Inicio Blog Página 238

Protestantismo evangélico y política en Puerto Rico

 

 Vol. 2 1930-2000-Ediciones Gaviota, 2025

Es con mucha alegría que  comparto estas breves reflexiones sobre la más reciente aportación creativa de nuestro querido Profesor Distinguido Samuel Silva Gotay.  El libro se titula Protestantismo evangélico en Puerto Rico (Vol. 2, 1930-2000), Ediciones Gaviota, 2025. Es, para mí, un honor inmerecido realizar esta tarea. Este es el segundo volumen de un ambicioso proyecto investigativo que traza la historia del protestantismo evangélico en Puerto Rico y su impacto histórico, político y social.

Se trata de una adición significativa a la bibliografía del tema, haciendo una aportación original, valiosa y perdurable. Es un libro hecho con mucho cuidado y empeño y su fuente bibliográfica y documental es amplia y precisa. De hecho, uno de los grandes aciertos del libro es su continua referencia a sus fuentes documentales. Es un texto muy rico en detalles y, por lo tanto, representa un reto hacerle justicia en una presentación breve.

Es fuente de regocijo constatar cómo se han podido conservar archivos de iglesias, organizaciones sin fines de lucro, y colecciones personales como los del propio autor, que ayudan a reconstruir una historia que no había sido previamente narrada y analizada. Se destacan aquí los archivos documentales de organizaciones clave como el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, Movimiento Ecuménico Nacional de Puerto Rico (PRISA), Misión Industrial y el propio Seminario Evangélico, entre otros.

El apreciado historiador Jorge Rodríguez Beruff, sostiene que estos dos volúmenes son realmente un solo libro dividido en dos partes. Constituye ya, en su criterio, una obra esencial en la bibliografía sobre la historia de  Puerto Rico. Para él es la más importante y duradera aportación del autor al entendimiento de la historia de Puerto Rico en el siglo XX. Coincido. El propio Silva Gotay nos da una pista de la aportación realizada cuando explica:

En este volumen examinamos el establecimiento en la Isla de cada denominación evangélica protestante, sus instituciones y conflictos políticos al interior de la cultura hispano-católica que siguieron a la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico (Prólogo, p. XIV).

Este no es, de ningún modo, un acercamiento general a la influencia del cristianismo protestante  desde la década de los treinta hasta el fin cronológico del siglo XX. Se trata, más bien, de un libro detallado de diecinueve (XIX) capítulos y un epílogo que repasa asuntos muy puntuales de la contemporaneidad  puertorriqueña. Ahí se va  insertando, crecientemente, un cristiano comprometido con la teología de la liberación, la soberanía política y la justicia social. El libro manifiesta, además, una amplitud ecuménica que trasciende los linderos de ciertas y particulares denominaciones o iglesias.

Un testimonio de vida

Siendo un texto histórico riguroso, es también un testimonio de vida de lucha social del propio autor, otorgando así una dimensión ética difícil de superar. Es, de esta forma, una generosa reflexión sobre asuntos que lo han ocupado y preocupado durante su vida. Es evidencia clara del empeño de un investigador cuya posición teológica frente a la sociedad contemporánea queda muy claro:

El Dios de la tradición hebreo-cristiana no es un Dios imparcial. Es un Dios parcializado a favor de los pobres y oprimidos, de las viudas, de los huérfanos, de los que no tienen pueblo, de los enfermos, de los débiles. En los textos bíblicos, este Dios está en contradicción, conflicto y antagonismo con los ricos y los poderosos que oprimen (citado en Muriente Pérez, 2022).

Silva Gotay nos invita a que se le haga justicia a miles de personas y decenas de organizaciones que, dentro y fuera de Puerto Rico, se han esmerado por impulsar, con sus acciones, la transformación espiritual y material de este archipiélago que llamamos Puerto Rico.  Esa mirada solidaria se posa hoy sobre los palestinos en Gaza que sufren los atropellos continuos de una política estatal del Gobierno de Israel   que es, al mismo tiempo, genocida, cruel e inaceptable. Una concepción de la fe que no deja fuera al prójimo (p. 173) no se ha quedado al margen de esa injusticia. Esta es la visión de mundo  que inspira un texto como este. De hecho, en el mismo se relatan declaraciones como la del Consejo Mundial de Iglesias de 1983 condenando, entre otros, “las ejecuciones extrajudiciales y el genocidio” (p. 264).

Es un verdadero privilegio ver el producto del   entusiasmo investigativo de Silva Gotay que ya quisieran muchos jóvenes poder replicar. En este sentido, este libro, en sí mismo, es su mayor testimonio de fe y compromiso. ¡Gracias, maestro!

Una forma de entender la política

El  libro propone una definición de la dinámica política entendida como:

… la totalidad de los procesos económicos y de poder, las relaciones sociales, la normativa y los procesos legales y las prácticas culturales, incluyendo las religiosas, para legitimar el orden y mantenerlo, lo cual representa la visión de mundo de una sociedad. Desde luego encontramos, al interior de ese orden social, sectores y grupos que se organizan políticamente  para deslegitimarlo y sustituirlo por otro. (Prólogo, p. XIV).

Esta es una  investigación cuidadosa sobre la llamada teología de la liberación y su impacto sobre Puerto Rico, el Caribe y el mundo. Para nuestra satisfacción, también refleja, en parte, la praxis (una práctica reflexionada) del propio autor en su compromiso con una fe puesta al servicio del bien común. Junto a los agudos y comprensivos textos de Luis Rivera Pagán, estos volúmenes constituyen una aportación duradera y original.

El libro

En el libro se combina el conocimiento profundo del autor sobre la teología de liberación, la historia de Puerto Rico y  la esfera internacional. Introduce la teología  cristiana en sus múltiples  denominaciones,  el desarrollo de las iglesias en su dimensión institucional, la religiosidad popular y su presencia comunitaria, en y desde Puerto Rico.

