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Crisis de salud mental en Estados Unidos: De la soledad a la invisibilidad

 

 

Especial para CLARIDAD

Where have you gone, Joe DiMaggio?
Our nation turns its lonely eyes to you

Mrs. Robinson
Paul Simon

La rapidez con que el tema de Julian Assange desapareció de los medios y de lo que parece ser la discusión pública de los residentes de Estados Unidos me recordó un comentario de Noel Colón Martínez (qpd) en un espacio radial hace muchos años. En su análisis sobre Estados Unidos concluyó que la dificultad de su población en tener espacios coherentes para dilucidar sus asuntos y controversias era su mayor debilidad. El momento de la liberación de Assange para finales de junio del corriente coincidió con el llamado debate entre las dos joyitas que se suponían que se disputarían la presidencia de ese país este noviembre, Joe Biden y Donald Trump. Como sabemos la actuación de Biden unida a otras actuaciones anteriores culminó en que retirara (o le retiraran) su candidatura a la presidencia. Es probable que en lo que respecta al gobierno permanente esta no sea toda la historia.  Las actuaciones del hijo del presidente, Hunter Biden y su trayectoria presente o pasada a los intereses sobre Ucrania pueden haber jugado un papel al igual que los operativos de genocidio de Israel contra Palestina. Esos y otros asuntos podrían haber dividido de alguna forma al bloque histórico que gobierna a Estados Unidos y a gran parte del mundo. El tiempo dirá. Ronald Reagan completó dos cuatrienios de gobierno a pesar de las señales obvias que dio de senilidad.  El problema principal no son las señales de senilidad en uno o la grandiosidad del otro, aun con lo serias que son. El problema enorme es que los llamados votantes en ese país hayan llegado a esta coyuntura, la de elegir entre dos portentos representativos de la máquina de matar que es el gobierno de ese país ya que la figura de Kamala Harris como candidata presidencial no representa cambio alguno. Si alguna duda quedaba el endoso de Dick Cheney la despejó.  No sucedió de la noche a la mañana, ha habido una acumulación histórica que ha llevado a este punto a ese país y es un reflejo de su salud mental, la de los votantes.

El parámetro que hemos elegido para tratar de hacer sentido de la situación actual de salud mental entre los habitantes de Estados Unidos es el surgimiento por primera vez de una figura nacida y criada en Estados Unidos, hijo de inmigrantes irlandeses, que adquiere influencia y centralidad al incursionar, proponer una teoría y tratar problemas de salud mental en Estados Unidos.  Nos referimos al psiquiatra Harry Stack Sullivan (1892-1949). Durante la primera parte del siglo pasado la influencia la ejercieron las teorías sonadas de Freud y Jung (el primero austriaco y el segundo suizo). Sullivan fue quien primero propuso una teoría de personalidad articulada desde su construcción y desarrollo por lo social.[1] No es más de lo mismo en influencia eurocéntrica, aunque tiene influencia de ésta. De tradición católica y muy pobre, Sullivan cargó con los problemas del oprobioso sistema de acumulación privada de riqueza del imperio y sus efectos inmediatos en salubridad, la discriminación por origen nacional, por religión y por ser homosexual.  Las premisas de la teoría de Sullivan adquieren mucha difusión un tiempo después de su muerte y es en los 60 y 70 que logran auge. Sullivan no pone énfasis como fue corriente en su época y por mucho tiempo en el tema de la guerra y del holocausto, sino que más bien se enfoca en las circunstancias que vive el pueblo estadounidense dentro de su sociedad y su cotidianidad y las angustias que le generan.

No es posible para fines de este articulo siquiera intentar resumir la teoría de Sullivan ya que es extensa y rica en conceptos. Destacaremos algunos puntos para fines de la discusión sobre la salud mental en Estados Unidos. Sullivan sustituye la teoría de los impulsos como fuente alrededor de los cuales se organiza o desorganiza la personalidad dependiendo de la operación de un sistema de defensas y propone un patrón complejo de conductas al cual designa como dinamismos. Los dinamismos van dirigidos a satisfacer dos necesidades básicas que nos van a seguir toda la vida: de satisfacción y de seguridad. (Aquí hago una digresión para alertar que el cantaleteo que se oye por radio de instar a la gente a dejar “la zona de confort” sin haber vivido experiencias terapéuticas con cada persona particular es un error y puede ser muy nocivo.) La satisfacción se refiere a los requerimientos fisiológicos, a contacto emocional con otros y a ejercitar habilidades y destrezas intelectuales. No son descargas pulsionales las cuales se sugieren con un carácter determinista y pesimista que muchos teóricos han denunciado.  El rol de la ternura de la madre o cuidador en su interacción con el infante se destaca como esencial. La seguridad es una meta que siempre va a representar ansiedad ante las inevitables frustraciones pero que se podrá trabajar si las experiencias tempranas adquiridas han dejado un sentido de pertenencia y autoestima y entonces los retos pueden afrontarse. Si por el contrario las experiencias fueron poco favorecedoras las operaciones para trabajar las necesidades de seguridad van a carecer de complementariedad con otros y se va a manifestar un motivo de poder sobre los demás para anticipar pérdida y frustraciones. Es la ansiedad y la articulación de operaciones para trabajarla lo que va a moldear el concepto del sistema de self.

Los modos de experiencia que Sullivan propone (prototáxico, paratáxico y sintáctico) evolucionan según se va avanzando en la discriminación de la experiencia, reduciendo su ambigüedad. Es algo que se va a de desarrollar toda la vida. Una de las ponencias que leí presentada en el Comité de descolonización de la ONU este año oofrece un buen ejemplo de esto cuando en su explicación del síndrome de Estocolmo la deponente intercala la observación sobre los ponentes que en ese momento en ese foro lucieron una actitud “burlona y provocativa” los cuales se proclamaban “proud American citizens”. Ilustrar la experiencia en el presente, aunque se trate de una experiencia tan larga como la infligida en el proceso colonial es una de los modos más certeros de reducir la ambigüedad. [2] El imperialismo parece haber organizado la vida también a sus ciudadanos y habitantes dentro de sus propias fronteras de forma tal que la famosa canción que cito al inicio y la cual coincide temporalmente con el auge de las ideas de Sullivan anuncia el tema de la soledad no del individuo sino del conglomerado que llama “nación”. Esa década del 60 resulta emblemática al menos por dos cosas: Hollywood y otros productores saturan al público de películas y series en donde autoproclaman a Estados Unidos como el gran héroe de la Segunda Guerra Mundial ignorando el rol primordial de la entonces Unión Soviética e invisibiliza la contradicción enorme de hacer creer que lucharon contra el racismo nazi cuando se están dando enormes manifestaciones y asesinatos de todo tipo por el racismo imperante en Estados Unidos.  La canción reconoce esta realidad y la debilidad del sistema político formal y lo plasma en otras líneas que les dejo al final del escrito.

