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Hay un Jorge Haddock en mi carpeta

Los expedientes de la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico todavía producen sorpresas. Se elaboraron durante décadas, persiguiendo la vida de más de cien mil personas, hasta que a finales de la década de los ‘80 el juez Arnaldo López prohibió la práctica. Una vez la sentencia de López fue confirmada por el Tribunal Supremo, muchos de los expedientes fueron entregados a los perseguidos.

A mí me entregaron un mamotreto de seis volúmenes donde estaba registrada toda mi actividad desde la adolescencia. Todavía, para que no se me olvide, de vez en cuando examino alguno de los tomos, como quien ojea un viejo álbum de familia. Dado que en cada lugar donde residí había dos o tres vecinos que, reclutados por la Policía, mantenían vigilancia de entradas y salidas –y hasta de las voces que llevaba el aire– sus relatos ayudan a evocar vivencias. En última instancia, aquella persecución malsana ha resultado útil porque jamás hubiese podido documentar mi vida sin ayuda de los policías que a lo largo de décadas produjeron memorandos o informes de vigilancia.

El otro día revisé, no los gruesos volúmenes, sino papeles sueltos (tarjetas, resúmenes, fotos, etc.) que también me entregaron cumpliendo la orden del tribunal. Uno de ellos tiene tres páginas y se titula “Registro de Carpetas Solicitadas en Archivo”. Aparentemente cada expediente tenía su “Registro” y los oficiales que deseaban examinarlo debían poner la fecha de entrega, nombre, propósito, firma y, finalmente, la fecha de devolución.

Entre el 1 de agosto de 1968 y el 15 de febrero de 1977, mi expediente fue reclamado en 40 ocasiones. Muchas de esas revisiones las hicieron agentes del FBI, que se identificaban como tales (Kinney, Hoss, Rush). En la mayoría de los casos sólo se ponía el nombre y el propósito (“review”, “chequeo” “resumirla”) sin especificar la entidad de donde procedía la persona que solicitaba el expediente.

Los nombres latinos de los examinadores son, obviamente, desconocidos: “Ramón Almodóvar”, “Euricles Rivera”, “Rafael Rosa”, “E. Serrano”. Sin embargo, cuando miré el Registro la pasada semana di con un nombre que me llamó la atención porque era el mismo que desde hacía varios días sonaba en las noticias: Jorge Haddock.

Este tal “Jorge Haddock” estuvo algún tiempo a cargo de investigarme porque reclamó el expediente en cuatro ocasiones en un lapso de ocho meses, escribiendo siempre “chequeo” como “propósito”. La última revisión la hizo el 24 de agosto de 1976.

Ahora que una persona del mismo nombre ha sido traída desde Virginia, E.U.A. (hacia donde había recalado desde que salió de Caguas) para presidir la Universidad Puerto Rico, no está demás preguntarnos qué relación tiene –si alguna, claro está– con el Jorge Haddock de mi carpeta. ¿Era él, quien al momento del último examen, tenía 21 años, según la biografía que se circuló? ¿Era algún pariente o es pura casualidad? Ahí dejamos el asunto esperando que alguien aclare.

Pero es mandatorio algún comentario sobre otro asunto relacionado con el Jorge Haddock presidente, el que nos llega desde Caguas, vía Virginia. Me refiero a su salario. Al recién llegado le garantizaron una compensación anual de $250 mil, más las misas sueltas, que duplica lo del presidente anterior. Esa compensación ya no debe sorprender a nadie porque se está convirtiendo en norma en el actual gobierno cuando se trata de personas que son traídas desde Estados Unidos, pero en el momento en que se le cercena el presupuesto al periódico Diálogo y se hacen tantos recortes, el salario de este Haddock es obsceno.

Las declaraciones que dio queriendo explicar lo inexplicable levantan más dudas. Primero agradeció la “generosidad” de la Junta de Síndicos que le dio los $250 mil y, a renglón seguido afirmó que realmente estaba haciendo sacrificios, que allá se ganaba más. Es decir, que el generoso es él.

