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El «circo» de Donald Trump se mueve a  Dallas, Texas con audiencia puertorriqueña 

 

Treinta puertorriqueños y puertorriqueñas viajaron a Dallas, Texas – encabezados por el ex representante PNP, Angel Cintrón y la señora Zoraida Fonalledas, delegada permanente de Puerto Rico en el Partido Republicano de Estados Unidos- para participar del nuevo embeleco de Donald Trump- la «Convención republicana de mitad de mandato»- con el actual Presidente de Estados Unidos de atracción en la pista principal. Trump tratará de motivar a su base política más fanática para que salga a votar en las elecciones legislativas de medio término que se celebrarán el próximo mes de noviembre, y que no pintan bien para los Republicanos.

El Presidente sigue bajando en las encuestas. El agregado de encuestas de Real Clear Politics apenas le da   un 40 por ciento de favorabilidad entre los electores estadounidenses, lo cual no es un buen síntoma a tan sólo dos meses de que se renueven electoralmente la Cámara y el Senado de Estados Unidos. Si son ciertos los pronósticos que apuntan a un triunfo de los Demócratas en la Cámara de Representantes, poco será lo que puedan lograr Trump y los Republicanos en lo que queda de cuatrienio, a menos que Trump pretenda y el Tribunal Supremo apruebe, seguir gobernando por decreto en Estados Unidos.

La nota de prensa que anuncia la participación de la delegación boricua no dice nada sobre una agenda que el grupo lleve para presentar en la «Convención». ¿Qué propósito tiene, entonces, su participación en ese escenario, lo mismo que en convenciones para elegir candidatos presidenciales o en otros foros políticos de Estados Unidos?

Más allá de figurar, tomarse fotos, o hacer gestiones de negocios o de intereses particulares, un desfile de puertorriqueños en gallinero ajeno no tiene sentido ni explicación, que no sea seguirle el juego a los políticos de allá- en este caso, a los Republicanos- que no tienen interés demostrable en Puerto Rico.

Como colonia/territorio, tampoco  hemos sido ni somos factor en el Congreso. Nadie que vive y vota aquí puede votar por candidatos en las papeletas legislativas de los 50 estados de la Unión Americana. Puerto Rico no participa de esa contienda de medio mandato. Tampoco se vota en Puerto Rico por el Presidente ni el Vicepresidente, ni mucho menos se influye en quienes serán los próximos líderes de Cámara y Senado. En resumen, no hay agenda qué defender porque en ese escenario, Puerto Rico es irrelevante. La única agenda de los políticos del bipartidismo PNP-PPD ha sido y es seguir aumentando la dependencia de Puerto Rico en los fondos federales para continuar cultivando el miedo y el sentido de impotencia de nuestro pueblo.

¿Para qué van a Dallas, Texas,entonces? ¿ Para sentirse importantes ? ¿ Para aparentar una cercanía que no existe? ¿Para allegarse al poder que los hace sentir falsamente seguros? ¿ Para «adelantar» una estadidad que no ha llegado en 128 años y que está hoy más lejos que nunca? ¿ Para congraciarse con un patán como Trump que mientras más se le alaba, más nos desprecia?

En Puerto Rico las cosas no están para viajes de turismo político. La crisis general de gobernanza está llegando a su clímax y ya se avizora cómo se deshace otra administración de gobierno colonial del PNP. Por eso, Jennifer González, Gobernadora de Puerto Rico, Republicana y partidaria de Donald Trump no fue al viajecito a Dallas. Porque ya empiezan a revelarse los detalles ocultos del escándalo de Power Expectations, y la negligencia, dejadez y encubrimiento que hubo en todo el proceso de ese fallido contrato. Esto es solo la punta del témpano de una crisis política – y de falta de agua y energía- que seguirá profundizándose, porque su raíz está en el derrumbe de una administración pública débil, incompetente  y podrida, que atrae especuladores y farsantes de toda calaña, que sólo se acercan para beneficiarse ellos – y repartir un poco entre políticos y funcionarios que les faciliten la faena-  de los miles de millones asignados para la reconstrucción. El patrón es claro. Fueron Whitefish y Cobra, entre otros, tras el huracán María. Ahora son LUMA, AES, GeneraPR, New Fortress y, por casi, casi nada, también nos coge de bobos Power Expectations. El despojo es grande y sin consecuencias para sus ejecutores porque Puerto Rico también se ha convertido en el reino de la impunidad.