La manipulación de la opinión pública en Estados Unidos dio un paso más audaz en esta coyuntura electorera cuando sin pruebas, el candidato a vicepresidente, James D. Vance alegó que una comunidad de haitianos en Springfield. Ohio, robaban mascotas como gatos para comerlas y Donald Trump, candidato a presidente por el mismo partido lo repitió.[3] Probablemente muchos de los estadounidenses desconocen las crueldades y atrocidades que este pueblo ha sufrido a manos del imperialismo yanqui por muchos años ya que la historia de su país la desconocen. De la lista de fechorías de Estados Unidos contra este pueblo hay que destacar que en 1915 cual ladrones de banco y con excusas fatulas y totalmente egocéntricas o sea como si fueran dueños del mundo un destacamento de la Marina de Guerra de Estados Unidos entró al Banco Nacional en Port Au Prince y cargaron con medio millón de dólares. Acto seguido embarcaron en el cañonero Machias y llegaron hasta Nueva York donde depositaron el dinero robado en el National City Bank. [4]  Al día de hoy los demócratas se cantan que les hacen un gran favor a los migrantes de todos los países mientras que los votantes republicanos se sienten “traicionados” por no ser ricos como su elite gobernante. En el medio hay una gran masa que aun pudiendo no vota y siempre ha sido así y la cual ronda el 45-50 por ciento. En cierto sentido se han hecho invisibles.

En Estados Unidos se ha pasado por alto el drama que están viviendo cuatro estadounidenses afroamericanos acusados de cooperar con Rusia… Como si fuera poco el primer medio que al menos en mi caso lo vi reseñado fue en Sputnik.[5] Al igual que el tema de Assange esta noticia tiene el potencial de abrir a discusión muchas actuaciones del gobierno de Estados Unidos en su política exterior y su inevitable efecto y repercusiones en los habitantes de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos y el FBI gastó mucho dinero y recursos en su acoso para facilitar una convicción en una corte de Estados Unidos en Tampa, Florida por conspiración y por ser agentes de Rusia a Omali Yeshitela de 82 años dirigente del African’s People Socialist Party y a otros dos luchadores, Penny Hess y Jesse Nevel. El gobierno logró una convicción del jurado por conspiración, pero no por ser agentes. El movimiento Black lives matter parece haber brillado por su ausencia en la defensa de estos luchadores.  La necedad del FBI y otras agencias de acusar a los que piensen y luchen de ser agentes de otros países establece que la inteligencia no existe, que no piensan por sí solos y que las habilidades y destrezas intelectuales que se adquirieron dentro de la cultura y con contactos humanos carecen de sentido y utilidad. Es obviamente una forma de desalentar las interacciones e incitar a la soledad.[6]  Una de ls cosas por lo que fueron acusados es por oponerse al financiamiento de Estados Unidos a la guerra de Ucrania. Todo el que ha leído lo que individuos pro gobierno golpista de Kiev hicieron en Odessa donde quemaron gente viva que pedía auxilio probablemente se va a enfriar en su rechazo al operativo de Rusia aunque desconozca toda la historia.[7]

No hay duda que el operativo violento y genocida más reciente de Israel esta vez contra el Líbano en el cual detonó aparatos de comunicación que circulan por toda la población civil representa un reto para la humanidad en lo que parece ser el binomio letal Estados Unidos-Israel. La coyuntura para la población de Estados Unidos es sumamente difícil. Un conglomerado humano sumamente dividido y en su mayoría con un conocimiento muy tenue de su historia y con sus recursos intelectuales casi inoperantes ante la falta de espacios para dilucidar de forma sensata los enormes problemas que enfrenta. La conclusión casi infantil porque utiliza formas arcaicas de pensamiento (yo bueno/tu malo) de que los inmigrantes son culpables choca contra una realidad demasiado obvia. Las catástrofes del cambio climático, los problemas de infraestructura, la dependencia de China y la enorme deuda externa no la decidieron los inmigrantes sino los descendientes europeos fundadores de la “nación”. La barbaridad de poseer cuchucientas bases alrededor del mundo y depender de guerras para subvencionar dinero privado ha aumentado la brecha entre dos clases sociales. Nada de eso lo decidieron inmigrantes. La clase media nunca realmente ha sido una clase.  La utilización continua de las identidades de género de uno de los partidos con una tendencia obvia a farandulearlos y exhibirlos como espectáculo tampoco promueve y mucho menos alienta discusiones serias y vínculos sociales sanos. Los medios corporativos y muchas redes sociales se unen en esta farsa donde es crítico discutir el peso de Lizzo y la supuesta composición racial de Kamala mientras se ignora el caso de los afroamericanos acusados como agentes. La imposición sobre la decisión de una mujer sobre si completa un embarazo es un caballo de Troya que utiliza otro de los partidos para disimular su desprecio por el bienestar de la familia para quienes promueve la línea de negarles servicios esenciales para ahorrarle dinero a los más pudientes y también hacer cada vez más cuesta arriba un retiro adecuado.  Es un tipo de genocidio mental de un gobierno corrupto contra su propio pueblo. La única defensa parece ser hacerse invisible ante ese gobierno.