Se entrelazan una  amplia gama de personas, organizaciones y sucesos muchas veces ignorados en los textos generales de historia. Enriquece el texto la enorme cantidad de anécdotas que surgen de la propia praxis del autor, quien, de forma humilde, es también un protagonista.

 La década del treinta

Inicia  el relato de este segundo volumen en la década de los  treinta, una que los historiadores, como Ayala y Bernabe (2016), Fernando Picó (1986) y Ronald Fernández (1992), han destacado como  clave en el quebrantamiento de la hegemonía de Estados Unidos en Puerto Rico. Es un momento de gran sufrimiento humano en donde van a surgir tendencias de avivamiento religioso muy fuertes y de un enérgico acento pentecostal.

Es en este periodo, es interesante notar, en el cual nace una nueva expresión musical de la fe en que los cultos se celebraban con música y ritmos caribeños en los cuales se sustituía el órgano por las maracas, la guitarra y el güiro” (p. 45). Pista interesante para analizar, desde otro punto de mira, ese fenómeno tan complejo y rico en matices que definimos hoy como el nacionalismo cultural, ahora desde las prácticas sociales de la fe. Este es un legado duradero del llamado avivamiento de la época. Uno que ha traspasado los linderos del protestantismo evangélico para erigirse en otro símbolo de una nacionalidad propia que, desde ámbitos muy diversos, desde la fe hasta Bad Bunny, desea expresarse con un acento propio.

Una celebración a la diversidad

Si algo queda claro de este texto, es que el protestantismo evangélico no es, ni nunca ha sido, un movimiento homogéneo. Al margen de la imagen prevaleciente  de un protestantismo conservador y preocupado primariamente por la creación de riqueza personal, el autor nos lleva a conocer otra realidad mucho más rica y compleja. Por suerte para Puerto Rico, ese protestantismo evangélico obsesionado con los temas de la prohibición del aborto, la oposición a la educación de género y empeñado en una teología de la prosperidad, es solo una cara, la más conocida quizás, de ese fenómeno. No es ahí donde pone el foco el autor, sino aquel que apuesta a una sociedad más justa  en donde operen los principios de solidaridad.

Esta es una teología que comenzó a nutrirse desde mediados del siglo XX  de nuevas interpretaciones doctrinales  más cercanas a los reclamos de las clases populares.

El ámbito internacional

Encuentros internacionales en Oxford en 1937 y en Cuba luego, se replantearon la función social de la fe. Eran nuevas interpretaciones para enfrentar las injusticias de la industrialización capitalista emergente. Es parte de un protestantismo internacional que enfrentó el fascismo nazi de ese periodo y que influyó sobre la praxis de organizaciones en nuestra propia universidad como la Fraternidad de Universitarios Evangélicos de la UPR. La internacionalización de Puerto Rico, desde abajo, muestra su rostro solidario.

Esta es una contribución sustancial a nuestra historia política sin la cual los nuevos relatos contemporáneos lucirán ahora incompletos. En el texto hay una conversación continua con tendencias y prácticas teológicas internacionales que le influyen y sobre las cuales los creyentes, movidos por su fe, van tejiendo nuevas formas de acción y reflexión. Puerto Rico, descubrimos aquí, no ha estado ni tan solo ni tan ajeno como a veces se nos ha querido hacer ver. Debería ser de interés para los estudiosos de las relaciones internacionales desde la llamada paradiplomacia ciudadana.

Protestantismo y nacionalismo

Silva Gotay plantea que el protestantismo puertorriqueño no estuvo al margen del radicalismo nacionalista del periodo de los treinta (Capítulo IV). Destaca la figura central de Albizu Campos, fuertemente influenciada por un catolicismo impregnado de la ética del valor y sacrificio.  La figura del Reverendo Juan Hernández Vallé, quien valerosamente representó a Pedro Albizu  después de la Revolución Nacionalista de 1950, se destaca aquí.

Acción comunitaria desde la base

En la diversidad de acción comunitaria no faltó la gestión religiosa con consciencia social. Por ejemplo, organizaciones provenientes de los cuáqueros, los llamados “brothers”, y la Iglesia Menonita, llegaron a Puerto Rico, en parte como objetores por consciencia. Estas eran personas de fuertes convicciones éticas y religiosas contra el militarismo.  Generaron un tipo efectivo de activismo social. Silva Gotay documenta la labor social de un protestantismo comprometido con paliar las condiciones extremas de pobreza causadas por la Gran Depresión, sobre todo en los sectores rurales. La labor de estos religiosos comprometidos con el cambio social dejaron su huella en lugares tan diversos como el barrio Castañer, en la región la Plata en  Aibonito y en Cayey. En muchos casos se trataba de misioneros que no podían hacer proselitismo religioso, no evangelizar por estar sujetos a las reglas del Departamento de Guerra de Estados Unidos. Se aportan aquí nuevas formas de entender el llamado “Nuevo Trato”.

 La teología de la liberación en Puerto Rico

Resulta útil la reflexión y documentación del autor del tipo de actividad cristiana radical que se desplegó en la década de los sesenta y que va a involucrar una agenda antimilitarista, de mayor consciencia ambiental y descolonizadora.  Ello es muy pertinente al presente, cuando empieza a recrudecerse nuevamente la retórica militarista y su peligrosa  presencia en la región caribeña y latinoamericana.

El destacado investigador Manuel Valdés Pizzini plantea que la teología de la liberación se puede entender como una que:

… se armó de las nociones liberadoras del marxismo, para reafirmar una misión profética, en la que los cristianos debían proponer y ejecutar una agenda radical, en la defensa de los sectores pobres del país y del mundo, así como denunciar las injusticias, las guerras y la explotación de las clases subalternas (Valdés Pizzini, 2025).

 

Es curioso cómo este sector religioso, reivindicó la necesidad de realizar estudios desde las ciencias sociales para entender problemas complejos vinculados al militarismo y la geopolítica de la Guerra Fría. Los estudios realizados desde el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, por ejemplo, constituyeron aportaciones indispensables que nutrieron la amplia lucha antimilitarista en Puerto Rico. Entre esos estudiosos se destacan de forma prominente nuestros colegas profesores  Humberto García Muñiz y Jorge Rodríguez Beruff (Capítulo XV).

