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Espejo de artistas – Elizabeth Robles

 

 

Vivo prácticas del arte que son prácticas de vida, prácticas políticas -feministas: las
formas en que percibo mi corporeidad.

Esculturas de hielo.2025
Esculturas de hielo, 2025

En mi taller, las relaciones entre los deslizamientos de una cosa a la otra pueden ser
tensas. Se cruzan frente a mí trabajos a medias, en proceso o sin terminar, respirando
reposados o sin reposo. Me observan con sigilo al comenzar algo nuevo. Intento que
se queden en su sitio, pero son capaces de acomodarse en la sala, aparecen en el
comedor, en el balcón, la terraza, el estacionamiento, el patio o en todos los pasillos. Desde todos lados aguardan mi interacción, esculturas, pinturas, cerámicas, vitrales,
injertos, tinturas, ensamblajes, fotografías, objetos encontrados, telas, cobres y otros
metales, grabados, esferas de hielo, guirnaldas, semillas, dibujos, escritos, poemas,
caracoles, tapices, papel y papeles.

Diálogo en señas con el río Piedras. Orillar. Performance. Foto sumnistrada

Soy un ser vivo con cuerpo de múltiples lenguas. Convivo con tanta aparición
casi quieta o en descomposición, germinado o fermentado. Se trata de una movilidad
visible o imperceptible, mutante. También camino.

Los microorganismos hacen que me detenga. Intento dibujarlos al levantar una
piedra. Su olor al dorso descansa en el suelo. Microrganismos también imagino ver
entre los granos de la arena. Tengo visores, pero no científicos. Los llevo conmigo para
mirar debajo de las piedras del río. Sus desproporciones me recuerdan que la tierra no
puede ser una propiedad, no le pertenece a nadie, no se deja pertenecer. Igual hay
hambruna como inundaciones.

Presencia 2017. Foto suministrada

Mi patio está lleno de lombrices, a veces las veo al excavar para sembrar alguna
planta. El arte hace que la noción del tiempo no quede adormecida.

El riesgo y la duda son algunos de los modos de vida en mi taller. El desplazamiento
genera cambios. Aunque también tengo una mecedora y un tatami japonés para
descansar.

Como quien hace un cuerpo, en estos días de calor, he podido tocar base o, dialogar
con Rocío Zambrana, Melanie Pérez, Sarabel Santos, Dialitza Colón, Vanessa Vilches,
Darian Rosado, Michelle Pérez, Annex Burgos, Yarixa Puig, Marisol Plard, Gabriela Mejías, Marta Aponte Alsina, Beatriz Llenín, Awilda Rodríguez Lora, Àurea María Soto Mayor, Tari
Beroszi, y muchas otras pensadoras a quienes me gustaría tener un día en mi taller.

Esta semana conocí a la chilena Alejandra Castillo, quien nos visita por unos días.
Escucharla ha movido mi suelo, provocando en mí un nuevo descubrimiento de mí
misma.

Instalación, Desaparición de la fecha, 2022

Sobre la nueva novela de Cezanne Cardona

 

Especial para En Rojo

Con su colección de cuentos Levittown mon amour (Ediciones Callejón, 2018; edición ampliada: Seix Barral, 2025) Cezanne Cardona se estableció como un narrador de importancia en nuestras letras.  Los cuentos incluidos en este volumen retratan de manera imaginativa los conflictos económicos, sociales y hasta sicológicos de una clase media baja que vive o sobrevive en la periferia del área metropolitana sanjuanera.  De ahí que el título de la colección apunte directamente a un ambiente típico o arquetípico de esa clase, la urbanización Levittown.  Pero el título también apunta a una técnica empleada frecuentemente por Cardona, la intertextualidad o, definida muy someramente, las relaciones que se ponen de manifiesto en un texto con otro.  Así es porque el título del libro hace eco de la famosa película de 1959 de Alain Resnais, con guion de Margarite Duras, Hiroshima mom amour.  Los lectores de Cardona siempre tenemos que estar atentos a las referencias evidentes o escondidas que le sirven para estructurar su prosa, siempre culta, pero accesible a todos sus lectores y llena de sorpresas dadas las relaciones que directa o indirectamente va creando con estas. La intertextualidad en la obra de Cardona no es un mero despliegue de erudición, sino que, en sus manos, se convierte en una ingeniosa y efectiva técnica narrativa.  Por eso empleo el término intertextualidad, término que va más allá que la mera referencia o la sencillas alusión.  Recalco: en la prosa de Cardona la intertextualidad tiene un propósito y un sentido; no es mero juego estético ni pasatiempo académico.

