Inicio Blog Página 543

El respiro de paz de Perfect Days

 

 

Especial para En Rojo

 

“We need pure and absolute images that reflect our civilization as whole and our own deep inner voices.” Werner Herzog, Tokyo-Ga (dir. Wim Wenders, EE. UU. y Alemania Occidental, 1985).

Al principio de Ohayô (dir. Yasujirô Ozu, Japón, 1962), la película nos transporta a una pequeña comunidad japonesa en los suburbios de Tokio a finales de la década de los cincuenta. La cámara nos muestra la cercanía de cada casa, cómo algunas personas se mueven entre ellas a través de una angosta vereda que conecta las viviendas y, al fondo, una loma cubierta de grama. Después de establecido el mundo, la cámara nos lleva al camino sobre la loma por donde cuatro niños vestidos en uniforme escolar regresan a sus casas. Estos se detienen unos minutos para jugar un juego. Cuando uno presiona sobre la frente de otro, este se tira un peo. La inocencia de este juego y la edición pausada que predomina en la película reflejan la calma de diversas estampas suburbanas. Los residentes confrontarán situaciones difíciles y cómo un habitual buenos días (que en japones se traduce a ohayô, el título de la película) esconde los conflictos más profundos entre los miembros de la urbanización. Sin embargo, el director retrata la delicada belleza del amor que se asoma entre dos personas, de la rebelión de unos niños ante el mundo de los adultos, de la resolución de un conflicto entre vecinos y del momento en que un grupo se sienta a disfrutar de la televisión. Décadas después, en el documental Tokyo-Ga (dir. Wim Wenders, EE. UU. y Alemania Occidental, 1985), que es un tributo al maestro Ozu, el director alemán Werner Herzog comenta desde la altura de la Torre de Tokio que uno asume el rol de arqueólogo para excavar entre la decadencia del paisaje urbano y así encontrar una imagen pura. La pureza de la cotidianeidad que Ozu retrata en Ohayô es exactamente hacia lo que se dirige Wim Wenders en su más reciente película, Perfect Days (Japon y Alemania, 2023). Esta es una celebración del espíritu de Yasujirô Ozu y de su búsqueda de la pureza en el espacio urbano de Tokio.

En Perfect Days, Hirayama (Kôji Yakusho) es un hombre con una rutina establecida. Se levanta todos los días, se pone su uniforme, se toma un café enlatado, se dirige a su trabajo donde limpia baños públicos, almuerza en un parque, regresa a casa y, antes de dormir, lee algún libro. Sus días pasan en silencio ya que Hirayama es un hombre de pocas palabras. Pero Hirayama no sigue una rutina perfecta ya que la vida se complica con giros inesperados. Un día, Hirayama encuentra un juego de tic-tac-toe detrás de un panel en un baño público invitando al que lo encuentre a jugar; otro día, nota cómo un niño toca riéndose las orejas de un compañero de trabajo de manera juguetona; y, a veces, mientras almuerza en el parque, mira a una joven que come sola en otro banco y que tímidamente le responde la mirada. Estos pequeños momentos son los que construyen la película. Cada fragmento forma un mundo de sensaciones diminutas y poderosas que tan solo el protagonista nota. Su mirada documenta estos gloriosos incidentes, al igual que los ángeles que escriben la historia de la humanidad a través de los pedacitos de nuestra existencia en Wings of Desire (dir. Wim Wenders, Alemania Occidental y Francia, 1988). La actuación de Kôji Yakusho en el personaje de Hirayama es una maravilla. Sin casi decir una palabra, su mirada tierna y la sonrisa que deja escapar cada vez que nota un momento especial develan una profundidad emocional insondable. Hirayama es un coleccionista visual que recoge y reconoce la delicadeza de esos fragmentos que se cuelan en los intersticios de la realidad. El personaje tiene un pasado que parece ser trágico, pero el cual nunca conocemos. Quizás a esto se debe su soledad. Pero en el caso de Hirayama, su aislamiento no es una tortura ni un destierro autoimpuesto, sino un intento de recoger los bloquecitos tan bellos de los que está formada nuestra existencia. Ese pasado del que no se habla y que esconde alguna oscuridad, no amarga la mirada de Hirayama ya que el personaje vive por esas maravillosas imágenes que lloviznan alrededor de nosotros. No me sorprende que Yakusho fuera reconocido con la Palma de Oro por mejor actor en el Festival de cine de Cannes.

