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La ñapa del En Rojo: Luma, el Ajuste y otras calamidades del artista Kike Estrada

 

A menudo los/as caricaturistas y artistas gráficos son personas un tanto ajenas al quehacer público. Mas bien sus creaciones hablan por ellas y ellos. Pocos saben quiénes son o cómo en realidad piensan las personas detrás de esas figuraciones de la realidad que le llamamos simplemente caricaturas. Quizás es porque sus caricaturas y dibujos son su vehículo por excelencia para dar a conocer sus visiones, sus inquietudes o sus inconformidades de una manera muy peculiar. Sus creaciones -hasta cierto punto- es como si cobraran vida propia mientras que sus autores/as quedan atrapados/as en el anonimato. Y Enrique (Kike) Estrada no se escapa de esa realidad. Aunque sus representaciones gráficas recorren el mundo a través de su portal PlanetaKike.com u otros medios, pocos relativamente saben del personaje que da vida a tantas estampas caricaturescas que nos mueven a pensar y reflexionar sobre lo que pasa en Puerto Rico y en el mundo. Ya sea el tema de LUMA o de Afganistán el ojo crítico insasiable de Kike está siempre atento a sutilezas que luego plasma en dibujos que nos sirven para entender realidades no expresadas por los grandes medios. Los que lo conocemos sabemos cómo piensa sobre su país y acerca de muchos temas globales como la deforestación o el Calentamiento Global que son algunos de los temas a los que suele visitar con cierta frecuencia.

El trabajo de Kike Estrada -parafraseando lo que escribió Neruda-: “nos confiesa que ha vivido” y que en este momento ha alcanzado un balance entre el joven iconoclasta de siempre con la madurez que viene con el inexorable paso del tiempo. Su trayectoria acumula un caudal de experiencias y vivencias políticas producto de una prolongada y activa carrera que se plasma como marca registrada en cada uno de sus dibujos. Kike ha sido un luchador de toda la vida que ha enfrentado y sorteado muchos retos en su vida cual mítico David luchando contra Goliat.

Él es un artista de un compromiso inquebrantable por la independencia de Puerto Rico y por cualquier causa noble y justa que pueda existir. El trabajo artístico de Kike siempre ha estado del lado correcto de la historia y de la humanidad. Todas y todos sabemos lo sacrificado que es eso. En la esencia de su personalidad no existe “el such is life”. Sabemos que la militancia y la lucha política han sido grandes forjadoras de su carácter y de su personalidad vívida que destila una felicidad y alegría muy especial a pesar de los infortunios. Y cuando hablo de felicidad y alegría hablo de aquellas que el dinero y lo material no encuentran con facilidad.

Debo reconocer que todavía no salgo del asombro y la emoción de cuando me llamó (así como es él, directo al grano) y me preguntó que si podía presentar esta singular exposición. Confieso que me tomó por sorpresa y me retó porque soy tan solo un diletante que disfruta de la magia del arte pero nada ni cercano a lo que llaman los franceses un “conoisseur” de estos asuntos. No obstante, era muy difícil decirle que no a Kike y acepté con entusiasmo y gratitud la encomienda que más bien para mi es un enorme privilegio.

Tengo el honor de conocer a Kike desde hace mucho tiempo. Me parece que la primera vez que lo vi fue en algún momento del año 1981, de lo que hace ya 40 años. Sucede que para esos tiempos había ido a la secretaría del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) allí en los altos de CLARIDAD en la parada 26 1/2 de Santurce. Fui a buscar información para un trabajo de investigación para la clase de Historia de Puerto Rico que tomaba en la escuela superior Albert Einstein de Barrio Obrero. Todavía era apenas imberbe (creo que eso nunca cambió mucho) escolar de 15 años cuando me encuentro con Doña Lolita Aulet que como siempre muy atenta y amable no solo hizo su trabajo de conseguirme los documentos requeridos sino que con su dulzura habitual intentó reclutarme para el PSP, y lo logró. Me engatusó para que asistiera a una reunión de la Juventud Socialista del PSP que se llevó a cabo en su local de entonces en la avenida Eduardo Conde en Villa Palmeras. Curioso me di cita en la mencionada reunión y al llegar y enfrentar la numerosa audiencia la timidez me inmovilizó. Aquel local estaba repleto de jóvenes que me aventajaban bastante en edad. En su inmensa mayoría eran universitarios hablando a un nivel intelectual que me dejaba absorto y perplejo. Las compañeras y compañeros fueron muy amables conmigo y me dieron la bienvenida. Sin embargo, hubo uno en el grupo que notó que yo estaba bastante “asorao” y se me acercó y me habló afablemente un rato. Ese compañero no sé si sabe lo importante y definitivo que fue esa noble acción para mí pero esta noche se lo quiero decir. Ese fue Kike Estada -algunas libras menos- pero prácticamente el mismo rostro afable y simpático de hoy día. Kike consiguió darme algo de confianza y me hice miembro entonces de la juventud socialista. De esa manera tal y como dice la canción de Rafa Sánchez del grupo español “La Unión”: “fue militando que aprendí a hacerme oir la voz”. La militancia política encausó mi vida y le dio propósito. De otra manera quizás hubiera sido un fracasado baloncelista. En una de sus canciones más emblemáticas para mí el cantautor Silvio Rodríguez entona “yo soy como soy y a todo el mundo le pedí prestado”. ¡Y han sido tantos y a tantas a quienes he tenido la dicha de perdirles prestado…!

