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Retos del presente por merma del hábito de leer 

 

Especial para En Rojo

Ha mermado grandemente el interés por la lectura. Y, junto a la merma por la lectura, se ha desvanecido el prestigio del que antes gozaban los libros y sus autores. Lo inmediatamente sensorial prima y relega el análisis y el razonamiento lógico elaborado mediante la lectura.

Las señales se pueden enumerar. Las calificaciones de lectura tanto de estudiantes como de adultos han caído respecto a los niveles de hace una década. Es difícil encontrar hoy a un profesor universitario que piense que los estudiantes de primer año llegan a las clases tan preparados como antes para las lecturas. A la gente siempre se le ve en sus teléfonos inteligentes, pero sin estar necesariamente leyendo nada en ellos. Únicamente viendo vídeos.

Estamos en la era de los fragmentos de podcasts y videos cortos. De la cultura de la alfabetización pasamos a una cultura digital de la oralidad y de la comunicación primordialmente visual. Narradores con cierta habilidad o carisma apelan a las emociones con generalidades a sus audiencias en lugar de utilizar una argumentación lógica y citas cuidadosas. En un libro de próxima publicación, el ensayista James Marriott lo define como “la nueva edad oscura”.

Una Encuesta sobre el Uso del Tiempo de los Estadounidenses (ATUS, por su sigla en inglés) de la Oficina de Estadísticas Laborales muestra que menos estadounidenses afirman leer por placer en un día cualquiera. En general, según la encuesta, el estadounidense promedio mayor de 15 años leía 21.9 minutos en un día cualquiera de 2003. Pero en 2010 la lectura era de 18.3 minutos al día. En 2025, la cifra fue de 16.2 minutos al día. Los estadounidenses no leen mucho ahora, pero es que han leído poco durante al menos varias décadas.

El declive de la lectura como un fenómeno masivo abarca únicamente a la presente generación sino a las anteriores. La desinformación podría atribuirse a los efectos de la nueva tecnología en niños y jóvenes y al mal uso de las redes sociales, pero es que el declive en el hábito de leer es un síntoma también de los adultos y los abuelos de la presente generación. The Wall Street Journal declaró hace poco que “los libros para papás son una especie en extinción”.

A lo largo de los últimos años, el tiempo frente a una pantalla, actualmente más habitualmente de un teléfono móvil inteligente, es entre cinco y diez veces más común que la lectura, y a veces incluso más. Y así va muriendo el interés por la lectura, porque en la era digital predomina lo meramente visual y la oralidad como método de comunicación.

En Puerto Rico, la mella en los hábitos de lectura ha alcanzado un nivel crítico, reflejado en que menos del 50% de los estudiantes del sistema público dominan la comprensión lectora. El rezago en las destrezas de lectura sitúa a gran parte de la niñez y juventud en el rango de lo que los expertos denominan «analfabetismo funcional». Los datos del Departamento de Educación y entidades aliadas confirman que la mayoría de los alumnos pueden decodificar palabras en voz alta, pero no logran procesar, analizar ni entender el significado de los textos.El consumo desmedido de contenido digital rápido desplaza el tiempo dedicado a los libros. Hay, además, una carencia de modelaje en el hogar: Los menores no ven a los adultos de su entorno leer de forma habitual.

La prensa escrita se ve cada vez más en dificultades económicas y apenas puede sobrevivir en la actualidad. Las plataformas digitales de la prensa escrita están sustituyendo al periódico de papel. La lectura digital parece ser lo poco que queda del hábito de leer para informarse del acontecer noticioso. Muchas veces son los artículos de análisis y opinión —que son los menos leídos— los que se sacrifican.

Se está estilando en las plataformas digitales de la prensa escrita combinar vídeos integrados que acompañan— por estar relacionados— con las reseñas noticiosas cada vez más cortas como medida de ajuste. Se hace cada vez más difícil para la prensa escrita mantener —a contracorriente— las reseñas analíticas extensas que fomentan en el lector el pensamiento crítico. pese a que siempre habrá lectores para este tipo de artículos de prensa.