Ecuador y Rafael Correa

Por Nacho Dueñas/Rebelión

Hace unos días, las autoridades ecuatorianas correspondientes han solicitado la prisión preventiva para expresidente Rafael Correa, así como la petición de busca y captura a la Interpol al encontrarse, argumentan, indicios de responsabilidad en el secuestro de Carlos Balda en territorio colombiano.

Sobre la acusación, solo diremos que, pues vaga e infundada (como las otras seis acusaciones vertidas sobre Correa), lo cierto es que no le pueden acusar penalmente de las restantes lindezas que la oposición y la prensa entonces perseguida (¿) le dedicaron, tales como represor, dictador, ladrón, corrupto, asesino, calumniador, etc…

Ahora, la orden de prisión preventiva es un sinsentido y una ridiculez: una orden de prisión preventiva sirve para evitar que el procesado se vaya al extranjero, cuando, como es sabido, Rafael Correa vive…en el extranjero. La medida ha sido criticada incluso por juristas anticorreistas, y es tan absurda que exige que Correa cruce el Atlántico dos veces por semana para evitar que huya…al extranjero, de donde vendría cada vez.

El expresidente, bastante más lúcido, se ha presentado en la embajada ecuatoriana en Bélgica, lo cual es técnicamente sencillo, y jurídicamente pertinente, al tratarse de territorio ecuatoriano. No se requiere ser un lince para advertir que todo se trata de una estrategia para eliminar a Rafael Correa, y a su nueva agrupación, MANA de la vida política.

El caso de Jorge Glas es todavía más sangrante. Tras años de reiterada campaña mediática en la que se le acusó de ladrón durante las 24 horas de cada día de cada mes de cada año, se constató la falsedad de tal acusación, sin que absolutamente ningún periódico ni medio de prensa se haya disculpado, y sin que contra ninguno de ellos se haya abierto un proceso por presuntas calumnias. Recuérdese que la calumnia es delito en todos los sistemas penales del mundo.

Y al final, Glas fue condenado a seis años de prisión por la figura jurídica de asociación para delinquir, figura abstracta y ambigua que se puede aplicar a cualquier persona… salvo a quienes se afirma que se reunieron con él, los corruptos de Odebrecht, quienes no han sido juzgados, y de quienes sí consta que han cometido en Ecuador delitos de corrupción.

Sin embargo, la persecución jurídico-mediática, con la cárcel de por medio (en el caso de Glas como realidad, en el de Correa como posibilidad), hace grandes a ambos personajes, como sucede con Lula en Brasil. No en vano dijo Henry David Thoreau que “el sitio justo del hombre justo en un mundo injusto, es la cárcel”.

¿Cuál es el trasfondo de todo esto? La derechización de Lenin Moreno y su traición a la Revolución Ciudadana, tal y como se demuestra mediante numerosos hechos, como la entrega del servicio de electricidad a los Bucaram, la de los ministerio de Finanzas, de Agricultura y de Comercio a la cúpula empresarial; la intención de derogar la Ley de Comunicación, la bajada o retirada de los impuestos que, por primera vez en la historia de país, han debido pagar las grandes fortunas y empresas; la apertura al FMI, la cooperación con el ejército de EEUU para aumentar la seguridad fronteriza (¿), la persecución jurídico-mediática del correismo, o la casi total ausencia de los proyectos sociales anunciados a bombo y platillo durante la campaña electoral, como el Plan Toda una Vida, el Plan Casas para Todos o la Gran Minga Agropecuaria. No en vano, el FMI acaba de alertar el descenso del PIB, justo lo contrario de lo que sucedió un par de años antes, con Correa, cuando la salida rauda de la crisis de la tormenta perfecta del 2015, gracias a audaces medidas contracíclicas.