Esta es una mirada fresca y novedosa para entender el desarrollo de unas ciencias sociales críticas. Hay mucho que aprender aquí desde nuestro ámbito académico sobre esta reflexión original de nuestra historia intelectual. En tal contexto, el libro aprecia la gestión del Reverendo Juan Antonio Franco Medina, extraordinario profesor del Departamento de Ciencias Sociales General. Son, en efecto, múltiples los vínculos entre la academia y la fe.

La lucha contra el Servicio Militar Obligatorio

El libro ayuda a entender mejor cómo la lucha contra el servicio militar obligatorio tuvo un componente religioso decisivo junto al discurso antimperialista del periodo (Capítulo VII). Es emblemático en ese proceso la quema de tarjetas militares en 1968, en el  aniversario cien del Grito de Lares en que participará destacadamente el Obispo católico Antulio Parrilla. Esa resistencia continua ha logrado, hasta el día de hoy, reducir el número de solicitudes de inscripción militar en Puerto Rico debido a la gestión de organizaciones como Madres contra la Guerra.

Todo este activismo social tenía su correspondencia con una nueva teología radical. El texto celebra las contribuciones de Domingo Marrero desde el Seminario Evangélico en el Capítulo VI destacando las fuertes dimensiones políticas de una teología “interesada en temas de opresión, conflictos de clase y “libertad de los quebrantados”.

Un ecumenismo que se celebra

De hecho, la capacidad de católicos y protestantes de coincidir en la gestión de asuntos diversos guiados por nuevas lecturas progresistas del evangelio es uno de los énfasis del texto. En los capítulos VII y VIII  se discute cómo las transformaciones doctrinarias al interior del catolicismo coadyuvaron a un encuentro ecuménico entre católicos y protestantes de signo progresista.  Ese ecumenismo tuvo una presencia decisiva en el proceso de desobediencia civil y de protesta cívica, que provocó la salida de la Marina de Estados Unidos de Vieques en 2003.

Mayormente el evangelismo del que se ocupa este relato es una teología con el foco puesto en el servicio a los más vulnerables, en la protección del ambiente y en apoyar la desmilitarización y la descolonización.

 

La represión

Por eso muchos de los líderes de estos movimientos fueron también carpeteados por la Policía  de Puerto Rico y por el Negociado de Investigaciones Federales (FBI). Esta es, en palabras de un prominente líder religioso católico: “Una persecución que a veces es martirio, que a veces es ridiculización, exclusión y atropello”. Que a veces viene de los gobiernos, del imperio de los medios de explotación, pero a veces… proviene de las estructuras religiosas mismas (González Nieves, R. 2023). En el texto esto queda demostrado ampliamente.

Sobre este asunto de la represión nos comenta Fernando Silva-Caraballo, hijo de Samuel Silva Gotay y Jovita Caraballo Mangual, que este fue:

Un periodo que se consideró la versión “Macartista” en Puerto Rico, dentro del cual se persiguen y son objeto de campañas difamatorias muchos líderes protestantes para expulsarlos de organizaciones, iglesias e instituciones universitarias, incluyendo el Seminario Evangélico.

Fueron hechos funestos que suelen pasarse por alto cuando se narra la historia de las persecuciones contra organizaciones políticas independentistas y lo circunscriben solo a líderes de estas organizaciones y partidos, y nunca se menciona o se distingue el sector progresista asociado a movimientos cristianos, a iglesias protestantes y católicas (Silva, F. 2025).

En el Capítulo XI se describe en detalle, por ejemplo, la forma en que se forzó la renuncia de varios profesores del Seminario Evangélico por su posición de avanzada: “Ello provocó en 1969 la salida de profesores distinguidos como el Dr. Justo González y luego en 1975 de Jorge Pixley.” Este ambiente de intolerancia, en medio de las tensiones que provocó antes la intensa lucha antimilitarista en Culebra, provocó también la renuncia de figuras clave como Luis Rivera Pagán y la bibliotecaria Wilma Mosholder.

La evidencia de las injusticias cometidas lo ilustra el hecho de que, entre los forzados a renunciar en este caso específico, como Luis Rivera Pagán, fueron luego nombrados como profesores en instituciones del mayor prestigio académico como el Seminario Evangélico de Princeton. Rivera Pagán, en un acto de reivindicación, recibiría luego un grado del propio Seminario, un Doctorado Honoris Causa en Divinas Letras (p. 193).

Una diplomacia ciudadana

Lejos de mantenerse en el plano insular, además, el libro es una aportación para entender lo que se ha designado como la paradiplomacia internacional que surge de los esfuerzos de la ciudadanía muchas veces al margen, o a contrapelo, de los discursos y prácticas de la oficialidad estatal (Laureano Ortiz, 2017). Esa llamada paradiplomacia es especialmente importante en un contexto colonial donde la institucionalidad insular colonial dificulta la inserción efectiva de personas y organizaciones en los foros internacionales. La mirada teológica se va a mover a contextos diversos de Asia, África, América Latina y Europa (Capítulo X). Se abrió de este modo, literalmente, “una ventana al mundo”.

El vínculo de Puerto Rico con organizaciones como el Concilio Mundial de Iglesias y el American Friends Committee, afín a los cuáqueros estadounidenses, para solo señalar dos casos, nos traslada también  a esa dimensión internacional. Asunto claramente subvalorado en nuestra historia de resistencia al colonialismo.  Esta no es la relación interestatal típica, sino la que surge de circuitos contestatarios que buscan apoyarse mutuamente en temas tan diversos como nuevas interpretaciones teológicas o de amplificación de sus reclamos.