En esta ocasión aprovecho para agradecer a Kike Estrada por aquel natural y desprendido acto de solidaridad para un adolescente que tal Quijote soñaba con enfrentarse a los molinos de injusticias que tanto abundan y que hoy se multiplican.

Décadas más tarde el azar me llevó a encarar la perversa injusticia en carne propia. Dicen que los amigos y las amigas se conocen cuando llegan las vicisitudes y puedo afirmar que así mismo es. Kike tarareando a Silvio y a Roy Brown dijo desde su arte:

“Si tengo un hermano por él en el fuego pongo mis manos”. De ese modo, Kike salió a defender mi honra maliciosamente mancillada. Gracias a Kike en particular y a tantos hermanos y hermanas en general que me acompañaron en ese camino tortuoso. Por esa nobleza es que puedo afirmar que dentro de este genial artista hay un alma grande, bondadosa y solidaria.

Kike Estrada -como él mismo dice- nació boricua en la ciudad de Nueva York en 1958 y se dice que siempre quiso ser artista gráfico y caricaturista para lo cual ciertamente cuenta con un don increíble. Su arte y su intelecto se depuraron en un primer piso formativo en la desaparecida escuela Madame Luchetti de Santurce, que era la más importante y renombrada escuela pública con énfasis en artes plásticas del país en la durante gran parte del siglo 20. Luego Kike fue estudiante de la Escuela de Artes Plásticas (que entonces era parte del Instituto de Cultura Puertorriqueña) y más tarde del Massachusetts College of Arts en Boston.

Kike es un artista crítico e irreverente que colabora donde quiera que haya una causa noble o una injustica. Desde hace décadas ha sido colaborador del semanario CLARIDAD tanto en su montaje gráfico como con sus inconfundibles caricaturas. Es autor de dos libros muy valiosos titulados sugestivamente “Garabatos del planeta” y “Pequeño manual ilustrado para el político corrupto”. Podemos anticipar que vendrán pronto otros tantos libros. Sus caricaturas son publicadas frecuentemente en prestigiosas revistas internacionales como el portal de alcance iberoamericano Rebelión (www. rebelión.org), donde es un consistente colaborador.

El filósofo español Fernando Savater escribió en una ocasión que cuando uno hace lo que le gusta en realidad no trabaja porque trabajar es hacer lo que a uno no le gusta. Kike hace lo que le gusta y quizás es por eso es que es un creador incansable.

Esta exposición que se devela aquí en Casa Aboy de Miramar fue concebida y creada

-aunque les parezca increíble- en una semana tal y como lo determinó la manera indignante en que se fueron configurando los consensos de los grandes intereses para aprobar el proyecto PC 1003. En una reunión nos pusimos absortos a pensar sobre lo que sucedía y la maestría y la experiencia de Kike, Manolo Coss, Peri Coss, Sandra Cruz y la juvenil Nahmyr le fueron dando carácter a cómo desde VAMOS podíamos hacer una expresión pública contundente sobre lo que había venido pasando con el Plan de Ajuste de la Deuda y sus secuelas. Luego surge la idea extraordinaria de juntar las caricaturas que Kike prolíficamente viene creando para expresar cosas que incluso con palabras resultan muy difícil de articular. Así, gracias a la incansable labor de nuestra compañera Sandra Cruz y de un impetuoso colectivo, surge esta muestra de Kike Estrada, la cual esperamos que se convierta en una exposición visitada por muchas personas pero también que pueda ser llevada a otros lugares de Puerto Rico menos accesibles y por supuesto también a las principales ciudades de la diáspora boricua.