No debe morir ante la visualidad y la oralidad del método de comunicación moderna la prensa escrita de papel o digital. Cuando eso suceda, habrá muerto una parte esencial de la civilización y de algo en el ser humano que se hizo parte suya con la alfabetización y la transformación de los sonidos comunicacionales de la oralidad a través de la grafía alfabética agrupada en palabras que acentuó y perpetuó una manera más ordenada y crítica de transmitir los pensamientos.

Sin libros ni prensa escrita la civilización del presente estaría incompleta.

 

Las preguntas que persisten en La Odisea

La Odisea

 

Especial para En Rojo

Los ecos de La Odisea se distinguen en incontables textos. Es inevitable. El poema épico, que cuenta el regreso de Odiseo a su reino en Ítaca, está tan lleno de aventuras peligrosas, elementos maravillosos y giros oscuros, que nos sigue fascinando a través de los siglos. Reinventamos o reescribimos La Odisea cada vez que la traducimos o la volvemos a contar capturando alguna escena en una pintura o explorando uno de sus personajes en algún escrito. No solo experimentamos el poema de Homero si vemos una adaptación fílmica directa como The Return (dir. Uberto Pasolini; Italia, Grecia y Reino Unido, entre otros; 2024), que se enfoca en un Odiseo exhausto, magistralmente actuado por Ralph Fiennes, que busca su fuerza para recuperar su hogar. Vemos también el agotamiento emocional del regreso al hogar en The Graduate (dir. Mike Nichols, EE.UU., 1967). Las expectativas sociales que la sociedad le impone a Ben (Dustin Hoffman) cuando retorna de la universidad son tan asfixiantes como los abusivos pretendientes que minan la armonía en Ítaca. También sentimos La Odisea en la travesía del protagonista de After Hours (dir. Martin Scorsese, EE.UU., 1985), que corre por las oscuras calles de Nueva York para regresar a su casa. Scorsese transforma una noche en la ciudad en una experiencia surreal donde un camión de helados es tan intimidante como las seis cabezas de Escila. Hay conexiones claras entre Odiseo y el ingenioso Indiana Jones, que se enfrenta a ejércitos enteros para recuperar algún objeto arcano. Estas conexiones temáticas revelan diálogos conscientes o inconscientes que seguimos teniendo con textos del pasado. En el caso de la más reciente adaptación del poema épico, The Odyssey (Reino Unido y EE.UU., 2026), el director, Christopher Nolan, idealiza a un Odiseo aguerrido que enfrenta monstruos, hechiceras, el trauma de la guerra, la ira de los dioses y una sarta de patanes empeñados con quedarse con su hogar. Pero ¿qué añade Nolan con esta nueva versión de la obra de Homero? Más allá de mi interés por ver qué hace Nolan con alguna escena del poema, me urge saber cómo el director piensa nuestra experiencia contemporánea dentro de un poema del siglo 8 a.C.

The Odyssey cubre los puntos que reconocemos en el poema: el olvido brindado por Calipso, la desesperación en la cueva del cíclope, el escape de la isla de los gigantes caníbales, los cerdos en la cabaña de Circe, el intercambio con Tiresias desde Hades, el canto de las sirenas, los seis sacrificios a Escila, y el retorno al orden con la masacre de los pretendientes. Las reinterpretaciones que Nolan hace del poema demuestran su conocimiento y atención cuidadosa a cada detalle. Por ejemplo, vemos a Agamenón como una representación de Ares, con su cabeza cubierta con un inmenso casco negro, siempre silencioso y observando la masacre de Troya. Pero esta encarnación visual de la divinidad de la guerra es asesinada en su cama por su esposa, Clitemnestra, para vengar la muerte de su hija, Ifigenia, que Agamenón dio en sacrificio a los dioses antes de partir a Troya. En La Odisea de Nolan, la falla trágica es la arrogancia, precisamente lo que lleva a Agamenón a sentirse como un dios. En la película, los dioses se mantienen en los márgenes llevándonos a cuestionar si estos intervienen directamente entre los humanos. Los monstruos, espíritus y hechiceros no son pruebas de la existencia de los dioses, sino de los misterios que se esconden en cuevas inalcanzables, en lugares apartados, o en historias olvidadas. Los dioses son tan solo manifestaciones visuales de experiencias que nos marcan. Nolan continúa explorando el tema sobre el destino, que también desarrolla en su película anterior, Oppenheimer (EE.UU. y Reino Unido, 2023). La pregunta que persiste: ¿puede el ser humano escapar de la destrucción que inevitablemente se ha creado? Con esta pregunta, Christopher Nolan demuestra que la potencia del texto también se encuentra en la infinidad de mensajes que nos comunica un poema antiguo cuya adaptación deben ver en la pantalla más grande del centro comercial más cercano. No se la pierdan.

