Inicio Blog Página 1782

El huracán del trópico y la poesía antillana de Luis Palés Matos

Después del tambor, el huracán del trópico es la figura lírica más importante de la poesía antillana de Luis Palés Matos. Decimos «antillana» porque el poeta guayamés siempre rechazó la idea de que su labor artística pudiera encerrarse dentro de la tradición exclusiva de una raza u otra, fuese esta la negra o la blanca o la mezcla, o sea, la mulata. Su interés explícito era forjar una poesía antillana, que expresara «nuestra realidad de pueblo en el sentido cultural de ese vocablo».1

En realidad, Palés Matos no tenía razón alguna para plantearse crear una poesía negra; esta, ya existía. No se trata solamente de que su maestro, Luis Lloréns Torres, hubiera tratado esta temática en su poesía «criollista crepuscular», sino que el escritor guayamés también conocía de primera mano la riqueza cultural de los barrios negros de la comarca sur de Puerto Rico. Para comprobar esto, basta con leer el capítulo 17 de su novela Litoral: Reseña de una vida inútil. En este, Palés nos brinda una muestra de la poesía negra puertorriqueña en su forma pura, sin destilar, o sea, sin estilizaciones ni ironías formales. Y es que, contrario al estadounidense Vachel Lindsay, autor del poema The Congo (A Study of the Negro Race), Palés no creó artificialmente una lírica que estereotipara la cultura y manera de expresarse de los negros. Tampoco hizo lo que, con toda justeza efectuó el cubano Nicolás Guillen: llevar magistralmente a la poesía escrita de Cuba la riqueza de las expresiones y manera de hablar de la población negra de ese país. En ese sentido, Luis Palés Matos no es un poeta negrista. Él era un guayamés de ascendencia blanca. Precisamente en ello radica la grandeza de la poesía palesiana: en afirmar que la cultura puertorriqueña (nuestro «ten con ten») brota de la interacción dialéctica de lo blanco y lo negro, que siempre preservan su relativa autonomía: «Estás en pirata y negro, / mi isla verde estilizada, / el negro te da la sombra / te da la línea el pirata. / Tambor y arcabuz a un tiempo / tu morena gloria exaltan, / con rojas flores de pólvora / y bravos ritmos de bámbula».

Al igual que sus contemporáneos, el cubano Nicolás Guillén y el martiniqués Aimé Césaire, Palés Matos le confirió al tambor africano un lugar privilegiado en la poesía antillana. Así, por ejemplo, en Tuntún de pasa y grifería el tambor no solo aparece un total de 21 ocasiones, sino que desempeña una función lírica distinta dependiendo de su lugar en el libro: En seis de las veintiuna, el tambor es un simple instrumento musical; en cinco, un ente mágico; en cuatro, un animal vivo; en tres, un animal vivo e instrumento musical, a la vez; en dos, un mero instrumento de guerra y, en una, desempeña todas esas funciones a la vez (animal vivo, ente mágico, instrumento musical y arma de guerra). ¿Se inventó esto Palés, mediante el uso del recurso de la «ironía» para efectuar una crítica severa del racismo en la isla? No lo creo. Lo que el poeta guayamés hizo aquí fue transportar a la poesía escrita todo un conjunto de imágenes visuales, sonoras y mitológicas que ya estaban presentes de manera expresa en la cultura de los negros de El Caribe y que daban al tambor africano un valor musical, lingüístico y social extraordinario. Ya en 1906, el prestigioso etnólogo y antropólogo cubano Fernando Ortiz, en su libro Hampa afrocubana: Los negros brujos, señaló que, de todos los instrumentos musicales africanos en Cuba, el tambor es el principal «porque lo es en todas las regiones de África que surtieron nuestro país de esclavos, en los cuales toma variadísimas formas según los no menos variados usos a que se dedica; así hay tambores para el culto, la guerra, el funeral, la boda, la danza, etc.» (Editorial Nuevo Mundo, pp. 202-203).

Palés, hay que insistir, nunca se propuso sustituir su visión de mundo por la de los negros de Guayama. Por eso, y precisamente por eso, el poeta guayamés nos brindó la poesía negra de Puerto Rico en la voz de «El Gran Ciempiés» de Guayama, y no en la suya propia. Rememorando su visita de niño a la hacienda la Esperanza a ver la ceremonia del baquiné junto a su nana Lupe, nos dice:

«Concluido el rosario comienzan las canciones del baquiné. Son canciones con aire y cadencia de villancicos navideños. En ellas se ponderan las virtudes del niño, los desvelos de la madre por curarlo, y se exorcizan a los espíritus malignos que embrujaron su cuerpo: Zape, zape, zape, / espíritu malo; / vuélvete a la sombra / de dónde has llegado […] El Gran Ciempiés, en modulado tono de barítono y con gestos y visajes de exorcista, dice la estrofa completa y la multitud le corea cantando los dos versos finales. A las voces agudas de las mujeres, opónese en armonía o contrapunto, el acento grave y viril de los hombres». (Litoral, capítulo 17)

¿En qué consiste pues, la poesía antillana de Luis Palés Matos? En esto hay buenas y malas noticias. Lo bueno es que el poeta guayamés se expresó al respecto en varias entrevistas que le hicieron entre 1926 y 1932. Lo malo es que estas datan de un período en que su poesía antillana estaba aún en proceso de germinación. Además, y esto es lo verdaderamente importante, las entrevistas de 1926-1932 intentaban dar respuesta a las críticas de orientación «criollista» que le había hecho púbicamente el poeta José de Diego Padró. Este no le veía valor alguno al intento de Palés de forjar una poesía antillana, que destacara la contribución del negro a la espiritualidad de los pueblos caribeños de habla castellana. Padró le reprochaba a Palés el haber abandonado la visión de Luis Lloréns Torres de que, en lugares como Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo, la cultura negra se había disuelto por completo en la hispanófila y que, por tanto, carecía de valor autónomo. El negro antillano, en la poseía del juanadino, era un «criollo crepuscular», o sea un mulato con corazón y alma española. Hablando de uno de sus temas favoritos, la mujer puertorriqueña, nos dice Lloréns: «El África fue tuya. / Fue tuya en las esclavas / que el surco roturaron, al sol canicular. / Tenían la piel negra y España les dio un beso / y las volvió criollas de luz crepuscular».2 El vocablo criollo se usaba entonces para referirse al que no era español puro. Palés invierte por completo la fórmula de Lloréns, y le responde a Padró: «El antillano es un español con manera de mulato y alma de negro. Esta definición sublevará, indudablemente, a muchos. Pero ni el español ni el negro protestarán».3

