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Derechos humanos y la defensa de la soberanía

La defensa de los derechos humanos es tema que compele a cerrar filas cuando se invoca como valor a defender sin cuestionamiento. Son muy pocas las personas que se atreverían a ni siquiera insinuar que no simpatiza con una causa que se defina como una lucha en defensa de los derechos humanos, ya sea de un individuo o un colectivo.

Suena más sencillo de lo que es. La mayor parte de las personas no conocen la dimensión abarcadora de lo que son derechos humanos. Si se le pregunta a cualquiera con probabilidad podrán mencionar o identificar uno o dos derechos humanos que se conocen mas bien en su modalidad de derechos civiles, o sea, en su contraposición ante el estado del cual es ciudadano. Los más conocidos son la libertad de expresión, de prensa, de asociación, religión o la protección de no ser privado de vida o propiedad sin un debido proceso de ley. Ante violaciones de estos derechos la mayoría de las personas cerrarán fila con los ofendidos.

Pero los derechos humanos no se limitan a estos que atañen al individuo en su acepción libertaria. Existen otros derechos humanos que, aunque no reconocidos comúnmente resultan ser indispensables para el ejercicio pleno de los anteriores derechos. Tales son los derechos a la educación, la salud, a la vivienda, al trabajo, en fin, a una vida digna.

En total son 30 los derechos humanos reconocidos por la Declaración Universal de Derechos Humanos proclamada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. Estos se dividen entre derechos individuales y colectivos, sociales, económicos y culturales.

La ideología que prevalece en el mundo capitalista occidental enfatiza y prioriza los derechos individuales, de primera generación, sobre los derechos colectivos, sociales y económicos. En los países comunistas o socialistas se prioriza en los derechos sociales y económicos, a veces en detrimento de los derechos individuales. Es aquí donde se traban las grandes batallas de la humanidad.

El asunto se complica aun más cuando se contrapone la soberanía de un estado o país a establecer el sistema económico y político que atienda las necesidades particulares de su pueblo. La intervención de un poder extranjero que pretenda imponer su particular visión económica y política se entiende como injerencista. Esto puede chocar con la pretensión de invocar los derechos humanos como universales. Ejemplo dramático de ello, fue el genocidio ocurrido en Ruanda entre abril y julio de 1994 en el cual la etnia hutu asesinó alrededor de 500,000 a 1,000,000 de tutsis. Muchos en la comunidad internacional observaron impávidos como se desarrollaba el genocidio mientras en los organismos internacionales no fue hasta ya muy avanzado el proceso que se movieron tropas de los cascos azules de la ONU para tratar de infructuosamente detener el sangriento episodio ante los reclamos de soberanía del estado de Ruanda. Asimismo, los reclamos de la comunidad internacional para detener la práctica de la mutilación genital en países africanos han encontrado resistencia ante reclamos de que es parte de su cultura y tradiciones. Se enfrentan pues por un lado la soberanía de un estado y los derechos a la preservación de tradiciones y culturas que chocan con valores de derechos humanos que aspiramos que se apliquen universalmente.

No conozco de ningún estado en el mundo que tenga un récord perfecto de cumplimiento con el respeto y garantía de los derechos humanos en sus 30 artículos. En todos los estados se dan hechos de abuso de poder policíaco, represión, discrimen y trato desigual. Lo que distingue a unos de otros es cuan efectivo y comprometido es el estado en atender las violaciones y proteger los derechos de sus ciudadanos. En EEUU, por ejemplo, el movimiento de Black Lives Matter se organizó ante la frecuencia conque se priva de la vida a los afrodescendientes sin que el estado procese al ofensor, o si lo procesa son demasiadas las veces en que los ofensores blancos salen airosos y queda el crimen impune. Las estadísticas de personas sin hogar (554,000), personas que pasan hambre (20.6% de los hogares con niños), sobre 40,000,000 sin plan médico, resultan en violaciones flagrantes a los derechos humanos de una vida digna, a vivienda, a salud, a alimentación. Sin embargo, a nadie se le ocurriría pedir que se intervenga en el país más rico del mundo que teniendo los recursos y los medios permite que millones de sus ciudadanos mal vivan en condiciones de marginalidad. Un país, que mediante el ejercicio de su poder económico y militar, impone sanciones y bloqueos a otros países y con su injerencia provoca o agrava problemas de acceso a recursos alimentarios y de salud.

