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Puerto Rico presente en la 7ª Asamblea de los Pueblos del Caribe

Hace 23 años se fundó el espacio de la Asamblea de los Pueblos del Caribe, APC, como fruto de una iniciativa de los sectores progresistas de Trinidad Tobago y de las organizaciones sindicales de este país. En 2017 la 7ª APC se realizó en la República Dominicana con la firme voluntad de enfrentar colectivamente la crisis del capitalismo global impulsando procesos de integración soberana guiados por el buen vivir de nuestros pueblos. Hacemos una presentación editada de la Declaración Final del evento e invitamos a leer el texto completo en la página cibernética de la APC.

La 7ª Asamblea, dedicada a Fidel Castro, Che Guevara y Jesús Abdón denunció el carácter de la crisis actual con sus múltiples dimensiones interconectadas. Inspirados en sus legados y valiosas enseñanzas para las actuales y futuras generaciones exigimos retomar el camino de las rupturas revolucionarias, afirmando que  a pesar de la profundidad de la crisis global se evidencia que no hay solución a la misma dentro de la lógica capitalista. Estamos convencidos de que el capitalismo no muere de crisis sino de revolución.

El carácter salvaje del capitalismo neoliberal nos proyecta en una época de guerras. Estamos frente a un proceso de remilitarización imperial de la cuenca del Caribe azotado por la presencia de un gran número de bases militares, las infraestructuras y los ejércitos de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda frecuentemente disfrazados detrás de supuestos acuerdos de cooperación e intervenciones humanitarias. La reciente incorporación de Colombia a la OTAN, junto a la construcción de nuevas bases militares, simbolizan peligros y graves amenazas para la región. Nuestra Asamblea condena la criminalización de la protesta social y el uso de la fuerza a que son sometidos los movimientos populares y líderes sociales.

Estamos en medio de una violenta crisis que golpea fuertemente los sectores populares, los trabajadores y todos los pueblos del Caribe. Esta crisis debe estimular nuestro compromiso de unirnos como pueblo caribeño para enfrentarla juntos y fortalecer nuestra capacidad y determinación de transformar la crisis en una oportunidad para construir una civilización caribeña basada en la soberanía y el bienestar de nuestros pueblos.

Representantes de sindicatos, organizaciones políticas, feministas, ecologistas, campesinas y juveniles, así como otros movimientos sociales y populares de 15 países de la región del Caribe  (Bahamas, Barbados, Belice, Cuba, Curazao, Dominique, Guadalupe, Guyana, Haití, Jamaica, Martinica, Puerto Rico, Surinam, Trinidad & Tobago y República Dominicana) y otros países invitados (Brasil, México, Uruguay y Venezuela) se reunieron en Santo Domingo, República Dominicana del 26 al 30 de octubre de 2017. La Asamblea reconoció que la integración debe tomar como actores centrales a las personas, las comunidades, los pueblos y sus intereses fundamentales como eje articulador. Estamos decididos a rechazar y seguir la lucha contra los acuerdos de libre comercio y los modelos económicos de la globalización capitalista neoliberal que contribuyen a desarticular nuestros territorios y nuestras sociedades reforzando la dominación de las potencias imperialistas y de las empresas transnacionales. Los y las participantes han saludado el magnífico trabajo impulsado por Hugo Chávez que son la fuerza motriz de la UNASUR, la CELAC, PETROCARIBE y de muchas otras iniciativas en la ruta de la construcción de la soberanía alimentaria, energética y financiera para nuestra región

De forma particular hacemos un llamado al cese de los feminicidios en países de la región.