El autor, por otro lado, documenta de forma especialmente efectiva la multiplicidad de esfuerzos en la exitosa desmilitarización de Culebra y Vieques (Capítulo XV). También aparecen de forma destacada los esfuerzos por denunciar la intensa presencia de armas nucleares en Puerto Rico por medio de la presencia constante de submarinos nucleares desde y hacia la base naval de Roosevelt Roads (Capítulo XV). En ello, las alianzas colaborativas con el Colegio de Abogados, el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, PRISA y Misión Industrial y el Instituto Puertorriqueño de Derechos Civiles, fueron clave (Capítulo VIII).

En este esfuerzo decisivo que resultó ser Misión Industrial se destacó en su gestión el Obispo Episcopal Reus Froilán. Mucho se le debe a Misión Industrial en la protección de Puerto Rico frente a propuestas de actividades altamente contaminantes como la explotación minera o la protección de nuestros acuíferos. Silva Gotay destaca cómo Misión Industrial se adelantó a la conversación sobre el cambio climático antes de que fuera un tema dominante del escenario global.

Una cultura de resistencia

Aunque el texto reafirma el carácter americanizante de la presencia de las iglesias protestantes evangélicas en Puerto Rico, su principal mérito, desde mi perspectiva, es la celebración, y documentación, de una cultura evangélica cristiana de resistencia. Elogia y documenta la función crucial de aquellos que, desde la fe, respaldan continuamente los sectores populares buscando fortalecer su calidad de vida.

Lejos de los maniqueísmos tradicionales, esta es una historia llena de avances y retrocesos, de luchas y reprimendas. Por encima de la narrativa convencional de un protestantismo dedicado a la americanización, vemos aquí un esfuerzo por discernir entre luces y sombras. Entre aquellos que intentan ponerle sordina a las luchas populares que fortalecen el compromiso  con la  descolonización, la paz y un ambiente protegido, y aquellos opuestos a una fe viva y dispuesta al sacrificio por el otro.

Los lazos de una nación bajo control colonial se tejen, desde abajo, con una multiplicidad de esfuerzos que son muchas veces complementarios. Es también un poderoso testimonio de la vida de un reverendo y profesor universitario, Samuel Silva Gotay, que fue distinguido por su excelente obra publicada, su magisterio y su compromiso social.

La mujer en el contexto de la lucha desde la fe

El libro se aventura en temas antes inexplorados como la participación de las mujeres en el esfuerzo cristiano y progresista (Capítulo XVII). En ese capítulo celebra también la función central del Seminario Evangélico en la formación de un gran número de líderes mujeres. Se distinguen aquí iniciativas comunitarias en donde participan también parte de ese liderato religioso y progresista. Entre las organizaciones destacadas por el autor se encuentran algunas  en donde se destacó una presencia ecuménica. Silva Gotay incluye entidades como Matria, Ruta para  las mujeres, Taller Salud en Loíza, Observatorio de Género y Red de Educación de Justicia de Género en ese renglón.  La celebración de vida de la líder religiosa Eunice Santana en el epílogo del libro es especialmente conmovedora.

El valor de la periferia

En el caso del libro que nos ocupa hoy, me parece particularmente valioso su rescate del valor de la periferia de la lucha social del pueblo puertorriqueño por zafarse de las múltiples imposiciones coloniales y propias de un capitalismo desenfrenado.  En el Capítulo XIX Silva Gotay explica los esfuerzos de diálogo de reconciliación nacional dirigidos a desarrollar una respuesta social multisectorial e inclusiva.

Al igual que “El loco de Dios”, el Papa Francisco, es en tal periferia de la lucha social, en la que se encuentra la fuente principal de los cristianos imbuidos en una ética de servicio y compromiso con los pobres.

Esa acción concertada desde la periferia, se compromete con una agenda poniendo su acento en los graves desequilibrios causados por el neoliberalismo como ideología dominante de fines del siglo XX y principios del XXI. Nos dice Silva Gotay, en el 2011, que es en:

El neoliberalismo fundamentado en la ideología del economista austriaco de corte fascista Friedrich Von Hayek, que el capitalismo llega a su culminación histórica cuando la empresa privada captura el estado para privatizar todas las agencias y programas, con el propósito de gobernar desde los principios del capitalismo, termina imponiendo limitaciones severas a sus responsabilidades sociales y a los derechos de los trabajadores.

Silva Gotay lamenta que la jerarquía de la Iglesia Católica terminara de forma abrupta los diálogos que debían producir una respuesta organizada a esos desmanes. De cualquier forma, el autor celebra la continua actividad de la Mesa de Diálogo Martin Luther King que ha continuado su faena de propiciar “un diálogo ecuménico profético” (p.360). Esta Mesa de Diálogo fue responsable, entre otras cosas, de llenar a capacidad el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en 2013 para escuchar a Cornel West. Lo recuerdo vívidamente pues puede entrevistar y conversar entonces con ese importante líder afroamericano.

Termino citando un juicio extraordinariamente elocuente del Dr. Carlos I. Hernandez, Catedrático de Historia en el Departamento de Ciencias Sociales del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Es una reflexión perfectamente justa:

En una época donde la velocidad devora la profundidad, Silva Gotay se nos presenta como un monje del pensamiento, un guardián de los silencios fecundos y las preguntas sin prisa. Camina despacio, sí, pero porque carga en su espalda los siglos que estudia y en el pecho las esperanzas de los que aún creen en la fe que transforma. Como un centinela que ha visto pasar todas las tormentas del siglo, escribe con una ética intacta, una claridad analítica deslumbrante y una ternura intelectual que convierte esta obra en celebración y testamento.

Este texto es lectura obligatoria para todo aquel interesado en una mirada holística de la historia de Puerto Rico que celebra la capacidad de lucha y resistencia del pueblo de Puerto Rico. Su llamado a seguir luchando por una sociedad de justicia y paz sigue vigente. Estaremos siempre en deuda con Samuel Silva Gotay.

