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NaciÓN

Leer y acompañar al lector

 

 

Tere Marichal

 

Hace unos días escuché una frase que me preocupó: “vengo a hablarles de lo importante que es integrar la creatividad a la hora de animar a los niños a leer para que no se aburran cuando leen”.

En primer lugar la lectura no es algo “ aburrido”. El o la que piense eso no sabe nada de la mediación lectora y de la relación libro-lector. Seguramente no es una “lectora” ni mediadora de lectura verdadera.

No podemos seguir fomentando la lectura como si fuera un espectáculo o una actividad que se realiza con el fin de divertirnos. La intimidad de la relación entre un lector adulto y el libro no es alcanzar una diversión diseñada por un adulto. No sé por qué tanta insistencia en la diversión y el distorsionado uso de la creatividad relacionada con la lectura y los niños. Recuerdo, en mi infancia, estar extasiada con un libro y cómo mi imaginación- en silencio y quietud- se concentraba en el libro y lo que este me ofrecía. Nuestro rol como mediadores de lectura tiene que tener como centro de la compañía que realizamos, el libro.  Mientras menos se escuche nuestra voz de adultos, mejor. Las preguntas son para que el niño o adulto lector se manifieste e investigue a partir de su experiencia.

Pongo como ejemplo una actividad de apreciación de libros en uno de los centros del sistema carcelario de Puerto Rico. Cada confinado recibía un libro excelente y durante 20 minutos desarrollaba una relación con éste. No había otro “entretenimiento”. Estaba solamente el libro. Por favor no me vengan con la cantaleta de que esta es otra generación que necesita “estímulos”. Si el libro fue bien escrito y pensado para un grupo de una edad, no va a necesitar nada más.

Durante 25 años el cuento fue la base para crear y desarrollar temas de trabajo en el programa Maria Chuzema.  Partíamos del cuento para dialogar sobre todas las materias y si, hacíamos manualidades ambientalistas. El cuento era la excusa para integrar conceptos de reutilizar, reducir, reciclar, repensar, reinventar, responsabilizar. Sí, fuimos vanguardistas. 25 años luchando para fomentar la lectura y la protección del ambiente, además de muchos otros temas como Los derechos de la niña y el niño.

El mediador de lectura utiliza el libro- ante todo- como la herramienta más efectiva para la promoción lectora. La palabra ABURRIDO fue creada por gente que no es lectora, porque ante una buena lectura es imposible aburrirse. Es gente que comercializa con libros y todo tipo de objetos que se crean en torno a éste: peluches, lápices, pegatinas…que por desgracia se convierten en el anzuelo para pescar compradores de libros en una sociedad que promueve el consumo a toda costa.  Y gente acostumbrada a la manipulación mediática que justifica la venta de cualquier chucheria que se le antoje al niño.

 

Muchas editoriales enfatizan en estos productos para poder competir con las multinacionales que llenan el mercado infantil con todo tipo de chucherias para atraer a sus compradores. A pesar de esta parafernalia seductora esto no asegura desarrollar ni reforzar una sociedad de lectores. Seria interesante analizarlo.

Seamos honestos: la sociedad capitalista ejerce un control inmenso, agresivo y déspota en todo lo relacionado a nuestros niños y los libros no escapan a este control. En una sociedad que NO ES LECTORA- como la nuestra- si el libro viene acompañado de un muñeco el adulto tutor siente que al menos está comprando “algo mas” porque ¿como va a pagar 20.00 por un libro? Al menos el nene recibe un “regalo”.

Las multinacionales que desarrollaron la idea de crear productos a partir de la producción de un libro – película, camisetas, tazas, cartucheras- fomentaban el consumo y nos acostumbran a pensar que es necesario crear productos a partir del libro como si estuviéramos promocionando la lectura. El daño que se creó a partir de la visión de esta multinacional con relación a la promoción y animación de la lectura es muy significativo y deberíamos detenernos a analizar con justicia y honestidad nuestra visión ante este marketing descomunal y agresivo hacia la infancia.

Doy mi parecer porque en este mundo ancho y ajeno -y capitalista- tenemos que aprender a diferir y a entender que cada vez que alguien sugiere que la lectura es aburrida estamos tirando por el piso décadas de luchas, investigaciones, logros y propósito. La comprensión lectora, el desarrollo de lazos afectivos y sociales, ampliar nuestros horizontes y vocabulario son algunos de los propósitos que nos animan a acompañar a un lector y nuestra mejor herramienta es el libro. Un buen libro.