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La corrupción “legal” de los Pierluisi y de tantos

 

 

CLARIDAD

El gobernador Pedro Pierluisi utilizó varios argumentos para tratar de distanciarse de sus primos Walter y Eduardo cuando estos se declararon culpables de haber hurtado cerca de $4 millones de los fondos para vivienda pública que administra su gobierno. La más comentada de sus expresiones, tal vez porque es tan torpe que provoca risa, fue la que redujo el parentesco a “primos terceros”. Sin embargo, hubo otro argumento que a diferencia de este último sigue repitiendo, que resulta ser muy revelador. Me refiero al que intenta desligarse de toda responsabilidad por el contrato de sus parientes alegando que se otorgó hace “cerca de treinta años”, cuando él lleva menos de tres como gobernador.

El contrato en cuestión era para administrar complejos de vivienda pública o “caseríos”, labor que antes realizaba la Corporación de Renovación Urbana y Vivienda (CRUV). En la década del ´80 esa labor fue privatizada y la CRUV fue eliminada. Los fondos que se utilizaban para administración de estos residenciales, mayormente de origen federal, se distribuyeron entre contratistas privados seleccionados y supervisados por el Departamento de Vivienda de Puerto Rico. La primera ola privatizadora ocurrió durante el último cuatrienio de la administración de Rafael Hernández Colón que terminó en 1992. No hay que hacer mucho análisis para saber que casi todos los agraciados de aquellos contratos fueron personas vinculadas al Partido Popular. Hubo casos de exlegisladores populares que organizaron corporaciones a toda prisa para aprovechar el nuevo guiso, una práctica que desde entonces se repite cada vez que comienza una nueva administración en la colonia.

Los contratos en cuestión eran altamente lucrativos y por tanto muy deseados. La reglamentación vigente, la de aquí y la federal, garantiza una tasa de ganancia luego de cubrir todos los gastos de administración. Si en cada caso se manejan millones de dólares, la ganancia asegurada siempre será saludable. Solo personas muy cercanas al gobierno de entonces fueron seleccionadas.

La repartición de aquellos contratos entre allegados al PPD, todo de manera muy “legal”, lógicamente irritó a los del otro lado del bipartidismo, los del PNP. Cuando en 1993 se inició la gobernación de Pedro Rosselló varios contratos fueron cancelados o no renovados, para ser trasladados a fieles novoprogresistas, lo que produjo una cadena de litigios. Gracias a esos litigios varios contratistas vinculados al PPD pudieron retener sus guisos y hasta recibieron compensaciones (que tuvo que pagar el gobierno). De todas maneras, cuando los contratos expiraron, un nuevo grupo de contratistas fue seleccionado, esta vez desde las tiendas color azul.

Si como dice el gobernador Pierluisi la empresa que organizaron sus primos entró en escena hace “cerca de 30 años”, fue una de las agraciadas durante la administración del primer Rosselló en la década del ´90. ¿Por qué obtuvieron esos contratos tan lucrativos? Nótese que el mayor de esos primos, Walter, era entonces apenas un abogado bisoño, criado en lujoso ambiente capitalino, que tal vez nunca había pisado un caserío y que mucho menos sabía cómo administrarlo. Pero entonces, ni ahora, esa ausencia de cualificaciones importaba. Lo que pesaba y pesa a la hora de ser seleccionado para algún lucrativo contrato gubernamental es la cercanía al poder, ya fuere porque trabajó en la campaña del ganador y ayudó a financiarla, o porque tiene algún pariente bien ubicado.

Cuando sus primos obtuvieron el lucrativo contrato hace “cerca de treinta años”, Pedro Pierluisi era secretario de Justicia y su padre había dirigido el Departamento de Vivienda en la administración anterior del PNP, la de Romero Barceló, por lo que obviamente el apellido ayudó. Se trataba, además, de una familia estrechamente vinculada al PNP lo que los convierte en favoritos para beneficiarse de contratos.

Cualquiera me dirá que lo que ocurrió durante las administraciones de Hernández Colón y Pedro Rosselló que, a su vez, es lo mismo que ha seguido ocurriendo desde entonces, nos es “ilegal”. Eso mismo piensa el gobernador Pierluisi cuando recurre al argumento de que el contrato de sus primos se otorgó “hace cerca de 30 años”. Todos esos tumbes son “legales”, pero no dejan de ser tumbes porque los contratos se otorgan por identificación política o familiar, o porque se trata de alguien que contribuyó en la última campaña movilizando votos o aportando dinero. Así se ha operado siempre en el Puerto Rico del bipartidismo y también así se opera en Estados Unidos, donde la cercanía a los Republicanos y Demócratas es lo que cuenta y no la idoneidad profesional.

Los primos del gobernador van para la cárcel no por el contrato que gracias al apellido o las conexiones partidistas obtuvieron hace cerca de 30 años, sino porque convencidos de su impunidad se dispusieron a robar más. Por el tumbe “legal” nadie los iba a acusar y, de no haber sucumbido a la avaricia extrema hubiesen seguido beneficiándose por 30 años adicionales.

Lo mismo sucede con tantos más. Edwin Mundo, el principal director de los traqueteos electorales del PNP, gana millones en contratos con el gobierno directamente o a nombre de corporaciones y está por ahí de lo más orondo. Durante el reciente juicio contra el exalcalde de Guaynabo su sobornador, Oscar Santamaría, decía con mucha seguridad que otros contratos municipales eran “limpios”. queriendo decir que por ellos no había pagado sobornos. Pero sí había hecho contribuciones de campaña para poder obtenerlos o tenía vínculos políticos con el alcalde en cuestión.

Esa “legalidad” es la fuente de todos los males. Los fondos públicos se reparten entre correligionarios y familiares, no porque sean los más idóneos para el trabajo, sino por la conexión.

 

No hay emergencia de erosión costera

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

No hay tal cosa como una emergencia por la erosión costera. La erosión costera es un proceso que data de décadas, y atenderlo debe ser una tarea constante del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). En esta apreciación coincidieron tres entrevistados por  CLARIDAD respecto a la Orden Ejecutiva (OE 2023-009) emitida el 11 de abril por el gobernador, Pedro Pierluisi, en la que le ordena  al DRNA  “ejecutar un plan de acción puntual con el apoyo de agencias estatales y federales”.

La orden incluye la asignación de $5 millones del Plan de Rescate Americano (ARPA, siglas en inglés) y la asignación  de 100 millones por parte del Departamento de la Vivienda, del Programa de Mitigación en la Infraestructura del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario-Mitigación (CDBG-MIT).