Los y las participantes de la 7ma APC confirman que el cambio climático es real y es una amenaza existencial para todos los pueblos del Caribe y del mundo. De igual manera reconocieron que la actividad humana en el avance del modelo de desarrollo capitalista está disminuyendo la calidad del clima. La Asamblea se solidariza con los pueblos de Puerto Rico, Antigua y Barbuda, St. Thomas, Dominica, St. Martin, Guadalupe, Bahamas, Cuba, República Dominica, Haití que tuvieron que lamentar la pérdida de cientos de vidas y grandes afectaciones económicas por el paso de 3 huracanes de gran intensidad, muchas de estas islas fueron prácticamente devastadas.

¡Debemos cambiar el sistema no el clima!

Condenamos el tratamiento que fue reservado a las y las ciudadanas puertorriqueñas, exigimos el retiro de la ley de cabotaje Jones y el respeto de nuestros hermanos y hermanas puertorriqueños. Denunciamos la gestión de esta grave crisis humanitaria por la administración Trump que resalta la teoría del capitalismo del desastre, condiciones que nos hacen exigir rotundamente el fin del estatus colonial de esta isla hermana. La APC considera que constituye una vergüenza que en pleno siglo XXI sigan existiendo países y territorios bajo el yugo colonial, como Guadalupe, Guyana (francesa), Martinica, Puerto Rico y otros. Nuestra Asamblea exige al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas incluir a todos los países caribeños no autónomos bajo este estatus. Demandamos con firmeza la independencia y soberanía para estos pueblos. La APC se solidariza igualmente con la independencia de Palestina y el Sahara Occidental.

En casi todos los países del Caribe, continúa una crisis de deuda aparentemente interminable, que ha dado lugar a la violación de los derechos económicos, sociales y culturales de nuestros pueblos. En este sentido rescatamos las palabras de Fidel Castro en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Rio de Janeiro en 1992 cuando sentenció: “Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”.

La 7ª APC está convencida de que los procesos de reparación del crimen de la esclavitud, así como de los procesos criminales de saqueo y de sometimiento de más de 5 siglos de dominación son herramientas fundamentales para la reconstrucción del Caribe. Debemos reconstruir nuestra memoria colectiva.

Expresamos nuestro apoyo y solidaridad con el pueblo haitiano en su lucha por la retirada de la MINUJUSTH, heredera de la MINUSTAH que es responsable de crímenes y destrucciones por más de 13 años que incluye más de 800.000 afectados por el cólera y 20,000 muertos. Esta presencia extranjera, en contra de la voluntad del pueblo haitiano, es una afrenta al legado de la gran Revolución antiesclavista en ese país.

Expresamos nuestro apoyo al Gobierno Bolivariano de Venezuela y festejamos la victoria alcanzada en las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, así como el contundente éxito en las recientes elecciones para gobernadores. La Asamblea se compromete a defender la Revolución Bolivariana y a reclamar el levantamiento incondicional del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. ¡No más bloqueo! ¡TODOS SOMOS VENEZUELA!

Llegar a ver

En la casa natal de Adriana Lestido, en el corazón de Mataderos, había una vieja cámara fotográfica de fuelle, arrumbada en un ropero. Era de su padre, que estaba preso. Adriana tuvo que ser un poco madre de su hermana menor y un poco hermana mayor de su madre durante su infancia. Fue fotógrafa de plaza, quiso ser enfermera (no médica sino enfermera), militó y perdió a su pareja Willy Moralli, secuestrado y desaparecido por el ejército en 1978. Su primera foto famosa es de 1982. Había poquísimas mujeres reporteras en prensa; ella era la única en el diario La Voz. La muchachada empezó a respetarla cuando, en una protesta en Lanús contra el gobierno militar, empezaron a reprimir y ella quedó en el medio, le arrancaron el bolso con el equipo pero siguió trabajando y volvió con buenas fotos. Al día siguiente había un acto de las Madres en Plaza de Mayo. Ella fue con el escaso equipo que le quedaba. De pronto entre la multitud bajó la vista y vio a su lado una nena con pañuelo blanco que lloraba. Le dio pudor levantar la cámara en ese momento pero entonces la mamá, que tendría la edad de Lestido, la alzó y gritaron juntas la clásica consigna: “Con vida los llevaron, con vida los queremos”. La foto, hoy conocida como Madre e hija de Plaza de Mayo, fue tapa del diario al día siguiente.