Vivimos un momento muy complicado no solo para Puerto Rico sino en el mundo entero. Es un momento en el cual no es sencillo saber qué es la verdad ni qué es la mentira. A veces pienso que aquella cita famosa de Malcolm X a manera de advertencia cobra cada día mayor vigencia que nunca. Malcolm de manera preclara dijo en una ocasión y cito: “Si no estamos prevenidos ante los medios de comunicación nos harán amar al opresor y odiar al oprimido”.

Los fake news y la posverdad se han convertido en una poderosa herramienta de manipulación política y social de gran envergadura y lo peor es que -tal y como afirma el filósofo (sur)coreano Bjung Chul Han- muchas de esas manipulaciones están ocurriendo incluso con nuestro propio consentimiento. Nadie está exento, todas y todos somos vulnerables. Por eso pienso que una de las más emblemáticas caricaturas de Kike en esta muestra (en realidad es una de mis favoritas) es la que ilustra al flautista de Hamelin llevando adormecida a su clase política y al país hacia donde quieren los que nunca pierden dinero.

Tenemos que entender que el proyecto neoliberal ya nos es tan solo un paquete de medidas para bajar los impuestos a las grandes corporaciones e imponer austeridad social en un Estado achicado. El neoliberalismo es una ideología perversa que ha evolucionado muy rápidamente y que abarca todos los ordenes de la vida dentro del sistema capitalista. Se manifiesta contra el gasto social, contra la salud, contra la educación universitaria con particular saña y contra el ambiente y la naturaleza. Hoy el neoliberalismo amenaza la democracia, se disfraza hábilmente de progresista a su conveniencia ante su incapacidad de atraer votos en su narrativa convencional. Pero ante todo ya no ve frontera alguna en su afán insaciable de mercantilizarlo todo, incluso la naturaleza.

El trabajo creativo que Kike Estrada ha realizado con sus caricaturas en los últimos años se ha convertido en una poderosa arma política. Posiblemente de las más eficaces denunciando el neoliberalismo en nuestro país y su estrecho entrelazamiento con las clases políticas que ejercen el poder. Las caricaturas de Kike son un antídoto contra las narrativas falaces y las manipulaciones colectivas. En realidad, todas estas caricaturas que nos presenta Kike en esta colectiva constituyen posiblemente la más diáfana y sencilla lectura socio-política de nuestra realidad contemporánea sin tener que recurrir a complejas disquisiciones intelectuales.

Las caricaturas de Kike expresan nuestras luchas, frustraciones y situaciones cotidianas que se mueven a través de la sociología, la antropología, la economía, la política y la psicología social con un humor fabuloso. En sus gráfica Kike usa con sabiduría una dosis ocasional de sarcasmo e ironía que entrelaza  adecuadamente entre sus imágenes para estimular el asombro y la toma de conciencia de la burda y patética realidad que nos afecta como país en esta época.

En esta muestra veremos como Kike aborda con asombroso ingenio la absurda privatización de la AEE y la trágica aparición en escena de LUMA en nuestro panorama o  como denuncia las verdades subyacentes en el proceso de ajuste de la deuda. Vemos también como Kike nos educa y nos concientiza sobre la violencia de género, sobre el racismo, el elitismo rampante y la creciente pobreza en Puerto Rico, especialmente en lo que respecta a los/as jubilados del gobierno. Sus caricaturas captan con ojo clínico el sufrimiento de todas y todos sin que el Estado (que languidece) pueda poner final a una espiral de incapacidades que buscan minar nuestra confianza en la viabilidad y el progreso de nuestra sociedad. Pero como si fuera poco, Kike nos expone a la intención visceral del neoliberalismo de aniquilar el sindicalismo destruyendo su esencia así como el valor social y el significado de la Universidad de Puerto Rico estrangulando su presupuesto. Una gran parte de las caricaturas de Kike también abordan -desde diferentes ángulos- cómo el credo neoliberal se va imponiendo haciéndonos asumir por diseño que la administración pública no sirve y por tanto la privatización de todo es la salida. Pero también están las caricaturas que estimulan al país a no rendirse, a mantenerse en lucha, a resistir y a organizarse con ánimo contra estos males.