En una entrevista con Collider, “Perfect Days: Wim Wenders and Kôji Yakusho on That INCREDIBLE Final Shot,” que pueden encontrar en YouTube, Wenders discute que fue invitado a hacer un documental sobre los baños públicos en Japón. El habla sobre los colores, la limpieza y la manera en que todos cuidaban de estos espacios públicos inclusive después de la pandemia. Wenders explica que al ver los colores de estos baños y lo que revelaban de la gente, él dejo la idea del documental para contar otra historia. La poesía de la simpleza que Wenders identifica dentro de estos baños, inspira una obra maestra con la misma tierna fuerza visual con la que Ozu retrata a un niño que sonríe cuando abre una caja donde encuentra un nuevo televisor en Ohayô.

Les recomiendo que experimenten Perfect Days, que pueden rentar en Amazon Prime, junto a Ohayô y otra obra maestra de uno de mis directores favoritos, Paterson (dir. Jim Jarmusch; Francia, Alemania y EE. UU.; 2016). Las tres le darán un respiro necesario del constante ruido que nos rodea.

 

Cita obligada con la cantautora cubana Liuba María Hevia

Liuba María Helvia. Foto suministrada

 

 

Liuba María Hevia es la más reconocida y admirada cantautora de la trova cubana, y una de las mejores de Iberoamérica. Nacida en el 1964, se nutrió musicalmente tanto de la música tradicional como de la nueva trova, capitaneada por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. La calidad de sus composiciones e interpretaciones está a la altura de estos dos maestros, y se caracteriza por su calidad poética y armónica, así como la diversidad de géneros musicales. Sorprende que no sea más conocida en nuestra tierra, si bien quienes la hemos escuchado reconocemos que es una cantora única y excepcional.

Por fin tendremos la oportunidad de escucharla en concierto en Puerto Rico el 6 de abril en el Teatro de la Universidad en Río Piedras, en una producción de Pro Arte Musical. Se cumplirá uno de los más añorados sueños de Liuba: cantarle y conversar con el público boricua. También es un deseo y hasta una necesidad de quienes conocemos su música y queremos que se aproveche su primera presentación en nuestra tierra para exponerla a otros oyentes. Los boletos están a la venta en https://ticketera.com/liubamariahevia/

La exploración lírica, rítmica y armónica de Liuba no tiene límites, ya sea acompañada solamente por su guitarra, de la cual es una intérprete magistral, por diversos conjuntos musicales, tradicionales o muy novedosos al incluir chelo y violín, o por la «Orquesta Sinfónica Nacional» de Cuba. Por eso, desde sus primeras presentaciones y discos ganó de inmediato el reconocimiento de sus colegas y del público de todas las edades, pues Liuba ha tenido la visión y el propósito de llegar a toda la gente, más allá de diferencias de generación, educación musical o preferencias artísticas. Ha explorado un amplio espectro de géneros musicales desde la guajira, el son y la habanera hasta el tango y la canción libre.

Su discografía es inmensa, diversa y, al parecer, inagotable. Su primera producción, «Coloreando la esperanza» (1993), demostró que se trataba de una artista que transita fluidamente entre la trova tradicional y la nueva, con una voz propia, única; una propuesta y una promesa que se han convertido ya en un legado cubano y caribeño para el mundo, de al menos dos docenas de discos. Cuesta escoger las producciones favoritas, si bien hay que incluir «Alguien me espera», «Del verso a la mar», «Ilumíname» y «Puertas», Recientemente nos ha regalado los discos que demuestran cuán extensas son sus fuentes de inspiración y el fruto y rigurosidad de su trabajo, con los títulos «Para volverte a ver» (2023) y «Canciones que no se extraviaron» (2024).

