CLARIDAD
A partir del siglo XX en Puerto Rico hubo políticas para disminuir la población, como lo fueron la experimentación con la píldora anticonceptiva y las esterilizaciones en masa. Nunca ha habido una política para el aumento de la población. Al presente, según el censo del 2024, la población en Puerto Rico es de 3, 203,295, unos cuantos menos que la del 1980, que era de 3,200, 933. En términos demográficos, somos el tercer país más viejo del mundo con 24.7 % de la población mayor de 65 años de edad.
En entrevista con CLARIDAD, el demógrafo Josean López Rodríguez nos explica cómo hemos llegado a ser el tercer país más viejo del mundo. Solo nos ganan Mónaco y Japón. En términos demográficos, indicó, la disminución poblacional está relacionada con la disminución en las tasas de natalidad y la emigración. A partir del 2005, en Puerto Rico hemos tenido un aumento en la emigración, la cual fue aumentando hasta que, en el 2017, luego del huracán María, hubo una emigración fuerte, una emigración neta que llegó casi a las 100 mil personas.
La cifra de población más alta fue a inicios de este siglo XXI de 3,810,605. Esa cifra comenzó a bajar en el 2010 hasta 3,726,157. Ahora, en el 2024, el estimado es de 3,203, 295, lo que significa que en el periodo del 2010 al 2024 la disminución de población fue de 522,862. Eso incluye la baja natalidad, el aumento en las defunciones y un crecimiento natural negativo en el 2016, cuando hubo más muertes que nacimientos.
“Eso no ocurría en Puerto Rico desde 1899. Nunca el país ha llegado a cuatro millones. La población de Puerto Rico en 1910 era de 1 millón y pico, tampoco era mucho”.
Para un país tener un crecimiento demográfico positivo, explicó, el indicador que se discute es que haya una tasa global de fecundidad o tasa de natalidad de 2.1 hijos por mujer en etapa reproductiva. En teoría, se supone que, para que se mantenga la población estable, cada pareja deberá tener dos hijos que sustituyan a sus padres, unas defunciones por debajo de los nacimientos, porque siempre se van a estar añadiendo nacimientos, y un saldo migratorio estable.
En el caso de Puerto Rico, no se están añadiendo nacimientos, por lo tanto, no se está añadiendo población. Si los nacimientos sobrepasan las defunciones, esas son personas que se añaden. Pero Puerto Rico está perdiendo población porque las defunciones superan por 13 o 14 mil al año los nacimientos. Cuando se compara el crecimiento poblacional, el crecimiento natural negativo, debe haber —al menos para que esté estable la población—, una tasa de fecundidad de reemplazo de 2.1 hijos, una emigración estable y una disminución en las defunciones.
En el 1950 los nacimientos en la isla estaban sobre 85,456 al año y las defunciones en 21,917. Hasta el 2005, casi hubo 60 mil nacimientos al año y se tenía un promedio de 29,030 defunciones, por lo que se mantenía ese indicador de reemplazo de población con cerca de 2 hijos por mujer.
Pero al entrar en el 2000, principalmente entre 2005 y 2010, se empezó a perder nacimientos, hasta que en el 2016 se dio el fenómeno de crecimiento natural negativo en donde hubo 8, 44 nacimientos, pero 29,649 defunciones. Eso no ocurría desde el 1899.
Sobre las causas de este cambio, desde el aspecto sociológico-demográfico, López Rodríguez explicó que lo que se ha visto en las últimas décadas es que hay una relación directa con aspectos económicos, cambios en la manera en que se estructura la sociedad o los nuevos conceptos de familia; en fin, en cómo cambia el modelo social, en donde las prioridades no necesariamente es tener hijos. Aclaró que esto no es una actitud lineal y defendió que sí hay mujeres, parejas, que quieren tener hijos. Incluso señaló que las tasas de cesáreas en Puerto Rico, que son el 50% de los nacimientos, desalienta el que una mujer quiera volver a tener un hijo.Se ve en los datos que cuando el primer parto es cesárea la mujer no vuelve a parir.
Para atender la situación demográfica del país, tanto en lo que respecta al envejecimiento como a la baja natalidad desde el punto de vista de política pública, el demógrafo destacó que el gobierno debe empezar por reconocer que hay una crisis demográfica. “Hay que partir de ahí. El gobierno debería tener conciencia de que es un problema, porque ya lo estamos viviendo, ya vivimos en un país envejecido, que es el tercer país con más personas de 65 años o más en el mundo”.
El envejecimiento de la población tiene unas implicaciones que van desde lo económico, lo social, en la adquisición de bienes de consumo, transportación y vivienda. En particular, el sistema de salud hay que montarlo en función de las prioridades de la población envejecida, que requieren más servicios como farmacias y hospitalizaciones. El modelo empieza a cambiar porque la estructura de edad y la fotografía demográfica del país es otra. Observó que hoy se tiene la población casi idéntica del 1980, pero en aquel momento solo el 8.1% tenía 65 años o más; ahora es el 25%, es decir, una cuarta parte.
Por otra parte, recalcó que sí hay quienes quieren tener hijos, por lo que el Estado debe tener las políticas de población necesarias para que tengan los recursos para ello. “Es una cuestión hasta de derechos humanos: si alguien quiere tener hijos, el Estado debe tener los recursos para apoyarlo”.
En esa línea, apuntó que hay que tener presente que las políticas de población dirigidas a aumentar la natalidad para tener una población que pueda sostener un país es un trabajo a mediano y largo plazo. “No es hacer parchos de dos o cuatro años”. A su juicio, es imperativa una campaña de concientización al país para que entienda la situación.
López Rodríguez considera que es necesario un plan económico que pueda ir a la par, según se añada población. Por supuesto, lo básico: apoyo a las mujeres que quieran parir, como centros de cuido accesibles, horarios extendidos en las escuelas públicas; para los padres que trabajan: las licencias de maternidad y paternidad. Incluso comentó que el gobierno debe gestionar que haya horario extendido en las escuelas privadas, sin que eso conlleve un pago adicional. Otra de sus propuestas es fomentar las uniones matrimoniales con incentivos variados dado a que es probable que haya un aumento en los nacimientos. Al presente, 6 de cada 10 mujeres que paren conviven o son madres solteras.
Además de lo anterior, propuso adoptar una política de migración de retorno, incentivos para que las personas regresen al país o la política transgeneracional, que es atraer a hijos o nietos que nunca han estado en Puerto Rico pero que se identifican con el país.
López Rodríguez considera que es necesario que se tenga una oficina demográfica para manejar la crisis, ya que es importante que la situación se estudie de manera consistente. “No sabemos cuánto va a durar esta crisis demográfica, pero se necesita tener una estructura que pueda trabajar las políticas de población, los estudios de población y compartir la información con las demás agencias, partiendo de que hay una crisis. Que sea una oficina que relacione con todos los sectores las políticas establecidas”.
Preguntamos si no habría retorno en caso de que el ritmo de nacimientos siguiera como va; si se podría determinar cuánto será la población en una década o dos décadas. La respuesta fue que los estimados del Censo son que, para el 2050, la población de Puerto Rico será de 2.1 millones. Hay otros estimados que indican que eventualmente la población estaría cerca de 2 millones, pero por debajo de 2.3 millones de personas.



