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La Noche de San Miguel de 1822 en Guayama

 

Especial para En Rojo

 A la memoria de Francisco Cubelo y Juan Bautista Texidor

 

Guayama nos muestra las ruinas de una sociedad caribeña esclavista y cosmopolita. Ruinas que desde el presente nos recuerdan –a pesar del olvido forzado– el pueblo tan diverso que somos con un pasado de exclusiones, desencuentros y tensiones culturales –aunque también de escenas solidarias–, y lo que entonces devino en identidades “dialécticas” que aún nos definen. Entre haciendas de caña de azúcar con sus molinos, caminos de piedra y el mar Caribe, se forjaron sueños de libertad. Precisamente, sueños de libertad es lo que representa aquella Noche de San Miguel de 1822 en Guayama. Un evento histórico que conmemora el Museo de Historia y Arte de Guayama (MHAG) desde el año 2008. Un día significativo para los africanos esclavizados en las Antillas y en las Américas desde mucho más.

A finales de septiembre de 1822, Juan Bautista Texidor, esclavo de Jacinto Texidor –un hacendado de Guayama de ascendencia catalana– le informa al esclavo Francisco Cubelo acerca de los planes de una revolución en la víspera de la noche de San Miguel para lograr la tan ansiada libertad de todos los esclavizados. En esta sublevación orquestada más allá de las fronteras de la región de Guayama se le pondría fin a la vida de todos los amos y, por consiguiente, las personas esclavizadas tomarían las riendas del país. Según las fuentes primarias consultadas por el historiador Guillermo Baralt, Francisco Cubelo salió esa tarde de un domingo de septiembre con una «nota de venta para solicitar ser comprado». Luego de ese encuentro con su antiguo compañero –es decir, con Juan Bautista–, regresó a la hacienda a la que pertenecía sin un «nuevo amo, pero ahora llevaba consigo el sueño de que pronto conseguiría su libertad», en palabras de Baralt. Cubelo decidió esparcir estas semillas de «sueño de […] libertad», pero lamentablemente, más adelante, sería delatado y entregado a las autoridades.

Entre los días 25 a 30 de septiembre tiene lugar una investigación “oficial” y se constituye un «Consejo de Guerra» para enjuiciar a Juan Bautista Texidor y a Francisco Cubelo. Ambos esclavos fueron sentenciados a muerte y fusilados en la Plaza Mayor de Guayama el 30 de septiembre de 1822. El texto  Esclavos rebeldes  (1981) de Guillermo A. Baralt comparte datos que nos permiten imágenes y escenarios más precisos respecto a lo sucedido la última semana de septiembre de 1822 en Guayama. Las notas a pie de página son significativas, puesto que nos revelan las fuentes utilizadas para reconstruir un fragmento del pasado de Guayama… Guayama, ese pueblo caribeño: «… Guayama was as much a part of the Caribbean as a part of Puerto Rico», en palabras del historiador Luis A. Figueroa (2005). Guayama, el mismo pueblo cosmopolita de hacendados y afrodescendientes… Guayama, el pueblo de Francisco Cubelo y Juan Bautista: un pueblo negro. De igual manera, la investigación de Baralt nos permite revivir las ansias de libertad de quienes por derecho natural ya eran libres.

Para los esclavizados, las festividades de la noche de San Miguel eran un espacio para crear y conspirar. La representación de san Miguel como luchador en contra del mal, o del enemigo, fue apropiada para los africanos esclavizados crear un discurso de lucha y resistencia ante la opresión e injusticias por parte de los que representaban el poder imperial. Un discurso que trascendió la palabra misma. La víspera de la noche de San Miguel de ese año 1822 en Guayama, desde el imaginario de Francisco Cubelo y de Juan Bautista –e incluso en nuestro imaginario–, es símbolo de unión de voluntades para lograr un porvenir más justo. El Museo de Historia y Arte de Guayama, por medio de su evento medular de la Noche de San Miguel, honra la memoria de Francisco Cubelo y de Juan Bautista Texidor: los protagonistas de una memoria colectiva contestaria –jamás sumisa–, y gestores de una fuerza de libertad y voluntad ancestral y patriótica que tendría su desdoblamiento en la intelectualidad puertorriqueña negra de la segunda mitad del mismo siglo XIX por medio de las figuras de Eleuterio Derkes Martinó (1836–1883), Manuel Alonso Pizarro (1859–1906), Luis Felipe Dessus (1875–1920), entre otros intelectuales negros destacados en Guayama. «Guayama es la cuna de la intelectualidad puertorriqueña negra», en palabras del Maestro Roberto Ramos-Perea.