 

 

 

Abanderamiento de la Brigada Juan Rius Rivera: Lista su partida hacia Cuba

Público presente en la actividad de abanderamiento. Foto sumistrada

 

El domingo 26 de julio, fecha en que se conmemora el 73 Aniversario del asalto al cuartel Moncada, hecho histórico que marcó el inicio de la Revolución Cubana, la Brigada Juan Rius Rivera en su trigésimo quinto contingente fue abanderada, a muy pocos días de su salida hacia Cuba. Reiteran así, una vez más, su gestión de apoyo solidario y voluntad inquebrantable de romper el bloqueo que contra el combativo pueblo hermano mantiene el imperio norteamericano desde hace décadas. Boricuas de las más diversas edades, ocupaciones, municipios de procedencia, organizaciones, género, defensoras de la soberanía cubana y de sus derechos humanos, componen la Brigada que está dedicada al centenario del natalicio del Comandante Fidel Castro Ruz. Con el acto de abanderamiento, reafirman el compromiso de mantener los lazos de hermandad y causas comunes entre Puerto Rico y Cuba, al portar la insignia patria que tantas similitudes y coincidencias históricas tiene con la cubana.

Varios reconocimientos importantes fueron hechos en el acto de abanderamiento, como el dedicado a fundadores de la Brigada que han trascendido a otro plano. Así fueron recordados Jorge Farinacci García, Agustín De Jesús Mangual y Miguel Cruz Santos, rememoración que estuvo a cargo de Milagros Rivera, lideresa del Comité de Solidaridad con Cuba, organizador de la Brigada. Por otro lado, la Medalla de La Victoria, con la cual el Comité reconoce la constancia de la solidaridad con la otra ala del pájaro antillano y las causas justas, fue otorgada al querido José Antonio Rivera-Tony Mapeyé- al joven cantante e improvisador cialeño, Sebastián González Rivera y a Milagros Rivera, cuya dedicación al trabajo de apoyo a Cuba y otras naciones hermanas ha sido indispensable.

Durante la lucida ceremonia dos mensajes resaltaron; la dedicatoria de la Brigada por el compañero Juan Camacho, quien describió el significado que tuvo en la vida del Comandante Fidel Castro, la solidaridad cómo una de las banderas que desde joven ondeó y que hizo parte de los postulados de la Revolución, con palabras y con actos hacia la humanidad, hacia los pueblos del Mundo, hacia Puerto Rico y la lucha por nuestra independencia. Por otro lado, el presidente del Comité de Derechos Humanos, Lcdo. Kevin Rivera Medina, describió y analizó el desarrollo histórico del criminal bloqueo de Estados Unidos, el impacto adverso que ha tenido en el pueblo cubano y las luchas que valientes mujeres y hombres libran continuamente para defender su soberanía y libertad.

José A. Rivera fue uno de los reconocidos en la actividad. Foto suministrada.

El acto culminó con la entrega de la bandera de Puerto Rico a quienes la portarán en Cuba en todos los actos en los que participe la Brigada, responsabilidad que recayó en Shariana Ferrer y Zoán Dávila, de la Colectiva Feminista en Construcción, organización que viaja con varias representantes. El abanderamiento individual del 35 Contingente Juan Rius Rivera, estuvo a cargo de Rita Zengotita y Josefina Pantoja. El centenario del líder de la Revolución cubana fue celebrado con una actividad cultural, cena y el tradicional bizcocho de cumpleaños.

