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La migración es un camino de sufrimientos a menudo sin recompensa

Ciudad Juárez (México), 3 jul.- Juan Raúl Rivera es un hondureño que no ve a sus tres hijas desde que hace dos años y medio comenzó un camino hacia EEUU de sufrimientos que no se van a ver recompensados. Ahora trata de volver a casa, con las manos vacías pero decidido a no volver a separarse más de su esposa y sus hijas.

En la Casa del Migrante, en Ciudad Juárez, me cuenta que llegó a Chiapas, en el sur de México, ya sin dinero, donde en Palenque, junto a otros 1,500 inmigrantes, abordó el tren conocido como La Bestia, en el que cada año medio millón de centroamericanos arriesgan sus vidas viajando sobre los techos de los vagones en el intento de atravesar el territorio mexicano en dirección a EEUU.

Rivera había salido de Honduras “con la intención de llegar a EEUU para un mejor futuro para la familia. Con pobreza y todo logramos guardar unos centavitos para salir hasta Palenque y de allí para acá en el tren que le llaman La Bestia”.

Los inmigrantes arriesgan sus vidas al abordar el tren en marcha. Rivera vio como muchos de sus compañeros perdían extremidades “por querer agarrar el tren uno empucha a otro y si no se engancha bien en la escalera el tren en vez de botarlos para afuera los chupa para adentro”.

Durante el trayecto, los inmigrantes se la pasan “sufriendo por el frío y el sueño”, porque tratan de no quedarse dormidos para no caerse al ser azotado por una rama “que nos puede tumbar” o con los movimientos de los vagones.

“Las vías por allí hasta Veracruz están muy malas. Los vagones se van bamboleando para todos lados y es bien terrible”, recuerda Rivera rodeado de las figuras de vírgenes, cristos y cruces de la Casa del Migrante, adornados con los brazaletes y tarjetas de identificación de los centros de detención de EEUU que, junto cartas y documentos personales, han ido dejando allí las personas que han sido asistidas en el refugio.

El recorrido en La Bestia se hace con el temor a ser asaltados por delincuentes, pero también de ser extorsionados por las policías México.

“Cuando nos encuentran, la Policía que sea, la local, la estatal, la federal, nos paran y si no les damos lo único que tenemos, lo que ha ido uno pidiendo en el camino, y si no le da uno el dinero pues esa es la amenaza, que si no se lo das, nos van a deportar. Sí se sufre, se sufre mucho”, insiste.

Llegando a Veracruz, en un lugar apartado y solitario, a la una de la madrugada, el tren se detuvo y unas treinta camionetas con muchas luces comenzaron a rodearlo.

Los inmigrantes bajaron “espantados” y se alejaron corriendo del tren temiendo que fueran secuestradores. Pero no eran secuestradores, eran asaltantes del tren. Muchos hombres bajaron de las camionetas, subieron al tren, lo saquearon, cargaron las camionetas “y se fueron con las luces apagadas”.

Los inmigrantes tuvieron que esperar al próximo tren, en el que volvieron a arriesgar sus vidas tratando de abordarlo en marcha.

“Luego uno llega aquí a la frontera y como uno no tiene dinero para pagar a un pollero (coyote: el que ayuda a pasar la frontera a cambio de dinero) para cruzar al otro lado, cuando llega acá nuevo le vienen: oye mira móntate una maleta. Y uno con la intención de llegar de una vez pues dice: sí vamos”, reconoce Rivera.

“Y me agarraron con la dicha maleta allá, que llevaba droga, y me dieron dos años y medio de prisión, me sentenciaron a dos años y medio, pero como es el 85 por ciento, solo hice 25 meses y medio”, recuerda.

Rivera cumplió los 25 meses y medio en la prisión La Pinta en Tucson, Arizona, pero se siente afortunado de estar vivo. Dice que a muchos a los que los narcotraficantes utilizan para pasar droga por la frontera “cuando vas a entregar la maleta los matan para no llevarlos a su destino o para no pagarles. Esa gente no tiene compasión, no tiene misericordia”.

“Es lo que le quiero decir, aquí uno no trae nada que ganar, todo es pura pérdida”, subraya.

