Annette Lavastida Fajardo
Cronología de eventos clave (antes de 1948):
- 1917 (2 Nov) – Declaración Balfour: el gobierno británico apoya la creación de un “hogar nacional judío” en Palestina, desoyendo a la mayoría árabe.
- 1920 – Conferencia de San Remo: Las potencias vencedoras de WWI otorgan a Gran Bretaña el Mandato sobre Palestina (efectivo desde 1922). Administración colonial británica inicia, incorporando el compromiso pro-sionista en el mandato.
- 1920-1935 – Gran Bretaña facilita inmigración judía masiva (aliyás). Crecen las tensiones y primeros disturbios violentos (Jaffa 1921; Hebrón y Jerusalén 1929). Los palestinos organizan políticamente (Primer Congreso Nacional Árabe en 1919; formación de partidos y sindicatos en 1920-30s).
- 1936-1939 – Revuelta Árabe Palestina contra el dominio británico y la colonización sionista. Gran Bretaña despliega miles de tropas, reprime severamente la rebelión (más de 5.000 árabes muertos) y colabora con milicias judías (Haganá) para sofocarla.
- 1937 – Informe Peel recomienda la partición de Palestina en dos estados y la transferencia (reubicación) de población árabe fuera del área judía propuesta. La Agencia Judía (liderazgo sionista) ve la partición parcial como base para expandirse luego, mientras los árabes rechazan entregar territorio.
- 1940-1945 –Segunda Guerra Mundial. Sionistas establecen fuerzas paramilitares: Haganá/Palmach (oficialmente defensivas, pero preparan ofensiva), Irgún y Lehi (clandestinas, realizan atentados contra británicos y árabes). En plena guerra (1941-45), dirigentes sionistas elaboran planes para un futuro estado; diarios privados revelan discusiones sobre expulsar árabes una vez la oportunidad se presente.
- 1945-1947 – Creciente violencia en Palestina: el grupo terrorista, Irgún, bombardea el Hotel King David (julio 1946, 91 muertos, en su mayoría funcionarios británicos). Gran Bretaña, desgastada, anuncia su retiro. La ONU (UNSCOP) propone la Resolución 181 (Partición) el 29 Nov 1947: plan de dos estados y Jerusalén internacional. Sionistas lo aceptan (aunque los radicales lo rechazan) y los árabes lo rechazan unánimemente.
- Dic 1947 – mayo 1948 – Guerra civil en Palestina. Los grupos judíos terroristas lanzan la ofensiva Plan Dalet (marzo-abril 48) para controlar territorio más allá del plan de la ONU, limpiando étnicamente aldeas árabes estratégicas. Éxodo masivo palestino: ~300.000 refugiados huyen antes de mayo (y otros ~400.000 durante la guerra regular posterior).
- 14 mayo 1948 – Proclamación del Estado de Israel (Ben-Gurión). 15 mayo – Fin oficial del Mandato Británico; estalla la llamada “guerra árabe-israelí” (Nakba) de 1948 con la invasión de ejércitos árabes. Para fin de 1948, Israel vence y controla 78% de Palestina; unos 750.000 palestinos están desplazados en el exilio. La ocupación entra en una nueva fase (problema de refugiados, cuestión de Palestina pendiente en la ONU).
Fuentes: Archivos desclasificados: Reino Unido, EE.UU. e Israel:
La documentación histórica desclasificada en años recientes ha arrojado luz sobre las decisiones y planes durante el Mandato y la guerra de 1948, a menudo confirmando lo que ya señalaban los historiadores críticos. A continuación, se analizan ejemplos de archivos británicos, estadounidenses e israelíes:
- Archivos británicos: Gran Bretaña mantuvo abundantes reportes confidenciales sobre la situación en Palestina. Documentos desclasificados del National Archives británico muestran que Londres era plenamente consciente de las consecuencias de sus políticas. Por ejemplo, informes secretos de 1946-1948 advertían que la partición conduciría “inevitablemente a la guerra” y muy probablemente a la derrota militar de los árabes palestinos. Los oficiales británicos informaban a sus superiores que “milicias” judías estaban ocupando cada vez más tierras árabes incluso antes de la retirada británica. También señalaban el clima de violencia: en vísperas de 1948 grupos terroristas sionistas aumentaron sus ataques tanto contra fuerzas británicas como contra comunidades árabes, buscando acelerar la retirada británica y ampliar el territorio bajo control judío. Un despacho de inteligencia de octubre de 1946 (dos años antes de la Nakba) ya advertía que la opinión pública judía no aceptaría ningún plan de partición “a menos que la porción judía fuese tan grande que lo hiciera totalmente inaceptable para los árabes”. Esto revelaba la estrategia sionista de presionar por más territorio del inicialmente ofertado. Igualmente el gobierno británico conocía el desesperado estado de la población palestina al inicio de 1948: sus propios informes describen que los árabes, desmoralizados y mal dirigidos, huían en masa de las zonas mixtas, y reconocían que “su única esperanza” de recuperar posiciones residía en la intervención de ejércitos árabes vecinos. Estos archivos británicos, liberados décadas después, confirman que la limpieza étnica de Palestina en 1948 no fue un suceso inesperado, sino algo anticipado por observadores contemporáneos (aunque los británicos, más preocupados por repartirse automóviles oficiales en Jerusalén según un memorando humorísticamente anecdótico, optaron por no intervenir).
