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Otro medio siglo para el Festival de Claridad

Taller para la niñez en Tarima Estrella. Foto por Juanma Hernández Especial para CLARIDAD

CLARIDAD

Miles de carros transitaban, como todos los días, por el expreso Las Américas. Atravesaban el Centro Cardiovascular del Centro Médico, Plaza las Américas y avenidas concurridas como la Chardón y la Roosevelt– dependiendo de dónde venían. En el lote adyacente al Estadio Hiram Bithorn, las banderas de Palestina y Lares ondeaban por motivo de uno de los pocos eventos que celebran otro país posible: el Festival de Apoyo a CLARIDAD.

La actividad, cuya primera edición ocurrió en 1973, ocupó por cuatro días el conocido estacionamiento. Como en cada edición, la entrada ofrecía aromas de frituras, pinchos y vistosas artesanías repartidas por todo el espacio. Como cada año, cerca de la Tarima Estrella, la organización Agua Sol y Sereno mostraba el progreso de los cabezudos de esta edición: los homenajeados Blanca Eró y Jacobo Morales.

“Ellos han sido un ejemplo de la pareja perfecta. Además de patriotas y artistas, nos han enseñado cómo vivir plenamente, cómo ser felices en su patria, Puerto Rico… El quincuagésimo primer Festival de CLARIDAD se le dedica a la hermosa pareja puertorriqueña Jacobo Morales y Blanca Eró”, anunciaba la primerísima actriz Cordelia González.

De pronto, comienza a sonar música clásica como un bolero instrumental. Fotos del matrimonio aparecen en el monitor de la Tarima Elliot Castro. Juan Dalmau pululaba, junto a Víctor García San Inocencio, por el mismo lugar que Luis Gutiérrez. Pendientes de la dedicatoria. Entonces, brotan y se contagian las miradas enternecidas de toda la audiencia. Un aplauso sonoro recibe a la pareja en el escenario.

“Muchos y muchas de los que estamos aquí esta noche hemos vivido por varios– o todos– nuestros años disfrutando de los múltiples giros que ha dado la carrera multifacética de este binomio ejemplar, y deleitándonos de la capacidad extraordinaria que ambos poseen para estar siempre un paso adelante en el difícil, voluble y competido mundo del quehacer artístico puertorriqueño”, expresó la presidenta de la Junta Directiva, Carmen Ortiz Abreu.

Algunos homenajeados de otras ediciones, como Rubén Berríos y Heriberto Marín Torres, estuvieron presentes durante la dedicatoria. A modo de sorpresa, Sunshine Logroño y Silverio Pérez llegaron para formar, una vez más, la terna de los Rayos Gamma. Allí cantaron sus décimas con la sátira que les distingue.

La Tarima Elliott Castro prosiguió, el jueves, con las participaciones de Mikie Rivera, Zoraida Santiago y Roy Brown. Cantan, entre muchas más, HF, Prisa loca y Boricua en la luna. El escenario cerró el primer día con Daniel Díaz y Alexander López, seguidos por Andy Montañez y su Orquesta.

“Le agradecemos a ese público que año tras año nos visita para ayudar, de una forma u otra, al sostenimiento de CLARIDAD. Que sigamos existiendo y persistiendo en lograr otro Puerto Rico es, en buena medida, gracias al auspicio de todas las personas que trabajan y al público que durante esos cuatro días pasan por los predios del Hiram Bithorn”, expresó, por su parte, la directora del periódico, Alida Millán Ferrer.

En la Tarima Estrella, una variedad de artistas emergentes lucía su talento. Al filo de las 9:00, ELIA (IG: eliamusicpr) presentó varios sencillos de su repertorio, hilvanando sonido urbano con pop y rock; Alzérreca (IG: alzerrecapr) tocó guitarra y cantó a las 10:00, validando que el bolero y la bohemia tienen relevo generacional; y BVS (IG: bvsfreestyle) fungió de mediador para el final de sus competencias de rap poco antes de la medianoche.