La actividad se llevó a cabo en las instalaciones del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe, entidad que logró establecer su nueva sede en el edifico de la antigua Cárcel de la Parada 8 y cuyo título de propiedad, han obtenido; hecho que también es una buena noticia.

Deseamos el mayor de los éxitos a la Brigada Juan Rius Rivera en su trigésimo quinto viaje de solidaridad a Cuba. También a otros grupos y personas de Puerto Rico que más adelante se les unirán para participar en la actividades de conmemoración del Centenario de Fidel, en las que se esperan representantes de multiplicidad de países.  Sabemos que regresarán con la satisfacción del deber cumplido y el compromiso de darle continuidad a su lema de que “La Solidaridad entre Puerto Rico y Cuba, jamás será bloqueada.”

 

 

“Recordar a Carlos Soto Arriví y Arnaldo Dario Rosado exige hablar de independencia”

 

 

Compañeras, compañeros, compañeres,

Nos encontramos hoy en esta montaña para pronunciar dos nombres que el Estado quiso convertir en silencio: Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado.

Los pronunciamos completos. Los pronunciamos con respeto. Los pronunciamos con rabia y con ternura. Los pronunciamos porque un pueblo que permite que le borren sus mártires termina olvidando también las razones por las que lucharon.

El 25 de julio de 1978, Carlos y Arnaldo, dos jóvenes militantes de la independencia de Puerto Rico, fueron conducidos hasta Cerro Maravilla mediante una operación de infiltración y entrampamiento. La Policía sostuvo inicialmente que habían muerto en un enfrentamiento mientras resistía al arresto. Las investigaciones y los procesos posteriores revelaron otra historia: fueron capturados, asesinados y luego se levantó un amplio encubrimiento para proteger a los responsables. Los tribunales describieron lo ocurrido como una emboscada brutal, un asesinato en frío y una conspiración para ocultar la verdad.

Pero no estamos aquí para recordar una tragedia aislada. Estamos aquí para denunciar un crimen de Estado. Estamos aquí para decir que Cerro Maravilla no fue un exceso individual, ni un error de procedimiento, ni el acto descontrolado de unos cuantos policías. Fue el resultado de una estructura colonial que ha perseguido, vigilado, infiltrado, encarcelado y asesinado a quienes se atreven a afirmar que Puerto Rico tiene derecho a ser libre.

También debemos recordar la fecha. Fue un 25 de julio: aniversario de la invasión estadounidense de 1898 y fecha utilizada para celebrar el régimen colonial establecido en 1952. En Cerro Maravilla se encuentran varias capas de nuestra historia: invasión, represión, encubrimiento y resistencia.

Recordar a Carlos y Arnaldo exige hablar de independencia. No como una consigna vacía. No como una bandera que sacamos una vez al año. No como una nostalgia por un pasado heroico. La independencia es la posibilidad de decidir sobre nuestra tierra, nuestras costas, nuestra energía, nuestros cuerpos, nuestro trabajo, nuestra alimentación y nuestro futuro.

La independencia significa que ninguna potencia extranjera pueda decidir qué leyes nos gobiernan, qué presupuesto podemos aprobar, qué escuelas deben cerrar o qué servicios esenciales se sacrifican para pagar una deuda. Hoy Puerto Rico continúa bajo los poderes territoriales del Congreso de Estados Unidos y bajo una Junta de Control creada por la ley PROMESA, con amplias facultades sobre nuestros planes fiscales y presupuestos. Esa realidad confirma que el colonialismo no es una metáfora: es una relación material de poder.

El colonialismo se siente cuando una familia abandona el país porque no puede pagar la vivienda; cuando las costas y montañas se entregan a inversionistas; cuando la salud y la educación se convierten en mercancías y nuestra juventud entiende la emigración como única alternativa.

Se siente también sobre los cuerpos. El colonialismo nunca ha gobernado solamente territorios; ha intentado gobernar la reproducción, la sexualidad, la familia, la raza y la vida cotidiana. Las mujeres puertorriqueñas, particularmente las mujeres negras, pobres y trabajadoras, han enfrentado explotación laboral, esterilización, experimentación, pobreza impuesta, violencia institucional y desplazamiento. Las personas trans y cuir han sufrido la violencia combinada del patriarcado, la colonialidad y el abandono estatal.

