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Nuevo libro destaca la amplitud de la identidad puertorriqueña

Fotos Christian Rosado Medina/ Especial para CLARIDAD

El autor presentó el texto desde la Escuela Graduada de Trabajo Social de la UPR

 

En Rojo

 En miras de cuestionar las narrativas simples relacionadas con la identidad puertorriqueña, el Instituto de Política Social (IPS) de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico presentó, el 21 de abril, el libro White, Black, Brown: Becoming Puerto Rican in Chicago desde la biblioteca del programa.

El texto, escrito por el historiador Michael Staudenmaier, discute el desarrollo de la diáspora puertorriqueña en Chicago y sus interacciones con las dinámicas raciales “complejas”. El coordinador del IPS, el Dr. Mikael Rosa Rosa, ofreció preguntas con relación a capítulos puntuales del libro.

“(Esta) es una escuela que reconoce que servir al trabajo social desde la Universidad de Puerto Rico nos da una oportunidad muy particular. Esta escuela se debe a Puerto Rico. Y cuando hablamos de Puerto Rico, hablamos de Puerto Rico en su concepto más amplio, en su expansión, reconociendo que hay un Puerto Rico que se une desde distintos espacios”, expresó la directora de la Escuela Beatriz Lasalle, la Dra. Elithet Silva Martínez.

José López, director del Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer en Chicago. Foto Christian Rosado Medina/Especial para CLARIDAD
Michael Staudenmaier y Luis Gutiérrez

Poco antes de las 7:30 a.m., estudiantes, docentes e invitados como el excongresista Luis Gutiérrez se dieron cita a la actividad. José López, director del Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer en Chicago, comentó por su parte que la diáspora aparece como un grupo marginado dentro del imaginario de la sociedad puertorriqueña.

“La conversación es bien importante porque, aquí en Puerto Rico, parte del problema es que la diáspora no ha sido reconocida y ha sido marginada de la historia. Si se habla algo de los puertorriqueños (radicados en los Estados Unidos) casi siempre es en Nueva York. No se le ha dado la importancia de la lucha de los puertorriqueños en Chicago. Para nosotros esto es importante”, elaboró el hermano del patriota excarcelado Oscar López Rivera.

Del mismo modo, López agradeció otras colaboraciones de Staudenmaier con el Centro  Cultural. El historiador trabajó, años atrás, como maestro de la escuela secundaria Pedro Albizu Campos, la única escuela puertorriqueña ubicada dentro de los EE. UU. El autor de White, Black, Brown también ha cooperado con diversos proyectos dedicados al antifascismo, el antiimperialismo y el anarquismo.

“Para mí, mi historia empieza como un white guy (hombre blanco) de Wisconsin. Mientras tenía 21 años, empecé una pasantía con la escuela superior Pedro Albizu Campos, en Chicago. No sabía nada, nada nada. Solo la geografía… Durante diez años, entre 1994 y 2004, trabajé de varias maneras en la escuela superior y la comunidad. Como en el apoyo de la campaña para liberar a los presos políticos”, compartió Staudenmaier sobre su relación con Puerto Rico. Para el historiador, aquellos años “lo formaron como adulto”.

El Dr. Rosa Rosa prosiguió a discutir, con el autor, conceptos como racial flattening y el nacionalismo dentro del marco de la comunidad diaspórica acomodada en Humboldt Park, Chicago. Estos conceptos– en particular la idea colorista del flattening– argüían que los puertorriqueños no guardaban distinciones raciales entre ellos mismos. En los años iniciales de la comunidad, cuenta Staudenmaier, había una fuerte tendencia hacia esta noción homogénea.

“Tenían la idea de que los puertorriqueños podrían convertirse en los próximos italianos, los próximos irlandeses. Como un grupo étnico similar a una identidad blanca. Por eso (los puertorriqueños) querían proponer unos aspectos de asimilación para la comunidad. En sus mentes, había una buena idea (como) evitar la discriminación de la policía o empleadores. En sus mentes, fue la ruta que antes había tenido éxito”, explicó el historiador.

El texto incluye, además, tensiones entre instituciones políticas como el Partido Nacionalista de Puerto Rico, con una presencia fuerte en Chicago, y los Caballeros de San Juan. No obstante, tras los hechos del 1 de marzo de 1954, cuando cuatro puertorriqueños irrumpieron en el hemiciclo del Congreso, el grupo emancipador prácticamente “desapareció”.

“En esta brecha, surgieron otros grupos más locales que tenían más ideas de asimilación. Además, querían establecer instituciones… como los Caballeros de San Juan, un grupo de apoyo mutuo de la Iglesia católica. En algún momento, en los 1960, tenían miles de miembros en Chicago… Había otros menos religiosos, pero la idea central de todo era afirmar ‘estamos aquí, nos quedamos aquí, no vamos a regresar en un futuro inmediato y necesitamos nuestras propias organizaciones’”, agregó Staudenmaier.