Ha sido acompañada a dúo por Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Omara Portuondo, Danny Rivera, Maridalia Hernández, Ivette Cepeda, Marta Gómez, Carlos Varela, Kelvis Ochoa, Gema Corredera, Pedro Guerra, y otros grandes artistas iberoamericanos. Se destaca una producción única: en 2017 lanzó una colección de 4 discos con más de 60 canciones cantadas a dúo junto a los artistas mencionados y muchos más. Para escuchar su música visite cualquiera de las plataformas digitales y, en especial, su canal en YouTube (http://bit.ly/LiubaMariaHeviaYouTube), donde se podrá apreciar también la calidad de sus videos.

Además de dar a conocer su extensa producción propia, Liuba ha asumido el compromiso inquebrantable de exponer la obra de otras cantautoras iberoamericanas con su proyecto «Alma creadora», a través de conciertos, documentales y festivales. En el 2018 su invitada especial fue nuestra Zoraida Santiago.

Ganadora de múltiples premios y reconocimientos, Liuba ha dicho que la música a la niñez es posiblemente su obra más relevante. Se caracteriza por su belleza y calidad. Junto a Ada Elba Pérez y en solitario ha escrito canciones infantiles («Señor Arcoiris», «Travesía mágica», «Atentos, traigo un regalo»), que han acompañado ya a varias generaciones, además de que ha rendido tributo y ampliado la difusión de lo más exquisito de la música para la niñez compuesta en Nuestra América, desde la cubana Teresita Fernández, la argentina María Elena Walsh y el mexicano Gabilondo Soler, mejor conocido como «Cri Cri». Ojalá tengamos la oportunidad en el futuro de que nuestra niñez pueda disfrutar de un concierto suyo de música infantil.

La producción de conciertos de Liuba no se detiene, en Cuba, España, República Dominicana y otra docena de países. Por fin podrá incluir a Puerto Rico, país que, como artista de Cuba, es un escenario anhelado y natural. En el 2023 ofreció unos 25 conciertos, sin descuidar sus presentaciones periódicas en hospitales infantiles y hogares de ancianos, dos públicos que, como ha dicho, se asemejan y, además, atesoran cada canción y aprecian también la hermosa, profunda y generosa humanidad de Liuba María Hevia.

Algunas personas han viajado a Cuba y la República Dominicana para escuchar un concierto de Liuba. Junto a mi compañera, no solamente la vimos en la Habana y Santo Domingo, sino que hemos tenido el privilegio de dialogar con ella, conocer su humanidad y cultivar una amistad invaluable, además de ser testigos de su deseo y necesidad de cantarle al público boricua. Me atrevo a asegurar que la noche del 6 de abril será una inolvidable, una «travesía mágica luminosa». Se presentará en una sala emblemática, el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, acompañada de músicos cubanos y boricuas. Específicamente ha pedido la inclusión del cuatro puertorriqueño, que interpretará Maribel Delgado, y también será acompañada por su director  musical, Arnulfo José Guerra (guitarra y bajo), Yusa (tres), Keren Torres (chelo), Olga Juliá (violín) y William García (percusión).

Visite su página para explorar una de las carreras artísticas más fascinantes de Cuba e Iberoamérica: www.liubamariahevia.com.

 

 

 

 

Once años de un papado profético

Especial para En Rojo

Quien observa la Iglesia católica hoy, puede sorprenderse por el hecho inédito de que cuanto más el Papa avanza propuestas de renovación, más gran parte de la jerarquía y del clero se revela conservadora y en reacción clara a las propuestas del Papa.

El Papa llama la atención de la humanidad sobre cuestiones como la ecología integral y la paz, basadas en una economía del compartir y de la justicia. Mientras tanto, muchos jerarcas y grupos eclesiales desentierran un catolicismo devocional barroco de la época de nuestras abuelas como arma contra las propuestas del Papa. Mientras el Papa Francisco se presenta y se viste con sencillez, muchos obispos se esconden tras sus mitras y báculos y tienden a convertir la celebración de la cena de Jesús en ceremonia de corte medieval.