Nada de esto será tema durante el «circo»  de Trump en Dallas. A juzgar por el discurso que dio a los participantes, la oferta del Presidente  es repartir dinero a cambio de los votos que le mantengan a su administración el control de la Cámara y el Senado federales. Los 30 puertorriqueños y puertorriqueñas que fueron allí no tiene votos para ofrecer. Engañados por la fantasía de traer de vuelta alguna buena noticia para sus huestes, seguramente regresarán cabizbajos y con las manos vacías.

 

 

 

 

Para largo la falta de agua

Reproducido de Instagram

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Aunque hemos visto llover, el agua que ha caído no es suficiente para llenar los embalses y mucho menos decir que ya pasó la sequía. Todavía los embalses de Carrízo y La Plata no tienen la capacidad suficiente para salir del control por racionamiento.

“El problema hidrológico se combina con la ineficiencia”, argumentó el planificador Félix Aponte, sobre la situación con el suministro de agua. Nos explicó que a pesar de que en la primera semana de septiembre se tuvo una lluvia importante, esta no fue sustancial. La situación se debe a que  la cuenca del Río Grande de Loíza, que drena la represa Carraízo y la represa del  río La Plata, ha ido acumulando un déficit de la precipitación de lluvia ordinaria.

El curso ha sido que a partir de mayo y junio llovió muy poco, en julio casi no llovió y, de hecho, fue el récord de precipitación más baja en 100 años en la isla. En agosto, aunque cayó lluvia, el  déficit de agua en Carraízo era de 15 pulgadas menos de lo que normalmente debía haber acumulado en el año. Aponte aclaró que no empece a que la  lluvia de la última semana de agosto aportó quizás entre cuatro a cinco pulgadas, el déficit de agua acumulado desde el punto de vista hidrológico se observa más en los flujos de caudales que los ríos transportan y no tanto en los embalses. Por ejemplo, cuando hubo los primeros aguaceros fuertes, la mayor parte de la primera lluvia que cayó se convirtió en escorrentía superficial. Es decir, el agua cae al suelo seco sólido, buena parte del agua discurre rápido al río, eso satura un poco los ríos; pero de la misma manera, el suelo absorbe parte de esa agua y se infiltra a suelo profundo.

“Esa agua que se infiltra es la que nutre continuamente los ríos. Así que cayó el aguacero, la mayor parte del agua fluyó rápido al río, el río subió el caudal y ese tipo de descarga llenó el embalse. Entonces se refleja una crecida en el embalse. Pero la realidad es que al otro día ya el flujo había bajado y volvió a estar al flujo mínimo”, nos explicó.

Aponte comentó que parte del problema que ha estado exponiendo en varias entrevistas es que el ciudadano común considera que no es suficiente que les hablen de ese tipo de dato debido a que no promueve en el ciudadano un sentido de ser cauteloso en el consumo. Señaló que para el ciudadano común no tiene ningún sentido decirle que el embalse subió 15 metros; lo que sí tiene sentido es decir “el agua almacenada dura, a la razón que la estamos sacando, para diez días u ocho días”.

Prosiguió explicando que él hace un pequeño balance todos los días de cotejar los flujos de los ríos tributarios, que son el Gurabo, el cual aporta mucha agua igual que el Loíza, y los ríos menores que fluyen al Cagüita, Bairoa y Río Cañas. Cuando se suma la cantidad de agua que está fluyendo por esos ríos, por ejemplo el día de nuestra entrevista, sumaban 50 millones de galones. Pero entonces Acueductos (AAA) saca para filtrarla entre 80o 90 millones de galones.

“Así que, técnicamente, le están sacando más agua de la que entra (a Carraízo), pues vuelve a bajar. Cuando se mira el flujo de entrada hace unas semanas, al embalse le estaban entrando menos de 40 millones de galones y le estaban sacando 80. Cuando nos informan diariamente que bajó determinados centímetros, esa baja es la diferencia entre el agua que sacaron y el agua que entró”.