El Museo de Historia y Arte de Guayama inició la conmemoración de este evento histórico en torno a la noche de San Miguel –«la conspiración de 1822 en Guayama»– con una conferencia del historiador Jalil Sued Badillo en el 2008. De este suceso no se hablaba en Guayama. Era desconocido por estudiantes, educadores y el pueblo en general. Los años siguientes, el Museo (MHAG) continuó con el trabajo de investigación y divulgación de este acontecimiento y, más adelante, logró poner en escena este suceso histórico en el lugar de los hechos –un teatro al aire libre– gracias al trabajo histriónico de cerca de una decena de jóvenes interesados por el teatro y la historia, y, sobre todo, gracias al trabajo voluntario de hombres y mujeres del pueblo.

Este año 2024, la organización PROPA (Puerto Rican Organization for the Performing Arts) se comunicó con el Museo de Historia y Arte de Guayama –y con otras organizaciones, además de escritores y artistas– para unir voluntades y honrar la memoria de los africanos y afrodescendientes de Guayama, y de todo Puerto Rico, en torno a esta fecha tan significativa del día de San Miguel. Una fecha que es inspiración para la investigación y escritura tanto histórica como literaria.

Guayama fue una ciudad de esclavitud, represiones y abusos. Los hacendados criollos, catalanes, franceses, entre otros, que apostaron por la industria de la caña de azúcar para su bienestar económico promovieron esta atmosfera de tiranía. El sector sur de Guayama, en la periferia del centro histórico, donde están situadas las ruinas de la Hacienda Esperanza, originalmente de Jacinto Texidor y luego de Juan Vives de la Rosa –denominada, más adelante, Hacienda Vives o Molino Vives– fue escenario de ello.

No obstante, la espiritualidad, la inteligencia, habilidad y creatividad de los africanos esclavizados y personas afrodescendientes de la sociedad guayamesa decimonónica permitieron el desarrollo de una clase única. Un pueblo que encontró la manera de expresarse y defenderse siempre en pie y no doblegado o arrodillado. La literatura y el teatro serían el foro para ello.

De las haciendas esclavistas de Guayama pasamos a los espacios de reunión como el Coliseo Derkes (ca. 1890) y el Círculo de Braceros (ca. 1909) fundados en el centro histórico del pueblo. Lugares de conocimiento, creatividad, expresión artística, solidaridad y voluntad patriótica fundados por afrodescendientes. Espacios donde las voces afrodescendientes honrarían la memoria de sus ancestros y procurarían un porvenir de solidaridad y de accesibilidad del conocimiento como ocurre en cada evento que se conmemora la Noche de San Miguel de 1822 en Guayama. La ciudad de Guayama del presente es parte de ese porvenir afrodescendiente que pertenece a nuestra memoria colectiva. A 202 años del esparcimiento de esas semillas de libertad por parte de Francisco Cubelo y Juan Bautista Texidor, Guayama –la ciudad caribeña– y el archipiélago de Puerto Rico los recuerda con gratitud por el porvenir que soñaron. Gracias, Francisco Cubelo y Juan Bautista Texidor por esos sueños de libertad que nos legaron.

 

 

El cuerpo envejeciente del monstruo vengador en The Substance

 

Especial para En Rojo

 

