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La OEA y otras infamias

Una vez más fracasó la OEA. Pese a las presiones de Washington y las febriles maniobras de Luis Almagro no pudieron condenar a la Venezuela bolivariana y chavista en su reunión en Cancún, México. Para ello había sido convocada en el balneario mexicano.

Para eso y nada más. Se le ordenó ejecutar un fratricidio y al mismo tiempo ignorar los problemas reales que laceran a los pueblos supuestamente representados en el exclusivo hotel.

Del encuentro no salió una palabra sobre los niños de Ayotzinapa, ni sobre los periodistas asesinados, o los desaparecidos, o los inmigrantes acorralados, o las poblaciones originarias explotadas y perseguidas desde el Río Bravo hasta la Araucania, ni los obreros y estudiantes reprimidos por todas partes. Nada acerca del golpe de estado en Brasil. Ni siquiera una queja por el infame muro de Trump. Se les exigió sólo apuñalar por la espalda a un estado que a nadie ha causado daño y algunos lo hicieron sin pestañear.

El Imperio consiguió el apoyo de un grupo impresentable en el que figuraban golpistas y pseudodemócratas, corruptos y represores que tienen en común el rechazo de sus pueblos. Todos los que se conjuraron para condenar a Venezuela deben afrontar al interior de sus fronteras la oposición creciente de los trabajadores, los jóvenes y muchas más víctimas del modelo neoliberal que es intrínsecamente injusto, antidemocrático y servil al dominio extranjero.

Ninguno de ellos ha sido capaz de censurar la abierta intervención imperialista ni de solidarizarse con un pueblo hermano. El Gobierno bolivariano, en contraste evidente, no sólo ha sacado de la miseria a millones de sus ciudadanos sino que además ha dado muestras de ejemplar solidaridad para con los demás pueblos de la región.

Lo ocurrido hace recordar los años Sesenta del pasado siglo cuando Estados Unidos empujó a una mayoría a convertirse en cómplices de la agresión militar y el bloqueo contra Cuba. Ahora la historia parecía repetirse aunque con algunas diferencias que vale la pena destacar.

Salta a la vista ante todo la actitud del país anfitrión. Cuando se actuó contra Cuba la diplomacia mexicana mantuvo su rechazo solitario y digno. Ahora fue protagonista principal en la maniobra contra la Patria de Bolívar. Otros, hace medio siglo, tuvieron al menos la prudencia de abstenerse. Entre estos últimos estuvo Chile gobernado por Jorge Aessandri y la derecha conservadora y que hoy bajo una coalición que se dice democrática se sumó sin reparos al alevoso ataque.

La diferencia más notable, entre los dos resultados, sin embargo, estriba en que, pese a todo, los yanquis no pudieron alcanzar la mayoría requerida. No pudieron porque lo impidió un conjunto de países que no eran miembros de la OEA, pues aun estaban sometidos al colonialismo, cuando Cuba fue condenada en Punta del Este.

Los países caribeños, estados jóvenes y de territorios y recursos limitados, siguieron políticas verdaderamente autónomas desde el momento en que asumieron su soberanía. Cuando la obtuvieron establecieron vínculos de respeto y amistad con la Isla asediada y se negaron a plegarse a la política anticubana.

Ahora se unieron a otros que en el Continente siguen resistiendo la ofensiva imperial para evitar un nuevo crimen contra Venezuela.

En los años Sesenta Washington además del garrote ofrecía una zanahoria. Hablaban entonces de una pretendida nueva relación, que bautizaron como “Alianza para el Progreso” y que pronto se disolvió en la nada y desembocó en el agujero negro de las peores tiranías.

Es francamente patético el espectáculo denigrante de unos gobernantes, algunos sobrevivientes –herederos– de aquellas dictaduras, obedientes a la voz de mando de quien desde la Casa Blanca los humilla y desprecia y ya no les ofrece siquiera la olvidada zanahoria.

Pero resulta esperanzador ver a los más pequeños rebelarse y actuar con dignidad.

Reproducido de: www.puntofinal

Entrevista a Horacio Sevilla Borja “El anexionismo es la antítesis de la descolonización”

Por Vanesa Baerga/Claridad

Su voto fue decisivo para que en el 1972 el caso de Puerto Rico entrara al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Horacio Sevilla Borja, fue el delegado que en representación del Ecuador dio ese voto histórico, según él mismo lo describe, por el cual, con solamente un voto, este tema se examina en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas cada año.

