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De Cabo Rojo a Loíza, «buitres» al acecho de nuestras tierras

 

Se dice que de las crisis nacen las oportunidades. Pero en el caso de Puerto Rico, un país sumido en crisis constante desde hace más veinte de años, las oportunidades han surgido no para los puertorriqueños y puertorriqueñas, sino para otros: los «buitres» y saqueadores para quienes las economías deprimidas como la nuestra son una presa fácil, sobre todo, si se les ofrecen en bandeja de plata como han hecho los gobiernos del bipartidismo PNP-PPD que se han turnado el recortado poder colonial en nuestro país.

La prolongada crisis y los desastres naturales y creados han atraído a toda suerte de aves de rapiña a nuestro país. Hoy, los únicos «buitres» que sobrevuelan Puerto Rico no son los que compraron a precio de quemazón la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica y ahora exigen el cobro de su acreencia con intereses. Lo que antes fueron latifundios agrícolas, masivas instalaciones militares, almacenes petroleros o grandes industrias pesadas arropando a Puerto Rico, hoy son  intereses diferentes pero igualmente peligrosos, como el almacenamiento y producción masiva de energía con el volátil gas metano o los gigantescos proyectos turísticos que amenazan con convertir nuestras mejores playas y recursos costeros en enclaves exclusivos para millonarios extranjeros, mientras se desplaza y arrincona a nuestra gente.

Bajo el palio de las leyes 20 y 22  ahora Ley 60- los gobiernos de turno en Puerto Rico abrieron las compuertas para el despojo de lo mejor del patrimonio natural y edificado de nuestro pueblo. Por esa compuerta han entrado con fuerza los acaparadores de terrenos, los compradores de propiedades a cualquier precio, las propuestas para proyectos como  Esencia en Cabo Rojo, que compromete 2,000 cuerdas de terreno costero insustituible del oeste de Puerto Rico para construir un enclave exclusivo, de donde la población circundante será desplazada y excluida, y los recursos naturales protegidos serán amenazados o destruidos por completo.

Ya el norte de la isla, particularmente el municipio de Dorado, se ha convertido en otro enclave exclusivo para extranjeros ricos, del cual no participan en igualdad de condiciones las comunidades aledañas. En algunos hoteles, se ha privatizado el acceso a las playas públicas, con rompeolas fabricados para mantener a raya el tránsito de los «locales». La distorsión del mercado de bienes raíces está haciendo imposible que personas nacidas y criadas en Dorado puedan adquirir una casa o propiedad en su ciudad o comunidad de origen.

Pero la fiebre de acaparamiento se extiende y tal parece que el área este de Puerto Rico, específicamente terrenos del municipio de Loíza, serán la próxima presa codiciada de estos mercaderes de las crisis. En entrevista con CLARIDAD, la alcaldesa de Loíza, Julia Nazario Fuentes, compartió documentos  sobre la  propuesta para el desarrollo de otro enclave exclusivo en terrenos adquiridos por inversionistas extranjeros en su municipio, y al cual ella se opone por el impacto negativo qué tendría sobre el entorno y las vidas de su gente. El entorno natural de Loíza está afectado por los estragos de la erosión costera que lo ha tornado particularmente susceptible a las inundaciones. La crisis económica también ha propiciado la pérdida de población en el municipio.

Lo que una vez fueron la finca Los Restauradores sobre el Río Grande de Loíza y la finca de Veremundo Quiñones frente a la Calle Las Gardenias y La Hacienda Grande en dicho municipio, ahora forman parte de la propuesta del proyecto Loíza Country Side, un masivo desarrollo de ocho edificios, farmacia, escuelas, hospital, restaurantes, casino, supermercado, hotel, club y una plaza. En fin, toda una ciudad que también incluye los Loíza Ocean y Loíza River Side City, este último compuesto por 127 villas.

A propósito del proyectado enclave, el nombre de Veremundo Quiñones es de triste recordación para Loíza y  Puerto Rico, pues el terrateniente fue el dueño del terreno donde hace 45 años la Policía de Puerto Rico asesinó a Adolfina Villanueva, en medio de un desahucio que terminó en tragedia y convirtió a la madre de seis hijos en símbolo de la resistencia de nuestras comunidades al desplazamiento y la exclusión.