El cine inevitablemente hace referencias a otras películas, demostrando la influencia de ciertos directores que continúan marcando nuevas generaciones de cineastas. Esto se ve en todo arte. Un director o artista celebra sus influencias y sigue construyendo sobre las obras de sus maestros de maneras directas e indirectas. Sin embargo, estas referencias no siempre funcionan, obligando a considerar: ¿por qué se cita visualmente otra obra? Hay diversas maneras de responder a esta pregunta y no pretendo que mis respuestas sean las únicas a considerar. Veo las referencias como un diálogo que un artista mantiene con otras obras. Una película no existe en un vacío, sino que forma parte de una red de puntos de contacto que se extiende hasta más allá de la mirada de los artistas y técnicos que le dieron forma. Una imagen nos transporta a otra construida previamente y que posiblemente desemboque en otras conexiones. Esta ruta escurridiza y algo borrosa la determina aquel viajero o espectador que decida emprender una exploración de vínculos visuales en una obra. Cada imagen es un enunciado que el público reconoce y que permite una economía de lenguaje. La sonrisa demente del Joker de Heath Ledger o Joaquín Phoenix devela la oscuridad en la mirada del Alex DeLarge (Malcolm McDowell) o del Gomer Pyle (Vincent D’Onofrio) de las películas de Stanley Kubrick, así como también muestra destellos de la risa silente de Gwynplaine (Conrad Veidt) en The Man Who Laughs (dir. Paul Leni, EE. UU., 1928). Las referencias forman una comunidad de espectadores “entendidos” que no solo disfrutan de una obra por su belleza, sino que se maravillan por la complejidad de un mosaico donde cada loseta es una experiencia visual singular. En la reciente The Substance (dir. Coralie Fargeat, Reino Unido y Francia, 2024), las referencias llevan al espectador por incómodas transformaciones monstruosas de una mujer condenada a envejecer ante el edadismo y la misoginia de la industria de la televisión.

En The Substance, Elisabeth Sparkle (Demi Moore) es una gurú de la belleza física y anfitriona de un programa de ejercicios en la televisión. Ya en sus cincuenta largos, su cuerpo carece de la flexibilidad y musculatura de sus veinte. Elisabeth observa su imagen en el espejo. Ella sabe que Harvey (Dennis Quaid), el productor de sonrisa viperina y actitud de depredador, pronto la reemplazará por una mujer más joven. Desesperada por el implacable pasar del tiempo, Elisabeth encuentra una solución en una sustancia misteriosa que la dará una segunda vida. El líquido mágico permitirá que Elisabeth se desdoble. Durante siete días, ella será Sue (Margaret Qualley), una mujer en sus veinte cuya juventud le devolverá la atención de los hombres a su alrededor. El interés de esos hombres abre para Sue un mundo de nuevas experiencias sexuales y le devuelve el triunfo profesional a través de su programa de ejercicios. Sin embargo, al final de esos siete días, Sue debe regresar al cuerpo de Elisabeth donde debe permanecer por siete días. Este ciclo semanal de transformaciones comienza a minar la relación entre ambas identidades hasta concluir en una explosión de carnes colgantes y pústulas sangrientas que vomitarán sobre todo el sistema explotador que ha tornado a Elisabeth en un monstruo.

En su excelente y violenta película, Revenge (dir. Coralie Fargeat, Francia y Bélgica, 2018), Fargeat captura el traumático proceso por el que Jen (Matilda Anna Ingrid Lutz), la protagonista, pierde su inocencia a raíz de una agresión sexual y se convierte en un espíritu de venganza que arremete en contra de sus agresores. La película se enfoca en el empoderamiento de Jen y en su ataque a un grupo de hombres que la tornaron en el objeto de sus degradantes fantasías sexuales. Fargeat captura otra metamorfosis en The Substance. Esta evoca los cambios físicos de Seth Brundle (Jeff Goldblum) en The Fly (dir. David Cronenberg, EE. UU. y Canadá, 1986). Elisabeth Sparkle pierde su humanidad en cada etapa de su transformación y, así como en The Fly, el espectador siente el dolor y la desesperación del personaje a través de un proceso que está fuera de su control. El descenso al infierno que define el envejecimiento de Elisabeth también marca el conflicto central de Sunset Boulevard (dir. Billy Wilder, EE. UU., 1950). En esta joya del cine estadounidense, la impresionante Norma Desmond (Gloria Swanson) insiste en regresar al estrellato del que una vez gozó en Hollywood. Ella deposita la esperanza de su retorno en un joven escritor (William Holden), que tiene sus propios planes de convertirse en un libretista en la industria. Aunque al final se supone que observemos horrorizados a la demente y monstruosa Desmond anunciándole a Cecil B. DeMille que está preparada para su close-up; me identifico más con el terror y la desesperación del personaje por su condena al olvido. Norma Desmond es una Medusa que admiro por la dignidad que se niega a perder ante una industria que la engulló sin misericordia. Estas referencias funcionan magistralmente en The Substance ya que retrabajan lugares comunes en clásicos del terror y del género del body horror para inspirarnos a cuestionar la naturaleza de ese sistema grotesco que nos torna en abominaciones asqueantes.