Para la directora ejecutiva de la organización Amigos del Mar, Vanessa Uriarte, la orden trata de poner un parcho a un problema que se ha venido agrandando por años y que se ha convertido en una de las luchas más significativas para el país por su constancia. “La orden no atiende el verdadero problema, que es que no tenemos una ley de costas, una nueva ley de zona costanera que ponga en perspectiva que estamos en el Caribe y que los parámetros que estamos aplicando no corresponden a nuestra realidad geográfica ni a las proyecciones por el cambio climático”.

La OE ordena a la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) y al DRNA a “evaluar e implementar el deslinde de bienes de dominio público en la zona marítimo terrestre (ZMT) conforme a la legislación aplicable”; es decir, la ley vigente. La orden faculta la adquisición por cualquier vía legal, incluida la expropiación forzosa de ser necesario, de propiedades no habitadas o abandonadas en la zona costanera y la demolición y remoción de estructuras en ruina o abandonadas, así como escombros y estructuras duras que sean estorbos públicos o que ya no estén cumpliendo con su función de protección o mitigación de riesgo en la zona costanera.

La activista ambiental acreditó que la orden reconoce por palabras que hay una crisis en las costas, pero objetó que la manera de solucionarla sea poniendo parchos y acelerando o liberalizando los procesos de permisos a través de órdenes ejecutivas de emergencia. Además, señaló que uno de los grandes ausentes en la orden son los protagonistas, las comunidades afectados por la erosión. No hay indicios  de  cómo se  va a implementar la participación ciudadana en ese proceso. Uriarte censuró la creación de un nuevo comité (el Comité de Acción para la Adaptación y Resiliencia ante la Erosión Costera), “cuando todavía es la hora en que el Comité de Cambio Climático no ha podido desarrollar un reglamento porque el DRNA no lo ha hecho. Sin embargo, se crea un nuevo comité para atender esta declaración de emergencia donde el DRNA es vocal”.

El nuevo comité estará adscrito al DRNA e  integrado por la secretaria del Departamento, un representante del Comité de Cambio Climático y un representante de La Fortaleza. Estos dos últimos serán seleccionados por el gobernador. La activista ambiental cuya organización, Amigos del Mar, desarrolla en la actualidad la herramienta digital de un Mapa de Costas de PR, mediante el cual las comunidades costeras exponen sus situaciones, denunció que Recursos Naturales no es consecuente con los  deslindes que hace de la ZMT.   “Hemos visto que el Departamento no es  consecuente tirando unos puntos  en comunidades ricas y comunidades pobres. ¿Qué es lo público y qué es lo privado? En la orden no se hace ninguna mención a lo privado, solo a lo público. Pero en síntesis, no se puede construir en lo público, no hace mucha diferencia, porque eso es lo que debería estar pasando siempre. Así que no es nada extraordinario”. La capacidad del DRNA de cumplir con los deslindes también está en duda debido a que la agencia cuenta solo con un agrimensor.

A Amigos del Mar les preocupa que la orden es muy ambigua y abre la puerta a la liberación de lo que se cree es un proceso expedito de permisos para ciertos  proyectos críticos del Cuerpo de Ingenieros (US Army Corps of  Ingeneers), los cuales está tratando de ejecutar hace años.  Aun cuando  reconocen que en la OE no se menciona ningún proyecto en particular, les  consta que existen, que han tenido mucha oposición comunitaria y que no se han podido aprobar precisamente porque los procesos de permisos son rigurosos debido a  la magnitud de los proyectos.

En esa línea expresó igual preocupación por las comunidades que están amenazadas por proyectos privados, el acaparamiento de terrenos, tanto por extranjeros como por puertorriqueños de alto poder adquisitivo, y porque tampoco se ve en la orden la participación de los municipios.

“Es pertinente que se aprueben los proyectos presentados de una nueva ley de costas, porque la geografía y el clima han cambiado. Nuestra meta es que tiene que haber un cambio en la legislación, que corresponda a la realidad geográfica y cambio climático. Aquí no hay espacio para improvisar. Nos va la vida en ello. La solución correcta es poner al frente a las comunidades, articulado mediante el diálogo y la participación ciudadana. No pueden ser parchos”, manifestó.

 

Entrevistado también por CLARIDAD, Pedro Sadeé Llorés, veterano de luchas ambientales, dio crédito a que la orden tiene unas medidas relacionadas con la erosión costera que pueden catalogarse como apropiadas, como el enfrentar la erosión costera con dunas, proteger zonas de corales y la siembra de mangle.

No obstante, destacó: “El problema con la OE es que no atiende uno de los grandes problemas que explica las consecuencias de la erosión costera, que son las construcciones privadas. Brilla por su ausencia unos controles sobre eso. Sí incluye restricciones a algunas construcciones futuras de  infraestructura pública en la zona costera, pero no hay ninguna directriz sobre las cosas que debe contener el Reglamento Conjunto y que ha señalado el propio Comité de Expertos del Cambio Climático”.

Otro problema que mencionó es que cuando se emite una OE creando una emergencia, que invoca la Ley 76 (la ley de Procedimiento para situaciones o eventos de emergencia del 2000),  lo que implica es que algunas o todas las obras que se hagan van a ser tramitadas por vía de los trámites de emergencia, mediante  análisis cortos y  consideraciones ambientales deficientes.  “Eso  puede ser bien problemático con una serie de medidas que hay, como lo son las llamadas medidas duras”.  Las medidas duras pueden ser: construcciones de espigones, rompeolas, embarcaderos y  otras estructuras similares. El licenciado Sadeé Lloréns comentó que ya en Puerto Rico se han levantado unas cuantas de estas medidas y han fracasado o  están abandonadas. El Cuerpo de Ingenieros ha propuesto algunas de estas medidas para ciertos lugares, las cuales fueron objetadas por el Gobierno de Puerto Rico en su momento.

“Pero esa es una de las preocupaciones, si esta OE es una manera de facilitar algunas de esas medidas.  Cuando se crea un procedimiento de emergencia por vía de OE, lo que se supone que sea para solucionar un problema, puede terminar agravándolo o no atendiéndolo como debe ser”.

Otra preocupación que trajo a la atención es que en la OE hay mucho dinero envuelto; crea un comité interno en el DRNA que va a regular las medidas que el mismo Departamento va a implementar. Sadeé también cuestiona qué funciones puede tener un comité que no está creado por ley.

“Un problema de erosión costera que lleva décadas desarrollándose y se percibe de muchos años más no se presta para una declaración de emergencia, fuera de instancias que deben atenderse rápidamente”. Un ejemplo de una situación de erosión costera que debe atenderse sobre un procedimiento rápido es Loíza, pero “una estructura montada sobre un procedimiento rápido de declaración de emergencia no me parece bien”, insistió. Este coincidió con los otros entrevistados en que atender la erosión costera debe ser  un trabajo consistente del DRNA.

