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News Fortress vuelve a hacer de las suyas

CLARIDAD

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El efecto de que se le permita a la empresa News Fortress Energy (NFE) recibir tanqueros de 125,000 m3 con gas metano es peligroso e innecesario. Esto representa una capacidad cuatro veces mayor que la de los tanqueros que entran actualmente a la Bahía de San Juan, lo que provocaría un gran impacto ambiental y pondría en riesgo la seguridad de los residentes de la zona.

En conferencia de prensa, diversos grupos comunitarios, ambientales y vecinos de las zonas de San Juan, Cataño y Guaynabo denunciaron que la “verdadera razón” detrás del dragado de la Bahía de San Juan es permitirle a NFE la entrada de estos enormes barcos de gas metano. Los grupos dieron a conocer una carta enviada por NFE el pasado 12 de abril a la Comisión Federal de Regulación de Energía (FERC, siglas en inglés) en la que exponía su interés de que entren tanqueros de 125,000 m3.

La carta de NEF a FERC se dio apenas una semana después de que el gobernador, Pedro Pierluisi, junto al director ejecutivo de la Autoridad de Puertos (AP) y el comandante del grupo de Trabajo VIPR, División Atlántico Sur del Cuerpo de Ingenieros (USACE), Charles Decker, anunciaran el inicio de los trabajos del dragado.

Desde el 2021, NFE opera un terminal de importación y procesamiento de gas metano cercano a las zonas residenciales de las comunidades de Sabana, Amelia, Puerto Nuevo y Vietnam. Desde entonces, las comunidades han denunciado que la construcción e inicio de operaciones de este terminal se hizo en incumplimiento con los requerimientos federales de seguridad y protección ambiental de las FERC y sin tener un Plan de Emergencia debidamente aprobado y notificado a los vecinos.

“Estamos aquí para destapar ante el pueblo de Puerto Rico la gran mentira, los intereses ocultos y el peligro inminente detrás del dragado de la Bahía de San Juan. Por años venimos denunciando que la razón detrás de este dragado es permitir la entrada de estos enormes buques metaneros, poniendo en riesgo la vida de todos nosotros. El tiempo y las propias cartas de los involucrados nos han dado la razón”, señalaron los grupos en la conferencia de prensa, donde se recordó que NFE controla los muelles cercanos a la generadora de San Juan mediante un contrato a largo plazo con la Autoridad de Puertos.

En entrevista telefónica, la coordinadora del Programa de Política Pública de la organización El Puente Enlace Latino, Mónica Flores Hernández,  afirmó que el aumento en el recibimiento de gas metano no es necesario, ya que muchos de los estudios que recomendaban  el uso del gas metano fueron hechos durante las décadas de los 80 y 90, cuando todavía la energía solar no estaba desarrollada y se necesitaba el gas como un combustible de transición. Además, en el caso de Puerto Rico, estudios  han demostrado que hay capacidad para producir suficiente energía solar, entre estos estudios está el Puerto Rico 100. Otro factor a considerar es que los costos de la energía solar hoy son más bajos que hace 30 años cuando la tecnología de la energía solar estaba comenzando.

“Así que es completamente innecesario la estación de gas metano en Puerto Rico. No necesitamos pasar por otro combustible  para llegar a la energía renovable y, además, va completamente en contra de la política pública energética en que se supone que ya para el año próximo estemos en un 40 %. Estudios como el PR 100 determinaban como alcanzable el llegar a ese 40 %. No es necesario y lo hace un peligro innecesario”.

Flores confirmó que el aumento en el uso del gas metano va en contradicción con la misma política del presidente  Biden, que ha tomado medidas en contra de la industria de gas metano. En esa línea, señaló que sorprende el que el dragado lo esté haciendo el Cuerpo de Ingenieros y el que la agencia que regula la energía  también esté siendo bastante flexible con NFE.  “Así que no entendemos por qué a nivel de agencia está en esa dirección cuando la política pública de Biden hasta el momento incluso ha detenido nuevas plantas de gas en los Estados Unidos.  Allí se está haciendo una cosa y en Puerto Rico se está haciendo otra”.

Respecto a cuándo se comenzaría a recibir los enormes tanqueros indicó que según se ha anunciado por el USACE el dragado tomará como mínimo dos años; pero cuando el gobernador Pierluisi hizo el anuncio dijo que era para octubre de este año. Por parte tanto de El Puente, como de las comunidades, dijo que se amparan  en la comunicación de quien está haciendo el dragado, “pero nos podrían sorprender”, reconoció.