En The Substance, Fargeat denuncia la misoginia que corrompe las transformaciones de mujeres representadas en joyas del cine como Vertigo (dir. Alfred Hitchcock, EE. UU., 1958). Estos cuestionamientos son hechos de maneras sutiles en momentos visuales y sonoros que funcionan en la historia que Fargeat nos cuenta. Me parece que a veces sus referencias tienden a ser algo innecesarias, como en el uso de una alfombra con los patrones singulares de la del Overlook Hotel de The Shining (dir. Stanley Kubrick, Reino Unido y EE. UU., 1980). Entiendo que a través del eco visual, Fargeat apunta a una esencia maldita y paternalista que domina los estudios de televisión en The Substance, así como los espíritus que poseen a Jack Torrance (Jack Nicholson) en The Shining. Sin embargo, esta referencia es tan obvia que la encuentro algo torpe en una obra que brilla precisamente por como la directora redefine imágenes icónicas del cine para arremeter en contra del paternalismo. The Substance se exhibe en Fine Arts de Miramar y el Banco Popular. La recomiendo altamente, aunque deben estar preparados para escenas de horror corporal.

 

Documento federal revela los verdaderos rostros de la corrupción en Puerto Rico

Redacción de CLARIDAD

Análisis de Noticia
La bomba noticiosa de que la ex gobernadora Wanda Vàzquez Garced  cargó encima micrófonos secretos y grabó conversaciones con el Presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz y la Comisionada Residente, y candidata a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista ( PNP) Jennifer González Colón, como parte de una investigación sobre sobornos iniciada por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) en los días previos a que Vázquez  asumiera la gobernación, tras la renuncia de  Ricardo Rosselló Nevares en 2019 , estremeció el panorama mediático y político en Puerto Rico el día del viernes.
Noticel rompió la noticia temprano en la mañana y, como por arte de magia, la discusión mediática de los billboards de Bad Bunny o  de los muertos que votan en cada elección, dio un vuelco para concentrarse en las intrigas al interior del PNP y en la lucha desatada por la sucesión y el poder en la alta cùpula de dicho partido ante la inminencia de la salida de Rosselló Nevares. En aquel  momento el liderazgo del PNP era compartido por  Rivera Schatz y González, presidente y vicepresidenta de la colectividad.
La salida abrupta de Rosselló había dejado un vacío en la sucesión constitucional porque el Secretario de Estado, a quien le corresponde constitucionalmente sustituir al gobernador en caso de muerte o cese de funciones, había renunciado. La segunda en turno, según la constitución, era Wanda Vàzquez, a la sazón Secretaria de Justicia. Por supuesto que ambos, Rivera Schatz  y González, estaban interesados en gobernar, y presionaron a Wanda Vàzquez para que, luego de jurar al cargo de gobernadora, nombrara a uno u otra como secretario o secretaria de Estado, y luego renunciara y les dejara  franco el camino de la gobernación por la vía constitucional, sin sudar ni una gota ni  someterse al juicio de los electores. A cambio, al esposo de Vàzquez, entonces juez superior, Jorge Díaz Reverón, se le abriría la puerta a un puesto de Juez Apelativo- con un rango mayor, mejor salario y beneficios,y menor carga de trabajo- y a Vàzquez se le daría un puesto en el nuevo gabinete, quizás el mismo de Secretaria de Justicia que entonces ostentaba. Como se sabe, la ambiciosa Vàzquez no aceptó  la propuesta, y corrió al FBI a denunciar lo que llamó  «intentos de soborno» de Rivera Schatz y Jenniffer González. Esto provocó la investigación federal que  culminó con Vàzquez alambrada de micrófonos, grabando sus conversaciones con el Presidente del Senado y la Comisionada Residente.
La fuente de esta  noticia- sorprendente porque corrobora sin lugar a dudas el estercolero en que operan el partido y los gobiernos PNP-  es una moción presentada ante el tribunal federal en el caso por soborno que se sigue contra la ex gobernadora Wanda Vázquez, también del PNP, y sus socios y cómplices, el banquero venezolano Julio Herrera Velutini y el ex agente del FBI e informante de dicha agencia, Mark Rossini. En dicha moción, publicada por Noticel, los abogados de Rossini utilizan el contenido de las grabaciones de la ex- gobernadora a Rivera Schatz y González, y la impunidad con que han seguido operando  ambos políticos  como razón para que el tribunal federal desista de los cargos contra Rossini. Desconocemos lo próximo que pasará en este caso, y qué repercusiones, si alguna, tendrán las revelaciones contenidas en esta moción en el resultado del caso en cuestión o de las elecciones en Puerto Rico el próximo 5 de noviembre.
A juicio de ambos implicados y de  los analistas y «analistos» mediáticos que proliferan en Puerto Rico, y que hoy en su gran mayoría, le dieron un «pase de paloma» a la gravedad de la conducta de ambos funcionarios, aduciendo que no hay nada ilegal en dichas grabaciones. Legalidad aparte, todo este episodio surreal, apunta a una conducta, de altos funcionarios públicos de un nivel tan primitivo y calloso que causa vergüenza y repulsión. No importa si se pueden o no configurar delitos. Lo ocurrido basta para demostrar la podredumbre al interior del PNP y de las altas esferas del gobierno de Puerto Rico. Demuestra cómo estos políticos engañan y se burlan de nuestro pueblo y cómo degradan el llamado sistema democrático en el que dicen creer. En eso debe fijarse la atención de los electores cada vez que vean un anuncio de la candidata que dice «querer a los viejos» o del candidato que amenaza con «barrer» la oposición.
En  una campaña fuerte en emociones como la que vive Puerto Rico de cara a las elecciones del próximo 5 de noviembre, lo de hoy es un golpe contundente a la consciencia del país. Estos corruptos que se revuelcan  juntos en el mismo fango han dejado claras sus verdaderas intenciones: seguir utilizando los recursos del pueblo puertorriqueño  para sus intereses personales y seguir gobernando a Puerto Rico como una parcela de su propiedad. Quizá los federales permitieron que se colara a la prensa la moción de Rossini  para enviar una señal, no nos consta ni importa.  Como sea, con intención o por torpeza, el documento revelado es transparente al  mostrar los verdaderos  rostros de la corrupción en Puerto Rico.