Eran los tiempos de la guerra fría y según los sondeos internos había un empate de once a favor y once abstenciones acerca del caso de Puerto Rico, y el Ecuador hasta esa época se había abstenido. El tema de Puerto Rico había salido de los ámbitos del también llamado Comité de los 24 y por lo tanto no estaba incluido en la agenda.

“Estados Unidos era muy activo en el tema de impedir que se apruebe el tratamiento del caso de Puerto Rico en Naciones Unidas. Ese año el Ecuador tomó la decisión de cambiar su voto, de votar a favor de la inclusión. Yo fui el delegado que di ese voto y como consecuencia de eso, ese tema se trata en Naciones Unidas. Imagínate cómo puedo estar, desde el punto de vista nacional, desde el punto de vista de latinoamericano y desde el punto de vista personal, cercano a la independencia de Puerto Rico,” sostuvo.

Para ese entonces, Horacio Sevilla Borja representaba al Ecuador ante las Naciones Unidas y fue durante este tiempo que conoció y mantuvo una estrecha amistad con los líderes independentistas Juan Mari Brás y Rubén Berríos. Según informes, este voto le costó su puesto de embajador alterno ante la ONU, aunque ese mismo año su país sufriría un golpe de estado.

“Para el Ecuador este es un tema clave, vital, es nuestro, y estamos muy complacidos de que una vez más el Comité este año por unanimidad haya aprobado este proyecto de resolución del cual nosotros somos copatrocinadores,” sostuvo el diplomático, refiriéndose a la resolución aprobada por la autodeterminación e independencia el pasado 19 de junio en la sesión dedicada a Puerto Rico del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.

Luego de su paso inicial por las Naciones Unidas en la década de los setenta, tuvo una carrera dedicada a la diplomacia en el Servicio Exterior Ecuatoriano, fungiendo como embajador de su País en varios países de Europa y América Latina. Hasta que recientemente, en mayo de 2016, fue nuevamente nombrado representante de su país ante las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, por segunda vez en su carrera.

Dada las circunstancias actuales de Puerto Rico, que incluyen una deuda impagable, la imposición de una Junta de Control Fiscal, ¿cómo ve el caso de Puerto Rico dentro del Comité de Descolonización?

“Lo importante es la lucha del pueblo de Puerto Rico. Nosotros lo que hacemos es apoyar esa lucha, pero la independencia del pueblo de Puerto Rico está en manos del pueblo puertorriqueño. Nosotros lo que decimos, es que (1) la comunidad internacional, las Naciones Unidas, tiene el deber de acompañar y de apoyar la lucha del pueblo puertorriqueño. Y segundo (2), que la potencia administradora que firmó la carta de las Naciones Unidas tiene la obligación de cumplir con las disposiciones de la resolución 1514 y dar paso a la independencia de Puerto Rico. De tal manera, que nosotros estamos contentos de ver la evolución de esta situación y destacar este año 2017. Este 2017 quedaron como claros dos cosas que favorecen la causa de la independencia de Puerto Rico. En primer lugar, el fracaso económico, del manejo económico, social, político, financiero del llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Ha quedado claro que ese modelo ha fracasado. Queda claro, de que Estados Unidos al haber creado esa Junta de Administración Fiscal ha desnudado completamente el carácter colonial de la situación de Puerto Rico. Entonces, eso es un paso muy destacado, muy importante, triste para el pueblo de Puerto Rico, pero un paso fundamental donde ha quedado claro que esa farsa del Estado Libre Asociado ha fracasado totalmente en las políticas públicas y en la cuestión de la autodeterminación y autogobierno del pueblo puertorriqueño. La otra cosa muy importante es el plebiscito. El 77% del pueblo puertorriqueño no acompañó a esa farsa de plebiscito, hecho contrario a las normas del derecho internacional, contrario a las normas de Naciones Unidas, por el cual se pretende anexar a Puerto Rico a los Estados Unidos. Muy claramente también en estas semanas ha quedado fracasado ese modelo. Entonces, ha fracasado el modelo del Estado Libre Asociado, ha fracasado la tesis de la anexión. Nos queda la autodeterminación y la independencia por la vía que Puerto Rico escoja.”