Los  presentes en la conferencia de prensa atribuyeron  al Cuerpo de Ingenieros ser cómplice de lo que pueda pasar a futuro si finalmente se permite la entrada de estos grandes barcos de gas metano. Esta agencia federal no ha realizado vistas públicas sobre el dragado de la Bahía de San Juan y tampoco ha llevado a cabo una Declaración de Impacto Ambiental sobre los efectos que tendría este proyecto en nuestro medio ambiente.

“Estamos hablando de que un accidente con este combustible levantaría una nube de gas tóxico que se extendería por millas, alcanzando zonas de Cataño, Guaynabo y el Viejo San Juan. Esto, sin mencionar el efecto combinado que puede tener este accidente en un lugar donde se manejan otros combustibles. Nada de esto se le notificó a la ciudadanía y a los posibles afectados, ¡nada!”, enfatizó el pastor Carlos Negrón Sánchez de la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo en Puerto Nuevo y representante de la Hermandad Pastoral de Puerto Nuevo.

En tanto, la coordinadora de política pública de El Puente indicó que, en términos de procedimientos,  todavía hay espacio para algunas acciones ante FERC y que a nivel federal hay varios congresistas que le han solicitado al USACE una investigación sobre el dragado. “Hay  que seguir tocando puertas y empezar a reclamar al Gobierno local”. Al respecto informó que le escribieron al alcalde de San Juan para que se expresara sobre el dragado de la bahía y la instalación de NFE, y no han recibido respuesta. Igual han cursado cartas a las oficinas de Manejo de Emergencia San Juan, Guaynabo y Cataño, así como a los directivos de las oficinas estatales y municipales de Manejo de Emergencia, pidiendo informen cuál será el plan de acción en caso de una emergencia provocada por gas metano. La respuesta de todos ha sido ninguna.

 

 

 

Kennedy por la Paz

Especial para CLARIDAD

 No sé cómo puede andarse por el mundo predicando los derechos humanos y la democracia y al mismo tiempo, con la más tranquila impunidad, actuar de una manera tan cruel y salvaje. Chomsky lo explica de un modo muy sencillo: unos tienen poder económico, militar y político, y otros no. El caso de Palestina.

Me remito a John F. Kennedy para hablar del mundo de Paz y coexistencia que Estados Unidos prefirió ignorar desde entonces. Primero, elevando el costo humano de su intervención en Vietnam. Luego, endureciendo el bloqueo contra Cuba mediante tácticas diplomáticas y por la vía de acciones más burdas como los atentados contra la agricultura y la industria y los múltiples intentos de asesinar a Fidel Castro. Y en simultaneo, auspiciando graciosamente los golpes de estado y la llamada guerra sucia en Chile, Argentina, Brasil, todo nuestro sur y Centroamérica, al tiempo que multiplicaba sus intervenciones en el Medio Oriente y África.

Las entregas de las “carpetas” acá resumen desde la óptica policial la persecución individual de decenas de miles de puertorriqueños durante una fracción de ese siglo XX. Ellas solo dan cuenta de una parte minúscula de las consecuencias del colonialismo y de esta política global de dominación.

«¿Qué tipo de paz buscamos?», preguntaba Kennedy en junio de 1963. Lo hacía pocos meses antes de ser asesinado en Dallas y a sesenta años del genocidio que se practica hoy en Gaza y toda Palestina por parte del ejército de ocupación israelí.

Dijo JFK: “No es una Pax Americana impuesta en el mundo por las armas de guerra estadounidenses. No la paz de la tumba o la seguridad del esclavo. Estoy hablando de paz genuina, el tipo de paz que hace que la vida en la tierra valga la pena vivirla, la que permite a los hombres y las naciones crecer y esperar y construir una vida mejor para sus hijos, no solo paz para los estadounidenses, sino paz para todos los hombres y mujeres, no simplemente paz en nuestro tiempo, sino paz para todos los tiempos”.

Los periodistas Katrina van den Heuvel y James Carden evocaron la trascendencia de este discurso de Kennedy en un artículo publicado meses antes de comenzar la nueva tragedia de Palestina. La traducción la hace disponible el historiador puertorriqueño Norberto Barreto Velázquez. (Ver enlaces abajo).