Ahora, el hondureño espera en la Casa del Migrante a estar al menos uno o dos meses en México para poder entregarse a las autoridades de migración mexicanas y que lo deporten en el sur, porque no tiene dinero para atravesar México por su cuenta en camión.

En la Casa del Migrante le han dado trabajo algunos días y ha conseguido reunir un poco de dinero para el viaje de regreso a casa, pero teme que las autoridades de inmigración se lo quiten cuando se entregue.

Explica que en Honduras, “un país pobre, de bajos recursos, hay trabajo, yo era constructor, pero no le pagan a uno lo que es, no lo necesario para vivir. Imagínese que le pagan a uno 1,500 lempiras y con tres hijas, mi esposa y yo. Y un pantalón, de los baratos, me está costando 400 y somos 5, y los útiles, la comida y todo eso. Eso es lo que esá pasando, por eso mucha gente se viene para acá y mucha gente muere, mucha gente en el camino ya no vuelves a verlos: los secuestran, los matan, se mueren en el tren”.

Rivera es un hombre cansado que quiere regresar a su “casita” con sus “tres niñas. Tengo una que este año se gradúa en carrera, una en colegio y la otra en escuela. Uno por eso es que viene acá a sufrir, porque este camino es puro sufrimiento, aquí no hay nada que ganar. Se puede ganar una vez que se cruza, ya logrando cruzar ya tiene una ganancia, se sabe que económicamente mejora la familia”. Pero son muchos los que no lo consiguen.

Rivera no se plantea volver a intentar cruzar la frontera hacia EEUU. Si lo atrapan las autoridades, aunque no lleve drogas, le toca cumplir otros dos años de prisión automáticos por haber entrado por segunda vez y tener expediente criminal.

“Necesito más a mis hijas allá aunque sea trabajando por lo poquito. Es mi intención, ya lo tengo pensado, entregarme para que me deporten”.

El agridulce bálsamo del Mundial en la frontera de los horrores

El Paso (Texas), 26 jun.- Son las ocho de la mañana en el lado estadounidense del desierto de Chiguagua, en El Paso, y una docena de mujeres y algunos hombres beben cerveza en la cantina The Tap, donde hoy han llegado temprano para ver el partido del Mundial de fútbol entre México y Suecia.

“¿Qué te sirvo, hermosura?”, pregunta Mariana en español. Pido unos huevos rancheros y café. Un gringo octogenario con un gorro de los colores de la bandera mexicana en la cabeza sentado cerca de mí da un trago a su cerveza y eructa sin complejos.

“Habló la rana”, dice Mariana, esta vez en inglés, y todos los que estamos sentados en la barra reimos a carcajadas. Acabo de llegar y ya me siento como uno más, disfrutando como nadie de las expresiones de los locales.

Un jugador sueco cae en un lance del partido. “Ya cállese güey, no me llores. No mames”, exclama una joven. El preferido de las mexicanas es Javier Hernández Balcázar, el número 14, Chicharito.

Cuando Chicharito toca el balón, Mariana saca las maracas.

“Quisiera ser chicharita para entrar por tu ventana, Chicharito”, canta una señora al final de la barra.

Me llega un mensaje. Es la carta que una mujer inmigrante detenida actualmente en el centro de detención T. Don Hutton en Taylor, cerca de Austin, envió manuscrita y en anonimato a la organización de derechos humanos Grassroots Leadership el pasado fin de semana. En la carta, la mujer narra el horror de cómo fue detenida por el ICE (Servicio de Inmigración y Fronteras) y separada de sus hijos tras pasar sin permiso la frontera estadounidense. En la carta se describe cómo a ella y otras mujeres las metieron en “la perrera” sin poder hablar con sus hijos y amenazándolas con entregarlos en adopción.

“Yo estuve 8 días en la perrera”, escribe la mujer de un periodo en el que, asegura, no la dejaron asearse y las “castigaban y no nos daban agua ni comida. Dormíamos tirados en el suelo y nos daban papel de aluminio para taparnos”.

“Mi hijo dice que le pegaron donde lo tuvieron 3 días” y “a la nena la jalaron del pelo solo porque no se levantaba”, se lee en la carta en la que la mujer explica que tardó 21 días en poder hablar con sus hijos.