En general, las caricaturas de Kike son un trabajo político de avanzada. Son un vehículo idóneo para hacernos conscientes de la realidad elusiva en que vivimos. En gran medida al ver la obra de Kike en su dimensión me evocan la calidad e importancia de los trabajos del gran caricaturista mexicano Humberto del Río García, simplemente conocido como Rius, fenecido en 2017 y que se hizo archifamoso con su libro “Marx Para Principiantes”. Bajo esa misma fórmula ganadora que luego convirtió en éxito una multiplicidad de otros textos con sus dibujos y caricaturas que se vendieron por todo el hemisferio.

En estos momentos de tanta elusividad, liquidez (en su acepción sociológica) y manejo de mentiras me parece que las caricaturas y dibujos de Kike se convierten en una herramienta indispensable para entender cómo y porque nos están dividiendo cada vez más. Es que el proyecto neoliberal es promotor del divisionismo entre las fuerzas sociales. Al examinar esta exquisita muestra salta a nuestra vista que todos los problemas que ilustra Kike en su obra tienen sin duda una raíz común y, por tanto, tenemos que enfrentarlos de una manera articulada y unida. La obra gráfica de Kike es también una invitación a la unidad de propósitos.

Me parece que los esfuerzos desde todos los confines de la lucha socio-política en Puerto Rico deben estar dirigidos a unidad contra el colonialismo y el neoliberalismo. Ambos les están acertando golpes muy duros al Pueblo de Puerto Rico y basta con examinar esta gran exposición del Maestro Kike Estrada para darnos cuenta fehacientemente de lo que acabo de afirmar. Kike les declaró la guerra hace rato.

Por último, no puedo cerrar mi presentación sin destacar algo también muy importante. Kike por su notable capacidad artística y su fabuloso ingenio, por su trayectoria incólume, vertical y comprometida podemos decir que es nuestro caricaturista nacional o dicho quizás de otra manera: Kike es el decano de la caricatura en Puerto Rico. Y debo añadir además, que la maestría de Kike al dibujar y crear imágenes está al mismo nivel de los grandes caricaturistas de América Latina y el Caribe, región con grandes tradiciones de crítica social a través de la caricatura y gráfica en general. Así pues, con esta exposición no solo estamos creando conciencia de nuestro cuadro de situación sociopolítica a través de las figuraciones artísticas de Kike Estrada, sino que es momento de reconocer su trabajo, su trayectoria y su valiente contribución a Puerto Rico. Gracias por mostrarnos que el compromiso con las causas justas es siempre valioso y nunca pasa de moda. Enhorabuena Kike y vaya un fuerte abrazo y un aplauso de todas y todos los aquí presentes.

Presentación en la apertura de la exhibición el 1ro. de noviembre en Casa Aboy.

 

 

 

 

 

 

COP26: el acuerdo que firmaron más de cien países contra el cambio climático

Representantes de más de 100 países que participan este martes de la COP26, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021, llegaron a un acuerdo para la próxima década que consiste en frenar y revertir la deforestación así como reducir un 30% las emisiones de metano, uno de los gases que provocan el calentamiento global.

La Cumbre sobre Cambio Climático COP26 se desarrolla en la ciudad escocesa de Glasgow, en el Reino Unido, y cuenta con la participación de casi 200 líderes mundiales, entre ellos el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden; el mandatario francés, Emanuel Macron; el jefe de Estado argentino, Alberto Fernández; la principal ministra de Escocia, Nicola Sturgeon; y el primer ministro de Italia, Mario Draghi, entre otres.

Entre las ausencias más importantes se destacan las de los presidentes de China, Xi Jinping; Rusia, Vladimir Putin; Brasil, Jair Bolsonaro, y el papa Francisco.

Un freno a la deforestación

Este martes, los líderes de más de 100 países que albergan el 85% de los bosques del mundo acordaron, como primer gran logro de la COP26, frenar y revertir la deforestación en esta década.

Según se describe en el plan que buscará poner un freno a la deforestación, adelantado en la noche del lunes por el Gobierno británico y confirmado este martes ante la cumbre climática por el primer ministro Boris Johnson, los bosques y selvas absorben casi un tercio del dióxido de carbono global emitido por la quema de combustibles fósiles. 

El problema es que cada minuto se pierde una superficie forestal equivalente a 27 canchas de fútbol. En ese sentido, se advirtió que el 23% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono proceden de actividades como la tala, la deforestación y la agricultura, mientras que 1.600 millones de personas –casi 25% de la población mundial– dependen de los bosques para su subsistencia.