El movimiento anexionista de Puerto Rico sostiene que la anexión es una solución descolonizadora al actual status político (el Estado Libre Asociado), ¿qué piensa sobre la anexión como vía descolonizadora?

“No habría contradicción más grande que eso. Es decir, el anexionismo es la antítesis de la descolonización. En fin, es el pueblo puertorriqueño el que tiene que pronunciarse de acuerdo a la resolución 1514, de acuerdo a la resolución 1541. El pueblo puertorriqueño tiene que pronunciarse en una consulta que esté conforme a las normas del derecho internacional, por la opción que prefieran. Pero los hechos claramente nos han demostrado que la opción del anexionismo con el plebiscito que acaba de hacerse y la opción del Estado Libre Asociado con el fracaso económico y el caos en Puerto Rico han quedado esos dos caminos absolutamente desacreditados.”

¿Qué representa para el Ecuador ser parte del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas?

“Es muy importante. Recordemos que la ONU tuvo desde su concepción tres objetivos fundamentales: (1) la creación de la paz en el mundo, la paz a través del desarme general y completo, y evitar nuevas guerras, como las dos guerras mundiales como dice la Carta infringieron a la humanidad sufrimientos indecibles. En algo se ha cumplido ese mandato. Es decir, no ha habido una tercera guerra mundial, pero lamentablemente existen guerras regionales que han producido tanto o más daños que las mismas guerras mundiales. Entonces, estamos trabajando en ese objetivo. (2) El segundo objetivo es el del desarrollo, igual, desde que se creó Naciones Unidas, se han establecido una serie de programas de proyectos sobre desarrollo, ninguno de los cuales, lamentablemente, ha tenido efecto. Estamos viendo la situación de hoy, de injusticia en el mundo entre los que tienen y los que no tienen. Es una brecha que se ha acentuado más profundamente, y por lo tanto Naciones Unidas, como último recurso acaba de crear la agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Así que tenemos 13 años para corregir esa brecha en el desarrollo que no lo hemos conseguido. (3) Y, el tercer punto es precisamente la descolonización, el tercer gran objetivo de Naciones Unidas. Tal vez en ese tema es donde más hemos avanzado, basta ver la cantidad de países que han adquirido su independencia desde el 1945 hasta ahora, pero esa es una tarea que, si bien es la que más ha avanzado, aún está inconclusa en todas las regiones del mundo. Tenemos en América Latina, no solo el caso de (las Islas) Malvinas en el sur, no solo el caso de Puerto Rico en el norte, en el Caribe, sino en la misma región de Sudamérica, tenemos territorios en el Caribe que aún no están en la lista de territorios del Comité, pero son territorios coloniales. Entonces queda todavía mucho por hacer, y esto que tenemos en América Latina, lo tenemos también en el África, lo tenemos también en regiones del Pacífico. Por lo tanto, si bien, en tema de descolonización posiblemente las Naciones Unidas puede exhibir sus mejores éxitos es un programa que está inconcluso. Y para nosotros en el Ecuador, el tema de Puerto Rico es el tema emblemático, de tal manera nuestra importancia de estar y de seguir en el Comité luchando porque se acabe finalmente la descolonización en el mundo. Nosotros creemos que la descolonización es prevenir las guerras futuras que deben darse. Es preservar la paz. Está muy vinculado el tema de la descolonización con el tema de la paz sustentable.”

¿Por qué dice que Puerto Rico es el tema emblemático? ¿Puede comentar acerca de su cercanía a nuestro País?

“En primer lugar, es la herencia histórica que tenemos los ecuatorianos. El líder más importante que ha tenido mi país, el General Eloy Alfaro, que hizo la liberación liberal en el Ecuador en 1895, estuvo muy cerca de la independencia de Puerto Rico. Se pronunció, y en ese tiempo hizo declaraciones ante la Reina de España pidiendo la libertad de Puerto Rico, y esa es una herencia que tenemos los ecuatorianos de sentirnos cercanos al pueblo de Puerto Rico. Desde el punto de vista personal mío, yo tuve la extraordinaria experiencia de ser amigo personal de Mari Brás, de conocerlo y de conocer a muchos de los líderes independentistas de Puerto Rico, fundamentalmente Rubén Berríos del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). A Mari Brás lo conocí aquí en Naciones Unidas. Acabo de recibir un libro con un resumen de sus discursos y me ha hecho recordar las conversaciones que teníamos juntos, cuando él venía acá en la década de los setenta para abogar por la independencia de Puerto Rico.”