Dentro de esta nueva agencia comunitaria, nació una jerarquía racial entre la diáspora puertorriqueña. Los binarios del blanco y el negro, discutieron Rosa y Staudenmaier, se imponían como idearios ineludibles donde el blanqueamiento resultaba “mejor”. El director del IPS y el autor coincidieron que estas reacciones de los puertorriqueños de la diáspora suponen “una forma de cooptación” y una “adaptación estratégica”.

“Es una experiencia de generaciones. Hay una generación que, como adultos, llegaron a Chicago y otra que venía con sus padres desde niños. En Chicago, como adultos, ellos tenían sus propias ideas, muchas veces más radicales… (También) el contexto del movimiento de los Derechos Civiles de afroamericanos cambió mucho el contexto para los puertorriqueños”, detalló Staudenmaier.

Con protestas como los Division Street Riots y otros eventos de resistencia comunitaria, el historiador discute un sufrimiento común que la diáspora puertorriqueña notó a principios de la década de 1960. Recibiendo balas por las mismas razones, la brutalidad policíaca y la condición política de estos grupos propiciaron el surgimiento de los Young Lords y otras pandillas.

“Eran grupos muy pequeños que defendían un espacio reducido, como una cuadra”, describió el autor.

En los 60 y 70, agregó Staudenmaier, surge una identidad común y reconocida entre puertorriqueños y mexicanos fundamentada en la idea de ser “latinos”. Organizaciones como el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Eventualmente, los intentos de organización alcanzaron escaños políticos, como con la elección de Gutiérrez a la Cámara de Representantes federal, en 1992.

La actividad, que coincidió con la asamblea estudiantil del recinto de Río Piedras, estaba citada para las 6:30 p.m. Como resultado, la presentación quedó pospuesta por una hora, pero decenas de estudiantes e investigadores acudieron a la discusión.

La sonrisa desafiante de Jafar Panahi

Especial para En Rojo

El cine está formado por fragmentos visuales que el director y el editor juntan como piezas de un rompecabezas para contar una historia. Algunos de estos fragmentos, si no todos, se vuelven frases visuales con las que identificamos una experiencia en el cine. Cuando hablo de frases visuales, me refiero a esas secuencias cortas o escenas en una película que persisten en el recuerdo. Esto ocurre por su poder visual, como el momento en el que los tres pistoleros se enfrentan en el duelo final en The Good, the Bad, and the Ugly (dir. Sergio Leone; Italia, España y Alemania Occidental, entre otros; 1967); por su impacto emocional, como en la primera escena de Lady Bird (dir. Greta Gerwig, EE.UU., 2017), donde la madre y la hija duermen en una cama de motel con una calma sumamente tierna; o por lo extraño de la imagen, como cuando el protagonista de 8 ½ (dir. Federico Fellini, Italia y Francia, 1963) levita sobre un tapón de carros atascados en un túnel. A veces, es una combinación de estos tres elementos o más. Piensen en una frase musical que recuerdan de una canción, aunque el resto de la pieza se ha olvidado. Revisito constantemente estos fragmentos porque son la experiencia concentrada de una película que dejó su marca en mí.

Las frases visuales del director iraní, Jafar Panahi, derriten todo mi cinismo en estos tiempos políticos tan difíciles. Sus películas retratan la inocencia, la resistencia y las conexiones que sobreviven la teocracia opresiva en Irán. Al mismo tiempo, demuestran el horror y la falta de humanidad del gobierno de los Estados Unidos y su alianza con Israel cuando Donald Trump amenaza que “una civilización completa morirá [esa] noche para no regresar jamás,” una advertencia funesta a Irán. Ya hemos visto los ataques militares a una escuela, donde murieron niños, maestros y padres. Los horrores del expansionismo político y religioso de Benjamín Netanyahu y su alicate, Trump, extienden un genocidio que todos debemos de condenar. Los personajes que habitan el Irán que retrata Panahi demuestran las vidas y las experiencias complejas de esa civilización que la maquinaria capitalista intenta erradicar. Las risas de los niños y la rebelión de una joven actora contrarrestan la deshumanización con una inocencia subversiva impresionante.