¿Qué hacer? Creo que lo que hay que hacer ya se está haciendo en Estados Unidos. La resistencia va calando hondo y el grupo que ha dado la batalla en la defensa de los afroamericanos lo evidencian.  El hecho de que se recluten cada vez menos jóvenes a las fuerzas armadas también es una buena señal al igual que la decisión de muchos jóvenes de no endeudarse con estudios largos ni con hipotecas. Esas energías se necesitan para organizarse fuera de ese bipartidismo corrupto. Hace tiempo que buena parte de ese pueblo sabe que no puede contar con eso.

Les dejo las líneas de la canción a las cuales aludí para el final:

Sitting on a sofa on a Sunday afternoon
Going to the candidate debate
Laugh about it, Shout about it
When you have got to choose
Every way you look at this, you lose

 

Comentarios: unasolalira22@gmail.com

 

[1] https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.alsf-chile.org%2FIndepsi%2FArticulos-Clinicos%2FHarry-S-Sullivan-La-persona-la-teoria-la-clinica-interpersonal-capitulo-3-segunda-parte.pdf&psig=AOvVaw173JOrXMsc8eNaMUyYtJXl&ust=1726913903111000&source=images&cd=vfe&opi=89978449&ved=0CAQQn5wMahcKEwiolMj_pdGIAxUAAAAAHQAAAAAQBA

 [2] Rodríguez, Iris Beth. El impacto psicológico de la opresión colonial en Puerto Rico. https://rumboalterno.net/2024/06/el-impacto-psicologico-de-la-opresion-colonial-en-puerto-rico/

[3] https://theconversation.com/theyre-eating-pets-another-example-of-us-politicians-smearing-haiti-and-haitian-immigrants-239032/

[4] Documento I; Ladrones de banco, Correo de la Quincena, Vol. XIV, No. 248-263, del 15 de marzo al 30 de octubre de 1976.

[5] https://sputnikglobe.com/20240905/political-witch-hunt-us-activists-go-to-trial-in-florida-accused-of-acting-as-russian-agents-1120019974.html/

[6] https://theburningspear.com/uhuru-3-found-not-guilty-of-being-russian-agents/

[7] https://www.voltairenet.org/article183676.html/

 

Fiel a la fila

En la CEE la fila desespera. Foto por Eddiel Morales

 

 

 

CLARIDAD

 Aquel sábado soleado de tráficos livianos y climas favorables era el último día para que las personas se inscribieran para votar el próximo 5 de noviembre. En Hato Rey, donde las oficinas de la Comisión Estatal de Elecciones leen un enorme “VOTA” amarillo, la fila se estiraba desde la puerta de entrada hasta el último ventanal contiguo a la Sala de Arte. Eran más de cien personas, y no paraban de llegar. Cuando las sillas no bastaron, las personas esperaban en el pasillo del baño, y casi todas desconocían la logística de sus turnos. La matrícula era variada: señoras navegando algún rincón de la web, jóvenes compartiendo quejas y chistes y un gentío que se entretenía con cualquier distracción de aquella engorrosa espera. Y no era la única fila en el edificio.

“Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Por la parte de afuera, a la derecha”, indicó una de las funcionarias de la Comisión. Los seis se incorporaron y enfilaron su paciencia hacia la verdadera cola, que quedaba en las laderas de las oficinas. Allí, donde las luces son más opacas y los espacios menos amplios, algunos salían sin la tarjeta electoral y, al ser preguntados, respondían que “la máquina está dando problemas. Dicen que se puede votar con la licencia”.

Aledaño a ambas oficinas, un puñado de gente refunfuñaba por el tiempo que esperó. La mayoría de ese grupito estaba recién salido, pero esperaba por quienes les acompañaron, que aún permanecían tras las puertas cubiertas de otros “VOTA” amarillos. El punto más denso de la fila seguía dentro de los ventanales altos y empañados. Algunos, cuando no podían más, desocupaban sus sillas con ademanes de decepción y salían por la puerta, dejándoles a los demás inquietud en las miradas.

Había un hombre con un par de audífonos negros que, probablemente, le enmudecía el hervidero de tertulias que le rodeaba, pero no la impaciencia que se le colaba por los labios. “Creo que me voy, llevo tres horas aquí”, vociferó al quitarse los auriculares. Junto a él, dos jóvenes continuaron la crítica al servicio de la Comisión. Mencionaron la falta de actividades de inscripción, la merma en las Juntas de Inscripción Permanente (JIP) y, de tema en tema, acabaron por resignarse e insinuar que, quizás, el fraude primará en estos comicios. Cuando los tres estaban por irse, la misma voz les interrumpió: “un, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Vengan conmigo”.

En la Sala Histórica de la Comisión, que queda opuesta a la Sala de Arte, los funcionarios acomodaron dos mesas negras con computadoras. Muy pocas personas fueron atendidas en ese espacio, mientras la mayor parte de las personas quedaba atenta a la próxima tanda de seis que llamaran.

“Llegué, me dieron un turno, pero no sé cómo funciona en verdad. Me senté aquí porque no hay más espacio y porque nadie me avisó dónde tenía que esperar”, reveló Andrea Figueroa, seudónimo de la fuente que prefirió mantener el anonimato. “Vine porque quiero aportar al cambio y no quiero que sigan ganando los mismos. Es la primera que voto, y nunca he estado interesada en la política”, añadió. A la hora y media, Andrea pasó a la segunda fila de espera, no sin antes lanzar una mirada de hastío.

En cuatrienios anteriores, el país fue arrasado por rojos y azules. Cada elección, por años, lucía como una competencia entre banderas, suéteres y parafernalia alusiva al rojo popular o al azul penepé. Sin embargo, esta cola vestía de camisas, prendas, gafas, relojes e incluso cadenas negras. Muy pocos, en una muestra obvia de su preferencia, llevaban camisetas con palmas.

De acuerdo con el saldo que reportó la CEE, 135,000 nuevos electores fueron inscritos tras la ordalía. No obstante, la nueva ola de votantes enfrenta a una Comisión que, de acuerdo con el Centro de Periodismo Investigativo, aún espera por depurar sus listas de participantes fallecidos y no ha hecho un simulacro con las máquinas que utilizarán el 5 de noviembre.

