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¿Atacará Estados Unidos a Venezuela?

 

 

CLARIDAD

Desde hace algunas semanas Estados Unidos mantiene un grupo de naves de guerra cerca de la costa venezolana. De manera simultánea, realizan ejercicios militares en Puerto Rico, su colonia caribeña, utilizando las instalaciones de la Guardia Nacional. Esos ejercicios sugieren una operación de desembarco tipo comando, con un objetivo militar muy definido, más que una invasión en gran escala, pero solo es posible especular.

Hasta ahora, la única “acción” que el despliegue militar estadounidense ha producido es el ataque y destrucción de una pequeña embarcación civil donde asesinaron once personas, según anunció el propio presidente Donald Trump en sus redes sociales como si fuera la gran cosa. La justificación para el ataque es que se trataba de narcotraficantes, aunque ninguna evidencia se ha aportado de esos supuestos contrabandistas.

La continuada presencia militar lleva a preguntarnos: ¿iniciarán en los próximos días una invasión de suelo venezolano? ¿Realizarán, en cambio, una operación comando contra el presidente Nicolás Maduro y otros miembros del liderato político?

El lanzamiento de una operación militar estadounidense contra Venezuela, de la naturaleza que sea, depende en buena medida de los venezolanos, y no precisamente porque estos corran a entregarse como le gustaría a los gringos, sino todo lo contrario. Dependerá de la capacidad de combate y resistencia que demuestren. Si los análisis de inteligencia de Estados Unidos concluyen que el pueblo venezolano resistirá a sangre y fuego una invasión, esta difícilmente se producirá.

Los estadounidenses, particularmente su actual presidente, son fantoches, prepotentes y arrogantes, pero no les gusta contar muertos. Después de tantas experiencias atacando pueblos por todos los continentes, saben que deben evitar a toda costa dos posibles situaciones. En primer lugar, una invasión o ataque que luego desemboque en una guerra larga desangrando sus soldados y su presupuesto. Vietnam en el pasado y Afganistán e Irak más recientemente, son ejemplos de esas invasiones fallidas. De todos esos lugares tuvieron que salir más o menos de forma ignominiosa después de éxitos “resonantes” iniciales. Las recientes imágenes de aviones militares despegando en el aeropuerto de Kabul, mientras sus colaboradores locales corrían despavoridos al verse abandonados, recordaban otras casi idénticas desencadenadas en Saigón (¡hoy Ciudad Ho Chi Minh!) en 1975. En Kabul los colaboradores corrían por la pista y en Saigón se agarraban de los helicópteros que trataban de despegar.

En segundo lugar, también tratarán de evitar a toda costa lanzar una operación comando que termine en un fiasco o que les produzca muchas bajas. De estas también hay experiencias. La más sonada fue la de 1979, que le costó la reelección al entonces presidente Jimmy Carter. En medio de la crisis de los rehenes en Teherán, Carter autorizó una operación comando que fracasó dejando en el terreno decenas de muertos y helicópteros humeando. Aquella escena humillante resonó muy fuerte en las elecciones del año siguiente, 1980, dejando a Carter sin un segundo término.

Ante un posible ataque a Venezuela debemos preguntarnos: ¿por qué Estados Unidos nunca ha atacado a Cuba, más allá de 1961 cuando fracasaron en Girón? Si a Estados Unidos le molesta ahora el gobierno de Maduro, mucho más le ha incomodado a lo largo de muchas décadas la revolución que los cubanos montaron y desarrollaron a 90 millas de sus costas. Derrotar y terminar con la revolución cubana ha sido una de las prioridades de todos los presidentes estadounidenses desde Eisenhower hasta Trump. De esa larga lista de presidentes solo Carter y Obama no ensayaron acciones agresivas buscando, en cambio, algo de distensión. Para los demás Cuba siempre fue un primer objetivo. Sin embargo, después de 1961, nunca se han atrevido a lanzar sus tropas contra ese enemigo que roza sus playas. Algunos pensarán que ese detente se debió al poder disuasivo de la Unión Soviética, pero esta desapareció hace 35 años y desde mucho antes de desaparecer no se notaba muy presta a arriesgarse por Cuba.