En The White Balloon (Irán, 1995), que Panahi escribió junto a otro de los maestros del cine iraní, Abbas Kiarostami, una niña de siete años, Razieh (Aida Mohammadkhani), ha perdido el dinero para comprar un pez dorado que ella quiere tener para la despedida de año. Desde el principio sentimos que la niña perderá ese billete cuando se acerca a unos artistas callejeros que juegan con serpientes. Mientras Razieh observa a uno de ellos hablando sobre la serpiente, el otro le roba el dinero. Ambos la molestan un poco con un intercambio algo jocoso, pero al verla llorar, le devuelven el billete. Es un momento mágico en un ambiente de fiesta que presagia el conflicto de Razieh a través de la película. Razieh pierde su billete al este caer por una alcantarilla. Su hermano mayor, Ali (Mohsen Kafili), llega a ayudarla, pero se les hace imposible alcanzarlo. Mientras toda la ciudad se prepara para las festividades alrededor de Razieh y Ali, estos consideran maneras de recobrar el billete sentados junto a la alcantarilla. De repente, Ali se levanta y corre hasta un niño que vende globos en la esquina. El niño es un joven afgano, que nunca es identificado por nombre en la película ni en los créditos, al que solo le queda un globo blanco amarrado a un palo largo de madera. Ali sabe que con ese palo podrán recobrar el billete. Las interacciones entre los tres niños van desde el coraje hasta la risa. En uno de los momentos más bellos del cine, el vendedor de globos les trae unos chicles. Dentro de la tensión y la incertidumbre que afectan a Razieh y a Ali, los tres mascan chicle y se ríen en silencio. Esa frase visual que emana un gozo irresistible refleja la inocencia y la camaradería entre tres niños que colaboran para un fin. La mayoría de los adultos a su alrededor no le dan importancia al problema de Razieh y Ali. Solo otro niño, un afgano, cuya comunidad inmigrante sufre la xenofobia iraní, logra sacarles risas alrededor de una alcantarilla de la ciudad. La hermandad formada entre tres niños que comparten un chicle es una sutil y poderosa frase visual que explota en un bolsillo de la ciudad retratada por Jafar Panahi.

En The Mirror (Iran, 1998), Bahareh (Mina Mohammadkhani, la hermana menor de Aida, la actora de The White Balloon) es una estudiante de primer grado con un yeso en su brazo izquierdo que espera a que sus padres la recojan al final del día. Pero estos nunca llegan. Entonces la niña decide regresar a su casa sola por las calles de Teherán. Sin pensar en los peligros que una niña puede enfrentar en una ciudad y desconociendo la dirección exacta de su casa, Bahareh nunca duda de su misión. Sin embargo, la película pasa de ser una sencilla historia de una niña que retorna a su hogar, a una metanarrativa compleja impulsada por el hastío de la joven actora que hace el papel de Bahareh. Mientras Bahareh va en una guagua pública, Mina deja su personaje y se rehúsa a seguir participando en la película. Ella se quita el yeso y declara que le prometieron que la filmación terminaría más temprano para ella poder ir a la fiesta de cumpleaños de una compañera. El director y varios técnicos interceden suplicándole a Mina que regrese para terminar la filmación. Pero ella se niega. Esa frase visual refleja el poder subversivo de una niña que con su insistencia desquebraja una narrativa tradicional. La película pasa de ser un reflejo de nuestra realidad a la realidad misma, pero sin perder la conexión a la historia original. Después de esa escena, nunca sabemos con certeza si la cámara de Panahi sigue a Mina o a Bahareh mientras ambas continúan su viaje hacia su destino.

La cámara de Jafar Panahi humaniza con una delicadeza que inclusive retrata la actitud ante la vida del director. En su documental, This Is Not a Film (codirigida con Mojtaba Mirtahmasb, Irán, 2012), Panahi cuenta la película que planifica hacer desde el arresto domiciliario al que lo condenó el gobierno de Irán. En un momento, Panahi habla por teléfono con su abogada. Esta le informa que es inevitable que Panahi cumpla un tiempo en prisión. La frustración de ser condenado por su creatividad y su reconocimiento internacional es clara. Panahi cuelga el teléfono y mira la cámara directamente con una sonrisa cansada y algo resignada ante su lucha legal. Su sonrisa es precisamente su resistencia, la misma que se siente mientras los niños comen chicle y cuando una joven actora se rebela en contra de su director.

 

Ricardo Alcaraz Díaz un verdadero cazador de milagros

ccotto@claridadpuertorico.com

Empezó en el periodismo como diseñador gráfico y de ahí transitó hacia la fotografía. Una larga trayectoria de más de medio siglo captando imágenes la vida del país, sucesos, rostros, la danza, el teatro, la vida cotidiana. El compañero Ricardo Alcaraz Díaz, muestra parte de esos 50 años en su reciente exposición, Cazador de Milagros, en el Museo de Arte Contemporáneo.

Puede pensarse que siempre le gustó la fotografía, pero Ricardo admite que no recuerda haber tenido una cámara en sus manos aunque hubiera un par en su casa. Supo que le encantaba cuando por casualidad tuvo una en ese centro que nos abre la mente y el corazón al conocimiento: el recinto de Rio Piedras, de la Universidad de Puerto Rico.

“Era estudiante en la UPR estaba en la FUPI y la FUPI tenia el periódico Poder Estudianti. Me reclutaron por pura carambola de la vida. Estaba en el verano del ’74 tomando una clase electiva de dibujo, simplemente por curiosidad para ver si tenia talento y descubrí que no tenia talento para el dibujo”. Sin embargo, el periódico necesitaba un diseñador gráfico. Un día de camino a su clase de dibujo el director del periódico, Feliz Colón, lo vio se saludaron.