Otra observación de Sadeé es el asunto de cómo se va a distribuir el dinero asignado al DRNA desde el punto de vista de equidad. Este expresó reservas en que se vaya a beneficiar a algunos sectores más que a otros.   Además recordó que mediante una orden ejecutiva de emergencia fue que se trató de construir el gasoducto y que ya hay otra orden para los llamados proyectos críticos.

“En  fin, lidiar con el problema de la erosión de costas con una OE es crear excepciones con algo que no debe  ser tratado por vía de excepción”, concluyó.

La corrupción es la emergencia

 “En realidad no hay una emergencia de erosión de costas. Esto lleva ocurriendo décadas, es totalmente innecesario,  no ha ocurrido nada que no haya estado ahí en las últimas décadas. Esa idea de emergencia que está afectado a las costas no la hay. El problema de emergencia que debe declarar el Gobierno es la emergencia contra la corrupción”, declaró a CLARIDAD el experto en geomorfología, doctor José Molinelli Freytes.  

 Al respecto denunció que la  magnitud de la corrupción que está ocurriendo en el país, entre otras cosas, responde precisamente a las asignaciones de millones sin precedentes y la evidencia de falta de previsión sobre cómo emplear ese dinero, que sirva de base para crear un país de siglo XXI. A su juicio, declarar estados de emergencia en Puerto Rico implica la eliminación de restricciones y procesos de permisos, “para entrar en procesos de contratación que ya están corriendo, dar contrato a quien quieran, por la cantidad que quieran sin entrar en detalles para no entrar en ninguna trampa”, expresó.

Al igual que los otros entrevistados, el doctor Molinelli Freytes cuestionó la creación del comité por la OE, en el que dos de sus tres miembros serán escogidos por el gobernador. Hizo la observación de que la  secretaria de Recursos Naturales es abogada, no viene del campo de las ciencias, no es experta en elementos de sistemas costeros y es una representante de Fortaleza que, naturalmente, se presupone será un agente político que se ajuste a los deseos del gobernador. Aun cuando una persona establezca un planteamiento razonable, “comoquiera serán dos contra uno”.

El geomorfólogo puntualizó que la disposición de la OE de alimentar las playas con arena, “es una pluma abierta de dinero”. Relató que en Estados Unidos hay estados que tienen ese tipo de proyecto, que se convierten en un círculo: con una draga sacan arena de un lugar cercano para tirar en la playa, la tiran, el mar la saca y la vuelven a tirar.  “Pero  aquí no va a ser con escollos por arena. Hay muchas canteras preparándose para remover arena. Hay gente que se va a beneficiar, que pueden estar conectados”. Recalcó que eso no es un manejo de la zona costera.

Al insistir en que no hay ninguna emergencia de erosión costera, Molinelli Freytes denunció que la Junta de Planificación y la Oficina de Gerencia de Permisos quieren liberalizar un sistema de permisos para seguir construyendo en áreas de alto riesgo.

 

 

 

La crisis actual, la fragmentación del país y el peligro de la dictadura de la Junta de Control Fiscal

Especial para CLARIDAD

 

Pensar la crisis abarcadora que vive la sociedad puertorriqueña en todos sus niveles – económico, político, educativo, ético, etc. – requiere mucha concentración y trabajo colectivo. El nivel que más llamó la atención inicialmente, su manifestación fiscal, a pesar de su importancia, no es el más profundo. Pero cuando el gobierno de García Padilla adoptó la posición de que la deuda pública no se podía pagar, las dos piezas del bipartidismo local aceptaron la imposición de la Ley PROMESA por parte del Congreso estadounidense. Con esta Ley se le impuso a Puerto Rico la Junta de Control Fiscal (JCF). La frágil democracia de la colonia entró inevitablemente en una crisis mucho peor que la crisis fiscal que venía a atender.

La Ley PROMESA fue impuesta dos décadas después de otra medida del Congreso que acentuó de forma dramática la crisis de la colonia desde su base material económica: la eliminación en 1996 de la Sección 936 con el buen visto y patrocinio activo del gobierno de Pedro Rosselló y Carlos Romero Barceló. Como resultado de la eliminación de la Sección 936 en diciembre de 2005, al vencerse los diez años de transición otorgados para su desaparición definitiva, la sociedad puertorriqueña experimentó la desaparición de prácticamente la mitad del empleo industrial del sector privado. No deja de ser una ironía el hecho de que el gobierno neoliberal agresivo de Pedro Rosselló, con una política de reducción del sector público, apoyara con vigor la eliminación de la Sección 936 y propiciara un colapso del empleo industrial privado nunca antes conocido en nuestra isla.

Cualquier país que en una década y media pierda la mitad de su cuerpo laboral industrial entraría en una crisis de proporciones enormes. En Puerto Rico esta crisis fue amortiguada, en gran medida, mediante el incremento de fondos federales, por un lado, y la emisión irresponsable de deuda pública, por otro lado. Si pensamos que el poder para eliminar la Sección 936 le pertenecía al Congreso, sin descontar la responsabilidad del gobierno de Puerto Rico que apoyó la eliminación sin trabajar y negociar una alternativa económica, entonces se puede concluir que la quiebra fiscal del gobierno local fue también parte de un proceso cuya responsabilidad no le era ajena al Congreso estadounidense. No hace falta mucha sabiduría para entender que la crisis actual de la relación colonial, en la que está inmerso el país, coloca el poder decisional en el lado imperial. Sin negar la responsabilidad local en el balance de la crisis existente, es imprescindible reconocer dónde reside el poder decisivo.

Una vez reconocemos, aunque sea de forma limitada, el fundamento económico de la crisis actual, podemos focalizar en otro aspecto que vino acompañando la política neoliberal local e imperial: el desmantelamiento de la supuesta soberanía del Estado Libre Asociado y la inexistencia de un pacto histórico. Las tres ramas del poder en Estados Unidos han desnudado el ELA, exponiendo abiertamente su miseria colonial. Claro, al hacerlo, el imperio se quitó la careta con que se disfrazó desde la década del cincuenta. Al haber afectado severamente la base económica de su colonia, con la eliminación de la Sección 936, y luego despojar al ELA de su falsa vestimenta de soberanía jurídica, el imperialismo bobo de que una vez habló Muñoz Marín, le asestó un golpe decisivo al Partido Popular Democrático. Desde entonces, este partido baila sin rumbo al ritmo del neoliberalismo colonial como si fuera un hermano gemelo del Partido Nuevo Progresista.