Los gobiernos coloniales de Puerto Rico – sujetos al poder plenipotenciario del Congreso y el Presidente de Estados Unidos- no han tenido las garras, los poderes ni la voluntad para crear y liderar un plan coherente y sostenible de desarrollo para Puerto Rico. Aferrados al poder,  la mala gobernanza, el clientelismo político y al préstamo fácil sin fuentes de repago, los políticos del PNP-PPD arrastraron las finanzas del gobierno de Puerto Rico a una deuda monumental de la que aún el país no se recupera. El remedio ha sido tan malo como la enfermedad. Luego de casi una década desde la creación por el Congreso de Estados Unidos de la Ley PROMESA y el nombramiento de una Junta de Control Fiscal (JCF) para la reestructuración de la deuda pública, que le ha costado $2.2 mil millones al pueblo de Puerto Rico, la quiebra está en pausa forzada, como parece estar en pausa también el gobierno de Jenniffer González y el PNP.

Lo que no está en pausa es la agresiva agenda de los «buitres» ni la complacencia con que desde el gobierno colonial le facilitan el acaparamiento, seguramente a cambio de jugosas donaciones a las campañas de los políticos, y las consabidas comisiones a cabilderos y demás intermediarios.

La consciencia sobre lo que verdaderamente está en juego en Puerto Rico lleva años creciendo en nuestro pueblo que, al igual que siempre, sabrá usar la  resistencia como arma para defender nuestro único patrimonio de las garras y los picotazos de los «buitres».

 

Porqué los independentistas debemos marchar por la independencia

 

 

Este próximo 31 de agosto de 2025, un nutrido grupo de organizaciones políticas y sociales nos convocan a marchar por la independencia de Puerto Rico. Parecería una convocatoria que no merece mayor explicación porque en una colonia todos los días se justifica levantar la voz y el puño por la libertad que nos niegan.

Sin embargo, es justo que nos cuestionemos porqué en medio de tantas alarmas de crisis sonando, nos detengamos a luchar por lo que parece una meta lejana y poco pertinente como respuesta a las tribulaciones que vemos en cada titular de prensa. La respuesta implica revisarnos y examinar por qué somos independentistas en este mundo tan distinto al de Betances, Albizu y Filiberto.

No hay duda que existen excelentes argumentos para abogar por la independencia en pleno siglo 21. Comencemos por los que nos acusan de ser románticos. Y es que la independencia  es el término más cercano y compatible con ser libres, y ¿quién no querría ser libre? También surge la palabra dignidad. La dignidad de mandar en tu casa, de que no venga alguien de afuera a saquearte y decirte como vivir. Un pueblo libre y digno debería ser punto de partida de cualquier proyecto nacional. Pero, definitivamente no es suficiente para convidar a las masas populares. 127 años de colonialismo yanqui nos demuestran que el miedo inculcado a ser libre supera esas ansias de libertad y dignidad.

El ser independentista requiere un examen racional de nuestra realidad material. Conocer las razones por la que Puerto Rico siempre ha sido una colonia de la que tanto el imperio español, como el del norte nos han mantenido subyugados. Esas razones siempre han sido de tipo económico/militar.

El imperio Yanqui le abrió un espacio seguro bajo control militar a sus empresas azucareras, luego las de manufactura, la banca y las farmacéuticas, junto a la avalancha de empresas de venta de bienes y servicios a nuestro pueblo cautivo. Así que en la ecuación siempre ellos han ganado. El impacto de la colonización también le ha servido al imperio para tener mano de obra barata aquí y allá cuando emigramos forzadamente.

Tampoco podemos olvidar como nos han llevado miles de jóvenes a guerras imperialistas y como han utilizado nuestras tierras para operativos y prácticas militares con consecuencias ambientales y de privación de uso y disfrute de tierras y recursos naturales de gran valor. La realidad es que nos han exprimido como a cualquier colonia.

Hoy día, luego de 20 años consecutivos de crisis económica bajo los estándares de la economía capitalista, nuestro pueblo se plantea la independencia en función de cómo atender esta crisis. Cómo mejorar el problema de inseguridad social, la crisis de salud, de energía, de vivienda entre tantas otras. Como independentistas nos toca dar esas respuestas.

