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El coronel dice que te quiero

Cuando un escritor no puede publicar, cuando las editoriales le rechazan cada cosa que manda, ¿cómo llama a lo que guarda en el cajón? Solos de máquina de escribir, les decía Sergei Dovlatov, y tenía una buena cantidad de ellos en sus cajones, en la Unión Soviética de Brezhnev. Dovlatov fue discípulo de Anna mátova y de Joseph Brodsky, aprendió de ellos a tener la guardia alta siempre, pero su época ya era herbívora: “Los herederos de Stalin son decepcionantes. En tiempos de Stalin se publicaban libros, y luego se fusilaba a los autores. Ahora ni se fusila ni se publica”. Por decir cosas como esta, el joven Dovlatov fue a parar a un campo en Siberia… pero como guardia: así habían cambiado los tiempos en la URSS, de Stalin a Kruschev y la gerontocracia.

Dovlatov quería estudiar Letras pero le dieron a elegir: tractorista o servicio militar. Eligió servicio militar: lo mandaron de guardia a un penal de delincuentes comunes en Siberia, donde pasó más tiempo castigado en una celda que como carcelero. Volvió tres años después a Leningrado con un libro en la mochila. La novedad de aquel libro era que rebatía la representacion clásica de la literatura concentracionaria: el prisionero como víctima y el guardia como encarnación del régimen. Dovlatov mostraba en cambio lo que tenían en común, la influencia mutua: “Los carceleros no se distinguen demasiado de los presos. Hablan la misma jerga, piensan las mismas cosas. Y el mundo exterior tampoco se distingue mucho del mundo carcelario. A ambos lados del alambre hay un mundo básicamente igual, poblado por habitantes mezquinos, egoístas, estúpidos, perezosos y venales”.

El joven Dovlatov volvió con ese libro en la mochila y, según sus propias palabras, aburrió a todo el mundo. “Entendí por qué Turgueniev se burlaba de Dostoievski recién salido de prisión. Quizá sea una ligera bravuconada demostrar familiaridad con un material de la vida tan inquietante para los demás”. Desde que volvió de Siberia en 1964 hasta que fue expulsado por indeseable de la URSS en 1978, Dovlatov no logró publicar nada en su país. En los doce años siguientes, en Nueva York, publicó doce libros cortitos y fulgurantes y después murió tal como había vivido: de un coma alcohólico. Ya conté su historia acá, un viernes hace años (“El borracho de la casa toma la palabra”), pero la muchachada platense del sello Añosluz acaba de editar otro de los libros de Dovlatov, con el hermoso título de El Oficio, y no pude resistir la tentación, porque la buena noticia es doble: no se trata en realidad de un libro sino de dos juntos, que hablan de lo mismo. El primero se llama “El libro invisible” y cuenta las tribulaciones de Dovlatov para intentar publicar en la URSS aquel libro sobre su experiencia carcelaria. El segundo se llama “El diario invisible” y cuenta la delirante experiencia de hacer un diario en ruso en Nueva York.

La gran diferencia entre Leningrado y Nueva York según Dovlatov era que, allá, la ausencia de oportunidades le daba el derecho a considerarse un genio no reconocido: “Para mis amigos en Rusia, la falta de éxito oficial se veía compensada con una morbosa satisfacción: fracasar era nuestra manera de derrotar la estupidez que nos rodeaba, lo único que sabíamos hacer bien”. En Nueva York, en cambio, descubrió que “el severísimo mandato de ser geniales” era lo que le había impedido hasta entonces dominar el propio oficio. Ahora en Occidente podría decir lo que quisiera y publicar cualquier cosa que escribiera, porque de golpe tuvieron, él y tres amigos, un diario entero a su disposición. No sabían inglés, no tenían una moneda, desconocían hasta lo más rudimentario de la rutina periodística, cuando un simpático mecenas les dio 16 mil dólares y les pidió “un diario ruso para judíos”. En realidad salía una vez por semana, igual que el otro diario en ruso que existía en Nueva York, que llevaba sesenta años clavado en el tiempo, glorificando la monarquía de los Romanov y el catolicismo ortodoxo.