Con la quiebra del ELA, desmontado con las propias manos imperiales, inmerso el país en una crisis económica nunca antes vista, podría pensarse, como han hecho algunos estadistas de cartón y careta, que el camino hacia la anexión se encuentra expedito. Esta versión idílica puede padecer de cierto estrabismo ante lo que ocurre en el escenario actual.  El jueves 13 de abril, los hermanos Walter y Eduardo Pierluisi Isern se declararon culpables ante la juez federal, Camille Vélez Rivé, por el robo de alrededor de cuatro millones de fondos federales. El acontecimiento podría parecer algo rutinario en Puerto Rico después de la estela de arrestos por corrupción protagonizados por las autoridades federales desde los últimos meses de 2021. Claro, con el pique adicional de que se trata de dos primos del gobernador Pedro Piertluisi. Pero la cosa es mucho más compleja. Walter Pierluisi fue director político en la campaña electoral del PNP en 2020, mientras Eduardo se empleó como director de avanzada. No debe olvidarse que Caridad Piertluisi, hermana del entonces candidato a gobernador, fue la directora de la campaña.

No se trata, como puede verse, de un arresto de dos individuos cuyos apellidos coinciden con el que lleva el gobernador. El caso es mucho más complejo y apunta directamente a la estructura electoral del PNP. Además, no estamos ante un acontecimiento aislado. El pasado 4 de mayo de 2022, se declaró culpable Joseph Fuentes, un buen amigo de muchos años de Pedro Pierluisi, quien presidía un súper comité de acción política (Super PAC) con el nombre de Salvemos a Puerto Rico. El objetivo del comité era recaudar dinero para apoyar la elección de Pedro Pierluisi. Aunque este tipo de organización está permitido por la ley federal, debe informar quiénes son sus contribuyentes. Al ocultar la identidad de los donantes, mediante la creación de fundaciones fantasmas, violaron la ley. La relación de los arrestos del año pasado y los actuales, sin mencionar el caso complicado de Wanda Vázquez, es suficiente para ver los hilos de una red muy compleja. Si a este panorama le añadimos la convicción reciente, también en la corte federal, de Sixto George, un conocido publicista vinculado al PNP, se puede observar que las gestiones investigativas de las agencias federales tienen una amplitud que supera lo individual.

Nadie puede negar el alcance de la corrupción en la sociedad puertorriqueña. Sin embargo, todavía hay quienes se rehúsan a vincular un fenómeno de tanta envergadura con la crisis estructural de la economía colonial y sus dos partidos íntimamente vinculados con esa economía en crisis. La corrupción, como resultado coherente del neoliberalismo colonial, hoy bajo la dictadura de la Junta de Control Fiscal, puede servirle al poder imperial para dejar caer la fuerza maciza de su poder sobre el movimiento estadista organizado en el PNP, cada vez más caricaturesco y debilitado. ¿Qué se puede esperar de un proceso confuso como el de la crisis actual, con un ELA golpeado y desacreditado, destrozado internamente el partido que lo defiende (PPD), y ahora con el asedio severo del deformado anexionismo, acorralado por la corrupción? Debe preocuparnos el estado un país fraccionado, profundamente fragmentado, sin voluntad colectiva organizada para repudiar efectivamente la dictadura escandalosa y vergonzosa de la JCF.

El estado descrito acentúa la urgencia de tejer la unidad del país ante la fuerza disolvente de la corrupción como producto de una relación colonial en severa crisis. Sobre todo porque en el contexto de una quiebra fiscal, mal negociada por falta de voluntad gubernamental, puede estar cobrando nueva vida un viejo reto amenazante: la posibilidad de un nuevo proyecto de explotación minera como forma de adelantar la re-estructuración económica del coloniaje. Hay señales claras del peligro. El United States Geological Survey (USGS) actualmente lleva a cabo lo que se denomina un MRI del cuerpo terrestre y de las costas de Puerto Rico en búsqueda de la existencia de minerales o metales estratégicos. Los continuos vuelos de aviones cercanos a la tierra confirman los estudios en proceso. No es posible discutir ahora las consecuencias del escenario que puede surgir de estas investigaciones. Por ahora basta destacar el contexto de crisis en que vive el país, sin olvidar que estamos bajo la dictadura directa de la Junta de Control Fiscal. Una agenda de convergencia debe ir dirigida a derrotar y sacar del país esa dictadura.

 

 

Invertir en la UPR como motor del desarrollo

 

 

Especial para CLARIDAD

La Junta de Control Fiscal (la Junta) ha proyectado que a “pesar de la llegada de unos $10,000 millones anuales en fondos federales, la economía de Puerto Rico no logrará volver a crecer hasta el año fiscal 2027, y lo hará a penas un 1.7%. Luego regresará a un periodo de estancamiento y contracción.” La proyección del futuro depende de las decisiones u omisiones que adoptemos en relación con los problemas que nuestra sociedad enfrenta y que, de no resolverse, complicarán nuestra situación. Esta proyección de futuro de la Junta surge de la observación de tendencias y problemas del presente, y una seleccionada de factores, premisas o supuestos que adolece de estudios profundos. Pero podemos tener otro futuro que no sea de “estancamiento y contracción”. Es el momento en el que se requiere un cambio y tomar consciencia de lo que sucede. Imaginar ese futuro tomando en cuenta la evaluación del momento, diseñar e imaginar salidas a la situación actual, para poner el acento en los problemas de fondo que nos aquejan. Es entender la urgencia de un cambio de rumbo y las consecuencias de nuestras acciones y modo de funcionamiento actual. La Junta no ha diseñado esos posibles futuros, no ha estudiado la economía, los problemas y la sociedad puertorriqueña para poder buscar alternativas y nos llevan por la ruta equivocada al enfocarse en pagar la deuda, con sus planes de ajuste fiscal, privatizaciones, corrupción, en destruir la educación en especial la universitaria y en el secuestro del Estado (la captura y cooptación).

Mediante las metodologías de planificación se pueden elaboran escenarios futuros a mediano y largo plazo, para estimar las consecuencias de mantener los patrones actualmente prevalecientes y buscar alternativas combinando variables sociales, financieras, políticas, demográficas e institucionales en los estudios y análisis. Imaginar el futuro es una herramienta crítica y libertaria que tenemos que hacer, pues la Junta y el Gobierno no le interesa.

Primero debemos comprender que hay varios pasos para diseñar escenarios futuros, hay que entender las relaciones entre los factores de interés dentro de un sistema para crear un o varios modelos. Después, modelar esos escenarios con sus posibles consecuencias. Luego, medir las alteraciones en el comportamiento de varios factores, para comprender sus efectos sobre el comportamiento del sistema en su conjunto. Entonces, observamos las variables a partir de los cuales, los cambios en el nivel de intensidad de una alteración provocan cambios cualitativos en el funcionamiento del sistema, produciendo nuevas sendas de evolución. Así vamos descubriendo y modelando los efectos de estos cambios cualitativos y cuantitativos sobre las condiciones actuales, para formular sugerencias y ajustar las condiciones vigentes a fin de evitar la entropía generada por las alteraciones modeladas. Pero en el mismo la participación ciudadana es un elemento transversal en cada paso, para definir las necesidades y los objetivos a lograr, con procesos transparentes en todo momento. Entonces podemos decir tenemos un modelo de desarrollo.

