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NaciÓN

Emilio R. Delgado escapa de España y entrevista a Durruti

 

 

En Rojo

Emilio R. Delgado era una leyenda que a veces se mencionaba cuando iba a visitar a mi abuela en Corozal. Mi viejo lo mencionaba de pasada como un periodista y poeta que había estado en la Guerra civil en España. Imaginé las historias que se fueron alimentando con referencias históricas. No muchas. No tantas como merece un tipo como él.

Delgado nació en Corozal en 1901 y muy joven se convirtió en uno de los poetas que dieron vida a la vanguardia que renovó el género en Puerto Rico.  Fundó revistas como Faro, Vórtice y Hostos, que le dieron alentó a los -ismos del quehacer lírico.  Fue compañero de escritura de Luis Palés Matos, José I. de Diego Padró, Tomás Batista, entre otros.

Todavía veinteañero viaja a la República Dominicana, a Cuba y de ahí a España. Allí se radicaliza políticamente y defiende los valores de la justicia social y la democracia del gobierno republicano. Allí dirige las revistas Juventud, Mundo Obrero, Ahora y Nuestra Bandera. Cuanta la leyenda que logró huir del fascismo y que, residente en Nueva York, fue corresponsal de la agencia de noticias soviética Tass y hacía visitas casi clandestinas a Corozal.

El estudioso y crítico de la literatura Ramón Luis Acevedo Marrero me hizo llegar hace unos meses una publicación que atesoro. Cómo me evadí de la España franquista, de Emilio R. Delgado. Se trata del testimonio del poeta periodista en el que relata el modo en el que logró huir del terror fascista en la Península Ibérica y en Francia. Se reproducen en este fascículo publicado por Ediciones Corozo, de la Asociación Cultural Corozaleña, dos artículos de Delgado publicados en la revista Florete en febrero de 1945.

Además, como si fuera poco, incluye una entrevista que realizó Delgado a Buenaventura Durruti, el sindicalista y revolucionario anarquista español que fue de los primeros en organizar la resistencia a Franco y uno de los primeros en entregar su vida por ello. La entrevista se publicó en noviembre del 1937, justo un año después de la muerte de Durruti.

Acevedo ha sido consecuente con el rescate, edición y análisis de nuestra literatura casi olvidada. Con esta publicación también realiza un formidable aporte a nuestra historiografía.