Ahora los logros alcanzados con su colección de cuentos quedan solidificado y ampliados con su nueva novela, Esto también es una casa (Seix Barral, 2025).  Aquí el título presenta una intertextualidad menos obvia que la de su colección de cuentos, pues juega con el del famoso cuadro de 1929 del pintor surrealista belga René Magritte, “Ceci nést pas un pipe” (Esto no es una pipa), cuadro que plantea importantes ideas sobre la relación del arte y la realidad.  De manera sutil Cardona parece hacer lo mismo con el título de su nueva novela y con la obra misma.  Trataré de explicar mi propuesta ya que me parece que aquí se esconde mucho de importancia para entender mejor la obra.

Para aclarar mi propuesta tengo que delinear muy someramente la trama de la obra.  Una mujer – descubrimos muy de paso que se llama Pilar, nombre que no deja de ser simbólico en el contexto de la obra: pilar de la casa – tuvo un hijo a los catorce años, pero no vive con el padre de este.  El hijo, personaje principal de la obra, es la voz narrativa de la novela.  Su apodo, Javi, aparece sólo una vez en el texto y también muy de paso.  Esa casi ausencia de nombres implica que no tratamos con personajes que quieren representar a individuos sino con arquetípicos; estamos ante una especie de “Everyman”, personajes que representa a la humanidad entera.  El joven y su madre viven con el padre de esta en un edificio de dos plantas.  La de abajo es de concreto y funciona como ferretería; la de arriba es de madera y es la vivienda de la familia.  A Pilar siempre la vemos en la planta baja.  La ferretería termina funcionando también como casa ya que un huracán – a presuponemos que se alude a María – destruye la planta superior.  Un rótulo del negocio cuelga del balcón del piso superior y funciona como puente entre las dos plantas.  Este tiene un hueco producido por una bala que se convierte en punto de interés para el joven y su abuelo; es una especie de Aleph a través del cual miran e interpretan sus mundos.  Esta, en grandes líneas, es el argumento de la obra.  La trama no es su elemento más importante.

Pero este breve e incompleto resumen me sirven para desarrollar mi lectura de la novela y el título, por ello, viene muy al caso.  Casa aquí no es solamente un espacio físico, una vivienda, sino también un ámbito emocional, una institución social.  Casa es aquí familia.  El título de la novela, pues, puede leerse como “Esta también es una familia”.  Tal título hipotético encuadra perfectamente bien con la trama de la novela y la de los cuentos de Cardona porque estos tienen como tema central la estructura familiar.

En Levittown mon amour y en Esto también es una casa las familias que pueblan estos textos son disfuncionales.  Abundan aquí las parejas divorciadas, la violencia doméstica, los hijos que casi no tienen relación con los padres, especialmente con el padre.  En la colección de cuentos el padre era, para mí, la figura central; en la novela lo es la madre.  Pero en ambos libros la visión de los niños de esas familias fragmentadas o disfuncionales es clave; la novela la narra el hijo que fluctúa entre niño y adolescente.  Hay, por todo ello, una gran relación – podríamos hasta hablar de unidad – entre los dos libros.  El cultivo de esta temática parece darle la bienvenida y hasta pedir una lectura sociológica o sicoanalítica.  Evado tales lecturas porque no son de mi preferencia y porque más que retratos de seres verosímiles creo que la novela propone personajes que son arquetipos, el “Everyman” al que me refería.