En América Latina diariamente se asesinan, desaparecen y reprimen a dirigentes comunitarios, indígenas, periodistas y activistas políticos. Esto ocurre con mayor o menor grado en casi todos los países de la región. Quién no conoce los feminicidios de Ciudad Juárez, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el asesinato de la dirigente Berta Cáceres en Honduras, la represión en Chile contra el pueblo Mapuche, los falsos positivos y desparecidos y asesinato de dirigentes de la FARC en Colombia, luego de los Acuerdos de Paz. Sin embargo EEUU prima a estos países como sus aliados incondicionales y los utiliza de megáfonos contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La doble vara de EEUU es demasiado obvia. Si hubiera en Cuba, Venezuela y Nicaragua las mismas violaciones de derechos humanos que ocurren en México, Colombia, Honduras y Chile, entonces ¿por qué atacar a unos y hacerse de la vista gorda con los otros? Hay una sola respuesta: el ejercicio de la soberanía que defienden con firmeza Cuba, Venezuela y Nicaragua, la negativa al sometimiento a los designios de EEUU en la región.

Contra bloqueos, sanciones e intentos de aislamiento internacional, Cuba y Venezuela han defendido su derecho a la soberanía, a establecer el sistema político y económico que mejor atienda las necesidades de su pueblo. ¿Errores cometidos?, muchos, admitidos por ellos mismos. Deseos de rectificación, siempre, contra viento y marea. ¿violaciones de derechos humanos? De seguro los habrá habido, como los hay en todos los países del mundo. En Venezuela, tras enfrentar las llamadas guarimbas, el gobierno identificó hechos aislados de uso de exceso de fuerza y procedió a detener a los miembros de las fuerzas policiacas implicados y a someterlos a proceso. Desconozco el desenlace de los mismos, pero de que ha habido voluntad política de detener esos excesos, la ha habido.

Las dificultades económicas que enfrenta Venezuela responden a muchos factores. La baja en el precio del barril de petróleo que cayó de mas de $100.00 a menos de $30.00 en los últimos años estremeció la economía venezolana. El acaparamiento de artículos de primera necesidad, alimentos y gasolina por enemigos de la revolución para su venta en el mercado negro colombiano, el tráfico con bolívares que desencadenó una inflación sin precedentes, sin ignorar actos de corrupción e ineficiencia administrativa en el gobierno, ha creado un estado de necesidad que dificulta la vida diaria de los venezolanos. Sin embargo, en contra de todos los pronósticos, el Gobierno Bolivariano continúa cumpliendo con las metas de garantizar vivienda digna, proveer servicios de salud gratuitos con los recursos que se tienen y garantizar la educación gratuita de sus niños y jóvenes.

¿El que Venezuela esté atravesando por dificultades económicas amerita la intervención e invasión de este país? ¿Solucionaría algo meter tropas de EEUU en Venezuela? ¿Cuántos muertos están dispuestos a poner EEUU y cuántas vidas venezolanas están dispuestas a tomar en nombre de una falsa idea de democracia? ¿Cuál ha sido el resultado de las intervenciones de EEUU en el mediano oriente? ¿Reinan las libertades, la democracia capitalista y los derechos humanos en esa región, o acaso no está sumida en una espiral de muerte, destrucción y terrorismo? ¿Es ese el futuro de América Latina?

La verdadera protección de los derechos humanos comienza por el respeto a la vida digna de sus pueblos y al ejercicio pleno de su soberanía.

La autora es co presidenta del Movimiento Nacional Hostosiano (MINH)

“Y si vuelve nacer yo la vuelvo a matar”

Los maté, sí señor

Y si vuelven a nacer

Yo los vuelvo a matar…

Voy a seguir sus pasos, voy a buscarla hasta el más allá.

El preso número 9.

Qué inmenso, qué inmenso, ser el dueño de la finca y la mujer.

El Jaragual

Pero como ella al fin era mujer

solo supo responder con la traición…

Vale más cualquier amigo

sea un borracho, sea un perdido

que la más linda mujer.