La razón para esa abstención es que conocen y respetan la disposición de combate y resistencia del pueblo cubano. Si se dispusieran a utilizar su enorme poderío militar tal vez logren imponerse, pero saben que el costo será grande. Como en Vietnam, tendrían muchos muertos para contar, muchos más de los que contaron en Girón.

Esa preparación para el combate, y el apoyo del pueblo, ha sido el escudo protector de Cuba. Luego de Girón los análisis de inteligencia que hacen en Langley, Virginia, dejaron de fantasear. Habrá que ver cómo evalúan ahora la resistencia venezolana.

Crece el rechazo a la militarización

 

Las voces de la sociedad civil en Puerto Rico continúan manifestándose en contra  de  la remilitarización de la isla y de que se utilicen nuestros recursos naturales para prácticas militares.

Entre ellas, la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes de la Universidad de Puerto Rico (HEND), expresó en comunicado de prensa su rechazo a  que el Gobierno de Puerto Rico convierta espacios de vida, de recreación y de memoria colectiva en terrenos de guerra, ignorando el derecho de nuestras comunidades a disfrutar y proteger su entorno natural. Esto, en relación con la postura del alcalde del pueblo de Arroyo de permitir maniobras militares en la Reserva Natural Punta Guilarte.

«Como organización comprometida con la justicia, la dignidad humana y la solidaridad entre trabajadores, denunciamos esta acción como parte de la política colonial del gobierno de turno, que perpetúa el despojo, la violencia y el desprecio por nuestra soberanía», expresó Carlos J. De

León presidente de la organización sindical. «Nuestras playas no son trincheras. Son patrimonio nacional y deben ser preservadas para el disfrute y bienestar del pueblo.»

A su vez, la legisladora municipal del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en Arroyo, Edra Díaz Santiago, denunció como un “retroceso inaceptable” para Puerto Rico el uso de las playas, costas, tierras y cielos del municipio como escenario de ejercicios militares por parte de la Marina de Guerra de los Estados Unidos.

La legisladora del PIP anunció que presentará una resolución ante la Legislatura Municipal para expresar su más firme oposición a la utilización de suelos arroyanos para las prácticas bélicas militares.

“Lo que vivimos en Arroyo con las prácticas militares de Estados Unidos, recuerda la amarga experiencia de Vieques y Culebra. Nuestro pueblo no quiere ni permitirá convertirse en otro escenario de guerra. Decimos con claridad: ¡fuera los ejercicios militares de nuestras costas!”, expresó Díaz Santiago.

La resolución a presentarse condena la actitud del alcalde, Eric Bachier Román, quien celebró la presencia de la Marina en el balneario y reserva natural Punta Guilarte.

“Es vergonzoso que, en lugar de defender nuestra tierra y nuestra gente, el alcalde aplauda la ocupación militar. Su complacencia con la Marina contrasta con el sentir de nuestro pueblo, que exige respeto y protección de nuestras áreas naturales y de nuestra dignidad”, afirmó la líder del PIP.

La medida reclamará al Congreso y al Presidente de los Estados Unidos la cancelación inmediata de todo ejercicio militar en Arroyo y en cualquier otro territorio de Puerto Rico, destacando que tales prácticas constituyen una de las expresiones más crudas del sistema colonial.

“Puerto Rico ya vivió décadas de abuso militar desde las islas municipio hasta El Yunque, Aguadilla, Cayey, Sabana Seca, San Juan, entre otros. No vamos a aceptar que se repita esa historia en Arroyo.

Una vez aprobada la resolución, será enviada a la gobernadora de Puerto Rico, a los presidentes legislativos del país, al comisionado residente y a las máximas autoridades del Gobierno federal de los Estados Unidos.

Por su parte, el Movimiento Solidario Sindical (MSS) también expresó su oposición a la presencia de bases militares en Puerto Rico y a toda forma de guerra que atente contra la vida, la paz y la dignidad de los pueblos.

José Rodríguez Vélez, portavoz del MSS, expresó “Puerto Rico no debe ser utilizado como plataforma de guerra. Nuestro país merece un futuro de paz, justicia social y soberanía, no un presente marcado por la militarización y la violencia. Rechazamos contundentemente el uso de nuestro territorio para fines bélicos que no representan ni benefician al pueblo puertorriqueño.”