Lares 2024 frente a las elecciones

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

A 156 años de la gesta  libertadora del Grito de Lares,  en este siglo XXI, a menos de 30 días para las elecciones,  líderes del  Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) se expresaron en Lares entusiastas sobre el curso que lleva la presente campaña electoral.

Un triunfo de su Alianza de País representa que sería la primera vez en que los partidos coloniales que se han repartido el poder en los últimos 71 años pierdan unas elecciones. Ambos partidos, el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD), se han concentrado en atacar a la Alianza. En particular, el PNP ha dirigido una campaña de miedo dirigida a la Alianza y, principalmente, al PIP acusándolo de comunista y de socialista.

Fotos: Andrea Soto
Adrian Gutiérrez Colón, candidata por el precinto 4 en San Juan fue una de las oradoras

En la Plaza de la Revolución, varios de los líderes y candidatos del PIP y del MVC expusieron a CLARIDAD  su visión de cómo ven  la campaña.

“Llevo un cuarto de siglo recorriendo este país de esquina a esquina y no había visto nada que se pareciera. No estoy hablando del fenómeno metropolitano, porque donde menos campaña hago es en San Juan. He estado recientemente en Isabela, Quebradillas, Naranjito, Orocovis, y el entusiasmo de la gente que espontáneamente dice ‘estamos con ustedes, vamos a ganar, esta vez me voy con Dalmau’ es una cosa de verdad impresionante”, expresó la veterana senadora del PIP, licenciada María de Lourdes Santiago.

A la pregunta de qué le parecían las expresiones de la candidata a la gobernación del PNP, lanzadas en la asamblea de su partido, de que no permitirá que la izquierda gobierne el país, Santiago apuntó que aquí hace falta  seriedad. “Estamos hablando de un país en quiebra, de un país empobrecido, envejecido. Uno no puede ir con un disfraz de Mujer Maravilla y decir cuatro cosas que no tienen ninguna pertinencia… ese discursito de la izquierda, del comunismo. Tienen que pasar la página”.

La senadora del PIP observó que ese discurso del PNP les ha rebotado en contra, porque la gente no es tan tonta como ellos piensan. Lo que el PNP  hace es eludir hablar de las cosas realmente importantes. “Vamos a debatir sobre la situación de lo que está pasando. Yo creo que, en todo caso, el valor que tienen sus declaraciones son la aceptación más clara de que la única figura que puede derrotar al PNP en el 2024 es Juan Dalmau Ramírez”.