La espera continuó de seis en seis, de queja en queja, de hora en hora, hasta que la noche llegó. Cerca de la hora pautada para el cierre, las ocho de la noche, se notificó que el plazo de inscripción se alargó hasta la medianoche. Por lo que CLARIDAD pudo corroborar, se concluye que gran parte de la gente se mantuvo fiel a la fila.

Ley 54: 35 años por la paz de las mujeres

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

A 35 años de haberse aprobado la Ley 54, Ley de la Violencia Doméstica, las enmiendas que ha sufrido  han echado hacia atrás el estatuto, señaló la doctora en Derecho, Esther Vicente, quien formó parte del grupo que colaboró en la redacción de la ley.

Este y otros señalamientos fueron expuestos en el foro Ley 54: 35 años por la paz de las mujeres, en el cual, además, participaron la licenciada Lindsay Murillo, fiscal especial del Departamento de Justicia, y Coraly León Morales, presidenta de la Junta de Directoras de la Red Nacional de Albergues de Violencia de Género. El foro fue auspiciado por el Proyecto Matria  y la Comisión de la Mujer del Colegio de Abogados y Abogadas. La conversación estuvo moderada por la licenciada Cristina Parés Alicea, directora ejecutiva de Proyecto Matria.

La también catedrática de la Facultad de Derecho de Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIA) apuntó que, a partir del 1995, se comenzó a incorporar enmiendas a la ley, la mayor parte de estas en el siglo 21: “En el siglo 21 fuimos hacia atrás”. La ley ha  sufrido 45 enmiendas, la última de ellas, tan reciente como el 8 de agosto del 2024.

Con  el paso de los años, los cambios en el ente gubernamental, una nueva visión sobre el papel de las mujeres y las familias en las relaciones de parejas, el desarrollo de grupos fundamentalistas y la llegada de líderes políticos que no comparten la Ley 54 fueron generando poco a poco enmiendas a la ley en los proceso sociales y la práctica jurídica. Desde su perspectiva, la mayor parte de esas enmiendas son innecesarias porque la ley original atendía todos los asuntos que se han legislado posteriormente.

En esa línea, indicó que era  necesario una ley integral que atendiera el problema desde la perspectiva de género, de los derechos humanos; que no solo nombrara de forma específica el problema, la conducta delictiva, sino que también atendiera medidas de prevención. Es decir, que no solo se promovió para intervenir de manera inmediata, sino para hacer accesible la facultad del poder judicial de emitir órdenes de protección y que se pensara una ley que incorporara una prevención. Detalló que la ley se redactó de forma neutra, habla de personas porque sabían que podía haber situaciones en que un hombre pueda recibir violencia de parte de su pareja.

Entre las enmiendas a la ley que trajo a la atención, indicó que la última enmienda que sufrió la ley   establece un punto de distancia mínimo de 50 metros entre la parte  peticionaria (es decir, la víctima) y su agresor. La licenciada Vicente cuestionó cuál es el propósito de esta prohibición cuando ya la ley 54 en su artículo 2.1 establece la facultad de los tribunales para establecer la prohibición de que la persona ofensora no se encuentre presente en donde está la persona que pidió una orden de protección.

Otra de las enmiendas que cuestionó es la aprobada el 30 de septiembre del 2004, la cual eliminó la oración que dice que un tribunal puede emitir una orden de protección cuando determine que existen motivos suficientes para creer que la parte peticionaria ha sido víctima de violencia doméstica. Esto ha permitido que, en la práctica,  algunos abogados conviertan el proceso de petición de una orden de protección en uno adversativo.

Una tercera enmienda que cuestionó, aunque fue aprobada con propósitos positivos, fue darles la potestad a los patronos de solicitar una orden de protección a favor de su personal y sus clientes, cuando ocurran incidentes de violencia en el lugar de trabajo. No obstante, objetó que la ley se limitó a decir que antes de solicitar ese procedimiento, el patrón deberá notificar su intención a la persona víctima de violencia doméstica.

El  problema, dijo, es que se le está quitando la autonomía a la persona de decidir cuándo  puede o cuándo quiere enfrentarse al proceso de una Orden de Protección que implica que va a terminar la relación de pareja. Esto aumenta el peligro y no toma en consideración sus circunstancias.  En todo caso, reclamó Vicente, se debería obligar al patrón protegerla del peligro, aunque se reconoce que la violencia doméstica no ocurre solo en el hogar, sino también en el lugar de trabajo, por lo que es una ley incompleta.

En un tercer ejemplo, mencionó la enmienda del  3 de enero del 2020, que les dio potestad a los padres, madres, hijos e hijas de pedir una orden de protección a favor de la persona. La orden se puede solicitar con solo haber presenciado un acto de violencia o si la víctima considera que ha sido víctima de VD. El efecto de esto, alertó la experta en el tema, es que las  mujeres van  a pensarlo dos veces antes de contarle a un padre, o madre o hijos, con lo que ello implica. Reclamó que esto debe ser  un proceso de la persona víctima, excepto que haya peligro inminente. “Recuerden que la persona que está pasando por una situación de violencia doméstica no es una niña,  no es una persona incapacitada. La persona que vive enfrentado a un agresor tiene el derecho de decidir en qué momento puede enfrentar  lo que está pasando para enfrentar la situación”.

La profesora de la Facultad de Derecho de la UIA llamó la atención a que muchas de las enmiendas no han tomado en consideración el carácter integral de la ley ni tampoco los propósitos, la visión de perspectiva de género, de derechos humanos y la política pública que persigue, que es proteger a la persona sobreviviente de violencia de género, no es proteger a la persona que comete la violencia.

Los cambios positivos

 Por su parte, Lindsay Murillo, fiscal especial de la División Especializada de Violencia Doméstica del  Departamento de Justicia, se enfocó en presentar las enmiendas, que según su exposición, son pertinentes. La fiscal hizo la salvedad de que su exposición no constituía  una opinión del Departamento de Justicia ni del secretario ni de la División.

La fiscal trajo a la atención que el caso de Andrea Ruiz Costas, asesinada en 2022, movió a que el sistema se viera obligado a reforzar sus esfuerzos dirigidos a acompañar de una forma más cercana a sobrevivientes de VD en los procesamientos de casos criminales.