El líder sindical rechazó las políticas xenofóbicas del presidente Trump y su excusa de los carteles de droga para quitar o poner presidentes, lo que  ha sido la historia de los golpes de Estado promovidos por los Estados Unidos en nuestra región.

“Hace apenas 22 años que sacamos a la marina de Vieques, y no vamos a permitir que remilitaricen Puerto Rico. Exigimos que terminen de limpiar los terrenos de Vieques y Culebra y que se larguen de una vez de nuestro país. Fuera el ARMY y fuera ICE de Puerto Rico”, demandó Rodríguez Vélez.

 

 

Contundente repudio por la remilitarización del país

 

CLARIDAD

 

Diversas organizaciones comunitarias y políticas acudieron a la convocatoria de Madres contra la Guerra

 CAROLINA– Consignando posturas como “El pueblo grita fuerte, no más bases pa mi gente”, “Fuera bases del país, Borinquen es mi raíz” y “Más escuelas, menos armas; más futuro, menos armas”, varias colectividades se dieron cita, el 7 de septiembre, a un piquete en contra de la creciente actividad militar reportada en días recientes.

Desde la Base Aérea Muñiz, la manifestación enarboló banderas de Palestina, Puerto Rico, Venezuela, Cuba y el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), junto a carteles con mensajes diversos. En el fondo, a veces, se oía el rumor de una maquinaria pesada y un altoparlante dando órdenes. Frente al portón principal de la Base, una decena de oficiales de la Policía escudaba la calle de entrada.

“(Ustedes) dicen presente por Puerto Rico, por nuestra historia. Para que no caiga en el olvido que, hace muchos años, sacamos a la Marina de Vieques, y hoy no vamos a permitir que vuelvan a invadir nuestras tierras. Nuestro país no es tierra de prueba para ningún país. No vamos a estar siendo utilizados para atacar ninguna nación”, expresó Solimar Ortiz Jusino, de las Jornadas Se Acabaron las Promesas.

Por otro lado, figuras como Heriberto Marín Torres, Marilú Guzmán, el exsenador Rafael Bernabe (MVC) y la delegación legislativa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) —salvo la convaleciente María de Lourdes Santiago— se integraron a la manifestación. Arriba, de agüero, las nubes grises tentaban lloviznas y centellas encima de las sombrillas que muchos trajeron.

Antes de los mensajes ofrecidos, Tere Alan Castro rasgueó la guitarra al ritmo de Solo le pido a Dios y El progreso, perfilando a la Guerra como un monstruo grande que pisa fuerte y se alimenta de la indiferencia. El MINH, por su parte, denunció que los ejercicios militares en el país nunca han cesado, sino que ahora se dan con menos disimulo. Recordó también los efectos nocivos que aún lastran las islas-municipio de Vieques y Culebra, y catalogó el piquete como “el inicio de una nueva etapa” en la que la ciudadanía se opondrá a estas prácticas.

“No queremos que se utilice nuestra tierra como base de agresión contra pueblos de la región latinoamericana y caribeña, como pasó en el 61 en la fallida invasión a la hermana república de Cuba, como pasó en el 83 contra Granada, como pasó en el 65 contra los hermanos dominicanos… Vamos a alzar nuestra voz en todos los medios y donde sea posible para que esto no vuelva a ocurrir”, agregó el portavoz del MINH Ángel Rodríguez.

En ese sentido, el MINH se solidarizó con la soberanía del pueblo cubano y defendió su derecho legítimo a establecer el sistema económico, político y social que ellos desarrollen. “Estados Unidos no es quién para decir lo que se tiene que hacer en Venezuela”, concluyó.

Rodríguez coincidió con las expresiones de la representante Nelie Lebrón de que Puerto Rico no debe ser campo de pruebas para invadir a otros países. Para contrarrestar la apertura que ha asumido el Gobierno de Puerto Rico, la delegación legislativa pipiola radicó dos resoluciones que exigen el cese inmediato de todo esfuerzo de remilitarización en el territorio nacional.