Al otro día, la dinámica se repitió con ciertos matices. Seguía oliendo a frituras y pinchos, seguía el pulular de figuras como Rosa Seguí, Eva Prados o Adriana Gutiérrez; pero la oferta artística varió. La Asociación de Documentalistas (ADocPR) presentó cuatro cortometrajes y un tráiler; Tata Cepeda y el grupo Gracimá bailaron bomba; la Orquesta Criolla Nacional Mapeyé precedió a los Rodantes; y los Negritos de la L cerraron la segunda noche en la tarima principal.

A las 8:00 p.m., América “Meca” Sorrentini recibió un reconocimiento especial de la junta directiva por su trayectoria en diversas causas sociales. Activista, antropóloga y socióloga, Sorrentini ha contribuido a las luchas emancipadoras tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos (EE UU). CLARIDAD le obsequió a “Meca”, como le apodan, uno de los artes preparados por la persona del cartel de este año, Laura Colón Noriega.

Las manos de Pedro Adorno, director de Agua Sol y Sereno, seguían moldeando el cabezudo de Morales. Más atrás, en la Tarima Estrella, las mujeres agitaron conciencias al son rockero, metalero, de punk y fusion. Moths (IG: moths_pr) interpretó, por primera vez en el Festival, los ritmos de la ópera rock y el metal; Tapaboka (IG: tapaboka.fm) cerraron el viernes con rabia y punk. Asimismo, Lilac Stranger (IG: lilacstrangermusic) cantó math rock y anime; Kristal Fonrodona (IG: kristalfonrodona) deleitó a los presentes.

Por otro lado, el Festival contó, en la Tarima Estrella, con las moderaciones de Rafael Lenín López, Aixa Vázquez, Elga Castro Ramos, Laura Pérez, Sorely Muentes y Carola García. El sábado, entre las presentaciones de Timm Clayton, Josy Latorres y Henry Cole, los comunicadores destacaban sus relaciones con el semanario y el estímulo cultural que le ofrece al país.

El sábado, la Misión de Puerto Rico en Cuba recibió el tercero de cuatro reconocimientos dados en el evento. Por 60 años, la Misión ha sido la única embajada de relaciones internacionales que Puerto Rico tiene. La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico aceptó, el domingo, el último cuadro dedicatorio de Colón Noriega.

Conflicto sin precedentes

 La madrugada del sábado, tercer día del evento, dos patrullas de la Policía escoltaron una brigada del Municipio de San Juan para arriar las banderas de Lares y Palestina. Dos ingentes piezas de tela que ondeaban soberbias y contiguas al expreso más transitado del país. Pocos días antes, el alcalde Miguel Romero Lugo había defendido la libertad de expresión de este evento en particular.

“El Municipio de San Juan hizo llamadas, envió dos cartas y se presentó en varias ocasiones a los terrenos del Festival durante el montaje para exigir que se bajaran las banderas y amenazó con cancelar el contrato aludiendo “incumplimiento”… El cobarde acto contradijo las recientes expresiones del alcalde Miguel Romero quien, ante la polémica pública de nuestro himno nacional, afirmó no limitar el derecho de expresión de las personas, poniendo como ejemplo el Festival de CLARIDAD”, comunicó la directiva por escrito.

Joey Hernández/foto por Alina Luciano CLARIDAD

La determinación provocó una oleada de apoyo de la ciudadanía. Decenas de banderas de Palestina, Puerto Rico y Lares aparecieron en las carpas, los quioscos, las tarimas, los libros, las pancartas y hasta en las camisas. CLARIDAD aseveró que el Festival de Apoyo a CLARIDAD 2026 fue una de las ediciones más exitosas de las recientes celebraciones.  El  gran cierre  el Festival fue al son de Joey Hernández y Puerto Rico es salsa.

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerto Rico se enaltece con sus músicos sinfónicos 

Reconocimiento a los músicos de la Orqueta Sinfónica de Puerto Rico. Foto por Victor Birriel/Especial para CLARIDAD

La música es la más feliz de las bellas artes. Ninguna otra, quizá con la excepción de la poesía, tiene tanta capacidad de iluminar y conmover hasta el fondo del espíritu. En ese aspecto, Puerto Rico es más que rico. Es riquísimo. Nuestro manantial musical vierte inagotable, desde la montaña al valle y, de ahí, a nuestras costas perennemente azules,  convirtiéndose en expresión esencial de la cultura y la identidad puertorriqueñas. Puerto Rico produce música y músicos en cantidad y calidad tales que exceden por mucho los lindes geográficos de nuestro Archipiélago.

