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NaciÓN

Cambios demográficos y geográficos de Puerto Rico

Especial para En Rojo

Puerto Rico está enfrentando cambios demográficos y geográficos de envergadura. Se está achicando geográficamente la extensión territorial isleña, mientras su población disminuye y envejece. Para 2030 la población de adultos mayores de Puerto Rico alcanzará los 1.2 millones de habitantes, según se estima. Y en lo geográfico, el 75% de las playas analizadas de Puerto Rico evidenciaron procesos de erosión. Las reducciones en el ancho de la playa oscilaron entre 0.01 y 92 metros. Solo el 25 % mostró procesos de acreción, con aumentos entre 0.01 y 154 metros.

La realidad demográfica y sus proyecciones del futuro exigen con urgencia cambios infraestructurales para que la infraestructura sea funcional frente a un envejecimiento demográfico acelerado. Además, servicios integrados y políticas públicas alineadas a las necesidades concretas de la vejez poblacional.

Junto al envejecimiento demográfico, el desplazamiento tierra adentro de la línea de costa es la nueva realidad de un Puerto Rico que se achica geográficamente. Es parte de los cambios predominantes que enfrentamos. Cambios geográficos significativos están asociados a marejadas invernales y eventos severos de erosión. De igual forma, se ha evidenciado que las estructuras construidas en la zona costera influyen directamente en la modificación del ancho de las playas. 

Urgen que se realicen modificaciones infraestructurales para una población envejecida y para el problema de la erosión en nuestras costas y playas. Mas no son meramente infraestructurales los cambios que se necesitan, sino sociales, económicos y de gobernanza.

Casi el 40% de la población de 60 años o más presenta en estos momentos una realidad económica que amerita atenderse. Su ingreso promedio anual es de $42,277. Tiene una alta dependencia del Seguro Social (80.7% de esa población de adultos mayores) y 30.5% depende de las pensiones. Un 47.2%  de ellos reciben asistencia del Programa de Asistencia Nutricional.  

Es común que los adultos mayores deban repetir procesos y presentar una y otra vez los mismos documentos en agencias como el Centro de Servicios al Conductor (CESCO), el Programa de Asistencia Nutricional (PAN) o el Plan Vital. 

Existe una fragmentación de servicios y falta de comunicación entre las agencias, lo cual dificulta los trámites gubernamentales que los viejos requieren hacer. No se provee a los adultos mayores ventanillas únicas para ciudadanos “seniors” ni mecanismos de intercambio automatizado que impidan la duplicidad de procesos. 

Al igual que no se atiende el proceso generalizado de fragmentación o segmentación de las playas que provoca la presencia de vegetación, afloramientos rocosos e infraestructuras construidas indebidamente, reduciéndose la capacidad natural de las playas para disipar la energía del oleaje, vulnerando, así, las comunidades y la infraestructura costera, tampoco se atienden las imperiosas necesidades de la población envejecida en las diferentes áreas concernidas para lograr los ajustes necesarios ante la nueva realidad de Puerto Rico.

No debe esperarse para emprender estos ajustes necesarios tanto en lo demográfico como en lo ecosistémico con la erosión costera y de nuestras playas que las situaciones terminen desembocando en unas crisis flagrantes que requieran acciones extremas y correcciones desesperadas.

Parece haberse convertido ya en un hábito en las administraciones gubernativas que advienen al poder esperar atender los problemas y las necesidades de transformación a que ya se hayan convertido en crisis. No hay una atención de los problemas y necesidades a tiempo. Las acciones del gobierno son tardías la gran mayoría de las veces. 

Puerto Rico necesita, por lo tanto, una gobernanza con previsión y planificación. Hay necesidad de que se accione, no que se reaccione cuando se ha esperado ya demasiado tarde.