“Nuestros jóvenes no pueden seguir siendo la carne del cañón del ejército del imperio invasor que, contra nuestras preocupaciones, contra nuestras necesidades, se lleva a nuestros jóvenes… Que se vayan las bases y que nos dejen ser el pueblo que somos: un pueblo que lucha por la paz, un pueblo que merece ser libre y soberano”, puntualizó Lebrón.

En todas direcciones, los predios de la Base Muñiz forman un sistema de manglares y caños donde, en varias instancias, se podían observar peces grandes asomarse a la superficie. En algunas orillas de estos canales, no faltaron envolturas de comida, hojas sueltas ni el temblor esporádico de las máquinas.

Uniéndose a los reclamos por la paz, la veterana de la milicia estadounidense Monisha Ríos– colaboradora de Madres contra la Guerra– compartió su experiencia como parte del sistema de guerra de los Estados Unidos (EE. UU.). Con el timbre de la voz afligido, Ríos tronó contra el imperialismo, el colonialismo y las ideas de agresión y conquista.

“Soy veterana, y eso no me enorgullece… Mi padre es viequense; pero nunca me enseñó sobre nuestra historia allí y nuestra lucha. Fui un blanco fácil para el reclutamiento militar”, expresó la viequense, quien se registró en el ejército a los 17 años.

“En el ejército, como muchas otras, fui blanco de una agresión sexual reiterada y fui testigo del abuso de otras personas. Fui herida y enfermada por exposición a químicos, y me recriminaban cuando respondía. Me amenazaban con la prisión militar a menos que me mantuviera callada. Apenas tenía 18 años y estaba aterrorizada. Sucumbí a la intimidación, pero no pude mantenerme callada”, prosiguió, en inglés, la ahora militante contra la industria de la guerra.

Por último, el piquete cerró con una invitación de Sonia Santiago, directora de Madres contra la Guerra, a participar de las manifestaciones semanales frente al consulado de Israel, en la avenida Juan Ponce de León, de 4:00 a 5:00 p. m., para oponerse al genocidio que sufre, bajo amenaza del mismo armamento que aquí se estrena, el pueblo de Palestina.

Tú, tú que quieres hacer de este lugar un rollo de papel sanitario, un taller de escombros para crucificar a los pueblos, mientras pones en el calendario la fecha de otro bombardeo. Tú, que haces de mis playas un centro de diversiones para los monstruos de la Guerra, que llevas más de un siglo asesinando el mejor de los sueños, ese que está en el futuro de las gentes que hacen de su abecedario, la palabra libertad…

 – Fragmento de un poema leído por William Pérez Vega, de Poetas en Marcha, durante la manifestación.

 

 

 

Puerto Rico en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer: Feminismo, colonialismo y la agenda de cuidados

 

 

Un espacio histórico de articulación feminista

La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es, desde hace cinco décadas, el principal foro político y técnico de la región para debatir y consensuar políticas públicas de igualdad de género. Su origen se remonta a 1977, cuando La Habana, Cuba fue sede de la Primera Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer al Desarrollo Económico y Social, convocada por la CEPAL como respuesta a los compromisos de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (México, 1975), con el objetivo de transformar las demandas feministas en obligaciones del Estado.

Desde entonces, y ahora en alianza con ONU Mujeres, este espacio se celebra cada tres años, reuniendo a gobiernos, movimientos feministas, academia y sociedad civil. Ha producido hitos como el Consenso de Quito (2007), que reconoció el trabajo doméstico y de cuidados como núcleo de la desigualdad; el Consenso de Brasilia (2010), que afianzó el derecho al cuidado; y la Estrategia de Montevideo (2016), hoja de ruta para implementar la Agenda Regional de Género en sintonía con la Agenda 2030.

XVI Conferencia: la sociedad del cuidado como horizonte

Del 12 al 15 de agosto de 2025, el Centro Cultural Universitario Tlatelolco en Ciudad de México acogió la XVI edición, bajo el lema: “Transformaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género”. El encuentro coincidió con los 50 años de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (México, 1975) y los 30 años de la Declaración de Beijing.  Reunió a más de 1,200 personas, entre ministras, delegaciones oficiales de 31 Estados miembros y asociados de la CEPAL, 23 agencias de la ONU, parlamentarias de más de 20 países y cerca de 600 representantes de sociedad civil y movimientos feministas.

