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A luchar por la UPR, porque claudicar es su muerte.

 

A los/es estudiantes y profesores de la UPR

Nunca luché por una UPR accesible solo para mí, tampoco la lucha por la UPR se trata de un mero agravio por beneficios meramente estudiantiles. El minimizar la lucha estudiantil a una equivalencia con lo obrero-patronal es una reducción al absurdo.

Aquí nadie ha peleado una lucha estudiantil solo por el acceso a la educación pública, sino para que esta persista y se mantenga como un derecho social innegable para otras generaciones. Presumir que la universidad es un mero lugar de transacciones entre estudiantes y profesores, y que simplemente los profesores son quienes imparten el conocimiento, es faltarle a la verdad de lo que es en esencia la universidad. Quizás la mirada reducida de un profesor como especialista, como figura paternal y sabelotodo, donde el estudiante es solo pasivo y receptor, es, en efecto, la universidad necrótica que se ha ido imponiendo, en vez de la naturaleza de la pedagogía universitaria.

De hecho, los profesores de por sí no son los únicos que producen conocimiento, elaboran investigaciones, y ganan premios de reconocimiento dentro y fuera de la universidad. Los estudiantes subgraduados y graduados, con y sin la ayuda de profesores, también producen conocimiento, herramientas, y proyectos, simbólicos y prácticos, que ponen a la UPR en los mejores rankings de investigaciones y docencia. Si no fuese por este caso, muchos/es de nosotros/es no estuviésemos capacitados/es para formarnos como profesores.

Además, los/es estudiantes graduados/es de la UPR también son trabajadores, muchos/es hasta impartimos cursos e investigamos. Hasta llegamos a adquirir subvenciones de investigación y premios para ir a congresos, formarnos en talleres, y solicitar a escuelas graduadas e institutos de investigación. Que la UPR haya desvalorizado y eliminado estipendios, que no provea un seguro médico, mientras se les trate como inferiores o subordinados, es parte de la visión necroliberal que se está imponiendo como la “normalidad.” A tal punto, los/es estudiantes graduados/es son vulnerables, sometidos a firmas tras firmas, al robo de trabajos e ideas, y se les margina. Los/es graduados/es son tanto estudiantes como trabajadores, como también parte esencial del comodín a los profesores, así tienen tiempo para investigar y escribir en vez de impartir tutorías-clases y corregir exámenes (claro, muchos no tienen este “privilegio”, quizás por eso se desconoce).

Si bien que, el profesorado tiene la universidad cargada en los hombros, quienes ponen la universidad en pie y corriendo son los estudiantes. Por esta razón, hago una serie de preguntas, ¿qué universidad es sin los estudiantes, y qué profesor es sin los estudiantes subgraduados y graduados? ¿Realmente podemos hablar de una universidad sin un nutrido grupo preparado y un flujo constante de estudiantes universitarios? La posición y contraposición del profesorado y estudiante, las relaciones entre profesores y estudiantes son meras aparentes disyuntivas, una supuesta diferencia y rango que realmente queda implicada y afectada según la mirada filosófica sobre qué es la educación. Sin estudiantes no hay universidad, como tampoco no hay profesores. De lo contrario, solo habría entes libres sofistoides, predicadores de esquina, visionarios y sabelotodo, imponiendo ideas a diestra y siniestra a un público estéril que le odia o le admira.

Ni el viejo sabio de Atenas se hacía el sabelotodo y pretendía que los/es jóvenes no jugaban papel alguno. Si fuese este el caso, la República de Platón se acabaría en el Capítulo 1 con Céfalo. El tomar una posición de sabio por encima de la juventud descarta la posibilidad de la misma esencia política, de la evolución de la polis, y la continuidad evolutiva de la base política de la sociedad. La juventud no es sabia, pero cada sabio fue joven, y cada polis se atiene a sus posibilidades futuras.