Por eso afirmamos con claridad: no habrá descolonización sin feminismo.

No habrá independencia verdadera si la mitad del pueblo es llamada a sacrificarse por la patria, pero se le niega el derecho a dirigirla. No habrá libertad nacional si las mujeres tienen que permanecer en silencio ante la violencia de sus propios compañeros. No habrá revolución si dentro de nuestras organizaciones se reproduce el mismo poder patriarcal que decimos combatir afuera.

Las mujeres nunca hemos sido auxiliares de la lucha por la libertad. Hemos sido pensadoras, organizadoras, combatientes, educadoras, cuidadoras, comunicadoras, presas políticas y constructoras de comunidad. Desde Mariana Bracetti y Lola Rodríguez de Tió, pasando Juana Colón, por Blanca Canales —aquí, en Jayuya—, Lolita Lebrón e Isabel Rosado, nuestra más reciente ancestra Denise Oliver-Vélez,  hasta las innumerables mujeres anónimas que sostuvieron huelgas, comunidades, campañas y organizaciones, nuestra historia demuestra que la nación también ha sido pensada y defendida por mujeres.

Pero no basta con homenajearlas después de muertas. No basta con colocar sus fotografías en los actos mientras hoy se desconfía de las feministas, se ridiculizan nuestros reclamos o se nos acusa de dividir el movimiento cuando denunciamos el machismo.

Tenemos que decirlo aquí, frente a la memoria de dos compañeros asesinados por el Estado: nuestras organizaciones no pueden exigir justicia afuera y administrar impunidad adentro.

Cuando una compañera denuncia acoso, agresión, control, hostigamiento o abuso, la respuesta no puede ser proteger al dirigente porque “ha dado mucho por la lucha”. No puede ser pedir silencio para evitar un escándalo. No puede ser cuestionar primero la conducta de la sobreviviente. No puede ser convertir la disciplina organizativa en obediencia al agresor.

El encubrimiento nunca es revolucionario.

El silenciamiento nunca es revolucionario.

El machismo nunca es revolucionario.

Las feministas no debilitamos la lucha independentista cuando denunciamos estas violencias. La fortalecemos. Le impedimos parecerse al orden colonial que busca sustituir. Le recordamos que la libertad no se mide únicamente por quién ocupa el gobierno, sino por las relaciones sociales que somos capaces de construir.

Las mujeres dentro de organizaciones en Puerto Rico y de la diáspora hemos tenido que desafiar la división sexual del trabajo y el liderato machista. Las mujeres de los Young Lords, por ejemplo, lograron que la organización abandonara la exaltación del llamado “machismo revolucionario” y reconociera que combatir el chauvinismo era parte de la revolución.

Hoy enfrentamos nuevos retos y viejas amenazas con otros rostros.

Enfrentamos un imperialismo que no solo utiliza la Policía, los tribunales y las cárceles. También utiliza la deuda, los algoritmos, la vigilancia digital, la desinformación, la precariedad y el cansancio. Busca convencernos de que no existe alternativa, que organizarse no sirve, que todo proyecto colectivo está destinado al fracaso.

Enfrentamos la privatización de lo común, el acaparamiento de tierras, la crisis climática y el desplazamiento. Enfrentamos ataques contra el aborto, la perspectiva de género y las vidas trans; el racismo, el fundamentalismo y el autoritarismo. Enfrentamos un imperio que militariza fronteras y castiga a los pueblos que reclaman soberanía.

También enfrentamos el reto de no convertir nuestras diferencias en trincheras permanentes. La unidad que necesitamos no significa uniformidad, silencio ni subordinación. No significa esconder contradicciones. Una unidad construida sobre el encubrimiento es frágil; una unidad construida sobre la verdad puede transformar un país.

Necesitamos una unidad con principios: anticolonial, feminista, antirracista, obrera, ambientalista y profundamente democrática. Una unidad capaz de reunir al movimiento independentista, al movimiento sindical, a las luchas comunitarias, estudiantiles, ambientales, feministas, antirracistas, cuir y trans; a quienes defienden la vivienda, la educación pública, la soberanía alimentaria y una vida digna.