Dovlatov y sus amigos aplicaron en su diario la teoría de la lógica inversa: lo que no se podía en la URSS sí se podía en Occidente, pensaron, y dieron rienda suelta al sarcasmo que era moneda corriente pero rigurosamente clandestina en la URSS. Hicieron por escrito lo que se practicaba sólo en forma oral en su país. Por un instante fueron un éxito entre la comunidad de emigrados rusos, hasta que el diario rival los acusó de ser agitadores profesionales enviados por Moscú, y no paró hasta hundirlos. En un momento fabuloso de El Oficio, Dovlatov le contesta al geronte director del otro diario: “Somos la tercera ola de la emigración, tenemos una sensibilidad enfermiza a la demagogia y a la propaganda, y un rechazo instintivo a la retórica, tenemos una desorientación moral y política y una resistencia vital que se transforma fácilmente en agresión. Odiamos el estéril espiritismo de la segunda ola y nos hacen reír los delirios infantiles de ustedes, los de la primera ola. Sí, nosotros tenemos lo soviético adentro, es cierto. Nuestra tarea principal es vencernos a nosotros mismos. El régimen no es nuestro único enemigo. Somos rusos: además está nuestra estupidez y nuestra pereza y nuestro egoísmo y nuestro fariseísmo y nuestra intolerancia y codicia y venalidad”.

Lo que más temía Dovlatov en Occidente era transformarse en “escritor occidental promedio”. No había mucho riesgo de que eso sucediera. “El encanto, como se sabe, equilibra toda clase de defectos”, dijo una vez. Cierto; cien por ciento cierto en su caso. “El talento es como la lujuria. Difícil de disimular. Y más difícil todavía de simular”, dijo también. “Las cartas en las que ofrezco un texto a una revista o a una editorial las hago siempre en papel de lija, para que no se las puedan pasar por el culo”. Podría seguir citando dagas voladoras como ésta hasta el final de la página, pero prefiero terminar con mi momento Dovlatov favorito. Ocurre cuando su mujer emigra, con la hijita de ambos, a Estados Unidos. Él no quiere saber nada con irse, le firma los papeles de divorcio y sale a festejar con los amigos, en un raid etílico que culmina dieciocho meses después, frente a un coronel de la KGB, que le dice, desde el otro lado del escritorio: “Escúcheme, Dovlatov, mire las cartas que le escribe a esta mujer, ¿no se da cuenta de que la quiere? Hágame el favor, acá tiene el pasaporte. Deje de hacer papelones y váyase de una vez”. Dovlatov llama por teléfono a su mujer desde Leningrado para anunciarle que va para allá. Su esposa le pregunta por qué. “Porque el coronel dice que te quiero”, le contesta él.

(En el período entre que su esposa se fue y él partió de la URSS, esos meses que pasó mayormente alcoholizado, Dovlatov era guía en un museo Pushkin. Después escribió un libro sensacional sobre la experiencia, los muchachos de Añosluz lo tradujeron el año pasado: La Reserva Nacional Pushkin. La foto que acompaña estas líneas es de esa época. Dovlatov es, por supuesto, el gigante de camperón de cuero que mira fiero.)

Tomado de www.pagina12.com.ar

Cantos

Cristina Pérez Díaz / Especial para En Rojo

El país se está cayendo en cantos. Ahora, ahora se está cayendo en cantos. Esa es la noticia, que se cae, que caen cantos. Esta columna es sobre el país que se cae en cantos. Esta es una columna en cantos sobre el país que se cae.

Casi todos lo saben. Ahora todos lo saben. Todos saben que se cae en cantos. A quién no se le ha caído un canto. Ahora hay una mayor distribución de la caída. Ahora hay una mayor distribución del dolor de la caída y del dolor de saber también hay una mayor distribución.

Esa es la columna. Esto es lo que se escribe. Se escribe la caída en una columna. La columna es vertical. Se escribe la caída vertical en cantos. No hay otra manera de escribir y de caer en una columna sino verticalmente. En cantos.

Yo traigo un canto para la caída. El que se me cae. Caigo en canto. Canto que han caído en el fondo todos, todos los cantos. Hay un fondo sinfónico de caídas.

Canto la caída.

En el fondo la gravedad me encanta. La gravedad fija mi canto en el fondo. Voy al fondo con mi voz que canta y cae. Caigo.