Esta marcha es un llamado a todas y todos los independentistas de Puerto Rico, del archipiélago y de la diáspora, a convertir el tema de la independencia en un asunto central en la discusión pública de Puerto Rico. Que sea un debate vivo en donde podamos convencer y a la vez crecer en la prefiguración de la independencia que necesitamos. La crisis que vive nuestro pueblo no se resuelve con parchos ni mera buena voluntad. Se requiere de cambios estructurales en lo político, económico y social. Para ello el Pueblo de Puerto Rico necesita reclamar su derecho a la autodeterminación. La Junta de Control Fiscal es solo uno de los tumores de la enfermedad del capitalismo colonial en que vivimos. Esa Junta, que hoy Trump se apresta a reforzar con personas de su entera confianza, es el perro guardián de los intereses del capital financiero norteamericano y de quienes dirigen la colonia desde Washington. El saqueo que cometen, cuando quien nos debe es el imperio por más de un siglo de coloniaje, es perpetrado con el fin de mantenernos colonizados indefinidamente, pues apuestan a que la indigencia y la violencia que se genera en esta colonia capitalista nos mantenga sumidos en la dependencia y la autodestrucción.

La independencia no es una quimera ni un lelolai. Esta herramienta, bien utilizada por quienes amamos y sudamos la Patria, puede servirnos para establecer una estrategia de desarrollo económico centrada en nuestros intereses de quienes trabajamos y habitamos en esta tierra. Podremos insertarnos en relaciones internacionales para aportar y beneficiarnos de acuerdos comerciales justos. Tendremos los instrumentos para dirigir los recursos a las necesidades fundamentales como garantizar los servicios básicos como la energía, la salud y la educación, en manos del estado, para que sirvan en beneficio de la gente y no de las ganancias de unos pocos.

En el espíritu de la unidad que ha permeado la construcción de esta marcha, es que se hace el llamado de marchar por la independencia de Puerto Rico. Allí estaremos el 31 de agosto a las 10 de la mañana, saliendo del lado sur del Capitolio.

El autor es uno de los portavoces de la Marcha.

Señalan falta de recursos para apoyos a víctimas de violencia

 

CLARIDAD

 El reciente asesinato de la joven Gabriela Pratts Rosario, de 16 años y residente de Aibonito, muestra la violencia estructural que permea en Puerto Rico y la ausencia de apoyos que “exacerba todos los factores” de estos incidentes, de acuerdo con Marcos Santana Andújar, presidente de la Red por los Derechos de Niñez y la Juventud de Puerto Rico.

El trabajador social describió el asesinato de Pratts Rosario como “algo organizado” que refleja la falta de una política pública eficiente. Sin fondos comprometidos con el problema, también se suma la inexistencia de redes de apoyo o educación por parte del gobierno. Estas estructuras, sostuvo, son clave en un país donde la crianza y las “prácticas arraigadas” mantienen viva la inequidad y perpetúan la violencia.

“Esa famosa frase que casi todas las personas hemos escuchado de niños para que la internalicemos “si te dan, tú le das un golpe para atrás” está tan normalizada que incluso a veces es tomada como una broma. Esa ‘lección’ de cómo responder a un golpe con otro golpe es sin duda parte responsable de la violencia que hemos visto sorprendernos con este asesinato”, expresó el presidente de la Red por escrito.

Con un enfoque de salud pública y derechos humanos, Santana Andújar destacó el “mapa de ruta” que diferentes sectores, personas y entidades han trazado para prevenir la violencia en comunidades donde la niñez crece “en una estado permanente de alerta, en condiciones similares a las que se viven en contextos de guerra armada”. El problema, reparó el portavoz, es la falta de recursos para emprender iniciativas y estrategias que mitiguen el asunto.

“Nuestro modelo de ecosistemas de servicios integrados en la Red ha demostrado que la prevención es posible y efectiva (con) 9,554 participantes no duplicados atendidos en el último año, reducción de violencia en nuestras comunidades y un retorno de $3.76 por cada dólar invertido, según un estudio independiente de Estudios Técnicos”, continuó Santana Andújar.

De manera similar, la Fundación de Mujeres en Puerto Rico resaltó este aumento como parte del análisis del Estudio sobre el perfil e impacto de las organizaciones comunitarias que ofrecen servicios a mujeres y niñas cisgénero, transgénero y personas trans feminizadas en Puerto Rico.

Además, la organización feminista advirtió que el 61 % de las entidades que ofrecen servicios de apoyo a los cuerpos feminizados experimenta recortes de fondos, aumentos en costos de operación y limitaciones para ampliar sus equipos de trabajo. De las 59 organizaciones encuestadas en el estudio, el 39 % redujo servicios mientras que 11 % cesó operaciones.