Tenemos que encontrarnos no solo alrededor de lo que rechazamos, sino alrededor del país que queremos construir.

Un Puerto Rico donde nadie sea perseguido por sus ideas; donde ninguna mujer tenga que escoger entre la militancia y su seguridad; donde la niñez crezca sin pobreza, la tierra y las costas pertenezcan al pueblo y migrar sea una opción, no una condena.

Un Puerto Rico que se gobierne a sí mismo y practique, desde ahora, la libertad que proclama.

Compañeras y compañeros:

La mejor manera de honrar a Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado no es convertirlos en figuras lejanas e intocables. Es continuar preguntándonos qué exige su memoria de nosotras y nosotros.

Su memoria exige combatir la represión política.

Exige defender el derecho de nuestro pueblo a la independencia.

Exige no tolerar el encubrimiento, venga del Estado o de nuestras propias filas.

Exige cuidar a quienes luchan, escuchar a quienes denuncian y construir organizaciones donde la dignidad no sea una promesa futura, sino una práctica presente.

Que Cerro Maravilla sea memoria, pero también advertencia.

Que nos recuerde de qué es capaz el Estado colonial cuando un pueblo se organiza.

Que nos recuerde de qué somos capaces cuando vencemos el miedo, rompemos el silencio y nos unimos.

Hoy, desde esta montaña, afirmamos que Carlos y Arnaldo no han sido olvidados.

Que sus nombres siguen caminando en cada huelga, en cada comunidad que defiende su tierra, en cada joven que descubre la historia que quisieron ocultarle, en cada mujer que se niega a callar y en cada persona que levanta la bandera de una patria libre.

Por Carlos Soto Arriví.

Por Arnaldo Darío Rosado.

Por todas las personas perseguidas, encarceladas y asesinadas por luchar.

Por las mujeres que han sostenido y transformado nuestra lucha.

Por un movimiento independentista digno de la libertad que proclama.

Por la unidad de quienes enfrentamos al imperio.

Por la justicia.

Por la dignidad.

Por la libertad.

Por la independencia de Puerto Rico.

¡Que viva Puerto Rico libre!

Mensaje pronunciado el 25 de julio 2026 en el Cerro de los Mártires

La autora es integrante de la Colectiva Feminista en Construcción

 

ASPPRO da inicio a la Semana de la Prensa

Varios colegas en el inicio de la semana de la prensa. Foto suministrada

El gremio organizó un conjunto de actividades durante estos días

CLARIDAD

 

Con una cantidad récord de participantes, la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) anunció, desde el Cuartel de Ballajá, los 40 finalistas a la 32da edición del Premio Nacional de Periodismo. La colectividad también dio a conocer los múltiples eventos que realizará como parte de la tradicional celebración.

De acuerdo con la presidenta de la organización, Nydia Bauzá Santiago, esta edición del certamen recibió un aproximado de 145 participaciones en las categorías de: Noticia del Momento, Entrevista, Reportaje Especial, Crónica y Reportaje Investigativo. Los trabajos– publicados entre julio de 2025 y junio de 2026– fueron evaluados por un jurado independiente «integrado por colegas experimentados» y presidido por el periodista Luis F. Coss.

“Este año, la ASPPRO recibió alrededor de 145 participaciones al Premio Nacional de Periodismo, una cantidad récord. Los periodistas premiados recibirán los galardones en la ceremonia de premiación este sábado, 1 de agosto, en el Club Náutico de San Juan a las 6 de la tarde… Unas 74 participaciones fueron sometidas en la categoría de prensa escrita; 23 en televisión; 17 en multimedios; y 16 en radio/pódcast”, compartió Bauzá Santiago.

