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NaciÓN

Las preguntas que persisten en La Odisea

 

Especial para En Rojo

Los ecos de La Odisea se distinguen en incontables textos. Es inevitable. El poema épico, que cuenta el regreso de Odiseo a su reino en Ítaca, está tan lleno de aventuras peligrosas, elementos maravillosos y giros oscuros, que nos sigue fascinando a través de los siglos. Reinventamos o reescribimos La Odisea cada vez que la traducimos o la volvemos a contar capturando alguna escena en una pintura o explorando uno de sus personajes en algún escrito. No solo experimentamos el poema de Homero si vemos una adaptación fílmica directa como The Return (dir. Uberto Pasolini; Italia, Grecia y Reino Unido, entre otros; 2024), que se enfoca en un Odiseo exhausto, magistralmente actuado por Ralph Fiennes, que busca su fuerza para recuperar su hogar. Vemos también el agotamiento emocional del regreso al hogar en The Graduate (dir. Mike Nichols, EE.UU., 1967). Las expectativas sociales que la sociedad le impone a Ben (Dustin Hoffman) cuando retorna de la universidad son tan asfixiantes como los abusivos pretendientes que minan la armonía en Ítaca. También sentimos La Odisea en la travesía del protagonista de After Hours (dir. Martin Scorsese, EE.UU., 1985), que corre por las oscuras calles de Nueva York para regresar a su casa. Scorsese transforma una noche en la ciudad en una experiencia surreal donde un camión de helados es tan intimidante como las seis cabezas de Escila. Hay conexiones claras entre Odiseo y el ingenioso Indiana Jones, que se enfrenta a ejércitos enteros para recuperar algún objeto arcano. Estas conexiones temáticas revelan diálogos conscientes o inconscientes que seguimos teniendo con textos del pasado. En el caso de la más reciente adaptación del poema épico, The Odyssey (Reino Unido y EE.UU., 2026), el director, Christopher Nolan, idealiza a un Odiseo aguerrido que enfrenta monstruos, hechiceras, el trauma de la guerra, la ira de los dioses y una sarta de patanes empeñados con quedarse con su hogar. Pero ¿qué añade Nolan con esta nueva versión de la obra de Homero? Más allá de mi interés por ver qué hace Nolan con alguna escena del poema, me urge saber cómo el director piensa nuestra experiencia contemporánea dentro de un poema del siglo 8 a.C.

The Odyssey cubre los puntos que reconocemos en el poema: el olvido brindado por Calipso, la desesperación en la cueva del cíclope, el escape de la isla de los gigantes caníbales, los cerdos en la cabaña de Circe, el intercambio con Tiresias desde Hades, el canto de las sirenas, los seis sacrificios a Escila, y el retorno al orden con la masacre de los pretendientes. Las reinterpretaciones que Nolan hace del poema demuestran su conocimiento y atención cuidadosa a cada detalle. Por ejemplo, vemos a Agamenón como una representación de Ares, con su cabeza cubierta con un inmenso casco negro, siempre silencioso y observando la masacre de Troya. Pero esta encarnación visual de la divinidad de la guerra es asesinada en su cama por su esposa, Clitemnestra, para vengar la muerte de su hija, Ifigenia, que Agamenón dio en sacrificio a los dioses antes de partir a Troya. En La Odisea de Nolan, la falla trágica es la arrogancia, precisamente lo que lleva a Agamenón a sentirse como un dios. En la película, los dioses se mantienen en los márgenes llevándonos a cuestionar si estos intervienen directamente entre los humanos. Los monstruos, espíritus y hechiceros no son pruebas de la existencia de los dioses, sino de los misterios que se esconden en cuevas inalcanzables, en lugares apartados, o en historias olvidadas. Los dioses son tan solo manifestaciones visuales de experiencias que nos marcan. Nolan continúa explorando el tema sobre el destino, que también desarrolla en su película anterior, Oppenheimer (EE.UU. y Reino Unido, 2023). La pregunta que persiste: ¿puede el ser humano escapar de la destrucción que inevitablemente se ha creado? Con esta pregunta, Christopher Nolan demuestra que la potencia del texto también se encuentra en la infinidad de mensajes que nos comunica un poema antiguo cuya adaptación deben ver en la pantalla más grande del centro comercial más cercano. No se la pierdan.