En la sociedad internacional, parece que sólo el Papa Francisco se presenta al mundo como profeta de la paz y de la justicia ecosocial. Y lo hace proponiendo una Iglesia sinodal, caracterizada por la solidaridad misericordiosa más que por la rigidez ritual. Este 13 de marzo se cumplieron once años desde la noche en que fue elegido por los cardenales obispo de Roma. Desde el siglo XX, no era la primera vez que se elegía a alguien mayor como Papa de transición y este, en lugar de representar sólo un breve tiempo en el papado, propició una verdadera transición eclesial, en el sentido de renovar el modo de ser de la Iglesia.

Ya en 1958, el cardenal Angelo Roncalli, Patriarca de Venecia, a la edad de 78 años, había sido elegido Papa de transición. Apenas tres meses después de su elección, en enero de 1959, anunció al mundo el Concilio Vaticano II, que hasta hoy representa el acontecimiento más abierto y renovador de la historia del Cristianismo. Ahora, 60 años después de aquel acontecimiento profético, el Papa Francisco está tratando de recuperar el espíritu del Concilio que los dos papas anteriores se habían esforzado en detener. Hace sesenta años, el Papa Juan había encontrado una realidad dura y difícil en la Iglesia. Sin embargo, desde principios del siglo XX, en diversos países, a pesar de enfrentarse a dificultades locales y represiones del Vaticano, movimientos de renovación en el estudio de la Biblia, de la Liturgia y de la Patrística, así como el camino ecuménico, fueron dando lugar a grupos que avanzaban en una nueva dirección. Eran como semillas en tierra seca que esperaban la primera lluvia de primavera para brotar.

El Papa Francisco se encontró con una realidad eclesial muy diferente y más difícil de lo que era la Iglesia en tiempos de Juan XXIII. Llegó después de más de 35 años de invierno eclesial, de silenciamiento y represión total de cualquier teología que no fuera mera repetición de lo que decía el Papa. Toda una generación de sacerdotes y obispos se formó en un modelo eclesial de cristiandad medieval, diseñado para resistir a cualquier viento de cambio. La consecuencia es que hoy, aún once años después de la llegada del papa Francisco, el clericalismo avanza en la Iglesia como cáncer devorador y en diócesis y parroquias, predomina un catolicismo devocional barroco, que nada tiene que ver con el Evangelio de Jesús. En el Vaticano, el Papa Francisco continúa la parábola de San Francisco de Asís, en diálogo con lobos. A pesar de testimoniar que, incluso en tiempos de tantas dificultades y oposiciones, el espíritu profético no ha muerto, Francisco como Papa sigue representando un modelo de Iglesia para el que la propuesta de la sinodalidad eclesial suena como la cuadratura del círculo.

En América Latina y el Caribe, dentro de pocos años, se cumplirán 60 años de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano y caribeño en Medellín, Colombia (1968). Allí, en el documento conclusivo de aquella reunión, los obispos afirmaron:

«Que aparezca cada vez más claro en América Latina el rostro de una Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desprendida de todo poder temporal y valientemente comprometida en la liberación de cada ser humano y de toda la humanidad» (Conclusiones de Medellín. 5, 15).

No sabemos cuántos obispos latinoamericanos y caribeños firmarían hoy esta declaración. En todo caso, el Papa y los cristianos de base que aceptan el Evangelio de Jesús como profecía de un mundo justo y humano la han asumido. Que el recuerdo y la acción de gracias por estos once años de servicio profético del Papa Francisco nos animen en este camino y fortalezcan nuestra confianza en la victoria de la humanidad viviendo la Pascua de Cristo.

 

 

Tercera edición de la Cumbre Internacional de Afrodescendencia

 

Bajo el lema “Nuestras diásporas de cada día: Globalización, migración y desplazamientos actuales” regresó la tercera edición de la Cumbre Internacional de Afrodescendencia (Cumbre Afro) desde el pasado 18 al 23 de marzo de 2024. Se dedicará a Haití en reconocimiento por su aportación histórica al ser la primera república negra en el mundo.

