spot_img

¡Hasta la Victoria de la Idea!

Lo más leido

spot_img

NaciÓN

La afrosororidad de Bárbara Idalisse Abadía Rexach: del silencio a la memoria reparativa

 

Especial para En Rojo

 

 

A las niñas, adolescentes y mujeres afropuertorriqueñas que crecimos sin el referente de Bárbara Idalisse Abadía Rexach y sus generosas, audaces y reparativas letras.

Fueron distintos “entonces” y distintos “ayeres” los de las afropuertorriqueñas de hoy. En el turbulento “ahora”, afortunadamente, recibimos de la pluma de la antropóloga y activista antirracista Bárbara Idalisse Abadía Rexach una invitación a la “cofradía afrosorora” titulada AFROfeminista: Raza y Mujer en Puerto Rico (Periodística Editorial, 2025). En menos de doscientas hojas, Abadía Rexach nos traza una ruta hacia la sanación, encamina un ajuste de cuentas reparativo y ejemplifica lo que tan bien expresara la feminista chicana Gloria Anzaldúa: cuán difícil es “distinguir entre lo heredado, lo adquirido y lo impuesto”.

AFROfeminista integra una veintena de textos previamente publicados en medios del País durante la pasada década a los que se suma un texto inédito que cierra con broche de cimarronaje la compilación. Todos, en su cruda verdad y en su conmovedora prosa, resultan, “tristemente” vigentes en 2026, como bien reconoce la autora en la Embocadura del libro.

La impronta de Bárbara Idalisse Abadía Rexach:

Como acertadamente indica la antropóloga sociocultural Lidia Marte, en el prólogo de AFROfeminista, “nadie sale ilesa de la escritura de Abadía”. Su prosa es accesible, afectuosa, abierta, y nos convoca a conocerla desde el vientre mismo de su madre y a acompañarla en relatos auto etnográficos, personales e íntimos a lo largo de su racializada vida. Este desprendimiento de Abadía Rexach devela su franca y consistente devoción por rebasar perímetros académicos, por sacudir los cimientos patriarcales de la antropología y de las ciencias sociales en general y, como diríamos coloquialmente, por “tirarse al medio”. La autora se lanza al batey de las palabras con una genuina radicalidad que encuerpa el afrofeminismo que profesa en su trabajo intelectual, en su creación mediática, en su docencia, en sus relaciones interpersonales y en su vasta humanidad.

Sin embargo, la razón principal por la que no salimos ilesas tras la lectura de su texto es porque su prosa es también acertada, aguerrida, angustiante, atroz. El pasado y la memoria propia, colectiva y ancestral que apalabra la autora están minados por el dolor, el agotamiento, las confrontaciones, las indignaciones y la rabia. Reacciones viscerales en las que se nos va la vida porque, como bien dice la autora en el capítulo titulado Vidas Negras: “hoy, el hostigamiento y la violencia racial que se practican desde ciertas instituciones gubernamentales, principalmente, Educación, Salud, Vivienda, Trabajo y Seguridad, mantienen a cientos de cuerpos negros despojados, en un estado de vulnerabilidad y cercamiento constante”.

No obstante, la impronta de la autora no es derrotista. La denuncia y la rabia impelen su escritura, pero su libro enlaza pasado, presente y futuro y nos convoca así a construir la esperanza que alberga la afro-reparación. En el capítulo titulado Raza Negra, Abadía Rexach nos emplaza: “(Re)pensamos la negritud desde la solidaridad, como un acto de movilización y afirmación y como una fuente de conocimiento y resistencia. Traspasamos el umbral de lo negro desde la victimización para reconocer las voces que han sido silenciadas y analizar la conciencia negra como un movimiento político contrahegemónico, antipatriarcal y contestatario”.

Sankofa, ese pájaro cuyo cuello se yergue hacia atrás para posar su pico en el centro mismo de su cuerpo, es un referente recurrente en los textos de Abadía Rexach. Sankofa es un término que proviene del dialecto twi, perteneciente al akán, lengua viva en Ghana, Costa de Marfil y otras regiones de nuestro común continente de origen, África. Pero sankofa no es solo un ave, es una metáfora reparativa que ha alzado vuelo en todos los pueblos afrodescendientes. Simboliza el llamado urgente a emprender nuestra ruta de regreso: a mirar atrás y confrontar nuestro pasado; a rescatar, recuperar y reparar aquello a lo que le hemos dado la espalda no necesariamente por voluntad propia y sí por la primacía de una narrativa histórica que mancilla nuestro pasado ancestral. Nos dice Bárbara al cierre de su valiente entrega:

«Este libro es mi forma de reconocer a las que ya no están y de hacerles saber a las que están y a las que vendrán que nos tenemos, que siempre nos hemos tenido y que nunca hemos dejado de ser libres.»