El libro lo puedes adquirir en la CLARITIENDA

Notas
Ayala, C. J., Bernabe, R. (2016). Puerto Rico en el siglo americano. Ediciones Callejón.
Fernández, R. (1992). The Disenchanted Island: Puerto Rico and the United States in the Twentieth Century. Praeger Publishers.
González Nieves, R. (2023). Presentación del libro Rebeldes y Perseguidos: Cristianos y Cristianas en Puerto Rico y su lucha por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz. Recuperado de: Presentación del Libro Rebeldes y Perseguidos: Cristianos y Cristianas en Puerto Rico y su lucha por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz – El Visitante.
Hernandez, Carlos I. (2025). Reseña crítica sobre el libro Protestantismo evangélico en Puerto Rico, Vol. 2: 1930–2000. Puertorriqueñización del protestantismo evangélico del Dr. Samuel Silva Gotay. Presentación del libro, jueves 4 de septiembre de 2025.
Ortiz, Laureano (2017). La paradiplomacia de Puerto Rico en los ochenta y noventa: Encuentros cercanos con el Gran Caribe y más allá. Recuperado de: https://archive.org/details/LaParadiplomaciaDePuertoRicoEnLosOchentaYNoventaEncuentrosCercanosConElGranCaribeYMsAlll.
Muriente Pérez (2022). Recuperado de: Rebeldes y perseguidos. Cristianos y cristianas en Puerto Rico y su lucha por la por la liberación, el ecumenismo, la justicia y la paz – Claridad
Pico, F. (1986). Historia general de Puerto Rico. Ediciones Huracán.
Valdés Pizzini, M. (2025). Presentación del libro PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO VOL. 2 1930-2000, Centro Interdisciplinario de Estudios del, Litoral, Universidad de Puerto Rico-Mayagüez, 4 de septiembre.

 

Presentación del libro leída el 17 de septiembre de 2025,Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras Anfiteatro Milton Pabón (REB 238) Facultad de Ciencias Sociales

 

Los Coen y sus “comedias”

 

En Rojo

 

Los hermanos Coen, Ethan y Joel, se conocen como directores arriesgados que idean historias ‘raras’ con actorxs que—como sucede (o sucedía) con Woody Allen—les encantan papeles desafiantes con historias fragmentadas que quedan en el aire porque lo que importa es el camino para llegar a algo a veces incomprensible. La mezcla de lo serio, lo cómico, lo mordaz y lo misterioso resulta desafiante a lxs espectadorxs. Cuando los hermanos deciden hacer filmes por separado, el resultado es la excepcional The Tragedy of Macbeth (2021) para Joel y las sátiras ofensivas y cortantes de Drive-Away Dolls (2022) y ahora Honey Don’t de Ethan. Aprovecho esta nueva producción que parece que llegó a Fine Arts por accidente para comentarla y hacer un “Rescate del pasado” de la deliciosa comedia, Burn After Reading de 2008 co-dirigida y escrita por los 2 Coen.

Honey Don’t

Director: Ethan Coen; guionistas: Ethan Coen y Tricia Cooke; cinematógrafo: Ari Wegner; elenco: Margaret Qualley, Aubrey Plaza, Chris Evans, Lera Abova, Jacnier, Gabby Beans, Talia Ryder, Charley Day

De inmediato, lxs espectadorxs se encuentran con escenarios vacíos, lugares desolados, miradas sostenidas, diálogo tan parco que no tenemos idea de lo que sucede ni quienes son los actuantes de la trama. Un auto en medio del desierto, la presencia de una mujer en vestuario y maquillaje de época, confirmación de identidad de la víctima de un accidente de auto o asesinato y espacios cerrados donde lo muy privado queda expuesto. Todo este revolú poco a poco va aclarándose, pero todos los sucesos parecen aislados, con poco encadenamiento, excepto por el personaje principal, Honey O’Donahue (Margaret Qualley) que domina el escenario no importa si tiene que enfrentarse al investigador criminal Marty Metakawitch (Charley Day) o al Reverendo Drew Devlin (Chris Evans). Ninguno de los dos parece muy listo ni interesado en esconder su ignorancia o su agresividad. Esta es la posible trama, pero los guionistas enfocan en la intimidad de Honey con sus amantes de paso o + serias. Ah, y también en su familia: su hermana Heidi y su sobrina Corinne.

El filme es divertido, pero no reaccionamos con carcajadas ni encontramos otros niveles de ironía, burla y sarcasmo al que nos tienen acostumbrados los hermanos Coen. La exageración actoral y el poco tiempo dedicado a la solución del crimen se traduce en que lo + importante del filme es la combinación del neo-noir con énfasis en las sesiones de sexo lésbico y grupal. La solución de misterios presentados esporádicamente en Honey Don’t apenas ocupa espacio en esta comedia de Ethan Coen.

Rescate del pasado: Burn After Reading (2008)

 

Después de No Country for Old Men (2007) creí que le tomaría a los hermanos Coen par de años para repensar sus proyectos después de un filme tan catastrófico en el sentido de su realidad violenta. El filme establece un continuum con Fargo (1996) que parecía difícil de superar hasta que llegó No Country. Y ahora nos llega Burn After Reading que parece colapsar los proyectos anteriores al mezclarlo con un encuadre de intriga y espionaje. Es asombroso cómo pueden poner en un mismo envase un plan de cirugía cosmética que incluye cara y partes del cuerpo, un disk con información federal clasificada y reuniones “secretas” con miembros de la embajada rusa. Este exterior tiene unas situaciones de índole personal que incluyen la amistad, amor silenciado pero incondicional, affairs con potencial de causar divorcios, citas precalibradas por la computadora (match.com, harmony.com, etc) que suelen resultar en desastre o en malentendidos.