Para Kennedy, señalan, el espectro de la guerra nuclear al que Estados Unidos y la URSS estuvieron a un pelo durante la crisis de los misiles cubanos hizo que la búsqueda de la paz con el adversario soviético fuera un imperativo. Sin embargo, eso puso al joven presidente en desacuerdo, tal vez fatalmente, con el establishment de seguridad nacional y militar.

“El 10 de junio de 1963”, precisan en su artículo, “John F. Kennedy (JFK) fue el orador invitado a la ceremonia de graduación de American University. Ese día el presidente pronunció el que tal vez sea no solo uno de sus mejores discursos, sino también el más valiente. Ante los jóvenes recién graduados que le observaban, Kennedy invitó a sus conciudadanos a repensar la lógica imperante del conflicto bilateral con la Unión Soviética con un solo fin: promover una paz duradera”.

Uno se pregunta: ¿tiene sentido para cualquier mortal pensar en la sobrevivencia de la humanidad hoy como lo hizo Kennedy ayer? Sin duda alguna, sí. Y al parecer, no será la guerra una garantía para la paz del futuro porque ya el ser humano ha inventado la forma de acabar con la vida de todo y de todos. Esas armas nucleares ahora están al alcance de muchas manos, no solo de los imperios.

Por otro lado, si algo demuestra la perversidad de la correlación de fuerzas actual en el mundo es Gaza. La imagen es para llorar. Desde octubre de 2023 Israel declara un “temible enemigo”. A ese “enemigo” no se le puede eliminar de un golpe ni mediante una ocupación militar que ya lleva más de 75 años. Lo viable es arrasar entonces con todo lo que se encuentre a su paso: las escuelas, universidades y bibliotecas; hospitales, iglesias, fábricas, comercios, talleres, carreteras, puentes, muelles, flota pesquera, parques infantiles, centros deportivos, plazas de recreo, centros de arte y música, hogares sencillos, residencias multifamiliares, jardines y, claro está, los olivos y las flores. El asesinato de más de 15 mil niños y niñas, muchos de ellos de manera selectiva, es una apuesta demencial a impedir la reproducción física de los palestinos a largo plazo.

Así, pues, la guerra no puede ser la paz del futuro por un sencillo e ineludible imperativo moral en este siglo XXI.

Además de Palestina, el mapa geopolítico de hoy no es nada prometedor. Las intervenciones contra Rusia y China, el conflicto armado en Ucrania, la huida desesperada de poblaciones africanas de cara a persistentes conflictos armados o de la super-explotación, las aguas del Mediterráneo que sepultan diariamente cientos de seres humanos, la violencia contra los migrantes en Europa, la guerra sorda que desata la violencia generada por el narcotráfico o la imposición de títulos de propiedad sobre la tierra o el agua, las terribles desigualdades de acceso a la salud y a una vivienda digna, lo que nos depara el cambio climático o los fanatismos de la creciente derecha en Estados Unidos, todo eso y otras fatalidades hablan de un futuro incierto.

El diálogo tiene que ser edificante.

Las autoridades de Estados Unidos deben reexaminar este memorable discurso de John F Kennedy. Es necesario insistir una vez más en el valor indiscutible de las políticas de coexistencia y fijar la “paz duradera” como un objetivo prioritario de la humanidad: “no la paz de la tumba o la seguridad del esclavo”… “no solo paz para los estadounidenses, sino paz para todos los hombres y mujeres… paz para todos los tiempos”.

Referencias:

https://claridadpuertorico.com/wp-content/uploads/2024/05/Notas-Kennedy-por-la-Paz.pdf

Temen que se haya normalizado la dictadura del Gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico

 

 

“La junta es lo más cerca a un gobierno dictatorial”. Discuten su impacto a ocho años de su imposición, entre cuyas consecuencias está el debilitamiento de la agencia responsable por la integridad electoral.

Especial para CLARIDAD

Académicos del Derecho Constitucional y las Ciencias Sociales, un periodista y una activista anticolonialista coincidieron ayer en que los poderes cuasi dictatoriales de la Junta de Control Fiscal impuesta sobre Puerto Rico por Washigton, D.C. se han ido normalizando, al punto de pasar sin mayor fiscalización, pese al sufrimiento que sus decisiones infligen sobre la población.