“Nos saludamos y le digo que voy para una clase de dibujo, el pensó, no me lo dijo, se acabó la búsqueda es militante sabe de arte y así fue que me reclutaron para ser diseñador. Tomé un par de talleres relámpago con Piru Ramírez y así fue que me introduje en el mundo del periodismo”.

Un poco mas de un año después -cuenta Ricardo- el periódico necesitaba un fotógrafo. Para esa época no había celular. Muy poca gente llevaba una cámara a la Universidad. El colectivo hizo un serrucho y compraron una cámara usada, la que cayó en sus manos. “Rompo a tirar fotos y ahí descubrí que me gustaba la fotografía. No recuerdo haberme preguntado por qué no tomaba fotos si me encantaba mirarlas. En las revistas que me caían en las manos devoraba las imágenes. Pienso que esa fue mi primera inclinación, sin saberlo, mi encanto por la fotografía. Por ahí seguí hasta el sol de hoy”.

Ricardo no recuerda cuál fue ese primer evento en el que tomó una foto, si nos comparte que puede decir que se enamoró locamente de la fotografía cuando reveló su primera foto en el cuarto oscuro. “Cuando puse el papel el negativo en la ampliadora y eso empezó a salir, a mí se me pararon los pelos. Entonces me enamoré de verdad de la fotografía. No me acuerdo ni cual fue pero sí del momento en el cuarto oscuro”.

Alcaraz tuvo como taller de trabajo importante el periódico CLARIDAD donde fue fotógrafo y emplanador, dejando una impronta en ese oficio.

Pero 50 años tomando fotos tiene que haber alguna, insisto.

Apertura de la exhibición. Foto cortesía Frank Elías

Recuerda las que tomó en Vieques, en el 1979, cuando los pescadores se enfrentaron a los buques de guerra de la marina de guerra de EEUU, en donde participó como activista y fotógrafo. En ese tiempo todavía era estudiante de maestría en la entonces Escuela de Comunicaciones de la UPR. “Fue uno de los primeros eventos importantes que cubrí. Algunas de esas fotos están en la exposición. Otro momento fue la llegada de los nacionalistas excarcelados, que fue un evento apoteósico”.

Otro evento en el que considera cual tomó una de sus fotos más logradas, es la de la huelga del ’81 en UPR en Rio Piedras. Los profesores enfrentando a la fuerza de choque de frente a la Torre. También en la huelga del 2010 en la cual, nos dice, estuvo un año cubriendo los sucesos. De esta huelga ya hizo una exposición.

Por supuesto, también fueron importantes en su vida de fotógrafo las imágenes tomadas en Villa Sin Miedo. Aunque no tiene del día desalojo, fue varias veces a la comunidad, a la que se mudaron los vecinos en Sant Just, y tiene imágenes que considera son de sus mejores trabajos.

En la presente exposición, Cazador de Milagros, Alcaraz Díaz, tuvo como curador a Christopher Gregory-Rivera. El núcleo de la muestra -nos dice el fotógrafo- fue el tema de los archivos de la memoria, la importancia de los archivos. El curador no buscaba la foto espectacular si no la trama del recuerdo, Por eso la exposición incluye fotos de la cotidianidad que forma parte de la memoria personal y colectiva.

Destaca Ricardo que el día de la apertura, durante el recorrido con el curador Gregory-Rivera, éste señaló una foto de Villa Sin Miedo. Un joven preguntó qué fue Villa Sin Miedo, por lo que las imágenes se convirtieron en un archivo de memoria compartida.

En su medio siglo captando imágenes Alcaraz ha acumulado mas de dos mil negativos. Al presente -nos dice- está mas concentrado en digitalizar que en salir a tomar fotos, pero hace muchas cosas de las artes escénicas porque se lo piden. Su amor por la fotografía, por el respeto a su trabajo, lo motiva a dejar digitalizados la mayor cantidad posible de negativos, esas memorias de la vida del país para futuras generaciones.

A los jóvenes que empiezan en la fotografía, les recomienda a no procurar siempre la foto más espectacular. Algo que él hacía de manera intuitiva era mirar fotografías consistentemente: “no es que te vas a copiar, sino que vas entrenando la mirada, aprendes eso ser disciplinado. En mi caso he sido bien consistente”.

 

Cazador de Milagros, estará expuesta hasta este 27 de julio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuevo crucero narrativo de Ana Lydia Vega

Tomado de la pagina de la libreria Laberinto

Especial para En Rojo

 

1.Hacía muchos años, “quizás demasiados” como solía decir ella, que Ana Lydia Vega no publicaba un nuevo libro.  Había quien rumoraba que había “cerrado la tienda”, que ya no volvería a publicar nada nuevo, que hasta había quemado en una “hoguera de vanidades” todos sus archivos repletos de textos inéditos, que jamás recogería en libro lo que había ido publicado en revistas y periódicos, especialmente sus agudos y ndeliciosos comentarios sobre la política isleña.  En fin, que nos teníamos que conformar con los textos que ya habían visto la luz pública porque había dicho “nacarile del Oriente” y que nada nuevo suyo veríamos.  Pero, por suerte, acaba de salir en México una antología de cuentos donde se recogen nuevos textos suyos: Crucero caribe: cuentos selectos (Ciudad de México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2026).  Y se rumora que escribe una novela…  ¡Albricias!