“Estas organizaciones no solo prestan servicios, sino que transforman vidas y comunidades. Desde la Fundación de Mujeres en Puerto Rico encargamos este estudio porque identificamos una gran laguna de información sistematizada sobre el perfil y el alcance de las organizaciones comunitarias que trabajan con mujeres, niñas y mujeres trans en Puerto Rico. Queríamos generar evidencia concreta, desde una mirada feminista, sobre su rol fundamental, no solo para respaldar nuestra estrategia filantrópica, sino para fortalecer la incidencia pública a favor de estas entidades”, explicó Verónica Colón, directora ejecutiva de la Fundación de Mujeres.

Igualmente, la investigación de Estudios Técnicos demostró que estas organizaciones atienden a 15,000 personas anualmente, que se dividen entre: violencia de género (77.8 %); concienciación sobre los derechos de los mujeres, niñas y personas trans feminizadas (55.6 %); proveer vivienda (27.8 %); emergencia por desastre (22.2 %) y alimentos (5.6 %). Para fortalecer el trabajo de estas organizaciones, el estudio sugirió fomentar la sostenibilidad financiera con subvenciones recurrentes y mediante alianzas con el sector privado.

Por su parte, Santana Andújar puntualizó algunas medidas que el Estado puede tomar para paliar la violencia en la niñez y juventud:

  1. Reactivar el Plan de Reconstrucción Social y Prevención de la Violencia en municipios, agencias públicas, entidades privadas, organizaciones sin fines de lucro y demás.
  2. Dar continuidad al Plan de para la Erradicación de la Pobreza Infantil y la Desigualdad Social en Puerto Rico.
  3. Revisar toda la política pública relacionada con la niñez, juventud, familia, prevención y atención de la violencia.
  4. Fortalecer la educación para la paz, la equidad, la prevención de la violencia y el manejo e identificación de emociones desde la edad temprana.

“La prevención que no se hace también es violencia. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Cada vida arrebatada a la violencia es una historia que pudo haberse protegido.

Nuestro llamado es urgente: que como país prioricemos la prevención, el apoyo a las familias y la creación de entornos seguros para que la niñez pueda vivir, crecer y soñar libre de miedo”, concluyó Santana Andújar.

 

 

 

 

Un recorrido por Roosevelt Roads

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

¿Se puede confiar en lo que dice la Marina de Guerra de Estados Unidos? En días recientes el Departamento de la Marina ofreció un recorrido guiado por los lugares que, según indicó, aún son objeto de limpieza de la actividad naval de Puerto Rico (NAPR, siglas en inglés) en la antigua base de Roosevelt Roads en Ceiba.

El recorrido formó parte del monitoreo de cumplimiento y otras actividades de investigación en los sitios, es decir, las localidades y edificios utilizados para propósitos militares en diversos momentos y en sus diversas manifestaciones por casi 60 años, dijo la marina. La base naval  Roosevelt Roads fue instalada en la década del 40 del siglo pasado y cerró operaciones en el 2004.

Alrededor de la 1:30 de la tarde de un jueves de mucho sol y calor, en la entrada principal de la antigua base abordamos la guagua que nos llevaría a los lugares a observar. El grupo estuvo conformado en su mayoría por miembros de la Marina, de la Guardia Costanera y de la Autoridad para el Redesarrollo Local de Roosevelt Roads y la coordinadora del Programa de Limpieza de NAPR, Jamie Butler, quien dirigió el recorrido.

Al entrar a la antigua base, hoy impresiona su abundante vegetación,  los lugares en claro abandono después de 20 años de su cierre, edificios en ruina, entradas cerradas con letreros de peligro (Danger), muy pocas aves surcando el cielo y ni un lagartijo en los suelos.

La primera parada fue en el Área de Operaciones en la Isla de Cabra. Sí, una pequeña isla al extremo oeste de la base, a la cual se llega por un puente que, mirándolo bien, no está en muy buenas condiciones. Desde este lugar se observa de manera diáfana la Isla Nena. La Isla de Cabra, de unas cuatro cuerdas de extensión, está cerrada al público porque se habían detectado indicadores de contaminación con metales pesados y explosivos  Desde sus tres plataformas de concreto se  lanzaban drones de cohetes de despegue asistido.

Según lo informado, y de acuerdo con la Investigación Reguladas por Ley de Conservación y Recuperación de Recursos (RCRA) que se completó el pasado mes de julio, se concluyó que el lugar no guarda contaminantes potenciales de preocupación, no representa un riesgo inaceptable para los suelos, las aguas subterráneas, las aguas superficiales ni los sedimentos.

