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La happycracia como solución y método alternativo del mercado sociopolítico de Puerto Rico

 

 

Especial para En Rojo

 

Tomando como punto de partida el momento histórico- cultural que se vive, tanto a nivel micro como macrosocialmente, del saque puede apreciarse un tipo de rompecabezas como la flagrante tercera guerra mundial. Lo característico de este hecho y fenómeno social son las desestabilizaciones socioeconómicas que sacan a flote los múltiples choques civiles entre Estado versus pueblo. Dichos efectos secuenciales se evidencian con mayor detención ya postcovid-19 debido a que el encierro mismo, distanciamiento social “forzado”, inoculación de rebaño, entre otros parámetros de corte tanato-políticos (planificación técnica de la muerte) afloraron a la progresiva sucumbida del globo terráqueo.

Al situarnos en un año muy particular lleno de diversas eventualidades bajo distracción u ofuscamiento como es el avecinamiento de las elecciones, juegos olímpicos, integración de Irán y Gaza al campo de guerra entre Israel versus Palestina, la incesante inflación y deflación en Latinoamérica, integración de la inteligencia artificial al campo intelectual/académico, la esquizofrenia colectiva entre otros acontecimientos sin precedentes, resulta imprescindible traer a la mesa demagógica-populista el método happycrático . Mediante estos giros sociopolíticos y psicoemocionales irreversibles que van forjándose desde hace unos dos lustros atrás, ha ido emergiendo en países en vías de desarrollo y coloniales como Puerto Rico toda una tautología de cómo llevar a cabo el estado de aplatanamiento y/o autoenajenación social.

En efecto, si ejemplificamos la recreación retórica de transmitir la coacción psicoemocional de las masas a nivel social en estas delicadísimas fases beligerantes y posthumanas en que nos situamos, el remedio distorsionador que propulsa el modelo sociopolítico actual es la happycracia. Tanto es así, que la panacea que inyectan los medios de comunicación de masas (podcasts, radio, televisión, prensa e influencers fatulos) para aplacar esa sensación de ansiedad y/o desestabilización psicosocial es la “Casa de los famosos”.  De este modo, la agresiva propaganda politiquera que anda arropándonos por doquier, también refuerza el imaginario social. Así que, el disque “libre” derecho democrático al voto pueda ilustrarse a flor de piel e incluso minimizarse con la feroz contienda que traen consigo las fallidas primarias de este próximo 2 de junio del 2024; es un claro producto de la lobotomización idónea que emana el circo mediático de “La casa de los famosos”. Ahí es que reside la idealización profética de vanagloriar figuras como Maripily, Patricia Corcino o al mismo Clovis del presente programa secular para contrarrestar la ignominia sociohistórica que afronta, tanto Puerto Rico como la sociedad cosmopolita civil que habita en la isla.

Según Cabanas & Illouz (2021) el concepto de la happycracia apuntala a las nuevas prácticas de control, gestión y toma de decisiones intersubjetivamente. Una excelente muestra de esta actividad lo es vía virtual sea con la medición de lo que nuestros “likes o me gusta” para aprobar un posible enaltecimiento a la definición identitaria, personal, simbólica e imaginaria ante el mundo. Revistas de alto impacto como es “Harvard Business Review” señalan que el impacto que tiene la felicidad en las sociedades moderno-tardías/informáticas es imprescindible para definir e inclusive resaltar lo qué sería un buen civil contemporáneo. (p.108, 2010).

Así que, si entrelazamos bien el sinsentido que cobra la “Casa de los famosos” en los constantes bombardeos que recibe la psicología de masas con la “Maripily-maniacomanía” cosechando “valor y sacrificio” la traducción de este sinsabor adquiere un sentido significativo para el imaginario social puertorriqueño. Tales manifestaciones van interpretándose, concibiéndose y visualizándose en el nuevo imperativo happycrático de rellenar ese vacío y desesperanza vía informativa que meritoriamente debería difundir el aparato ideológico mediático.

Quiérase decir, que son las mismas crisis socioeconómicas las que propulsan una resignificación axiomática del mercado como bien nos expone Deleuze & Guattari (1973) dado que es bajo ese proceso que el capitalismo se atempera las circunstancias del momento. Este evolutivo, pero sutil efecto ha hecho allanar silentemente al dolor en un mero tormento corpóreo pasajero siguiendo la línea del filósofo norcoreano Byung Chul-Han (2021).