Por ello, si cambiamos familia por casa, se hace más claro y evidente que la novela continúa y desarrolla la temática de los cuentos ya publicados.  Además la estructura de ambos libros también tiene una clara relación.   Hay, por ejemplo, capítulos de la novela que se pueden leer como cuentos, como unidades independientes de la totalidad, pues tienen, como los cuentos clásicos, una estructura coherente y cerrada.  Hay que apuntar, aunque sea de paso, que en la segunda edición de Levittown mon amour se añaden dos excelentes cuentos y que estos caben perfectamente bien en el conjunto por su temática y su estilo y hasta ayudan a entender mejor la novela.

Para explicar mi lectura de Esto también es una casa se hace necesario ver en más detalle su estructura.  La novela se compone de nueve capítulos.  Como ya apunté, algunos de estos funcionan perfectamente bien como cuentos: son unidades narrativas coherentes con un fuerte cierre o final.  Es que los cuentos de Levittown mon amour se pueden leer como resúmenes o síntesis de posibles novelas.  A su vez, Esto también es una casa se puede ver como un cuento ampliado convertido en novela.  Reconstruir una casa es también crear una novela, lo que me lleva a proponer una cadena de identidades: la casa es la familia y también es la novela.

Esta es breve; tiene unas mera 138 páginas.  La capacidad de síntesis es uno de los rasgos del estilo de Cardona.  Por ello mismo es tan buen cuentista.  Como ya he apuntado y ahora recalco, en los dos libros la intertextualidad juega un papel muy importante.  Por ejemplo, en la novela se alude varias veces a Desayuno en Tiffany’s, a la película, no a la novela en que esta se basa.  El libro abre con un epígrafe tomado de esta novela.  Siempre las referencias al filme van asociadas a la madre y sirven para caracterizarla como un ser soñador que intenta superar su ámbito.  El abuelo – nunca se nos dice su nombre – le regala al niño “una novela sobre un prisionero de guerra en Alemania, en la Segunda Guerra Mundial” (p. 61).  Nunca se nos dice qué libro es este, pero se hacen claras referencias a su trama.  Así la intertextualidad se hace evidente; se trata de la famosa novela de 1969 de Kurt Voggenut, Slaughterhouse-5 (Matadero-5).  Pero como en el caso anterior, las referencias a esa novela son mucho más que mera erudición o un simple juego con los lectores.  La misma sirve para caracterizar al abuelo y su mundo: la Guerra de Vietnam, los Macheteros, la represión política.

Estos son algunos ejemplos representativos del empleo de la intertextualidad en la novela.  Hay muchos más.  Cardona emplea este recurso frecuentemente y de manera efectiva.  Sus lectores ya estamos acostumbrados a su empleo y, sobre todo, a descubrir las relaciones iluminadoras que este hace al relacionar textos aparentemente sin relación ni contacto.  En la novela, por ejemplo, tenemos un párrafo (pp. 87-88) que alude de manera indirectamente a diversos autores que el joven narrador lee: Defoe, Melville, Verne, García Márquez, Isabel Allende, Pedro Juan Soto, René Marqués, Cervantes, entre otros.  Estas referencias semiocultas no hay que leerlas como un examen que les hace el autor a sus lectores.  ¿Cuántos de estos puede usted identificar?  Estas referencias apuntan a las lecturas del personaje, pero, a la vez, sirven para caracterizarlo.  En la prosa de Cardona la intertextualidad sirve para aclarar las ideas que postula y para crear grandes patrones o metáforas en los que se desarrolla la obra.  En Esto también es una casa la gran metáfora que sirve para construir la obra es obviamente la casa que podemos entender como la familia y como la novela misma.