“Me temo que, en parte, se ha normalizado la presencia de la Junta aquí en Puerto Rico”, observó el periodista Luis Valentín Ortiz, quien cubre temas financieros para el Centro de Periodismo Investigativo (CPI). Sus palabras se dieron en el panel “Los archivos de la Junta al descubierto”, que convocó ese medio, el jueves, 9 de mayo, en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, que contó también con la participación del catedrático en Derecho Efrén Rivera Ramos; la socióloga Linda Colón Reyes; y la portavoz de Jornada Se Acabaron las Promesas, Jocelyn Velázquez Rodríguez.

“La Junta no ha dejado de trabajar, aunque no aparezca en los titulares como sucedía antes… He visto una merma en la cobertura de fiscalización a la Junta. Algo que he notado que ha pasado es que se utiliza a la Junta como una entidad que realiza una denuncia, y eso es bien peligroso, porque se está validando el trabajo y los poderes que tiene”, añadió el periodista Valentín Ortiz.

Los poderes a los que hizo referencia han sido retados varias veces en tribunales de Puerto Rico y de Estados Unidos y denunciados ante foros internacionales. “Aparte del Gobierno militar de 1898 a 1900, la Junta es lo más cerca que hemos estado a un gobierno dictatorial: tiene inmensos poderes, no es electa, puede actuar en las sombras y no rinde cuentas a quienes gobierna; es decir, esa es la definición de una dictadura o de una tiranía”, puntualizó Rivera Ramos, profesor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Adicional a las medidas de austeridad, que empobrecen a la población y empeoran la calidad de vida, los dos académicos del panel subrayaron que el ente ha erosionado los principios de gobernanza democrática, al operar sin transparencia ni rendición de cuentas.

En el contexto electoral, la socióloga Colón Reyes recordó que la Junta le exigió a la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) el cierre de las juntas de inscripción donde las personas se inscribían para votar, así como reducir el 32 % del presupuesto anual de la entidad. No escatimó en aseverar que ese hecho ha socavado el aparato encargado de velar por la integridad del escrutinio electoral, al igual que lo hicieron las enmiendas que hizo el Partido Nuevo Progresista (PNP) a la Ley Electoral para, entre otras cosas, disminuir el balance de los partidos.

“Además de la dictadura de la Junta, tenemos la dictadura de unos partidos políticos en el poder… es bien dificil para el resto de la gente sacarlos del poder, desde el punto del vista legal, porque cambian la ley a su favor, de manera tal que puedan tener el control, como está haciendo la Junta”, denunció la autora del libro Herencia de la exclusión.

La reducción en la compensación laboral o la pensión de jubilación, así como el detrimento en los servicios a consecuencia del achicamiento gubernamental y la imposición de cargos onerosos para acceder a estos servicios, “no son solo consecuencias económicas y políticas, sino del estado de ánimo, de cómo la gente se siente frente a una situación ante la que prácticamente no podemos hacer nada”, dijo Colón Reyes. “No nos dejan espacio a alternativas consensuadas”, añadió.

La activista Velázquez Rodríguez contó que con el surgimiento de Jornada Se acabaron las promesas intentaban retar la narrativa de que ese instrumento venía a solucionar los problemas de corrupción del país. Una vez impuesto, su objetivo pasó a “ser una voz que impidiera que se normalizara; que se siguiera denunciando y haciendo latente la presencia de la Junta como un ente dictatorial”.

La década que llevaba el país en recesión económica y bajo la imposición de políticas neoliberales servía de evidencia suficiente de que existía un riesgo de que la gente se acostumbrara o cansara de luchar, tal como percibió que sucedió con los despidos masivos y el cierre de escuelas que se comenzaron a aplicar entre 2006 y 2009.

Una herramienta para seguir cuestionando

El panel se realizó como parte de la estrategia de lanzamiento de la plataforma El buscador de la Junta, con que el CPI hace público o más accesible sobre 50,000 documentos relacionados al ente fiscal y al proceso de reestructuración de deuda que dirigió por delegación del Congreso de Estados Unidos. La actividad surge, además, a un año de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos prohibiera a la ciudadanía y a la prensa tener acceso a documentos producidos por la Junta de Control Fiscal, sin entrar en los méritos de la controversia sobre si ese ente tiene inmunidad.

La directora del CPI, Carla Minet, indicó que la herramienta es la respuesta del medio a la falta de transparencia de este ente. “Si pensaron que esto iba a reducir nuestro ímpetu de fiscalizar a la Junta, se equivocaron”, afirmó al recalcar también el rol del periodismo en contextualizar los documentos. El buscador incluye una serie de correos electrónicos de la Junta, así como comunicaciones del Tesoro Federal sobre la nominación de los miembros de la JCF. Ambos archivos los obtuvo el CPI mediante una demanda por acceso a la información.

El decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, Julio Fontanet, celebró que la herramienta permita “seguir cuestionando a la Junta, la falta de transparencia, los conflictos éticos que ocupa y seguir cuestionando cómo sus miembros se han enriquecido de las posiciones que ocupan”.

Como periodista, la motivación de Valentín Rodríguez al acceder a esos documentos es tratar de describir la relación entre la Junta y los puertorriqueños, particularmente, cómo los poderes de ese ente afectan a la población. Leer las cartas que sometieron los pensionados del Gobierno de Puerto Rico como acreedores no asegurados en el caso de quiebra le permitió, por ejemplo, palpar la agonía desde su propio puño y letra.

Entre las revelaciones de los documentos que han hecho disponible al público, se evidencia también cómo miembros del Congreso le exigían la privatización de la AEE y presionaban directamente a la exdirectora ejecutiva de la junta. Además, los correos electrónicos del Tesoro Federal revelan lo que el Gobierno de Barack Obama consideraba importante al seleccionar a los miembros de la Junta, con las preguntas que les iban a hacer en las entrevistas; entre ellas, qué pasos tomaría la Junta para evitar la percepción de los puertorriqueños de que es un gobierno neocolonial.

En reacción a esa correspondencia interna, la portavoz de Jornada se Acabaron las Promesas se mostró poco sorprendida porque el colonialismo “implica que no tenemos muchos derechos y somos presa de los caprichos del Congreso de Estados Unidos y del presidente… Ahora se ven más descaradamente”.

Velázquez Rodríguez reconoció que en un principio algunos activistas como ella, sindicalistas y abogados eran voces solitarias debido a las estrategias publicitarias para minimizar la desprobación de ese ente en la opinión pública. “Había un aparato mediático fuerte impulsando la Junta, hablando de la corrupción, que a la gente le preocupa genuinamente. Se anclaron de un problema real”, recordó la activista.

Otra de las representaciones públicas que se ha hecho es la apariencia de lucha o rivalidad entre el Gobierno de Puerto Rico y el ente. “Parece que están peleados, pero en realidad —cuando uno ve trasbastidores— hay una relación mucho más estrecha de la que la gente tiene noción”, comentó Valentín Rodríguez, en referencia a los funcionarios de La Fortaleza y la Autoridad para la Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF).

Los efectos de la determinación en el futuro

La decisión del Supremo Federal de que la Ley Promesa no autoriza las demandas contra la Junta plantea una cuestión de estrategia de cara al futuro en cuanto a cómo adelantar los reclamos democráticos del pueblo de Puerto Rico.

“La Junta va de haber solicitado inmunidad a haber conseguido total impunidad. Eso es realmente lo que se ha logrado con la decisión”, puntualizó el profesor Rivera Ramos.

El abogado recordó que se trata del quinto caso del Tribunal Supremo federal sobre Puerto Rico en un período de ocho años. A su juicio, este caso “actúa como una especie de remache de los cuatro casos anteriores sobre Puerto Rico”. Entre 2015 a 2023, el Supremo Federal decidió que Puerto Rico carecía de poder para pasar una ley de quiebra criolla (Puerto Rico v. Franklin California Tax-Free Trust); no goza de soberanía para afectar la cláusula de doble exposición en los casos criminales porque el Congreso de Estados Unidos es quien retiene el poder sobre los territorios (Pueblo v. Sánchez Valle); los nombramientos de los miembros de la Junta de Control son constitucionales (FOMB v. Aurelius Investment, et al); no le cobijan los mismos derechos que a la ciudadanía estadounidense en cuanto al Seguro Social por Incapacidad (United States v. Vaello-Madero) y la Ley PROMESA le otorga inmunidad a la Junta frente a demandas (FOMB v. CPI).

En un aparte con CLARIDAD, Rivera Ramos indicó que realmente ha quedado demostrado que el Supremo Federal está para reafirmar el poder de la metrópolis sobre Puerto Rico, por lo que esa vía judicial no provee una alternativa objetiva real para remediar controversias de derechos de los puertorriqueños.

Por su parte, la directora del CPI afirmó a este medio que la misma Ley PROMESA establece que los litigios solo se pueden llevar en el Tribunal de Estados Unidos. “Nunca tuvimos otra opción que demandar en ese foro. Entendimos que no había escapatoria… El resultado no fue el deseado, pero retamos el abuso de poder y pusimos al descubierto, en su versión más contemporánea, la realidad colonial a la que estamos sujetos los puertorriqueños, perpetuada por la Junta y por el sistema de justicia federal”.