El documento central aprobado, el Compromiso de Tlatelolco, establece más de 80 acuerdos para una “década de acción” en igualdad y cuidados, reconociendo por primera vez en un instrumento regional el derecho al cuidado como derecho humano autónomo.

Voces críticas

El Foro de Organizaciones Feministas, evento que se realizó como antesala de la Conferencia, celebró la inclusión de demandas históricas como el derecho al cuidado, las autonomías y los derechos sexuales y reproductivos. En su declaración, advirtió:

“No puede haber justicia económica ni climática sin justicia de género”.

Sin embargo, también denunció la reacción conservadora, la baja inversión estatal y la tendencia a declaraciones no vinculantes. Datos compartidos durante el Foro incluyeron la crisis de los cuidados. Las mujeres dedican en promedio 38 horas semanales a tareas no remuneradas frente a 16 de los hombres, el aumento de feminicidios (3,897 en 2023), retrocesos en derechos sexuales y reproductivos, y la falta de recursos para sostener políticas de igualdad.

Puerto Rico: representación feminista en clave anticolonial

Aunque sin representación oficial del gobierno, Puerto Rico estuvo presente con una delegación feminista diversa: Ana Irma Rivera Lassén (CLADEM y la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora), Verónica Rivera (CLADEM, Movimiento Amplio de Mujeres y Ayuda Legal PR), Tania Rosario (Taller Salud), Adriana Gutiérrez (Partido Independentista Puertorriqueño), Maricarmen Carrillo Justiniano (asesora Legislativa), Bárbara Jiménez (feminista en la diáspora) y esta servidora, en representación del Observatorio de Equidad de Género.

La trayectoria de Ana Irma Rivera Lassén es histórica: estuvo presente en la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en Ciudad de México (1975) y en la Conferencia de Beijing (1995), representando a Puerto Rico y articulando la agenda feminista boricua en espacios internacionales. Foto Archivo CLARIDAD

La trayectoria de Ana Irma Rivera Lacén es histórica: estuvo presente en la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en Ciudad de México (1975) y en la Conferencia de Beijing (1995), representando a Puerto Rico y articulando la agenda feminista boricua en espacios internacionales. En esta XVI edición, participó como deponente en varios espacios, entre ellos el Foro Feminista y en el panel Mujeres afrodescendientes y cuidados en América Latina y el Caribe, donde recordó:

“En 1995 estuve en la Conferencia de Beijing. La emoción de ver tantas mujeres pertenecientes a una diversidad de organizaciones feministas fue para mí como abrir una ventana en el tiempo para recordar y rememorar mi experiencia previa en la tribuna en México (1975) y compararla con la experiencia de caminar por las calles que estaban atestadas de participantes del foro paralelo de las ONGs de la Conferencia de Beijing. A 50 años de la primera Conferencia en México y a 30 años de Beijing yo no dejo de tomar el tren del tiempo entre conferencias y pensar que la próxima reunión va a llegar, como una estación que espera y hay que seguir trabajando para que se construya esa oportunidad en el futuro. Nosotras somos su pasado de esperanza y fuerza. Necesitamos mantener la lucha y el compromiso de lograrlo”.

La representante Adriana Gutiérrez, quien participó del Foro Parlamentario, se centró en el colonialismo, la austeridad y la imposición de la Junta de Control Fiscal. Durante el mismo denunció con contundencia:

“Esa falta de toma de decisiones sobre aspectos tan fundamentales como el presupuesto de nuestro país incide directamente en nuestra habilidad de impulsar política pública a favor de la equidad y la justicia social. Es difícil alcanzar la equidad en un sistema que por definición es inequitativo y de subordinación, como lo es el sistema colonial que todavía vive Puerto Rico”.

Maricarmen Carrillo, participó de la presentación del libro: Alienación Parental: Una nueva forma de violencia de género contra las mujeres, niñas, niños en América Latina y el Caribe, en el cual fue co-autora. Maricarmen compartió “este libro compila publicaciones de autoras de distintos países en la región sobre el constructo patriarcal de la alienación parental y conceptos relacionados que institucionaliza la violencia en contra de las mujeres, la niñez en las familias”.