Puerto Rico es una sociedad de ingresos medios, con desarrollo humano y una democracia comprometida con los intereses de los administradores coloniales y los que mueven los hilos de la corrupción, la captura y cooptación del Estado, la Junta. Esos intereses fueron acumulando serios problemas en la producción y distribución de la riqueza y en la sostenibilidad y funcionamiento de las instituciones del sistema de inversión social, en la distribución del presupuesto, especialmente en salud, educación, vivienda, seguridad social y las pensiones. El país se encuentra en la denominada “trampa de los ingresos medios”, que afecta el desarrollo económico y no permite alcanzar un cierto nivel de ingresos gracias a las ventajas adquiridas por su situación previa donde se ha quedado estancado, con una fase de lento crecimiento económico. No se resuelve el problema de la equidad y ha agravado el problema de la pobreza y la desigualdad. Sigue insistiendo en la economía de enclaves de alta tecnología y farmacéuticas, comercio y servicios empresariales que ha creado diferenciales de productividad crecientes que alimentan la desigualdad distributiva y de salarios y no puede atender los desafíos provenientes de la situación estructural colonial, la demografía y los eventos naturales que puedan ocurrir. La Junta sigue repitiendo los mismos errores, todavía somos un enclave, que refleja problemas en el mercado laboral, en la grave crisis fiscal del Estado y la corrupción. Enfrentamos la combinación de una baja recaudación tributaria (pero seguimos creando paraísos fiscales), altos niveles de gasto (muchos de ellos en la corrupción, contratos de asesores y no en servicios esenciales), déficits fiscales y un peligroso endeudamiento que se agrava con la restructuración de la deuda ilegal e ilegítima, que hace que paguemos más. Además de la captura y cooptación del país por parte de la Junta, que controlar de manera sistemática las decisiones del Estado con el fin de producir ganancias económicas ilegales a los bonistas dentro de un contexto de alta impunidad.

La fragilidad estructural puertorriqueña, que es la colonia, no hace posible cambiar el estilo de desarrollo. La imposición de la Junta agrava la condición colonial de falta de poderes y a quién debe responder los intereses económicos. Dentro de la colonia se requiere implementar estrategias y políticas novedosas para enfrentar viejos y nuevos problemas que no están siendo adecuadamente atendidos. La “democracia” muestra síntomas de erosión en el apoyo ciudadano, debido a la corrupción y captación del Estado, al problema en la representación política y su creciente incapacidad para propiciar el progreso social y económico del pueblo mediante acuerdos políticos y sociales que son bloqueados por la Junta y su interés económicos.

Esto produce el lento crecimiento económico que se transformó en una recesión que se agrava con los problemas de huracanes, terremotos y la pandemia. Que disparara la pobreza (la brecha entre ricos y pobres se agranda con un coeficiente Gini de 0.4818 según la Oficina del Censo), agrava la exclusión y sexismo, y el desempleo. Continua agravando los problemas fiscales del Estado y los municipios con los recortes y el tener enfrentar los problemas sociales y ambientales. La economía de enclave amplia las brechas estructurales en la economía. Ante los recortes y desviación de fondos se profundizaron los problemas de sostenibilidad financiera de los sistemas públicos de educación, educación universitaria, salud, vivienda y pensiones. Además de tener que pagar más deuda, comprometiendo los recaudos con la deuda ilegal e ilegítima renegociada por la Junta. Y a pesar de la entrada de fondos federales, los mismos no se utilizan para lograr desarrollo y crecimiento, se usan, mueven la economía temporalmente pero no tiene efectos a largo plazo.

El Marco Estratégico del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) ante complejísimo y difícil panorama de Puerto Rico es enfrentarlo con consignas, llamado “Propósito”, es la abdicación a pensar, la entrega a los intereses corporativos de los procedimientos para atender los problemas reales que enfrentamos y el no cumplir con analizar y estudiar la sociedad puertorriqueña. Los eslóganes, el repetir formulas fracasadas y la falta de evaluación pierden eficacia ante los problemas complejos, como: el envejecimiento de la población y su reflejo en los sistemas de pensiones y sistemas de bienestar social; los efectos previstos de la crisis climática y los eventos naturales extremos; las tendencias de la migración, la exclusión, falta de empleos y la pobreza; la estructura de la economía como enclave, con los bajos salarios y la falta de derechos laborales; la severa y prolongada crisis fiscal y de la deuda ilegal e ilegítima; la reducción de los servicios esenciales y sus efectos en la calidad de vida; la reducción en fondos en la educación y en la Universidad de Puerto Rico (UPR): y la revolución científico-tecnológica que transforma las fuentes energéticas, las relaciones económicas, laborales, educativas y políticas.

Pero hay límites que debemos entender: nuestra dotación de factores y los logros en el desarrollo humano; y la posición geoestratégica y las crisis ambientales diversas. Y el límite mayor es el estructural, es la colonia y en ella la Junta, sus administradores coloniales y la corrupción.

Cuando señalamos nuestra dotación de factores del capital natural y humano es porque es nuestro activo mayor. Pero los mismos hay que fortalecerlos el capital natural y humano requiere una fuerte inversión en conservación, en inversión social y en conocimiento científico tecnológico, para sostener el acervo patrimonial, natural y humano. En la población reducida se impone, invertir en la calidad de nuestra poca mano de obra para aprovechar oportunidades de desarrollo, con una población altamente educada y entrenada. Defender la UPR y el sistema de educación de calidad es urgente, para tener un ramillete sofisticado de habilidades, conocimientos y destrezas que los haga capaces de generar los ingresos para sostener el progreso del país. Tener una juventud preparada que puedan enfrentar el futuro con creatividad e innovación, haciendo investigaciones, creando conocimientos, desarrollando productos y procesos, con personas calificadas y preparadas en todo tipo de conocimiento.

Geoestratégicamente la localización impone dos retos. Se encuentra ubicación cerca del principal mercado mundial (EEUU), pero carece de relaciones exteriores para atraer inversiones e intercambios sociales y culturales de otros países. Los demás países tienen esa ventaja, que la colonia no permite. Por eso el modelo de desarrollo debe enfrentar la necesidad de diferenciar nuestro escenario económico y logístico en relación con otras naciones en el Caribe, creando ventajas en nichos especializados. Por eso invertir en la educación universitaria es nuestra salvación. Ya lo fue en una época y ahora es urgente para enfrentar la economía del siglo XXI.

Pero estar en el Caribe y ser archipiélago hace vulnerable al país a los efectos del cambio climático y los eventos naturales extremos, por eso debemos desarrollar maneras innovadoras para mitigar y adaptarse a estos efectos. Maneras que también puede ser un nicho especializado. El no hacerlo tendrá consecuencias disruptivas sobre los fundamentos sociales, culturales, económicos y ecológicos de Puerto Rico.