Palés nunca retomó el tema de los fundamentos de la poesía antillana, después de las entrevistas mencionadas. Lo que sí sabemos es que en 1949 él llevó a cabo un «arreglo» de Tuntún de pasa y grifería para insertar a Puerto Rico en el conjunto de las islas y naciones de El Caribe, independientemente de la cultura local, idioma o historia de dominación colonial. Pero en 1926-1932 se trataba todavía de distanciarse de la visión «criollista» e hispanófila que dominaba la lírica en nuestra isla. Para llegar al Caribe antillano, multicultural y multilinguístico, e insertarnos dialécticamente en él, Palés tenía primero que destacar lo mulato frente a lo negro y lo blanco, en el contexto de Puerto Rico y las Antillas de habla hispana.

Efectivamente, el ámbito antillano de que habla Palés en 1926-1932 se circunscribe a tres países de habla hispana de El Caribe: Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo. Estas tres islas, según él, exhiben un tipo espiritual común, es decir, están psicológicamente «afinadas» en una misma dirección y, por ello, se diferencian de la masa común de los pueblos hispánicos. Esto se debe, además del aspecto psicológico, a la unidad física (igual paisaje, idéntica flora y fauna, semejanza de grupos raciales) y económica (igual realidad social y análogo destino colonial). Por supuesto, el poeta guayamés no fue el primero en definir lo antillano en términos de las Antillas de habla hispana. Ya Lloréns lo había hecho en 1913 en su poema «Canción de las Antillas». Tampoco puede decirse que Palés fuera el primero en tratar el tema de la negritud en la poesía puertorriqueña. En su libro Alturas de América hay, al menos, dos poemas sobre esta temática. Nos referimos a los poemas «La mujer puertorriqueña» y «Copla mulata».

Lo que permite que Palés efectué una completa transformación de la lírica puertorriqueña es su rechazo de las nociones culturales «tradicionalistas», que conceptualizaban lo español y lo negrista en términos de una supuesta contraposición entre civilización y primitivismo. Estas nociones, que dieron vida a la imagen de Lloréns de una «criolla crepuscular» (o sea, una mulata de la cual irradiaba luz blanca), habían dominado también la antropología y etnología en El Caribe entero por mucho tiempo. Tal era, por ejemplo, el caso de la obra de 1906 del respetado intelectual cubano Fernando Ortiz, Hampa Afro-cubana: Los negros brujos, quien era seguidor de las teorías de la criminología cultural y biológica.4 Palés Matos, sin embargo, influenciado por las nuevas corrientes literarias cubanas de su época (especialmente por Roig de Leuchsering, Nicolás Guillén y Emilio Ballagas), descarta las visiones estereotipadas sobre las razas de El Caribe; y afirma que, contrario a lo que sostenían Lloréns y Padró, «el elemento afrohispánico constituye el verdadero móvil de la poesía antillana».5

Ahora bien, una lectura cuidadosa de lo que Margot Arce de Vázquez llama la «prosa crítica» de Palés, revela, además, que este último no buscaba reivindicar abstractamente el lugar de la negritud en nuestro arte. De lo que se trataba, para el poeta guayamés era de dos cosas. Primero, de rechazar toda visión de la cultura como algo «meramente externo y formativo». Segundo, de adoptar un concepto sustantivo en que esta se mostrara como el fruto de un «constante fluir, un perenne producirse del ser o de la raza en armonía con el paisaje que los rodea».6 Palés propuso, pues, un nuevo marco de referencia para la creación de la verdadera poesía antillana.

Resulta, entonces, que, aún en su forma inacabada, la propuesta de Palés puede catalogarse como una profunda revolución en la creación lírica de Puerto Rico. Atrás quedan para siempre las definiciones abstractas de cultura, pueblo y poesía antillana. Por pueblo, nos dice él, hay que entender «acomodación básica de raza y paisaje»,7 y no una entelequia abstracta acerca de la relación entre «civilización y primitivismo». La poesía antillana es, pues, el fruto primoroso de la dinámica de acomodación de las distintas razas al paisaje y medio ambiente natural del trópico. Y es aquí, precisamente en este espacio de lucha y acomodación, en que el «poderoso elemento» negrista se destaca, desde bien temprano, sobre lo blanco y lo español:

«Ese es, a mi juicio, el caso de las Antillas. Español y negro las pueblan. El blanco impone su ley y su cultura, el negro tolera y se adapta. El ambiente tropical en que se mueven proyecta sobre ambos influjos misteriosos, y a los pocos años de convivencia el español continúa siendo un extraño en las jóvenes tierras y el negro se expande y desenvuelve como en su propia casa».8

Además, con el pasar del tiempo, la mezcla de la sangre funde los valores de raza y crea el nuevo tipo de mulato, hacia el cual se ha desplazado, según él, el acento vital de las tres islas. Se cristaliza, así, la cultura antillana, que ya no es ni puede ser africana o hispana; sino que tiene los «rasgos, actitudes y características de una raza nueva».9 O sea, que es mulata y antillana.

Nada más equivocado, pues, que someter una obra como Tuntún de pasa y grifería a un análisis de tipo formalista.10 Para el poeta Guayamés lo fundamental en el análisis de la temática afroantillana es el aspecto substantivo de la cultura: «La forma poética carece de importancia. Lo esencial es que dentro de esa forma palpite la llama viva de un espíritu fuerte y expansivo».11  Por eso fue por lo que Palés nunca habló de una poesía blanca ni negra ni mulata, sino de una poesía antillana. Y por eso fue por lo que, desde bien temprano, se rehusó a circunscribir Tuntún de pasa y grifería a la experiencia racial en Puerto Rico:

«Nosotros, en las Antillas, como punto de partida, podríamos tomar a Lloréns Torres y a los poetas cubanos Guillén y Ballagas. Estos poetas, con manera personal y distinta, han levantado el andamiaje ideal de una poesía típicamente antillana y están llevando nuestro verso a sus cauces lógicos y naturales. Lloréns, sin embargo, se limita a la pintura del jíbaro, campesino de pura descendencia hispánica, adaptado al trópico, y hace abstracción del otro núcleo racial que con nosotros se ha mezclado noblemente y que, por lo fecundo, lo fuerte y vivo de su naturaleza, ha impreso rasgos inconfundibles en nuestra psicología, dándole precisamente, su verdadero carácter antillano. Me refiero al negro. Una poesía antillana que excluya ese poderoso elemento me parece casi imposible».12

La poesía antillana de Palés Matos, como todo en la vida, es susceptible múltiples definiciones, dependiendo del aspecto substantivo que se destaque. Es afroantillana, en la medida en que el «asunto del arte» es aquí la rica cultura de los barrios negros de Guayama.  Pero es hispana, en la medida en que Palés, con un gusto exquisito, la pone en unidad dialéctica con el elemento español: «Podrías ir de mantilla, / si tu ardiente sangre ñáñiga / no trocara por madrás / la leve espuma de España».