La pertinente metodología que facilitó sentar las bases para que el dolor pueda ser cosificado fue la misma pandemia. Esta, gracias a los grandes intereses financieros farmacéuticos como Pfizer, Moderna, Janssen, etc. más allá de perseguir una sociedad sana y salva, edificaron una cuasi “perfecta” atmósfera de “felicidad”. Dicho antídoto fue vaticinado en conjunto a la forzada agenda sociopolítica del venidero regreso a la “normalidad” y “plenitud”, hechos que sabemos que jamás se han aproximado a lo que éramos sociohistóricamente, ¿Cómo logró orquestarse este tácito crimen? Ha sido mediante el desarrollo de la carencia de sentido, la avidez de novedades, satisfacción inmediata, búsqueda de la felicidad, hiperconsumo y la fabricación de necesidades que la happycracia logra enmarcar en productos fetichizables o ideales para sobrellevar la vida cotidiana.

Por tal motivo, según nos subrayan Cabanas & Illouz (2021)

La felicidad se ha erigido como un producto tan central en el capitalismo del siglo XXI porque las mercancías emocionales de la felicidad no se limitan a ofrecer al consumidor momentos de alegría, tranquilidad, evasión, esperanza, reafirmación, etc. sino, principalmente, porque de forma más o menos explícita estas mercancías emocionales convierten a la felicidad en un estilo de vida, en una mentalidad y, en último término, en un tipo de personalidad para definir en términos psicológicos el ideal neoliberal del ciudadano contemporáneo. (p.123)

Es en ese sentido, que en lugar de estar ejerciendo una democracia representativa a nivel isla como es la que nos han hecho impulsar, se nos insta en el fondo un remedio paliativo como nos delinea Chul-Han (2021). Frente a esta autoinducida condición, queda en nosotros no solo desbancar el erróneo concepto vulgarizado que hemos hecho acerca de la búsqueda de la felicidad neoliberal el cual desvirtúa lo qué es dolor. Además, es fundamental el resignificar al mismo dolor.  Y esto es más que meritorio puesto que el famosísimo aforismo de Nietzsche muy adelantado a su tiempo dijo “Lo que no te mata te hiere de gravedad y te deja apaleado, que luego aceptas cualquier maltrato y te dices a ti mismo, que eso te fortalece”. De ahí la necesidad de salir de las zonas de confort de los espacios hogareños, virtuales, laborales y ociosos para sacudir la retoma de la conciencia social así vamos despertando del letargo happycrático. Gran parte de todo este modelo sociopolítico proviene de encontrar ciertos símbolos y personajes míticos para rendirle culto a sus arduas hazañas. Considero que, una de las efigies que más se alinearían a dichas críticas es la de la célebre estadía de Maripily versus su archirrival “Lupillo” en la “Casa de los Famosos” mientras el país plus mundo se nos desintegra entre la corrupta Junta de Control Fiscal, privatización de los servicios básicos como la educación, cierre de departamentos y cursos en la Universidad de Puerto Rico, mayor criminalidad y feminicidios, entre otras rampantes problemáticas.

Es por ello, que, para concluir con esta reflexión, resulta pertinente el reconceptualizar nuestra noción imaginaria, simbólica y “real” de lo que es ejercer la felicidad debido a que esta siempre ha sido más que un sentimiento que no se internaliza o externaliza, sino más bien que se experimenta desde nuestra experiencia individual según nos declara Nietzsche (1881) en su emblemático texto “Aurora”. Por tal razón, es que la búsqueda de la felicidad aparece como un condicionamiento político de control el cual más allá de ser una sensación muy individual, es a su vez un “issue” o problema social de estos tiempos ultrarrápidos.

Referencias

Baudrillard, J. (2014). La sociedad de consumo. Siglo XXI. México.
Cabanas, E. & Illouz, E. (2021). Happycracia. Paidos. España.
Castoriadis, C. (2007).  La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets. Argentina.
Chul-Han. B. (2021). La sociedad paliativa. Herder. España.
Deleuze, G. & Guattari, F. (1973). El Antiedipo. Paidos. Argentina.
Nietzsche, F. (1881). Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales. Biblioteca Edaf. España.