Añadió la observación de que los  aguaceros de la primera semana de septiembre no produjeron descargas profundas a los ríos, así que tan pronto el agua surca al suelo, los ríos regresaran a su caudal mínimo porque están por debajo del promedio.

El planificador experto en el tema del agua resaltó que la proyección de que llueva  parece ser que una vez pase septiembre,  si no llegan ondas tropicales fuertes, “lo que parece que no van a llegar”, los ríos regresarán a unos flujos  mínimos.

“Llevo muchos años aficionado al tema. No recuerdo ver el río Fajardo. En el río hay dos estaciones donde se mide el flujo y en una de ellas era cero, no había agua fluyendo. El río Fajardo es parte del drenaje de El Yunque, así que el nivel de sequía que había allí era extraordinario. Pienso que potencialmente vamos a regresar a ese nivel, donde muy poca lluvia va a ocurrir y los ríos se van a deprimir mucho en el caudal y no va haber mucha agua para almacenar, por lo que técnicamente pudiésemos estar de nuevo en la situación que estuvimos para el año 2015, o peor”, advirtió.

El fenómeno de El Niño

 Ante esta posibilidad, Aponte indicó que la situación de la sequía actual se asocia con el fenómeno de El Niño y que, según los expertos del clima, la presente sequía es potencialmente, o va a igualar, a una que hubo en el 1950, que fue muy severa. “Pero hay muchos expertos que piensan que será más severa que la del 50 y es más probable que sea la más severa en 120 años”.

No obstante, aclaró que en principio lo que eso quiere decir es que el país va a estar mínimo hasta febrero del 2027 con muy poca lluvia, muy por debajo del promedio. En el caso de Puerto Rico, que por lo normal no llueve en febrero ni en marzo, tendremos que esperar lluvia en mayo.

“En ese escenario probable, de no ocurrir algún huracán, vamos a tener simultáneamente mermas de agua en casi todos los ríos de Puerto Rico, en particular el área oeste. Eso va requerir  que el manejo de la presente sequía requiere mucho más cuidado porque pudiera ser una sequía  histórica para la cual no tenemos precedente en varias generaciones”, advirtió.

En tono crítico, el exmiembro de la Junta de Planificación apuntó que en este escenario supondría que tuviesen administradores del agua “competentes, inteligentes con capacidad, y creo que eso está muy disminuido.  Los funcionarios son incompetentes para manejar las situaciones ordinarias cuando  no hay problemas de lluvia. A la hora de manejar una sequía severa, entonces la incompetencia se hace terrible, y eso viene desde Fortaleza a todos los niveles de los jefes de agencia”.

En esa dirección, señaló que un ente clave es el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), el cual tiene una responsabilidad en ley, que se supone que es el hidrológico del Estado, que es quien asesora en hidrología y es el custodio de todos los recursos de agua.“Y tenemos a un señor que no brilla por su capacidad”, dijo en referencia al secretario del DRNA.

Elaboró que a la situación de sequía se le suma que la infraestructura de la AAA se ha deteriorado y los niveles de pérdidas de agua son altísimas, que ha habido poca agua para extraer de los lagos y que de la mucha o poca que se extrae, la mitad se  pierde en la tubería. Todo ello complica aun más la situación.

,Hasta ahí, expuso Aponte, el panorama de la costa norte. En lo que concierne al sur, dijo que ya hay problemas porque los acuíferos del sur, que son la fuente de agua primaria para los pueblos de Juana Díaz, Santa Isabel, el 70 % de Coamo junto a Salinas y buena parte de Arroyo y Guayama, se declararon en situación de no aptos antes de la sequía del 2014.

De acuerdo con el monitoreo de sequía semanal, la región sur se encuentra en sequía extrema consecutiva. Observó que las lluvias recientes no alteraron la situación de sequía en el sur de manera fundamental, por lo que eventualmente habrá problemas de falta de agua en esos municipios. Probablemente ocurrirá primero en Salinas, después en Santa Isabel.