El reto colonial es un asunto a resolver, pero podemos exigir que la Junta se vaya, no ha resuelto los problemas económicos y sociales, los ha agravado, la deuda pública es más insostenible, la corrupción sigue creciendo, los servicios esenciales son precarios, al igual que los salarios y la vivienda, destruye nuestro activo principal – la UPR-, y sólo ofrece más estancamiento y contracción económico. Sus políticas hacen que la economía del crimen aumente con todos los problemas sociales envueltos, además de convertir a Puerto Rico en un paraíso fiscal, que excluye y crea gentrificación en el país. La Junta ha creado más problemas, agravado la pobreza y destruido la capacidad de Puerto Rico para reconstruirse, expulsando población, atacando la educación, a las poblaciones envejecidas, a las poblaciones marginas, y controlando de manera sistemática las decisiones del país, con el fin de producir ganancias económicas ilegales. Genera violencia sistémica e institucional contra la población, violenta derechos humanos y por eso el primer paso es que sea eliminada junto con la Ley PROMESA. Entonces trabajaremos con el problema de los administradores coloniales corruptos y su impunidad.

La alternativa para Puerto Rico comienza con fomentar la economía del conocimiento, invirtiendo en el conocimiento humano para generar valor y ofrecer a la sociedad nuevos productos y servicios en la innovación científica y tecnológica, en creación en un sentido amplio: social, cultural, ambiental, salubrista y técnica. La economía del conocimiento genera valor y ofrece a la sociedad nuevos productos y servicios, que pueden ser aprovechados por todas las ramas de la producción. Debemos fortalecer el papel de la Universidad de Puerto Rico en el desarrollo, la investigación y la innovación, ya que tienen una especial responsabilidad al ser un vector de innovación aplicado al cambio social, cultural, económica, tecnológica y en su infraestructura.  La inversión social en el capital humano, lo coloca al servicio de la imaginación y al diseño soluciones alternativas a los problemas que nos aquejan. El momento de la creatividad, la imaginación y la innovación de esa economía del conocimiento se impone. Hoy al igual que ayer la UPR es el motor del desarrollo. Sin investigación, creación de conocimiento e innovación no hay viabilidad nacional.

Durante la pandemia, los huracanes y terremotos la UPR desplegaron iniciativas comunitarias, tecnológicas y de apoyo social a la población que tuvieron impactos reales, poblaciones abandonadas por el Estado. El valor económico de la UPR, sus efectos multiplicadores ha sido estimado y demostrado que es de alto rendimiento (Alameda y González, 2017). La inversión en educación justifica seguir invirtiendo en la educación universitaria, en la investigación, la innovación y el desarrollo de conocimiento, si queremos un futuro mejor.

La UPR tienen que tener un diálogo constructivo y crítico con toda la sociedad, sin exclusiones, para descubrir los acuerdos políticos básicos que nos permitan romper las cadenas de la inercia, mediante acciones concretas que contribuyan a generar mejores oportunidades empresariales, laborales y sociales, maneras de aumentar la productividad de nuestras actividades económicas, de encontrar soluciones a los graves problemas financieras, de proveer los servicios esenciales para la sociedad, de mejorar la educación, la salud y la calidad de vida. Además de fomentar la inclusión y la equidad social.

La Junta debe entender que la inversión en la UPR es la salvación para Puerto Rico.

 

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De ciudades flotantes y carros de fuego: Biblia y ciencia ficción

 

Especial para En Rojo

Dicen que uno debe escribir de lo que sabe, o aquello que le seduce, que le provoca. Que escoger un tema es el resultado de una pulsión, como una criatura de la que urge desprenderse.  Y tal vez por ello escribo relatos frecuentemente ambientados en espacios y tiempos apocalípticos. A los nueve años podía disertar frente a algún teólogo acerca de las bestias del Apocalipsis, o el orden de las plagas postreras.  La Biblia fue el primer libro en llegar a mis manos como texto de estudio e investigación.  Resulta inevitable, que en la actualidad, encuentre relaciones entre la literatura de ciencia ficción y otras formas de literatura especulativa en la narrativa bíblica.

Para poder leer algunos relatos bíblicos desde la ciencia ficción, es necesario salvar ciertas distancias. En primer lugar, asumir una definición adecuada del género. La propuesta de Darko Suvins en «The Poetics of the Science Fiction Genre» establece que la ciencia ficción se enfoca en posibles futuros y equivalentes espaciales, pero también puede abordar el presente y el pasado como casos especiales de una posible secuencia histórica vista desde un punto de vista extraño. Esto permite que la ciencia ficción utilice las potencialidades creativas de un enfoque que no está limitado solo por preocupaciones empíricas. Así, algunos textos bíblicos pueden ser considerados ciencia ficción, como el Apocalipsis que presenta la salvación de la raza humana a través de la llegada de una ciudad flotante.

Otra definición útil es la de Brian Aldiss en «Billion Year Spree«, donde la ciencia ficción se propone como la búsqueda de una definición del hombre y su lugar en el universo que se mantenga en nuestro estado avanzado pero confuso de conocimiento científico. Esta definición se ajusta a la de Suvins en la medida en que la ciencia ficción busca interpretar al hombre y su lugar en el universo desde nuestro conocimiento científico y lo proyecta imaginativamente hacia el futuro, utilizando elementos oscuros y sombríos para explorar temas complejos y abstractos. En consecuencia, construcciones como el Arca de Noé y la Torre de Babel, la ciudad Santa descrita por Juan,  pueden ser considerados ciencia ficción debido a que se alejan de toda posibilidad empírica y su diseño o la consecuencia del mismo son el producto de un ser no humano.

El carácter ficcional de los relatos bíblicos es un tema de debate y análisis hermenéutico. Los lectores deben asumir un pacto con la ficción al alejarse de los fundamentos religiosos y espirituales. La capacidad hermenéutica de la Biblia radica en su multiplicidad de lecturas, aunque esto también es uno de los puntos más controversiales al explorar su interpretación. A pesar de las evidencias científicas que cuestionan los relatos bíblicos especulativos, 2.38 billones de personas se consideran cristianas en el 2023. Sin embargo, según una encuesta de Gallup, el 29% de los encuestados considera que la Biblia es una colección de fábulas, leyendas, historia y preceptos morales registrados por el hombre, lo que indica que cada vez más personas se alejan de su interpretación literal como un libro sagrado e indebatible.  Esto ha llevado a una aproximación a sus narraciones desde el espectro de lo especulativo.

Aunque el pacto con la ficción bíblica no es relevante en el contexto de la ciencia ficción como objeto de estudio, puede justificarse cierta relación ya que algunos relatos bíblicos abordan temáticas, tecnologías, seres y espacios no empíricos.