Series que no deben perderse 2

En esta 2nda parte de las series que veo y recomiendo como binges para mantener la continuidad escojo dos producciones de la televisión británica (gubernamentales como BBC y comerciales como ITV), una que lleva años (“Midsomer Murders”) y otra que tuvo cinco temporadas tan exitosas que tuvieron que reunir al equipo nuevamente para hacer tres adicionales (“Foyle’s War”). Uno de los elementos sobresalientes de estas series es la actuación de todos los intérpretes, ya sea los protagonistas investigadores o los integrantes de la historia, sean sospechosos, testigos o meros ciudadanos. En el caso de “Foyle’s War” actores de la talla de John Mahoney, James McAvoy y Rosamund Pike fueron protagonistas de algunos de los episodios.

“Foyle’s War” (2002-2015)

Creada por Anthony Horowitz y situada en 1940 en el pueblo costero de Hastings, se dan dos tensiones muy específicas: 1) la guerra entre Gran Bretaña y Alemania (declarada por los países aliados de ese momento en septiembre 1939 cuando el ejército Nazi invade a Polonia) donde el agresor bombardea a Londres y circula su fuerza marítima alrededor de las costas, y 2) los actos criminales que ocurren en el pueblo tanto entre sus habitantes (que reflejan la histórica división de clases de Inglaterra) como los recién llegados por razones de la guerra. Las investigaciones están a cargo de Christopher Foyle (Michael Kitchen), Detective Chief Superintendent (DCS), su asistente, Paul Milner (Anthony Howell) y su conductora (Foyle no guía), opinante e investigadora aunque ése no sea su trabajo, Samantha Stewart (Honeysuckle Weeks).

Los crímenes bajo investigación siempre tienen conexiones distantes y personajes ocultos que revelan otras historias tanto de celos y envidia como de tonos políticos. Los ricos del pueblo se creen exentos de la aplicación de la ley y su actitud arrogante hacia Foyle hace a éste más agresivo en la búsqueda de la verdad. También se desenmascaran viejos resentimientos y secretos. Pero el chisme, contrario al pueblo de Midsomer (“Midsomer Murders”), no es un factor determinante en descubrir a los criminales. Esto tiene mucho que ver con la geografía del lugar y el momento en que se vive, ya que esa apertura del puerto cambia la dinámica, la vivienda y el poblado como tal. Por eso mismo, las investigaciones son más formales y Foyle mantiene su distancia, aun con personas conocidas. Por esta misma razón sabemos poco de Foyle: viudo con un hijo que está en el Royal Air Force (RAF) y que, sin expresar sus sentimientos abiertamente, le preocupa si sobrevivirá la guerra. Su asistente, Milner, tiene una vida más complicada que se va enlazando en cada episodio. Stewart (Sam) fue conductora de ambulancias pero por ser mujer nunca pudo ir al frente de batalla. Tiene el entrenamiento, la astucia y la inteligencia de seguir aprendiendo de Foyle para luego—en las dos últimas temporadas—ser su mano derecha. Uno de los episodios más evocativos de lo que significa la guerra para la población civil de Hastings es el rescate de los 226,000 soldados británicos varados en Dunkirk en mayo de 1940 al que se unen los pescadores del pueblo.

Las temporadas 7 y 8 fueron impuestas por un público que exigía el retorno de la serie. Ya la guerra ha finalizado y la reconstrucción de Londres ha comenzado (1945). Por eso Foyle se traslada aquí y lo asignan al MI5 (equivalente al F.B.I. pero más atado a la inteligencia militar) por su historial investigativo. Sam, ahora casada con un representante del Parlamento, y desde su trabajo clerical en la misma agencia (nuevamente porque a ese nivel es lo que puede aspirar) investigará junto a Foyle casos de infiltración de los nuevos enemigos, tanto del bloque soviético como los supuestos colaboradores alemanes, actos de traición y casos de corrupción y venganza internas. Seguimos lamentando que “Foyle’s War” no siguiera pero entendemos que también hay que darle un break a los actores para explorar otros proyectos.