Esa región no cuenta con un sistema de agua superficial para poder complementar la falta de agua subterránea, a menos que se hagan cambios en los cuerpos de agua superficiales. Destacó que esa es la decisión critica que tendrá que hacer el secretario del DRNA o la gobernadora: si el agua que utilizan los agricultores para el sistema de riego no se ofrezca  a los agricultores y que los pocos caudales que hay en el lago Patillas, lago Carite y en el lago Guayabal se puedan utilizar para consumo humano aun en forma limitada. “El panorama para la región sur se proyecta también exigente en un manejo cuidadoso y en observación científica de cómo progresa este problema”, planteó.

De acuerdo con los expertos, no hay expectativas de que vaya a producirse un ciclón en los próximos meses que pueda alterar esta sequía, indicó. Eventualmente, en el año próximo o de aquí a dos años, la preocupación va a ser uno o dos ciclones de alta potencia cerca sobre nosotros. Entonces tendremos el problema de las inundaciones.

Aponte concluyó que  la realidad que estamos viendo es la expresión del efecto del calentamiento del planeta y que se supone que como sociedad nos estemos adaptando a esa nueva realidad. “Si el gobierno empieza por tener una negación de que el calentamiento del planeta es real, pues, ya se tienen problemas. Una reflexión mínima que se tiene que hacer es: esta es la situación, ahora cómo vamos a prepararnos y cómo vamos a trabajar para futuro. Esa conversación no se escucha”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo comenzó en El Pilar: 3 Juegos Olímpicos, Mundiales, NCAA y grandes logros internacionales

Jose Anibal Carrión Diaz, Fotos suministrdas po r el entrevistado.

Especial para CLARIDAD

José Aníbal Carrión Díaz: la historia detrás del árbitro puertorriqueño que llegó a la cima del baloncesto internacional

Esta es la historia del joven que recibió el impulso inicial de sus compañeros, en juegos entre amigos, y de sus mentores; que se movió fuera de su país por una mejor oferta de trabajo y abrirse camino nuevamente. Es la historia del hijo, del estudiante, del profesional y del ser humano detrás del uniforme de árbitro. La trayectoria histórica de uno de los mejores árbitros de baloncesto que ha dado nuestra Nación: José Aníbal Carrión Díaz.

Nació en enero de 1973, en Fajardo; se crio entre Río Grande, Barrio Malpica y Luquillo. Estudió sus grados primarios en el Colegio El Pilar, en Canóvanas. Sus padres son José Aníbal y Vidalis, sus hermanos: Gloria, Juan, José, Johanna y Vidalis. Tiene dos hijos: Annibal Leonardo y Alejandro José. Su madre, hijos y familia son primordiales en su vida y los menciona repetidamente.

Posee un bachillerato en Educación Física de la UPR, Río Piedras; una maestría en Administración de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas; y una maestría en Educación Bilingüe de la Universidad de Connecticut. José Aníbal es un reconocido árbitro del baloncesto nacional, internacional y colegial, con más de 30 años de experiencia. En los pasados Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 le correspondió estar encargado de la evaluación de los nuevos árbitros FIBA a nivel de Centroamérica y el Caribe (donde coincidimos y de ahí surgió esta entrevista).

Sus comienzos y pasión por el arbitraje, a pesar de nunca haber jugado baloncesto

“Porque desde el principio mostré pasión por el arbitraje. Y eso es algo, la pasión, que no se enseña”.

Todo comenzó en El Pilar. Mucho antes de los Juegos Olímpicos, los campeonatos mundiales y las grandes canchas del baloncesto internacional, el BSN y la NCAA, su historia comenzó en el Colegio El Pilar, en Canóvanas. Comenzó arbitrando de forma informal cuando cursaba el 8.º o 9.º grado, a la edad de 13 o 14 años. Como no practicaba ningún deporte y sus mejores amigos de la escuela eran los atletas, le encargaron desde muy temprana edad ser el árbitro de todos los deportes que hacían en El Pilar. Sobre ese período de su vida señala:

“Como no era atleta, el árbitro fui yo. Yo era el árbitro de todo: baloncesto, lucha libre, lucha, todo lo que hacíamos. Voleibol, yo era el árbitro. Y ahí comenzó mi interés por el arbitraje”.