A futuro, el CPI organizará una serie de talleres educativos para que la población pueda usar El buscador de la Junta como herramienta de fiscalización y denuncia contra esa entidad.

 

 

 

 

 

Las cárceles son claves para el PNP

 

CLARIDAD

¿Por qué no han despedido a la actual secretaria del llamado Departamento de Corrección y Rehabilitación, Ana Escobar, a pesar de los escándalos en que está inmersa? En primer lugar, porque cumple una función destacada en la campaña de reelección de Pedro Pierluisi, donde los buenos cuadros políticos no abundan. En segundo lugar – y esto es lo más relevante- por la importancia que el DCR tiene para el Partido Nuevo Progresista desde que hace 44 años cambiaron la legislación electoral para darle el derecho al voto a los confinados.

Vayamos por parte.

El Departamento de Corrección y Rehabilitación tiene un nombre de mentira porque ni corrige ni rehabilita. Pero esa manipulación con los nombres es bastante común. En Estados Unidos, por ejemplo, lo que antes se llamaba Departamento de Guerra ahora se llama Departamento de Defensa, a pesar de que ninguna de las guerras en que se ha involucrado desde que le cambiaron el nombre ha sido defensiva. En cuanto a “Corrección”, el nombre más apropiado debiera ser “Administración o Negociado de Prisiones”, porque se limitan a administrar el encarcelamiento de personas, nunca a corregirlas ni mucho menos a rehabilitarlas. El pomposo nombre tiene, como vemos, mucho cinismo.

Además de administrar prisiones, el Departamento que dirige Escobar, ha sido desde hace tiempo, sobre todo durante los cuatrienios en que gobierna el Partido Nuevo Progresista (PNP), una importante oficina para el control y movilización política de una población cuyos votos pueden decidir cada cuatro años el resultado de las elecciones.  En un país donde la diferencia entre quien gana y pierde las elecciones es a veces de algunos miles de votos, los casi ocho mil confinados que de ordinario pueblan las prisiones pesan de forma significativa en el resultado final de una contienda. Ahí reside la gran importancia que Ana Escobar tiene para el PNP y más aún para Pedro Pierluisi.

Para ubicarnos en la importancia política de este asunto debemos ir al momento en que nace en la legislación puertorriqueña que otorga el derecho al voto de los confinados. En el pasado, el encarcelamiento de una persona implicaba la pérdida de derechos civiles, incluyendo el derecho al voto. Así todavía es en otros países. En Puerto Rico esa realidad no cambió con la aprobación de la Constitución en 1952 ya que esta se limitó a reconocer la plenitud de derechos a las personas encarceladas, pero una vez cumplieran la su sentencia, prohibiendo el discrimen con ellos. Antes y después de la Constitución se le reconocía derecho al voto sólo a personas encarceladas por delitos menos grave. A las otras, que eran la mayoría, el encarcelamiento también implicaba la “interdicción civil”. Todo eso cambió cuando se aprobó la Ley Núm. 3 de 8 de septiembre de 1980, que enmendó la legislación electoral para otorgarle el derecho al voto a los confinados sin importar el delito por el que cumplen condena. En las elecciones de ese año -noviembre de 1980- por primera vez votaron miles de confinados.

En aquel momento la medida se promovió como un reconocimiento de derechos civiles, pero ese no fue el objetivo que movió al PNP, que entonces controlaba tanto el Ejecutivo como la Legislatura. Para el entonces gobernador Carlos Romero Barceló, que afrontaba una campaña de relección cuando ya el escándalo por el asesinato de dos jóvenes en el Cerro Maravilla lo arropaba, más que como legislación protectora el derecho al voto de los confinados fue una tabla de salvación. Con el control absoluto que tenían de la rama ejecutiva, se dispusieron a movilizar lo que entonces se llamaba Administración de Corrección para que el trabajo político dentro de las cárceles les garantizara el apoyo masivo de los nuevos votantes.