No se escucha ni el silencio. El canto sinfónico de la caída es un canto silencioso. El país se llena de cantos silenciosos. Silencio sinfónico de la caída.

Así han de sonar las estrellas que caen en silencio. Vista desde afuera, la extinción de las estrellas es igual al silencio. Visión cósmica de la extinción silenciosa. Desde afuera el silencio parece que ahoga pero es sólo silencio.

La columna sigue cayendo.

Ahora se escucha un grito del que toca fondo. Se escucha un grito cuando llega al fondo. Su grito llega al fin. El grito del recuerdo. Recuerda elocuente la caída y canta el grito del dolor. Canta el grito del dolor caído. La memoria tiene un canto caído y doloroso.

Recuerdo. Recuerdo que caíamos y ahora ya estamos en el fondo. Ahora ya nos caímos y ahora yo recuerdo que una vez caíamos. Siempre. Recuerdo que siempre estábamos cayendo. Parecía que no tenía fondo. Creí que caer era caer sin fondo. Ya que siempre caía la caída era caer que no tenía fondo que era como no caer caer sin fondo.

Otros también caen. Caen, en el fondo. Caen cantos y hay quien ya ni cantos tiene. Se le cayeron todos o se cayó de un canto.

Ay, cantos.

Ay, ay, ay, los cantos.

Esto ya no es una columna es un canto trágico.

Entra el coro.

Entra el coro cantando el canto trágico.

El coro cae cantando.

El coro cae hasta el fondo.

Entra un personaje (Personaje 1).

El Personaje 1 ve al coro que se ha caído en el fondo.

El Personaje 1 no cae.

El coro canta desde el fondo la tragedia del Personaje 1 que no cae.

Ésta es la tragedia del Personaje 1, que no cae al fondo.

Nadie canta la tragedia del coro en el fondo.

Entra el Personaje 2.

Entra el Personaje 2 para cantar la tragedia del coro.

El Personaje 2 se detiene.

Una duda lo asalta.

Se pregunta si para cantar la tragedia del coro caído debiera también, él, caer y estar en el fondo.

El Personaje 2 tiene que tomar una decisión: caer o no caer al fondo de los caídos.

El Personaje 2 se desvía un momento de esta disyuntiva.

Se pregunta sobre las implicaciones éticas de esta tragedia, porque en esta tragedia el coro caído canta a un personaje que no cae(Personaje 1).

Como consecuencia de su deliberación, el Personaje 2 acusa al Personaje 1 de ser cómplice en un canto éticamente problemático.

Cree que la situación debiera atenderse.

El Personaje 1 dice que entiende las implicaciones éticas del conflicto.

Sin embargo, él no puede cambiar la situación.

El Personaje 2 le responde conflictivamente.

El Personaje 1 se explica: no puede cambiar la situación porque es mudo.

El Personaje 2 se debate entre las siguientes opciones:

a) La respuesta del Personaje 1 es satisfactoria.

b) Se compadece del Personaje 1, que es mudo.

c) La respuesta del Personaje 1 no es satisfactoria.

d) Se indigna ante la mudez del Personaje 1.

e) Denuncia al Personaje 1 en las redes sociales

f) Denuncia al Personaje 1 ante el Tribunal Supremo.

f)Mata al Personaje 1.

El Personaje 2 toma una decisión.

El Personaje 2 decide olvidarse de las implicaciones éticas de la mudez del Personaje 1 y cantar, en su lugar, la tragedia del coro que ha caído.

Éste era el propósito con el que había entrado inicialmente.

La tragedia retoma su curso.

Ésta es la tragedia del coro caído, cantada por el Personaje 2, que no cae.

El Personaje 1, que es mudo y no cae, se queja.

El Personaje 1 dice que no puede escuchar el canto del Personaje 2 porque desde el fondo le estorba el canto del coro caído.

El Personaje 1 le pide al coro que se calle.

El Personaje 2 retoma su canto sobre el coro.

Este es el canto del Personaje 2, que no cae, que canta la tragedia del coro caído.

El Personaje 1 vuelve a protestar.

El Personaje 1 dice que no es éticamente aceptable que el Personaje 2, que no cae, sea quien cante la canción de los caídos.