En tanto, la candidata al Senado por el Distrito 1 del MVC, Rosa Seguí, quien se postuló para esta misma posición en el 2020, señaló que ve la presente campaña muy distinta a la  del 2020. “Veo un auge definitivo en el entusiasmo y  muchas más personas que se atreven a decir que quieren un cambio, que qué bueno que estamos y que quieren una alternativa. Saben que  lo podemos lograr votando por la Alianza”.

Sobre las expresiones de la candidata del PNP, la licenciada Seguí apuntó que eso lo va a decidir la izquierda. “Lo que estamos viendo el pueblo es que precisamente las políticas neoliberales, conservadoras de derecha, esas son las que nos tienen con un 42 % de nivel de pobreza, importando el 87 % de nuestros alimentos, con  poco acceso a la educación, un sistema de salud colapsado”. Rechazó, además, que la actividad del PNP fuese una asamblea: “Ahí nadie tomó un turno, no le permitieron hablar a las personas presentes, no hubo discusión, debate,  no se presentaron mociones; así que era un mitin político. Entendemos que nuevamente hay una desconexión con los problemas del país”.

Duplicar el trabajo

Por su parte, la actual representante por el MVC, Mariana Nogales Molinelli, reconoció que ha tenido que duplicar su trabajo de campaña, debido a que en estas elecciones su candidatura es una por nominación directa.

La nominación directa surgió luego de que el PNP y el PPD impugnaron su candidatura por alegadamente no haber recogido endosos. El Tribunal Supremo de Puerto Rico, en una votación partidista, le dio la razón a los dos partidos.

La licenciada Nogales Molinelli comentó que aparte de visitar a la gente y visitar las comunidades, también “tenemos que enseñar cómo votar en la papeleta para que no se dañe y se vote bien. Hemos visto que la gente tiene muchas dudas todavía, pero están bien interesados en enterarse y educarse. Así que puedo notar la diferencia grande del 2020 al 2024 en términos de cómo la gente nos recibe. Anteriormente, había una simpatía e interés cuando visitábamos las comunidades. Ahora es a nivel de ¡qué bueno que llegaron, entren a la casa!”

Una campaña sin precedentes

También abordado en Lares, el candidato al senado del PIP, Adrián González Costas, explicó que se está viviendo un momento sin precedente, y que, por lo tanto, se está viviendo una campaña sin precedente. “Las muestras de cariño, las muestras de apoyo, la cantidad de personas que están llegando para ofrecerse a ser funcionarios de colegio para formar parte, como decimos, de ese ‘ejercito de la esperanza’ son indicadores de la fuerza que se está cuajando en el país”.

El exlegislador municipal  de San Juan considera que, más allá de los sondeos y las encuestas, el país está reclamando un cambio y lo está viendo en los candidatos del PIP y de la Alianza como respuesta a tantos años de atropello del PNP y el PPD. González Costas afirmó que mucha gente, sobre todo después de las primarias, le ha dicho que eran populares; pero que ahora van a votar PIP o que son estadistas, pero van a votar por el PIP.

En esa línea, a preguntas de este medio, de si eso representa un cambio en el llamado “voto útil” —expresión que se refiere a personas que dicen ser independentistas, pero votaban popular—, el candidato del PIP reconoció que ese voto útil se ha invertido. “Por muchos años, la guerra era entre rojos y azules y el voto útil era tumbar al otro; pero en este caso, el único que puede tumbar a Jennifer González es Juan Dalmau. El voto útil en estas elecciones del 2024 es por Juan Dalmau, y si se quiere cambiar la Legislatura es votando por la Alianza en Cámara y Senado”.

Una actividad de la Juventud

El profesor Rafael Bernabe, candidato del MVC al Senado, describió la conmemoración del Grito de Lares como una actividad de la juventud para reafirmar nuestro compromiso con la lucha por la liberación colonial y la justicia social. Observó que la gesta de Lares no fue solo por la independencia, sino también por la abolición de la esclavitud, los derechos de los jornaleros y de los pequeños campesinos: “Así que los que estamos comprometidos con la justicia social y la descolonización siempre celebramos con mucho orgullo, alegría y esperanza a Lares”.

El candidato a senador por acumulación describió este año electoral como uno especial porque es uno en que las fuerzas del cambio y la descolonización de Puerto Rico “tenemos por primera vez en décadas la posibilidad real de vencer electoralmente”. Bernabe dijo sentirse optimista: “Creo que la campaña va extremadamente bien y lo demuestra el hecho de que mucha gente piensa que aquí hay dos fuerzas políticas: una es el PNP y otra la Alianza. El PPD ya no cuenta. La única fuerza  capaz de derrotar al PNP es la Alianza”.