La historia de las elecciones de 1980, las primeras donde se manifestó el voto de las personas encarceladas, es muy conocida. La noche de las elecciones se suspendió el conteo de votos cuando los resultados parecían adversos a Romero Barceló, quien de todos modos se proclamó ganador desde Fortaleza. Más tarde, en un recuento muy controvertido que duró meses, la Junta de Elecciones reconoció vencedor a Romero por apenas tres mil votos. Obviamente, aquel grupo que el PNP se apresuró a incluir en padrón electoral a dos meses de las elecciones, resultó decisivo para que pudieran adjudicarse un triunfo que realmente no obtuvieron.

Lo ocurrido en 1980 se ha mantenido inalterado porque la población encarcelada resulta vulnerable para la manipulación política, a manos de los cuadros que el PNP colocó y mantiene en la estructura del DCR. Sólo ellos tienen acceso a una población que resulta doblemente cautiva. Gracias a ese control, elección tras elección, el porcentaje de votos que allí obtienen es siempre muy superior al que logran en el País.

El escándalo en que está ahora inmerso el DCR, tras la liberación fraudulenta de un asesino que muy pronto volvió a asesinar, debió haberse zanjado ya con la renuncia o despido de la persona que lo dirige. Pero esa persona que encabeza el Departamento es la misma que controla la maquinaria que cada cuatro años moviliza miles de votos para el PNP. Por eso es tan difícil desprenderse de ella.

El negocio de la estadidad:¿auge o bancarrota?

 

 

Especial para CLARIDAD

 

Los dirigentes principales del Partido Nuevo Progresista (PNP) elaboran continuamente una retórica sobre el avance hacia la estadidad. No parece importar si la realidad, en algún sentido u otro, choca con dicha propaganda. Hay un hecho innegable: el PNP necesita esa retórica para su sobrevivencia electoral. Parece haber un consenso en el país sobre la sólida organización electoral del PNP. Sus figuras más notables equiparan la efectiva maquinaria del partido con el imaginario avance hacia la estadidad. Sin embargo, en el interior del PNP no se percibe ninguna reflexión seria sobre la complejísima crisis que agobia al país. Tampoco se deja ver en el PNP intento alguno por estudiar su crisis política interna. Todo se reduce a la pertinencia o no pertinencia de la actual primaria. En lugar de enfrentar la primaria a la gobernación como un síntoma, los partidarios del gobernador la ven como algo innecesario e imprudente.

Aunque sea a grandes rasgos, las próximas primarias y las elecciones de noviembre deben ser analizadas atendiendo los cambios económicos de los últimos años. El gobernador continuamente afirma que la crisis ha sido superada y con su gobierno la economía ha entrado nuevamente en un proceso de crecimiento. Apoyándose en el nuevo dinamismo económico se ha propuesto ser el primer gobernador en revalidar desde las elecciones de noviembre del 2000. El dato es sobresaliente: desde el 2000 ningún gobernador ha logrado la re-elección. La novedad de la situación es que Pierluisi, como gobernador electo, enfrentará un reto en primarias por primera vez en la historia. Con otra novedad adicional: quien lo reta es una mujer.

El 8 de mayo de 2024, Gustavo Vélez publicó en El Nuevo Día un artículo titulado “¿A dónde va el dinero del consumidor puertorriqueño?” En los primeros párrafos hace una observación importante: “Por primera vez, los gastos de consumo han excedido la producción agregada de la economía medida por el Producto Bruto, $81,550 millones en el 2023. Todas las cifras están en términos nominales, por lo que la inflación es un factor importante para considerar”. Aunque no fue en 2023 cuando sucedió por primera vez que el ingreso personal superó el Producto Bruto, lo que señala Gustavo Vélez, defensor incuestionable del neoliberalismo, es significativo. Desde 2020 ha venido manifestándose el fenómeno aludido. Las cifras son muy reveladoras. En la última década, entre 2013-2023, ha habido un aumento de alrededor de treinta mil millones de dólares en el ingreso personal de los consumidores en Puerto Rico. En el 2015, las transferencias federales a individuos fueron de $16,863.1 millones. Esta cifra aumento a $33,432.9 millones en 2023. Como puede verse, las transferencias casi se duplicaron. El fenómeno reconocido por Gustavo Vélez se debe principalmente a la transferencia masiva de fondos federales a Puerto Rico como resultado de los desastres naturales-sociales a partir del Huracán María hasta la pandemia comenzada en 2020.