En la misiva se describe también cómo en el centro de detención hay mujeres con “bebés de tres meses que lloran por hambre y frío”, embarazadas que se desmayan y “hay madres que no aguantan el dolor de no saber de sus hijos”.

El juez federal de California Dana M. Sabraw de la corte del distrito de San Diego emitió ayer una orden a nivel nacional que ordena que todas las familias de inmigrantes separados en la frontera sean reunificados antes de 30 días. La orden establece que los niños menores de 5 años deben ser entregados a sus padres en 14 días y que todos los menores deben poder hablar con sus progenitores en 10 días.

“La desafortunada realidad es que bajo el sistema actual, los niños migrantes no son contabilizados con la misma eficiencia y precisión que la propiedad”, escribió el juez en su orden.

Durante el partido de hoy, la cerveza en The Tap cuesta solo un dólar y regalan tacos y shots de tequila. Pero el segundo tiempo empezó mal, los mexicanos “como que se hicieron chiquitos” y rápidamente llegó el primer “gol de pinche madre”, lamenta mi vecina en la barra. Cuando los suecos marcan el segundo gol, un señor en la esquina bromea: “yo me voy a trabajar”; pero se pide otra cerveza.

El Mundial de Fútbol que se celebra en Rusia se deja sentir en la frontera de Texas.

La semana pasada, en una marcha de protesta en El Paso por la política de “cero tolerancia” a la inmigración irregular de la administración de Donald Trump por la que se ha separado a miles de menores de sus padres, abundaban las camisetas de las selecciones nacionales latinas, especialmente las verdes mexicanas.

El lunes de esta semana las autoridades permitieron a la prensa entrar al centro de detención de Tornillo, a 39 millas de El Paso, donde permanecen bajo custodia 326 menores a los que se les permite jugar al fútbol y ver los partidos del Mundial como principales actividades recreativas, según los reportes.

María está sentada a mi lado vistiendo orgullosa los colores de su país. Hace cinco años que no ve a sus tres hijos, que viven a un tiro de piedra, en la colindante Ciudad Juárez. Ya son mayores, tienen 31, 28 y 19 años. Los crió trabajando con visa en El Paso durante 20 años, pero hace 5 la perdió. Se la quitaron porque no pudo con el papeleo, me cuenta. Cuando le quitaron la visa debía 12,000 dólares de la casa que había comprado en Ciudad Juárez y para no perderla volvió a El Paso a seguir trabajando, esta vez ilegal. “Me cobraron solo 500 dólares para cruzar” la frontera. Quería haber pagado lo que le faltaba de la casa en un año, pero las cosas se complicaron. Tiene dos nietos a los que no conoce en persona. Tiene grabadas sus voces en el celular. Llora. Trabaja de lunes a sábado limpiando casas por 50 dólares al día. Llega a su casa y trata de mantener una rutina. “Hago ejercicio, me baño, pero llega una a su casa y la soledad es horrible… me refugio en esto”, dice mirando alrededor, “pero no en las drogas”.

“Yo vine aquí para sacar a mis hijos adelante. No quiero a un hombre por los papeles. Nunca me he prostituido”, sostiene orgullosa. Cuenta la historia de dos amigas que se casaron con ciudadanos por los papeles. Una acabó en un refugio para mujeres maltratadas y la otra en un cuartucho en la parte de atrás de la casa del marido.

Su hija mayor es criminóloga y la menor acaba de entrar en la Universidad. El varón no le estudió.

Ya ha pagado su casa. “Pero eso es material. Sentimentalmente, nada me va a recompensar todo lo que yo he pasado. Te podría contar y contar”.

Suecia marca el tercer gol. “No mames, no mames, no mames”, lamenta una joven junto a María. “Chicharito quedó chichareao”, dice Mariana. “¿Me pones un galón de cerveza para llevar, por favor, para irme a llorar y estar llórale que llórale?”, exclama otra mujer.

“Mi marido piensa que estoy lava que lava y cocinando”, ríe otra mexicana. La concurrencia canta el Cielito Lindo.