Entre copas y amigos

Las citas que anteceden provienen de canciones famosas, que la gente tarareaba en la calle, pero no las escribió el rapero (o trapero) Bad Bunny. Son composiciones antiquísimas que fueron muy populares en su época. El preso número 9, del mexicano Roberto Cantoral, fue grabado hasta por la estadounidense Joan Báez. El Jaragual, de don Felo, adquirió fama en la voz de Ismael Rivera y, más tarde, con Lucecita Benítez, entre muchos otros. Copas y amigos estuvo en las velloneras de todos los cafetines de Puerto Rico en la voz de Felipe Rodríguez.

Desde la aparición de esas canciones ha trascurrido, cuando menos, tres cuartos de siglo. Don Felo (Felipe Rosario Goyco, quien también compuso la exquisita Estando Contigo, más conocida como Madrigal) nació en 1890 y murió en 1954. Las otras canciones citadas, aunque de menor edad que El Jaragual, también son antiguas. En todas ellas encontramos, como enfoque central, una visión altamente peyorativa de la mujer y, peor aún, la justificación del abuso y la violencia desatados contra ella. Más que compañera es presentada como un mero objeto, desleal por naturaleza, frente a la cual debemos estar siempre en guardia.

¿Y que encontramos en la música popular de ahora, casi un siglo después? Para no enlodarnos mucho las manos citemos sólo una estrofa del rapero de moda llamado Bad Bunny:

Ponte de rodilla

y no es pa que rece

y dile a tu novio que evite

si no quiere que el AK lo enderece.

Utilizando como muestra esas líneas es fácil concluir que las canciones de ahora son, en extremo, más vulgares y agresivas. (¡Y cité una de las menos explícitas!) Pero en el fondo se trata de lo mismo, de la mujer como objeto y de la glorificación de la violencia. Estos dos temas estuvieron muy presentes en la música popular latinoamericana hace casi un siglo y lo están con igual o más fuerza ahora.

La música popular es tal vez el medio de expresión artística que con más nitidez expresa lo que bulle en el grupo social que la produce. Tal vez porque es de más fácil elaboración, las composiciones nacen casi diariamente expresando lo que la gente siente o lo que sucede en el barrio. Los temas de nuestra plena y nuestra salsa, o de la ranchera mexicana, el vallenato colombiano o la samba brasileña nacen, como nació el tango argentino, del arrabal, de la barriada o, en leguaje puertorriqueño, del caserío o de la urbanización.

Esa realidad –que la música popular sea expresión de las vivencias y los sentimientos que se manifiestan en nuestras comunidades– nadie la puede cambiar. Así es, así ha sido y seguirá siendo. Lo que sí podemos cambiar o, al menos, tratar de cambiar, son las vivencias y sentimientos que luego se traducen en expresiones musicales. Está muy bien que los jóvenes de nuestros barrios trasplanten sus experiencias hacia creaciones artísticas de cualquier tipo. Lo que la sociedad debiera aspirar es que esas vivencias superen prejuicios y visiones ancestrales donde casi siempre la mujer lleva la peor parte. Al comparar expresiones de música popular del pasado con las que se producen en la actualidad, como hemos visto antes, encontramos que el cambio ha sido mínimo o, peor, que hemos caminado hacia atrás. Antes Felipe Rodríguez, en una melodía contagiosa, nos decía que la mujer, por mandato genético, traicionaba, mientras Roberto Cantoral convertía en símbolo al marido que mataba a la “traidora”. Ahora los exponentes del rap y el trap hacen lo mismo, solo que con menos lirismo y más vulgaridad. Es la misma historia, sólo cambia la gráfica y el ritmo.

Seguimos nadando en las mismas aguas turbias y, al menos en cuanto al tema que aquí comentamos, debemos reconocer que persiste una evidente inmovilidad social. Sobre esto se ha escrito bastante, pero no suficiente. En el centro de todos los análisis está el fracaso evidente de nuestro sistema educativo, particularmente aquel dirigido a los jóvenes de las comunidades económicamente marginadas.

Recientemente, en una entrevista en el diario El Nuevo Día, la profesora y experta criminóloga Dora Nevares señalaba que aun cuando la Constitución plantea como objetivo central el desarrollo integral del ser humano, la escuela no ha logrado eso. Añadía: “Es violencia política. El Censo de Comunidad 2007-2011, que es el más reciente, dice que el 17% de los jóvenes, entre 18 y 24 años, no completaron escuela superior. Y el Censo del 2000, dos de cada cinco, de 15 años o más, tampoco está subiendo. Una población casi analfabeta.”