En 1986, haciendo un trabajo en el Borda y el Moyano, descubrió al lado el Hospital Infanto Juvenil, las madres adolescentes, así fue como se enteró de las mujeres presas que cumplían su pena con los hijos en brazos en la cárcel. Fue con una idea muy romántica de la maternidad en cautiverio. Pero el eje se fue corriendo de la palabra maternidad a la palabra cautiverio cuando, además de hacer fotos, propuso dar un taller con las presas y que ellas tomaran sus propias fotos. Lestido vio, y logró retratar después, aquello que veían esas mujeres, aquello que veía su padre cuando estaba en la cárcel. La serie se llamó Mujeres presas, ganó la prestigiosa Beca Hasselblad y le permitió a Lestido encarar la serie siguiente, que fue Madres e hijas. Una vez más logró captar a la vez lo micro y lo macro, la situación en sí y todo lo que representa, lo que ocurre adentro y lo que ocurre afuera de los fotografiados.

La serie siguiente fue El amor, pero algo empezó a pasar ahí: la figura humana, esencial en todas las fotos de Lestido, empezó a dejar lugar a la naturaleza, hasta entonces invisible. El amor ocurría en Villa Gesell, o más precisamente entre los médanos y el acacial de Mar de las Pampas, y la presencia humana iba pasando cada vez más a segundo plano. El paso siguiente fue ir a México, primero a la selva, después a los volcanes donde, a dos mil metros de altura, frente a la boca humeante de un cráter, esperando la salida del sol, Lestido sintió de golpe que lo que venía a continuación era la nieve, el hielo, ir hacia el blanco absoluto.

Antes reunió toda su obra en un librazo llamado Lo que se ve. Una vez le oí decir: “Yo no fotografío lo que vi, porque si ya lo vi, ¿para qué lo quiero en papel? Lo que quiero ver es lo que no ve mi ojo. Lo que percibo pero no llego a ver”. Varias veces le han preguntado por qué fotografía siempre en blanco y negro. Ella invariablemente contesta que en los sueños uno no se acuerda del color. Y no es que soñemos en blanco y negro; simplemente es imagen sin color: “Lo mío es eso, más que nada. No es que ame el blanco y negro; es que busco la imagen sin color”.

En el verano de 2011, en su casita de Mar de las Pampas, gracias al formidable Toni Postorivo, Lestido conoció a una bióloga que se iba a la Antártida y que la ayudó a que ella misma pudiera llegar al continente blanco, al fin del mundo. En todo fin hay un principio, cree Lestido. Con ese espíritu hizo el curso obligatorio para saber subsistir en una base antártica y partió con sus cámaras en busca del blanco absoluto.

Iba a alojarse en la hermosa y súper equipada Base. Por culpa del mal tiempo y otros azares terminó en Isla Decepción. La Base Decepción es una casilla en la ladera de un volcán, la tierra es arena volcánica, caliente, la nieve se derrite enseguida, el paisaje es negro y gris, el único blanco es el de la bruma casi constante. Supuestamente, Lestido y su grupo iban a viajar en un Hércules de la Fuerza Aérea pero los terminan mandando en el Beagle, un barco común, no preparado para el frío intenso ni para atravesar hielos. Llegan en medio de una tormenta, después de un incendio en la base brasileña más cercana. Al día siguiente se enteran de que no hay permiso para salir solos de la Base y la precariedad rige adentro de ella. Todo lo que esperaba Lestido de la Antártida debía reformularse. Así nace Antártida negra, los diarios que conforman este libro.