Aurora fue una niña ilegal. Ahora es ciudadana y maestra. Me cuenta que pudo regularizar su situación durante la administración de Bill Clinton. Confiesa que siente que podría haber sido uno de esos miles de niños que hoy permanecen encerrados en circunstancias dudosas, variables, según los centros en los que se encuentren, siempre horribles. “Es inhumano separar a los niños de sus padres” y está injustificado porque los niños no han hecho nada.

Muchos de esos niños que están pasando por esa experiencia traumática ya vienen traumatizados de sus países.

Entre sus alumnos tiene niños inmigrantes que han visto asesinar a su padre o a un hermano o a otro familiar. “Muchos no hablan por miedo a que los deporten”.

A pesar de la derrota de la selección mexicana contra Suecia, en The Tap sigue la fiesta porque como Alemania no ganó a Corea, México sigue en el Mundial. i

Nuevos administradores para Mi Salud, ¿y los beneficios para pacientes?

El pasado viernes, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares informó que la Junta de Directores de la Administración de Seguros de Salud (ASES) aprobó la contratación de los nuevos administradores del plan Mi Salud, bajo el nuevo modelo de prestación de servicios médicos que entrará en vigor el próximo 1 de noviembre.

Los retrasos provocados durante la etapa de evaluación de propuestas de aseguradoras provocaron que el gobierno aplazara la fecha de comienzo de la nueva Reforma al 1 de noviembre. La fecha original era el 1 de octubre.

A través de un comunicado de prensa, se informó que las aseguradoras seleccionadas para administrar Mi Salud fueron: First Medical Health Plan, Plan de Salud Menonita, Molina Healthcare of Puerto Rico, MMM Multi Health y Triples S Salud.

Previo a la implantación del nuevo modelo, las compañías seleccionadas deben enviarles las tarjetas a los beneficiarios que les fueron asignados. A partir de la fecha de comienzo de la nueva Reforma, los asegurados tendrán 90 días si quieren hacer un cambio de la compañía que le fue asignada por el gobierno.

“En los próximos meses se llevará a cabo una campaña masiva de orientación a los beneficiarios donde se proveerán los detalles de cómo se estarán llevando a cabo los procesos de notificación y suscripción del Plan de Salud bajo el nuevo modelo”, según declaró por escrito la directora ejecutiva de ASES, Ángela Ávila Marrero.

Sin embargo, profesionales de la salud han denunciado que no han tenido participación en la elaboración de este nuevo modelo bajo el cual operará la Reforma de Salud a partir de noviembre.

Según una Asociación que agrupa a optómetras, laboratorios clínicos y centros de radiología, una reducción adicional a las tarifas a los proveedores de Mi Salud incrementará la crisis de acceso a servicios médicos que padecen los pacientes de escasos recursos y empeorara la situación para empleados y proveedores de servicios de salud.

La Asociación de Profesionales se refiere a la reducción de un 30% en las tarifas a los proveedores que prevé el nuevo modelo de prestación de servicios. Según el grupo de profesionales, esta medida provocará cierres de laboratorios clínicos y centros radiológicos, lo que afectaría el acceso a los servicios y elevaría el problema de desempleo.

Asimismo, otra de las novedades del nuevo modelo de Mi Salud es que se establecerá una sola región geográfica para toda la Isla, en vez de las ocho que actualmente funcionan. Además, se prevé que el sistema estará enfocado en la prevención. El tema de la necesidad de educar al paciente en la prevención se comenta desde febrero, cuando se informó que el Plan Fiscal iría reduciendo el presupuesto del Plan de Salud del Gobierno de $2,752 millones en el año fiscal 2017-2018 a $2,602 millones (2018-2019), $2,301 millones (2019-2020) y $2,051 millones (2020-2021).

En el documento circulado a la prensa, la directora ejecutiva de ASES sostuvo que “el nuevo plan de Mi Salud tiene como prioridad mantener la relación existente entre médico y paciente. Ese es uno de los principios que guía este proceso”.

Mientras, Rosselló Nevares expresó que esta medida pretende dar el poder de selección a los cerca de 1.3 millones de pacientes de Mi Salud para que sean ellos quienes evalúen el sistema. Por su parte, el secretario del Departamento de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, está confiado en que “los cambios que traerá el nuevo modelo de Mi Salud permitirán a este importante programa responder mejor a las necesidades de los beneficiarios, cónsono con el Plan para Puerto Rico del gobernador”, según esboza el comunicado de prensa.