En esta antología se recogen cuentos ya clásicos como “Encancaranublado”, “Letra para salsa y tres soneos por encargo” y “Cosas de poetas”, entre otros.   Pero también aparecen nuevos cuentos que – no me cabe duda – entrarán en su canon personal y con el tiempo también en el del cuento boricua.  Por ello Crucero caribe nos invita a repasar su contribución a nuestra cuentística y a examinar su desarrollo a través de esas nuevas piezas.  Algo aquí adelantarnos para iniciar esas necesarias tareas; ese es el objetivo principal de este breve comentario, aunque reconocemos que, por suerte, mucho más queda por hacer.

 

2.

El libro abre con breve pero iluminador prólogo de Manolo Núñez Negrón muy apropiadamente titulado “Mapa de navegación”, apropiado porque nos explica cómo el libro está estructurado por secciones donde se agrupan cuentos que de alguna forma se relacionan.  El prologuista nos ofrece, pues, una excelente cartografía del libro; nos prepara para el viaje.  Núñez Negrón muy acertadamente clasifica el estilo más típico de Vega como “una gramática de la carcajada” y no se equivoca al así hacerlo porque gran parte de estos cuentos, no todos, pero sí los más característicos, pueden catalogarse bajo esa rúbrica.

Hay que apuntar, aunque así no lo hace el prologuista, que la colocación del primer y del último cuento en esta antología es reveladora y nos sirve para entender mejor los propósitos de Vega.  El libro abre con “Pasión de historia” y cierra con “Un domingo de Lilianne”, dos cuentos que ya conocíamos.  El hecho, aparentemente insignificante, sirven para retratar los objetivos de la autora al estructurar la antología y así definir mejor aún el mapa del conjunto.  Alfa y omega: el comienzo y el final siempre son posiciones privilegiadas y significativas en cualquier texto y aquí claramente lo son.

“Pasión de historia” es una historia de pasión ya que sus personajes están envueltos en relaciones problemáticas y hasta violentas.  Podemos colocar el cuento en el género policiaco; por ello no es casualidad que lleve como epígrafe una cita de Alfred Hitchcock.  Pero, para mí, lo más interesante del cuento es cómo Vega juega con las normas del género policiaco y, sobre todo, como es una violación de estas: la periodista/detective que lo protagoniza termina siendo la víctima y ninguno de los crímenes que son la base de la trama se aclaran.  Por ello y si seguimos las observaciones de Ana María Amar Sánchez, quien tan efectivamente ha estudiado el género policiaco en América Latina, podemos decir – y así lo hace esta estudiosa – que este cuento cabe perfectamente en ese contexto.  Así es ya que Amar Sánchez establece que “…el policial en América Latina se define por su trabajo de “deformación” y explotación de las variables implícitas en las fórmulas”.    El cuento de Vega cabe perfectamente bien en ese contexto latinoamericano.  Pero su final también apunta a otro rasgo de la narrativa de Vega: la autoconciencia de sus textos que muchas veces son meditaciones sobre el arte de narrar o espejos que se reflejan a sí mismo.  “Pasión de historia” es por ello un examen de lo que es el cuento para Vega, no sólo el cuento policiaco, y por ello ocupa esta posición privilegiada.  El cuento sirve para instruir al lector sobre la que hallará en el resto del libro.

A su vez el colocar al final “Un domingo de Lilianne” apunta a otro rasgo de la producción de Vega que está siempre anclada en un contexto puertorriqueño y retrata nuestra historia y situación política, aunque casi siempre, como en este cuento, se hace de manera indirecta.  Este se basa en un hecho histórico y está focalizado en personajes reales; se presenta la Masacre de Ponce a través de un día aparentemente normal de una de las hijas del fiscal de la ciudad, Rafael V. Pérez Marchand.  Pero todo se hace sin alardes de compromiso social, ni consignas políticas y sin identificar a los seres históricos.  Los cuentos de Vega siempre están anclados en nuestra realidad, histórica, como en este caso, o social, como en la mayoría de sus cuentos.  En la gran mayoría de sus textos se presenta la realidad social de forma oblicua o indirecta.

3.

