir más / Nombrar alcanza”. Que tenía una muletilla (“¿Cómo te diré?”) que la pintaba en genio y figura. Que una septicemia estuvo a punto de matarla a los veintisiete y la tuvo postrada en llaga viva durante casi tres años. Que se casó tres o cuatro veces (siempre por gratitud, con los tipos que fueron buenos con ella, como Manuel Claps, que la cuidó durante aquellos tres años) pero el hombre de su vida fue, sin discusión, Onetti (el propio Claps fue quien los presentó, cuando ella acababa de recuperarse de aquella septicemia).

Que Onetti y ella sólo pasaron juntos nueve noches, en once años. Que al principio él le pareció el hombre más adulto que había conocido y que, a causa de eso, perdió después toda confianza en su propio juicio. Que los momentos juntos eran “el infierno en la calle Durazno”. Que él la llamaba por teléfono y le decía: “Ayudame a entender el modo en que te quiero”. O: “Tengo una loca que se ha tirado al piso y me abraza los pies y no sé qué me pide. Te llamo porque necesito oír tu voz, escuchar a alguien sensato”. Que él le reprochó siempre que no lo amaba de verdad, que sólo lo usaba para escribir “esos poemas tremendos”. Que ella le reprochó siempre que no apareciera “ni una mujer entera” entre los personajes de sus novelas.

Vaya a saberse cuánto es cierto y cuánto es leyenda en toda esta historia. Yo sólo sé que, precisamente por saberse incompleta, Idea Vilariño logró convertirse en una mujer entera, absoluta. En un poema titulado lacónicamente “43” se retrató, a mi gusto, mejor que en ninguna otra parte. Son sólo cinco líneas: “Como un jazmín liviano / que cae sosteniéndose en el aire / que cae cae cae / cae. / Y qué va a hacer”.

Tomado de www.pagina12.com.ar