Lo maravilloso del filme es el juego que se establece entre los personajes y el público. Nos adentramos a sus vidas cerradas sin tener conocimiento de su pasado ni entender bien la dinámica de sus relaciones. Parece que entendemos más que los mismos personajes porque tenemos acceso a otras historias que ellos desconocen como, por ejemplo, quién se está acostando con quién y qué cuento le cuenta a su pareja por sus tardanzas o viajes inesperados. Pero entonces los directores nos mueven todos los muñequitos y nos quedamos tan desorientados e ignorantes como los mismos personajes. En una escena maravillosa, Osbourne Cox (John Malkovich) reta a sus jefes en la sede de la C.I.A. cuando estos intentan acusarlo de ser irresponsable, estar alcoholizado y no poder rendir ningún servicio a la agencia. Su renuncia forzada trastorna el estilo de vida de su esposa y el suyo propio. De pronto Osbourne está todo el tiempo en la casa– al parecer haciendo nada excepto beber– y comienza a monitorear las entradas y salidas de su esposa Katie (Tilda Swinton) que de paso mantiene un affair con Harry Pfarrer (George Clooney). La pareja Cox comparte socialmente con la pareja Pfarrer y la secretividad de sus actividades amorosas se ponen en peligro. Mientras Harry tiene una compulsión por salir con desconocidas utilizando los programas de emparejamiento, su esposa se pasa viajando con su amante. Por otro lado, en un gimnasio muy exclusivo, Linda Litzke (Frances McDormand) no sabe cómo va a pagar por su nuevo “look” con el sueldo que recibe como entrenadora. Su mejor amigo, Chad Feldheimer (Brad Pitt), tratará de ayudarla no importa los riesgos que esto implique. Ted Treffon (Richard Jenkins), su jefe y enamorado silente de Linda, también se pondrá a su disposición aunque no puede proveerle el dinero que necesita para sus cirugías y transformaciones. Los nombres de los personajes es otro de los juegos de los Coen.

Aunque no lo parezca, apenas he contado pedacitos de la historia porque el juego será el intercalar estos dos escenarios. Habrá muertes inesperadas en lugares inesperados y, en un momento dado, perderemos la cuenta de los muertos. Todas las actuaciones son maravillosas porque están fuera de carácter: Malkovich nunca encontrará un balance que le permita reajustarse a su nueva vida; Pitt es el chico algo tonto pero muy perspicaz y atrevido sin darse cuenta de los peligros a su alrededor; Clooney paranoico, inseguro y listo para cuido psiquiátrico; Swinton muy mandona como mecanismo de autodefensa; McDormand con un único objetivo en la vida.

En defensa de la diversidad, equidad e inclusión en nuestras universidades

Damos paso al comunicado de prensa íntegro de la Red Feminista de Investigación y Educación de Género.

 

La Red Feminista de Investigación y Educación de Género (RED), organización que agrupa a personas con una larga trayectoria sobre estos temas, hace públicas sus posturas relacionadas con las políticas del gobierno de Estados Unidos para prohibir los programas, servicios y actividades de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI). A continuación, el pronunciamiento de la RED:

 

PRONUNCIAMIENTO

En defensa de la diversidad, equidad e inclusión en nuestras universidades

La Red Feminista de Investigación y Educación de Género manifiesta su profunda preocupación ante las recientes políticas de exclusión impulsadas desde el gobierno de Estados Unidos en contra de programas y proyectos de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en la educación superior. Estas medidas adoptadas localmente constituyen actos de censura que atentan contra la equidad, invisibilizan y desatienden las desigualdades estructurales, y socavan el compromiso democrático de la academia.

Las misiones y visiones de nuestras universidades, tanto públicas como privadas, declaran su compromiso con el desarrollo integral, el respeto a la dignidad humana, la formación ética y la responsabilidad social. Establecen como valores centrales la inclusión, la justicia, la libertad académica, el diálogo respetuoso y la transformación social.

Estas declaraciones institucionales se ven ahora en contradicción con políticas que buscan censurar la enseñanza crítica, eliminar programas, servicios y actividades DEI, y prohibir la perspectiva de género. Tal censura no borra las desigualdades que vivimos. Estas medidas solo invisibilizan el discrimen y exclusiones tales como: el racismo, el sexismo, la homofobia, la transfobia, la aporofobia y la xenofobia que limitan la posibilidad de una sociedad democrática, justa y solidaria.

La misión de las universidades exige proteger la discusión de ideas diversas. El diálogo, aun cuando las posturas sean encontradas, enriquece la experiencia académica, fomenta la capacidad crítica y fortalece la formación integral del estudiantado. Defender este espacio plural de debate es parte esencial de los principios democráticos que sostienen a la universidad como institución al servicio de la sociedad.

Denunciamos que las políticas de exclusión constituyen un retroceso frente a los avances logrados en materia de derechos humanos, justicia social y reconocimiento de la diversidad.

Reafirmamos que la equidad y la inclusión son compromisos éticos y democráticos reconocidos en la Constitución de Puerto Rico, en leyes de igualdad de oportunidades y en marcos internacionales de derechos humanos.

Advertimos que la eliminación de programas DEI representa un acto de censura antidemocrática que socava la libertad académica y limita la formación crítica de nuestro estudiantado.

Convocamos a la administración universitaria, a la facultad, al estudiantado y a las organizaciones sociales a defender, sostener y fortalecer prácticas inclusivas desde las aulas, la investigación y la acción comunitaria, aun en un contexto de represión política y recortes presupuestarios.

El compromiso académico de la RED es:

  • Proteger la universidad como un espacio plural para la creación de conocimiento y para la defensa del bien común.
  • Defender la libertad académica y la producción de saberes críticos.
  • Promover espacios de formación que integren la equidad y la justicia social.
  • Fortalecer alianzas con los movimientos sociales que luchan por la dignidad y los derechos humanos.

Hoy más que nunca reafirmamos que la misión de la universidad es inseparable de la construcción de una sociedad democrática, inclusiva y libre de discriminación.

***

 

Canciones por la niñez haitiana

 El sábado 4 de octubre el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití invocará nuevamente la generosidad y apoyo boricua para las niñas y niños del hermano país, especialmente de la gente del Suroeste del archipiélago puertorriqueño. Podrán hacerlo participando en la Bohemia que, en la fecha indicada, se llevará a cabo en el Club Puertorriqueño del hermoso poblado de Ensenada, en Guánica, a partir de las 6:30 de la tarde.  La destacada cantante y compositora Zoraida Santiago, su hermano, el pianista y arreglista Tato Santiago y el conjunto Flor de Viento, donarán su talento en solidaridad con la matrícula de la Escuela Solidarité, a quienes se les provee desayuno y almuerzo en el plantel. Con su aportación las personas que asistan disfrutarán, además, de una cena y música bailable.

