Mientras Estados Unidos continúa recrudeciendo el bloqueo energético y económico a la nación caribeña
CLARIDAD
Mientras más tiempo pasa, la condición social de Cuba se precariza más. Con un bloqueo económico exacerbado desde el segundo mandato del presidente estadounidense, Donald Trump, la isla vecina enfrenta aumentos en la mortalidad infantil, averías en centros de salud y una falta de fuentes energéticas que afecta todas las esferas de vida.
De acuerdo con Yanet Pumariega, cónsul de Cuba en Washington D.C., las medidas del bloqueo conforman parte de una estrategia para desgastar tanto al pueblo cubano como a su liderato político. Estados Unidos (EE. UU.), agregó, ejerce esta política de modo aislado, particularmente en el marco de la 34ta votación relacionada con el bloqueo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Fechada para el 27 y 28 de octubre, la diplomática entiende que esta elección dejará claro el “desespero” de EE. UU. para influir en las posturas de otros países.
“Es otro intento más para presionar a los países a que cambien su posición con respecto a la votación. Esta sería la trigésimo cuarta vez (34ta) que se va a realizar. Esto también muestra el desespero y la postura histórica de aislamiento que tiene el gobierno de los Estados Unidos en las Naciones Unidas, un foro que, de manera casi unánime, se ha pronunciado a favor de la resolución que presenta Cuba”, compartió Pumariega con CLARIDAD.

Desde 1992, Cuba ha presentado la resolución Necesidad para poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. La votación ha resultado a favor de Cuba cada una de las 33 ocasiones, pero siempre ha enfrentado la oposición de los EE. UU. En esta ocasión, aseguró Pumariega, existe una intención de desviar las posturas de los demás países.
“El gobierno de EE. UU. está realizando un grupo de acciones tanto en capitales como a través de los propios representantes diplomáticos de los países. Inclusive, a través de la figura del actual secretario de Estado (Marco Rubio), que es un intento más para que los países cambien su posición sobre la política de bloqueo”, añadió la cónsul.
Pumariega coincidió, en este sentido, con las expresiones del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, con relación a los esfuerzos de EE. UU. por intervenir en las votaciones este 27 y 28 de octubre.
Este año, a partir del cerco petrolero impuesto por EE. UU., Cuba ha enfrentado una limitación extrema para importar combustibles de cualquier país. Con algunas excepciones que no dan abasto– como las ayudas de Rusia y México– el país tampoco cuenta con el apoyo energético que, por décadas, recibió de Venezuela. Desde el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de este año, las aportaciones del crudo del gobierno Bolivariano han disminuido a casi nada.
“Es una situación muy sensible. El cerco petrolero ha tenido un impacto sobre todos los sectores de la sociedad cubana, pero la afectación ha sido como nunca en el sistema de salud. El informe del bloqueo en la ONU de este año recoge cómo ha impactado este cerco… Cuba siempre ha gozado de niveles de prestigio en su mortalidad infantil. Hoy, el nivel de mortalidad infantil de Cuba ascendió de un 4% a un 9%. Aún cuando es un nivel discreto, para Cuba esto ha sido una afectación sin precedentes”, afirmó la representante.
A la nueva cifra, se suman complicaciones para el reclutamiento de personal, el acceso de cirugías y tratamientos particulares. Actualmente, contó Pumariega, 9,000 personas aguardan por alguna cirugía o procedimiento médico. 12,000 niños esperan por estos servicios; miles más esperan por su sesión de hemodiálisis; y aunque muchos de los equipos lleguen a Cuba, no hay suficiente energía para operarlos.
“Se registra hoy que más de 30,000 embarazadas se han visto afectadas en el acceso a sus estudios prenatales. Incluso, han nacido niños bajo peso como consecuencia de estas afectaciones. Esos son de los daños más directos e inhumanos que se han podido experimentar en ningún sistema de salud. Algunos medios de prensa han podido reflejar la situación de cómo muchos procesos médicos terminan a la luz de una linterna, de un celular”, continuó Pumariega.
Asimismo, la cónsul reparó en uno de los principios de la Revolución Cubana que mueven gran parte de la resistencia desde la isla-nación: solidaridad. Para los cubanos formados en la revolución, explicó, no existe una tal “exportación de médicos” sino un sentido de solidaridad con todas las naciones del mundo. “Es dar lo que tenemos. No es ofrecer lo que nos sobra, es ofrecer lo que tenemos”.
“Cuba no se detiene”
Desde el punto de vista energético, Cuba ha emprendido una transición hacia la energía solar como modo de independizarse de los combustibles fósiles. Con más de 1,000 MW generados con energía renovable, como paneles solares, la demanda actual supera este nivel de generación. El bloqueo, del mismo modo, afecta estos esfuerzos por transicionar a otras fuentes de energía.
“Hoy, existen más de 1,000 MW (de energía renovable) en Cuba que no se emplean en el servicio electroenergético porque no hay petróleo para operar los equipos de apoyo. Es decir, el bloqueo también impacta la posibilidad de acceder a los combustibles que se requieren para el empleo de esa energía… Pero lo que se genera no cubre todo lo que se necesita para el sistema”, dijo la delegada.
Por igual, Pumariega destacó que ningún país puede sobrevivir sin petróleo, de modo que catalogó los esfuerzos del gobierno cubano como “inconmensurables” al intentar sustituir una demanda que, en estos momentos, solo suplirán los abastos petroleros. De cara a la votación del 27 y 28 de octubre, Pumariega espera que estas condiciones resulten en otro resultado que condene el bloqueo.
“El bloqueo es reconocido internacionalmente, y no se pueden ocultar sus efectos de una manera tan simple. Pensamos que el gobierno de los Estados Unidos está aislado en ese sentido. El bloqueo es ilegal por su naturaleza, por su entramado jurídico. También es ilegítimo porque no goza del consenso de la comunidad internacional ni del propio pueblo estadounidense”, expresó.
Del mismo modo, recordó que el bloqueo puede clasificarse como un castigo colectivo, una violación abierta al cuarto de los Convenios de Ginebra, y que lo que sucede en Cuba no es un daño colateral de un conflicto entre naciones, sino un diseño para asfixiar a un pueblo. Los recientes recrudecimientos de estas medidas han afectado, además, a países terceros que sostienen relaciones con Cuba.