Fotos Christian Moisés Rosado/Especial para CLARIDAD

De ahí pasamos al antiguo vertedero de la base, el cual operó desde el 1985 hasta el 2006. Se informó que este sitio se considera limpio, con una disposición estimada de 810,00 yardas cúbicas (650,000 toneladas) de residuos –basura–, que incluye materiales no peligrosos de diversas fuentes, municipales, de construcción e industriales. Incluso se han encontrado casquillos de municiones, pero se alega que ninguno representa riesgos a la salud y que allí no se depositaron materiales tóxicos.

La verdad es que por encima su gran extensión de 117 cuerdas, se ve de lo más verdecita. Esta localidad le fue transferida a la ARLRR en el 2022, y aunque se supone que la Marina debe mantener un monitoreo de aguas subterráneas y de gases de vertedero por un periodo de 30 años, el titular es el responsable de mantener en condiciones el vertedero.

La tercera parada, el antiguo edificio de la planta eléctrica, fue uno de los puntos más interesantes, por su peligrosidad, al cual no se nos permitió bajar. La estructura, con un área de unas 0.72 cuerdas, fue construida en hormigón con paredes de aproximadamente dos a tres pies de espesor y operó desde  principios de la década de 1940  hasta 1949. Entre  1956 y 1964 se usó para el almacenaje y mantenimiento de transformadores eléctricos, lo que incluía drenar el aceite de esos equipos, de manera directa en los terrenos cercanos al edificio. El interior del edificio aún contiene desperdicios físicos y químicos peligrosos.

Otro lugar al que no se nos permitió bajar fue el segundo edificio de la antigua planta eléctrica, el cual operó también de 1940 a 1949. Localizado en un área de una extensión de 15.24 cuerdas, incluye dos tanques antiguos de almacenamiento subterráneo (UST, por sus siglas en inglés) de 50,000 galones, construidos en hormigón reforzado, túneles de entrada y descarga de agua de enfriamiento y sedimentos y aguas superficiales inmediatamente adyacentes a la ensenada de la bahía de Puerca.

En esta instalación se almacenó el combustible Bunker C (Fuel Oil Num. 6) en  los UST. Estos túneles subterráneos se usaban para transferir agua de enfriamiento hacia y desde la planta eléctrica. La Marina afirma que “sospecha que las actividades históricas”, dentro del edificio han impactado el suelo, las aguas subterráneas, las aguas superficiales y los sedimentos. Ambos edificios de las plantas eléctricas, como sus alrededores exhiben abandono.

Aunque estaban entre los lugares a visitar, por motivos de tiempo, no se pudo observar el vertedero en el área noreste de la base, el cual ocupa 52 cuerdas: 27 cuerdas en tierras altas y 25 cuerdas en humedales. Tampoco el edificio utilizado para el almacenamiento y mantenimiento de pequeñas embarcaciones, ubicado en un área de unas  4.04 cuerdas.

Debido a lo abundante de la vegetación, otro lugar que no se pudo observar fue la antigua área de almacenamiento de combustible de Tow Way, construida en el 1957. El área de 25.35 cuerdas se utilizó para almacenar combustible diesel marino; combustible para aviones JP-5, que son aviones militares que operan en portaviones, y el combustible Bunker C. De acuerdo con la Marina, durante su cierre en el 1996 se retiraron dos tanques de acero de 10,000 galones y se excavaron 329 toneladas de tierra contaminada, que se trató mediante biorremediación y se desechó como residuo no regulado.  Se supone que se continúe con el monitoreo a largo plazo de las aguas subterráneas para evaluar los contaminantes. En el 2004 se terminaron las operaciones de remoción de combustible, incluido su almacenamiento y distribución.

Así llegamos al Área de Mantenimiento y Suministro de Combustible para vehículos, la cual estuvo en uso hasta entrada la década de 1980. Aquí hay tres edificios: uno construido en 1958, que se usó como taller de mantenimiento de electrónica, y los otros dos construidos en el 1996, que se usaron como almacén del Club de Moral (Morale Club), para bienestar y para recreación. De estos últimos tres usos no hay rastros. El lugar está clasificado como “unidad de gestión de residuos sólidos” (SWMU, siglas en inglés), debido a los  numerosos derrames y fugas de combustible, aceites, lubricantes y materiales peligrosos. Aunque no se podía entrar, desde fuera se pudo observar la basura dentro de uno de los edificios principales. La Marina señaló como logro que entre junio del 2024 y este verano de 2025 se realizó la planificación del trabajo, los permisos y el muestreo de campo para respaldar las medidas correctivas finales, que incluyen la eliminación del suelo y los sedimentos contaminados y el relleno para restaurar el sitio. Los edificios ubican en un predio de 10,006 cuerdas.