Los siguientes colegas y profesores de periodismo conformaron el jurado de esta edición: Norma Borges, Delvis Griselle Ortiz, Luis Fernando Coss, Rosario “Charo” Meléndez, Hiram Guadalupe, Mario Edgardo Roche, Mariliana Torres, Carlos Ochoteco, Rosita Marrero, Maricelis Rivera, Sara Justicia y José Rodríguez. Ellos determinaron los siguientes finalistas:

 

  1. Adriana Rozas Rivera
  2. Amanda Pérez Pintado
  3. Andrea Cruz
  4. Benjamín Torres Gotay
  5. Camille Padilla Dalmau
  6. Carlos Berríos Polanco
  7. Cristina del Mar Quiles
  8. Efraín Montalbán Ríos
  9. Elián Flores
  10. Ezequiel Rodríguez Andino
  11. Gabriela Carrasquillo
  12. Gabriela Meléndez
  13. Génesis Dávila Santiago
  14. Giovanni Vega
  15. Gloria Ruiz Kuilan
  16. Glorimar Velázquez Carrasquillo
  17. Jeniffer Wiscovitch
  18. Joanisabel González
  19. Joel Cintrón Arbaseti
  20. José A. Delgado
  21. José Carlos Sánchez
  22. José Manuel Encarnación Martínez
  23. Keila López Alicea
  24. Laura M. Quintero
  25. Luis J. Valentín
  26. Luis Joel Méndez González
  27. Luisa Sotero
  28. Manuel Guillama Capella
  29. Mariela Fullana
  30. Nahiomy Cruz Betancourt
  31. Nelson Vega Oliveras
  32. Stephanie López
  33. Tatiana Díaz
  34. Vanessa Baerga
  35. Vanessa Colón Almenas
  36. Víctor L. Rodríguez
  37. Wilma Maldonado
  38. Yolanda Vélez Arcelay

La lista de finalistas no incluye a los premios de Excelencia Periodística y Trayectoria Profesional ni Periodista Joven del año. La ASPPRO, además, estrenará tres premios nuevos este año.

“La programación, organizada por la Junta Directiva de la ASPPRO, se realiza en el marco de esta Semana de la Prensa, que comenzó ayer, 26 de julio, y que incluye la celebración del Día Nacional del Periodista, fecha que observamos este viernes, 31 de julio, en conmemoración del natalicio del periodista, escritor y líder sindical César Andreu Iglesias. Las actividades comenzaron el domingo con el recorrido histórico Claves de nuestro periodismo en el Viejo San Juan”, continuó la presidenta del gremio.

Del mismo modo, la veterana periodista reconoció la alianza que la ASPPRO mantiene este año con Humanidades Puerto Rico. Las actividades del lunes, martes, miércoles y viernes se celebrarán, por este acuerdo, desde la sede de Humanidades Puerto Rico, en el tercer piso del Cuartel de Ballajá.

“Invitamos a nuestras colegas y nuestros colegas a ser parte de esta Semana de la Prensa, a reencontrarnos, aprender juntos y celebrar el trabajo que hacemos todos los días en beneficio de Puerto Rico. En tiempos de tantos cambios, retos y acecho a nuestro oficio, el periodismo necesita espacios de reflexión, solidaridad y defensa colectiva”, concluyó Bauzá.

La agenda de esta edición de la Semana de la Prensa incluye:

26 de julio–  Caminata histórica Claves de nuestro periodismo en el Viejo San Juan, partiendo desde Café Cuatro Estaciones hasta la Plaza de Armas a las 9:00 a.m.

27 de julio– Cóctel Junte de periodistas y anuncio de finalistas al Premio Nacional de              Periodismo, en la sede de Humanidades Puerto Rico a las 6:00 p.m.

28 de julio– Conversatorio ¿Dónde están las mujeres en las noticias? Discusión sobre el Monitoreo Global de Medios 2026 a las 7:00 p.m.

29 de julio– Taller Inteligencia Artificial para periodistas: lo práctico y lo ético, en la sede de Humanidades Puerto Rico a las 6:00 p.m.

31 de julio– Homenaje a César Andreu Iglesias, desde el Cementerio Puerto Rico Memorial, en la avenida Isla Verde a las 10:00 a.m.

31 de julio– Panel del Día Nacional del Periodista El oficio de contar por encima de las fronteras: estrategias probadas, en la sede de Humanidades Puerto Rico a las 6:00 p.m.

1 de agosto– Gala XXXII Premio Nacional de Periodismo, en el Club Náutico de San Juan a las 7:00 p.m.