«Estos grandes ecosistemas abundantes, son los pulmones de nuestro planeta y esenciales para nuestra propia supervivencia», apuntó Boris Johnson, quien definió lo acordado como un pacto «histórico» y una «oportunidad sin comparación» para crear puestos de trabajo. «Con las promesas sin precedentes de hoy, tendremos la oportunidad de poner fin a la larga historia de la humanidad como conquistadora de la naturaleza y, en cambio, convertirnos en su custodio«, agregó.

Quiénes lo firmaron

Entre las naciones que forman parte del acuerdo se destacan Estados Unidos, Canadá, Rusia, Colombia, Indonesia y la República Democrática del Congo. Todos ellos se comprometerán con 12.000 millones de dólares de fondos públicos para proteger y restaurar los bosques, junto con 7.200 millones de dólares de inversión privada. 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció que su país aportará a la iniciativa 9.000 millones de dólares, a fin de «conservar y restaurar nuestros bosques». Además de proteger sus propios bosques y los del mundo, Estados Unidos también desplegará esfuerzos por «motivar a Gobiernos, a propietarios de tierras y a las demás partes interesadas a priorizar la conservación», según el mandatario demócrata.

Por su parte, el presidente de Colombia, Iván Duque, dijo que su país no solo participará de la iniciativa sino que, además, declarará el próximo año el 30% de su territorio como área protegida. En Colombia «no vamos a esperar hasta 2030, sino que hoy nos comprometemos a proteger el 30% de nuestro territorio como área protegida en 2022, porque tenemos que actuar ahora», afirmó.

Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Brasil, Jair Bolsonaro, que no asistieron a la COP26, expresaron su respaldo al acuerdo de deforestación en videos pregrabados. «Nuestro país tiene cerca del 20% de las tierras forestales del mundo. Hemos adoptado las medidas más fuertes y vigorosas para conservarlas», dijo Putin en su video, y recordó que Rusia se comprometió a alcanzar la neutralidad de carbono en 2060.

Bolsonaro, que ha sido acusado de permitir una enorme pérdida de la selva amazónica durante su mandato, urgió a todos los países «a defender todos los bosques, comprometiendo los recursos adecuados, para el beneficio de todos». Su participación generó reacciones diversas: mientras algunos la consideraron positiva, aunque advirtieron que un acuerdo previo de 2014 no logró detener la deforestación en absoluto y que es imperioso cumplir con los compromisos, otros –entre ellos Greenpeace — denunciaron el anuncio como una «luz verde para otra década de destrucción forestal».

Reducir las emisiones de metano

Este martes, la Unión Europea y Estados Unidos impulsaron en la COP26 una alianza para reducir esta década un 30% las emisiones de metano (CH4), un potente gas de efecto invernadero menos conocido que el dióxido de carbono.

Según los promotores de la propuesta, cumplir ese objetivo permitiría limitar el aumento de las temperaturas en 0,2 ºC para 2050 y evitar 200.000 muertes prematuras, cientos de miles de ingresos hospitalarios de emergencia por asma y la pérdida de 20 millones de toneladas de cosechas al año.

«En torno al 30% del calentamiento global desde la Revolución Industrial se debe a las emisiones de metano», pero «es uno de los gases que podemos cortar más rápido. Y haciéndolo se ralentizará inmediatamente el cambio climático», explicó en la presentación de la iniciativa la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El metano proviene principalmente de los vertederos, del sector ganadero y del sector energético: es este último sector, afirmó la funcionaria, el que presenta «sin dudas más potencial de reducción».

Este gas es hasta «80 veces más destructivo que el CO2 y es totalmente responsable de 0,5 grados del calentamiento de 1,1 ºC que tenemos hoy», dijo, a su turno, el enviado especial de Estados Unidos contra el cambio climático, John Kerry.

Joe Biden, por su parte, advirtió que «alrededor de la mitad del calor que experimentamos» proviene de las emisiones de metano. El presidente estadounidense recordó que cuando se anunció la iniciativa el pasado septiembre solo la UE y nueve países se habían sumado a ella, mientras que ahora son más de 100 los que manifestaron su apoyo –que representan alrededor del 70% de las emisiones de ese gas–, entre ellos  Colombia, Togo, Vietnam, Brasil, Canadá, Ecuador, Micronesia, Chile, Indonesia y Marruecos. No adhirieron, en cambio, los tres grandes emisores, Rusia, la India y China. 