Al respecto, se presentó y aprobó el PS 358, que busca enmendar el Artículo 3510 de la Ley 54, para obligar al fiscal a estar presentes en la radicación de casos de violencia de género a nivel de Regla 6, sin ningún tipo de discreción. “Es importante, porque ya la ley había tenido una enmienda para requerir la  presencia de los fiscales en Regla 6; pero solo en los casos que se alegaba daño corporal, ya hubiese una OP previa o donde se alegaba agresión sexual. La presencia del fiscal en esa etapa permite que una persona con experiencia legal sea quien presente la prueba ante el juez/a.

La Ley18 del 2016 enmendó la ley para dar derecho  a las personas sobrevivientes a estar acompañadas por un intercesor legal para asistencia o apoyo en el proceso. Sin embargo, dijo, aunque el  peso mayor de esa responsabilidad la tiene la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM),  lo cierto es que en la práctica  no hay intercesoras suficientes.

La inclusión de acompañamiento para sobrevivientes está cubierto por  las reglas de disposición en cualquier acción civil, que dice que la persona  tendrá derecho a estar acompañado por un intercesora en cualquier etapa del proceso, incluyendo los formularios necesarios, durante la vista para arresto del agresor  o agresora.

La fiscal Murillo expuso que las  unidades especializadas tomaron relevancia luego de la muerte de Andrea Costas, cuando se reforzaron  todas las zonas judiciales con fiscales especiales;  sin embargo, reparó en que en el 2019 la Oficina de Antelación a Juicio del DJ creó un protocolo para la atención de los casos de violencia doméstica, al crear la Unidad de coordinación adscrita a la de jefes de fiscales. “La  creación de la unidad especializada es producto de la política pública: se le da  la obligación  a la coordinación de adiestramientos anuales dirigidos a todo el personal que trabaje con VD,  obliga a hacer informes estadísticos y personal las 24 horas”.

Murillo defendió que las  enmiendas son significativas para el procesamiento criminal y reconoció que en  la medida en que el tribunal no se prepare para entender lo que es la violencia domestica, “hemos tenido que definir al dedillo cosas que hubiesen sido obvias”. Por ejemplo,  se eliminó lo que es el patrón en el maltrato sicológico. Todo tipo de maltrato es maltrato. Un solo incidente ya es maltrato, no es un incidente aislado.  La violencia contra las mascotas es parte de la violencia. Menoscabar la capacidad financiera presente o futura de la persona, también es violencia.  “Algunas cosas, si no están definidas, el tribunal no las ve”, admitió.

Entre los aspectos definidos que presentó está el maltrato agravado mediante estrangulamiento, sofocación o asfixia. Narró que cuando en las unidades especializadas se empezaron a desarrollar los seminarios en el 2022, el DJ dio un seminario sobre el particular. No se sabía que el estrangulamiento no deja huella, la mayoría de las mujeres que son víctimas de estrangulamiento  nunca lo han dicho. Esto  le abrió los ojos a todos los componentes. De ahí, admitió  surgió la idea de incluir como delito grave toda persona que estrangule sofoque o asfixie a una persona con quien tenga una relación de pareja.

“Necesitamos que se establezcan salas especializadas en aquellos tribunales que aun no están disponibles, jueces sensible que sean conocedores del tema. El sistema poco a poco le está quintando la venda a la dama de la justicia para que vea hacia dónde debe mirar”, concluyó Murillo.

Reclaman que los albergues sean prioridad

Por su parte, Coraly León Morales, presidenta de  la Junta de Directoras de la Red Nacional de Albergues,  precisó  que al presente en el país existen solo 180 camas entre los 9 albergues para las víctimas de violencia de género. Además, la limitación de todos los días es la falta de recursos. El promedio de facilitadoras  por albergue es de seis trabajadoras sociales, sicólogos e intercesora legales. Durante las noches ese personal se reduce.

La directora de la Red de Albergues denunció que los albergues no son prioridad para el gobierno y no están reconocidos como servicios esenciales. “Los albergues debieran ser reconocidos como la Policía, y bomberos. A pesar de que hacen un trabajo ininterrumpido, aquí no hay días de fiestas, aquí no paramos Año Nuevo, Navidad. Lo único que nos  limita son los recursos”, manifestó.

Añadió que en Puerto Rico no hay un fondo específico para los albergues, por lo que tienen que competir a nivel estatal con otras organizaciones, incluso competir con festivales. “Pero aquí estamos, hablando de un servicio que salva vidas y es esencial para la familia, la niñez, para el país”.

Coraly León describió que cuando una  sobreviviente llega al albergue, en  muchas ocasiones llega con la ropa que tiene puesta después de haber estado horas en el tribunal. A su llegada, se trabaja el elemento de orientación y se hace un plan de servicio individualizado que reconoce su autonomía. Los servicio de los albergues  son voluntarios, y se trata de que esa persona que pasó por una experiencia traumática pueda establecer conexiones que le ayuden en ese momento de vulnerabilidad. Indicó que la edad promedio de las mujeres que llegan a los albergues es de  60 años, número que va en aumento, lo que a su vez requiere ajustes en los servicios.

Una tarea pendiente es que se logre la aprobación del PC  190,  para reconocer a los albergues como un servicio esencial. La medida fue aprobada en la Cámara, pero no en el Senado. Su aprobación implica no solo que reciban prioridad cuando ocurre un evento de desastre, también que se le asigne un fondo especial.

 

 

Pese a la advertencia de la ONU por posibles crímenes de guerra

 

Israel volvió a bombardear Beirut

Al menos diez libaneses murieron producto de un ataque del ejército israelíque volvió a bombardear Beirut en plena escalada regional contra Hezbolá. Se trata del quinto ataque en lo que va del mes, que ya provocaron más de 500 muertos, incluidos niños y mujeres.

El gobierno de Israel aseguró haber realizado un «ataque selectivo» en la ciudad libanesa, pero no ofreció más detalles. Lo admitió a pesar de las alertas de Naciones Unidas (ONU), que advirtió que los ataques podrían “constituir crímenes de guerra”.