Con una hermosa vista hacia el mar, se encuentra el antiguo Sitio de Disposición del Crematorio, de una extensión de 121.642 cuerdas. Se presume que el lugar estuvo en operaciones desde la década de 1940 hasta el 1960.Como parte del trabajo de limpieza de ese lugar, entre el 2014 y 2024 se completaron las investigaciones para delinear el área de disposición de desechos, determinar los tipos de escombros en la superficie y el subsuelo, evaluar las características hidráulicas del sitio, el potencial de contaminación de las aguas subterráneas y evaluar si existen riesgos potenciales inaceptables para la salud humana y el medio ambiente. Se supone que una vez finalice ese trabajo, el área le sea transferida a la Autoridad para el Redesarrollo de Roosevelt Roads. Volvemos a la pregunta de inicio ¿se puede confiar en la Marina de Guerra de Estados Unidos? El tiempo dirá.

Incertidumbre ante expropiaciones en Cayey

 

CLARIDAD

 

La administración municipal ha sido contradictoria en sus posturas

 

Desde que el alcalde de Cayey, Rolando Ortiz Velázquez, propuso construir un Parque Urbano al término de un siglo, la comunidad Carrasquillo —ubicada en la zona donde se pretende erigir el espacio público– vive con la constante preocupación de ser expropiada, como sucedió en 2012 con decenas de casas de Carrasquillo, que ahora lucen como un terreno baldío incluido en los planes.

De acuerdo con José Carlos Rivera Santiago, excandidato a la alcaldía de Cayey por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), aún existe la duda respecto al futuro del resto de la comunidad Carrasquillo. Y aunque Ortiz Velázquez ha negado públicamente que no se expropiará a aquellas personas que no interesan vender, el Municipio mantiene las ordenanzas que dan paso a la adquisición de estos terrenos.

“Esta ordenanza municipal le permite al Municipio adquirir todos los terrenos necesarios para la construcción del Parque Urbano, y cabe destacar que en los planos del Parque Urbano se establece que se estaría haciendo dentro de los terrenos de la comunidad Carrasquillo. Así que el alcalde dice una cosa, pero la ejecutoria es otra”, aseguró Rivera Santiago.

Del mismo modo, el militante del MVC recordó que, en marzo pasado, los residentes de Carrasquillo recibieron una carta del ayuntamiento que esbozaba “la intención del Municipio de comprar estas propiedades”. En el Artículo 3 la Ordenanza 34-2023-24, el Municipio “se autoriza a adquirir dichas propiedades mediante cualquier medio legal” para el desarrollo del Parque Urbano.

“Visité personalmente la comunidad y, en la sala de su hogar, se lo expliqué a don Miguel Rivera Luna. A él y a todo vecino que lo solicitó, les entregamos una carta oficial certificando que no se expropiará su residencia. La prensa también ha sido informada en múltiples entrevistas: no habrá expropiaciones”, declaró Ortiz Velázquez en una columna de opinión publicada en el periódico La Cordillera.

No obstante, tanto Rivera Santiago como integrantes de la comunidad Carrasquillo advierten sobre la ambigüedad mostrada por el Municipio.

“Insistimos en que el alcalde, de una vez y por todas, ponga la palabra en la acción. Porque es muy fácil decir ‘no voy a expropiar’; pero yo emplazo a Rolando Ortiz Velázquez y a la legislatura municipal, particularmente la delegación del Partido Popular Democrático (PPD), a que expida una ordenanza municipal donde ponga explícitamente que no estarán expropiando a la comunidad Carrasquillo”, reclamó el excandidato.

Abierta al diálogo, la comunidad Carrasquillo ha intentado contactar al Municipio de Cayey para encontrar una solución concertada al problema, pero el alcalde ha sido quien más “trabas” ha puesto en el proceso, según Rivera Santiago. De hecho, Ortiz Velázquez publicó, el miércoles pasado, una columna en la que acusa a Rivera Santiago de desasosegar a Carrasquillo, promover falsas alegaciones y afirma que el Municipio no expropiará a nadie.