Entre esos dos cuentos que sirven de hitos o marcadores en la antología aparecen otros ya publicados y los nuevos, los que llaman la atención de los lectores puertorriqueños.  Recordemos que la publicación de este libro en México implica que tiene como lector implícito al público mexicano.  Pero la gran mayoría de los lectores boricuas que ya conocen la obra de Vega están interesados en los nuevos cuentos.  Por ello son a estos a los que les presto más atención.  Por ello también es revelador que el libro esté dedicado “a Puerto Rico, mi isla ardiente, y a México lindo y querido”.  Vega tiene plena conciencia de quienes son sus lectores.

Son veinte los nuevos cuentos.  Entre estos no hallamos ninguno que se construya a partir del estilo que caracterizó los primeros que publicó, como “Letra para salsa y tres soneos por encargo” u otros de los que aparecieron en su primer libro, Vírgenes y mártires (1981), libro escrito en conjunto con Carmen Lugo Filippi, y en Encancaranublado y otros cuentos de naufragio (1982).  En muchos de esos cuentos anteriores el humor se producía por una sorpresiva yuxtaposición gramatical o por la creación de una palabra a partir de un vocablo popular.   El estilo provocaba humor por esas sorpresas lingüísticas.  Aunque esta técnica – lo que Núñez Negrón llama atinadamente la “gramática de la carcajada” – no predomina en los nuevos cuentos no desaparece por completo y en algunos se usa el discurso directo de la voz de un personaje del pueblo para acercarse a esa “gramática” a la que apunta Núñez.  Recordemos que el acercamiento a la cultura popular es un rasgo dominante en la escritura de Vega, tanto en su narrativa como en sus crónicas y ensayos.

Muchos de los nuevos cuentos son breves, brevísimos.  Uno de estos, “La última palabra”, es una meditación sobre la condensación o la síntesis narrativas y, por ello, alude al archiconocido cuento de Augusto Monterroso, “El dinosaurio”, compuesto sólo con siete palabras.  Como otros cuentos suyos, nuevos o ya conocidos, este es una especie de arte poética o, al menos, una meditación sobre la brevedad en el arte de narrar.  El más breve de los nuevos textos es “El evangelio según San Churubusco” que consiste de un breve párrafo que hace constantes referencia al cine clásico mexicano que fue tan popular en Puerto Rico en los años de formación de Vega y antes.  Por ello me pregunto si un lector puertorriqueño de hoy entenderá el humor que produce en los entendidos en la materia las alusiones a Sara García, a la ceja de María Félix y a Chachita.  Quizás este texto, que no cabe cómodamente en los parámetros del cuento clásico, lleve a un joven lector boricua a “María Candelaria” o “El Peñón da las Ánimas” o a otras películas mexicanas de ese momento.  (Espero que así sea.) Quizás ese sea el propósito de este breve texto que es un modelo de brevedad, humor y empleo de referencias a la cultura popular.

Algunos de los nuevos cuentos también cultivan el género policiaco y lo hacen con humor, atrevimiento y conciencia de las técnicas favorecidas por este tipo de narrativa.  Por ejemplo, en “Pillo fino” el elegante y desmemoriado ladrón termina sin su botín, pero no reniega de su pérdida y hasta le gustaría hacerle un regalo a quien lo disfrutará.  En “De qué mueren los taxistas”, además de ser un homenaje a la película Taxi Driver (1976), juega, como casi siempre en la obra de Vega, con nuestras circunstancias sociales y saca de una situación peligrosa una moraleja humorística.  La sexualidad sigue siendo temática favorecida, pero siempre desde una perspectiva trasgresora y humorística, como se puede evidenciar en “Tríptico de alcoba”.  Hay otros textos que adoptan directamente el discurso de los personajes para ofrecer una imagen grotesca e irónica de algún mal social.  Ese es el caso de “Discurso de graduación”, texto donde se denuncia la corrupción a través de una sarcástica defensa de la misma.  En otro caso, “Noticia de ultratumba”, también se denuncia la corrupción, en este caso la electoral, pero se hace desde una perspectiva fantástica pues son los muertos quienes hacen la denuncia.

4.

Este breve comentario de los nuevos cuentos de Vega que se incluyen en Crucero caribe apunta a la continuidad y a los cambios en su narrativa.  El humor, la crítica social, la sexualidad, el acercamiento indirecto e imaginativo a los problemas sociales son rasgos de su cuentística anterior que se hallan en estos nuevos cuentos.  Pero ahora se enfatiza menos el empleo de una lengua donde domina el choque lingüístico para crear humor.  Ahora abundan los textos más breves.  Pero todavía – y por suerte para todos sus lectores – la prosa de Vega deslumbra por su ingenio, su agilidad y su capacidad para entretener.  Por ello un texto nuevo titulado muy apropiadamente “Dios mediante”, texto que no creo que quepa dentro de los parámetros del género del cuento, demuestra la capacidad verbal de la autora quien se vale de expresiones y dichos populares donde se menciona a Dios para crear una página que quizás no sea un cuento, pero definitivamente es un deleitoso ejemplo de la maestría verbal de la autora.