Y en ese contexto, las y los músicos de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico son un grupo especialísimo. Formados al más alto nivel en sus respectivos instrumentos y en las complejas técnicas de ejecución aplicables universalmente a las orquestas sinfónicas, ellos y ellas representan al pueblo puertorriqueño en los más exigentes escenarios musicales del mundo entero.

Los músicos sinfónicos cultivan desde temprano la virtud del trabajo en equipo, la armonía y la solidaridad, cualidades humanas esenciales quelse trasladan a la vida en familia y al país. Quizás por eso, son también grandes maestros y maestras, dispuestos a compartir generosamente los conocimientos de su acabado oficio con cientos y miles de estudiantes boricuas, de todas las edades, guiándonlos y acompañándolos durante largos años de desarrollo musical.

La dedicación y entrega de estos extraordinarios músicos y maestros a través de las generaciones, sin duda han sido la fuerza que ha hecho posible la enorme cantera de talento musical puertorriqueño que se esparce hoy  por el mundo para nuestro orgullo y honrosa representación.

La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico es una preciada institución musical de nuestro pueblo. Fundada en 1958, forma parte del ciclo histórico de finales de los años 50, cuando la resistencia de la nación puertorriqueña se abría nuevos y ascendentes caminos en medio del cerco colonial asfixiante que aún nos rodea. En ese mismo ciclo nació nuestro periódico CLARIDAD, fundado en 1959 con una clara misión de dar voz a la lucha libertaria, la resistencia y la afirmación de la nación puertorriqueña.

En ese recorrido de afirmación nacional y acompañamiento colectivo, las y los músicos de la Orquesta Sinfónica han estado presentes entre nuestro pueblo, llevando su música, como lo hicieron en Vieques durante la intensa jornada para el rescate de sus tierras y playas, y fuera de los portones de la Universidad de Puerto Rico junto a los estudiantes en lucha por la autonomía universitaria, en los pueblos devastados y oscurecidos tras el paso del huracán María, y en todos los momentos en que su arte ha sido necesario para restaurar el ánimo, la voluntad y la resistencia de nuestro país. También en varias ediciones pasadas del Festival de CLARIDAD, las y los músicos de la Sinfónica han compartido su música con toda nuestra gente.

Foto por Victor R Birriel/ Especial para CLARIDAD

Forma parte de la tradición de los Festivales de CLARIDAD honrar personas e instituciones que enaltecen a nuestro país y representan los más altos valores de la puertorriqueñidad. Las y los músicos de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico lo han hecho con dignidad y máxima excelencia a lo largo de la honrosa trayectoria  de esta gran institución.

Hoy, se encuentran entre nosotros, siete destacados músicos de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico quienes, en representación del resto de los integrantes actuales de la Orquesta, y de las y los grandes maestros del pasado, recibirán este reconocimiento especial. Ellas y ellos son: Omar Velázquez, violín, Aida Sosa, violín, Isabel Laboy, violín, Gerson Medina, viola, José Daniel De Jesús, violonchelo, Ana María Hernández, Flauta, Piccolo y Luis Bermúdez, trompeta. Muchas gracias, maestros, por ser la columna vertebral del más importante proyecto sinfónico de Puerto Rico. Sigan siempre adelante con su vocación y brillante desempeño porque, después de todo, sin músicos no hay Orquesta.