Todo esto, y ojalá me equivoque, va a provocar el aumento del desempleo y de la pobreza, y va a mermar la calidad de los servicios sociales (becas, infraestructuras, educación, salud…). En este estado de cosas, urge apoyar al MANA, novedosa agrupación política de Correa, Patiño, Rivadeneira, Glas y otros muchos personajes honestos y lúcidos, que posibilitaron el mayor momento de bienestar social del Ecuador a lo largo de toda su historia.
Así, entre 2006 y 1017 la pobreza, según la CEPAL, descendió del 38% al 22%, y la extrema pobreza de 14% al 7%; el desempleo bajó hasta el 4% según el INEC; el PIB se situó en torno al 4,3%, según el FMI, por encima de promedio de América Latina; pasó a ser el tercer país que más redujo pobreza, y el tercer menos desigual del subcontinente, según la UNESCO. Además, por primera vez, la constitución, de las más avanzadas del mundo, la elaboró la ciudadanía mediante mecanismos directos e indirectos de participación; las grandes fortunas y empresas pagaron impuestos de modo novedoso, lo que permitió los fondos necesarios para invertir en escuelas, hospitales, subidas de salarios, hidroeléctricas, carreteras, multipropósitos, viviendas, etc., posibilitando la intensa mejora tanto en el nivel de vida como en la calidad de vida, según los indicadores anteriormente expuestos.

Contrasta este panorama con el país que los grupos oligárquicos que están volviendo a ocupar el poder destrozaron en 1999, gracias al neoliberalismo de un FMI que está retornando: quiebra del sistema bancario, robo por parte de la banca del 70% de los ahorros de los ciudadanos, tasas de pobreza en torno al 70% (CEPAL), despegue del paro, la miseria y la emigración masiva (lo que supuso el aumento de las tasas de suicidios de niños y adolescentes), etc.

Sin embargo, la opción de Correa es la mayoritaria, en torno al 35%, según se deduce de los resultados de la consulta popular de hace unos meses. Bastará que MANA se organice para recoger el inminente descontento masivo que el desastre social del morenismo va a generar (tómese nota de la debacle social de Argentina y Brasil, de la que los ecuatorianos debieran sacar sus conclusiones), y transformarlo en una inteligente estrategia para ganar las elecciones, mediante un proyecto político que sea la continuidad real de la década de la Revolución Ciudadana.

Así será, es nuestra esperanza. Y puesto que así será, la lucha de otros referentes emancipatorios, que tanto sufrieron, tales como Tupak Amaru, Eloy Alfaro, Dolores Caguango, Tránsito Amaguaña o Leonidas Proaño, no habrá sido en vano. Como canta Pablo Milanés: “Hombre que vas creciendo, / en el camino ha quedado / sangre que fue cimiento, / cimiento de lo logrado…”.

El autor es historiador y cantaautor

Tomado de www.rebelion.org

Crucigrama: Edwin Reyes

Horizontales

1. Edwin Reyes _____; poeta, escritor, productor y periodista puertorriqueño.  Fue miembro del Grupo Guajana. Militó en el Movimiento Pro Independencia y en el Partido Socialista Puertorriqueño. Redactor y columnista de Claridad.

4. _____ del vertigo; poemario de Reyes publicado en 1977.

7. Aúpa.

9. Principal o que tiene más fuerza y vigor en cualquier concepto, pl.

12. _____ el Supremo; novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, publicada en 1974.

13. Tercera nota musical.

14. Afirmación.

15. Ante Meridiano.

17. _____ Juan; ciudad donde vivió y murió Reyes.

19. El _____ imaginaria; poemario de Reyes publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico en 1998.

20. Tufiño: una vida para el _____ y un arte para la vida: documental producido por Reyes.

22. La _____; primera novela de Leopoldo Alas «Clarín».

25. Antonio _____ Grajales; Mayor General del Ejército Libertador cubano. Se le conoció como el Titán de Bronce.

27. _____ Suárez Díaz; historiadora puertorriqueña especializada en el Padre de la Patria, Ramón E. Betances.