Las fumarolas humeantes, los lobos marinos, los pingüinos, los pájaros carroñeros, los enormes huesos de ballenas, el espesor de la albúfera, el cuidado de las cámaras para impedir la humedad y la condensación que arruina los lentes, el aspecto cada vez más tumbero que va adoptando el interior de la base, las caminatas interminables cuando el clima permite salir, la detestada orden de repliegue del guía cada vez que el paisaje parece abrirse, un guante que se vuela con el viento y que milagrosamente el viento trae de nuevo, cantar a gritos una ópera contra el rugido del mar, contarse sueños entre extraños a la exangüe luz de un sol de noche, asistir una mañana a la inexplicable desaparición de todos los gorros negros de la base (sólo los de color negro), ver nevar y derretirse la nieve al posarse sobre la negra arena volcánica, ver las aguas donde se juntan el Atlántico y el Pacífico, lugares llamados Bahía Luna, Playa de los Témpanos, una montaña bautizada La Chamana: agua, aire, fuego, tierra. Y todo eso anotado en un cuaderno hecho a mano por los presos del penal de José León Suárez donde Lestido fue a hacer fotos antes de partir hacia el extremo sur.

No es casualidad la presencia tutelar del alemán Werner Herzog a lo largo de este libro. Porque Antártida negra pertenece a la misma familia que Del caminar sobre el hielo, ese diario que llevó Herzog de su caminata a pie desde Munich hasta París cuando se enteró de que su adorada Lotte Eisner se estaba muriendo en la capital francesa. Se suele decir que un buen cuento es aquel donde algo cambia entre su principio y su fin. Eso es lo que sucede en Antártida negra. “Frente a tanta imagen y tanta nadería, prefiero preguntarme: ¿llego al hueso con lo que estoy haciendo? ¿Me transforma lo que hago? ¿Puede transformar al otro? ¿Puede sentir propias las imágenes?”, se pregunta Lestido. Einstein decía que, si nuestra vista fuera lo suficientemente buena, podríamos alcanzar a vernos la nuca cuando miramos a la distancia. Ojalá les suceda eso cuando lean este libro.

El autor es escritor, traductor, periodista, jugaba fútbol hasta que una lesión de juventud lo sacó del panorama deportivo. Sabemos además  que fundó el suplemento cultural Radar de Página 12 y que actualmente escribe cuando quiere y puede.Reproducido de www.pagina12.com.ar

Este texto es el prólogo de Antártida negra: los diarios, que publica Tusquets en su colección Rara Avis.

Consumo consciente y solidario

En todo el mundo, el actual modelo de desarrollo revive casi al pie de la letra un antiguo mito griego. El rey Midas transformaba en oro todo lo que tocaba. Hoy, los capitalistas transforman la tierra y el agua en mercancías. Los trabajadores son vistos como mano de obra o recursos humanos y hasta la guerra se hace fuente de lucro.

Grupos y movimientos cuestionan ese dogma del pensamiento único. Revelan que otro modo de organizar el mundo es posible y urgente. En Brasil, la Asociación Brasileña de las Organizaciones No Gubernamentales (ABONG) instituyó lo que llama “Banco de Prácticas Alternativas” (ver www.observatoriosc.org.br). Esa iniciativa reúne experiencias de comunidades que practican economía solidaria, agroecología o tienen energía alternativa. Diversas entidades buscan desarrollar en las personas el hábito del “consumo crítico”. Quién compra un producto o consume una marca debe verificar si la empresa que la produce respeta los derechos de los trabajadores, o se explota el trabajo infantil. Si gana dinero con venta de armas o depredan la naturaleza.

Misiles nucleares que, en segundos, pueden destruir la humanidad y la Tierra, son producidos por la misma empresa que fabrica nuestras lámparas caseras. El combustible para el ejército americano mata inocentes en los países que invade y es  producido por la misma multinacional que abastece los coches. Las empresas de minería que destruyen la Amazonia y, en diversos continentes envenenan ríos son las mismas que venden plata y joyas en los centros comerciales.