 La afrosanación y la afrodignidad como ruta:

 AFROfeminista es de principio a fin una denuncia, un consustanciado archivo de evidencias de que el racismo antinegro y, especialmente, el racismo antinegro dirigido a niñas como Alma Yariela Cruz está vivito y coleando en nuestro País. Según nos recuerda la autora, a Alma, tras un patrón de dos años de acoso racial escolar, denunciado por su madre e ignorado por las autoridades escolares, no le quedó otro remedio que defenderse, y terminó siendo arrestada e imputada con cinco faltas ante el Tribunal de Menores en 2017 a sus once años. Abadía Rexach también narra su propia historia de acoso policial y las consecuencias de rehusarse a seguir la cautela recomendada en casa a la mayoría de lxs afropuertorriqueñxs  para enfrentar la autoridad represiva del estado. “The talk”, la llaman nuestres compañeres afroamericanos: “no hables, no respondas, obedece”.

Las denuncias de la autora, sin embargo, no se limitan al reclamo justiciero antirracista. Esto hubiese sido suficiente, pero Abadía Rexach conjuga este registro y lo potencia afirmativamente con propuestas colectivas de intervención antirracista y feminista. Insiste en que no habitamos una era post-racial. Subraya, además, que en la lucha por la visibilidad de las niñas y mujeres negras, deben salvaguardarse y respetarse todos sus derechos, según los tiempos lo ameriten.

Es de esperarse que con el pasar de los años la lucha se transforme, evolucione, adquiera otros matices y, por supuesto, acoja nuevas voces que han sido silenciadas. Nos dice Bárbara: “La lucha debe dirigirse a responder, con acciones concretas de educación y fortalecimiento de los movimientos de visibilización, si las prácticas de desvalorización, subestimación y desigualdad de las mujeres negras están ¿abolidas?”

Bárbara—la niña fajardeña, la nieta de Prin, “la prietita de Olga y Germán”, que no les nació con ojos verdes y a quien le alisaron su pelo “indomable” por primera vez a los cinco años—va mucho más allá de la denuncia. AFROfeminista es una guía para la afrosanación y la afrodignidad de las niñas y mujeres afropuertorriqueñas.

Afropuertorriqueñas es ese término que resemantiza todos aquellos epítetos con los que nos (des)calificaron a lo largo de nuestras trayectorias personales y, aunque en aquellos “entonces” y “ayeres” no lo sabíamos, también a lo largo de nuestra historia colectiva: trigueña, piel canela, prieta, negra sucia, pasúa, pelo de caíllo, negra linda, jabá, mulata, negrita pero buena, negrita pero inteligente, oscurita, quemaíta, exótica, morena, moyeta y otros tantos que Bárbara tiene la astucia y la valentía de examinar y cuestionar en su capítulo titulado “Yo soy negra”.

AFROfeminista: Raza y Mujer en Puerto Rico es indudablemente el texto que tantas afropuertorriqueñas necesitábamos cuando nos criábamos, crecíamos, nos formábamos y forjábamos un presente y horizontes de futuro que NO nos invisibilizaran y que nos acogieran, tal cual éramos o aspirábamos a ser: en un hogar, en una escuela, en una iglesia, en un equipo deportivo, en un salón de belleza, en un barrio, en una urbanización, en un pueblo, en una tienda de juguetes, en una oferta de programación de medios de comunicación, en una semana de la puertorriqueñidad, en un libro de texto, en un álbum familiar… En fin, en un archipiélago empecinado en invisibilizarnos y negarnos nuestra dignidad.

No tuvimos esta guía en aquellos “entonces”, pero, afortunadamente, la tenemos ahora. En AFROfeminista nuestros “ayeres” se reencuentran en el presente y labran, con la memoria ancestral como pancarta, un futuro digno en cofradía afrosorora.