Ese analfabetismo funcional que señala Dora Nevares, producto de un sistema educativo que todos los años malgasta miles de millones de dólares, es una de las causas del problema que antes señalamos. Hay otras. Pero, independientemente de las explicaciones, lo cierto es que, a juzgar por la letra de las canciones de ayer y de hoy, seguimos chapoteando en el mismo charco y la mujer sigue llevando la peor parte.

A mi buena gente de Claridad, que son todos y todas.

Sí, el viernes,19 de octubre, como a las 8:30 de la noche hubo un acto de vandalismo contra mi casa.  Rompieron tres cristales de una ventana en la fachada de la casa.  Estos cristales son fabricados para resistir vientos huracanados fuertes por lo que no rompen con impactos de menor intensidad.  Me pregunto qué usaron para lograr tal impacto y ruido.

Las motivaciones detrás de este acto pueden ser varias, incluso políticas.  El ruido ocasionado  fue tan fuerte que parecía una explosión.  Tanto así que un vecino que vive a cierta distancia de la casa, lo escuchó y salió corriendo hacia nuestra casa.  Mi esposa llamó al cuartel de la policía estatal de Río Piedras y nadie contestó.  La policía municipal de San Juan sí llegó rápidamente y tomó los datos pertinentes.

Queremos dar las gracias a todos los compañeros y compañeras, y en particular a los compañeros del Comité Pro Derecho Humanos de Puerto Rico, que tan pronto  se enteraron del incidente, se pusieron a nuestra disposición.

Al siguiente día estuvimos en la demostración en solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela.  No permitamos que nos usen contra nuestros hermanos venezolanos.  Un ataque a Venezuela es un ataque contra toda Latinoamérica, de la cual somos parte.  ¡Viva Venezuela libre y soberana!  ¡Abajo el imperialismo!

¡Pa´lante siempre, mi gente!

Rafael Cancel Miranda

El Topo en la Sala Sinfónica

Se apagan las luces. El actor y declamador Antonio Fornaris, a un extremo del escenario, leyó una nota del poeta Francisco Matos Paoli sobre El Topo. Terminada esta lectura, la niña Olimpia Anibaldi Sáez, biznieta de Matos Paoli y de Isabel Freire, poeta y educadora, entró por el lado izquierdo del escenario interpretando con dulce voz y “a capella”, ‘Verde Luz’.

Verde luz de monte y mar,

isla virgen del coral,

si me ausento de tus playas primorosas,

si me alejo de tus palmas silenciosas,

quiero volver, quiero volver…

La niña paró de cantar por un momento y el público, poseído por la tonada del segundo himno de la nación puertorriqueña, siguió la canción. Desde el otro lado del escenario salió don Antonio Cabán Vale, El Topo. Este tomó su guitarra y comenzó a cantar junto a Olimpia y el público.

Fue una tarde de música y poesía, al ritmo de la danza, el bolero y la plena. ‘Soy Boricua’, ‘Donde vas María’, ‘Lluvia Cantarina’, ‘Antonia’, entre otros éxitos, resonaron en la Sala Sinfónica Pablo Casals del Centro de Bellas Artes. Al final, un seis chorreao .

La voz de un hombre sobresalió de entre la multitud “¡Bravo Topo!”.

Terminado el primer bloque de canciones, El Topo salió de la tarima. Todo quedó oscuro. repentinamente, una luz tenue resaltaba a un extremo del escenario a Kamel Missaghian, quien tocaba una melodiosa versión instrumental de ‘Verde Luz’ con su salterio. Mientras tanto,  Fornaris declamaba “Prólogo”, el primer poema del Topo.

La banda de músicos dirigida por el maestro Carlos “Tato” Santiago en el piano, tomaba un receso luego de la extraordinaria introducción a la celebración de El Topo y su Verde Luz.

Entre los artistas que participaron estuvieron el duo guaniqueño Flor de Viento, interpretando los temas ‘El día que tu te fuiste’ y ‘Un café de estudiantes’, canción que Cabán Vale dedicó a su primera compañera Carmen, al igual que el poema ‘Paisaje desolado’.