Como el aprendiz de hechicero de la antigua leyenda, las personas saben accionar computadoras, navegar por Internet, invertir sus ahorros, pero no saben cómo organizar la resistencia de las comunidades para priorizar la vida humana y salvar la naturaleza herida.

La mayoría de las religiones antiguas valora el ayuno y la abstinencia como instrumentos de purificación interior y educación del auto-dominio. Los antiguos padres de la Iglesia enseñaban: todo lo que sobra en nuestra mesa y en la casa pertenece de derecho a quien necesita de aquello para vivir. El año pasado, el papa Francisco propuso que,  cada año, el 19 de noviembre sea dedicado a intensificar la solidaridad con los pobres. En este año, el tema escogido fue: “No amemos solamente con palabras”. Es urgente fortalecer y movilizar, lo antes posible, la solidaridad no sólo en nuestras relaciones personales, sino con la  sociedad civil. De hecho, según el evangelio, Jesús nos dice: “Donde esté tu tesoro, ahí estará también tu corazón” (Mt 6, 21).

CRUCIGRAMA: Isabel Rosado

Horizontales

1. _____ Rosado Morales; patriota puertorriqueña. Luchadora por la independencia Patria, educadora y defensora de los derechos humanos.

5. Pedro _____ Campos; fue arrestado en 1954 junto a Rosado Morales, Carmín Pérez, Doris Torresola y José Rivera Sotomayor, tras el ataque nacionalista al Congreso de EEUU.

9. Transporta en carro.

11. Gorro militar español.

12. Fluido que tiende a expandirse.

14. Nombre de la letra n.

17. Isabel Rosado _____; (doña Isabelita), el 8 de febrero de 1954 fue condenada a cumplir 17 años de cárcel tras el ataque nacionalista al Congreso de EEUU. Salió a los once años gracias a un recurso de habeas corpus redactado por ella.

18. Rememoro.

20. Alhelí.

23. _____ testimonios; libro escrito por Rosado.

24. Ciudad natal de doña Isabelita.

26. Forma de pronombre.

27. Medalla _____ Canales Torresola; le fue otorgado a Rosado por el Comité 30 de Octubre.

29. _____ Figueroa Hernández; héroe de la Patria puertorriqueña. Luchador por la independencia de Cuba y Puerto Rico. Sus restos descansan en Cuba.

31. Echó la red de pescar.

32. _____ Ana Livia Cordero; patriota puertorriqueña; representó al Movimiento Pro Independencia en la Tricontinental celebrada en Cuba en 1966.

34. Persia.

35. Esto.

36. Ciudad donde falleció doña Isabelita.

40. Se atreve.

41. Ralearía.

45. Nación caribeña donde en 1992 el Tribunal Antiimperialista de Nuestra América le otorgó a Rosado una medalla por su destaque internacional por la justicia y la libertad.

46. Cinco en números romanos.

47. Universidad de Puerto _____; Rosado estudió en esa institución.

Verticales

2. Cuaderno o tabla de cuentas ajustadas.

3. Reverberación.

4. Dispositivo electrónico que, basado en una emisión inducida, amplifica un haz de luz.

5. Capital de Argelia.

6. Pase la vista por lo escrito.

7. Manuel _____; miembro fundador de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano creada el 22 de diciembre de 1895.

8. 5 de _____ de 1907; nacimiento de doña Isabelita.

10. Hormona corticoide reguladora del metabolismo de los hidratos de carbono.

13. Dogma, credo.

15. Partido _____ de Puerto Rico; organización a la que doña Isabelita estuvo afiliada.

16. Isabel _____ Morales; fundó con Blanca Canales la Sociedad Insular de Trabajadores Sociales. Fue arrestada violentamente a los 70 años de edad por protestar contra la marina de EEUU en Vieques.

19. Despreciables.

21. 13 de _____ de 2015; fallecimiento de doña Isabelita.