Entre las intertextualidades que aparecen en la novela hay una que a primera instancia sorprende, las frecuentes alusiones a Ángel Darío Carrero (1965-2015), sacerdote franciscano y poeta puertorriqueño, conocido como el Padre Darío.  Este trabajó en la Parroquia San José Obrero de Sábana Seca, lugar cercano al que es el centro de la obra.  Casi en cada capítulo aparece el Padre Darío y una vez su compañero franciscano el Padre Eddie.  En algunos capítulos las referencias al Padre Darío son varias.  Más allá de rendir homenaje a un poeta al que obviamente Cardona admira – ¿Fue su mentor? – hay que ver qué función tienen esas alusiones ya que, como las otras intertextualidades, estas siempre cumplen un propósito en la estructura de la obra.

El Padre Darío aparece en la narración desde temprano como “uno de nuestros mejores clientes en la ferretería” (p. 22).  Pero poco a poco, con meras referencias a su persona, no como propiamente un personaje, adquiere un papel de importancia en el texto: le presta libros al joven narrador; es su consejero; le habla de poesía y poetas; le sugiere lecturas y le plantea problemas ético-religiosos y estéticos.  La culminación de este curioso proceso de creación del Padre Darío del texto es la identificación de este con la voz narrativas ya que ambos se enfrentan al mismo problema: “…el Padre Darío y yo fuimos amigos, … él también dibujaba y escribía poemas.  Pero … dibujaba para saber cual era su casa” (p. 32).  Recordemos el sentido profundo de casa en esta novela: casa es familia; casa es contexto social; casa es la gran metáfora de la obra; casa es la novela misma.  El Padre Darío, pues, es el modelo que el joven narrador intenta seguir.  Por eso en el complejo final de la obra, donde indirectamente habla la madre, esta dice que lloró “más en el funeral del Padre Darío que en el funeral de mi propio padre” (p. 138).

Ese final es clave para entender toda la novela.   En las dos páginas que la cierran y en donde habla indirectamente la madre, esta vaticina la vocación literaria del protagonista.  Por ello le aconseja que “…si alguna vez iba a escribir algo de todo esto, aunque fuera el pie de una foto, que por favor contara la verdad y también la mentira” (p. 137).  Así abre este párrafo donde se anteponen aparentes contrarios: Holly Golightly (el personaje de Desayuno en Tiffany’s) y Santa Teresa de Ávila.  En este magnífico párrafo final se resume la novela a través de anteposiciones: “que fui la mejor y la peor madre”, “que tenía catorce y treinta años a la vez”, “que era actriz de novela turca y de películas bíblicas”.  Son múltiples y reveladoras las peticiones de la madre, peticiones que culminan con “que digas que tuvimos dos casas” (p. 138).

Estas contradicciones que resumen la trama de la novela también sirven para aclarar y definir la estética que es la base de la misma.  Por ello podemos decir que esta es una obra fundada en contradicciones, porque parte de que la realidad no es clara ni sencilla.  No leemos una obra realista al estilo de las grandes novelas decimonónicas; leemos una obra creada a partir de nuestra complejidad, que es contradictoria.  La novela es tan compleja y contradictoria como la casa y la familia que la habita.

Pero Esto también es una casa postula que hay esperanza si se busca una familia ya que esta no tiene que ser la impuesta por la normativa, por la llamada normalidad.  En el fondo la novela postula que hay muchas casas y muchas familias posibles.  Por ello, Cezanne Cardona puede decir que “esto también es una casa” para decir que “esto también es una familia”.  Y yo añado: “Esto también es una novela, una excelente novela.”

 

“Conversaciones al sol de esta sombra”

 

Especial para En Rojo

 

A veces me sorprendo hablándole a la nada. Pero no es la nada: es él, el hombre que llenaba la casa con silencios densos como café sin azúcar. Mi esposo no gritaba, no rompía platos, no hacía escándalo. Su dolor era tan discreto que se confundía con la sombra del refrigerador. En esta isla donde la tristeza de los hombres se esconde tras chistes, botellas o jornadas dobles, él hacía lo que sabía: sonreír con los ojos apagados y decir “todo bien” con un hilo de voz.