¿Cómo queda, sin embargo, expresado el «elemento del paisaje» o medio ambiente en la poesía antillana de mi pueblo? Naturalmente, el trasfondo general de Tuntún de pasa y grifería es el mar Caribe. Pero, la realidad es que no fue hasta la segunda edición del libro, en 1950, que Palés le brindó un poema al mar, como tal. Nos referimos a «Canción de mar», en que el poeta nos obsequia una lírica de carácter épico, casi homérica, con el mar como personaje heroico. Hasta entonces, el lado activo del «paisaje» lo desempeña la figura del huracán del trópico, con sus nombres alternativos de ciclón y tormenta.

Así, en Tuntún de pasa y grifería, nos encontramos con que Palés incorpora la figura del huracán del trópico en siete poemas. Al igual que ocurre con el tambor africano, el huracán desempeña un papel distinto dependiendo de su lugar en el libro. En algunas ocasiones es un mero fenómeno atmosférico; en otras, un ente vivo; en otras, un instrumento musical y en otras, una combinación de todas esas cualidades. Veamos:

Preludio en boricua: En este poema introductorio, el huracán aparece mencionado en una sola ocasión y solo como una «peste» o fenómeno natural: «Las Antillas barloventeras / pasan tremendas desazones, / espantándose los ciclones / con matamoscas de palmeras» [Estrofa 7: Verso 12].

Canción festiva para ser llorada: En este poema el huracán aparece mencionado dos veces. Primero, como fenómeno atmosférico. «Las antillitas menores / titís inocentes bailan / sobre el ovillo de un viento / que el ancho golfo huracana» [Estrofa 6: Verso 4]. Luego aparece como un ente con cualidades sensibles: «Aquí está San Kitts el nene / el bobo de la comarca. / Pescando tiernos ciclones / entretiene su ignorancia» [Estrofa 7: Verso 3].

Ten con ten: Este es el poema en que Palés define la esencia de la cultura puertorriqueña, o sea, nuestra espiritualidad. Aquí el huracán aparece mencionado una vez. Su función es la de ser el instrumento musical que acompaña en el baile de la isla verde estilizada: «Cuando el huracán desdobla / su fiero acordeón de ráfagas / en la punta de los pies / –ágil bayadera–danzas / sobre la alfombra de mar / con fina pierna de palmas» [Estrofa 2: Verso 1].

Mulata-Antilla: Aquí el huracán aparece tres veces. Primero, es el animal que imitan los ciclones en las curvas de Mulata-Antilla: «En ti ahora, mulata, / cruzo el mar de las islas. Eléctricos mininos de ciclones / en tus curvas se alargan y ovillan, / mientras sobre mi barca va cayendo / la noche de tus ojos, pensativa». [Estrofa 2: Verso 3]. Segundo, es el animal en que viaja Mulata-Antilla al cantar su criolla canción: «En potro de huracán pasas cantando / tu criolla canción, prieta walkiria, / con centelleante espuela de relámpagos / rumbo al verde Walhalla de las islas» [Estrofa 5: Verso 5]. Finalmente, regresa a su condición de fenómeno natural.

Ahora bien, la tercera mención del huracán en «Mulata-Antilla» requiere de una consideración especial. En la versión de 1937 de Tuntún de pasa y grifería, el ámbito antillano del poeta guayamés no pasa de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. Pero en 1949, probablemente en respuesta al abandono del ideal independentista por su amigo Luis Muñoz Marín, Palés lleva a cabo un «arreglo» del poema «Mulata-Antilla» para incluir todas las islas del Caribe, independientemente del idioma o pasado colonial. Además, se autoproclama un poeta culturalmente «antillano», más allá del legado de las Antillas de habla hispana. Es un salto enorme en el proceso de universalizar su lírica antillana: «Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, / fogosas y sensuales tierras mías. / ¡Oh los rones calientes de Jamaica! / Oh noche fermentada de tambores / del Haití impenetrable y voduista! / Dominica, Tortola, Guadalupe, / ¡Antillas, mis Antillas!»[Estrofa 7: Versos 1-8]. Este abandono de la noción geográficamente estrecha del mundo antillano, postulada en la primera versión del poema «Mulata-Antilla», hace que Palés revise su definición de El Caribe entero. Si este era antes meramente el contexto geográfico o «paisaje» que hizo posible el despertar de lo afroantillano o mulato, culturalmente hablando; ahora es, asimismo, el espacio crucial en que se libra la batalla, aún inconclusa, entre el coloniaje y la aspiración de libertad de todas las islas de El Caribe, igualmente situadas. El huracán es una de las fuerzas poderosas con que se enfrenta el mundo antillano. Pero también lo es la codicia extranjera. Ante eso, lo más importante es nuestra cultura común: « ¡Antillas, mis Antillas! / Sobre el mar de Colón, aupadas todas, / sobre el Caribe mar, todas unidas, / soñando y padeciendo y forcejeando / contra pestes, ciclones y codicias, / y muriéndose un poco por la noche, / y otra vez a la aurora, redivivas, / porque eres tú, mulata de los trópicos, / la libertad cantando en mis Antillas» [Estrofa 7: Verso12].

Menú: Aquí se repite la función del huracán como un ente vivo, que confiere vida al paisaje y energía a la espiritualidad negra de El Caribe. Las expresiones líricas en este poema son de un gusto exquisito y recogen la nueva visión dilatada del entorno antillano: «Sopa de Martinica, caldo fiero / que el volcán Mont Pelée cuece y engorda; / los huracanes soplan el brasero, / y el caldo hierve, y sube, y se desborda, / en rebullente espuma de luceros» [Estrofa 6: Verso 3].