En consecuencia, el Personaje 1 le dice al Personaje 2 que se calle.

El Personaje 2 calla.

Silencio cósmico.

Ésta es la tragedia del Personaje 1 que no cae y es mudo. Ésta es la tragedia del Personaje 2 que no cae y calla. Ésta es la tragedia del coro caído que calla.

Fin de la tragedia.

#GranGraduación2017: “de los estudiantes, para y por los estudiantes”

Finalizar un grado académico en la Universidad de Puerto Rico no es cáscara de coco. Tras un proceso huelgario que se extendió por 72 días, los graduandos del recinto riopedrense no merecían más que una celebración por los logros obtenidos. Como la administración de este recinto quiso castigar al estudiantado por liderar una lucha de país, le dio la espalda totalmente a la organización de la colación de grados. Pero para echarse encima la Gran Graduación 2017, como la denominaron, estuvieron siempre dispuestos los miembros del Consejo General de Estudiantes del recinto, único del sistema UPR que no contó con una ceremonia oficial.

Según la organización estudiantil, que armó esta ceremonia simbólica a base de donaciones, unos dos mil graduandos fueron partícipes de los actos. En la sección de la mañana, específica para las facultades de Ciencias Naturales, Humanidades y Estudios Generales; las escuelas de Derecho y Comunicación; y la Escuela Graduada de Planificación, luego del desfile de estudiantes y ante unas gradas repletas de familiares, la presidenta del Consejo, Wilmarí de Jesús, soltó la expresión: “Anda, y decían que no se podía hacer graduación” para comenzar su discurso, el cual fue aplaudido en varias ocasiones.

Haciendo hincapié en la invitación que se le hizo a la administración y la falta de respuesta por parte de ésta, la presidenta pasó a saludar “a quienes realmente importan: los graduandos y graduandas”. Aprovechó el saludo para reconocer la importancia de la presencia de familiares, profesores y profesoras y empleados no docentes en la experiencia universitaria de cada estudiante. Cabe mencionar que, aunque la tanda matutina contó con un puñado de profesores, pudo haber sido mucho mayor la asistencia de este sector, así como la de los empleados no docentes.

A pesar de que inundaba la felicidad de estar allí en el Coliseo Roberto Clemente – prestado para la actividad por el Municipio de San Juan – celebrando la culminación de una etapa académica, la presidenta ofreció un mensaje muy consciente del país en crisis al que se enfrentan los recién graduados. Por eso, hizo un llamado a no olvidar los propósitos de la pasada lucha estudiantil, “a no dejar que la historia nos desaparezca”.

Con la misma firmeza que la presidenta del Consejo, la exvicepresidenta de Asuntos Estudiantiles, Margarita Villamil, expresó en su discurso la indignación que puede sentir cualquier puertorriqueño al presenciar cómo la propia administración universitaria se hace cómplice de los planes de desarticular y desaparecer la universidad pública del país.

Muy segura de que ser la oradora principal de esa ceremonia “tenía un precio” y reconociendo que para ella era más importante celebrar con el estudiantado que tener “un puesto de confianza”, Villamil se dirigió a la administración: “Estimada administración ausente que probablemente nos estás viendo… No es posible ser símbolo de educación universitaria del país mientras aplauden los recortes al presupuesto universitario. No atreverse a hacer la diferencia cuando más se necesita es un acto de cobardía”.

La organización de este evento estuvo plagada de gestos de solidaridad. En vista de que la administración tampoco permitió que la banda y el coro del recinto amenizaran en tan importante ceremonia, la pianista Brenda Hopkins y su conjunto de jazz, así como una delegación de la Tuna Bardos homenajearon a los graduandos. Una representación del Coro comoquiera entonó el himno de la Universidad al finalizar los actos.

Entre los objetivos académicos universitarios está formar estudiantes con pensamiento crítico. Sin embargo, a los estudiantes del recinto de Río Piedras se les privó de un acto oficial de graduación por utilizar este criterio y tomar postura ante la situación social que enfrenta el país. Indudablemente, contra viento y marea, lo que vivieron los graduandos el pasado miércoles 17 de agosto en el Coliseo Roberto Clemente fue un hecho tan simbólico como histórico. No resta más que extender una felicitación doble al Consejo de Estudiantes del recinto riopedrense: una por encarar con tesón a la administración y otra, por asumir el reto de graduar simbólicamente a miles de estudiantes.