Reciban todas y todos el reconocimiento y gratitud de la Junta Directiva, el Colectivo de Trabajo y Comité Organizador del 51 Festival de Apoyo  CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña

19 de abril de 2026 San Juan, Puerto Rico

 

Reconocimiento a la Misión de Puerto Rico en Cuba, Juan Mari Brás en su sexagésimo aniversario

Recnocimiento a la Misión de Puerto Rico en Cuba, Juan Mari Brás. Foto Juanma Hernández/ Especial para CLARIDAD

Suele decirse con mucho orgullo que la Misión de Puerto Rico en Cuba es la única embajada de nuestra Patria en el Mundo.  El carimbo colonial limita de forma extremadamente humillante la participación internacional de la Nación Puertorriqueña en múltiples instancias internacionales, siendo una de las pocas excepciones la representación en el mundo del deporte, de la cual, a pesar de múltiples intentos, la metrópoli no ha logrado despojarnos. De ahí las grandes alegrías cuando triunfamoso hacemos buenas demostraciones y el lamento colectivo cuando nos va menos bien. La pasión con la que abrazamos la puertorriqueñidad que nos hace Pueblo es una afortunada barrera a la asimilación y por eso, las actitudes represivas y desproporcionadas ante demostraciones como la de RaiNao en la reciente inauguración del equipo de Bayamón en el Torneo de Baloncesto Nacional.

Al momento el entregar el cartel conmemorativo del Festival. Foto por Juanma Hernández/ Especial para CLARIDAD

Hace sesenta años, específicamente el 8 de marzo de 1966, dicho sea de paso, fecha en que conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y cuando apenas habían transcurrido 7 años desde que derrocaron a la dictadura Batista y asumieron el poder, el gobierno revolucionario cubano propuso la instalación de una Misión de Puerto Rico en Cuba. El  propósito sería reiterar el compromiso de la mayor de Las Antillas con la libre determinación e independencia de la Antilla Menor y la otra ala del pájaro al cual poética y también políticamente se refiere la admirada Lola Rodríguez de Tió. Se aprovecharía la relación histórica de ambas naciones y la presenciade de múltiples embajadas y organizaciones políticas del mundo entero en La Habana. Don Juan Mari Brás, entonces dirigente del Movimiento Pro Independencia (MPI), estableció el acuerdo con el Comandante Fidel Castro Ruz. El Instituto Cubano de Amistad  con los Pueblos (ICAP) proveyó las sedes donde se ha ubicado la Misión el primero de ellos en la calle 29 frenta al hospital Fajardo en el Vedado, hace unos años el bello y acogedor edificio de dos plantas que se encuentra en la Calle 22, Número 11, entre, la Quinta y la Séptima, en Miramar  y desde entonces las personas boricuas que durante seis décadas han sido delegadas para la atención de la Misión han procurado cumplir su propósito a carta cabal. Uno de ellos es la reafirmación de los lazos históricos de solidaridad y apoyo entre Puerto Rico y Cuba, los cuales son más que centenarios e incluye la participación de gente nuestra en la guerra por la independencia de Cuba, como es el caso de Pachín Marín, cuyo nombre lleva la brigada que todos loa años lleva el Comité de Solidaridad con Cuba a la isla hermana. La Misión tampoco ha cejado en su responsabilidad de fomentar y darle seguimiento al trabajo internacional mediante la participación en foros, atendiendo las relaciones con otros gobiernos y organizaciones homólogas; promoviendo el intercambio cultural, las actividades profesionales, deportivas, académicas, que se celebran en Cuba y en las que hay representación boricua.

La Misión también juega el rol de intermediaria entre Cuba y la gente boricua que la visita. Se les recibe con atención, alegría y disposición para apoyarles y ayudarles en lo que sea necesario, independientemente de su ideología política. Pero, en momentos en que el gobierno de Estados Unidos y su innombrable presidente, han hecho gala de los actos imperialistas más descarnados y han apretado al máximo el bloqueo contra la brava patria de Martí y Maceo, mediante la privación del combustible esencial para sobrevivir, mediante amenazas de sanciones, incremento en aranceles y hasta intervenciones militares contra los países que intenten responder con humanidad a la necesidad de Cuba, causada por el propio imperio norteamericano; es deber primordial de la Misión apoyar al valiente e insobornable pueblo cubano de todas las formas posibles. Sabemos que así lo están haciendo.