Aires bucaneros: En este poema el huracán reviste de nuevo la forma de un animal: «Al bucanero las tierras vírgenes, / el agua indómita, la mar inédita; / los horizontes donde aúlla / la agria jauría de la tormenta» [Parte IV, Estrofa 1: Verso 4].

Canción de mar: Quizás el único poema épico escrito por un poeta en El Caribe, «Canción de Mar» universaliza nuestra experiencia de gente de mar, al modo como Homero universalizó la lírica de mar de los griegos. En la historia del continente americano, este poema hace pensar en la cosmogonía de los pueblos originarios de las Praderas del Norte; cuya rica imaginación les permitió soñar con dioses y héroes acuáticos, aunque nunca conocieron ni el mar ni los océanos ni los lagos inmensos. Aquí, Palés nos muestra al huracán como un ente vivo, y como un pariente cercano de los demás fenómenos atmosféricos violentos en los mares y océanos del mundo: «Le sigue el huracán loco del trópico / recién fugado de su celda de islas, / rasgándose con uñas de ráfagas cortantes / las camisas de fuerza que le ponen las nubes; / y detrás, el ciclón caliente y verde, / y sus desmelenadas mujeres de palmeras / al plátano y al coco» [Estrofa 4: Versos 14 y 18].

Plena del menéalo: En este poema, que cierra el edificio de la lírica antillana de Palés, el huracán es mostrado en su relación esencial con los principales bailes afroantillanos. La primera estrofa, por ejemplo, nos lo describe como el baile mismo que ejecuta la Antilla en el mar. El huracán es ahora una danza avivada, distinta a la bayadera: «Bochinche de viento y agua…/ sobre el mar / está la Antilla bailando / –de aquí payá, de ayá pacá, / menéalo, menéalo– / en el huracán» [Verso 6].

Dos estrofas más adelante, el huracán es unidad indisoluble con el cuerpo de la bailarina afroantillana (de cuerpo ancho y grueso, voluptuosa y rítmica) que se entrega anímica y sagradamente en todos los bailes y ritmos caribeños. Aquí domina la sonoridad de los versos negristas, pues el huracán da vida misma al paso de Tembandumba: «Fija la popa en el rumbo / guachinango de la rumba. / ¡Ay, cómo zumba tu zumbo / –huracanada balumba– / cuando vas de tumbo en tumbo, / bomba, candombe, macumba, / si el changó de Mombo-Jumbo / te pone lela y tarumba! / ¡Como zumba!» [Estrofa 3: verso 4]. Además del retorno a la imagen de Tembandumba en el poema «Majestad negra», Palés hace referencia los influjos de las deidades africanas, específicamente a Santa Bárbara o Shangó.

En la sexta estrofa, el huracán retorna a su función de animal salvaje, pero ahora en una contienda en que la Antilla busca amaestrarlo mediante el despliegue de sus ritmos y bailes negros que, sin dejar de ser extenuantes en lo físico, son sensuales y de variaciones cadenciosas: «En el raudo movimiento / se despliega tu faldón / como una vela en el viento; / tus nalgas son el timón / y tu pecho el tajamar; / vamos, velera del mar, / a correr este ciclón, / que de tu diestro marear / depende tu salvación. / ¡A bailar!» [Estrofa 6: Verso 7].

Llegamos así a la estrofa novena del poema «Plena del menéalo». Con ella, Palés cesa para siempre de escribir poesía antillana; esta es, pues, su última referencia al tema amado y determinante de su labor como poeta. En estos versos están condensadas, alrededor de las temáticas de la negritud y los huracanes, todas sus aspiraciones y anhelos de una crear lírica de valor universal, partiendo del modesto ambiente en que pasó su infancia y juventud: Guayama, Puerto Rico. Cada palabra está bien aquilatada para acentuar la unidad de la cultura y la lucha política, en la aspiración perenne a la libertad de su querida «isla verde». Más aún, Palés siempre exaltó, con mucha humildad, el significado universal de la rica cultura negra que conoció de niño en los barrios pobres y marginados de mi pueblo. En el «tumbo» de las caderas de Mulata-Antilla, Luis Palés Matos no vio ni «primitivismo» ni estrechez regional, sino una ráfaga del huracán del trópico proyectándose al infinito: «Mientras bailes, no hay quien pueda / cambiarte el alma y la sal. / Ni agapitos por aquí ni místeres por allá. / Dale a la popa, mulata, / proyecta en la eternidad / ese tumbo de caderas / que es ráfaga de huracán, / y menéalo, menéalo, / de aquí payá, de ayá pacá, / menéalo, menéalo, / ¡para que rabie el Tío Sam!» [Estrofa 9: Verso 8].

1 Arce de Vázquez, M. (1978). Luis Palés Matos: Poesía completa y prosa selecta. Biblioteca Ayacucho, p. 219.

2 Lloréns Torres, L. (1968). Obras completas. San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, Tomo II, p, 150.

3 Arce de Vázquez, M. (1978), p. 216.

4 Ortiz, F. (2011). Hampa afro-cubana: Los negros brujos. San Juan: Editorial Nuevo Mundo.

5 Arce de Vázquez, M. (1978), p. 219.

6 Ibid., p. 222.

7 Ibid., p. 215.

8 Ibid., p. 221.

9 Ibid., p, 215.

10 Ver, por ejemplo: López-Baralt, M. (1997). El barco en la botella: La poesía de Luis Palés Matos.  San Juan: Editorial Plaza Mayor.

11 Arce de Vázquez, M. (1978), p. 218.

12 Arce de Vázquez, M. (1978), pp. 215-216.

¿Puerto Rico se levanta?

La  clase empresarial  a través de sus anuncios ha impuesto la consigna “Puerto Rico se  Levanta” como respuesta a la crisis que se ha profundizado en el país con el azote del huracán María. La consigna, como era de esperarse de la clase dominante, es una  hueca, sin contenido alguno, ni definición de cuál es el Puerto Rico que debemos levantar. ¿O es que lo único que vamos a levantar son las casas o techos destruidos por el huracán? ¿O los puentes y carreteras?.

La pregunta que nos debemos hacer es que Puerto Rico queremos levantar. Solo así podemos unirnos como pueblo y darle contenido a un trabajo de futuro. Ese proyecto de futuro no está en la mente de  la clase empresarial, beneficiaria del Puerto Rico que hemos tenido.