 

Ángel Vázquez: “Puerto Rico no termina en nuestras costas”


El actor compartió, con En Rojo,  sus expectativas y motivaciones para su próximo monólogo

 

Especial para En Rojo

En un escenario que simulará un apartamento “encantador y viejo” de Harlem, el actor Ángel Vázquez presentará“The Other Side Story”, su más reciente obra que trabaja temas relacionados con la identidad puertorriqueña, en un contexto diaspórico. Las dos funciones se estrenarán, en Santurce, en el Teatro Francisco Arriví en Santurceslos próximos 18 y 19 de mayo.

“Esta presentación es la antítesis de West Side Story. La idea de este monólogo que, a diferencia de lo usual, también es un musical, es rescatar esas voces verdaderas que viven fuera de Puerto Rico”, explicó el actor en entrevista con En Rojo.

De igual forma, Vázquez aseguró que, en el proceso de creación, empleó técnicas del realismo mágico para ilustrar el ambiente de la obra, que incluirá diez personajes de diferentes épocas y basados en personas reales.

“La obra es netamente puertorriqueña. Aunque el monólogo comienza dando la impresión de ver West Side Story, luego cambia a ese estilo latino conocido”, destacó el también compositor de la pieza teatral.

Para Vázquez, este monólogo representa una oportunidad para transmitir “la otra cara” de los puertorriqueños que viven en Estados Unidos. Una cara que se despoja del imaginario “violento”que el actor reseña de otras obras, como West Side Story, punto de partida de esta nueva obra.

En esta historia, que nace tras la experiencia de Vázquez en Nueva York, se invierte la idea acostumbrada de un puertorriqueño en negación de su patria o que prefiere a los Estados Unidos. Un personaje que, tras arribar al extranjero desde su Borinquen, encara y desentraña las historias de quienes, muchos años antes, partieron del archipiélago.

“[Desde la diáspora] tienes que crear una conciencia para no asumir roles que no son los nacionales. Aun así, hay terceras, cuartas y quintas generaciones de personas que se afirman puertorriqueñas”, recalcó el también autor de “Hecho en Puelto Rico”.

En esas historias que descubre el protagonista, se presentan las vidas de diversas generaciones que han conformado la comunidad diaspórica desde el siglo pasado, desde la época del programa industrial “Manos a la obra”.

Para armar la obra, contó Vázquez, se requirió de un trabajo “de dramaturgia, investigación y cuasiperiodístico”que decodifique la historia y la haga más accesible a quienes compartan el sentido de puertorriqueñidad. Sentido que, como relata la obra, se extiende hasta las costas pacíficas de Hawái.

“Puerto Rico no termina en nuestras costas. Existen nichos- o pequeñas patrias- en los barrios y comunidades de otros espacios. No se puede contar la historia de Puerto Rico sin contar la historia de quienes, también, se sienten puertorriqueños y puertorriqueñas desde otro lugar”, acotó Vázquez.

Esas distintas comunidades, reconoció el actor, han apoyado diversas luchas sociales a favor de la independencia de Puerto Rico, los derechos de la clase trabajadora y un sinnúmero de causas que, con el tiempo, han marcado la historia nacional.

La obra ha sido un éxito en estados como Pensilvania, Nueva York, Connecticut y Florida, cuyas poblaciones tienen más boricuas que el archipiélago caribeño. Con excepción de la reconocida canción “America”- de la famosa película de 1961- todas las canciones de The Other Side Story son composiciones de Vázquez, y musicalizadas  por Carlos “Tato”Santiago. Asimismo, Ernesto Concepción dirige, cuyo libreto escribió  el actor de la obra. Por su parte, Marcelino Alcalá organizó la coreografía.La obra forma parte del 61er. Festival de Teatro del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

 Los boletos del monólogo teatral, que valen $15, están disponibles en TicketCenter para sábado, a las 8:30 p.m. y domingo, a las 4 de la tarde.

 

Actividad solidaria por la crisis social de Haití

 

Entre testimonios, información actualizada y música, las personas presentes reconocieron las contrariedades que enfrenta la hermana nación

Especial para CLARIDAD

 El pasado viernes, 8 de mayo, el Comité de Solidaridad con Haití convocó un acto de solidaridad en pro de Haití, por las distintas problemáticas que asedian al país caribeño. El encuentro comunitario, que se dio en la Placita Roosevelt, contó con dos carpas informativas, una proyección de imágenes de la situación y una bomba caribeña dedicada a La Española occidental.

En la actividad, el Comité repudió la posible solución a la crisis haitiana, propuesta por la comunidad del Caribe (CARICOM) y apoyada por otros países, como Bangladesh.