La muerte de la UPR como sistema queda evidente, no hay posibilidad de correr una universidad, que alguna vez tuvo miles de millones, con solo quinientos millones. Si bien el cierre de los recintos no implica un triunfo alguno para la lucha estudiantil, o el salvaguardar el trabajo universitario, la ceguera e indiferencia no son soluciones políticas ante la situación de la UPR. La universidad, bajo el corte presupuestario impuesto por la Junta, está en peligro de existir, y hacer un llamado a seguir los “trabajos” universitarios con normalidad se basa en ingenuidades políticas. Por otra parte, la acción política universitaria no debe ampararse en el mero cierre de los recintos. Las estrategias huelguistas tienen que evolucionar, y esto conlleva aprender del pasado para enfrentarnos a la realidad presente. La lucha universitaria, donde participen todos los/es actores universitarios, tiene que pensarse hacia lo extramural, es decir llevar la lucha a los pueblos, calles, y junto a les puertorriqueños/es que sufren las mismas políticas antidemocráticas y deshumanizantes.

Adicionalmente, la gobernación y la legislatura ahora son agentes que legitiman la Junta de Control Fiscal y el pueblo ha quedado en el segundo plano. Queda claro que nuestros/es políticos no son unos/es actores que corresponden a la democracia del pueblo sino a los dictámenes de la Junta. Pensar que a estas alturas existe algo llamado «democracia» y correspondencia política por parte de la administración colonial, es ignorar que la Junta ya totaliza y controla los cuerpos electos con todo el peso de ley congresional. Por ejemplo, recientemente la legislatura y el gobernador no asignaron fondos a LUMA, y pasaron una ley para el Retiro Digno. Ante esto, la Junta se fue por encima de los/es legisladores y gobernador, y dio los 700 millones y derogó la ley de Retiro Digno. Es decir, la estrategia de ir hacia los/es legisladores no funcionará, estos andan de brazos caídos o de brazos amarrados, sea por sus intereses económicos o por incapacidad política de las minorías legislativas.

Ante este escenario decadente, el único poder que hay en Puerto Rico es el de la acción directa, la huelga general, y el cierre de la normalidad social, política y económica. La normalidad de la vida, el ir a trabajar, el que todo corra por sí solo, hará que siga el orden del saqueo, la vulnerabilización, y el dominio de la Junta de Control Fiscal y las élites parásitas. Si se quiere parar la destrucción de la UPR, pues, los/es estudiantes deben de ir de la mano de profesores y trabajadores no docentes, más los grupos sociales que son afectados social, política, y económicamente. La organización de la lucha debe ser entre los pueblos, y la UPR puede ser el punto central para organizar los agravios del pueblo. Como estudiantes y profesores tenemos una posición de privilegio basada en el tiempo, los recursos, y espacios que nos hacen esencialmente importantes para generar las condiciones políticas contra la necrocolonia PNPPD y de la Junta. Quien niegue esto no conoce la historia de los movimientos sociales, el rol de los estudiantes y profesores en la sociedad, y cómo se generan los cambios políticos (antes que nieguen, leamos y hablemos).

Por tanto, les digo, el tiempo que se pierde negando y rechazando las luchas sociales, es el tiempo que queda en manos de los/es saqueadores y los grupos políticos que viven de nuestra miseria y la muerte de la base social posible para otro Puerto Rico. Estamos a tiempo para luchar, unirnos, buscar frentes, posicionarnos con/junto la justicia, el amor, y el coraje transformador. En esta situación no hay Sócrates que se sacrifique por la polis que valga, hace falta más Antígonas, más Betances, muchos/es Young Lords, y menos sacrificios, a la razón de una ley liberal-racista, que se impone desde un imperio en decadencia.

Con ánimos de lucha y amor a la UPR,

Luis J. Beltrán-Álvarez

Un egresado subgraduado y graduado, y candidato a doctor en Ciencias Políticas.

 

Rosario y el efecto boricua en la Serie Mundial

 

Especial para CLARIDAD

Al momento de escribir este artículo los Astros de Houston habían forzado un sexto juego al vencer a los Bravos de Atlanta, para extender la Serie Mundial al mes de noviembre. Independientemente de cuál sea el resultado, la historia de los Bravos aún llegando a la Serie Mundial sigue siendo un logro monumental pues era un equipo que jugaba para .500 (o sea que tenía la misma cantidad de victorias que derrotas) tan tarde como el 6 de agosto y ahora se encuentra a un juego de ganar el campeonato. No cabe duda que uno de los grandes protagonistas ha sido el boricua Eddie Rosario quien tras ser el Jugador Más Valioso durante la Serie Divisional, se convirtió esta semana en el boricua con mas jits en una postemporada con 23.

