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Escándalo por derribo de ambulancia aérea en Nuevo México

 

 

Especial para En Rojo

Las Fuerzas Armadas estadounidenses experimentan con interferencia a los sistemas GPS del tráfico aéreo en la frontera con México. La idea es enfrentar una supuesta amenaza de invasión de drones a Estados Unidos provenientes de los cárteles del narcotráfico mexicanos. Por un error resultante de la negligencia en esos experimentos militares, un avión-ambulancia estadounidense se estrelló en Nuevo México debido a problemas de navegación por esas interferencias (jamming) de GPS.

El trágico suceso ocurrió poco después de la medianoche del 14 de mayo de 2026. Una aeronave Beechcraft King Air C90, operada por la compañía TransAero Medevac, realizaba un vuelo médico desde Roswell hacia el Aeropuerto Regional de Sierra Blanca en Ruidoso, Nuevo México. Debido a esa interferencia de los sistemas GPS, el avión se estrelló en las montañas de Capitán, provocando la muerte de sus cuatro tripulantes (dos pilotos y dos enfermeros) y desatando un incendio forestal de gran magnitud.

De acuerdo con el reporte preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) publicado en junio de 2026, la interferencia electrónica de la señal GPS que provenía de un entrenamiento programado del Ejército de Estados Unidos en el cercano polígono militar de White Sands Missile Range provocó la pérdida de la orientación de navegación de la aeronave.

Tras despegar, los pilotos notificaron la pérdida completa de su sistema de navegación por GPS. Los controladores aéreos de Albuquerque intervinieron y solicitaron provisionalmente a los militares que detuvieran el bloqueo de señal. Una vez que la señal se restableció momentáneamente, los pilotos informaron tener el aeropuerto a la vista y solicitaron proceder mediante una aproximación visual. Al asumir que el avión ya operaba bajo navegación visual en una noche muy oscura, los controladores autorizaron a la base militar a reanudar la interferencia de GPS.

La aeronave perdió la orientación pocos minutos después de reactivarse el bloqueo electrónico, descendió demasiado e impactó contra la ladera de la montaña a unos 9,950 pies de altura, justo 230 pies por debajo de la cumbre.

Coincidentemente con la interferencia militar que inutilizó el GPS, la NTSB y los expertos en aviación, el sistema de observación meteorológica del aeropuerto de destino estaba fuera de servicio. Las condiciones de la noche eran extremadamente oscuras y sin luz de luna, lo que impidió que los pilotos divisaran la silueta de las montañas a tiempo tras perder sus instrumentos de navegación asistida.

Este caso ha encendido alertas en la industria de la aviación civil de los Estados Unidos sobre el grave riesgo que representan las pruebas de guerra electrónica militar sobre el espacio aéreo comercial.

El Pentágono y la Casa Blanca han intentado encubrir el suceso y mantener el secretismo del caso ante la prensa, lo que se está convirtiendo en otro escándalo más para la administración gubernativa del presidente Donald Trump cuando empezó a revelarse recientemente los detalles del suceso y se supo que no fueron los narcotraficantes mexicano quienes derribaron el avión como originalmente se daba a entender.

La narrativa oficial estadounidense de una fantasmal amenaza de ataque con drones de los cárteles de narcotráfico mexicano y consecuentes protecciones extremas en zonas fronterizas con México, sumado a la xenofóbica política anti inmigratoria contra ese país vecino al sur de Estados Unidos, mientras mantiene una guerra comercial al norte con Canadá, su otro vecino fronterizo, convierte su política de relaciones vecinales con los demás países de América en las de la política del huraño y agresivo mal vecino. Pero que, además, atenta contra el propio Estados Unidos como se ha visto con este caso.

Bajo la presidencia de Trump, la Política de buena vecindad, que fue una iniciativa de política exterior establecida por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt en 1933, ha quedado totalmente erradicada. Aquellas metas principales que incluían la no intervención militar en América Latina, el fomento del comercio recíproco y la cooperación hemisférica, han dejado de existir.

Roosevelt prometió en 1933 que ningún Estado tenía derecho a intervenir en los asuntos internos o externos de otro. Buscó reemplazar la fuerza militar y las invasiones previas por la diplomacia y acuerdos comerciales. Estados Unidos sacó sus fuerzas militares de países como Haití y Nicaragua. Se anuló la Enmienda Platt en Cuba en 1934, lo que limitó el control directo sobre la isla caribeña vecina. Procuró la unión del continente americano frente a las amenazas de las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

Todo parece indicar que esa política estadounidense de buena vecindad fue simplemente circunstancial como parte de una estrategia ajustada a la realidad geopolítica y necesidad diplomática del momento.