La tercera distancia y sin duda la de mayor complejidad resulta el establecer los límites del conocimiento científico en los periodos en que los textos fueron concebidos.  Esto por varias razones que incluyen las diferencias temporales de los mismos, los conocimientos del autor, así como el debate que supone el decidir si instalar un relato en lo mitológico o en lo relativo a la ciencia ficción.  Si la balanza se inclina por lo primero, la narración es aceptable, puesto que permean otras justificaciones como la naturaleza providencial y divina de sus personajes. Todo este conjunto de razones parecen venir sostenidas una sobre la otra: será necesario observar cada caso propuesto de manera independiente en cuanto a su contexto histórico, el autor y los elementos narrativos que conforman el relato.

Cabe señalar, sin embargo, en este punto, que entre el Antiguo y el Nuevo Testamento existe una distancia temporal de más de cuatrocientos años. Mientras que los textos que recoge el Antiguo Testamento fueron escritos durante la formación, desarrollo y caída del imperio de Israel, los que conforman el Nuevo Testamento vieron la luz durante la hegemonía romana sobre el pueblo judío, lo que supone una diferencia fundamental en cuanto a conocimientos, por ejemplo, de carácter astrológico, arquitectónico y tecnológico.

Salvadas estas distancias, suelo leer algunos relatos bíblicos como referentes de la ciencia ficción y otros géneros especulativos, abordando cuatro temáticas frecuentes en estas literaturas:  La relación entre creador y criatura, las dimensiones posibles de la ciencia y la tecnología, la interacción entre lo terrestre y lo alienígena y el imaginario distópico y utópico.

En el caso de la relación Creador/criatura podemos hacer una referencia inmediata al mito fundacional del Génesis.  En esta narración, Yahweh,  el creador, forma del polvo de la tierra un ser a su imagen y semejanza.  Esta característica ha sido eje de debate teológico: qué significa imagen y semejanza.  Aunque no logran en ese contexto ponerse de acuerdo, se desprende del relato una constante en otros textos que abordan esta relación:  el creador teme de su criatura al percibir la eventualidad de ser superado por esta, razón por la cual decide destruirla. Criatura se vuelve de pronto en la némesis del creador, transformando la relación en una de amor-odio. Hay ahí una forma de repulsión; lo familiar es lo siniestro.    Esto se ha repetido en textos como el Frankenstein de Shelly  o el AI del ya citado Aldiss.  En el caso del Adán del Génesis, finalmente el creador, opta por concederle la vida dentro de ciertos límites que terminan en la mortalidad. La idea de Dios como creador arrepentido de su criatura, estará presente desde el inicio de la antología bíblica hasta su final apocalíptico.

Más adelante, el Génesis de Moisés vuelve a presentarnos a este Dios arrepentido a través del relato del diluvio.  Una vez más, el creador se siente decepcionado de su obra y decide destruirla con agua.  Encuentra sin embargo, bondad en un hombre, de entre todos, y preserva su vida dándole las instrucciones precisas para la elaboración de una nave que asegure su supervivencia, lo que nos lleva al segundo tema: las tecnologías imaginadas.

El pasaje bíblico de Génesis 6: 14-17 describe cómo Dios instruyó a Noé para construir un arca de madera de gofer sellada con alquitrán o brea,  por dentro y por fuera. La descripción detallada sugiere cierto conocimiento de la ingeniería y la construcción naval para la época. Sin embargo, posterior al relato, no se registran hallazgos arqueológicos que sugieran la influencia de la construcción propuesta en el relato. En el caso previo a este, solo son comparables algunas construcciones de la ingeniería civil egipcia, en cuanto a complejidad; pero estas no fueron el resultado de un ejercicio inmediato sino de un proceso prolongado de evolución. Siendo que el relato del Arca aparece en el libro del Génesis, cuya autoría se le atribuye a Moises, habría que considerar que a nivel histórico, este autor  fue educado en Egipto y tenía acceso a una serie de conocimientos que evidentemente trasladó al texto, no solo de carácter tecnológico pero también literario.  Esto puede ser atado al hecho de que el relato de un diluvio universal tiene origen en la antigua Mesopotamia, de donde surgieron nueve versiones, siendo la Épica de Gilgamesh,  la más similar al de Moisés y sobre 100 años anterior a este. No obstante, el relato del arca de Noé es un ejemplo temprano del uso de la tecnología y la ciencia en la narrativa  y comparte temas comunes con la ciencia ficción moderna en cuanto al diseño y construcción de espacios propuestos como una solución ante el temor a la enfermedad y la aniquilación.

Génesis 11 describe cómo todos los habitantes de la Tierra hablaban un solo idioma y se establecieron en Sinar, donde construyeron una ciudad y una torre para alcanzar el cielo y salvarse de otro diluvio. Sin embargo, Dios confundió sus lenguas y los dispersó por toda la Tierra. Cronológicamente posterior al Arca, este relato destaca la búsqueda de la humanidad por superar los límites de la tecnología y la construcción. Además representa una secuela del Arca: una vez más el creador se arrepiente de su creación porque esta intenta superarle. Teóricos coinciden en que su referente arquitectónico es el templo babilónico conocido como Etemenanki de siete pisos de altura, 300 años anterior al relato de Moisés. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. A  partir de las ruinas de Babilonia del siglo VI a.C. que fueron excavadas durante los siglos XIX y XX, se conoce que en la construcción de la ciudad utilizaron ladrillos cocidos, junto con asfalto o alquitrán como mezcla,  compuesto también presente en el proceso de construcción del arca de Noé. El relato, por tanto, parte de unas posibilidades empíricas en los métodos de construcción como base para proponer la solución a la aniquilación de la raza mediante una construcción especulabe:  una torre que llegue al cielo.

2 Reyes 2:11 lee:  Mientras iban caminando y conversando, de pronto apareció un carro de fuego, tirado por caballos de fuego. Pasó entre los dos hombres y los separó, y Elías fue llevado al cielo por un torbellino. En este pasaje, el profeta es transportado al cielo por un medio con características que parten de lo probable para  extrapolar lo improbable. El imaginario tecnológico se nutre de la mecánica existente para sugerir la recompensa del humano trascendental, seleccionado por seres de naturaleza no humana. En otro caso, el profeta Ezequiel, aunque no fue abducido, tuvo la visión de “una gran nube, con resplandor alrededor de ella y fuego centelleando continuamente, y en medio del fuego, algo como bronce reluciente”(Parafraseando Ezequiel 1: 1-4). Lo puede observarse como un objeto con características tecnológicas  sobrevolando el cielo. Y estas tecnología bíblicas, como el arca, el carro de Elías y la visión de Ezequiel están conectadas a la figura de seres no humanos.