CRUCIGRAMA: Fernando González Llort

Horizontales

2. Fernando González _____; uno de los Cinco Héroes cubanos que se infiltró en grupos terroristas en Miami. Fue arrestado por el FBI bajo la acusación de espionaje.

5. _____ de la República de Cuba; condecoración otorgada a Fernando el 24 de febrero de 2015.

7. Encargado de infantes.

9. Se atrevió.

11. Impar.

12. Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa _____; Fernando se graduó de esta Universidad.

15. 18 de _____ de 1963; nacimiento de Fernando en La Habana.

19. De hueso.

20. Macizo del Sahara.

23. Carril de una vía férrea.

24. 27 de _____ de 2014; tras cumplir una condena de 17 años y 9 meses, Fernando fue liberado de la cárcel de Safford, Arizona. Al día siguiente regresó a Cuba.

26. Símbolo del zinc.

27. _____ González Llort; en 1981 ingresó en la Unión de Jóvenes Comunistas y en 1988 se le otorga la militancia en el Partido Comunista de Cuba.

30. Personaje bíblico.

31. Unidad de tiempo geológico, equivalente a mil millones de años.

33. Habitante de la Eólide, fem.

36. _____ Antonio de los Baños; Fernando cursó estudios allí en la ESBEC José Martí (Escuelas Secundarias Básicas en el Campo).

37. _____ López Rivera; exprisionero político puertorriqueño, Fernando y él estuvieron juntos en la prisión de Terre Haute, Indiana.

39. Símbolo del circonio o zirconio.

40. Onomatopeya para representar la voz propia de la gallina clueca.

43. Segunda nota musical.

44. Río de Suiza.

45. Música popular bailable.

46. Buena _____; dúo musical Cubano.

47. Vigesimotercera letra del alfabeto griego.

48. Existe.

49. Raúl Castro _____; condecoró con el título de Héroe de la República de Cuba y la Orden Playa Girón a los Cinco Héroes: Fernando, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez y René González Sehwerert.

Verticales

1. Parte del árbol.

2. Sierra _____; país de África occidental.

3. _____; nombre con el cual se conoce a Haydée Tamara Bunke Bider, revolucionaria y guerrillera argentina.

4. Ave rapaz que habita en los Andes.

6. Símbolo del osmio.

8. Pronombre personal.

10. _____ de diciembre del 2001; fecha en que Fernando fue sentenciado en Miami a 19 años de cárcel.

12. Fernando _____ Llort; cumplió su condena en una prisión de Minnesota; posteriormente sería trasladado a la prisión federal de Terre Haute en Indiana y a la penitenciaría de Safford, Arizona.

13. Carta de la baraja.

14. Nota musical.

16. Afirmación.

17. Tisana.

18. No recordaré.

20. Fertilices las plantas.

21. Asistir.

22. Imperen, gobiernen.

24. Deténlas, páralas.

25. Estado alotrópico del oxígeno, que se forma de manera natural en la atmósfera por las descargas eléctricas producidas durante las tormentas.

28. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

29. Donde, poéticamente.

32. Antes de Cristo.

34. _____ Libertadores y Libertadoras de Venezuela en su primera clase; reconocimiento otorgado el 5 de mayo de 2015 de manos del presidente Nicolás Maduro a los Cinco Héroes: Fernando, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez y René González Sehwerert.

35. _____; siglas del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. El 28 de marzo de 2017, Fernando fue designado presidente de la entidad.

38. Del verbo argüir.

41. Óxido rojizo que se forma en la superficie del hierro por la acción del aire húmedo.

42. _____ Aurora Freijanes; esposa de Fernando. Una de las autoras del libro sobre Los Cinco, “El dulce abismo”.