28. _____: reseña de una vida útil; documental de Reyes.

30. Artículo gramatical, fem.

31. Río de Galicia.

32. Entre el 2 y el 3 de _____ de 1944; nacimiento de Reyes. Reyes fue el autor de la letra de la canción «El gobierno araña» que hace referencia a la corrupción gubernamental y la represión política en Puerto Rico. Produjo el documental Adombe: la presencia africana en Puerto Rico.

34. Movimiento nervioso habitual.

36. Contrapone.

38. Somete.

40. Sonríe.

41. Personaje bíblico del arca.

43. Nombre de la letra p.

44. Símbolo del neón.

45. Del verbo lavar.

47. Ignacio _____; investigador literario y poeta español.

49. _____; ciudad natal de Reyes.

50. Óseos.

Verticales

1. _____ del hombre huérfano; poemario de Reyes en honor a su padre.

2. Lengua de tierra que une dos continentes o una península con un continente.

3. Punto cardinal.

4. Siglas de Comandos Armados de Liberación, antigua guerrilla puertorriqueña.

5. Sitio con vegetación y a veces con manantiales en los desiertos.

6. _____: la presencia africana en Puerto Rico; documental de Reyes premiado por la Unesco.

8. Son cimarrón _____ Adolfina Villanueva; poemario de Reyes publicado en 1985.

10. Escuché.

11. Existe.

12. Ahora.

16. Perteneciente o relativo a un ápice o punta.

17. Relato novelesco que abarca las vicisitudes de varias generaciones de una familia.

18. _____ Droz; prisionera política puertorriqueña.

21. Del verbo ralear.

22. En _____; suplemento cultural de Claridad para el que laboró Reyes.

23. _____ Reyes Berríos; autor de los poemarios Balada del hombre huérfano y Crónica del vértigo.

24. Tubérculo que se cultiva en Puerto Rico. Se cultiva comercialmente en las montañas de Barranquitas y Orocovis.

26. Avalancha.

29. Unidad de tiempo geológico, equivalente a mil millones de años.

33. Ficticio, imaginario.

34. Forma de pronombre.

35. Símbolo del cadmio.

37. Universidad de _____ Rico; Reyes estudió en esa institución.

38. Edwin _____ Berríos; autor de El arpa imaginaria.

39. 9 de _____ del 2001; fallecimiento del poeta Edwin Reyes.