Lucy M. Millán Ferrer, al lado Erasto Nieves, miembros del Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití.

“El gobierno de El Salvador volvió a manifestar que podía enviar tropas, ofrecimiento que había hecho desde enero. No hay que olvidar que los países que mueven sus ejércitos para conformar la intervención extranjera reciben cientos de miles de dólares por esa gestión”, denunció Magali Millán Ferrer, portavoz de la organización.

Por su parte, el doctor Paul Latortue advirtió sobre los preparativos que EE. UU. acomoda en Haití. De acuerdo con Latortue, más de 100 vuelos equipados y listos para entrar esta semana, ingenieros y otras muestras auguran la anticipada intromisión imperial.
“Esto está en marcha. No hay soldados todavía, pero los preparativos están”, aseguró Latortue.

Profesor Paul Latortue. Fotos Alina Luciano

De igual forma, el doctor Latortue recordó la aportación de la comunidad cubana en Puerto Príncipe, además de la contribución médica de Cuba, país al que considera que “se entiende bien con Haití”. En esa línea, Latortue mencionó que “el contacto con Haití ayuda al puertorriqueño a reconocer su caribeñidad”.

En la representación artística, el grupo Paracumbé tocó al ritmo de la bomba puertorriqueña y caribeña. Siete integrantes, cuatro percusionistas, un coro variado e intérpretes de bomba avivaron la plaza pública. El grupo, dirigido por el profesor Emanuel Dufrasne González, recalcó la precariedad que encara el pueblo haitiano, a 220 años de su independencia.

“Con tristeza de ver cómo una gente que tanto lucha por el bienestar de su país, sea el gobierno su peor enemigo. Que no permite que haya las mínimas condiciones de calidad de vida que debe haber en cualquier país del mundo”, manifestó Nelie Lebrón, cantante del grupo musical.

Los tambores unen al Caribe, de acuerdo con Lebrón, también profesora en el Conservatorio de Música. En toda representación de bomba, cuenta la voz del grupo, se da un “diálogo” entre el instrumento y el bailador. La dinámica entre los movimientos del intérprete y las manos del tambor agudo crean este diálogo. Piezas como “Mamá, cuídame a Belén”, “Palo e’ bandera” y otras canciones del repertorio de Paracumbé.

“Paracumbé se dedica, mayormente, a rescatar canciones de la tradición de la bomba […] cuando nos preguntan en qué idioma ustedes cantan, pues no sabemos porque el idioma se ha perdido con el tiempo”, reveló la profesora Lebrón, quien trabajó más de 40 años en la docencia. De estas piezas, el grupo presentó una en honor al atribulado pueblo de Haití.

Otro de los ritmos expuestos por Paracumbé guarda relación con el merengue moderno, como se escuchó en la pieza “Haití, L’Isle Magique”. El coro, un poema en creole que destaca las bellezas de Haití, fue refinado por el acordeón y la percusión del reconocido grupo.

Como parte del esfuerzo de concienciación, una de las carpas vendió copias del libro del arquitecto Edwin Quiles, “El haitiano que hablaba inglés”. La historia, que forma parte del Proyecto Sembrando Esperanza, narra la experiencia de Quiles durante la construcción de la Escuela Solidaritè en el municipio de Leogane, que queda a dos horas de Puerto Príncipe.

“Sembrando la Esperanza en la Niñez Haitiana se estableció en el 2013 y consiste en proveerle alimentación a más de 500 estudiantes que actualmente asisten a la escuela, la cual inicialmente contaba con 300. Esto lo hacemos debido a las condiciones de empobrecimiento del país y el riesgo de desnutrición de la matrícula escolar”, reza el documento de la iniciativa del Comité, que inició luego del terremoto devastador de 2010

Con donaciones anuales de distintos pagos, el proyecto subsidia sus esfuerzos por aliviar las problemáticas que se ciernen sobre Haití, un país rico en minerales y gente que, actualmente, vive sumida bajo un abuso que ha cobrado, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 2,500 vidas.

 

 

 

 

Energía desde supertanqueros, inaceptable oferta de New Fortress Energy

Fotos del buque IS INEOS Independence en el puerto de New Fortress Energy en la zona portuaria de San Juan, Puerto Rico el 3 de marzo del 2022.