A juzgar por las declaraciones anteriores y por la Carta de Derechos y Responsabilidades del Paciente (Ley 194 del 25 de agosto del 2000), es primordial el servicio al paciente y la atención médica de alta calidad. Sin embargo, un paciente de Mi Salud y padre de dos menores también pacientes del plan del gobierno, aseguró a CLARIDAD que hay “poca profesionalidad en el trato de los médicos” a estos pacientes y que “el servicio es a la ligera”.

En Puerto Rico la metodología de ballet de Alicia y Fernando Alonso

Hace varios años, el director de la Escuela Mayagüezana de Ballet y Artes Escénicas (EMBAE), Kelvin Santiago, estrechó lazos con el bailarín cubano Iván Monreal Alonso, quien además de su trayectoria en este arte, se distingue por ser el único nieto de la legendaria bailarina Alicia Alonso y del creador del método de enseñanza de la escuela cubana de ballet, Fernando Alonso.

Desde el primer encuentro que tuvo el bailarín –tercera generación en el ballet de la familia cubana– con el proyecto sin fines de lucro que dirige Santiago en Mayagüez, Monreal Alonso supo que se mantendría colaborando con EMBAE porque practican el ballet como un arte para todos y todas en la sociedad, filosofía de los Alonso en Cuba. En otras palabras, Kelvin Santiago ha querido que el ballet clásico llegue a quien le interese practicarlo sin que medien factores sociales. Precisamente, el éxito de la escuela – que en octubre 2018 inaugura su sede en la ciudad del oeste – se debe a ese interés social.

“A Iván le gustó la visión con que se trabaja en la escuela, “que es parecida a la que Laura Alonso (madre de Iván y directora del Centro de Promoción de la Danza) tiene: no comercial ni lucrativa, sino de educar y hacer accesible el ballet”, comentó Santiago a la vez que informó que Monreal Alonso ha donado su asesoría a EMBAE durante los últimos años.

Incluso, el bailarín donó las rubricas de la metodología cubana “que no las tiene ninguna escuela en Puerto Rico”. A partir de octubre, ese será el currículo oficial de EMBAE.

En los pasados días, se presentó en el Teatro Yagüez un musical inspirado en Harry Potter y tras la preparación del espectáculo estuvo el apoyo de Iván, quien en entrevista con En Rojo aseguró que: “a pesar de las faltas de condiciones idóneas, ya se están dando buenos resultados. Aquí hay mucho talento. Mayagüez puede convertirse en la capital del ballet en Puerto Rico”.

Además de esas colaboraciones, gracias al apoyo de Iván y su esposa, la bailarina Leydi Villalobos, dos estudiantes mayagüezanos de EMBAE acaban de ser admitidos a la Cátedra Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.  Los dos bailarines, Joshuan Vázquez y Karla Ortiz, han sido entrenados en la técnica de la escuela cubana.

Asimismo, en diciembre de este año iniciará en Puerto Rico el seminario intensivo CubaAlonso, el cual buscará enseñar la metodología cubana al público general que decida matricularse. Se utilizarán las facilidades de la escuela de Mayagüez y estará dirigido particularmente a maestros y maestras de ballet. Las personas que quieran participar deben tener una base en este arte y tener 10 años de edad en adelante.

“Aquí hay talento, pero hay otras prioridades e interés (por parte del gobierno). Un pueblo sin arte no trasciende, no tiene alma. Y si no tienes alma, bailas al son de otro tambor”, concluyó el nieto de la familia Alonso.