Bernabe restó importancia a los señalamientos por parte del PNP de ser de izquierdas. “No tengo ningún problema con que me digan de  izquierda porque la izquierda a nivel internacional quiere decir estar comprometido con la justicia social, con los derechos de los trabajadores, con los derechos de las mujeres, por la protección del ambiente, por la defensa de los servicios públicos en las manos del pueblo. En cualquier país del mundo eso es la izquierda. Creo que la gente se preocupa más por el contenido de los partidos que por las etiquetas. Creo que la mayoría de la gente en Puerto Rico está comprometida con ese pensamiento de izquierda”.

 

 

 

 

 

Acosando a un sionista pánfilo

Todos los nombres de este relato son inventados para proteger la identidad de los pacientes que aparecen y respetar la Ley HYPAA de los Estados Unidos de América. Diré que se trata de una narración de ficción para protegerme de reclamos o demandas de las instituciones que se describen.

Por Iñaki Estívaliz

Especial para CLARIDAD

Como las otras dos instituciones de rehabilitación en las que me he internado por voluntad propia en el último año y medio para tratar de esconderme y que la cirrosis no me encuentre, Hillbillies de Massachusetts está perfectamente diseñado para que quieras regresar allí la próxima vez que recaigas, no para sanarte.

Las pulcras habitaciones, aunque dobles, se limpian cada día, tienen camas de matrimonio, dos televisores, moderno cuarto de baño privado y roperos de actriz de cine. Sobre la mesita de noche, te encuentras una bolsa de papel negro de bienvenida con las letras del rehab en dorado y que contiene una libreta y un bolígrafo, desodorante, bola de relajación, botella de agua recargable, tapones para los oídos, calcetines con gomitas en la planta para caminar por los pasillos y hasta unos auriculares inalámbricos de última generación.

En varias habitaciones comunes hay acesso libre las 24 horas a todo tipo de gaseosas, jugos, chocolatinas, helados y comidas de preparación instantánea. Todo como mucho azúcar, extra de sodio y sabores artificiales. Si un cliente consigue superar sus adicciones en estos centros, probablemente acabe con diabetes o la presión sanguínea por las nubes.

Si una persona quiere pagar uno de estos tratamientos por su cuenta, el día se cobra a más de cinco mil dólares. Los planes negocian por “paquetes” y les sale más barato.

Según las necesidades de cada paciente, a los que abiertamente llaman “clientes”, se debe pasar de dos a cinco veces al día por la ventanilla de los medicamentos. Por defecto, cada mañana te dan un cóctel de vitaminas y magnesio por los que deben cobrar a los seguros decenas de dólares. Yo me dejé llevar hasta que vi a uno de los pacientes negarse a recibir el magnesio y las vitaminas y no le pusieron ningún problema. Leyendo sobre incomodidades intestinales que estaba padeciendo desde que ingresé, descubrí que podrían deberse a la ingesta de magnesio. Por otro lado, pensé, aquí disfruto de tres comidas completas en las que incluyo frutas y verduras, salgo un par de veces al día cuando nos sacan a tomar el aire fresco, que es como llaman a “fumar”, y disfruto del sol de septiembre. ¿Para qué necesito vitaminas extra?

En Hillbillies de Massachusetts están tan enfocados en atraer y mantener clientes que es de los pocos centros, si no el único, que permite que los clientes residan con sus mascotas, con sus parejas y con sus teléfonos y computadoras.

Precisamente, en esta ocasión me convencieron para ingresar aquí porque dejaban tener el celular y la computadora con acceso a internet las 24 horas. Aunque en las ocasiones anteriores fue un suplicio estar desconectado, después de dos semanas aquí atendiendo situaciones del exterior, me parece que no es una buena idea. Creo que para sanar hace falta estar desconectado.

Tan enfocados están en Hillbillies de Massachusetts en agradar al cliente, que no presionan lo más mínimo para asistir a los grupos de terapia, sobre los que ni siquiera llevan registro de asistencia. La mayoría de esos grupos carecen de estructura y no son más que una repetición tras otra de la misma reunión de alcohólicos anónimos.