La exposición en Estados Unidos que ha recibido debe ayudarlo a conseguir un contrato multianual en la agencia libre ya que finalmente ha recibido el respeto que se merece como un gran jugador que no solo batea sino que tiene muchas herramientas. Durante la serie se han podido ver otras cualidades, como su brazo, su gran defensa y la velocidad que a veces pasa desapercibida. Desgraciadamente pese a tener buenas temporadas sobre todo cuando jugaba en Minnesota nuca se le había dado el respeto como una figura élite.

 Houston no se quita

La victoria de los Astros en el quinto juego demostró por qué este ha sido el mejor equipo de las Grandes Ligas los últimos cinco años. El poder remontar una ventaja de cuatro a cero para ganar ese juego quinto podría ser exactamente lo que ese equipo necesitaba para despertar de su letargo ofensivo.

El cambio en la alineación por parte del dirigente Dusty Baker pareció ser una movida crucial y el boricua Carlos Correa quien había estado en un “slump” fue cambiado al puesto numero tres en la alineación y respondió bateando tres hits con dos carreras impulsadas. Por su parte Martin “Machete” Maldonado también contribuyó con un juego grande empujando tres carreras el pasado domingo.

Ambos tendrán que seguir aportando en grande si los Astros van a completar la remontada.

De lo que no hay duda es que los nuestros siguen siendo los dueños del espectáculo en el escenario más grande del beisbol.

 

 

Corte Suprema: Poder a la sombra en Estados Unidos

 

Por Dalia González Delgado

Nueve personas pueden cambiar el curso de la Historia en Estados Unidos. Parece una exageración, pero así de poderosos son los jueces de la Corte Suprema. Aunque muchas veces dejado a un lado en los análisis, el máximo órgano judicial es un actor político clave que ha ganado protagonismo en los últimos años.

La Corte Suprema tiene la potestad para revocar leyes o acciones ejecutivas que consideren inconstitucionales. Sus miembros, seleccionados por el presidente y confirmados por el Senado, ocupan el puesto de forma vitalicia. Donald Trump tuvo la “suerte” de lograr tres nombramientos durante sus cuatro años de gobierno, con una selección que fue muy cuestionada en su momento pero que el Senado de mayoría republicana aprobó sin contratiempos.

Como resultado de eso, una súper mayoría conservadora de 6-3 podrá pronunciarse sobre asuntos tan trascendentales como la interrupción voluntaria del embarazo, el derecho a portar armas de fuego en lugares públicos, la libertad religiosa, los derechos electorales o la protección de los trabajadores frente a las empresas. Aunque la Corte Suprema siempre ha sido esencialmente conservadora, se intentaba lograr un equilibrio entre las posiciones de sus miembros. Pero la selección de Trump la ha empujado mucho más a la derecha; ese es uno de sus legados fundamentales.

Las alarmas sonaron con la ley que recientemente se aprobó en Texas para prohibir la interrupción voluntaria del embarazo más allá de las primeras seis semanas de gestación, incluso en casos de violación. La Corte Suprema se negó a bloquear esa medida, en una decisión de 5 contra 4. Aunque está anunciado que volverán a revisar el tema, el temor es que ese y otros casos similares le den la oportunidad a esa corte conservadora de revertir Roe vs. Wade, el fallo que declaró en 1973 el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo como una libertad fundamental protegida por la Constitución.

El impacto de la Corte Suprema en asuntos fundamentales para los estadounidenses tiene una larga historia. Basta poner algunos ejemplos para darnos cuenta de que la primera oración de este comentario no es una exageración. En 1857 una de sus decisiones estableció que solo los blancos eran ciudadanos y que el Congreso no tenía potestad para restringir la expansión de la esclavitud; los derechos de los estados con relación a la esclavitud eran entonces el tema central de la política nacional.

Durante la etapa del New Deal, Franklin Delano Roosevelt tuvo en la Corte Suprema un enemigo que le impidió avanzar más en su programa de reformas, pues a pesar de contar con el apoyo del Congreso algunas de las legislaciones aprobadas fueron declaradas inconstitucionales.