22. Papagayas.

24. Quia.

25. Carta de la baraja.

28. Negación.

30. Forma tónica de tú.

32. Estruja.

33. Labra la tierra.

36. Símbolo del francio.

37. Terminación verbal.

38. Doctor, abrev.

39. Escuché.

41. Nombre taíno de la isla de Mona.

42. Caminar.

43. Tisana.

44. Miré, divisé,

Topografía: A partir de noviembre

Digamos que cada mes tiene su afán, su peso histórico y emotivo.

Estamos en noviembre de 2017. Si viajáramos a través del tiempo, gracias a la imaginación y a los documentos, hasta ubicarnos en 1950 y recorriéramos las cárceles de Puerto Rico, podríamos ver y oír cómo las celdas se van llenando de presos nacionalistas. Hace unos días ha ocurrido la Insurrección del 30 de octubre. Es, pues, a partir de noviembre, y por los años venideros, que comienza el encierro grande y crece la capacidad de resistencia. Durante las décadas siguientes, los insurrectos irán saliendo, con cicatrices, más viejos; pero victoriosos y ejemplares; los últimos vendrán de Estados Unidos en 1979.

Si viajáramos, veríamos acciones y actitudes heroicas, y otras que escapan a estas clasificaciones pero serían significativas. Veríamos la cotidianidad de líderes y combatientes anónimos y escucharíamos conversaciones de las que nadie ha tenido noticia. Para este viaje contamos con testimonios que alimentan la imaginación. Heriberto Marín, Francisco Matos Paoli, Blanca Canales e Isabel Freire, entre otros, han escrito de sus experiencias.

Al transportarnos escucharíamos, por ejemplo, los debates (“discusiones sobre ideologías y tácticas”) entre Tomás López de Victoria (Comandante General del Ejército Libertador y el responsable de la orden marchar el día de la Masacre de Ponce ) y Deusdedit Marrero, comunista, que no participó en la Insurrección. La esposa encinta de Marrero, muy afectada por la prisión de su compañero, se suicidó. Al salir, ya no sería el mismo. Según Marín, a Deusdedit “lo habían destruido”, “deambulaba por las calles”. (Eran Ellos, 107)

Podríamos escuchar las conversaciones entre Heriberto Marín (uno de los alzados en Jayuya) y Ramón Medina Ramírez cuando tenían “la oportunidad de salir a coger sol” y caminaban “por el pasillo de la sección”. Medina Ramírez fue presidente interino del Partido Nacionalista y autor del monumental libro El Movimiento libertador en la historia de Puerto Rico.

Veríamos a Corretjer, que había estado ya preso con Albizu, y fundaría después la Liga Socialista,  y a José Enamorado Cuesta, viejo comunista. (Ninguno participó de la Insurrección). Ambos escribirían poesía. Don José recitaría desde su celda. Marín nos dice: “Caminaba derechito, recordando que había sido miliciano en la Guerra Civil Española.” (35)

Más adelante seríamos testigos de los ayunos patrióticos de Matos Paoli y de su escritura en papel y en muros. Lo veríamos escribiendo “Somos el porvenir de las espadas. / Somos el sándalo de la noche ciega. / Somos, como nunca, una alegría secreta.” Versos que con otros saldrán clandestinamente de la prisión dentro de un saquito de azúcar. Podríamos presenciar, por ejemplo, la escritura de la nota que acompaña un poema dedicado a sus hijas pequeñas: “Les envío esta canción de un pajarito que viene a visitarme todos los días desde la rama de un árbol de quenepo cercano a La Princesa en donde me hallo. Dios me conceda el poderlas ver pronto como veo a este pajarito que se ha hecho muy amigo. Dios me las bendiga a las dos. Coman bien y duerman mucho y reciban saludos de mí y del pajarito que ya las conoce porque yo he hablado con él acerca de mis dos hijitas del alma.” (Luz de los héroes,13) Luego, también veríamos su “locura”. Y si tenemos suerte, veríamos ese sueño suyo en el que la Virgen María le promete curarlo de su demencia. Ya sabemos que la promesa se cumplió (con recaídas) siempre auxiliada por la solidaridad de otros, especialmente de la esposa, Isabel Freire, y de algunos médicos.