DE izq a derecah: Doris Piazrro Claudio, Julio Muriente Pérez, Edwin González Vázquez (actual delegado), Carlos Rivera Lugo y Olga Sanabria. Foto Juanma Hernández/ Especial para CLARIDAD

Durante las seis décadas transcurridas desde su fundación la Misión de Puerto Rico en Cuba ha cumplido de forma consecuente e incondicional la responsabilidad que le fue encomendada por el líder cuyo nombre engalana su sede, Juan Mari Brás. En reconocimiento de su gesta, el Comité Ejecutivo de Claridad, el periódico de la Nación Puertorriqueña, reconoce a la Misión en este 51 Aniversario del Festival de apoyo a CLARIDAD y le agradece a su delegado en Cuba, Edwin González, quien por más de treinta años ha dirigido con sabiduría y gran inventiva los trabajos de nuestra embajada, al personal allí destacado y al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), organización política, responsable de la Misión, la labor realizada  y les felicita por su larga vida organizativa para beneficio de Puerto Rico y de Cuba. A Edwin nuestro cariño y eterno agradecimiento por la invaluable aportación de viajar desde Cuba todos los años para encargarse de la logística de este Festival de Claridad en poco menos de una semana.

¡Que viva la Misión de Puerto Rico en Cuba! ¡Que viva Cuba, su Pueblo y su Revolución! ¡Que viva Puerto Rico Libre!

Reconocimiento a la Misión de Puerto Rico en Cuba, Juan Mari Brás, dado en el 51 Festival de CLARIDAD el 18 de abril de 2026

 

América (Meca) Sorrentini:De Puerto Rico a la diáspora y de regreso a la Patria.

Meca en el reconocimiento que le hizo el Festival de Apoyo a CLARIDAD. Foto Johanna Emannuelli/Especial para CLARIDAD

Esa es la historia de muchas y muchos boricuas que como la persona que reconocemos hoy en este segundo día del quincuagésimo primer Festival de Apoyo a CLARIDAD, llevan la Patria en su caminar.

Meca Sorrentini. Foto por Alina Luciano/CLARIDAD

En esta ocasión se trata de América Sorrentini, mejor conocida como Meca. Mujer boricua, oriunda de Cabo Rojo, que estudió Psicología clínica en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, lugar donde conoció a su amado Jim Blaud, con quien se casó y copiloteó una avioneta Cesna 182 que piloteaba su esposo, geógrafo físico y cultural. Así emprendieron juntos algunos viajes por el Caribe.

Luego de varias otras paradas, Meca llegó a Chicago, donde su esposo, profesor universitario, enfrentó el despido en varias ocasiones por sus posturas políticas de avanzada. Mientras tanto Meca, apoyada por Jim, mantuvo su fiel militancia en el Partido Socialista Puertorriqueño y fue dirigente de la seccional de ese partido en Chicago, desde donde, por consiguiente, participó de las discusiones que en la década de 1970 llevaron al reconocimientos de esa organización política de que la nación puertorriqueña es UNA, esté aquí, en la diáspora o en el exilio.

Fue entonces cuando se acercaron nuevos años de represión política, en Puerto Rico y en Estados Unidos, con la intensificación de la persecución y el arresto de independentistas por el gobierno de EEUU.

Meca fue parte integral de la lucha contra el discrimen en EEUU que desde las entrañas del monstruo, diversas comunidades luchaban por mejorar sus condiciones de vida, incluyendo a la comunidad boricua, donde la batalla contra la discriminación racial fue y sigue siendo una constante. Meca fue clave en el trabajo conjunto y solidario con comunidades afrodescendientes, indigenistas y asiáticas en EEUU.

Meca es digno ejemplo de las valerosas mujeres boricuas independentistas que no han puesto excusa a ser fieles a sus principios, a su gente dondequiera que se encuentre, a su aspiración de un Puerto Rico libre e independiente, a la lucha por la equidad, a la defensa de nuestro suelo, mar y aire, a la defensa de nuestra cultura, a que la bandera puertorriqueña flote sola, -como aquí en el Festival-, donde también flotan las banderas de Lares y de Palestina, mujeres dispuestas a que se entone la verdadera letra del himno nacional de Puerto Rico, que no se nos olvide que fue la escrita en 1868 por otra de nuestras grandes mujeres, Lola Rodríguez de Tió.