“Midsomer Murders” (1997-2011)

Basada en una serie de novelas de Caroline Graham, cada episodio tiene a Tom Barnaby (John Nettles), Detective Chief Inspector (DCI) y Gavin Troy (Daniel Casey), su sargento investigador, resolviendo algún crimen menor o mayor en el condado de Causton, específicamente en Midsomer. Este lugar se presenta como idílico, tranquilo, precioso en primavera y verano; todos los casos ocurren en esta época para poder tener la mayoría de la acción en exteriores. Las casitas son hermosas y sus habitantes tienden a vivir aquí por mucho tiempo. Desde la primera escena nos damos cuenta de que aunque cada personaje tiene su propia vida, todos están metidos en la vida ajena. Por eso la intimidad es casi inexistente: los rumores recogen desde las enfermedades que aquejan a cada uno, las obsesiones que los conducen a cierto comportamiento, su situación financiera, familiar y tropiezos diurnos y nocturnos. Los asesinatos son la investigación principal y cada episodio siempre tiene de tres en adelante. Y aunque el diario vivir parezca muy llevadero, los crímenes cometidos son muy sangrientos ya que se utilizan predominantemente armas blancas como cuchillos de todos los tamaños, espadas, sables y hasta hachas.

La población —muy parecidos en su expresión y vestimenta a seres normales y corrientes— tiende a ser mayorcita pero los jóvenes logran encontrar su espacio a pesar de la supervisión directa del vecindario. Lo interesante es que los autores de los crímenes pueden ser de 80 o de 20 años ya que todos son muy activos. Aparte del atractivo de resolver los crímenes está el estilo de ese humor controlado y cínico tan inglés que nos hace reír a pesar de la seriedad del asunto. Barnaby no es un policía atribulado sino todo lo contrario: casado por 30 años con Joyce, quien soporta sus tardanzas y cambios de planes cada vez que surge un caso, con una hija, Cully, que es aspirante a actora. En otras palabras, Barnaby y su familia son muy parecidos a las personas que debe investigar. Además, los personajes que quedan vivos tienden a continuar sus historias en otros episodios. Todo lo que comento aplica a la serie de 1997 a 2011 porque no he visto ninguno de las temporadas desde que John Nettles dejó de interpretar a DCI Barnaby.

Ricardo, Marx y Google

En 1817, hace justo doscientos años, David Ricardo publicó Principios de Economía Política y Tributación, uno de los libros más citados por Karl Marx en El Capital, cuyo primer volumen se publicó cincuenta años después, en 1867.

En la disciplina de la Economía continúan teniendo vigencia varios aportes teóricos de Ricardo, entre otros la teoría de la renta y la teoría de la ventaja comparativa. Por ello, los economistas neoclásicos se consideran sus herederos. No obstante, no heredaron ni la teoría del valor-trabajo ni la centralidad de las clases sociales en su análisis. Esta herencia le correspondería a Marx. Así lo reconoce éste.

Dice Marx refiriéndose a la economía clásica de Inglaterra: “Su economía política clásica aparece en un período en que aún no se ha desarrollado la lucha de clases. Es su último gran representante, Ricardo, quien por fin toma conscientemente como eje de sus investigaciones la contradicción de los intereses de clase, la contradicción entre el salario y la ganancia y entre la ganancia y la renta del suelo…”

Al elaborar su teoría del valor-trabajo y su tesis de explotación, Marx cita a Ricardo en varias instancias. Baste una: “En el valor de las mercancías no influye solamente el trabajo directamente aplicado en ellas, sino también el que se invierte en las herramientas, instrumentos y edificios de que se vale ese trabajo”.

De vivir hoy día, ¿a qué le estarían dando particular importancia tanto Ricardo como Marx? ¿Qué destacarían en su objeto de estudio? Las contestaciones categóricas a tal tipo de interrogante no son prudentes. Lucen pretenciosas. Sin embargo, no sería muy aventurado apostar a que en sus investigaciones sobresaldría la inteligencia artificial y todo el fenómeno de la revolución cibernética en que los seres humanos del siglo 21 están inscritos. Después de todo, fueron temas análogos los que les interesaron en el siglo 19.