«Lo que hagamos entre ahora y 2030 va a tener un impacto significativo en que podamos o no cumplir nuestros compromisos a largo plazo», planteó Biden, quien confió en que se pueda ir «más allá» de esa reducción esperada del 30% de las emisiones de CH4, que Estados Unidos tratará de reducir en su sector agrícola y en sus gasoductos.

El pacto busca no solo reducir la cantidad de metano que se libera a la atmósfera, sino también desarrollar «mejores metodologías de inventario disponibles para cuantificar las emisiones de metano».

Reproducido de www.pagina12.ar.com

Milagros del asombro de Michelle R. O.                            

 Este es el título preliminar de un libro de viajes de Michelle R.O. Tuve el privilegio de leerlo ahora, mientras se conforma como libro que pronto estará impreso. Es un texto de búsqueda y crecimiento. En palabras de la escritora: “(…) Escribo para dar constancia de que existimos juntes. Agradecer lo que sentí, lo que experimenté también es razón para compartir mis palabras donde redescubro quién empecé a ser a partir de cada cultura que viví y con quienes compartí”.

Michelle es poeta, promotora de la cultura, tallista. Este es su primer libro de prosa y en el encontramos ritmo, belleza, la narración de lo que ven los ojos y todos los sentidos.

Rafah Acevedo

 Valizas/Cabo entre dunas

Las rutas, de lo que conocí en Valizas, no tenían asfalto. Las casitas parecian caravanas de la luna. Todo el camino está florecido en primavera descomunal.

Salimos de mañana al encuentro con la costa. Caminaríamos 14 kilometros hasta Cabo Polonio. Ahí visitaríamos el faro tatuado en la espalda del gurí, se lo hizo apenas nos conocimos.

La playa fría resoplando neblina. Una yola que nos cruza a la otra orilla para tomar la ruta de las dunas. Horas casi sin detenernos en el medio del desierto. La neblina nos camuflageaba con el panorama. Te aconsejo que tengas cuidado con los teros y sus nidos en el piso. Atacan, ya me pasó.

Llegó el momento de hacer mi primer dedo o como decimos en Puerto Rico “que te den pon” El aventón fue a las orillas del Océano Atlántico Sur, a 2 km de Cabo Polinio y después de ver 3 cadáveres de lobos marinos, criaturas pestilentes pero con su gracia.

El faro desdibujado entre el gris, el jardín de lobos marinos en la parte de atrás, la búsqueda de una cueva, los barquitos descansando sobre la arena, el regreso en camión, los jamaqueones desde esa altura mientras cruzábamos la reserva natural, esperar entre luciérnagas volver a Valizas.

Despertar para hacer dedo otra vez. Ser levantades con éxito por 3 personas diferentes, todos conductores varones. Llegar a Punta del Este sin planificarlo. Treparme en la escultura de los dedos del primer documental que vi sobre Uruguay. Andar por el puerto entre más frío y niebla. Volver a la lluvia de Montevideo sin poder creer aún que soy valiente como para viajar.

Vietnam

La villa pesquera del barrio Vietnam es una máquina del tiempo. Está entre callejuelas recónditas en Guaynabo colindancia con Cataño donde la pobreza luce el rostro de un mar roto por barcos de carga. De allí se ve el puerto de la bahía de San Juan, el mas importante de la isla y se ven en la costa casas de madera con puertas de salitre.

Mirar a la cara a la comunidad que intenta ser expropiada por un alcalde corrupto te da coraje para posicionarte políticamente. Aquel paisaje bello, rural, en el costado de la ciudad, donde descargan el arroz que alimentará a miles de familias, era la única salida de agua del pueblo y por supuesto el capital la quería para si y el pueblo tmbn.

Emigrantes en el Mediterraneo

Parada en la playa de la Malvarrosa trato de mirar más allá del cielo y las olas. De repente, veo cientos de cadáveres flotando y a los peces alimentándose de ellxs. Lxs bañistas nadan olvidándose de sus propias tragedias. En el mar de cadáveres, lxs cadáveres han perdido sus nombres. Lxs llaman por el verbo supervivencia: emigrantes, lxs que huyeron de la miseria para encontrarse con las redes y fronteras de la crueldad.

Una capa fina de arena sobrevolaba a la arena misma y yo estaba en medio de todo y en medio de nada, ahí frente a ese mar que me desconce, en un país donde nadie me extraña y yo me extraño de cuanto ahi experimento.

El botellón y la yuta. Las torres y los puentes. La ciudad de las ciencias y el río. Cañitas y cacaos. Kebab y mesas plateadas. Café y leche condensada, bombón al tiempo. Suspiros y nostalgia. Amistades inolvidables.

