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¡Hasta la Victoria de la Idea!

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NaciÓN

Cafés

But I am a ruin myself, wandering among ruins.

— Heinrich Heine

*

La disculpa

Llega a la mesa con la taza.

No debiste molestarte,

me disculpo.

No se preocupe.

Lo llamé pero no me escuchó.

Sonríe.

Tomo un sorbo del café.

Regreso al cristal

que separa el afuera

de la certeza del tiempo.

Donde está el corazón,

lo ocupa ahora la tarde.

*

Recuerdo

Pone a colar café,

regresa a la cama.

El mío es con leche,

susurra.

Besa la hendidura.

Lame la punta.

*

Coffee shop

Me siento a la mesa

con el café.

Intento hojear el libro

que traje conmigo.

La terrible música,

el parloteo sin fin

no lo permite.

Apuro la taza.

Me pregunto

si acaso seré el único

que repara en esto:

con la huida de los dioses

el quehacer humano

se aleja del silencio.

*

L’objet disparu

En la mesa del comedor

descansa la pila de libros

que por nervios trajo consigo.

Un café a medio tomar

pasa de la conversación al beso.

Sobre el colchón

encima de la alfombra

en la sala de aquel apartamento

en Ciudad Universitaria,

un cuerpo obsequia al otro

el objeto que no posee.

Para él esta será

su vez primera.

*

ἀχλύς

Despierto con una bruma

que no es la del sueño.

Me sorprendo en la ducha seco,

la barra de jabón en la mano.

En la cabeza pulsa

un constante pulular blanco

de hormigas.

Los ojos amarillos del abuelo

se asoman fijos

desde el otro lado del espejo.

No es falta de café, pienso.

Coloco la greca en la hornilla.

No levanto los ojos.

— e.s. ortiz-gonzález