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NaciÓN

Legado de Antonio J. González

 

Especial para En Rojo

La “resaca del toñismo” fue una diatriba del presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berríos, al entonces también líder independentista, Antonio J, González, quien se separó del PIP. partido político del cual fue uno de sus fundadores, para instaurar el Partido Unión Puertorriqueña, en una lucha ideológica efervescente de un independentismo pipiolo decantado por el socialismo.

El doctor en economía y abogado, Toño González, creía en una independencia en estrecha colaboración con Estados Unidos y con un sistema económico capitalista. Se aleja del socialismo de la época y defiende los principios de una economía de mercado. Contrario a la social-democracia postulada por Rubén Berríos, él abogaba por la doctrina social-cristiana que lideraba un sector de la Iglesia Católica.

Su propuesta de independencia estaba centrada en probar con datos económicos fehacientes la bondad de la independencia para Puerto Rico como salida a la atadura económica y política del colonialismo, sin tener que recurrir a la alternativa del socialismo. Su manera educativa y sin diatribas hirientes contra los adversarios en su desempeño político dirigido a persuadir a los puertorriqueños en pro de la independencia fue lo que lo distinguió y que debe servir de ejemplo.

Por medio del social-cristianismo que defendía, Toño González se decantaba por enfocar las acciones políticas a favor de la justicia social y contra los males sociales que aquejaban a Puerto Rico entonces y siguen aquejándolo al presente, pese al espectro tan amplio, diverso y tan lleno de contradicciones de la ideología social-cristiana.

Vindicar históricamente a Toño González, aun cuando se pueda diferir de sus propuestas políticas de independencia, es un deber patriótico de independentistas y no independentistas, por tratarse de un puertorriqueño que colocó a Puerto Rico en el centro de su vida, de sus pensamientos, de sus ideas y de su labor profesional como abogado, economista y profesor universitario. Su perseverancia permitió a Toño González vencer obstáculos que no lo amedrentaron.

Nacido en Manatí, pero criado en el barrio Frontón de Ciales, su legado político forma ya parte de la historia de Puerto Rico. Su vida como académico debe servir de ejemplo en el principal centro docente universitario de Puerto Rico, la Universidad de Puerto Rico (UPR), donde fue un distinguido profesor por muchos años y aportó significativamente a la enseñanza de economía con sus libros: “Economía Política de Puerto Rico” (1967): publicado por la Editorial Cordillera, es una de sus obras más citadas. Analiza de manera crítica el desarrollo y las estructuras económicas de la isla bajo su modelo político-social. Otro libro suyo fue “Tratado moderno de economía general” (1976), coescrito junto al célebre economista venezolano Domingo Felipe Maza Zavala. Este libro es un manual de referencia académica y ampliamente utilizado como libro de texto universitario en Latinoamérica.

Estando o no ideológicamente de acuerdo con él acerca de su visión sobre la independencia que concebía para Puerto Rico, no puede negarse su honestidad intelectual, la relevancia que tuvo en la política puertorriqueña la profundidad y enseñanzas de sus discursos, tanto como lo trascendente de su fe cristiana con su proyecto político de independencia.

El talante político de Antonio J. González debe servir de ejemplo a los políticos puertorriqueños de hoy, sin importar sus ideologías políticas y al partido al que pertenezcan. Hacen falta al presente políticos como Toño González.

En medio de la crisis que vive Puerto Rico en el presente, su ejemplo puede significar el aporte al cambio en el quehacer político que la nación puertorriqueña necesita para afrontar el futuro con esperanza y dignidad. Porque si algo necesita Puerto Rico es un cambio en el desempeño político. Un cambio en el que Puerto Rico ocupe el primer lugar siempre en todo lo que se pretenda hacer, como ha sido el legado de Antonio J. González.