BVS Freestyle: pergeñando voces urbanas

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En Rojo

 Desde 2022, BVS Freestyle recorre diversos espacios del país para cultivar la improvisación de rap y otros ritmos urbanos. A sus llamados, que suceden en una esquina, una plaza o cualquier espacio tercero, cientos de jóvenes acuden ávidos para encadenar letras y compases que resulten ideas graciosas. Muchos artistas emergentes, como resultado de estas exposiciones, han lanzado sus propias plataformas y bases de contenido musical.

En sus más recientes series de competencias, BVS se ha dado cita el pasado año en la Plaza del Quinto Centenario, en el Viejo San Juan. Allí reúne las energías raperas de quienes responden a la convocatoria, muchas veces incluyendo personas de Maunabo u otros pueblos. El pasado sábado, 20 de febrero, 16 jóvenes se inscribieron para un concurso que deleitaría, más en la noche, a cientos de personas.

Para Edgar García, también conocido Black Rhythm, las actividades organizadas por BVS fomentan el arte improvisado en Puerto Rico y acumulan contenido que generan. También reconoció que, como resultado del foro, existe ahora una red para quienes quieran incursionar en el género.

“También, tenemos una aplicación donde las personas que siguen esta escena pueden interactuar y seguir a sus freestylers favoritos. Allí la gente se inscribe para participar y se publican noticias de beatboxing y freestyle. Ahora mismo estamos en la cuarta temporada de BVS. El evento ha ido en crescendo en estos pasados cuatro años. La cantidad de freestylers que compiten y participan es increíble. Ha habido noches con más de 40 participantes”, compartió con En Rojo.

Del mismo modo, García entiende que las interacciones en las plataformas digitales como Instagram han crecido, asegurando que el espacio recibe el visto bueno y apoyo de figuras conocidas en el género urbano como Jay Wheeler. Crea las condiciones para que más personas puedan dedicarse a este arte y elevar su estándar de excelencia, contó.

“BVS es una liga como cualquier otra. Busca aportar a que crezca. Tenemos representantes en eventos internacionales, en rap improvisado y batallas escritas. Tenemos cuatro competencias de aquí al Festival de Claridad. Va a haber mucho nivel y mucha expectativa. Mucha expectativa para esos cuatro o cinco finalistas que van al Festival”, añadió.

Fotos Christian Rosado Medina/Especial para CLARIDAD

Al filo de las 8:30, numerosos jóvenes ya se batían en duelo verbal, valiéndose de las ropas de sus adversarios, el clima, la audiencia y cualquier artificio disponible. Alrededor, parejas y corrillos llegaban poco a poco al área del tótem, acomodándose en las estatuas de los corderos, las barandas, los muros y los bancos. Los 16 jóvenes participantes progresaban según determinaba un jurado compuesto por exponentes como Jay PR, y debían improvisar de acuerdo con las métricas de barras que pautaba el grupo evaluador.

“Este es el primero de una serie de eventos que va a culminar, con una final, en el Festival de Apoyo a CLARIDAD en la tarima Estrella, el 16 de abril, comenzando más o menos a las 7 de la noche”, explicó Esteban Gómez, colaborador del periódico. Igualmente destacó el rol del Festival como foro para exponer artistas como Ismael Rivera, El Gran Combo y, ahora, la competencia de BVS.

Poco antes de las semifinales, el concurso presentó a El Taíno con una pieza cristiana cuyo coro repetía “Conocí a Jesús y ya no sé cómo callarme”. Justo después, el maestro de la improvisación Wiso G apareció con tres presentaciones distintas. Primero, rimó al aire libre, a un son imaginado; luego se valió de unas pistas. Finalmente, el jurado intentó limitar sus rimas indicándole cuáles palabras usar, pero él las desusaba, se las comía y recomponía en una obra que parecía preparada.

Durante la penúltima ronda, Luis Aleno, Arkane, Xela y Broly figuraban entre algunos de los favoritos. Para probar sus destrezas, el jurado les imponía camisas, desodorantes y relojes del público para que improvisaran imágenes según los objetos. La gente se agolpaba cada vez más, atiborrando las escalinatas y jardineras de la plaza bajo una noche despejada y bonancible.

La última ronda contó con una musicalización beatbox del propio Black Rhythm y una ronda sin micrófono. Todos los oyentes hacían un círculo denso, esperando en silencio para ver si uno de los raperos, Luis Aleno o Xela, fallaba o concedía. Hablaban de perseverancia, de ingenio, de ganas, pero solo uno habló de Ponce, y ese fue el que ganó. Luis Aleno fue proclamado el vencedor de la noche.