Ricardo dedica un capítulo de su obra al tema de la mecanización y al riesgo de que la misma, al convertir en superflua a parte de la fuerza obrera, deteriore la condición del trabajador. De esto no debe inferirse que se opusiera al uso de las máquinas, sino que estaba consciente de los nuevos retos que el adelanto tecnológico conlleva.

Marx, que le dedica más tiempo y más páginas al tema, parte de su conocida premisa de que “la burguesía no puede existir sin revolucionar permanentemente los instrumentos de producción”. Dice, de manera sencilla pero elocuente, en el primer volumen de El Capital: “La moderna industria no considera ni trata jamás como definitiva la forma existente de un proceso de producción. Su base técnica es, por tanto, revolucionaria…”

Las relaciones sociales del siglo 20 cuajaron en la fragua de la innovación tecnológica: luz eléctrica, producción en masa, automóviles, aviones… Imagine el lector, para apercibirse del contenido revolucionario, el impacto del automóvil en la vida cotidiana, en la organización del trabajo, en el uso del espacio, en el proceso de urbanización y en el diseño de edificios y viviendas. Ahora, la internet ha enredado a todo el mundo en una red informática descentralizada y los robots se están convirtiendo en protagonistas de los procesos manufactureros. Son las nuevas generaciones de las máquinas de Ricardo.

No es por casualidad que recientemente se informó que la lista de las empresas mejor cotizadas la encabezan: Alphabet (compañía matriz de Google), Amazon, Apple, Facebook y Microsoft. Durante los primeros tres meses de este año (2017) la ganancia neta colectiva de estas cinco empresas superó los $25,000 millones.

La información es poder. No es poco el que tienen éstas y otras empresas que dominan la red. Como acertadamente resumiera la revista The Economist: “Google puede ver lo que la gente busca, Facebook lo que comparten y Amazon lo que compran”.

Se trata de un mundo extraordinariamente complejo y dinámico. La empresa Uber, por ejemplo, se conoce por su servicio de taxi a buenos precios. Pero su valor estimado en $68,000 millones responde eminentemente a que cuenta con el mayor fondo de información sobre oferta (conductores) y demanda (pasajeros) de transportación personal.

Por cierto, hace un año Uber compró la empresa Otto, perteneciente al campo de las camionetas autónomas (sin chofer), lo que ha provocado un confrontamiento legal con Waymo, la unidad de carros autónomos de Alphabet (compañía matriz de Google). El conflicto tiene que ver con alegados robos de secretos tecnológicos. Para complicar más el asunto se informa que Alphabet es una de las principales accionistas de Uber.

Los flujos de información crean nuevos procesos productivos, nuevas maneras de organizar el trabajo, nuevas infraestructuras, nuevos instrumentos financieros, nuevos negocios, nuevos monopolios, nuevas maneras de hacer política, nuevas formas económicas, nuevos patrones de explotación y nuevas normas de interacción social. ¿No creen que todo esto estaría bajo el radar de Ricardo y Marx?

No se debe pasar por alto que el avance tecnológico no necesariamente se acompaña de progreso social. La política laboral de muchas de las empresas de punta no es aleccionadora. De hecho, Google ha estado enredada en alegaciones de discrimen y hostigamiento sexual, lo que ha provocado que sea investigada por el Departamento del Trabajo de Estados Unidos.

El bicentenario de los Principios de Ricardo y el sesquicentenario del primer volumen de El Capital de Marx deberían servir para estimular el análisis sobre el reto que supone el cambio tecnológico y la importancia que tiene orientarlo hacia la solución de problemas en lugar de convertirlo en fuente de problemas. A la altura del siglo 21, en la llamada era digital, sigue siendo un tema central el vínculo de las máquinas con las formas que asumirá la actividad económica, la estructura de propiedad, la distribución de riqueza e ingresos y todo el andamiaje de relaciones sociales. Preocupa, sobre todo, su influencia sobre el trabajo. En el fondo, de lo que se trata es, parafraseando un viejo refrán, de reconocer que el capitalismo, aunque se vista de seda, capitalismo se queda.

Carlos Delgado: La alegría de ayudar al prójimo en equipo

La puntualidad lo distingue. Eso me dijeron. Y así es. Luego de que concertáramos la entrevista para este semanario por correo electrónico, su llamada entró a mi teléfono justo cuando me había advertido: 10:30 de la mañana del miércoles pasado. La conversación giró en torno a los 16 años de labor social ininterrumpida que ha ofrecido desde su fundación sin fines de lucro Extra Bases. Eso también lo distingue: el servicio al prójimo, en especial a los(as) niños(as) y jóvenes de Puerto Rico.