Lo que hasta ahora fue confirmado es que el bombardeo israelí estuvo dirigido contra un edificio de seis plantas en la zona de Ghobeiry, que forma parte del Dahye. Equipos de la Defensa Civil desplegados en las zonas adyacentes al Dahye, en los suburbios de la capital libanesa, salieron inmediatamente hacia la zona del ataque.

La escalada israelí

Israel ya atacó ayer los suburbios del sur de Beirut, bastión del grupo chiíta Hezbolá, para tratar de matar al comandante Ali Karaki, quien según el grupo libanés salió ileso y fue después trasladado a una zona segura.

El de hoy es el quinto bombardeo israelí contra la capital libanesa en lo que va de un mes en el que el grupo de Irán comenzó a lanzar ataques contra el norte de Israel en solidaridad con las milicias palestinas de la Franja de Gaza.

En enero, las fuerzas israelíes mataron al entonces número dos de la oficina política de Hamás, Saleh al Arouri; en julio, al jefe militar de Hizbulá, Fuad Shukr; el pasado viernes a Ibrahim Akil, comandante de la Fuerza Radwan de Hizbulá, además de varios altos cargos del grupo. Y ayer intentaron acabar con Karaki, sin éxito.

El intenso fuego cruzado alcanzó niveles sin precedentes en los últimos días. Sobre todo después de que Israel comenzase una campaña de bombardeos contra el sur y el este del país en los que murieron más de 500 personas y 1.800 resultaron heridas, según las autoridades libanesas.

El país acusa al grupo chiíta (igual que hace con Hamás en la Franja de Gaza) de utilizar casas de civiles para almacenar armamento, y defiende que su ofensiva de los últimos días busca «degradar» las capacidades de Hezbolá para atacar a Israel.

 

Fredric Jameson, o un marxista necesario del capitalismo tardío

 

Especial para En Rojo

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“Es perfectamente consistente con el espíritu del marxismo”, dice Fredric Jameson, “con el principio de que el pensamiento refleja la situación social concreta, el que haya  diferentes marxismos en el mundo hoy día, cada uno respondiendo a las necesidades específicas de su propio sistema socioeconómico” (Marxism and form, p. xviii). Quizás por eso sea útil hacer referencia a la atmósfera intelectual en la que se inserta su obra.

1.

Cuando, en el 1971, publica Marxism and form, un libro de ensayos sobre distintos pensadores de la teoría literaria marxista, intencionado para el público y la academia estadounidense, se refiere en su prefacio a un ambiente que no ha permitido conocer las grandes obras de la teoría literaria marxista por el anticomunismo que ha caracterizado los intentos de difundir estas ideas y por “la ausencia de una cultura marxista genuina en los círculos académicos”. A eso se le añade, en el mundo anglosajón, una tradición filosófica y de pensamiento alejada de la dialéctica, dominada por “una mezcla de liberalismo político, empirismo y lógica positivista” (p. x). “Totalidad” era casi una palabra vulgar en ese contexto.

Quizás, por eso, el carácter tan obstinadamente hegeliano de Fredric Jameson. Probablemente desde György Lukács no surgía un marxista que insistiera continuamente y explícitamente en la lógica hegeliana para llevar a cabo sus aproximaciones marxistas a un fenómeno dado. Dicho en sus propias palabras: “He asumido la posición de que, en realidad, Marx incluye a Hegel” (Marxism and form p. xv).  Y, quizás, haya algo que explique esta obstinación hegeliana en ambos pensadores: la necesidad de cada uno, en su propio contexto, de puntualizar la dialéctica como una exigencia del pensamiento, y, más todavía, del pensamiento marxista. En el caso de Lukács, ante el materialismo vulgar del marxismo de su época; en el caso de Jameson, ante el desconocimiento de la dialéctica, o incluso del ataque hacia la dialéctica, en los círculos académicos anglosajones. No hay marxismo sin dialéctica, sin método dialéctico, y en ella, diría Lukács, estriba la ortodoxia marxista.

Jameson insistirá en que “mayormente, y con particular fuerza en los Estados Unidos, el desarrollo del capitalismo monopólico posindustrial ha conllevado un ocultamiento en aumento de la estructura de clase a través de técnicas de mistificación practicadas por los medios y particularmente por la publicidad. En términos existenciales, esto quiere decir que nuestra experiencia ya no es plena [whole]…” (Marxism and form p. xvii). Por eso, la necesidad de desarrollar una práctica teórica marxista en la literatura. “De alguna forma, y es tarea de la teoría marxista determinarlo de manera más precisa, la literatura juega un papel central en el proceso dialéctico. Añado que el terreno cerrado de la literatura, la situación experimental o de laboratorio que presenta, con sus problemas característicos sobre la forma y el contenido y de la relación entre la superestructura e infraestructura, permite un microcosmos privilegiado en el que observar el pensamiento dialéctico” (p. xi).

Se trataba, como explica Terry Eagleton, de una tradición marxista “ideológica”, en el sentido en que analiza “la ideología de la forma”, es decir, “la apuesta de que es posible encontrar la historia material que produce una obra de arte” y de que esta historia material se encuentra “de alguna manera inscrita en el propio tejido y estructura [de la obra], en la forma de sus oraciones o sus juegos desde las perspectivas narrativas, en su selección de esquema métrico o sus prácticas retóricas” (Marxism Literary Theory, p. 10-11). O, siguiendo las palabras de Manuel Samaja, refiriéndose a Lukács, se trata de “la comprensión del arte como una forma de la autoconsciencia del ser social, como un modo del reflejo intelectual de la historia humana en el cual el ser humano se comprende a sí mismo, y por tanto como un momento ideal de su emancipación” (“Lukács, la alienación y los problemas de la sociedad capitalista”, Jacobin).