En el año 2000 la Corte Suprema decidió el resultado de las elecciones presidenciales,  cuando mandó a detener el conteo de votos en Florida. En el 2010, con la decisión conocida como Citizens United vs Federal Electoral Commission, abrió la puerta para la entrada de una cantidad ilimitada de dinero en las campañas electorales. Otro fallo en 2013 anuló una parte clave de la histórica Ley de Derecho al Voto de 1965, pues liberó a los estados del sur de la supervisión federal sobre sus leyes electorales. La ley del 65 había establecido esa supervisión para evitar que los estados que habían tenido leyes Jim Crow (que establecían por ejemplo la segregación en lugares públicos) utilizaran otros mecanismos para suprimir el voto negro. La Corte decidió que esa regulación era innecesaria y eso ha posibilitado nuevos mecanismos de supresión del voto en algunos estados.

El peso del ente judicial justifica las preocupaciones con su composición actual, que perdurará en el tiempo debido al carácter vitalicio de esos puestos. Los tres magistrados nombrados por Trump son jóvenes: Neil Gorsuch (54 años), Brett Kavanaugh (56 años) y Amy Coney Barrett (49 años). Un estudio del Pew Research Center encontró que los ex jueces que fueron nombrados para el tribunal cuando tenían 55 años o menos terminaron sirviendo durante un promedio de casi dos décadas.

Más de una cuarta parte de los jueces federales activos fueron nombrados por Trump. Hasta enero de este año había 816 jueces activos (ese número cambia regularmente) en los tres niveles principales del sistema judicial federal: la Corte Suprema, 13 tribunales regionales de apelaciones y los tribunales de distrito. Trump nombró al 28% de ellos en apenas un mandato.

Pero su legado no está únicamente en los números sino en la forma en la cual se están tomando las decisiones, fuera del escrutinio público. En 2015 William Baude, profesor de derecho de la Universidad de Chicago, acuñó el término “Shadow Docket” (algo así como expediente en la sombra), para describir el uso de órdenes de emergencia y decisiones sumarias de la Corte sin escuchar argumentos orales ni ofrecer explicaciones adicionales. Algunas de las sentencias más importantes en los últimos años fueron dictadas de esa forma, incluida la relacionada con la interrupción del embarazo en Texas.

Aunque Trump no inventó ese procedimiento, hasta que él llegó a la Casa Blanca solo se utilizaba de manera excepcional. Para poner las cosas en perspectiva, durante los 16 años de los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama se presentaron ocho solicitudes de Shadow Docket para decisiones de la Corte, de las cuales solo se concedieron cuatro. Sin embargo, durante el mandato de Trump se hicieron 41 solicitudes de ese tipo, de las cuales se concedieron 24, según cifras publicadas en The Guardian por Shira A. Scheindlin, ex jueza para el distrito sur de Nueva York. De acuerdo con la experta, esos casos se escuchan sin una exposición informativa completa, sin argumentos orales y culminan con una orden de una oración en lugar de las tradicionales opiniones completas. Por lo general las decisiones se toman en una semana o menos.

Algunos de los fallos emitidos mediante ese mecanismo de “expediente a la sombra” en los últimos años incluyeron temas como la prohibición de entrada a Estados Unidos de personas de países de mayoría musulmana, la prohibición para que las personas transgénero sirvieran en el Ejército, y el desvío de fondos militares para la construcción de un muro en la frontera con México. En todos esos casos las sentencias respaldaron órdenes ejecutivas de Trump.

En resumen, nueve jueces seleccionados por el presidente y que conservan su puesto de forma vitalicia, pueden tomar decisiones sin supervisión y a veces a la sombra y sin tener que dar explicaciones, sobre temas que impactan en la vida de millones de personas. Una encuesta realizada por Gallup en septiembre encontró que solo el 40% de los estadounidenses aprobaron el trabajo que estaba haciendo la Corte Suprema, la tasa más baja desde que Gallup comenzó ese tipo de sondeos en 2000, cuando la decisión Bush vs. Gore afectó las percepciones del público sobre la legitimidad de la Corte.

La súper mayoría conservadora de 6-3 tiene por delante decisiones importantes para los próximos meses. Un caso sobre la constitucionalidad de una ley de Nueva York que impone límites estrictos al porte de armas de fuego fuera de la casa; otro sobre una legislación de Mississippi que busca prohibir las interrupciones de embarazos después de las 15 semanas de gestación; una disputa sobre si Maine puede prohibir el uso de un programa de ayuda estudiantil para las escuelas que enseñan contenido religioso “sectario”.

Y aunque esos temas sociales acaparan casi toda la atención –especialmente los derechos reproductivos–, otros menos publicitados tienen también gran impacto. Casos sobre el poder corporativo, las regulaciones empresariales, el cambio climático y la supresión del voto son también parte de las discusiones en la Corte Suprema.