“Cerca del Colegio La Merced se han estado celebrando expropiaciones, incluso en otras áreas del casco urbano del pueblo, para la creación de estacionamientos. Así que la normativa que se ha estado haciendo, a nivel municipal, de expropiar personas ya es uso y costumbre de la administración actual”, agregó Rivera Santiago.

Para comprobar estos proyectos, basta con dar una vuelta por el pueblo de Cayey. Entre edificios coloniales que asoman su mampostería, de pronto, surgen lotes atestados de carros y negocios pequeños. Es, cuenta Rivera Santiago, parte de un desarrollo que responde al capital de quienes no viven en Cayey.

Como parte de los esfuerzos para frenar el impacto de esta construcción, Rivera Santiago sometió la Resolución del Senado 156, acogida por Eliezer Molina Pérez, que busca investigar las expropiaciones que se den en Carrasquillo. La resolución fue aprobada el 27 de mayo y contó con la oposición de la delegación del PPD, encabezada por Luis Javier Hernández.

“Para que vean que la llamada refundación del Partido Popular Democrático trae consigo el desplazamiento de 50 familias de Cayey. Todos los cayeyanos y cayeyanas están viendo la verdadera cara del Partido Popular, que solo busca adueñarse de terrenos para construir parques”, comentó el también periodista.

El saldo: una comunidad preocupada

 A raíz del estado mental que observó la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción en dos visitas a la comunidad Carrasquillo, la agencia pública se comprometió con regresar para brindar apoyo emocional a sus residentes. A juicio de don Miguel Rivera Luna, quien ha vivido toda su vida en este sector, la postura ambivalente del Municipio es la causa de esta ansiedad.

“Esto no es un movimiento político, esto es un movimiento ciudadano. Esto es un grito por los derechos que tenemos a un hogar propio. Esto es una injusticia que no tiene nombre… Nosotros hicimos una vigía frente a la alcaldía y la vicepresidenta de la legislatura municipal prometió llamarme. Eso fue el jueves pasado y todavía no se han contactado con nosotros”, elaboró el vecino de Carrasquillo.

Durante estos pasados meses, el reclamo principal de Carrasquillo ha sido la revocación de la ordenanza municipal, idea que Ortiz Velázquez rechazó porque “puede venir otro alcalde y activarla de nuevo”.

“Yo le dije, ‘pues nosotros hacemos lo mismo. Seguimos ejerciendo presión’. Pero él mismo (el alcalde) se contradice. Dice que nos oponemos a la idea del Parque Urbano, pero sigue incluyendo a Carrasquillo y a la barriada San Thomas. No hay duda de que él va a seguir con este proyecto”, continuó Rivera Luna.

Por detrás de las casas de Carrasquillo, un arroyo manso corre sobre guijarros. Es un cuerpo de agua escueto, flaco, y se escurre bajo la sombra de flamboyanes, bambúas y papayas. Cuando llueve, parece más un río pequeño y pasadizo entre dos charcos. Para la administración de Cayey, es el entorno perfecto para enclavar un tablado acompañado de comercios. La idea de este paseo lineal, propuesta originalmente por los propios vecinos de Carrasquillo, ahora se integra, sin las casas, al concepto completo del Parque Urbano.

“Nosotros hemos seguido moviendo y ejerciendo presión. Quizás por eso es que él nos ha dejado en el limbo; pero esto es matar a uno a cuchillo e’palo. Es realmente un atropello. Sabemos los planes del alcalde, sabemos dónde va ubicado el Parque Urbano, y el sigue diciendo que esto no va”, prosiguió el vecino de Carrasquillo.

Asimismo, tanto Rivera Santiago como Rivera Luna denunciaron la aprobación del presupuesto municipal, que aparentemente incluye una partida de $900,000 para las fiestas patronales —que fueron este fin de semana pasado— y otros $300,000 para la Policía Municipal.

“Lo más interesante es la posición de él (el alcalde), de seguir diciendo que esto es un movimiento político, cuando aquí no hay político ninguno. Tiene convencido al pueblo con las fiestas de jueves, viernes, sábado y domingo, con la bachata esta. Los tiene dormidos, los tiene entretenidos en algo cuando, por el otro lado, nos estamos quedando sin pueblo”, concluyó Rivera Luna.