Lo que comenzó como una actividad para ser aceptado por su grupo de amigos se convirtió en una pasión, en su pasión de vida, en su actual empleo a tiempo completo. Estudió con los hijos del profesor Paquito Rodríguez, “Enciclopedia del Baloncesto Boricua”, y le pidió un libro de reglas a su amigo Nico. Para su sorpresa, Paquito se lo llevó personalmente. Le dijo a Paquito que iba a ser árbitro del Baloncesto Superior. Lo declaró.

En El Pilar no había enfoque deportivo y era solo hasta 9.º grado. En 10.º grado ingresó al Colegio María Auxiliadora y allí era lo contrario: tenían un enfoque deportivo. Se quedaba en las tardes, mientras lo recogían, viendo los partidos de las ligas en las que participaba la escuela. Es allí donde entra en contacto con uno de sus primeros mentores, el profesor Carlos Samuel Calzada, conocido por el apodo de Piche.

Reconoció al profesor Calzada porque, viviendo en Luquillo, su madre, que nació y creció en dicho pueblo, lo conocía y eventualmente ayudó a Carrion a comunicarse con él. De María Auxiliadora pasó al Programa CROEM, en Mayagüez, donde terminó su escuela secundaria. En CROEM seguía siendo el árbitro en los partidos en los que participaba la escuela. Se graduó en 1989, regresó a vivir en Luquillo y fue entonces cuando conoció formalmente al profesor Calzada.

“Casi de inmediato, le dije que si podía ir con él a las reuniones de la Federación de Árbitros, que era la organización a la que él pertenecía, y a esa pertenecí más tarde gracias a él. Y es entonces cuando comienza mi arbitraje organizado, en 1989, gracias a Piche. No tenía carro, porque Piche fue quien me llevó a las reuniones”.

Aquel primer acercamiento al silbato terminaría convirtiéndose en una trayectoria de más de tres décadas y en una de las carreras arbitrales más destacadas de Puerto Rico. Carrión obtuvo su licencia de árbitro en 1989 y pocos años después ya trabajaba en el Baloncesto Superior Nacional. Su carrera continuó creciendo hasta trascender las fronteras de Puerto Rico. En 2001 se trasladó a Estados Unidos, donde comenzó nuevamente desde niveles escolares y eventualmente alcanzó el baloncesto de la División I de la NCAA, tres Olimpiadas y varios Campeonatos del Mundo.

Escenario internacional

El escenario internacional abrió otra etapa de su vida. Su trayectoria incluyó Campeonatos Mundiales y numerosas competencias de FIBA, pero existe un logro que resume la magnitud de su carrera: Carrión representó a Puerto Rico como árbitro en tres Juegos Olímpicos consecutivos: Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012. Le preguntamos: de todos los eventos internacionales en los que has participado, ¿qué momento fue muy importante para ti en algunos de estos Juegos Olímpicos?

“Todos tienen su magia. Atenas tiene su magia porque fueron mis primeros Juegos Olímpicos y fue algo completamente inesperado. Acababa de empezar el año anterior, en 2003, como árbitro internacional. Mi primer torneo fue en 2003, en Grecia, exactamente”.

En 2004 pasó algo interesante a nivel de FIBA. Hubo una disputa entre FIBA, a nivel mundial, y FIBA Europa. FIBA decidió que no se llevarían “árbitros FIBA Europa” a los Juegos Olímpicos. Los europeos, en ese momento, eran los árbitros más solicitados del mundo. Incluso vinieron a América como árbitros neutrales en todos los torneos de relevancia. Esa situación, podemos decir, abrió las puertas de los Juegos Olímpicos a jóvenes árbitros de América. Llevaron a 30 árbitros nuevos, de los cuales 12 eran de las Américas. Había árbitros con experiencia y árbitros sin experiencia. A José Aníbal, esos primeros Juegos Olímpicos lo tomaron por sorpresa y le abrieron las puertas del baloncesto olímpico e internacional. Le preguntamos sobre un partido memorable y nos señaló:

“Ese primer partido. El primer juego que pité era Argentina y Serbia. Ese partido fue —aparece en YouTube— el famoso juego donde Ginóbili mete un tapeo, toca la bola en un pase que recibe y la bola se mete. Si podemos llamarlo ‘objetivo’, tiene que ser un pase, y toca el balón, y la bola va contra el tablero y entra. Argentina acaba ganando por un punto. Soy yo quien valida el canasto y Argentina derrota a Serbia”.