Por eso, su insistencia en el estilo, y su defensa de él: “cualquier descripción de un fenómeno literario o filosófico – si fuese a ser verdaderamente completa – tiene como obligación última lidiar con la forma de la oración independiente, dar cuenta de su origen y formación” (Marxism and form p. xii). Pues, para Jameson, la dificultad de cierta escritura, sobre todo aquella asociada con el método dialéctico, pudiera dar fe de la seriedad que se le debiera dar a pensar; por otro lado, la escritura fácil pudiese ser parte de una ideología, a su vez, fácil, en que cosas complejas se simplifican, de manera oportunista. “¿Y qué si, en un periodo de sobreproducción de material impreso y de proliferación de los métodos de lectura rápida, se quisiera que el lector leyera rápido a través de una oración de tal manera que saludara una idea prefabricada, sin esfuerzo alguno, sin sospechar que el verdadero pensamiento exige el descenso hacia la materialidad del lenguaje y un consentimiento con el tiempo mismo en la forma de una oración?”. La dificultad de la manera de escribir “pudiera ser una advertencia para el lector, sobre el precio a pagar para pensar genuinamente” (p. xiii).

“Siento”, dice, “que el método dialéctico se adquiere únicamente a través del trabajo concreto sobre el detalle, a través de una experiencia interna de construcción gradual de un sistema de acuerdo a su necesidad interna” (Marxism and form p. xiii). ¿Qué implica este posicionamiento en un contexto en el que la escritura académica y la exposición de ideas haya asumido como modelo el discurso científico-positivista? Uno de abierta confrontación.

“Parte de las tareas de la intelectualidad socialista”, dice Eagleton, “consiste en preservar preciadas tradiciones, que en gran medida es más un trabajo de reflexión que de acción” (Marxism Literary Theory p.12). Jameson desarrolló su pensamiento en un momento de reflujo del socialismo en los Estados Unidos, muy distinto a lo que ocurrió luego de la Revolución cubana en América Latina, luego del cisma que produjo el 1968 y que representó un resurgimiento del marxismo en Europa y luego de la victoria de Vietnam en Asia. Si bien se le ha criticado a Jameson su identificación abstracta del sujeto colectivo y revolucionario, también es cierto que su contexto, en el momento, no le daba mucha salida, más allá de apoyar esfuerzos externos, sobre todo en el llamado Tercer Mundo, y, por supuesto, pensar. “No es culpa de la izquierda”, dice Eagleton, “que se la haya desprovisto de un espacio político, y es preferible que ideas radicales sobrevivan en un sillón a que se entierren totalmente” (p. 12).

Si en este momento de depresión del pensamiento marxista y dialéctico en los Estados Unidos, Jameson se hubiese limitado a preservar esta tradición, igual habría tenido un espacio importante para la izquierda, pero nos encontramos lejos de eso. Desarrolló la teoría literaria marxista, primero, y luego la teoría cultural marxista, en general, en una producción de pensamiento que abarca más de cinco décadas de obras. Se hizo un pensador imprescindible, incluso en un contexto dominado, consciente o inconscientemente, por el anticomunismo, si bien la crisis mundial del capitalismo en el 2008 haya roto con el ensordecedor conservadurismo del fin de la historia.

2.

En dos escritos posteriores, abordaremos las aportaciones metodológicas de Jameson, en The Political Unconscious. Narrative as a Socially Symbolic Act, por un lado, y en su magno proyecto de múltiples volúmenes, The Poetics of Social Forms. Sin embargo, algunas palabras se deberían traer sobre la manera en la que Jameson, sin caer en eclecticismos, incluye en su metodología las aportaciones teóricas de otras tradiciones, proponiendo el marxismo como una totalidad dialéctica englobante y que a la vez las trasciende.

En The Political Unconscious, propone una aproximación teórica hacia la literatura que permite “medir el rendimiento y la densidad del acto interpretativo marxista a contrapelo con otros métodos interpretativos – el ético, el psicoanalítico, el mítico-crítico, el semiótico, el estructural, el teológico – contra quienes tiene que competir en el ‘pluralismo’ del mercado intelectual de hoy”. Sin embargo, el marxismo no es sencillamente una mercancía intelectual más, siguiendo su metáfora, sino una que, por su método, acoge las mejores aportaciones suyas y las trasciende. Una característica de Jameson es que nunca rechaza del todo manifestaciones teóricas o culturales, sino que busca entenderlas y rescatar lo mejor de ellas. Dice: “Yo argumento aquí la prioridad del marco interpretativo marxiano en términos de su riqueza semántica. El marxismo no puede defenderse como mero substituto de otros métodos, que entonces se consignarían de manera triunfal al cenicero de la historia; la autoridad de estos métodos surge de su consonancia fidedigna con esta o aquella ley local de una vida social fragmentada, este o aquel subsistema de una superestructura compleja. En el espíritu de una tradición más auténticamente dialéctica, el marxismo aquí se concibe como un ‘horizonte trascendental’ que subsume estas operaciones críticas aparentemente antagónicas e inconmensurables, asignándoles sin lugar a duda un valor sectorial en sí mismas, y a la vez cancelándolas y preservándolas” (10).

Más adelante, concluye, en modo similar, sobre otro cisma de los estudios literarios: “Estas dos tendencias – teoría e historia literaria – tan a menudo se han entendido en el pensamiento académico occidental como rigurosamente incompatibles que es importante recordarle al lector, en conclusión, de la existencia de una tercera posición que trasciende a ambas. Esa posición es, por supuesto, el marxismo, que, en la forma de la dialéctica, afirma una primacía de la teoría que es a la vez el reconocimiento de la primacía de la Historia misma” (14).

3.

Señalar el carácter específico de la atmósfera intelectual en la que Jameson se insertó, no por eso le resta “universalidad” a su trabajo teórico. Sobre todo sus aportaciones metodológica en los dos proyectos mencionados anteriormente (The Political Unconscious y The Poetics of Social Forms) han sido de una influencia decisiva en el campo cultural más allá del espacio anglosajón.

Sin embargo, hay que señalar que, por el desafortunado carácter mimético (colonizado) de una parte importante de la academia puertorriqueña, la obra de Jameson nos es más cercana de lo usual, pues fue, también, un arsenal contra ese propio pensamiento fragmentario y antidialéctico de Estados Unidos que se importó en nuestros círculos. Esto se evidenció de manera más clara en su crítica al postmodernismo, en Postmodernism or the Cultural Logic of Late Capitalism. Siguiendo la tradición hegeliania y marxista, Jameson busca hacer una crítica, no desde afuera, sino desde el interior de las propias producciones culturales postmodernas: decía Hegel en la Introducción a La fenomenología del espíritu que, para refutar un concepto, no se le ataca, sino se le expande en su propia lógica hasta que él mismo quiebre.