Yo aprendí a leerle las arrugas como se lee un mapa secreto. Sabía que algo lo estaba hundiendo, pero él insistía en ser “fuerte”. Me hablaba de su padre, del trabajo, del cansancio, de lo caro que está todo. Nunca de su tristeza. A veces me miraba como mas que una esposa como si yo pudiera salvarlo con la vista. Y yo, que lo amaba, creía que con mi amor bastaba. Qué ironía: una piensa que conoce a quien duerme a su lado hasta que descubre que su silencio era un idioma entero que no aprendió a traducir.

La culpa es una gata callejera que me sigue a todas partes. Se acurruca en mis pies cuando intento dormir y me muerde los tobillos cuando despierto. Me pregunta: “¿Por qué no lo viste?”. Y yo le contesto al aire: “Sí lo vi, pero no supe qué hacer”.

Nuestra hija, sin saberlo, me sostiene. A veces entra en el cuarto con sus dibujos y me los deja en la cama. Me abraza sin preguntar. Ese abrazo es como una tregua entre dos orillas: la de su padre y la mía. Ahí recuerdo que también él la abrazaba así, aunque su sonrisa ya estuviera cansada.

He decidido que no voy a recordarlo sólo por el final, ese día que lo encontré esa foto que me sigue, los olores, las preguntas…. sino por todo lo que fue: el hombre que enseñó a nuestra hija a montar bicicleta, el que cocinaba arroz con salchichas los domingos, siguiendo sus deportes con una fidelidad absurda, el que me hacía reír con chistes malos en medio del apagón. Ese es el que quiero guardar entre mis costillas, no el que se fue en un silencio ensordecedor.

Seguiré hablando con él, claro. Le digo del coraje de que me dejó sola del miedo de no tenerle, de no expresarle lo importante que fue y sigue siendo, maldita sea, el dolor suyo no era nada para lo que somos, esta familia aguanta eso y mas… ¡coño! Seguiré sintiendo la gata de la culpa rondar. Pero también, cuando mi hija me abrace, aprenderé a soltar un poco y a mirar la vida como él la miró en sus mejores días: con ternura. No es un final feliz; es apenas la posibilidad de seguir, seguir con dolor… de recordar al hombre entero y no a su última sombra… sus silencios eran árboles y yo ahora siembro uno para que me dé sombra.

 

Israel, su genocidio y el silencio internacional: testimonio sobre Gaza

El escritor, artista visual y presidente de la Fundación Acción Social Inclusiva, Francisco El Jimagua Cartagena Méndez, ha lanzado su más reciente obra testimonial: Estado de Israel, su Genocidio y el Silencio Internacional. Reconocido por su liderazgo ético, su activismo por los derechos humanos y su exigencia poética, El Jimagua presenta un libro que no solo documenta el horror vivido por el pueblo palestino, sino que lo transforma en un acto de conciencia global.

La obra recorre escenas de denuncia, cantos rituales y reflexiones éticas sobre la complicidad internacional ante el genocidio en Gaza. Cada capítulo está tejido con precisión simbólica, referencias documentales y un llamado urgente a la memoria colectiva.

Uno de los capítulos más conmovedores, titulado De la Memoria del Holocausto a la Herida de Gaza, confronta la paradoja histórica de un Estado nacido del dolor que hoy perpetúa el exterminio sistemático de otro pueblo. Esta reflexión interpela al lector desde la memoria colectiva, cuestionando cómo el sufrimiento puede convertirse en instrumento de opresión.

El capítulo Herederos del Grito: Gaza y los que pensaron libre ofrece una evocadora descripción de diversas figuras históricas que, desde distintas latitudes y épocas, encarnaron la lucha por la justicia, la libertad y la dignidad humana. Entre ellas se destacan Eva Perón, la escritora puertorriqueña Julia de Burgos, Ramón Emeterio Betances, Mahatma Gandhi y Federico García Lorca, junto a otras voces convocadas desde la memoria ética. A juicio del autor, todas ellas —símbolos de resistencia y conciencia crítica— habrían alzado su palabra ante el genocidio del pueblo palestino, reafirmando que la dignidad humana no tiene fronteras ni silencios permitidos.