Meca es una mujer profundamente solidaria. 

Después de décadas regresó a su patria, donde su amado Jim quiso que reposaran sus restos.  Aquí ha mantenido su afiliación al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano y el empeño por el desarrollo del Fondo de Arte y Cultura de Puerto Rico, cuya sede es en Casa Sofia, en la calle Canals en Santurce. Ahí sigue activa Meca en estos tiempos, cargando con el mayor ánimo sus más de 8 décadas de vida comprometida con la integridad de su país, con su gente y en su Patria.

A ti Meca, desde esta tarima queremos agradecer tu constante y consistente solidaridad con el Periódico Claridad, el periódico de la Nación Puertorriqueña. El Comité Ejecutivo de Claridad y el equipo que trabaja día a día en la tarea del semanario, te estamos eternamente agradecidas y agradecidos. Infinitas gracias querida Meca!!!

 

 

51 Festival de Apoyo a Claridad 2026/Dedicatoria a América Sorrentini mejor conocida como MECA

 

Será otra cosa-El sur del sur y su “corazón perplejo”

Don Luis y Doña María en su casa en Yauco. Foto de Beatriz Llenín

Especial para En Rojo

 

Ya se apagan las torres y los tanques
donde nunca murió en sus labores
ninguno de los dueños extranjeros.  

[…]

 Para nosotros quedan
ese mar envenenado,
estos campos baldíos,
y los cuerpos desquiciados
de los trabajadores
sin aire para echar a andar la vida.

Nuestras
son las necesidades que se pasan,
y el corazón perplejo en la mendicidad,
sin la tierra ni el mar para el trabajo.

(María de los Milagros Pérez Toro,
fragmento de su poema “Para historia”,
dedicado a Luis Pons Irizarry y los trabajadores petroquímicos)

 

Escribo en abril de 2026 durante otro episodio de las guerras del petróleo. Israel y Estados Unidos se abalanzan contra Irán en medio del prolongado genocidio palestino del que esos mismos capitalistas son responsables. La llamada “crisis de energía” global de los 1970, producida por las guerras en el “Medio Oriente,” condujo de manera decisiva al desmantelamiento y eventual cierre de la industria petroquímica en Puerto Rico. Hoy, el trumpismo, al servicio de los intereses corporativos de EE. UU. e Israel, toma el control de petroleras venezolanas y conduce otra guerra en aquella región del otro lado del mundo, cuyos efectos apuntan a más crisis energéticas a nivel global, con todo lo que ello conlleva. Se produce una crisis por la dependencia de combustibles fósiles para ofrecer soluciones con más dependencia de los mismos combustibles fósiles. La muerte sigue pagándole muy bien a las grandes firmas capitalistas. Aquí estamos, de nuevo, peor.

En Puerto Rico la historia de la electrificación del país está vinculada de manera profunda a la industria petroquímica. Ahora, nos asfixian las manos de las compañías privadas LUMA y Genera. A comienzos de 2026, aparece en Facebook una carta a Trump en la que un boricua le solicita reactivar las petroquímicas en Puerto Rico como parte de su plan de “grandeza americana”. El asunto se trae a colación en la televisión local. Sería un pésimo chiste si no fuera una obscena verdad. Sobre la industria petroquímica en Puerto Rico hay una sola cosa que decir: ¡justicia y reparaciones!

*

Los conocí por primera vez en un consultorio médico aledaño al Mayagüez Mall, donde me citaron. Don Luis Pons Irizarry, nacido en 1942 en Guayanilla, y doña María de los Milagros Pérez Toro, nacida en 1943 en Cabo Rojo, acudían a una cita médica en la mañana de un día de septiembre de 2025. A comienzos de abril de 2026, volvimos a vernos. Primero, en su hogar de tantas décadas en los montes de Yauco y luego, compartiendo el almuerzo de su menú preferido –bolitas de pescao con ensalada– en un restaurancito en la playa de Guayanilla, donde se crio don Luis.[1]

Ex obrero y líder sindical en la CORCO, así como autor de numerosos libros y luchador ambiental de varias batallas, incluida una exitosa contra la firma PPG, don Luis avasalla con sus cuentos en cadena, a medio camino entre líder agitador, locutor de radionovelas y cuentacuentos popular, con un timbre y un tono de voz en nítida correspondencia con su notable estatura. Su brocha de bigote –ahora canoso y más fino que en las fotos– aún impone un aire decimonónico a su rostro.