También seríamos testigos de pequeñas historias tiernas y tristes. Por ejemplo, la de la amistad de Heriberto Marín con un minúsculo visitante, que es digna de un cortometraje: “A mi celda del tercer piso entró por la ventana un lagartijo. Y entró para quedarse. Para entonces, estábamos incomunicados. Hice de él mi amigo y compañero. Le daba de comer migajas de pan y residuos de comida. Se paraba en mi mano y permanecía largos ratos. Dormía sobre mis libros. Se paraba en los barrotes de la ventana, pero nunca decidió irse. Caminaba por mi camastro como si tal cosa. No dejaba que araña alguna entrara a mi celda. Los compañeros me oían hablar y preguntaban qué me pasaba, cuando les decía que hablaba con mi amigo el lagartijo, me decían que estaba loco.  Una tarde después de almorzar, me acosté a leer y me quedé dormido. Tenía puestos los zapatos. Cuando desperté, que me tiré del camastro, sentí debajo del zapato el restrillar de unos huesitos. Lo presentí. No quería mirar.” (Eran ellos, 59).

Seríamos testigos del silencio y el dolor de Gregorio Hernández Rivera (Goyito) el único sobreviviente del ataque de 1950 a Fortaleza. Según Marín, en la primera visita que  Gregorio recibió de su esposa se enteró de la muerte de su niña de año y medio. La esposa le había escrito antes, pero en la prisión no le habían dado la carta. Guardó silencio por dos días. Al tercero estalló. Los compañeros sintieron “los barrotes de su celda que querían caerse.” (30) Entonces él estuvo dispuesto a hablar, y sus compañeros supieron de su dolor. Lo sabemos. Para sentir esa realidad habría que haber estado allí.

Veríamos a Doris Torresola, que fue herida de bala en la defensa de la sede del Partido Nacionalista en San Juan. Veríamos a Carmín Pérez que estuvo en el combate con Doris y la llevó al hospital, donde se negaron a atenderla. Carmín estaría 15 años en la cárcel de Vega Alta. Al salir en 1965 se uniría a La Liga Socialista. Veríamos también en la cárcel de Arecibo a la solidaria y pacifista norteamericana, Ruth Reynolds, nacida en Dakota del Sur.

Podríamos acercarnos a la emoción de Blanca Canales en la cárcel en Vega Alta al recordar los últimos momentos de Carlos Irizarry. Lo llevaban a Utuado, porque en Jayuya “el hospital lo habían cerrado y el médico luego de negarse a curarlo había huido con las enfermeras por la parte de atrás.” (41). Irizarry pidió agua, bebió y luego sus palabras fueron de reafirmación en su compromiso patriótico. Años después, Blanca escribiría,”Fueron las últimas palabras que le oímos pronunciar.” [. . .] En esos años en la cárcel siempre que recordaba este episodio sentía la misma emoción” (La constitución es la revolución, 43)

Veríamos tanto y tanto que sería demasiado para una página. Ya lo escribió Blanca Canales, “Todas estas cosas requieren volúmenes” (p. 13)

En estos días, luego del huracán María se oye mucho la frase “Puerto Rico se levanta”. Sin entrar en callejones metafóricos sin salida o en consignas vacías, se debe precisar que si de veras hay que levantarse es bueno saber por qué y contra qué. Recordemos la admonición última de Ramón Emeterio, “¿qué hacen los puertorriqueños que no se rebelan?” Con eso en mente, recordarnos e imaginarnos de pie también ayuda. Contamos con la historia y la imaginación. Por ejemplo, a partir de noviembre.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.