A pesar de que estos negocios sean un fraude para generar beneficios a dueños que beben daikiris en las Bahamas, la mayoría de las enfermeras, consejeros y empleados -casi todos alcohólicos en recuperación- trabajan de buena fe y se creen el cuento de corazón.

Uno de los pocos grupos en los que sí que aprendí algunas herramientas y estrategias para evitar una recaída fue el que ofreció la dulce María.

Estuve tomando notas mientras ella hablaba y en un momento dado me di cuenta de que llevaba una pulsera de plástico pro Palestina.

Llevaba desde que ingresé rodeado de personas totalmente despolitizadas y me conmovió ver el brazalete en su muñeca. Cuando acabó el taller me acerqué a ella para felicitarla y agradecerle por su solidaridad y valentía.

Aproveché para presumir y le enseñé el tatuaje que un par de semanas antes me había pintado un artista palestino en un campo de refugiados en Beirut.

“El tipo no me quería cobrar. Me dijo que aunque él no podía ir a ninguna parte, viajará donde yo vaya con su tatuaje en mi brazo”, le conté.

Con una mano me agarró de la muñeca y con la otra me acarició el tatuaje. Nos miramos con los ojos aguados los dos.

Me confió que había visto a uno de los paciente con una camiseta del ejército israelí.

Primero no supe cómo reaccionar y luego me pasé dos días muerto de miedo. Entre los pacientes había cuatro o cinco musculosos clientes a los que rápidamente identifiqué como monstruos sionistas.

Nunca había visto en un centro de rehabilitación a personas tan musculosas. Se supone que todos estemos hechos una mierda cuando llegamos a estos sitios.

La paranoia se apoderó de mí. Empecé a contarlo a familiares y amigos en el exterior, preparándolos para mi salida temprana.

Me había pasado dos semanas en Beirut escribiendo crónicas denunciando el genocidio sionista y, supongo que también afectado por los medicamentos y la abstinencia, perdí la cabeza pensando que me iban a matar.

Encontré a uno de los forzudos sentado en el pasillo apoyado en la pared de mi habitación con su computadora entre las piernas. Ya esta, pensé, ya han entrado en mi computadora y en mi celular. Dejé de beber de mi botella de agua recargable. Me aseguraba de comer antes de que cualquier forzudo entrara en la cafetería. Toda situación me parecía sospechosa, amenazante. Usaba mangas largas para que no se me viera el tatuaje.

Después de día y medio de pánico irracional vi la camiseta caqui del ejército sionista. La llevaba un paciente enclenque de veinte años con la cara todavía picada por los granos de la pubertad.

En el mismo momento, pasaron dos de los tipos musculosos que yo había confundido con pacientes y que ahora me daba cuenta que de sus cinturas colgaban las acreditaciones de consejeros del centro.

Tras sentir un gran alivio, pasé de la paranoia al odio vengativo, azuzado por mi superioridad generacional y física.

Por un rato me convertí, por primera vez en mi vida, en un estúpido bully. Lo acosé sentándome frente a él en los grupos con mi computadora portátil abierta para que viera la pegatina que dice BEIRUT PRESS FREEDOM CENTER. Pasaba a su lado haciendo como el que hablaba por teléfono para que viera la misma pegatina en mi celular. Me ponía a escuchar música palestina en los audífonos y hacía como si se me hubieran desconectara para que escuchara el dabke que bailaba. En el gimnasio, trataba por todos los medios posibles, que hacía parecer accidentales, para exhibir mi tatuaje de tajada de sandía con estampado de kufiya.

El pánfilo sionista no se daba cuenta de mis acosos y rápidamente me empecé a sentir mal. Me había rebajado al nivel de los monstruos. De una manera o de otra, estábamos en una institución hospitalaria y él era un herido. Aunque yo fuera otro herido, y al contrario de los sionistas, yo sí respeto las leyes de la guerra, el derecho internacional y la humanidad incluso con los seres más abominables de la Tierra.

Dejé de provocarlo y comencé a ignorarlo. El tipo no se entera ni dónde está parado. Escribo estas líneas todavía ingresado en Hillbillies de Massachusetts a la espera de que me den el alta en unos días. No lo voy a acosar más, pero tampoco voy a ocultar mis pegatinas ni mis tatuajes. Este domingo vienen a verme mis hijos y me traerán ropa y alguna de mis kufiyas, que solo vestiré como se le ocurra a él ponerse su camiseta del ejército sionista.