¿Qué Puerto Rico queremos levantar?

Definitivamente para nada queremos levantar el Puerto Rico que  hemos vivido  hasta ahora. La gran mayoría de nuestro pueblo rechaza:

1) El Puerto Rico colonial gobernado por una Junta impuesta por el Congreso.

2) El Puerto Rico donde la mitad de la población vive en la pobreza y la miseria y depende de los cupones de alimento para su sustento.

3) El Puerto Rico de decenas de miles de desempleados donde trabaja menos de la mitad  de la fuerza obrera.

4)  El Puerto Rico que expulsa de su tierra a miles de compatriotas.

5) El Puerto Rico de una enorme injusticia en la distribución de la riqueza donde el 20% mas rico obtiene el 60% de los ingresos que produce el país y el 20% mas pobre solo recibe el 1.7%.

6) El Puerto Rico donde  el capital extranjero se lleva anualmente del país  $35,000 millones libre de impuestos.

7) El Puerto Rico donde el sistema de salud es un desastre,  controlado por unas aseguradoras que atentan contra la salud del pueblo negando cubierta a tratamientos y medicinas para acumular  ganancias millonarias.

8) El Puerto Rico donde 6.000 mil familias son lanzadas  anualmente de sus hogares por los bancos cuando no pueden pagar sus hipotecas.

9) El Puerto Rico de la clase política corrupta y traidora que ha administrado el país durante las últimas décadas y que nos ha llevado al colapso.

Ese Puerto Rico no es el que quiere y necesita nuestra gente.

Por eso hay que estar alerta para distinguir entre izar la bandera para afirmar y defender los intereses nacionales y el uso de la bandera para promover un patriotismo falso bajo el cual se protejan unos intereses económicos. No hay que ser  un genio para saber que cuando Walgreens coloca en la entrada de sus farmacias una gran bandera puertorriqueña es porque beneficia los intereses comerciales de esa  empresa norteamericana, no del país.

El capital extranjero y el de aquí no tienen vergüenza alguna de presentarse con los símbolos nacionales nuestros si ello es bueno para sus estados financieros. Como nos dijera hace tiempo el viejo Marx, “el capital no tiene patria”, por lo que debemos estar alerta para no ser víctimas de sus manipulaciones propagandistas. Especialmente, en momentos de desesperanza como los que vive el pueblo puertorriqueño.

Puerto Rico se levanta cuando los puertorriqueños y las puertorriqueñas logremos acumular una fuerza política honesta y comprometida con los intereses de la gran mayoría de los puertorriqueños. Cuándo termine la injerencia extranjera y podamos recobrar nuestras libertades para actuar y decidir el presente y futuro de la nación puertorriqueña.

Cualquier proyecto de “levantar” a Puerto Rico que no incluya como su primera prioridad el rescate de la soberanía y la terminación del coloniaje está destinado al fracaso y a repetir el Puerto Rico que rechazamos.

Levantar a Puerto Rico tiene que ser además de un proyecto descolonizador un proyecto de justicia social dirigido a sacar de la  pobreza a la mitad de nuestra gente.

Estemos alerta a la publicidad y consignas del capital empresarial en su llamado a la unidad para levantar a Puerto Rico. Con sus campañas pretenden proyectar que todos somos una gran familia con intereses comunes y por lo tanto todos compartimos los problemas del país. Con ese discurso falso persiguen presentarse como defensores del país y del pueblo y apagar la voluntad de lucha de los de abajo.

Agencias de gobierno no actúan ante peligros que conllevan los generadores eléctricos

Por Damaris Súarez

Centro de Periodismo Investigativo

Imagine que cada madrugada el grito de su hijo, desesperado, le lleva a buscar con una linterna la máquina de terapia. En la oscuridad de la noche, usted solo tiene su carro, que se convierte en la única forma de encender el equipo que neutraliza la respiración entrecortada del menor. Usted regresa del sobresalto a la cama, sabiendo que es muy probable que el ciclo se repita varias veces, mientras el entorno esté impregnado del olor a ese combustible que a otros les permite dormir placenteramente cuando es quemado y convertido en monóxido de carbono. Una escena similar a esta, o peor, se repite en miles de hogares.

Puerto Rico huele y respira diésel desde que pasó el huracán María. En muchos rincones, el olor y el ruido de los generadores eléctricos se ha convertido en parte de la cotidianidad. A ocho semanas del colapso del sistema de energía, el gobierno no tiene una política pública clara para la operación prolongada de estas plantas eléctricas, que se supone que sean usadas solo en emergencias. El presidente del Colegio de Peritos Electricistas, Luis A. Sánchez, ha estimado en más de 100 mil los generadores eléctricos, la mayoría de los que operan con gasolina y diésel. Confirmó que muchos ciudadanos, por no contratar a un perito, los instalan sin tomar precauciones, poniendo en riesgo su seguridad y la de sus vecinos.

Luego del huracán Irma en el Condado de Orange en Florida, tres puertorriqueños murieron por emanaciones de monóxido de carbono por un generador de electricidad en su residencia.

Mientras que en Puerto Rico se reportaron ocho incendios de generadores y hubo al menos 30 personas intoxicadas con las emanaciones de monóxido de carbono de estos aparatos tras el huracán Irma hasta el pasado viernes. A esto se añaden 14 incendios provocados por plantas eléctricas en residencias y negocios luego del huracán María, para un total de 22, confirmó el jefe del Cuerpo de Bomberos Alberto Cruz Albarrán.

Una de las estructuras incendiadas debido a una planta eléctrica en Caguas, según fue reportado al CPI.Gabriel Mendoza Cortés, de 27 años, murió en Aguada intoxicado por el monóxido de un generador instalado en el interior de su residencia el pasado 20 de octubre. Y ya van por 14 los trabajadores de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que se han accidentado al toparse con líneas energizadas en el proceso de reparación del sistema eléctrico.

De acuerdo con Jorge Bracero, operador auxiliar de la Central de San Juan de la AEE hay una gran cantidad de generadores conectados directamente al sistema. Si el ciudadano no tiene instalado un interruptor de transferencia, la electricidad que produce el generador fluye por toda la línea de transmisión, poniendo en riesgo las vidas de los celadores que reciben “el cantazo eléctrico” al tocar las líneas “vivas”.