Ese partido ya traía mucha rivalidad porque, en 2002, en la Copa del Mundo que se celebró en Indianápolis, Yugoslavia (ahora Serbia/Montenegro) venció a Argentina en tiempo extra, en una final controversial. Así que José Aníbal entró a la escena internacional y olímpica con esta jugada que tuvo que cantar entre dos equipos con una rivalidad histórica. Eso fue un caos durante tres o cuatro minutos después del partido. Nos señaló al respecto:

“Gracias a Dios, esa fue mi decisión y tenía razón. Estamos hablando de 2004. En 2004 no había monitor como ahora. En 2004 solo había dos árbitros. Así que mi primer juego pudo haber sido mi último partido. Pero, gracias a Dios, la decisión que tomé fue correcta. Trabajé en mis primeros Juegos Olímpicos y yo arbitré en la semifinal: Italia vs. Lituania”.

En 2008, en Beijing, fue escogido nuevamente como árbitro. Nos señaló que la infraestructura que diseñaron y construyeron fue espectacular. En cuanto a tecnología se refiere, impresionante. Mientras trabajó en cinco partidos en Atenas, en Beijing arbitró 12 y en Londres 12 partidos: tres Olimpiadas como oficial en la cancha. Entre sus logros está que, en los Juegos Olímpicos de 2004, fue árbitro en las semifinales. En 2008 y 2012 le encargaron el juego por la medalla de bronce en baloncesto masculino. Me señaló lo siguiente:

“Así que fui bendecido con el tiempo que tenía y donde trabajé internacionalmente, porque no solo era que participé, sino que también trabajaba en partidos importantes”.

Un país que visitó y al que le gustaría volver es Japón, donde participó en la Copa del Mundo FIBA de 2006, una experiencia única, según me señaló. Cada nominación de FIBA que recibía era una muestra de su buen trabajo en la cancha. Le preguntamos: de los Juegos Olímpicos, la NCAA y el baloncesto internacional, ¿cuál ha sido el momento más difícil de tu vida como árbitro?

“Creo que el primer juego que pité en 2004, en Atenas. Te puedo decir la fecha: 15 de agosto de 2004”.

Esas Olimpiadas no solo fueron buenas para el baloncesto boricua por la participación de José Aníbal, sino que, además, Puerto Rico venció por primera vez a la selección de Estados Unidos en Juegos Olímpicos. Fue la primera vez que Estados Unidos perdió frente a los nuestros en el baloncesto internacional.

Entiende que FIBA fue muy importante en su carrera internacional. Me señaló:

“En los años que yo estuve activo como árbitro en FIBA, tuve la bendición o la maldición —creo que es una bendición— de que, en todos los eventos élite de FIBA, en la época de oro del baloncesto argentino, me tocó pitarle a Argentina. Todos los juegos, la mayoría de los juegos FIBA duros que el equipo argentino jugó, yo estaba en ellos. Ginóbili, Nocioni, Pepe Sánchez, Oberto. Yo trabajaba esos juegos; esa época la trabajé completa”.

El arbitraje como “sacerdocio” de José Aníbal,

Fotos suministradas por el entrevistado

Honradez, respetabilidad, honestidad, integridad, rectitud, seriedad, ética de trabajo, e imparcialidad son parte de sus virtudes como árbitro.  Un mentor de FIBA le mencionó años atrás que arbitrar en torneos locales es más difícil que trabajar en torneos internacionales. Porque en los torneos internacionales ves a los jugadores una vez al año, pero en los torneos locales te ven año tras año.