No cabe duda de que a partir del 2020 el gobierno de Pedro Pierluisi ha sido favorecido por el marcado influjo de los fondos federales. Para los proponentes neoliberales en Puerto Rico, apoyados actualmente en el hermoseado concepto de “libertad económica”, parece no existir ningún escándalo en proponer como dogma inflexible la superioridad del sector privado frente a la incapacidad del sector público y al mismo tiempo celebrar la llegada masiva de fondos públicos del gobierno federal. Tampoco parecen inmutarse los estadistas de nuevo cuño cuando reconocen que la llamada vitalidad de la economía se debe a fondos federales, muchos de los cuales no son recurrentes. Mientras el hacha va y viene, estos novoestadistas, que constituyen una reducida claque, viven en un festival de contratos, inmersos en un ambiente de alarmante corrupción local y federal. Un partido político que ha sido el proponente más vigoroso del neoliberalismo, arrastrando en íntima compañía al Partido Popular Democrático (PPD), con su propuesta de introducir las categorías mercantiles en el sector público, no ha podido evitar que el objetivo principal del mercado en nuestra sociedad, el motivo de la ganancia, se haya introducido en el interior de todos sus poros. El afán de enriquecimiento a corto plazo y sin mucho esfuerzo, impulsado desmedidamente desde el gobierno de Luis Fortuño, ha causado estragos en el interior del PNP.

Estos dirigentes estadistas de nuevo cuño, criaturas maduras del movimiento neoliberal colonial, viven un verdadero delirio. Piensan que la maquinaria de imprimir dinero de nuestro “bondadoso” imperio no tendrá fin. No parecen tener conciencia de la formidable deuda pública de Estados Unidos, acercándose ya a los $35 trillones. Nadie sabe con certeza cuándo vendrá el quiebre de esa maquinaria de endeudamiento. Mientras tanto la claque de comerciantes de la estadidad baila alegre al son de su negocio. Y consecuencia de ese negocio es la actual primaria del PNP para la gobernación. La batalla es inevitable y nunca ha sido tan cruda y violenta. Sufre del aguijoneo del aluvión de fondos federales y su atmósfera pegajosa de corrupción. Nada podrá controlar las fuerzas que ahí se despliegan porque responden a un poderoso impulso irracional.

La pregunta inevitable es: ¿por qué si la barca apolillada del gobierno flota sobre las olas de miles de millones de dólares de fondos federales, no encuentra un amplio apoyo de la población? En el contexto de la creciente dependencia de Puerto Rico, con la lógica de los actuales mercaderes de la estadidad, el gobierno debería estar flotando con seguridad hacia una victoria. ¿Qué explica la caída electoral de los 1, 025,965 votos que obtuvo Fortuño en 2008 hasta los 427,016 que recibió Pierluisi en 2020? Los casi 600,000 votos perdidos no pueden explicarse con la reducción poblacional desde 2008. Responden a una crisis política vinculada a la crisis económica del país, ambas atadas al neoliberalismo o la llamada libertad económica. Entre 2017-2020 en la economía y sociedad de Puerto Rico se han dado flexiones o cambios significativos que tienen que ver con la polarización de la riqueza, su pésima distribución, con la dinámica poblacional, con más muertes que nacimientos, y con una agudización de la dependencia de fondos federales. ¿Cómo reaccionarán los electores este año ante el aluvión de fondos federales?

En un contexto de empobrecimiento de grandes sectores del país, los políticos empresarios que mercadean la estadidad han tenido su danza de los millones. Pero han perdido su engranaje con la población maltratada. Además, los fondos federales de reconstrucción del país no llegan con efectividad a los necesitados porque entre ellos y los fondos asignados se interpone la rapacidad de un ejército de contratistas estadounidenses y locales. Una profunda contradicción camina por el interior del movimiento llamado estadista: mientras una claque se ha enriquecido bajo la sombra neoliberal, vendiendo la riqueza del país, lo han hundido en la dependencia y han obstaculizado notablemente el camino hacia la estadidad. El individualismo de mercado ha rendido dividendos para esa claque, pero ha convertido lo que quedaba de un ideal, en un vulgar negocio. La llamada libertad económica ha profundizado la condición colonial.

Del PPD no hay mucho que decir. Abandonó su programa histórico, vendió su alma, y corre como un fantasma al lado del PNP. El bipartidismo es hoy una misma criatura con dos caras. El miedo los corroe y recurren a medidas vergonzosas para descalificar contrincantes. Retóricos de la empresa privada, viven sin avergonzarse de fondos públicos federales. ¿Serán esos fondos una balsa para el naufragio bipartidista o seguirá su rumbo la caída, con la muerte que anticipa?