Esos nueve jueces son designados por el presidente con el apoyo de los senadores, quienes a su vez son elegidos en un sistema que potencia el impacto del dinero en la política y donde los funcionarios públicos muchas veces responden a los intereses corporativos que financian sus campañas. De hecho, durante los procesos de confirmación a la Corte Suprema se mueve mucho del llamado “Dark Money” (dinero oscuro).

Por ejemplo, Judicial Crisis Network (JCN), una organización que defiende el conservadurismo y tiene vínculos con Trump, se comprometió a gastar hasta 10 millones de dólares para garantizar la confirmación de Kavanaugh, la misma cantidad que gastó para ayudar a confirmar a Gorsuch en 2017. Al mismo tiempo, de acuerdo con el Center for Responsive Politics –institución que da seguimiento al uso del dinero en las elecciones– más de las tres cuartas partes de los fondos que recaudó JCN entre julio de 2017 y junio de 2018 provinieron de una contribución de 17 millones de dólares de un solo donante anónimo. Dicho en otras palabras, eso podría ser interpretado como que los puestos de la Corte Suprema pueden ser “comprados”.

Así, más que el organismo independiente que dice ser, la Corte Suprema es un poder a la sombra que responde a múltiples intereses incluidos los corporativos, con una súper mayoría conservadora actual que puede cambiar la vida de millones de personas sin dar muchas explicaciones; un actor clave si queremos entender el panorama político en Estados Unidos.

Reproducido de www.cubadebate.cu

VLAD: “La historia no es el cuento, es quien la cuenta»

Johanna Emmanuelli

Especial para En Rojo

VLAD, de Tere Marichal, se estrenó este fin de semana en el Victoria Espinosa, casi como afrenta a LUMA. Si los apagones nos causan malestar e inconvenientes en nuestra cotidianidad, imaginen lo que provocan para un equipo de teatreros que tiene un compromiso de fecha cierta con su audiencia y, el día del ensayo técnico, el apagón cancela toda posibilidad de determinar la sincronización de música, imágenes y luces. Por suerte para les mortales espectadores, les héroes que se empecinan en continuar haciendo teatro en Puerto Rico no se amedrentaron y, a pocas horas antes del estreno, se arremangaron y trabajaron aceleradamente, demostrando el profesionalismo de nuestra gente de teatro.

Tanto la autora como la obra apuntan a que fue escrita a partir de las vistas sobre los sucesos en el Cerro Maravilla, efectuadas en el Senado de Puerto Rico y transmitidas por televisión desde junio del 1983 hasta el 31 de octubre del 1984. La obra inserta aspectos conocidos de ese proceso: el peculiar modo de interrogación del Fiscal Especial Héctor Rivera Cruz, alusiones a disparos en la cima de una montaña, asesinatos. Estas acciones, sin embargo, se enmarcan en una mirada más profunda sobre la historia, o acaso más apropiadamente las historias. Las conexiones con Quíntuples, estrenada el 3 de octubre del 1984, son evidentes, no solo en la propuesta escénica —un actor personifica varios personajes—, sino en la propuesta metatextual. La escenografía nos inserta como público asistente en un circo destruido por el fuego y la desidia — imagen de la audiencia del Congreso de Asuntos de la Familia a quien se dirigen los quíntuples Morrison. Escuchar, en las voces de VLAD o de Lucrecia o de Ícaro, sus reclamos arrogantes y sus interacciones con la audiencia , los contenidos sexuales censurados, las repeticiones reflexivas de parlamentos que se desenmarañan, los juegos de palabras y las alusiones a la historia puertorriqueña silenciada, nos producen ecos que retumban con furia: el amor es una mentira, una maroma, un riesgo; el arte es una maroma sin redes; las historias son inventos e imaginaciones con palabras.

Y es precisamente esta la propuesta más contundente de VLAD. Quienes vivimos las décadas del 70 y el 80 todavía recordamos cómo la historia se nos iba desarticulando y, en su lugar, de manera sucesiva y vertiginosa, accedíamos a nuevos rumbos, nuevas acciones y nuevos personajes, en fin, a nuevas historias. Vivimos, en el ámbito público-político, una tramoya que nos demostraba cómo toda nuestra realidad era una ficción apalabrada. En palabras del director Carmelo Santana, esa es la propuesta de VLAD: la representación de la historia fingida.