 Estado de Israel: Su Genocidio y el Silencio Internacional ofrece testimonios reales de palestinos sobrevivientes, periodistas, declaraciones oficiales y documentos clave de organismos como la ONU, Human Rights Watch y Amnistía Internacional. La obra denuncia sin filtros la complicidad colectiva —gubernamental, mediática y diplomática— que ha permitido el genocidio, y exige justicia sin ambigüedades.

La publicación incluye referencias en formato académico, imágenes simbólicas y párrafos de cierre poético que elevan la denuncia a un plano espiritual. El Jimagua exige justicia, memoria y reconocimiento del Estado Palestino como acto urgente de reparación histórica.

El libro ya está disponible en Amazon en idioma español, en formato físico. La obra se perfila como un manifiesto literario contra la indiferencia, y como testimonio de quienes aún creen que la palabra puede detener la barbarie.

 

Centenario de Luis Ángel » Canena» Márquez Sánchez

 

Especial para en rojo

Uno de los mejores peloteros puertorriqueños de todos los tiempos fue Luis Angel «Canena» Márquez Sánchez. Nació en Aguadilla el 28 de octubre de 1925 y Puerto Rico debe celebrar su centenario el próximo 28 de octubre de 2025. Canena tuvo una excepcional trayectoria en la Liga de Beisbol Profesional de Puerto Rico, nuestra liga invernal, hoy Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico Roberto Clemente. Igualmente tuvo actuaciones destacadas en las Ligas Negras, las Ligas Menores de Estados Unidos y en el béisbol de México. En 1944 integró la Selección Nacional de Beisbol Aficionado de Puerto Rico en el Torneo Mundial en Caracas, Venezuela. Su desempeño alegre y fogoso conquistó la fanaticada y la prensa venezolana que lo bautizó con el mote de «El Fogón Boricua. «En Puerto Rico se conoció por su apodo»Canena», que era igualmente el apodo de su mamá.

Liga de Béisbol de Puerto Rico

Debutó con los Tiburones de Aguadilla en la temporada de 1944-45. Tuvo promedio de .361, tercero del líder, el inmenso Francisco «Pancho» Coimbre (.425) y del segundo Marvin Williams (.378), Negro Leaguer, ambos de los Leones de Ponce. Logró el promedio de bateo más alto por un novato en la historia del beisbol boricua con solo 19 años. Fue seleccionado Novato del Año, premio compartido con el santomeño Alfonso Gerard. En ese sentido es justo que la Liga de Beisbol Roberto Clemente le honre con su nombre el premio al Novato del Año.Márquez fue Campeón Bate en 1953-54 y dos veces Jugador Más Valioso (MVP), en 1946-47 junto a Barney Brown y luego en 1953-54. En la temporada de 1954-55 el inmortal Willie Mays fue el Campeón Bate (.395) seguido de Elston Howard (.369). Canena fue tercero (.364), líder entre los peloteros boricuas. ( Roberto Clemente (.344) fue cuarto y líder en hits con 94.) En sus 20 temporadas Luis Márquez fue líder 14 veces en algún renglón ofensivo y ningún otro pelotero ha llegado a diez. Canena Márquez es el pelotero puertorriqueño más destacado entre los líderes de Todos los Tiempos en la historia de la Liga de Béisbol de Puerto Rico Roberto Clemente en diferentes departamentos ofensivos:

* Primero en Hits conectados                                                     1,206

* Primero en Carreras Anotadas                                                    768

* Primero en Dobles                                                                     235

* Primero en Carreras Impulsadas entre los boricuas,                     500

segundo de Robert Thurman, líder absoluto con 566.

* Segundo en Veces al Bate                                                          4, 018

El primero es Carlos Bernier, 4,126

* Segundo en Triples,                                                                         66

empate con Saturnino «Nino» Escalera

* Segundo en Bases Robadas                                                            217

El primero es Carlos Bernier con 286 estafas.