Por esa sola página y por todas las otras que componen Crucero caribe le tenemos que darle las gracias a Ana Lydia Vega por este nuevo libro que esperábamos desde hace mucho tiempo, “quizás demasiado”.

A 50 años de una gesta histórica en Boston y otras historias de superación/motivación

Edición 130º Maratón de Boston

LA ASOCIACIÓN ATLÉTICA DE BOSTON (B.A.A.)

Fue fundada en 1887 y es una organización sin fines de lucro cuya misión es promover un estilo de vida saludable a través del deporte, especialmente las carreras. La B.A.A. organiza el Maratón de Boston y apoya programas integrales de organizaciones benéficas, juveniles durante todo el año. La 130ª edición del Maratón de Boston se celebró el pasado lunes 20 de abril de 2026. El Maratón de Boston forma parte de los “Abbott World Marathon Majors”, junto con maratones internacionales en Tokio, Londres, Sídney, Berlín, Chicago y Nueva York, los 7 más importantes.

Celebrando un legado de correr, salud, bienestar físico y con propósitos comunitarios

La Asociación Atlética de Boston fomenta el deporte y el desarrollo físico y atlético organizando carreras y eventos comunitarios por todo el país. La B.A.A. organizó el primer Maratón de Boston en 1897, que ahora es el maratón anual más antiguo del mundo. Hoy en día, la B.A.A., sigue promoviendo el deportes de carreras y el bienestar a través de carreras de fondo y programas comunitarios durante todo el año en toda el área metropolitana de Boston. Boston se ha convertido en un lugar de historias de motivación, historias humanas que nos enseñan a unirnos como seres humanos sin discriminación, aceptando nuestra gran diversidad.

Recordando la gesta de José Elías De Jesús (Chelias) y corredores Boricuas: al hacer historia en Maratón de Boston en 1976

En el 1976 un grupo de fondistas puertorriqueños vino al Maratón de Boston a representar a nuestra nación. Para sorpresa de todos Chelías arribo en la Tercera posición global de la carrera que se celebró el 19 de abril de ese año. Ha sido el único corredor boricua en finalizar en las primeras 3 posiciones de uno de los grandes maratones del mundo (Boston, Londres, Tokio, Berlín y Chicago). Además, el grupo de Boricuas compuesto por Chelias (3ro, 2:22:10), Eduardo Vera (Adjuntas) (6t0, 2:25:11), Antonio Aponte (35, 2:32:42), Agustin Reyes (41, 2:34:05), Pedro E. Santiago (Coamo) (54, 2:36:17), Rafael Rivas (Coamo, 2:45:31 ) Manuel Candelaria (Utuado, 2:47:02), Marcelino Santiago (NR, Coamo)y Radames Vega, NR, Sabana Grande) lograron el Primer Lugar por equipos en esa edición. Este año se celebra el 50 aniversario de esta gesta histórica en el Fondismo Boricua. Ya habían ganado por equipo en 1975 cuando Chelias rompe la marca de Puerto Rico con 2:19:02.

En el Maratón de Boston de 1976 Jack Fultz (EU) ganó con 2:20:19, Segundo Mario Cuevas de Mexico 2:21:13 y Tercero Chelias de Jesús de Puerto Rico. Una gesta histórica para el fondismo Boricua que atravesaba por uno de sus mejores momento históricos unido posteriormente a la gesta de Peco González que continuo con ese legado a nivel centroamericano, panamericano y mundial.

De Boston Chelías sale a las Olimpiadas de 1976 en Montreal con Víctor Serrano, primeros coameños en participar en unas olimpiadas como atletas. El Licenciado Osvaldo Rojas Reyes señala lo siguiente:

“ Esta gesta es una histórica que no se ha repetido en ningún lugar del mundo”

Manuel Candelaria parte del equipo campeón y amigo personal me relató lo siguiente muy emocionado:

“El líder y motivador de nosotros fue Elfrén Bernier. El ayudó a que nos recibieran en Boston. Ya tenía unas personas, amigos, con los apartamentos de Boricuas que vivían allí, nos quedamos en hogares de Coameños y Puertorriqueños. Hoteles de Primera Clase (señaló en broma). Entrenábamos en área de Cambridge antes de llegar a la Maraton. El día de la carrera fue caluroso (se le llamó el maratón de las mangueras, usualmente esta época en Boston es fría). Ganamos por equipo y cuando llegamos a Coamo nos recibieron con una actividad de pueblo muy emotiva. Don Elfrén Bernier fue en el vuelo de regreso en el avión atleta por atleta diciéndonos uno por uno de los corredores del equipo “valió la pena el sacrificio de ustedes”. El uniforme era blanco con los tres colores de la bandera de Coamo, rojo, amarrilla y negro”.

Historias de superación y motivación en Maratón de Boston 2026

En esta carrera del 2026 participaron 29,020 corredores. El ganador del evento en varones fue John Korir de Kenya con nueva marca de 2:01:52. La rama femenina fue dominada por Sharon Lokedi, también de Kenya, con marca de 2:18:51. En sillas de ruedas Marcel Hug domino con 1:16:06. El primer boricua en cruzar la meta lo fue Christian Colón Rivera con muy buena marca de 2:18:49.