Carlos Delgado, jugador puertorriqueño de béisbol destacado en las grandes ligas, emprendió en 2001 la misión de ayudar a individuos y entidades que prestan servicios a personas, tanto en Puerto Rico como en el extranjero, que necesitan recursos para mejorar su calidad de vida.

“Es difícil, pero gratificante. Y digo difícil no de una manera mala, sino porque es sacrificado, hay que darle seguimiento a muchas tareas, hay que ir a un sinnúmero de reuniones, pero te llana de alegría el resultado de poder ayudar al más necesitado brindándole una mejor calidad de vida, y poder tener la oportunidad de compartir y conocer gente extraordinaria de nuestro País que trabaja día a día con estos jóvenes que tengan necesidades especiales, que sean de escasos recursos, que están participando de un programa after school o de una liga deportiva”, expresó de entrada quien fuera jugador de los Azulejos de Toronto.

Los principios de Extra Bases están fundamentados en complementar los esfuerzos que hacen otras organizaciones y entidades para mejorar la calidad de vida de las personas. En ese sentido, aunque Delgado aseguró sentirse “súper bien y contento” con el esfuerzo que hace el equipo de trabajo de Extra Bases, también confesó: “yo siempre digo que ojalá que el trabajo fuera mermando porque eso significaría que hay menos necesidad. O sea, la idea es que Extra Bases y organizaciones como la de nosotros eventualmente no existan porque se atendió la necesidad. Pero lamentablemente no es así y, mientras existamos, continuaremos trabajando y ofreciendo ayuda al que podamos”.

Cabe mencionar que, en Puerto Rico, la labor de las fundaciones sin fines de lucro es tan grande que sobrepasa los servicios que el Estado ofrece. Por eso, quien ha representado al País internacionalmente, exhortó al Gobierno de Puerto Rico “a que ayude y que no estrangule a las organizaciones sin fines de lucro”.

Aunque son muchas las causas nobles que se pueden atender, Carlos Delgado desde un inicio decidió que ayudaría a la población de niños y jóvenes –mayormente de las edades que oscilan entre los 6 y 14 años– que son parte de diferentes entidades. A través de los 16 años de fundada, Extra Bases ha colaborado con organizaciones como Centro Ayani, Casa Juan Bosco, Hogar Infantil Jesús El Nazareno, Hogar Cuna San Cristóbal, Estancia Corazón, Casa de Niños Manuel Fernández Juncos, Casa Laura Vicuña, Hospital del Niño, Hogar Santa María Eufrasia, Asociación para la Superación del Niño Síndrome Down, Fundación de Niños San Jorge, Centro Pediátrico de Diabetes, Boys & Girls Club, entre otras.

Como la intención de Extra bases es complementar el esfuerzo que hacen estas otras entidades, “el procedimiento para que sean beneficiarias de los fondos de esta fundación es que envíen la propuesta, se atienda, se visite el lugar y, si se les puede ayudar con lo que están pidiendo, se hace. Hay organizaciones que aunque son muy loables, no se le puede dar lo que están pidiendo en ese momento porque hay que atender otras prioridades”, reconoció el jugador de primera base.

Para ser partícipes de Extra Bases, las organizaciones tienen que tener dos o más años de establecidas, deben ser sin fines de lucro, y tienen que atender a mujeres que hayan sido maltratadas o a jóvenes de escasos recursos, con necesidades especiales, o que estén en un programa deportivo o after school.

“Que los muchachos te agradezcan y te quieran devolver trabajando en la Fundación, ¡no existe nada más bonito que eso!”, expresó el pelotero ante la pregunta de cuáles son las recompensas que atesora luego de 16 años de trabajo ininterrumpido. “Yo digo que la recompensa más grande es ir por la calle y que alguien te diga: ‘gracias porque tu Fundación me ayudó en algún momento’, agregó.