Será Otra Cosa: Piedra y playa, cueva y concha

 

Especial para En Rojo

La foto que acompaña el articulo es cortesía de Teresa Hernández.

En la playa de Puerta de Tierra conocida como Bajamar, tras unos minutos de caminata en dirección este y a escasos pies de la plazoleta donde hoy, una vez más, se abre la insalvable trinchera entre la policía militar y nuestros cuerpos desnudos, reclamantes, nos confronta, del lado norte, la ruina de la Tajamar, y, del lado sur, una enorme pared de tierras rojas y arenosas. Al Capitolio de Puerto Rico, constato de súbito, lo sostiene un veril a punto de caer. El monumental despliegue de mármol al interior del cual zumban las truculencias de colonia y capital es mueca de permanencia. Caminamos sobre explosiones volcánicas. Ardiendo.

“Erosión de costa elevada” es el nombre que la ciencia otorga a semejante monumento a la transitoriedad, a este decisivo ejemplo, entre tantos, de la acelerada crisis climática. Con la magnífica elevación también se topa abruptamente la arena clara, cada vez más devorada por la mar, la basura, los depósitos de piedras de todo tipo y tamaño, los vestigios de tantos tiempos cruzados, incluyendo las construcciones humanas que han ido colapsando una tras otra desde el tope. Junto a las expuestas raíces de una palmera sobreviviente, levanto los ojos para comprobar que la más reciente construcción sobre la que despreocupadamente caminan turistas y locales pende, literalmente, de un hilo. Me falta el aire. Y a la vez, me sitian unas ganas locas de fundirme con ese sedimento que, a diferencia del cemento y sus violentos desplomes, se erosiona al ritmo de un desplazamiento granular, rodante, insistente, fatal, bello.

*

Estoy aquí invitada por mi amiga, la artista Teresa Hernández, quien labora en la zona como parte de su plataforma de investigación artística La bravata y otras prácticas erosivas, en el marco de la segunda fase de la Puerto Rico Arts Initiative (PRAI II). El punto focal de nuestra faena estos días es la Tajamar, que fungía como bastión defensivo de observación militar en tiempos del imperio español. Sin embargo, también ha resultado, aun sin proponérselo, una versión pretérita de los rompeolas (taja-mar) o de los enrocados, cuyo objetivo es contener la entrada desmedida del agua; esto es, lo que las playas y los bosques costeros –especialmente los manglares en nuestro entorno tropical– naturalmente hacen si no nos dedicáramos a destruirles.

El brioso oleaje atlántico golpea sin cesar el decadente muro semicircular. El agua se dispersa hacia los lados y hacia abajo, urdiendo recubrimientos de musgo resbaloso, socavando la arena de fondo y generando depósitos laterales que transforman la topografía costera de manera palpable, aunque gradual. De mañana y de tarde, caminamos y trepamos y bordeamos y nos agachamos y nos sentamos y contemplamos y nos estremecemos. Las densidades y las texturas, así como las mareas y las lluvias, se abultan o se contraen en diferentes horarios. El devenir histórico hegemónico de mi-nuestro país nada tiene que ver con su azaroso estar natural. Desparrame descontrolado de saqueo y competencia es la definición más precisa de lo contra natura.

Encaramada en el tope de la ruina, y volteando dolorosamente la vista al océano, se agolpan en mi cuerpo los temblores de tanta sangre alojada en sus abismos. Intentando recobrar el balance, asumo una posición horizontal. Mientras tenía órdenes de observar desde aquí la posible aparición de embarcaciones enemigas de sus jefes, ¿algún joven militar puertorriqueño de siglos pasados se habrá abandonado a la contundencia de la brisa, al sabor penetrante del salitre, a la distensión del agua? ¿Cómo es la mirada en desacato? ¿Nos hemos acercado a nuestro lugar en el mundo con otro lente que no sea el imperial? Si la arena es hija de la erosión, si a las playas las hacen los restos de millares de criaturas marinas, si la belleza más plena es así, efímera, ¿por qué le levantamos muros, verjas, piscinas?