“La Cumbre Afro 2024 pretende visibilizar la corriente migratoria que experimentan actualmente las poblaciones afro en Haití, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y en las islas que se vacían, además de esa gran corriente migratoria que está viniendo desde Sur y Centroamérica a los Estados Unidos escapando de la violencia sistémica, el racismo y la marginación. Discutir y alzar nuestra voz para denunciar la muerte social de muchas de nuestras poblaciones racializadas y –sobre todo– de las afrodescendientes dirige los trabajos de la Cumbre Afro 2025 ”, expresó la escritora y catedrática, doctora Mayra Santos Febres.

Como parte de los exponentes que se presentarán en esta edición, estará la cantante cubana Daymé Arocena, la periodista estadounidense Natasha S. Alford y otros invitados provenientes de países como Haití, Ecuador, España, Alemania, Sudáfrica, México,  Perú,Nigeria, entre otros.

El programa de actividades gratuitas y abiertas al público general, así como a estudiantes de escuela intermedia y superior, contará con paneles, presentaciones de libros, charlas magistrales, foros de discusión, talleres antirracistas, exposiciones de arte, cine foros, un mercado afro, entre otros.

Se llevarán a cabo actividades paralelas en la terraza del Instituto de Cultura Puertorriqueña, en El Bastión en el Viejo San Juan, y en la Universidad del Sagrado Corazón.

Para conocer el calendario de actividades acceda al portal de la Cumbre Afro . También puede seguir sus redes sociales en Facebook, Twitter e Instagram.

 

 

 

The Book Geek recomienda*

 

Desierto de Edder González Palacios

La cultura occidental, recuerda Jabès, es una cultura del desierto hacia el libro. El libro no sólo deviene en un suplemento para la memoria, deviene además en cuerpo que custodia una grafía de la ley, y por ley, comunidad. El desierto es la arena dispersa donde lo nómada rehuye la idea de permanencia en su asentamiento.

Pero el poema es desierto. Aún en un libro, aún dentro de lo común, el poema tiende una mirada desierta. Su economía es de dilapidación. Un poema no conserva. No le está dado. Discurre igual que la arena entre los dedos. En el desierto el sol es meridiano, el punto más alto de la luz, y su ceguera. Un poema es un desierto de aún.

De una belleza deslumbrada, los poemas en Desierto portan la belleza de lo necesario. Cada verso está esculpido en su forma última. Cada imagen, una apertura hacia lo insondable.

En esta isla hay mucha poesía. Con la calidad de Desierto, poca. Este es un poemario que fácilmente podría ser despachado como poemas escritos desde una torre de marfil. Nada más lejos, excepto por la idea de labor silente, solitaria y continua en la forja de cada poema.

Con Desierto, González Palacios ha logrado un poemario que estoy seguro tenga un justo lugar en la memoria del futuro.

Sirenas de Claudia Becerra

En su retorno a Ítaca, Odiseo debe cruzar por la Isla de las Sirenas. Los remeros cubren los oídos con cera. Odiseo ordena ser amarrado al mástil. Pronto se escucha el canto de las sirenas. En la barca, los remeros firman el agua con el remo. En el mástil Ulises, salvado por la atadura, degusta el placer prometido por Circe: delira.

De Claudia Becerra, los poemas en Sirenas resultan de un pensar intempestivo. La hechura del verso es visceral. La lectura de Sirenas provoca cierto sentido de emergencia, de lo ominoso. Este es un libro hermoso, pero no plácido. Provoca inquietud. Aquí no hay ratio ilustrada. Lo precario, la noche cerrada en este libro (porque este libro es nocturno) adquiere un tono bello, y fatal. La lectura de Sirenas aconseja amarrarse a un mástil.

Escuchen el canto. Convoquen el riesgo Este poemario lo vale.

 

*The Book Geek es una bodega electrónica de libros. La dirige el poeta Eddie Ortiz-González. Puede ver sus reseñas e inventario en facebook.com/thebookgeekpr