45. Conozco.

Mujeres trazan la ruta deportiva de Puerto Rico

Especial para CLARIDAD

La formación de cualquier ser humano tiene interpretaciones diferentes de acuerdo a la realidad donde vive. En todos los lugares donde el ser humano habita, tiene la capacidad de crear y construir diferentes maneras para entenderse dentro de su espacio físico, emocional, social, cultural y económico. Para mí, el deporte es el lugar perfecto donde convergen todas las corrientes sin necesidad de pasar por evaluaciones absurdas de acuerdo a lo que tienes o dejas de tener, aunque en momentos, sí se presta para ello, pero en su raíz no contiene elementos de prejuicios. El deporte en su esencia es para recrearse y divertirse.

Cuando niñas y niños, ¡muchas/os buscábamos la manera de jugar con una bola, papel, o simple y sencillamente con lo que fuera! Así es nuestra naturaleza humana, según John Huizinga.

Lamentablemente, no hay muchas diferencias entre el deporte antiguo y moderno en cuanto al hecho de que hay una profunda presencia del machismo. Es decir, a pesar de que nos encontramos en pleno siglo 21, seguimos arrastrando años de estereotipos y concepciones erróneas arraigadas en la sociedad y en las culturas.

El olimpismo fue propulsor de estas medidas por años, tan reciente como a comienzos del Siglo 20, específicamente en París en el 1900, comenzaron a romper con los mitos de la superioridad del hombre sobre la mujer para abrir paso a la inclusión de las féminas en la participación activa y protagonista en el deporte. Una participación luchada por el activismo de grupos feministas y otros sectores. En la justa olímpica se limitó su participación a dos disciplinas: Tenis y Golf. No fue un camino fácil, pues muchas batallas se libraron y muchas organizaciones tomaron posturas radicales para lograr la equidad en la participación de hombres y mujeres a nivel Olímpico. Esta batalla continúa hoy día.

Puerto Rico

En Puerto Rico, un país donde se impuso la cultura española en un principio, y luego la estadounidense, ambas mediante el colonialismo salvaje, como consecuencia de estas imposiciones se tiene esta visión machista y patriarcal.

Ante esto, el deporte femenino ha tenido un desarrollo bastante limitado pero continuo, si lo comparamos con la industria multimillonaria en la que se ha convertido el deporte masculino. Sin embargo, estas concepciones han cambiado dramáticamente en los últimos años con los resultados logrados por las mujeres puertorriqueñas en los escenarios más importantes del deporte internacional. Porque su éxito internacional es vital para que exista apoyo local. Una contradicción y gran limitación para su desarrollo, pero una realidad dolorosa que podemos transformar.

Por ello, debemos recordar las hazañas de grandes atletas que sembraron su semilla en nuestra patria.

Comienzo con la legendaria Rebekah Colberg, quien Motu Propio derrumbó todo tipo de obstáculos para poder competir a nivel internacional en representación de la monoestrellada. Capaz de jugar múltiples deportes al más alto nivel y tener la voluntad política de asumir la bandera de la resistencia para ser pionera y precursora de las mujeres atletas puertorriqueñas con conocimientos profundos de todos los ámbitos del deporte y la enseñanza de la educación física. Colberg está en su propia liga.

Además, la esgrimista Gloria Colón (primera mujer boricua en participar en Juegos Olímpicos -Roma 1960-), la nadadora Yiyi Vicéns (la atleta puertorriqueña más joven -11 años- en participar en Juegos Olímpicos -México 1968-), la icónica Angelita Lind, gloria del atletismo a finales de las décadas del 1970 y 1980. Una leyenda de la que muy poco se ha hablado, María “Cusa” Rivera, baloncelista del máximo nivel, orgullo boricua que estableció grandes marcas en todos los niveles de nuestro baloncesto. Muchas historias me contó mi mentor, Elliott Castro Tirado, de lo increíble que era Cusa en cancha. Aún con toda la controversia que genera su deserción a la representación de Puerto Rico, se tiene que reconocer a Beatriz Fernández en el tenis de campo como figura importante del deporte puertorriqueño. También destacamos a la primera abanderada de Puerto Rico en las Olimpiadas (Atlanta 1996), las históricas softbolistas Ivelisse Echevarría y Betty Segarra y la reina del voleibol, Eva Cruz, entre muchas otras atletas que sembraron cantidades de semillas durante su trayectoria para que hoy día veamos los frutos de sus esfuerzos de romper barreras de género en el ámbito deportivo.