Para intentar corresponder al llamado de habitar un viejo fortín de observación imperial, imagino que soy lo que soy: chiquititita y mortal. Mi mirada se enfoca entonces en los resquicios de las formaciones rocosas costeras que ningún humano colocó en su lugar y que aún no hemos derrumbado. Por momentos, cierro los ojos y palpo la brusquedad filosa que el agua es también capaz de ocasionar. Pienso en mi amiga Nicole, nacida con una congénita condición visual que apenas le permite ver, y quien tanto me ha enseñado a mirar. Estas paredes insulares que aún testimonian su filiación a la mar, ¿serán la figuración de emociones escarpadas, cortantes y acogedoras? ¿Habla a través de ellas la mar? ¿Qué siente una isla, erguida y abatida?

Abro los ojos. Adheridos a los bordes ocultos de las tapias, incontables cobitos; suspendidos en las piedras lisas, bajo el embate de las olas, numerosos cangrejitos; aglomerados en las aguas llanas junto a los muros, pueblitos de erizos. La piedra es una sombra que da vida.

*

En esta mañana, he bordeado la ruina pensando que el deseo imperial, insatisfecho y reiterado, es precisamente éste: tajear la mar. Ante la sublime inmensidad atlántica, suponiéndome musgo a la intemperie, me dejo abatir por el golpe de agua.

Regreso a las arenas con otra pregunta. ¿Y qué si nos supiéramos sedimentos en vez de individuos? De pronto, lo entiendo todo sin entender nada. Se me presenta nítido el contraste: abajo, en la orilla liminal, la ruina fáctica del imperio pretérito; arriba, “tierra adentro,” la ruina anticipada del imperio actual. Ambos, de monumental ambición y escala. Ambos, repletos de tecnócratas del dinero y la muerte.

Mas en la escala otra, en la de ranuras y surcos, en la de cuevas de bolsillo, prolifera la vida adherida, con-vivida, conocedora de las buenas erosiones, cual erizo mutualista de corales, que nos hacen, sedimentándolos, los litorales. Contra la necrófila erosión del capital y la colonia, la bioerosión de les pequeñes que depositan piedra y playa. Cueva y concha. Cobijo. Calma. Casa.

 

La COP 26 y la defensa de la vida

Especial para En Rojo

El viernes 12 de noviembre, en Glasgow (Escocia), la Organización de Naciones Unidas concluye la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático (COP 26). A finales de octubre, Antonio Gutiérrez, secretario general de la ONU, advirtió a los gobiernos que si no se duplican esfuerzos y no se aplican soluciones inmediatas, en poco tiempo, el calentamiento global será de 2,7 grados y esto pondrá en riesgo toda la vida del planeta Tierra.

Muchas personas de delegaciones y gobiernos reunidos en Glasgow defienden la Ecología porque «es imposible comerciar en un planeta muerto», tal y como afirma documento enviado a la conferencia por empresarios. Además, un estudio de la OMS afirma que el cambio climático amenaza la salud de la humanidad. Aunque todavía no se puede asegurar el origen del Coronavirus, se sabe que el deterioro del medio ambiente y la contaminación del agua han favorecido la propagación de la pandemia. Cambios climáticos facilitan la propagación de enfermedades infecciosas como dengüe, chikugunya, zika y otras que afectan principalmente a las poblaciones más empobrecidas y vulnerables.

Hace más de diez años, el Manifiesto de la Ecología Profunda, coordinado por Arne Naess y George Sassions, comenzó afirmando: «El bienestar y el florecimiento de la vida humana y no humana en la Tierra son valores en sí mismos. Estos valores son independientes de la utilidad de la tierra y de la naturaleza para los fines humanos».

Cada vez más, quienes eligen un camino espiritual, sea en alguna religión, sea fuera de las tradiciones religiosas, necesitan desarrollar una espiritualidad ecológica que consiste en nueva relación de amor con la Tierra y la Vida en todas sus manifestaciones. Como humanidad, tenemos la misión ética de defender la vida y la comunión con la naturaleza. Si creemos en un amor que sostiene el universo, no podemos destruir ninguna forma de vida.

En la América Latina, las culturas de los pueblos originarios nos enseñan la reverencia a la Madre Tierra y la relación amorosa con todas las energías vivas (espíritus) de la naturaleza. Tanto las culturas antiguas como los científicos actuales consideran la Tierra como un único organismo vivo. Cortar un árbol es como cortar el brazo de un ser vivo. La Ecología Integral nos propone la socio-biodiversidad como camino hacia el bienestar personal y colectivo. Todas las tradiciones espirituales nos invitan a una relación solidaria con todas las criaturas y a una actitud de gratitud al Espíritu Divino por formar parte de esta gran comunidad de la vida.

 

El autor es monje benedictino y escritor.