Otras desapariciones terrestres de personajes bíblicos son interpretadas como abducciones. Un caso es el de Enoc, quien según Génesis 5:22-24 desapareció porque Dios se lo llevó y en Hebreos 11:5 se dice que fue trasladado al cielo. El cuerpo de Moisés fue resucitado y  transportado al cielo luego de su muerte e incluso la ascensión de Jesús ha sido interpretada como una forma de abducción por parte de ufólogos, pero eso es un tema de la pseudociencia. Lo que es cónsono en esos relatos es la integración de un ser extraterrestre que reconociendo las virtudes del hombre/profeta, le ofrece la recompensa de ser trasladado a una dimensión desconocida.

Estas abducciones plantean una relación entre seres humanos y extraterrestres, personajes que aparecen en el folclore humano debido a los rasgos y características que secretamente deseamos, como la inmortalidad.  Los eventos históricos que nos ponen ante la posibilidad de la aniquilación son detonantes para construir en el colectivo social  un imaginario de fuentes potenciales.  En ese sentido también solemos mirar fuera de nuestros límites antropológicos y físicos:  buscamos hacia arriba.  Sin embargo, no siempre vemos   la figura alienígena como la redentora de la especie humana, también es, en ese mismo imaginario, precursora de la destrucción.

En Génesis 6 y Números 13 se relata el encuentro con seres no humanos que el folclore judío llama Nephilim o gigantes. El relato menciona que los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres y tuvieron hijos, quienes eran gigantes y valientes. En Números, los israelitas describen a estos gigantes como hijos de Anac y se comparan a sí mismos con langostas en su presencia. En la discusión teológica existen cuatro teorías sobre el origen de los Nephilim: producto de la unión entre ángeles caídos y humanas, descendientes directos de Seth, tercer hijo de Adán y Eva y  humanos poseídos por ángeles/demonios o simplemente humanos pecadores. Una quinta se discute en contextos no  teológicos: algunos consideran la posibilidad de que los Nephilim sean seres alienígenas, pero una vez más aquí interviene la pseudociencia o la interferencia con las características del mito y sus personajes.  No obstante, esta idea ha sido ampliamente explorada en la ciencia ficción y literatura especulativa.

Finalmente, la construcción de lo utópico y distópico como escenario tiene una presencia innegable en algunos relatos bíblicos.   Lo apocalíptico, en el contexto de la ciencia ficción, detona de inmediato una relación con la destrucción y lo escatológico. La lectura del texto bíblico alude desde el inicio a la aniquilación de la raza humana y la destrucción final de la tierra.  Mirado desde la ciencia ficción, el Apocalípsis es el libro de esa antología que más recoge el conjunto de temáticas que la narrativa especulativa y sobre todo, la de ciencia ficción aborda  y que se han tocado someramente en estas líneas: la destrucción de la criatura por parte de su creador, los seres no humanos y su interacción con el hombre, la abducción como una solución a la raza humana.  Puede proponerse que existe un consenso en el hecho de que el Apocalípsis es, en fin, un referente de la ciencia ficción.  Pero llama mi atención un dato que suele pasar desapercibido. Al leer la descripción minuciosa de la Ciudad Santa de Juan en Apocalipsis 21, resulta inmediata una referencia pictórica a aquellas naves madre representadas en la ciencia ficción. Sus medidas perfectas, su construcción impecable así como la protección que ofrece han sido paradigma de modelos de ciudades flotantes en el inventario de la literatura futurista y alienígena.

Descrita por Juan, la llamada Nueva Jerusalén, inmediatamente alude a un evento histórico: la ciudad de su visión es una respuesta a la Jerusalén  física derribada en el 167 por Antioco IV. por otro lado, la también llamada Madre Celestial (término que se me antoja muy de la ciencia ficción)es  una propuesta revolucionaria ante las amenazas de aniquilación del pueblo judío en el pasado y el presente de su autor. De hecho en el  griego se utiliza el término kainos para Nueva, que significa renovada.

En el contexto de su descripción física  resalta la combinación de elementos cónsonos con la arquitectura de la  ciudad destruida, las descripciones previas de los libros de Ezequiel y Zacarías  y elementos de naturaleza onírica integrados por el autor, tomados en parte de la extrapolación de Isaías sobre la Jerusalén derribada. En la descripción de Juan, la Nueva Jerusalén está construida de cimientos de piedras preciosas y oro, sus dimensiones son similares a las de la Jerusalén antigua, aunque propone numerologías simbólicas como el 12 que es sinónimo de perfección en el contexto apocalíptico. Pero su propuesta de ciudad posee la particularidad de la traslación.  Esta desciende desde el Segundo Edén, establecido en el Cielo para acoger a los salvados, para instalarse e instalarlos permanentemente sobre la Tierra.  La ciudad de Juan en el Apocalipsis puede leerse como una especie de nave nodriza que combina las características de ciudades conocidas para el autor con sus ensoñaciones de una ciudad ideal en la que por ejemplo, no hay necesidad de cerrar las puertas, que son perlas gigantes,  porque la misma carece del peligro de ser reinvadida,  ni de sol o luna ya que no existen los acechos de la noche.

Mi lectura de estos y otros relatos bíblicos, así como algunas interpretaciones de estos que he dejado en el tintero por falta de tiempo, me sugieren una relación con elementos propios de la ciencia ficción y una evidente referencia en el género. Pero eso es desde mi lectura, que reconozco parte de esa pulsión, de la que hablé al inicio.  Mi lectura de la Biblia con el  caleidoscopio de las incontables temáticas narrativias, incluidas la ciencia ficción, es una criatura de la que aun no me desprendo.  Para esto me resguardo, tanto ante la comunidad teológica como la literaria de la naturaleza hermenéutica de esta controversial antología.

Pero lo que es aceptado por el colectivo es la evidente influencia de algunos pasajes bíblicos en la literatura especulativa, incluida la ciencia ficción.

En el terreno de lo teológico, algunos relatos bíblicos han sido el andamio del que se sostienen teorías, filosofías y doctrinas cuyas posturas fácilmente pueden interpretarse desde las dimensiones de la ciencia ficción.  Como las ideas de Elena White, escritora y fundadora de la Iglesia Adventista del Séptimo   Día y su teoría de la amalgamación que proponía que los antediluvianos poseían tecnologías tan avanzadas que eran capaces de manipular la genética de hombres y animales con el fin de crear nuevas especies, incluidos los dinosaurios y algunas razas humanas,  acción que provocó la ira del creador sobre su criatura al sentirse en riesgo de ser superado. O su visión de Orión como una  especie de vasija gigante a la vez que un pasillo astral por la cual la Santa Ciudad descrita por Juan sería expulsada en un parto luminoso.  Pero la discusión de las controversiales  ideas de la sra White  requerirían unas cuantas horas adicionales y son otra pulsión, otra criatura de la que todavía no logro desprenderme.