También, participó un trio de violines que interpretó una versión instrumental de la canción ‘Me la paso pensando’, al mismo tiempo que que Fornaris leía el poema ‘Punta Arenales’. Yolanda Díaz, la productora del evento luego me confesó que esa era su canción favorita, y aunque Cabán Vale no la quiso cantar se las ingenió para incluirla en el programa del evento.

Su hijo, Adeán Cabán Butter, también músico y productor discográfico, cantó ‘Tu mano canción’, ‘De ti me alejé’ y ‘El alacrán colorao’, su favorita de pequeño.

Antes de terminar el último bloque de canciones, Danny Rivera subió al escenario para dedicarle unos versos a Cabán Vale y cantar la danza ‘Tu vives en mi pensamiento’. Los versos decían:

Bardo de mi pueblo

Poeta de mi tierra

Nos descubres cuando escribes

Poemas de identidad

Porque Antonia vive en la memoria patriótica

Bañada de recuerdos del verde luz de mar

Todos cantando tus sentimientos y canciones

Para no olvidar jamás quienes somos…

Solina, solina

Las manos del campo

Y verde luz, el himno que nos pone a llorar…

Para cerrar el espectáculo llegaron de sorpresa Alberto Carrión, José Nogueras y Andrés Jiménez “El Jíbaro” que junto a Rivera, Adeán y El Topo cantaron Verde Luz una vez más.

El Topo no pisaba el escenario desde el 2004, pero el pasado domingo, 14 de octubre de 2018, intervino con esa racha en un concierto histórico en la Sala Sinfónica Pablo Casals.

El cantautor se estará presentando el próximo miércoles, 24 de octubre, en la Conmemoración del Aniversario de la Masacre de Río Piedras dedicado a la prisioneras políticas Nina Droz y Ana Belén Montes. El acto se celebrará en el cruce de la calle de los Mártires y la calle Robles en Río Piedras.

Alianza de la humanidad para impedir la venta del mundo

En estos días, (24 octubre), la ONU completa 70 años de vida, mientras la humanidad vive bajo grave una crisis civilizatoria. Para salir de esa situación, no contamos con gobiernos y ni la misma ONU puede ayudar. Incluso las religiones que deberían ofrecer caminos de salvación a la humanidad, no se han movilizado eficazmente para dar al mundo un rumbo más sano. Son militantes sociales, y pueblos originarios que tienen articulado nuevas resistencias y utopías. En los años 90, en el sur de México, por tres veces, indios y aliados se reunieron para “Encuentros de la Humanidad por la Vida y contra el Neoliberalismo”. Desde 2001, la sociedad internacional ha celebrado 18 sesiones del Foro Social Mundial y muchos foros temáticos.

En 2017, científicos sociales y militantes de diversos continentes crearon la Fundación Audacia en nombre de la Humanidad. Ellos proponen que la humanidad pueda ser sujeto principal de la autorregulación del vivir juntos a escala global, responsable de la vida en la Tierra y por la vida de la propia Tierra, contra la mercantilización y la privatización de todas las formas de vida. De hecho, sólo la humanidad puede hablar y actuar para transformar el mundo y proteger la vida en la Tierra y todos sus habitantes. La primera acción colectiva será el Ágora de los Habitantes de la Tierra (AHT). Retomando el antiguo Ágora de las ciudades griegas como espacio de discusión democrática, empieza a nacer una alianza de la humanidad, en nombre de todos los/las habitantes de la Tierra, incluso los no humanos. Ese proceso apoya la ONU, pero, al mismo tiempo, quiere crear una Organización Mundial de la Humanidad (OMHU). En diciembre, en el 70º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, los (las) habitantes de la Tierra tienen que reivindicar la fuerza de la vida, la libertad y la justicia, alcanzadas por los derechos conquistados hasta ahora. A partir de las comunidades locales, deben asumir la gestión de su futuro común sobre una base pluralista, cooperativa y participativa. Así se creará local e mundialmente un proceso que fortalezca una cultura colectiva que exija la erradicación de la guerra, declare ilegal la pobreza y la exclusión social. Esto supone desacreditar el actual sistema financiero especulativo depredador.

Muchos países, como el Brasil, viven un momento de radicalización à la derecha, que impone violencia y regreso à la barbarie. Es necesario defender la democracia, pero como eso es articulado internacionalmente, solo puede ser vencido por una nueva alianza de todos/as los/as habitantes de la tierra.