 

En el 2019, dos años después que el huracán María derrumbara la totalidad de nuestro sistema eléctrico, y tras la aprobación de la Ley 17 de ese año, Puerto Rico se comprometió a satisfacer sus necesidades energéticas con energía proveniente en un 100 por ciento de fuentes renovables para el año 2050.

Hoy, casi cinco años más tarde, el avance de dicho objetivo está seriamente retrasado, y el gobierno de Puerto Rico, en acuerdo con -o quizá forzado por-la dictatorial Junta de Control Fiscal, ha dado paso a un caótico proceso de privatización de nuestro sistema eléctrico, a manos de dos compañías privadas extranjeras, LUMA Energy y New Fortress Energy, ambas operadoras principalmente de gas natural. A la subsidiaria de New Fortress creada especialmente para Puerto Rico, con el nombre de Genera PR, se le contrató para la generación de energía y la conversión de nuestras plantas a gas natural, mientras su compañía matriz opera un terminal de dicho gas licuado en la Bahía de San Juan. Una especie de monopolio sin declarar del gas natural como combustible preferido para la tan cacareada y poco confiable, transformación de la red eléctrica de Puerto Rico.

¿Cómo armoniza esta decisión con la ley que mandata alcanzar el objetivo de producir el 100 por ciento de energía en Puerto Rico de fuentes renovables para el año 2050?  Sencillamente no armoniza. Impulsar el desarrollo de una gigantesca operación de gas natural licuado en San Juan y áreas limítrofes, no solo es contrario al objetivo de la energía renovable, sino que tiene el efecto de continuar profundizando nuestra dependencia de combustibles fósiles para generar energía, que son malos para el ambiente y  la salud de nuestra gente, y con un enorme potencial de riesgo de destrucción.

Además, lo del terminal de gas se complica más porque New Fortress pretende ahora que atraquen  supertanqueros de gran tamaño en nuestra Bahía para, desde alli, diz que «garantizar» el almacenamiento y flujo estable del gas licuado a través de las líneas submarinas hacia las plantas. El gobierno de Puerto Rico ha dado curso al dragado de la Bahía para ampliar el calado que facilite el anclaje de los supertanqueros. Esto es prueba de que nuestros gobernantes viven de espaldas a los mejores intereses de Puerto Rico, porque es  incongruente reparar un daño con otro daño y engañar a nuestro pueblo con mentidas soluciones energéticas que solo beneficiarán a los mercaderes de combustibles fósiles y continuarán perjudicando la salud de la gente y del medioambiente, y colocando a la población de las áreas aledañas al terminal a riesgo de plotenciales explosiones o escapes de gas.

El metano es el principal componente del gas natural. Es un sub producto de la extracción de combustibles fósiles, y una fuente de contaminación y calentamiento de la atmósfera 80 veces más poderosa que el bióxido de carbono. Por lo cual, tanto el petróleo como el gas natural son dos de las principales fuentes mundiales de emisiones de metano a la atmósfera, según datos de la Agencia Internacional de Energía.

Por su parte, y bajo fuerte presión internacional, el gobierno de Estados Unidos se comprometió a reducir sus emisiones de metano en un 80 por ciento para el año 2038. Pero ya  conocemos su trayectoria de prometer y no cumplir. ¿Cómo podrían hacerlo si, precisamente en 2023, Estados Unidos se convirtió en el principal exportador de gas natural en el mundo, por primera vez sobrepasando a Australia y Qatar, sus dos principales competidores?.

O sea que, mientras por un lado Estados Unidos dice apostar a un futuro de energía renovable, y aparenta concurrir  y liderar la agenda climática que busca reducir las emisiones tóxicas a la atmósfera y combatir el calentamiento global, por el otro efectivamente lidera en el uso y tráfico de petróleo y gas natural, principales combustibles contaminantes que provocan el calentamiento de la atmósfera. En resumen, las mejores palabras e intenciones chocan ante el empuje violento  de los mercados de combustibles fósiles. Mientras tanto, Puerto Rico, sujeto colonial de Estados Unidos, solamente  representa un minúsculo mercado cautivo más en el rejuego internacional para dominar las fuentes y el desarrollo de la energía en el mundo. Esto es lo que está detrás de los inaceptables supertanqueros de New Fortress Energy, y de todo el caos, las pugnas y la improvisación que se esconden bajo el manto de la reconstrucción energética de Puerto Rico.