Mientras tanto, doña María de los Milagros, de voz transparente y perfecta pronunciación, cuyo cuerpo comunica una vida vivida con lo justo, se retiró como profesora de español de la Universidad Católica en Ponce, tiene un doctorado en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y ha publicado varios poemarios. Como fundadora de Casa Yaucana: TAINDEC (Taller de Investigación y Desarrollo Cultural), doña María ha sido la principal responsable de corregir los textos de don Luis y gestionar su publicación. “Somos un equipo”, dice, aunque debo reconocer que el protagonismo de don Luis en la historia que convocó nuestro encuentro –la lucha contra las petroquímicas en Guayanilla y Peñuelas– es indiscutible.

Antes de las petroquímicas, en el barrio Playa de Guayanilla nunca se vivió de espalda al mar. “Nos pasábamos en la playa, había competencias anuales de nado desde la orilla hasta la boya, la gente vivía de la pesca; esto es un barrio de pescadores. Yo de niño y muchacho me la pasaba metido en el agua pescando jueyes y langostas, que se podían coger así, con la mano” (don Luis me muestra su aún ágil movimiento). Ya desde finales de los 50, “la contaminación causada era tanta, que cuando las personas se bañaban en la playa de Guayanilla salían con manchas de petróleo en el cuerpo” (Contaminación 32). La hermosa bahía se convirtió en un caldero mortífero para humanos y más que humanos. “Cuando los barcos petroleros desconectaban y conectaban las mangas, siempre caía petróleo al mar. El petróleo contaminaba tanto que toda la pesca de carne blanca, como el jurel y otros peces, se morían” (Contaminación, 23). “Había que ver cómo los peces aparecían boyando, inflados, en la superficie”, añade don Luis en vivo.[2]

Condenadas a tierra, las comunidades costeras de ese sur nuestro tampoco encontraron allí escapatoria alguna. Les perseguía a dondequiera la sentencia de muerte del capital ecocida. Si lo lograban, sobrevivían expuestas a una continua intoxicación por aire, suelo y agua subterránea. El riesgo –y el hecho– de explosiones, fuegos, electrocutaciones, amputaciones, pérdida de audición y desarrollo de condiciones cancerosas, respiratorias, neurológicas, psicoespiriturales eran constantes. Con firmeza, don Luis reclama:

Querían que después de tantas violaciones a nuestros derechos, tantos abusos contra nuestras familias, contra la tranquilidad, contra nuestra salud, contra la alegría de vivir, contra el Barrio Playa, contra el Pueblo de Guayanilla, contra el mar, contra los peces, contra nuestro aire, los aplaudiéramos y les dijéramos: ¡Qué buenos vecinos son ustedes! Cuando lo que debiéramos decirles es que eran unos abusadores, unos criminales y, más que eso, unos buenos cabrones que mientras nos estaban matando, desarrollaban el capital, la ganancia, para los dueños de la empresa que vivían en Norte América disfrutando, dándose buena vida, a costa de nuestros sufrimientos, nuestros dolores, preocupaciones y nuestras angustias y desesperaciones. (Memorias, 54)

Aunque no idealiza su niñez, caracterizada por el “terrorismo de la pobreza” (Lucha, 63), el líder obrero advierte el mortal engaño de la propaganda petroquímica de compañías que “la población de allá [en EE. UU.] no querían porque contaminaban mucho” (Lucha, 70) para contrarrestar dicha pobreza con “miles de empleos en el Sur de nuestro país” (Lucha, 70). Las cifras prometidas nunca se concretaron y los empleados puertorriqueños (independientemente de su preparación o el puesto que ocuparan) siempre ganaron menos que los que venían de EE. UU. (Lucha, 75).