Christina Rodríguez: Ejemplo de superación y motivación en Boston 2026

Christina tiene 21 años y nació en Houston, TX el 13 de mayo del 2004. Hija de dos emigrantes hispanos que llegaron a Estados Unidos, como mucho otros, en busca de mejores oportunidades. Su madre, Nivea Michelle Mercado Francis (Boricua) y su padre Jesús Rodríguez (Cubano). Christina es un ejemplo de una joven estudiante que ha utilizado las carreras de larga distancia como motivación y ha creado un proyecto educativo en la universidad donde estudia como grupo de apoyo, motivación y educación para ayudar a otros estudiantes en el manejo de su vida académica.

La seguimos durante todo el evento y las entrevistas y videos los pueden ver en (Prensa Pitirre – YouTube). Le preguntamos: Por segundo año consecutivo haces la marca para competir en el Maraton de Boston, ¿Cómo te sientes y cuando comenzó tu interés por participar en carreras largas?

“Me siento muy contenta. Mi interés comenzó en mi segundo año de universidad y no tenía mucho que hacer y para entretenerme y comencé de nuevo a correr ya que en la escuela secundaria corría pista y campo en carreras de 1 milla y 800 metros. Comencé a correr carreras más largas y mi primera experiencia fue el Maraton de Houston, 26.2 millas.”

¿O sea qué comenzaste de lleno a correr maratones?

“Si en 2022 e hice 3:13:00 (3 horas 13 minutos) y luego hice Boston, Santa Rosa en California y mi mejor marca ha sido la de Houston, pero mañana espero romper esa marca ya que esta vez entrene más fuerte y voy a bajar de 3 horas.”

¿Dónde estudias? Me enteré que desarrollaste un proyecto especial como parte de tus requisitos de una clase que estabas tomando.

“Estudio en Texas A& M y desarrolle un proyecto de fundar y desarrollar un “Run Club” (Club de corredores) y enseño a las estudiantes en el grupo sobre mi pasión de correr. Nos dividimos en tres grupos y nos encontramos a las 6:00am. He hecho amigos, mi grupo corre 4 millas los jueves y los ayudamos a desarrollar una vida saludable. Todo esto como parte de una clase que tome llamada “Business Honors”  donde tenía que trabajar un proyecto y este fue el mío. El mismo fue como 4 años y tenemos como 50 estudiantes de la universidad, un grupo diverso de estudiantes, latinos, asiáticos, blancos,  que vienen muy positivos a educarse a como desarrollar una vida saludable a través del correr, dieta, ejercicio, vida saludable.”

¿Qué siente al correr?, ¿cómo te llena o te ayuda?

“Me puedo olvidar o dejar de pensar en un motón de cosas en mi vida. Me siento muy libre, que tengo paz, me una da alegría y me encanta, me llena, es la mejor manera de comenzar tu día, alegre, contenta sin las preocupaciones diarias.”

¿Tu familia se ha envuelto contigo en este proyecto de correr,  en este proyecto de vida?

“Si, me soportan mucho, mi papa, mi mama, mis hermanos viajan conmigo a todos sitios y me apoyan mucho en todo lo que hago”.

¿Cuáles son tus planes educativos?

“Me graduó en junio y en julio comienzo en la escuela de medicina de Texas A & M donde ya fui aceptada. No sé en qué voy a especializarme, pero fui aceptada y luego decidiré cual será mi especialización.”

¿Y vas a seguir corriendo?

“Si, aunque yo sé que la escuela de medicina me va a tomar mucho tiempo voy a tratar de seguir corriendo y voy a hacer tiempo para correr por las mañanas.”

Lo que comenzó con correr para divertirse y distraerse se convirtió en un proyecto educativo que desarrollo como requisito de graduación un “Club” que enseña y motiva a otros estudiantes a utilizar el correr como un medio para mejorar como persona, como estudiante. Además, se convirtió en un proyecto que unió a su familia, en una sociedad con tantos retos, logró unirlos como grupo familiar de apoyo con muy buena comunicación.

Otras historias de superación en Boston

  • Axel Andino boricua de Carolina que la Fundación de Alex Cora le otorgó una beca para viajar y correr en Maratón de Boston (ver video de su historia en (Prensa Pitirre – YouTube)
  • Gonzalo Hernández- Boricua de Yabucoa que conquistó las “Seven Stars de Abbott World Marathon Majors”, tras completar los 7 maratones mas prestigiosos del mundo, Boston, Londres, Berlín, Chicago, New York, Tokio y Sydney.

Nota al Calce: Christina Rodríguez es mi nieta, que orgullo para un abuelo que fue entrenador de atletismo y ahora puede escribir parte de su historia que solo comienza ahora.