Mujeres siglo XXI

En el siglo 21, tenemos muchas guerreras que han dado mayor fuerza y empuje al gran momento de las mujeres en Puerto Rico. Xiomara Molero, Aury Cruz y Karina Ocasio en el voleibol son figuras emblemáticas al llevarlo al más alto nivel junto a sus compañeras de equipo. En el caso de Molero, ha ganado múltiples campeonatos como atleta y como dirigente a nivel universitario y profesional, convirtiéndose en la primera mujer dirigente en ganar el campeonato de nuestra liga nacional en el 2007. Y para completar toda una trayectoria de logros gigantescos, también, fue olímpica en Río de Janeiro 2016.

Vannesa García, olímpica en la natación, medallista a nivel Panamericano, Centroamericano y del Caribe. Una figura incuestionable de la natación puertorriqueña.

Beverly Ramos, una atleta que en cada carrera pareciera que rompe su marca anterior, auténtica leyenda viviente boricua. Medallista de oro a nivel Centroamericano y del Caribe, atleta panamericana y olímpica.

Sara Rosario, en el puesto deportivo más importante de nuestra nación, fue nombrada presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico un lunes, 3 de diciembre de 2012. Monumental, la primera mujer en la historia del COPUR en tener tal distinción. Después de arduo trabajo como Jefa de Misión de la delegación boricua durante varios ciclos olímpicos, en la primera década del Siglo 21 finalmente le llegó la oportunidad de comandar el olimpismo borincano. En años de turbulencia económica y plena transformación de la cultura mundial del deporte, lo ha mantenido a flote.

Las nuevas guerreras

Sin embargo, toda esta estirpe batalladora del pasado tomó un nuevo giro en esta década con los resultados deportivos que se han logrado con sangre, sudor, lágrimas, trabajo, esfuerzo y compromiso de las nuevas guerreras.

Mónica Puig, Jasmine Camacho-Quinn, Adriana Díaz y el comando del Tenis de Mesa, las primerisas olímpicas del Voleibol, las múltiples mundialistas del Sóftbol, las recientes mundialistas del Basket, las Fieras del Balonmano y muchísimas atletas que forman parte de las nuevas guerreras, son motivo de esperanza para nuestra Patria, pues están sacando la cara por el deporte puertorriqueño, sin hablar mucho, sino demostrándolo con mucho trabajo y resultados.

Para ello, las mujeres reservaron un espacio especial para el 13 de agosto en el almanaque puertorriqueño, pues en esta fecha Mónica Puig ganó nuestra primera medalla de oro en Juegos Olímpicos e hizo sonar nuestro himno nacional. Rompiendo contra todos los pronósticos de propios y extraños. Lo que parecía imposible, ha sido una de las grandes gestas patrióticas del país, deportivas y no deportivas, gracias por hacernos creer que podemos. Así como una madre le dice a su hijo o hija, que puede lograr lo que quiera. Nuevamente, ¡GRACIAS MÓNICA!

Un año más tarde, nuestras softbolistas tuvieron una actuación magistral en el Panamericano de Sóftbol disputado en República Dominicana para certificar su décimo boleto mundialista. Estarán en Japón 2018, sede de la Copa del Mundo de la disciplina. Ese décimo boleto se describe en dos adjetivos: trabajo y consistencia.

Y un año más tarde, en nuestro baloncesto, donde el equipo masculino se lleva todas las portadas, las féminas hicieron algo que nuevamente no estaba en el libreto. Tuvieron un magnífico torneo, presentaron un gran equipo, le ganaron a Cuba por primera vez, tuvimos oportunidad hasta lo último en clasificar a la final, y en el juego por obtener nuestro primer pase mundialista, tumbamos a una potencia como Brasil para ganar el bronce y el boleto para competir en el Mundial 2018 en España.

Hay muchísimas mujeres derrumbando las barreras del machismo, abriendo camino a la equidad. Porque no es tener más, sino, tener la misma oportunidad de crecer y trascender en sus diferentes espacios sin distinción de género, ellas nos están mostrando el camino, es hora de actuar con la responsabilidad de acuerdo al tiempo en el que vivimos. Hoy, las mujeres trazan la ruta deportiva de nuestra Patria.