Afortunadamente, las comunidades aledañas a New Fortress cuentan con un liderazgo maduro, bien preparado y listo para dar las batallas que haya que dar para desenmascarar a los mercaderes de la energía sucia y peligrosa, defender la salud y la seguridad de nuestra gente y medioambiente, y, sobretodo hacer valer el derecho de nuestro pueblo a contar con fuentes de  energía limpia y renovable como base del futuro desarrollo de nuestro pais.

 

 

Iglesia y obispos internacionales celebran los 25 años de González Nieves como Arzobispo de San Juan

 

El Papa Francisco también envió una felicitación especial

 

“¡Borinquen!, nombre al pensamiento grato
como el recuerdo de un amor profundo…”

Con esta estrofa del poema de Gautier Benítez, Monseñor Roberto Octavio González Nieves, arzobispo de San Juan, intentó iniciar la misa en celebración por los 25 años de su ordenación en ese puesto. En el primerísimo verso, sin embargo, el líder religioso se conmovió tanto que tuvo que detenerse. Volvió a intentarlo pero no pudo culminar su lectura. Lo que sí pudo fue contagiar al público con la potencia silente de su emoción. Afirmar nuestra puertorriqueñidad es un ejercicio de tal voluntad y resistencia que su reconocimiento de largo aliento conmociona a cualquier corazón. “Bueno, ustedes conocen el poema de Gautier (que pretendía leer)”, dijo el prelado y las cientos de personas presentes sencillamente le acompañaron en un aplauso.

La misa por el 25 aniversario se celebró el miércoles 9 de mayo en la Iglesia Santa Teresita en la Calle Loíza en San Juan. Acompañaron al Arzobispo, no sólo la mayoría de los obispos de las diversas regiones del país sino también obispos de otros países hermanos. Desde el Vaticano, el propio Papa Francisco le envió un mensaje escrito de felicitación al Arzobispo por vía del Monseñor Piergiorgio Bertoldi, arzobispo titular de Spello, delegado apostólico para Puerto Rico.

De países hermanos, acudieron a este aniversario Oscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo emérito de Tegucigalpa, Honduras; Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, Estados Unidos; Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana, Cuba; Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar emérito de San Salvador, El Salvador y de quien González Nieves apuntó que fue la mano derecha del santo Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

También dijeron presente Monseñor Francisco Ozoria Acosta, arzobispo de Santo Domingo; Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, Arzobispo de Trujillo en Perú; Monseñor Dionisio García Ibañez, Arzobispo de Cuba; Monseñor Michael Mulvey, obispo de Corpus Christi en Estados Unidos; Monseñor Jesús Castro Marte, Obispo de Nuestra Señora de La Altagracia en Higüey, República Dominicana; Monseñor Santiago Rodríguez Rodríguez, Obispo de San Pedro de Macorís, también en República Dominicana, así como el Monseñor Faustino Burgos Brisman, Obispo Auxiliar de Santo Domingo. Algunos de estos obispos acompañaron al Monseñor hace 25 años cuando se instaló como Arzobispo de San Juan.

Todos los obispos presentes participaron como celebrantes de la misa, acompañados del extraordinario coro Camino de la Esperanza de Toa Alta. También dijeron presente varias congregaciones de religiosas y religiosos de nuestro país, los presidentes de la Universidad Católica y Sagrado Corazón, así como miembros de las comunidades palestina y judía en Puerto Rico, entre otros líderes comunitarios. Los grandes ausentes, sin embargo, fueron los líderes del Gobierno de Puerto Rico. Ni el Gobernador ni el alcalde de San Juan dijeron presente. Solamente acudieron José Luis Dalmau, presidente del Senado y Aníbal Acevedo Vilá, como ex gobernador.

La misa se extendió durante más de dos horas y fue una celebración de renovación religiosa y patriótica en la que el Arzobispo recordó su larga trayectoria desde Estados Unidos hasta San Juan. Fue el Papa Juan Pablo II quien lo nombró primero como obispo de Corpus Christi en Texas y, luego finalmente a San Juan de Puerto Rico después de haber tenido una larga trayectoria como seminarista, estudiante doctoral y sacerdote en diferentes ciudades de Estados Unidos.

No faltaron en la gran misa las diversas referencias a la Isla Nena de Vieques, donde González Nieves concentró grandes esfuerzos a muy poco tiempo de su nombramiento de aquel entonces, para que la Iglesia Católica participara de forma central y destacada como ocurrió en la lucha contra la Marina en Vieques.