42. Etcétera, abrev.

43. Josefina _____; escritora nacida en España. Vivió desde joven en Paraguay, país que hizo suyo.

44. Símbolo del neptunio.

46. Del verbo ver.

48. Carta de la baraja.

Felices los felices

La felicidad, a veces, es un gesto egoísta, una decisión egoísta. Lo sabemos. Decidir ser feliz aun cuando sabes que hay tanta gente que sufre y no acompañarlos ni siquiera en ese sentimiento, me parece terrible, por no decir mezquino. Por eso reivindico la tristeza y practico la consolación. Que no se condene, que no se juzgue, que no se mire con condescendencia al que sufre. Sería mejor que en vez de sentir pena por mi, te apenaras conmigo. Tal vez ahí radica la alegría de unos cuantos; en conocerse a sí mismos y descubrirse capaces de conmoverse y solidarizarse con el dolor ajeno. Podríamos comenzar por abstenernos de andar de fotuto del ‘establishment’ repitiendo los ‘slogans’ que el mercado ha producido para hacerte creer en una felicidad vacía que solo depende de tu capacidad adquisitiva, como si el dinero fuera todo. Y sí, puede que sea cierto que llorar en una casa de un millón de pesos sea mejor que en un rancho; está claro que hay amarguras menos amargas que otras. Pero andar ostentando a cuatro voces una felicidad forjada en lo material, lejos de reafirmar heroicamente —como parecemos pretender con estos torpes o desacertados ejercicios exhibicionistas— que nosostros sí hemos alcanzado la felicidad, que la tenemos toda metida en el bolsillo, más bien deja al descubierto nuestras carencias. Claro, cada cual tiene su propia definición de felicidad. Pero no nos queramos hacer los listos/as y pasar gato por liebre. Para mi, esa felicidad por la que algunos apuestan es simple y llanamente comemierdería. Me pregunto si no les mortifica lo mal que nos va como país, nuestra situación política y económica, las condiciones de vida de muchos de nuestros ancianos, jóvenes y niños, o es que simplemente su técnica es no mirar más allá de su nariz para no contaminarse con la triste realidad. ¡Qué envidia! En nuestro propio país hoy día, tener las necesidades básicas cubiertas para muchos es un verdadero lujo. Lograrlo es motivo de alegría, porque al menos se descansa en la tranquilidad de saberse provisto de alimento y techo, como mínimo. Con esto lo que quiero decir es que no se trata de que seamos incapaces de alegrarnos, podemos y deberíamos conseguirlo hasta con lo más mínimo y sencillo. No es que seamos incapaces de encontrarle el lado “bueno” a las cosas, no es que esta que aquí escribe sea una amargada —que bien puede que sea cierto—, sino de que seamos sensatos y capaces de practicar la vida buena y justa, gozosa en un sentido pleno y rico y no como nos ha dictado el mercado.

Cuando en días como estos pienso en la felicidad, imposible no recordar a Epicuro (341 a. C. -270 a. C.), uno de los principales filósofos griegos de la Antigüedad, fundador de la escuela que lleva su nombre y se basa en el hedonismo racional y el atomismo. De él apenas se conservan tres cartas, las llamadas “Máximas capitales”, y algunos fragmentos breves. En 2014, Errata naturae editores publicó Filosofía para la felicidad, que recoje sus Máximas capitales, su Carta a Meneceo y ensayos de Emilio Lledó, Carlos García Gual y Pierre Hadot, estudiosos de Epicuro y de la filosofía antigua griega. En este libro queda expuesta a través de sus máximas la idea de felicidad (bastante inalcanzable, por cierto) que se había forjado Epicuro. Transcribo las siguientes cuatro por ser de las más ilustrativas de su propuesta:

• No es posible vivir placenteramente sin vivir sensata, honesta y justamente; ni vivir sensata, honesta y justamente, sin vivir placenteramente. Quien no consigue tales presupuestos, no puede vivir con placer.

• La riqueza acorde con la naturaleza está delimitada y es fácil de conseguir. Pero la de las vanas ambiciones se derrama al infinito.

• El justo es más imperturbable, y el injusto está repleto de la mayor perturbación.

• De los bienes que la sabiduría ofrece para la felicidad de la vida entera, el mayor con mucho es la adquisición de la amistad.

Estación a la deriva (VI)

QUEDA EL VIENTO Y LAS FLORES DE JUNIO en la ventana. Queda la cama revuelta y la silla de madera y paja. Quedan tres lámparas prestas a alumbrar. Queda el gato que viene cada mañana a despertarme. Queda el viejo aparato de televisión que no encendí ni una sola vez. Quedan los cuartos vecinos, las ruidosas escaleras de madera. Queda el sótano, la bodega de vino. Queda la acogedora cocina en la que ahora precisamente cocino. Quedan los abundantes libros franceses. Queda la música cubana, los cientos de colillas que durante días hemos ido apagando en el techo y acumulando junto a cualquier ventana. Queda el hermoso jardín de rosas, geranios y cerezas. Quedan sus olores, colores y sabores. Queda la mesa en el jardín, en la que cada tarde hemos tenido convites y festines. Queda el pan de la alacena. Quedan las fresas. Queda el gusto, el paladar, la calma para la mesa. Queda el contrabajo de Alexandre. Queda la amable sonrisa de todos, y todos quedan , y el mundo queda, muerto de pena, contra el viento y las flores de junio en la ventana. Mientras tanto, en silencio, me voy escapando, con un dolor antiguo que al cabo, como diría Silvio, se ha vuelto mi hermano.