* Único pelotero boricua en batear más de 100 hits en una temporada (108).

Ligas Negras

Luis A. «Canena» Márquez tuvo una breve y exitosa participación en las Ligas Negras. En 1945 se inició con los New York Black Yankees y desde 1946 a 1948 jugó para el legendario equipo Homestead Grays que ganaron 9 campeonatos en ristra de 1937 a 1948 y tres títulos de la Serie Mundial de las Ligas Negras. Canena integró el equipo campeón de 1948 que también ganó la Serie Mundial y fue seleccionado en el cuadro inicial del equipo del Este en los Juegos de Estrellas de las Ligas Negras en 1947 y 1948. (Anteriormente Francisco Coimbre, que también brilló en las Ligas Negras, integró el cuadro inicial del Este en dos Juegos de Estrellas). El Homestead Grays jugaba en el estadio Forbes Field en Pittsburgh donde debutó y se destacó nuestro Roberto Clemente en sus primeros años. En sus cuatro años en las Ligas Negras tuvo promedio de .371…Un dato curioso es que el historiador James Riley, autor del libro Biographical Enciclopedia of the Negro Leagues publicado en el 2007 indica que Luis Márquez fue el Campeón Bate de las Ligas Negras en 1947 con promedio de .417. Esa información la repite Amy Essington periodista de la Society For Baseball Research, SABR. No obstante, la revisión estadística más reciente de los récords de las Ligas Negras realizada en el 2022, que los equipara con los de Major League Baseball, adjudica el título a Henry Kimbro con promedio de .383.

Primer pelotero negro firmado por los Yankees de Nueva York en 1949.

Bajo el titular » Yank Farm Buys Negro Slugger » la agencia Associated Press publicó lo siguiente: » The New York Yankees have announced the purchase of outfielder Luis Márquez who will be the first Negro player adquire by the Yankees in its 46 year history, secretary Arthur Peterson said.» Los Indios de Cleveland reclamaron derechos sobre Canena y el Comisionado de Beisbol Happy Chandler decidió a favor de Cleveland. El boricua no llegó a los Newark Bears, el equipo finca de los Yankees donde fue asignado. No obstante, Canena fue el primer pelotero afroboricua en jugar en las Grandes Ligas en 1951 con los Bravos de Boston y tuvo breves estadías con los Cahorros de Chicago y con los Piratas de Pittsburgh en 1954. Lamentablemente no pudo demostrar su inmenso talento…

Ligas Menores de Estados Unidos

Luego de la hazaña de Jackie Robinson en 1947 las Ligas Negras se desintegraron rápidamente. Comenzó entonces el proceso de integración racial en las Ligas Menores. En mayo de 1949 Canena rompió la «barrera del color» en la Liga de la Costa del Pacífico (Triple A) junto a Frank Austin con el equipo de Portland. Canena fue el primer afrolatino en ese circuito. Posteriormente jugó con el equipo Dallas-Fort Worth de la liga American Association ( Triple A) donde en 1959 fue Campeón Bate con promedio de .345. Terminó su carrera en el exterior con el equipo Poza Rica de la Liga Mexicana donde jugó dos años y promedió .357 y .314 respectivamente.

Retiro

Canena se retiró luego de la temporada de1963-64 y trabajó en el Depto. de Recreación y Deportes de Aguadilla. Dirigió equipos juveniles y aficionados de Aguadilla disfrutando el cariño de sus compueblanos. Murió trágicamente asesinado por su yerno cuando intentó defender a su hija menor en una disputa de violencia doméstica. El parque de beisbol de Aguadilla lleva su nombre y una estatua a su imagen custodia la entrada al estadio. Sin embargo, consideramos que en la memoria de los fanáticos del beisbol boricua su extraordinaria gesta lucha por vencer el olvido… Apenas a un mes de su centenario no hay noticias de algún acto público conmemorativo. La Liga Roberto Clemente puede dedicarle la temporada 2025-26 y el Municipio de Aguadilla celebrarlo con merecido orgullo.