Magali Millán Ferrer, portavoz del Comité, recordó que la escuela es uno de los proyectos emblemáticos de la  entidad. “La construimos luego del terremoto de 2010, que devastó la nación haitiana. Nuestra prioridad entonces era ayudar a salvar vidas y promover ayuda en el campo de la salud, pero nos conmovió la destrucción de la pequeña escuelita de Leogane, municipio que está a dos horas de la capital, Puerto Príncipe. Soñamos con construir para la niñez que había quedado desprovista del pan de la enseñanza, una escuela digna, segura, con un diseño ecológico y atemperado a la cultura haitiana. El sueño se hizo realidad con la colaboración económica de personas de todo Puerto Rico y con las manos voluntarias de brigadas boricuas que pusieron en marcha el diseño del arquitecto Edwin Quiles y los planos del ingeniero, Erasto Nieves.”

Señaló Millán Ferrer que la escuela cuenta actualmente con más de 400 estudiantes que reciben alimentos durante el período escolar, los cuales son provistos por donantes del Comité a través del Proyecto Sembrando la Esperanza en la Niñez Haitiana. Madrinas y padrinos aportan $20.00 mensuales para un total de $240.00 al año. Explicó que, además, llevan a cabo actividades como la Bohemia del sábado 4 de octubre, para mantener la alimentación y el mantenimiento de la Escuela.

“La Escuela Solidarité ha seguido funcionando, a pesar de la violencia rampante que impera en Haití, la cual es resultado de la falta de legitimidad gubernamental, la corrupción, la criminalidad y el terror sin límites que ocasionan las bandas de delincuentes. Afortunadamente, Leogane no ha sido alcanzada aún por las pandillas, pero las familias que buscan zonas más seguras si se están trasladando al interior del país, lo que explica el aumento en la matrícula de la Escuela y, en consecuencia, la necesidad de más fondos para la alimentación.”

Finamente, la portavoz del Comité exhortó al público de Guánica, Yauco, Lajas, Ponce y otros municipios cercanos a respaldar la Bohemia, pasar una noche divertida de cultura y música bailable, al mismo tiempo que manifiestan su solidaridad con la niñas y niños de la vecina isla. Las personas interesadas en recibir más información sobre la Bohemia y los trabajos que lleva a cabo el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití, pueden llamar al 787-374-8348 y al 787-349-6217. También pueden escribir a haitipuertorico@gmail.com.

Estados Unidos. Assata Shakur: nosotros y ellos

 

 

 

Por Jacobo Rivero

El 25 de septiembre de 2025 moría en Cuba la activista Assata Shakur, un referente del antifascismo estadounidense. Lo hacía a los 78 años, después de 31 años como asilada política en la isla del Caribe. Shakur se definió a sí misma como una “esclava fugitiva del siglo XX”, pero defendió siempre el empoderamiento de los afroamericanos y rechazó una visión victimista de un pueblo del que reivindicó que, pese a la opresión, ha protagonizado una “historia larga, rica y fuerte”. Nacida en Nueva York en el año 1947 con el nombre de Joanne Deborah Byron, comenzó a militar en la década de los 60, en plena efervescencia del movimiento por los derechos civiles. Hace doce años el extinto periódico Diagonal publicó un artículo en el que se narraba su historia personal con motivo de la publicación en España de su autobiografía. Rescatamos aquel artículo a modo de obituario.

En algunos barrios de Nueva Orleans es habitual que la gente se salude por la calle, como si se conocieran desde hace tiempo. Incluso si te incorporas a la rutina de forma ocasional el protocolo funciona. Una amiga cuenta que es un mecanismo de defensa social, una forma de protegerse. La amenaza viene en forma de noticias constantes sobre violencia que tratan de generar miedo y que proyectan las televisiones estadounidenses con machacona reiteración. Puede ser tras un atentado en Boston, tras el secuestro de unas chicas en Cleveland o tras el desfile del día de la madre en la propia Nueva Orleans. Se trata de generar una permanente sensación de paranoia y desconfianza en la sociedad.

“Si nos saludamos vamos construyendo un nosotros cada vez más amplio y esto nos genera la confianza de que cada vez hay menos de ellos”, dice la amiga. Ellos son los que disparan, los que ponen bombas o los que pretenden difundir terror e inseguridad por la televisión. Quizá ellos también son los que dirigen el engranaje de gestión de los pánicos, porque para esta amiga esa lógica también tiene que ver con la proyección militar de su país, con la cultura de la violencia, con la posesión de armas, con la exclusión y con la marginación de las mayorías. Con las formas dominantes de ser y estar en Estados Unidos. Frente a la supervivencia del más fuerte, saludarse abre la posibilidad de tenerse en cuenta como sujeto, de asegurar un mínimo afecto, de encontrarse en un lugar común, de perder la desconfianza. No es mucho, pero es algo (o al revés, dependiendo de para quién). Un nosotros en construcción permanente, con vocación cotidiana de ampliarse. Una acción.

Assata Shakur cuenta en su autobiografía (Capitán Swing, 2013) su proceso vital. El de una afroamericana que crece en una sociedad racista donde la segregación es la atmósfera que desayunan, comen y cenan millones de personas, de todas las edades, en la escuela, en el trabajo, en la calle, en el autobús o en los servicios de una gasolinera. Con la mayoría de edad ella va conformando su conciencia política. En un momento dado, Assata se une a las luchas por la liberación de su gente. Pasa por distintas organizaciones hasta llegar al Ejército de Liberación Negro. En su condición de militante “clandestina” se ve envuelta en un tiroteo inesperado cuando dos policías blancos paran el coche en el que circula con varios compañeros que termina con la muerte de un agente y un compañero de organización. A partir de ahí Assata relata la ponzoña de un sistema judicial y policial plagado de lodos, falto de garantías y atravesado por la supremacía racial y económica. Entonces como ahora, la población carcelaria de Estados Unidos es mayoritariamente afroamericana y pobre.