Lo que predominaba en la época en que redactó los ensayos que se incluyen en su libro publicado en el 1991 era el entendimiento de que una nueva era, llamada muchas veces “postindustrial”, implicaba una ruptura con la era “moderna” anterior. Jameson, sin embargo, hace, explícitamente, un ejercicio similar al que llevó a cabo Ernest Mandel en El capitalismo tardío. Mandel no niega las transformaciones ocurridas en la economía y en la sociedad en el siglo XX; sin embargo, las analizaba, más que como una ruptura con el capitalismo, como una nueva “fase”, la tercera fase de este sistema de producción, siguiendo a la fase del capitalismo de mercado y la del capitalismo monopólico (o imperialismo). A esta le llamaría, a falta de mejor nombre, “capitalismo tardío”. La lógica del capital, en lugar de perder vigencia, se hace todavía más pura en esta fase.

Lejos de la arrogancia que caracterizó el afán de los movimientos con etiquetas como “neo” o “post”, que presuponen una superación histórica y teórica de estructuras previas, Jameson señala que el postmodernismo es la lógica cultural del capitalismo tardío y, desde enfoque, puede analizarse, a pesar de su heterogeneidad. Así, la pérdida de historicidad, la absorción de la producción cultural al mercado y al híper fetichismo, el paso de la parodia al pastiche, la permanencia en lo superficial, más que rupturas, son la expresión de la profundización del capitalismo en nuestra sociedad. Por otro lado, no es el único camino, sino solo el que mejor se adecúa al sistema actual: “La concepción del postmodernismo que bosquejo aquí”, dirá Jameson, “es histórico más que estilístico”. En ese sentido, el postmodernismo “es un estilo entre muchos posibles, y uno que parece acoger la cultura dominante de la lógica del capitalismo tardío” (45,46). El marxismo, por tanto, no dejó de ser una herramienta para analizar las producciones culturales. Por el contrario: se hace más necesaria.

Como buen dialéctico que es, además, el estudio profundo de la producción cultural posmoderna implica, también, no un rechazo total, sino una búsqueda para trascenderla. La crítica moral, dice Jameson, no ayuda mucho – la celebración de lo que implica “es, seguramente, inaceptable”, dice (p. 46). Pero el capitalismo es un sistema económico moralmente deplorable, también, y es el creador de la zapata de donde pudiera producirse el socialismo. Así, hay que ver a la cultura posmoderna simultáneamente “de manera positiva y de manera negativa” (p. 47). Si es cierto que la cultura ha sido absorbida por completo por el mercado, ¿no querrá decir esto, también, que la cultura ahora atraviesa nuestra vida como nunca antes? ¿No abre una nueva manera de relacionar el arte con la pedagogía? Si bien tantea algunas propuestas culturales más bien abstractas, no deja de ser un pensamiento provocador, que nos fuerza, como mínimo, a pensar seriamente si fuésemos a refutarlo.

Jameson llegó a venir a Puerto Rico. Dio una conferencia en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, durante la década del 1990, posterior a la caída del Muro de Berlín y en el momento en el que el posmodernismo en la academia puertorriqueña estaba en su auge (las modas suelen llegar tarde acá). La conferencia, dicen, tenía que ver precisamente con la insistencia de Jameson en que el marxismo se enfrentara al posmodernismo y sus posiciones, en la medida en que se buscara entenderlas. En una sala abarrotada de personas, y con la intelectualidad de la ideología contraria presente, que arrojó al marxismo al zafacón de la historia, la conferencia, en lugar de abrir espacio al debate, fue respondida con la nada. Sencillamente, los portadores de las ideas que combatía Jameson mantuvieron silencio.

Poco después, Perry Anderson vendría a la isla. Su posición fue algo distinta a la de Jameson: el posmodernismo es una teoría muerta; ya en Europa, donde se originó, ha decaído, por lo que no vale la pena dedicarle  tiempo y hay que seguir adelante. Cuál de las dos conferencias irritó más a la intelectualidad académica, difícil saber.

4.

A diferencia de muchxs, nunca conocí ni vi en persona a Jameson. Era muy joven para haber asistido a su conferencia en la UPR, y tuve la mala suerte de no poder coincidir con él cuando yo estudiaba en la Universidad de Chicago y fue a dar una conferencia sobre Pride and Prejudice de Jane Austen. Confieso, incluso, que ni me había dado cuenta de su legado en mí, hasta su muerte, el pasado 22 de septiembre. Resulta que Jameson, como fantasma que recorre la tradición intelectual y política a la que me adhiero, formaba parte ya de mi pensar, un tipo de inconsciente político con el que no tengo problemas para convivir. Ese domingo, mi mañana y mi tarde se paralizaron ante la noticia, y me ha conducido a regresar a sus páginas, tarea no concluida y que espero rendirá frutos en los escritos ya anunciados.

Solo un pensamiento me consuela: que no murió a destiempo. “¡Siempre historiza!”, mandató Jameson al inicio de The Political Unconscious, y eso mismo debemos, como él, hacer, sin mirada nostálgica ni moralizante. Por eso, el título de este artículo. Jameson fue una figura necesaria, urgente, en un momento de enorme refluida del pensamiento dialéctico, revolucionario, en el mundo anglosajón. La crisis mundial del 2008, por otro lado, ha provocado una ruptura en la hegemonía neoliberal, ha producido grandes polarizaciones. Si bien no ha habido, como en otras épocas de crisis, un resurgir del pensamiento marxista, la crisis en sí necesariamente le abre paso a este resurgir, en la medida en que el análisis marxista se hará cada vez más urgente, también, para enfrentar los grandes retos económicos (recesiones) y políticos (la nueva derecha y el ascenso del fascismo) de nuestra época histórica. La muerte de Jameson marca, sí, el fin de una época, pero también hace evidente la necesidad de nuevos pensadores, con praxis distintas pero partiendo de la misma tradición y con una misma insistencia en la viabilidad de las utopías y de la transformación social.