“Esta mañana (el pasado viernes), trabajando una línea de la técnica de Vega Baja, uno de los celadores cogió una descarga mientras trabajaba, con las manos metidas en la línea, y ahora tiene tres dedos quemados de segundo grado en una mano y otro dedo en la otra. La ignorancia de una sola persona pudo haberlo matado y ahora él es el último de 14 unionados post María que se han accidentado”, expresó Bracero.

“La demanda de estos generadores ha sido descomunal y en este momento los peritos electricistas no dan abasto con las instalaciones”, afirmó el capitán del Cuerpo de Bomberos. Cruz Albarrán indicó que las querellas por el uso inadecuado de generadores atendidas por el Cuerpo de Bomberos son referidas a la Junta de Calidad Ambiental. Fuentes del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) aseguran que el Cuerpo de Bomberos alcanza a atender las llamadas diarias para radicar querellas por violaciones a la Ley de Ruido y por las emanaciones de plantas residenciales y comerciales. Cruz Albarrán aseguró que todas las querellas son referidas a la Junta de Calidad Ambiental.

“Todos los días atendemos querellas, y sí, han aumentado los fuegos por el uso de estos generadores. En Moca se reportó uno donde personas recibieron quemaduras en segundo y tercer grado”, informó el funcionario tras plantear en que en su mayoría los incendios se producen por la cantidad de horas que las personas mantienen encendidas estas máquinas, obviando que tienen un límite de horas de uso.

“Estas máquinas, en su mayoría, no están diseñadas para operar diariamente. Tienen unas disposiciones de tiempo y horario que claramente esta situación atípica de una emergencia tan larga por los huracanes Irma y María, sobrepasan las recomendaciones de los manufactureros y ponen en riesgo a los ciudadanos que las han instalado sin la debida supervisión”, aseguró al Centro de Periodismo Investigativo el abogado ambiental Pedro Saadé.

Según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) en un mes, seis personas murieron y 167 resultaron envenenadas con monóxido de carbono relacionadas al uso de generadores en Florida tras millones de habitantes quedar sin energía energía luego de ser azotados por cuatro huracanes, entre agosto y septiembre de 2004. El Departamento de Salud de Puerto Rico ha alertado que su “uso inadecuado podría tener consecuencias letales”.

Desde el 5 de septiembre, la Junta de Gobierno de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) otorgó una dispensa para permitir el uso de generadores eléctricos sin permisos de operación. En esa fecha, la agencia reguladora paró de emitir multas y aseguró que no tomaría “acciones administrativas o imputación de violaciones por el uso de generadores de electricidad para uso de emergencia”.

El CPI corroboró con varias fuentes de agencias de gobierno que existe confusión en el alcance de la dispensa aprobada por la JCA y sobre si la misma es una desreglamentación total del uso de estas máquinas. Según se constató, ciudadanos han intentado radicar querellas para denunciar la operación ilegal de generadores de electricidad, pero estas no son atendidas ni por el Cuerpo de Bomberos, ni la Policía de Puerto Rico, y en algunos casos los funcionarios no toman acción argumentando que existe una dispensa de la JCA. Otros casos  que pudo verificar el CPI todavía esperan por los inspectores de la Junta de Calidad Ambiental.

Según la Lcda. Verónica Rivera existe en la ciudadanía y en las agencias la impresión de que la dispensa de la JCA eliminó toda la reglamentación y que por ende, durante la emergencia, está permitido colocar una planta eléctrica en cualquier lugar, sin tomar en cuenta la dispersión de los gases, el nivel de ruido y la distancia requerida de ventanas y residencias aledañas, lo que ha provocado problemas de salud afectando la convivencia en comunidades.

“Conozco de casos de personas que están comprando generadores y los colocan dentro de sus apartamentos en condominios, como un caso en Hato Rey en un piso altísimo, sin importar el riesgo que representa para toda la comunidad y sin que las autoridades hagan algo. Cuando los vecinos lo abordan, la contestación es ‘llama la policía’”, relató la Lcda. Rivera.

De acuerdo con el abogado Pedro Saadé, el aumento en el uso de las plantas eléctricas es “una bomba de tiempo” que el gobierno no ha sabido manejar adecuadamente, en la medida en que pasan las semanas y no se ve cercano el restablecimiento del sistema eléctrico.

Rivera y Saadé coincidieron en que las autoridades debieron haber previsto la urgencia de establecer un protocolo especial para el manejo de estos generadores durante el tiempo que tome restablecer el sistema eléctrico. Opinaron que esta no es una emergencia típica, por lo que el gobierno debe intervenir para evitar que ciudadanos inescrupulosos no afecten a otros escudándose en una dispensa que no los exime.

Verónica Rivera subrayó que con un reglamento especial y funcionarios informados se podría evitar la excusa de que existe una dispensa que permite usar los generadores sin restricciones.

La presidenta de la Junta de Calidad Ambiental, Tania Vázquez rechazó que con la dispensa se haya liberalizado el uso de generadores. Insistió en que la misma no es absoluta ya que dispone que las plantas eléctricas tienen que instalarla en un lugar que permita ventilación y una dispersión de gases adecuada a la atmósfera. Además, la salida de los gases que se generen en el proceso de combustión del motor tienen que estar dirigidos a la atmósfera a través de tubería, conducto o chimenea. Expresamente prohíbe que los gases que escapan de los generadores estén dirigidos a otras propiedades o cerca de las ventanas de propiedades aledañas.

Indicó que las plantas eléctricas deben estar a 10 pies de la casa y 10 pies de la casa del vecino, en espacios abiertos, para mantener una adecuada ventilación de las emanaciones y evitar posible intoxicación con el monóxido de carbono. Se debe evitar que los niños se acerquen a estas máquinas debido al riesgo de quemaduras. Las mismas deben ser ubicadas en superficies planas y el nivel de ruido autorizado en la noche no puede exceder los 50 decibeles de noche.

Aun con la dispensa, la funcionaria insistió en que las agencias están obligadas a atender querellas por el mal uso de las plantas eléctricas porque también tienen jurisdicción, como por ejemplo, la Autoridad de Energía Eléctrica, que no está exenta de intervenir si una planta está mal conectada, o el Cuerpo de Bomberos, si hay un potencial peligro de incendio por la conexión del generador. Aseguró que la Policía está obligada a intervenir si hay problemas entre vecinos, y el Departamento de Asuntos del Consumidor si la pugna es en un condominio o complejo donde aplica la Ley de Propiedad Horizontal.