Cuando se habla o escribe de política la forma es protagonista. No es un tema menor. Ocurre con excesiva frecuencia que el ensayo viene acompañado de una reivindicación absoluta del autor, que quiere mostrarnos en primera persona lo guapo que sale en la fotografía a través de su propio protagonismo en el relato. Esta concepción de la literatura política es muy habitual también cuando se cuentan aventuras políticas del pasado en primera persona. La autobiografía de Assata tiene, entre otras virtudes, que no cae en la tentación ni del ego ni de la autoadulación, en singular o en plural. Ni la suya ni la de los entornos políticos que de alguna manera compartía. Al hilo de algunas críticas de revolucionarios pontificantes señala: “Su total y equivocada arrogancia me asqueaba”

Cuarenta años después del fatal encontronazo en la carretera de condado estatal de Nueva Jersey por el que Assata fue acusada del asesinato del agente Werner Foerster, y casi treinta desde que Assata se exiliara a Cuba (tras escaparse de la prisión de máxima seguridad de Hunterdon County) el FBI la ha renovado en la lista Most Wanted Terrorists de Estados Unidos. La recompensa por su captura es de dos millones de dólares, la única mujer en la lista de “terroristas más buscados” por el FBI. El coronel Rick Fuentes, actual “superintendente de la policía” en Nueva Jersey, dijo que el caso de la fugitiva es “una herida abierta para los agentes” del condado. Cuando en 2005 el FBI publicitó la busca y captura de la activista afroamericana la apuesta económica era de un millón de dólares por cortar la cabellera de Assata.

El coronel Joseph R. Fuentes, entonces superintendente, declaró: “la recompensa deberá hacer a Chesimard (Assata Shakur) una presa mucho más atractiva para los cazadores de recompensas profesionales”. En este caso, el ellos es el FBI, el sistema judicial estadounidense y la fascinación norteamericana por mantenerse en las lógicas justicieras de las películas de vaqueros.

Assata no fue declarada culpable de asesinato, sino de «ayuda o aliento” del crimen. En el juicio se declaró: “Los análisis de Activación de Neutrón hechos inmediatamente después de que Assata fuera llevada al hospital aquella noche mostraron que no había residuos de pólvora en sus manos. Refutando efectivamente la posibilidad de que ella hubiese disparado una pistola. (Los análisis oficiales fueron admitidos como evidencia)”. Presidía la corte el juez Theodore Appleby y el jurado estaba compuesto en su totalidad por ciudadanos blancos, algunos de los cuáles tenían relación personal con la policía de Nueva Jersey.

Stanley Cohen era uno de los abogados de Assata en el juicio que se celebró contra ella en 1977. Cohen tenía un plan para su defensa, apoyado en nuevas revelaciones y documentos que le habían “entusiasmado”. Sin embargo, Cohen apareció muerto días antes de iniciarse la vista contra Assata, y las circunstancias de su muerte todavía no están claras. El Departamento de Policía de Nueva York se quedó con parte de la documentación encontrada en su casa, entre ellos los apuntes con la estrategia del juicio. Al juez Appleby no le pareció relevante el caso en relación al proceso contra Assata. A pesar de que era conocido que existía un plan gubernamental de contrainteligencia (llamado Cointelpro) cuyo actuar contra el movimiento negro consistía en contaminarlo, asfixiarlo y aniquilarlo sin contemplaciones.

La autobiografía de Assata Shakur se publicó en inglés en 1984, escrita desde Cuba. Ahora la editorial Capitán Swing la publica en castellano y hace un regalo a los lectores con voluntad de enriquecerse de reflexiones, personales y políticas. También a aquellos que quieran conocer un tiempo que, a pesar de los años transcurridos, no es tan diferente del actual. Incluso con Obama en la Casa Blanca, Oprah Winfrey en prime time y LeBron James anunciando refrescos con gas en multitud de publicidades y promociones. Pero el libro es mucho más que un documento en contra de la injusticia de su proceso judicial. Es una mirada, un tacto, una atmósfera y una historia. También un cuestionamiento honesto de ella misma y su forma de situarse en el mundo, especialmente sentido tras la lectura del trayecto vital que había recorrido —sin renunciar a nada— hasta llegar al punto en el que “las generalidades ya no me servían”.

Aplicando la teoría del saludo a otra escala, algunos movimientos sociales en Estados Unidos reivindican la situación del 99% de la sociedad frente al 1% de privilegiados que de forma más o menos directa gobiernan el país. La brecha social en aumento, dicen. La fractura no es solo por la condición racial y el género, a pesar de que se difumine con personajes como Condolezza Rice, sino por la propia composición de clase. Las mareas de excluidos pueden ser negros, blancos, latinos o asiático americanos, como se vio al hilo del huracán Katrina. El color del dinero ya no es tan evidente como antes, pero sí sus desigualdades.

El racismo también es una concepción del mundo alrededor del nosotros y ellos. Se alimenta por la ignorancia, la manipulación, los intereses económicos y los miedos. Para esto último es necesario un soporte técnico. Las televisiones suelen ser un buen aliado, la alienación es más fácil que entre por la vista que por el oído o el paladar. A través de las pantallas se puede normalizar. Ocurre aquí, donde hay redadas policiales que identifican a ciudadanos por el color de su piel a diario. El libro de Assata es bueno por muchos motivos, también como recordatorio de un tiempo que está a la vuelta de la esquina porque no se ha ido. No es sencillo resolver el crucigrama, pero quizá saludarse por la calle es una forma muy sana de empezar a hacerlo. En Nueva Orleans, por ejemplo, algunos ciudadanos lo hacen por todos nosotros.

Reproducido de resumenlatinoamericano.org