Configuraciones por José Á. Vega y Pareidolia (Revelaciones y Paranoia) por Robin Alicea

Aterrizo en Ponce y con una noche de descanso de por medio voy a ver la exhibición de dos artistas que se lucen en los vericuetos marginales del arte patrio. Esa línea nos lleva a preguntarnos pero que no es marginal o marginado en este paraíso perdido o más bien dañado. Sueno pesimista tan pronto en el primer párrafo? Bueno es que el paseo de mi casa al museo municipal es uno que ya va afirmando una descomposición difícil de reparar o subsanar. Al entrar a la exhibición, las dos muestras, por Robín y Vega retratan la patética realidad inmediata desde pensamientos críticos con despliegues de trabajos de profunda mirada al oscuro y opaco presente. Se sostiene la atención del espectador ante dos formas de digerir e interpretar el tiempo que asombra pues siempre se dice que nuestra realidad boricua no puede involucionar a un estado peor, no hay wepa que me cambie de opinión. Nos sostienen en las experiencias de ver y pensar sobre los trabajos en las dos exhibiciones los juegos y los manejos formales ejemplares de José Vega y Robín Alicea.

En la exhibición de Vega se recogen tantas formas de desarmar la isla de Puerto Rico como forma geográfica. Hay una perspectiva muy lejana donde la isla es juguete, rompecabezas, escombros, un puñado de tierra fértil, un abismo, un manto de Fema con bolsillos y tantas maneras alternas de despedazarla para reconfigurarla en ánimo de salvamento. Pero el artista no cree en milagros y nos presenta al final un nicho donde una virgen tallada en madera apenas levita sobre una base de latas de salchichas. Al fondo espirales de cobra para espantar mosquitos nos recuerdan las noches pérdidas por el calor y la ausencia de condiciones básicas para echarse a dormir y olvidar la pesadilla de la quiebra y de María.

En otra sala la exhibición de Robín Alicea es un simulacro de montaje de museografía de buen gusto. La distribución de sus pinturas y medios mixtos sobre papel se despliegan por el pequeño salón de manera nítida. Al acercarse a las imágenes vamos reconociendo estampas oscuras desde los cuales entre salpicadas de tintas y suspiros del aerosol van surgiendo cuerpos espectrales. La metamorfosis de cuerpos humanos y animales va asomándose entre efectos de penumbras y destellos cromáticos de acento fosforescentes. Rostros, dentaduras de colmillos, miradas desorbitadas, piernas varicosas, se entretejen con formas vegetales de un paisaje apocalíptico donde no se vislumbra la luz al final del túnel. Esos seres son mitad zombis, mitad ogros y se inspiran en algunas personas desquiciadas y abandonadas que pululan sin destino por las calles.

Vega desde su personal registro gráfico con impresos y construcciones ensambla con madera para reconfigurar la esperanza desde el desmadre de una pesadilla tropical. Robín Alicea acude a un despliegue de procesos pictóricos fluidos, acuosos desde los que dibuja rescatando perfiles y retratos de personas que divagan por las sucias calles de un pueblo fantasma que soñó con ser una ciudad mirando al Caribe.

Los dos artistas representan la generación que hereda el tránsito a un milenio que todavía arrastra el discrimen y las luchas de clase, Vega y Robín se acomodan a una realidad que no tiene nada de mágica. El paisaje ensoñado está pintado y cuelga en la pared. Los polvos del Sahara nublan esa imagen romántica. El flamboyán no reluce sus fuegos de verano y la Flaming June prefiere seguir durmiendo ajena a la fealdad inmediata. La fuente de la plaza está seca. Los huesos en el cementerio relucen por los intensos rayos de luz desde las fosas vandalizadas. Cae la noche, el sol se fuga por Buye y los paseos del tablado siguen rotos. Veinte quioscos compiten para vender frituras frías. La estridencia musical desde los quioscos compite en estímulos de merengues, salsa, bachata y reguetón. Hay que vender, es el verano después de María la tormentosa.

En sus talleres Robín bautiza con aguas rojizas sus monstruos, Vega amasa un poco de tierra y siembra una habichuela sobre un pedazo de madera que representa la isla. Hay viajes sin pasajes de vuelta, José Vega y Robín Alicea nos invitan al abordaje. La pista de despegue nos espera, en un museo municipal, Ponce es Ponce, aun en las pesadillas y en los solares de escombros. Esos paisajes nuestros de cada día antes y después de la quiebra y de María piden lienzo.

Ponce, 27 de junio de 2018. Robín Alicea y José Vega son artistas multidisciplinarios que participan en proyectos de teatro y música experimental. Sostienen su participación con el colectivo Matotumba y otros juntes. Se han presentado en diversos escenarios de la cultura alternativa en San Juan, Mayagüez, Ponce, Miami y en varias ciudades en México.