El director Santana logró reducir una obra que se componía de tres monólogos extensos y darle una coherencia admirable. Pero las representaciones teatrales no suelen ser producto de una sola visión. Cuando les integrantes del equipo marchan al unísono, sus aportaciones suelen enriquecer el texto final. Sin embargo, cuando esas visiones —la autora, el director, el equipo técnico y la producción— persiguen intereses particulares, pueden provocar incoherencias que afectan la puesta en escena. Ese fue el caso del apéndice final, una especie de homenaje privado del productor y actor Joaquín Juarbe, a seres importantes en su vida.

A pesar de ser una obra escrita hace varias décadas, esta puesta en escena de VLAD es asombrosamente pertinente. A diferencia de Quíntuples, cuyos personajes femeninos y masculinos fueron interpretados por un actor y una actriz, este VLAD escenifica el debate más reciente sobre cuerpo y género, al reclamar espacios para la mujer con bigote, la bisexualidad y el homoerotismo. La traición, harto trabajada en el amor y dentro de los grupos de lucha, se enfoca ahora hacia la identidad corporal. Y en esa mirada VLAD nos demuestra que el cuerpo es también un escenario.

Minutos de Cine: DUNE

 

Especial para En Rojo

Hay algo muy refrescante de ver una película y no saber nada de la trama. La serie de libros de Dune es una con la que no estoy para nada familiarizado, pero definitivamente es una que muchas personas me han recomendado. Soy un gran fanático de géneros como la ciencia ficción/fantasía y realmente no sé cómo nunca leí algo que se me vendió como “una mezcla perfecta entre Game of Thrones y Star Wars”. Aunque en parte siento esto, me da un tipo de ventaja, ya que al no estar familiarizado con la serie no me molestaría ver cambios y menos sabiendo que Denis Villeneuve (Arrival, Sicario, Blade Runner 2049) estaría a cargo de una adaptación.

Dune es una película de ciencia ficción/aventura basada en los libros de Frank Herbert. Esta es dirigida por Denis Villeneuve y protagonizada por Timothée Chalamet, Oscar Isaac, Zendaya, Rebecca Ferguson y Jason Momoa. Esta adaptación sigue al personaje de Paul Atreides, un joven brillante y talentoso, que debe viajar al planeta más peligroso del universo para asegurar el futuro de su familia. Mientras las fuerzas malévolas estallan en un conflicto por el suministro exclusivo del planeta del recurso más preciado que existe, solo aquellos que puedan conquistar su propio miedo sobrevivirán.

Les aseguro que ésta es una película con un sin número de elementos increíbles que serán un deleite para cualquier amante de ciencia ficción. Los visuales son asombrosos y te sentirás que estás al otro lado del universo. Añádele a esto una increíble banda sonora por Hans Zimmer que logró sumergirme en muchas culturas y que amplifica la experiencia al 100%. Al igual que el antes mencionado “Game of Thrones”, Dune es un mundo que se rige por castas, familias y traición, lo cuál le da una profundidad genial mientras exploramos las diferentes culturas a través de sorprendentes actuaciones.

Dune cuenta con un elenco fenomenal y no es una sorpresa que las actuaciones estén a otro nivel. Uno de los que me sorprendió fue Jason Momoa, quien le da un nivel de humanidad increíble a la película, dándonos momentos de humor necesarios que contrastan con el tono seco del resto. También Oscar Isaac presentan una actuación de primera con sus interacciones padre/hijo con Timothée Chalamet, dándole un peso increíble a la película que no se sentía para nada forzado.

Si tuviera que hablarle de negativos, les diría que la peli se siente que te prepara para un final que nunca llega. Ahora que está confirmado que Dune 2 llegará a cines en el 2023, sabes que es sólo el comienzo, pero de cierta manera de siente como un producto incompleto. También tiene escenas que pueden sonar a pura exposición y esto no es algo que trabaje en su contra debido al género al que pertenece.

Dune es un filme magnífico. Honestamente me alegra no haber conocido mucho de los libros para ir con una mente abierta y, sin duda, la franquicia de Dune consiguió a otro fan. Una película hermosa, con una gran historia y personajes, hacen que ésta se convierta en una de mis películas favoritas del año.

Comentarios a: Marcoslopez614@gmail.com