«En Puerto Rico, la justicia económica pasa por reconocer y reparar esas violencias, y por garantizar que las políticas de cuidado no se conviertan en otro mecanismo de explotación.» Verónica Rivera Foto suminstrada por la autora

Verónica Rivera, quien fue panelista en el diálogo sobre justicia económica y cuidados, advirtió:

“Las violencias que se exacerban con la crisis climática vulneran los cuidados y la vida misma. En Puerto Rico, la justicia económica pasa por reconocer y reparar esas violencias, y por garantizar que las políticas de cuidado no se conviertan en otro mecanismo de explotación”.

Desde la experiencia de esta conferencia, Tania Rosario subrayó la dimensión estratégica de la presencia puertorriqueña:

“Estos espacios visibilizan los aportes de los feminismos en la democratización de la región y son esenciales para el cambio cultural y contra las desigualdades. Además, son una cita para impulsar demandas regionales y evidenciar los avances de nuestro movimiento a pesar de dictaduras, épocas neoliberales, autoritarismos y crisis sociales y económicas”.

La ausencia del gobierno: una omisión política grave

La falta de representación oficial del Gobierno de Puerto Rico en la XVI Conferencia Regional no es un detalle menor. Este foro no es meramente simbólico: es un espacio donde se definen marcos de acción, compromisos y agendas que, aunque no vinculantes, orientan políticas públicas y pueden influir directamente en la legislación y programas locales.

La ausencia gubernamental significa renunciar a incidir en acuerdos regionales sobre igualdad de género, cuidados, derechos sexuales y reproductivos, y erradicación de la violencia. También implica dejar vacante un asiento en la mesa donde se negocian recursos, cooperación técnica y compromisos multilaterales que podrían beneficiar a las mujeres y niñas de Puerto Rico.

Como resumió Verónica Rivera, integrante de la delegación:

“El mero hecho de estar aquí, exigir rendición de cuentas por la ausencia y llevar nuestras demandas es un acto político. No podemos permitir que el silencio oficial nos borre de la agenda regional”.

Estar presentes es resistir

La participación de Puerto Rico en la XVI Conferencia Regional, incluso sin plena soberanía, es un acto de resistencia y afirmación política. Es la demostración de que, aunque el Estado se ausente, el movimiento feminista puertorriqueño no cede su voz ni su lugar en la mesa regional. Estuvimos presentes para manifestar que “Estamos aquí, nuestras experiencias importan y las mujeres de Puerto Rico desde todas sus interseccionalidades merecen equidad y justicia como cualquier otra de la región”.

Y en un contexto de colonialismo, austeridad y crisis climática, esa presencia no solo es un gesto simbólico: es una estrategia de supervivencia y de incidencia política que busca abrir grietas en las estructuras que históricamente nos han querido dejar fuera.

 

La autora es directora ejecutiva del Observatorio de Equidad de Género

Migrar no es un delito: convocan a manifestación

 

La campaña Migrar no es un delito, que lideran, la ACLU Puerto Rico, Kilómetro Cero, Amnistía Internacional de Puerto Rico y Comuna Caribe convocan a una manifestación el próximo sábado, 13 de septiembre, a las 10 en punto de la mañana, en el Balneario de Carolina. Este evento será un abrazo simbólico en solidaridad con la comunidad migrante de nuestro país y consistirá en la formación de la frase que será el lema de la 2.a fase de la campaña, que se revelará allí, ese día. Una vez la frase esté formada, se grabará utilizando un dron por un videógrafo licenciado, para promover el mensaje.

Se les solicita a las personas que asistan a utilizar vestimenta con los colores, azul cielo, rojo o blanco, que son los colores de la bandera puertorriqueña. Sus organizadores defienden que la campaña Migrar no es un crimen es un esfuerzo conjunto para denunciar la violencia institucional contra comunidades inmigrantes en Puerto Rico y para promover una cultura de solidaridad, dignidad y resistencia. Se trata de una respuesta al alarmante incremento de violaciones a los derechos humanos como consecuencia de las redadas federales en nuestro archipiélago desde enero de este año, que ha resultado en más de mil detenciones, en su mayoría de personas sin récord criminal y sin que existan órdenes judiciales firmadas por un juez.