Humberto Figueroa es activista cultural

Hay un Jorge Haddock en mi carpeta

CLARIDAD

Los expedientes de la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico todavía producen sorpresas. Se elaboraron durante décadas, persiguiendo la vida de más de cien mil personas, hasta que a finales de la década de los ‘80 el juez Arnaldo López prohibió la práctica. Una vez la sentencia de López fue confirmada por el Tribunal Supremo, muchos de los expedientes fueron entregados a los perseguidos.

A mí me entregaron un mamotreto de seis volúmenes donde estaba registrada toda mi actividad desde la adolescencia. Todavía, para que no se me olvide, de vez en cuando examino alguno de los tomos, como quien ojea un viejo álbum de familia. Dado que en cada lugar donde residí había dos o tres vecinos que, reclutados por la Policía, mantenían vigilancia de entradas y salidas – y hasta de las voces que llevaba el aire – sus relatos ayudan a evocar vivencias. En última instancia, aquella persecución malsana ha resultado útil porque jamás hubiese podido documentar mi vida sin ayuda de los policías que a lo largo de décadas produjeron memorandos o informes de vigilancia.

El otro día revisé, no los gruesos volúmenes, sino papeles sueltos (tarjetas, resúmenes, fotos, etc.) que también me entregaron cumpliendo la orden del tribunal. Uno de ellos tiene tres páginas y se titula “Registro de Carpetas Solicitadas en Archivo”. Aparentemente cada expediente tenía su “Registro” y los oficiales que deseaban examinarlo debían poner la fecha de entrega, nombre, propósito, firma y, finalmente, la fecha de devolución.

Entre el 1 de agosto de 1968 y el 15 de febrero de 1977, mi expediente fue reclamado en 40 ocasiones. Muchas de esas revisiones las hicieron agentes del FBI, que  se identificaban como tales (Kinney, Hoss, Rush). En la mayoría de los casos sólo se ponía el nombre y el propósito (“review”, “chequeo” “resumirla”) sin especificar la entidad de donde procedía la persona que solicitaba el expediente.

Los nombres latinos de los examinadores son, obviamente, desconocidos: “Ramón Almodóvar”, “Euricles Rivera”, “Rafael Rosa”, “E. Serrano”. Sin embargo, cuando miré el Registro la pasada semana di con un nombre que me llamó la atención porque era el mismo que desde hacía varios días sonaba en las noticias: Jorge Haddock.

Este tal “Jorge Haddock” estuvo algún tiempo a cargo de investigarme porque reclamó el expediente en cuatro ocasiones en un lapso de ocho meses, escribiendo siempre “chequeo” como “propósito”. La última revisión la hizo el 24 de agosto de 1976.

Ahora que una persona del mismo nombre ha sido traída desde Virginia, E.U.A. (hacia donde había recalado desde que salió de Caguas) para presidir la Universidad Puerto Rico, no está demás preguntarnos qué relación tiene – si alguna, claro está – con el Jorge Haddock de mi carpeta. ¿Era él, quien al momento del último examen, tenía 21 años, según la biografía que se circuló? ¿Era algún pariente o es pura casualidad? Ahí dejamos el asunto esperando que alguien aclare.

Pero es mandatorio algún comentario sobre otro asunto relacionado con el Jorge Haddock presidente, el que nos llega desde Caguas, vía Virginia. Me refiero a su salario. Al recién llegado le garantizaron una compensación anual de $250 mil, más las misas sueltas, que duplica lo del presidente anterior. Esa compensación ya no debe sorprender a nadie porque se está convirtiendo en norma en el actual gobierno cuando se trata de personas que son traídas desde Estados Unidos, pero en el momento en que se le cercena el presupuesto al periódico Diálogo y se hacen tantos recortes, el salario de este Haddock es obsceno.

Las declaraciones que dio queriendo explicar lo inexplicable levantan más dudas. Primero agradeció la “generosidad” de la Junta de Síndicos que le dio los $250 mil y, a renglón seguido afirmó que realmente estaba haciendo sacrificios, que allá se ganaba más. Es decir, que el generoso es él.