Pese a la apariencia de explotación consumada sin más –incluso comunicada por las ruinas tóxicas aún elevadas en el valle antes precioso–, don Luis recuerda la resistencia con tenacidad. En Lucha en dos tiempos, cuenta la historia de la fundación y luchas de la Unión Independiente de la Industria Petroquímica de Puerto Rico (UIIP de PR) (79-100), en la que participó como co-fundador, vicepresidente y delegado en los 70. Aun con la represión contra obreros y uniones del sur y oeste (Lucha, 101-111) y los continuos intentos de soborno a personas clave, don Luis incluido, la UIIP de PR obtuvo logros importantes: “un aumento de salario de 66 centavos el primer año, para un total de 2.00 dólares en tres años, y otros aumentos económicos y beneficios marginales” (Lucha, 112).

Además, “mientras ejercía mis funciones sindicales, también dirigía un grupo de personas en la Playa de Guayanilla que combatíamos contra la contaminación proveniente de la PPG” (Lucha, 113). Esa lucha contra la PPG en Guayanilla, que comenzó a organizarse en noviembre de 1972, menos de un año después del establecimiento de la compañía, fue una de sus principales como organizador. Junto a la movilización en la calle, don Luis lideró la preparación comunitaria para interponer una exitosa demanda contra la PPG. Aunque modesta e incapaz de restaurar el bienestar y la salud perdidas, la compensación económica para las familias demandantes de los barrios costeros de Guayanilla constituye un gran triunfo en la historia de las luchas de los de abajo.[3]

*

Las “zonas de sacrificio”[4] en nuestro sur del sur (como mínimo, Guayama-Salinas y Peñuelas-Guayanilla) encarnan la externalización y ocultamiento de los daños ocasionados por la mortal combustión capitalista. Y aun allí, en “el vertedero de Puerto Rico” y en “la capital de la contaminación”, como señalan lideresas comunitarias de la zona, hemos sobrevivido, luchado, amado. Hemos nutrido memorias y escrito poesía. Si se contara la historia de Puerto Rico desde la interminable lista de acciones en la calle, gestas de movilización en todos los frentes y las catástrofes que con ello hemos logrado evitar, otra sería nuestra percepción sobre la capacidad política del país, otra la historia oficial de este rincón del mundo y otra la larguísima lista de nombres por reconocer.

Al terminar de almorzar en la playa de Guayanilla, mientras doña María me contestaba, “sí, soy feminista y el feminismo ha sido muy importante para mí” al preguntarle sobre su propia trayectoria política en el PSP y otros frentes, por las bocinas del restaurancito salió sonando a todo volumen “El niágara en bicicleta” de Juan Luis Guerra. Don Luis comenzó a dar pasos de baile que a nadie debían envidia. Mi madre, doña María y yo, su público, sonreímos de gusto. A nuestro Niágara, la bahía de Guayanilla envenenada que veíamos al fondo, la aplastaban varios tanqueros en la superficie. Algunos eran de gasolina; otros, creo que de gas metano. El desgobierno de turno lo llama “gas natural”. Lo daría todo porque el corazón del sur del sur, “perplejo en la mendicidad”, rozara su “alegría de vivir” en esto que escribo, como don Luis y doña María lo hicieron en la fugaz bicicleta de aquella mañana de primavera. ¡Justicia y reparaciones!

 

[1] Lo que sigue hilvana citas de nuestras conversaciones junto con otras de los siguientes libros de don Luis: Memorias ambientales (2022), Lucha en dos tiempos (2033) y Contaminación, desapariciones, muertes (2024).
[2] De hecho, la trágica desaparición de un grupo de pescadores que salió el 23 de septiembre de 1976 y nunca regresó –conmemorado hasta hoy por un monumento triangular en el barrio Playa–, debe adjudicarse, señala don Luis, a las compañías petroquímicas, pues la contaminación obligaba a los pescadores a salir cada vez más afuera en el mar.
[3] Ver los libros Contaminación, 72-76; Lucha, 114-15; y Memorias, 24-27.
[4] Así descritas por la antropóloga Hilda Lloréns.