“Hoy día, con la tecnología, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico, vas a internet y pones mi nombre, y lo pones en partidos trabajados contra esa universidad, y te dicen todos los partidos que he trabajado con esa universidad y el historial que tienen conmigo. El arbitraje es un desafío, un reto. Todas las noches haciendo este trabajo. Puerto Rico tiene un nivel excepcional de arbitraje. Puerto Rico ha dado excelentes árbitros, a nivel local y a nivel internacional, reconocidos así internacionalmente. Puerto Rico es el mejor taller. Gracias al arbitraje yo me hice como ser humano. Mis hijos estudiaron y están en la universidad. Y yo amo el arbitraje”.

Entiende que manejar las emociones y saber comunicarse con jugadores y entrenadores resulta fundamental en la cancha. Para él puedes ser el mejor, pero si no eres capaz de comunicarte con jugadores y entrenadores no serás exitoso en la profesión. Además, la tecnología, los sistemas de repetición instantánea y las nuevas exigencias han transformado el arbitraje. Pero detrás de todo ello continúa estando una persona tomando decisiones bajo presión. Carrión ha vivido esa transformación desde las canchas de Puerto Rico hasta el máximo escenario del deporte mundial. Para él la función o trabajo del árbitro, en cualquier deporte, es identificar los errores que otra persona comete. Con lo que eso implica: a nadie le gusta cometer errores, mucho menos que le digan o le señalen que cometió un error. Él entiende que la función del árbitro, su trabajo y decisiones son muchas veces difíciles.

“Yo, dentro de mis limitaciones, dentro de mis límites, porque no soy perfecto, soy un ser humano, intento ser lo más justo posible, un buen compañero de equipo y un buen maestro”.

Dentro de sus anécdotas menciona una serie en el BSN en la que le tocó arbitrar un séptimo partido con Pucho Figueroa y Carlos Villanueva. Me dijo que, cuando salieron a la cancha, un jugador del equipo visitante le dijo a otro de sus jugadores en voz alta: “Esta noche tenemos posibilidades de ganar”. Ese comentario entiende que marcó su carrera:

“Eso, para mí, ese era un comentario que marcaba mi carrera. Que la gente, los jugadores, porque obviamente el fanático es un fanático, pero los jugadores, la gente con la que trabajas, las personas con las que compartes reconozcan tu imparcialidad, local o visitante. Y eso, para mí, eso es extremadamente importante”.

Le pregunté: ¿cómo quieres que se te recuerde, tanto en Puerto Rico como internacionalmente? Sin pensarlo, me contestó:

“Como buen compañero o como buen maestro. Ya, de hecho, tengo varios compañeros que me llaman profesor. Como buen compañero de equipo y como buen maestro”.

Conexión con patria y familia

Detrás de esas asignaciones de trabajo existe otra historia que este reportaje pretende contar. Porque, después de recorrer el mundo, hay algo que permanece: cuando José Aníbal Carrión regresa a Puerto Rico, regresa a Luquillo. Allí están su mamá, su familia, sus hijos y sus hermanos, en Puerto Rico. Así que, al regresar al pais, está volviendo a sus raíces, regresando a casa en todo el sentido.

“He estado arbitrando durante 36 años en la Liga de Baloncesto Superior, que es donde me convertí en árbitro, si podemos decirlo así: regresar a Puerto Rico es regresar a casa. Así que, volviendo a Puerto Rico, estoy volviendo a casa”.

Las redes sociales lo ayudan a mantenerse en comunicación prácticamente diaria con su madre, hijos y hermanos. Además, escucha diariamente Fuego Cruzado (el viejo formato), Carlos Díaz Olivo y Luis Pabón Roca y Cátedra 580. Gracias a las redes sociales no se ha desconectado de la realidad del país. Hablamos de muchos temas que aquí no podemos incluir por cuestión de espacio y entiendo que está muy bien informado. Es Gallito de corazón. Uno más de los que tienen que abandonar la nación en búsqueda de mejores oportunidades por el deterioro de la colonia. Estamos seguros de que regresará al archipiélago cuando llegue su retiro. Lleva a Puerto Rico pegado a él. Es BORICUA DE PURA CEPA.

Fotos provistas