CLARIDAD
La guerra que los Estados Unidos (EE. UU.) inició, en febrero, contra Irán continúa aumentando los precios del petróleo y sus derivados. Sin un panorama claro sobre la resolución del conflicto bélico, la escalada en los precios puede comenzar a reflejarse pronto en industrias que no se limitan a la gasolina. Para el economista y catedrático José Caraballo Cueto, el alza en el petróleo repercute en los precios de productos que utilizan plástico para producir ropa, empaques de comida, carros, productos de construcción, utensilios y otros derivados más. El petróleo también se invierte en los aceites, la pintura y una variedad de químicos.
“Eso (el aumento en esos productos) no es un efecto inmediato porque las empresas tienen inventarios, tanto en las fábricas como los detallistas. Una vez se acaban esos inventarios viejos, empiezan a verse reflejados los nuevos precios y eso se está viendo ya en las mediciones oficiales de la inflación”, explicó el experto en entrevista con CLARIDAD.
Del mismo modo, elaboró que algunos servicios que dependan del petróleo– servicios de mano de obra, por ejemplo– se verían igualmente afectados por el aumento en el precio del petróleo. En la medida en que los costos de energía aumenten para quienes ofrezcan servicios, los precios de esos servicios se verían igualmente afectados.
“Hay profesionales que tienen la opción de decidir que si la inflación aumentó por tanto, ellos van a aumentar sus servicios en tanto. Incluso hay contratos de alquiler que están pegados a como cambie la inflación. Así es que vemos ese efecto en cadena reflejarse. Ya muchas han subido de precio, sobre todo las empresas de acarreo. Ese precio de transporte se ve directamente impactado por el aumento del petróleo”, comentó.
A nivel general, el Dr. Caraballo Cueto explicó que la documentación de este tipo de transacciones– que pertenecen a empresas privadas– resulta complicada. Hasta el momento, se ha podido observar el comportamiento de la inflación y sus efectos en la economía. Este año, añadió, los niveles inflacionarios superan los del año anterior. Aunque el Estado reporta mayores ingresos, el economista entiende que eso no se traduce directamente en mayor capacidad adquisitiva para el consumidor
“La Junta de Control Fiscal se está pasando de lista porque sabe que ha aumentado los recaudos del gobierno, producto de dos fuentes. Una es los aranceles, donde el gobierno le cobra a los importadores, descuenta sus operaciones en Puerto Rico y envía el resto del dinero a Hacienda. Ahí hay cerca de $300 millones”, continuó. La segunda fuente de ingresos, explicó, descansa en la Ley No. 1 de 2015, mejor conocida como la Crudita. El recaudo de este impuesto, que se cobra a las compañías importadoras, aumenta el precio del petróleo aún más de lo que incrementa con los patrones del mercado internacional. En lugar de intentar reducir los impuestos al consumo– como el IVU– el Estado se ha quedado con las mismas fórmulas de recaudo.
“Eso ha hecho que los consumidores están pagando el impacto de aranceles y el aumento del petróleo. Ambas medidas de la administración Trump… La lógica es que quieren compensar, con estos impuestos nuevos, la reducción que ha habido en las corporaciones, sobre todo las corporaciones foráneas que pagaban más bajo la Ley 54 de 2010”, agregó. Caraballo Cueto admitió que cualquier tipo de reducción al Impuesto sobre Ventas y Uso (IVU) representa el alivio más inmediato para el consumidor. El experto no espera que la gasolina regrese a los precios preguerra por, al menos, seis meses. En algunos casos, dependiendo del saldo físico del conflicto sobre la infraestructura petrolera, podría tomar años.
“Eso va a depender de la facilidad que puedan tener las petroleras que cerraron operaciones para volver a restablecer sus funciones. Es posible ver una reducción pequeña si el conflicto termina mañana, pero va a tardar un tiempo en que lo vuelve a lo que se veía. En el caso de los derivados del petróleo, es más difícil que bajen de precio aún porque va a depender del poder que tengan las empresas en el mercado”, dijo.
Los efectos permanentes de esta guerra en la economía están por verse, aclaró Caraballo Cueto. No obstante, reconoció que todas las pérdidas ocurridas durante el período del conflicto son irrecuperables.