*

HACE SEMANAS NO SÉ NADA DE TI. Supongo que así debe ser, pero cuánto daría por una carta. ¿Sabes? Te he extrañado más de lo que imaginé. Aquella alegría de la “Cercanía”, aquel conjunto de palabras optimistas, era en cierta medida una media verdad. Por más motivos que le inventemos al silencio, por más razones que le encontremos en el camino, la distancia duele. Hay algo que permanece, como un sabor amargo en la boca. La vida a ratos es un largo adiós, une despedida permanente. Cuando empiezas a gustar del agua, la misma resbala; cuando crees levantar un monumento, sólo te queda polvo en las manos, y el recuerdo doloroso del tacto, de sus formas. Cuando amasas el pan, ya es del otro, y de otro, y te sobrecoge el hambre y el cansancio. Nos habitan las distancias. Nos habita ese terrible animal del vértigo, y el mundo es un abismo del tamaño del mundo, y las calles y los días se alargan con su tedio. ¿Cómo contarte que el mundo es un laberinto sin ti? Todo pierde su sentido, todo se deforma, y los días parecen un grotesco carnaval donde nadie parece hallar su puesto. Todos, de alguna manera, hemos intercambiado papeles, todos somos quienes no somos. Ahora mismo, en este tren, todos son extraños con caras tristes. Gestos de prisa, manos nerviosas: todos van buscando algo. Dichosos quienes buscan con las esperanza de hallar. Yo busco como Oliveira, acaso sabiendo que no hay nada del otro lado, y me ahorro la prisa. ¿Para qué buscar con tanta prisa? ¿Para qué derramarse por las calles del mundo con un furor estéril? No vale la pena. Sólo te pienso, intento recobrarte en los recuerdos. Te recorro imaginariamente como si no hubiese mañana, pero sin prisa, porque este trance es infinito, y al final estaré solo otra vez, aquí y ahora, pensándote.

*

A ORILLAS DEL SENA // Un rumor en el agua te desdice, / un lento movimiento de basuras y palomas. / Miro un rostro en el río, / busco un cuerpo en la vaga superficie / y me estorban los puentes, / los sordos caminantes / que borran tu figura / y los autos, / los ruidosos carros del infierno / deshacen de una vez / tu vago despertar.

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HACE DÍAS, EN EL MUSEO DE ORSAY, me estremecieron particularmente dos obras: la “Puerta del infierno” de Rodin y el “Desayuno sobre la hierba” de Manet. Rodin me devolvió los días amables en que estudiaba la literatura medieval en la Universidad de Puerto Rico, y me deslumbraban los círculos dantescos, Paolo y Francesca, y Ugolino en la Torre de Pisa. Manet me devolvió un almuerzo en la costa de Cabo Rojo, junto al faro. Supongo que uno siente las obras de arte de una manera personal, con el corazón, con la mano de los amigos, con la fuerza de los amantes, con la calma de las tardes compartidas. Lo que permanece, aquello que parece cobrar un aire de perennidad, como una obra de arte, puede ser también un prisma a través del cual reconocemos nuestros efímeros días de alegría o tristeza.

*

EL AGUA CAE. El agua se dispersa. / El agua fluye y rompe su camino / y así, de golpe, en vuelo repentino / es una y es la misma agua diversa. / El agua se desborda. El agua inmersa / asciende y se deshace en pan y vino. / El agua es ella misma y su destino / ensaya con pavor su forma inversa. / El agua vuelve al agua. El agua vuelve / sobre sus propios pasos y se absuelve / y se desangra y muere y cobra vida / en un rito infinito. Por las manos / se han derramado siglos, como en vano, / borrándose en el rastro de su huida.