- Archivos estadounidenses: Aunque Estados Unidos tuvo un rol más limitado durante el Mandato, sus agencias seguían de cerca la situación. Un informe de la CIA desclasificado (28 de noviembre de 1947) titulado “Consecuencias de la partición de Palestina” pronosticó con acierto que estallarían hostilidades armadas entre judíos y árabes si la ONU aprobaba la partición. El análisis de la CIA evaluaba las fuerzas en pugna: los árabes estarían en desventaja organizativa y carecerían de coordinación, mientras los sionistas movilizarían unos 200.000 combatientes bien entrenados (incluyendo voluntarios extranjeros), con capacidad inicial de superioridad militar. Sin embargo, advertía que a largo plazo, sin refuerzos externos, el esfuerzo de guerra judío sería difícil de sostener ante una guerra de desgaste árabe. Reveladoramente, la CIA notó que “los sionistas, por su parte, están decididos a tener un Estado en Palestina o, en caso extremo, en toda Palestina e incluso Transjordania”, independientemente de lo que la ONU recomendara. Es decir, Washington sabía que los líderes sionistas contemplaban expandir el Estado judío más allá de las fronteras del plan de partición siempre que tuvieran la fuerza para lograrlo. Además, documentos del Departamento de Estado (también desclasificados) muestran divisiones internas en la política de EE.UU.: diplomáticos “arabistas” advirtieron del riesgo de apoyar un estado judío sin acuerdo árabe, mientras el presidente Truman finalmente reconoció apresuradamente a Israel en mayo de 1948, influido por consideraciones políticas domésticas. En resumen, los archivos de EE.UU. confirman que la administración estadounidense estaba informada de que la partición impondría una guerra y sacudiría la estabilidad regional (por ejemplo, poniendo en riesgo el acceso occidental al petróleo), pero priorizó la resolución de la cuestión judía post-Holocausto y la contención de la influencia soviética en Oriente Medio.
- Archivos israelíes: Israel ha sido más renuente a desclasificar material sensible de 1948, dado que esos documentos fundacionales pueden contradecir la narrativa oficial. Aun así, esfuerzos de historiadores y organizaciones han sacado a la luz archivos clave. Desde los años 1980, académicos conocidos como los “nuevos historiadores” israelíes (Benny Morris, Ilan Pappé, Avi Shlaim, etc.) accedieron a expedientes militares y gubernamentales liberados tras 30 años de secreto. Sus investigaciones documentaron, por ejemplo, directivas de la Haganá/ejército israelí para vaciar y destruir aldeas árabes durante la guerra, confirmando que muchas expulsiones no fueron casuales sino parte de un plan semi-oficial de limpieza territorial. En años más recientes, instituciones como Akevot (Centro para la Investigación del Conflicto Israelí-Palestino), junto al diario Haaretz, han recopilado testimonios y archivos personales de 1948, desenterrando evidencia de masacres hasta entonces desconocidas y del conocimiento que tenía la dirigencia israelí de esas atrocidades en tiempo real. Por ejemplo, se publicaron actas de reuniones del gabinete israelí de 1948 que “no dejan lugar a dudas: los líderes de Israel sabían en tiempo real de los eventos bañados en sangre que acompañaron la conquista de las aldeas árabes”. Un hallazgo notable fue la intervención de Shmuel Mikunis, miembro comunista del Consejo de Estado Provisional, quien logró el 14 de noviembre de 1948 introducir en actas parlamentarias una pregunta censurada a Ben-Gurión denunciando que milicianos del Irgún “aniquilaron con una ametralladora a 35 árabes que se habían rendido con bandera blanca” y tomaron civiles como rehenes, en la región de Merón. Este testimonio, ocultado por décadas, confirma masacres que habían quedado fuera del registro oficial. También se conoció que al final de la guerra el Gabinete israelí discutió internamente qué hacer con la población árabe remanente; finalmente adoptaron una política de impedir el retorno de refugiados, consolidando la limpieza étnica (como reconocen hoy incluso historiadores moderados). No obstante, muchos documentos siguen clasificados o han sido re-clasificados retroactivamente por las autoridades israelíes. Un reportaje reveló que una unidad especial del Ministerio de Defensa (MALMAB) ha retirado de archivos públicos evidencia de crímenes de guerra de 1948, en un esfuerzo deliberado por controlar la narrativa histórica. Se calcula que millones de páginas de la época fundacional permanecen bajo secreto en archivos del Estado. Esta opacidad ha sido denunciada por investigadores israelíes, pero a pesar de ello, las nuevas revelaciones que sí han visto la luz corroboran los relatos palestinos de expulsiones masivas y masacres, desmontando “la fábula sionista” de que la población árabe se fue voluntariamente o que solo se libró una guerra defensiva contra invasores externos.
En síntesis, los archivos gubernamentales desclasificados –británicos, estadounidenses e israelíes– confirman la naturaleza colonial y violenta del proceso que culminó en 1948. Gran Bretaña concibió el Mandato como un proyecto de ingeniería geopolítica en favor del sionismo, EE.UU. anticipó el choque inevitable entre ambos pueblos, e Israel ocultó (y en parte aún oculta) las huellas documentales de la limpieza étnica sobre la cual se erigió. Estas fuentes primarias, aunque requieren ser leídas críticamente, proporcionan un sustento factual invaluable a la memoria histórica palestina y al análisis objetivo del conflicto.