“Yo no puedo hacer una dispensa que modifique enmiende o viole una ley o contrato vigente. La gente tiene que seguir las leyes y los reglamentos y esa dispensa no es absoluta y se va a ir con todo el peso de la ley”, aseguró.

Vázquez sostuvo que previo al paso del huracán Irma la la JCA ha orientado sobre el uso correcto de las plantas, pero “la gente no quiere escuchar”.

“Sobre la dispensa de las plantas eléctricas, entiendo que la gente lo ha malinterpretado. Se sacó de contexto y eso me preocupa. Para hacer las cosas mal cualquier excusa es buena. La gente decidió interpretar una dispensa que es bien clara, a su manera, para justificar lo que no es justificable. De ahora en adelante, ¿no me escuchaste? Ahora voy con la querella y a multar”, afirmó en la cuarta semana después del paso del huracán la también secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.

Vázquez justificó la necesidad de establecer una dispensa previa a la emergencia debido a la cantidad de personas cuyas vidas dependen de aparatos eléctricos. No obstante, aceptó la necesidad hacer una guía más específica para regular el manejo adecuado de estas máquinas. “Aquí no hay nada escrito en piedra”, indicó.

“Esa dispensa tiene restricciones. Las plantas no están por la libre. Ahora, yo no puedo decirle a una persona que tiene un respirador ‘apaga la planta a las 10PM’, porque se va a morir”, planteó la funcionaria.

Aunque se negó a ofrecer cifras totales de las querellas radicadas por el mal uso de plantas luego de emitida la dispensa, Vázquez admitió que las mismas han aumentado y que el personal de la JCA no da abasto para atender la cantidad que recibe por el uso de las plantas, por lo que ha designado dos áreas de la agencia reguladora para atender unas 15 querellas diarias sobre plantas eléctricas. Aseguró que también ha pedido apoyo a la Policía, el Cuerpo de Bomberos y el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), pero no contestó si esas agencias han respondido a su pedido.

La dispensa de la JCA se suma a la determinación de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de flexibilizar la aplicación de normas a las plantas eléctricas o los generadores móviles que se importan a Puerto Rico y a las Islas Vírgenes estadounidenses, para atender la emergencia luego de los huracanes Irma y María.

Desde esa fecha, la EPA no aplican en Puerto Rico ni en las Islas Vírgenes los procedimientos ante ciertas infracciones a la Ley de Aire Limpio debido a las plantas eléctricas móviles que no han sido certificadas para cumplir con la normativa estadounidense de control de la contaminación.

David Kluesner, vocero de la EPA, dijo que la intención de la agencia federal es aumentar el número de generadores disponibles durante la recuperación del huracán María, aunque no cumplan con los estándares de emisiones de calidad de aire.

“La EPA no perseguirá acciones de cumplimiento para ciertas violaciones de la Ley de Aire Limpio para generadores de energía móviles que no han sido certificados para cumplir con los estándares de control de contaminación de EE.UU. y se importan para su uso en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de EE. UU”, expresó mediante declaraciones escritas al Centro de Periodismo Investigativo.

Explicó que bajo esta dispensa temporera se permite la importación y venta de generadores de energía móviles que, aunque no son legales para la importación y venta en Puerto Rico, satisfacen estándares de emisiones de contaminación del aire que son similares a los estándares actuales de la EPA. También se permite la importación y el uso de otros generadores de energía móviles que no cumplen con estándares similares a los estándares actuales de la EPA, pero solo si son retirados del servicio y no operados en Puerto Rico después del 31 de marzo de 2018.

Calidad del aire: un problema de salud que no se está monitoreando

Mientras esto ocurre, la directora de la EPA en Puerto Rico y el Caribe, Carmen Guerrero, confirmó que el sistema de medición de calidad de aire se encuentra fuera de operaciones, por lo que se desconoce con certeza el impacto de estos miles de generadores en la calidad del aire que respiramos.

“Vamos a estar monitoreando la situación. Tener una cantidad de generadores de forma indefinida no es solución sostenible para Puerto Rico”, aseguró el gobernador Ricardo Rosselló hace semanas cuando fue abordado por periodistas sobre qué acciones tomaría su gobierno ante el impacto al ambiente y los problemas de salud por la gran cantidad de plantas eléctricas tras María.

Ninguna acción para regular el uso de las plantas se ha tomado desde ese entonces.

No obstante, ya se ha registrado un aumento en problemas de salud a consecuencia de las plantas eléctricas. El presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, Víctor Ramos alertó sobre el aumento de casos relacionados a afecciones respiratorias debido a que las emanaciones de las plantas complican el cuadro para personas con condiciones respiratorias como asma, durante esta temporada alta del virus respiratorio sincitial y ante el inicio de más casos de influenza. Explicó que la proliferación de las plantas quemando material fósil afecta directamente el ambiente para pacientes por condiciones respiratorias.

“Han aumentado los casos. Las salas de emergencias están repletas. En Fajardo se están viendo como 500 pacientes al día. Estoy admitiendo muchos niños con problemas respiratorios. A eso le sumas que la gente asmática o con cualquier otro problema respiratorio no tienen necesariamente luz y dependen de los inhaladores, que en algunos casos ya no le funcionan”, afirmó.

La Junta de Control Fiscal y Energy Answers

El contrato de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con la empresa Whitefish, no es el único que la Oficina del Contralor (OC) y otras autoridades legales deben investigar de los contratos firmados en la AEE bajo la dirección ejecutiva de Ricardo Ramos.

La Coalición de Organizaciones Anti-Incineración (CAI) denunció que la AEE le extendió a la incineradora Energy Answers dos contratos, uno por $784,000,000 y un segundo por la cantidad de $284,000,000 a la citada incineradora, la cual se viene proponiendo desde 1999 y que al día de hoy, no ha puesto una sola piedra ni ha generado un solo vatio de energía. Según aparece en la Oficina del Contralor, el primer contrato se recibió en la AEE el 24 de agosto de 2017 y fue otorgado el 13 de junio con una vigencia hasta el 20 de junio de 2047. El segundo contrato el cual tiene una vigencia desde el 2009, fue recibido para su extensión el 14 de agosto de 2017 y se le dio una vigencia hasta el 4 de diciembre de 2039.