“Yo siempre cuento una anécdota de un casito que atendimos en Aguadilla de un niño que necesitaba un implante coclear (aditamento que se pone en el oído para poder escuchar). Cuando me llegó la propuesta, el nene necesitaba el implante para aprender a hablar porque no había aprendido por falta de audición. Luego de que se le instaló y fue a las terapias, el niño habló y me dio las gracias. Todavía hoy me emociona recordarlo. Así es el impacto de ese agradecimiento que viene de la gente que tú puedes ayudar”, rememoró el natural de Aguadilla.

Según dice la página electrónica de Extra Bases, el propósito de esta organización es utilizar los recursos económicos y las relaciones que se han desarrollado a través de los años con la banca, el comercio y la industria, entre otros, para recaudar fondos y ponerlos a trabajar en pro de una mejor calidad de vida para los más necesitados.

En esa dirección, anualmente la Fundación realiza dos o tres actividades de recaudación: torneos de béisbol, de softball, fashion show, cenas, entre muchas otras ideas. Delgado, de paso, anunció que el 1ero de octubre Extra Bases celebrará la cuarta edición de la bicicleta Rodando la milla extra por Puerto Rico, un evento de recaudación de fondos a través del ciclismo. “Además, yo tengo el compromiso personal desde el primer día y lo he cumplido al pie de la letra de donar por lo menos $100 mil todos los años”, reconoció.

Tal como explicó Carlos, el nombre de su organización alude directamente al argot del béisbol, pero también se relaciona con el dicho de “dar la milla extra”, algo más allá de simplemente jugar pelota. Cómo has unido esas dos facetas de tu vida: tus éxitos en la pelota con el éxito de servir desde la Fundación, le preguntó este medio.

“Las he unido de varias formas. Primero, uso la imagen –la que desarrolló a través de su trayectoria en el béisbol– para tatar de llevar un mensaje positivo, para ser un poco más visible cuando tenemos un proyecto o una actividad de recaudación. Segundo, trato de utilizar la conexión que tengo en el deporte para conseguir invitados especiales para las cenas y los eventos de recaudación. Tercero, mi relación con el equipo de los Azulejos de Toronto me permite tener acceso a ciertas cosas que otras personas no pueden tener”, enumeró el pelotero.

Y el concepto de unidad, tan necesario en un equipo de béisbol y en una organización de servicio social, cómo lo defines, se le volvió a preguntar. “Es vital. El trabajo en equipo y que haya empatía entre el grupo de trabajo es importante. Por ejemplo, en la Fundación no somos muchos pero nos compartimos las ideas. Tenemos que trabajar en equipo y armonía para que el proyecto que tengamos en la mente pueda ser viable desde el punto de vista económico y legal”, respondió el hijo de Carlos “Cao” Delgado.

Una familia orgullosa

“Siempre ha estado ahí apoyándome de varias formas”, dijo rápidamente sobre su familia. “Mi papá es trabajador social de profesión y siempre me da ideas. También, apoya las actividades que hacemos. Mis hermanos me dan la mano y, si entienden que algo se puede hacer mejor, me lo sugieren. Más que nada, me han expresado el orgullo que sienten de que uno pueda hacer esa labor comunitaria”, comentó quien creció desarrollando su consciencia colectiva.

“Todos los hermanos tenemos algo de eso, pero más que nada es una cuestión de cómo nos criaron: teniendo en cuenta la justicia social, la equidad, el trato a los demás con respeto”, enfatizó quien entiende que heredó de su padre el gusto por el servicio a los demás.

“He sido bendecido. He tenido salud, una familia hermosa, la oportunidad de hacer por mucho tiempo lo que me encantaba – jugar pelota profesionalmente –. Eso me ha permitido estar en una posición en la que puedo ayudar al prójimo”, reconoció y agradeció Delgado.

Siempre has representado a Puerto Rico desde un aspecto positivo, primero desde el béisbol, luego desde el trabajo en la Fundación, ¿qué se siente? “Yo soy un optimista realista. Parte de las cosas que he aprendido en este trabajo, de lo más positivo, es aprender a decir que no. Uno quiere hacer lo mejor posible y representar a su País, pero en el caso de la Fundación hay propuestas que hay que decirles que no”

“Se siente bien hacer cosas positivas por uno y por el País. No estoy esperando que nadie me lo reconozca, yo ya salí en el periódico a través del deporte. Lo que quiero es que el País eche para adelante y que sea un País de bien”, finalizó quien aconsejó a la juventud puertorriqueña que tratara de mantenerse “lo más educada posible”.