*

HOY LLEGÓ TU CARTA. En la mañana me senté a la mesa con un café y la leí con calma. Ahora, en la calma de la tarde, en la placentera tranquilidad de este leve brisa junto al Sena, te pienso, te figuro completa, de los pies al abundante cabello, de los labios a la boca. Callo y te pienso despacio, como si tuviera siglos para pensarte, como si en el fondo de los tiempos la aguja del reloj se hubiera detenido, y sólo quedara la vastedad del silencio y la calma. Tu carta me ha devuelto el sueño de aquellas tardes. Lentamente, en la fragilidad del recuerdo, te miro y te siento, como si no nos separaran mares ni continentes. Te palpo otra vez, te capturo brevemente en lo fugitivo. Te aspiro en el niño que acaba de acercarse a mí en este parque, y en su madre que a lo lejos sonríe. Te respiro en la suprema soledad de este momento, rodeado de multitudes tranquilas para las que soy nadie y alguien. Me digo, entonces, que es un mero detalle que estés en Chicago y yo en París. En cada paso que doy, en cada sorbo de vino, en cada descanso, te llevo conmigo, en el rojo de mi sangre, en la antigua historia de los puñales, en la agradable sorpresa de algunas calles sucias, en los monumentos gloriosos, en las orillas del río, en los puentes, en las viejas catedrales, en cada pintura y en cada escultura que he visto. Estás en el temblor de mis manos, en la sed de mi boca. No puedo perderte. No puedo borrarte, no puedo dejarte atrás por un solo momento, y cuando menos lo espero, acaso distraído, te me apareces, te escucho.

*

ESTABA EN LA VENTANA y el viento pugnaba por entrar, todo de una vez, y de pronto, como un milagro, se hizo la calma. El silencio y la oscuridad eran rotundos. A lo lejos, tenuemente, se distinguía la tristeza de algunas luces que pugnaban por no morir. La noche era un enigma, un negro manto que escondía gemidos y cuerpos ensangrentados. Mientras tanto, yo soñaba en lo oscuro, imaginaba que la vida era de barro, y que podemos moldearla y darle la forma que queramos.

*

INTERROGO CADA SEGUNDO QUE PASA con esta misma incertidumbre arcana. Interrogo las aristas de este silencio imposible. Busco en cada pliegue de su rostro una voz y una palabra. Hago las preguntas de siempre, busco lo que siempre anda perdido, y mi voz, mi callada voz, dice las cosas que siempre está diciendo. Me anticipo a mí mismo como un duende y en cada soledad guardo un poco de presencia que pueda acompañarme. Rompo el cerco preciso que me guarda y vuelvo a mis afueras, a las orillas difusas de mi cuerpo, y exploro el terreno con tacto extraño y me siento y me contemplo sin palparme ni mirarme, porque acaso ya he muerto y tal vez en el fondo de mí todo ha cesado. Pero cómo saberlo si apenas me hablo soy yo mismo, el que se preguntaba, el que emergía de sí para saberse, el furioso animal que se escapaba por quererse encontrar. Entonces el círculo se cierra, y no es la muerte quien llega sino el cuerpo pesado en el que habito, y aquella ilusión de no sentirme se borra de nuevo, y vuelvo a ser yo mismo.

*

EN EL SUELO TIRADA, ya muy sucia, he visto la emoción de mis palabras. Me detengo y las toco y les canto canciones si están tristes, pero nada las alegra. Me empeño en joderles la tristeza, pero ellas son tan tercas que apenas te figuras que sonríen, te gritan y lloran y se aferran violentas contra el suelo. Insisto aún conociéndolas y les hago las muecas más raras y grotescas que hayan visto, y ellas, burlonas, me imitan, pero con más pavor, como si en las señas de su cara todo fuera un tormento. Entonces desisto porque temo que ellas se parezcan a mi rostro, o peor aún, que parezcan un reflejo mío.