Mientras se firman estos contratos la Coalición también atribuyó que EA llevó falsas representaciones de manera secreta al Congreso de Estados Unidos (EE UU) aprovechando de manera descarada la crisis del país post huracán María.

De ahí la presentación de Noel Zamot en la vista que celebró hace unas semanas la Comisión de Recursos Naturales del Congreso en la que dijo de EA: “Un ejemplo es un proyecto de conversión de residuos en energía que busca una firma con sede en Nueva York llamada Energy Answers. Este proyecto implicaría una inversión totalmente privada de $ 800 millones para crear una planta que convierta los residuos en electricidad. Tiene un doble objetivo y muchas ventajas. No solo generaría la electricidad que se aportaría a la red, sino que también aliviaría parte de la presión sobre un vertedero lleno y con fugas”.

La portavoz de la Coalición Myna Conty, denunció que EA estuvo cabildeando en Washington, “mintiendo a diestra y siniestra, para tratar de lograr que el Gobierno Federal les apruebe un proyecto igual de escandaloso, aprovechando la crisis. Están tratando de contrarrestar la denegatoria del Rural Utilities Service (RUS) del Departamento de Agricultura federal (USDA) de un préstamo de alto riesgo de $800 millones sin garantía de repago”. Recordó que tanto la Federación como la Asociación de Alcaldes han expresado una oposición tenaz a la incineradora y a las consecuencias financieras nefastas para los municipios si la implantan.

“Es de conocimiento público que la crisis post huracán ha empeorado aún más la situación financiera municipal. Pero aún así Energy Answers, interesada sólo en llenar sus bolsillos, empuja su proyecto. Entre otras mentiras, se atreven a afirmar al Congreso que contribuirían a solucionar el problema energético del País, cuando producirían menos del 1% de la capacidad energética de Puerto Rico. Otra burda mentira es que tienen todos los permisos federales y estatales, cuando entre otros, no han cumplido con los requisitos de la consulta de ubicación de la Junta de Planificación que mandata que modifiquen los mapas de inundación de FEMA.”

La treta de EA es que se le designe como un “proyecto crítico” según lo dispone el título V de la ley Promesa para así poder pasar por un proceso fast track de aprobación, con mínima evaluación ambiental. “Pero además, son tan descarados que cabildean para que se modifique el Título III de la ley Promesa federal para su beneficio, y, entre otras cosas, quiere que los eximan de cumplir con la National Environmental Policy Act (NEPA); que la Junta de Planificación y la Comisión de Energía no tengan autoridad para denegar el proyecto y para coartar la participación ciudadana”.

“Ya estamos cansadas de que estas compañías inescrupulosas, que donan a los políticos tanto de aquí como de allá, pretendan imponer sus proyectos perjudiciales a las comunidades pobres”, sentenció Conty y exigió que la JP revoque de una vez por todas la consulta de ubicación del proyecto.

En tanto Fernando Márquez, otro de los portavoces de la Coalición detalló que los contratos extendidos por la AEE son engañosos para posibles inversionistas, ya que estos proveen una fuente de repago que no es real. “AEE no puede presentar al pueblo de Puerto Rico como la fuente de repago, porque la realidad es cruda, estamos en bancarrota y con un sistema de infraestructura destruída por el paso de los huracanes Irma y María”.

Reclamó que existen alternativas a la incineración y en momentos de desastre total como el que tenemos ahora, se deben implantar cambios reales como el reciclado, rehúso, composta y uso de energía solar, esbozados en la filosofía de Basura Cero.

Añadió que presentar la incineración como un proyecto viable, atenta contra la realidad expresada ampliamente por la oposición del ámbito científico, legal y comunitario puertorriqueño contra la incineración de basura. Observó que en EE.UU no se ha construido un solo incinerador desde 1995 los cuales han sido rechazados de manera amplia en ciudades como Baltimore, Frederick y en Irlanda en los últimos dos años.

Llega a Cuba Oscar López Rivera

Por Iliana García Giraldino

Oscar López Rivera, el patriota puertorriqueño símbolo de la dignidad de ese pueblo y de su lucha independentista, cumplió este domingo su sueño de visitar a Cuba, donde es profundamente admirado por sus convicciones revolucionarias que le permitieron resistir casi 36 años en cárceles del imperio que no pudo doblegarlo.

En la terminal aérea José Martí, el Héroe de la República de Cuba, Fernando González Llort, presidente del ICAP y quien fuera compañero de celda de Oscar por más de cuatro años, lo estrechó en un prolongado y fuerte abrazo que llevaba en sí mismo el homenaje del pueblo cubano al ejemplar hijo de Nuestra América.

Conmovido por estar en la tierra de Martí y Fidel, Oscar devolvió cada saludo sonriendo feliz junto a su hija Clarisa, incansable luchadora durante años por la libertad de su padre, objetivo respaldado por la solidaridad internacional y dentro del propio Puerto Rico, que sufre, además de su estatus colonial y la crisis económica, los grandes daños causados por el reciente huracán María.

Oscar arribó cerca de la medianoche del domingo, y poco después de la llegada conversó brevemente con la representación de la prensa nacional que lo aguardaba, siendo sus primeras palabras de agradecimiento al pueblo cubano y para manifestar la alegría por estar en Cuba “es un sueño hecho realidad”, significó.

También acudieron a la terminal aérea a darle la bienvenida, Yolanda Ferrer, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Silvia Matute, funcionaria del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Edwin González, delegado de la Misión de Puerto Rico en Cuba; y por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Lily Zamora y Tania Parra.

Oscar recibirá el homenaje de toda Cuba, y cumplimentará un programa que lo llevará a varias provincias, entre estas a Santiago de Cuba, donde rendirá tributo al Héroe Nacional José Martí, al Comandante en Jefe Fidel Castro, al Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes y a la madre de los cubanos, Mariana Grajales.

El ICAP se preparó especialmente para recibir al querido hermano boricua, quien permanecerá en Cuba hasta el 26 de noviembre.

Oscar había expresado su deseo de “abrazar al pueblo de Cuba”, aspiración de ambas partes que se ha cumplido, pues los cubanos estaban ansiosos de recibir al héroe boricua en una tierra que lo acoge como a un hijo.

En esta histórica jornada es inevitable recordar el poema de la escritora y revolucionaria puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió:

Cuba y Puerto Rico son
de un pájaro las dos alas,
reciben flores o balas
sobre el mismo corazón…

Reproducido de www.cubadebate.com