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Galería de octubre

 

En el 1950 el Congreso de Estados Unidos impone la Ley 600, el dulce para hacernos tragar una medicina amarga, el Estado Libre Asociado. El Partido Nacionalista, bajo el liderato de Pedro Albizu Campos, organiza lo que parecía ser la única salida: Revolución. El 30 de octubre de 1950 poco más de medio centenar de hombres y mujeres entran en combate a pleno mediodía contra unos cuatromil militares de la Guardia Nacional y la Policía Colonial.

Se escuchó en el mundo un grito por la Independencia, contra el coloniaje y por la dignidad. Compartimos algunas imágenes. El olvido no es una opción.

 

Editorial Plan de Ajuste de Deuda: lo patriótico es oponerse

 

La línea editorial de la mayoría de los  medios de prensa que regularmente se alían a los grandes intereses económicos y a las políticas del Gobierno de Estados Unidos para Puerto Rico, fue desde un principio muy clara: darle un espaldarazo incondicional al Plan de Ajuste de Deuda (PAD) propuesto por la Junta de Control Fiscal  La argumentación de estos medios a favor del proceso también ha sido la misma siempre. Totalmente predecible, y  como en la máxima del cuento del Medio Pollito, meterle miedo al pueblo con que el cielo se nos caerá encima de atrevernos a  rechazar el engendro fiscal que nos obligará  a pagar miles de millones de dólares por cuarenta años para amortizar la deuda pública- legal e ilegítima-mientras se deja en la zona del lenguaje ambiguo los asuntos esenciales que garanticen un mínimo de dignidad y decoro en su diario vivir para la mayoría empobrecida de nuestro pueblo.

El liderato y la mayoría en las Cámaras Legislativas – pertenecientes a los dos partidos que se han turnado el gobierno de Puerto Rico – PNP y PPD- los cuales han sido principales responsables y facilitadores del descalabro fiscal y de la astronómica deuda pública que ahora pagamos todos- se unieron e hicieron su “show de fuerza” para distraer la opinión pública por un ratito, en lo que se aseguraban algún beneficio para sí mismos y sus colectividades, antes de plegarse a la presión y amenazas de la Junta de Control Fiscal y de la Jueza del Tribunal de Distrito de  Estados Unidos para la Quiebra de Puerto Rico- Laura Taylor Swain.

Nadie en nuestro País se sorprende de este desenlace. El servilismo de la clase política dominante en Puerto Rico ante el gobierno de Washington es la norma dentro del sistema colonial que nos domina. Por eso, un creciente sector de nuestro pueblo- valiente, consciente y decidido- se ha impuesto la tarea urgente de acabar con este sistema bipartidista servil que se deja utilizar como mampara  para esconder y justificar su propia corrupción, y los abusos del imperio estadounidense contra nuestro pueblo.

Según los expertos de los medios oficialistas, el PAD aprobado es la única y última alternativa que tiene Puerto Rico para salir de la quiebra. Sin embargo, otros expertos – tanto o más expertos que los anteriores- lo han denunciado e impugnado por ser injusto y desbalanceado como la llamada “ ley del embudo”: lo ancho y cómodo para los grandes bonistas y lo estrecho y difícil para los sectores de nuestro  pueblo más necesitados y afectados en su nivel y calidad de vida: trabajadores, maestros y servidores públicos, los estudiantes, maestros y trabajadores de la Universidad y la escuela públicas, y los ciudadanos y ciudadanas de a pie que necesitan y dependen de los servicios del gobierno central y de los municipios.

Ante la ola de críticas y protestas de las últimas semanas y días, los medios oficialistas se limitan a señalar  que el PAD  no es perfecto. Pero no van más allá y admiten que el mismo nos obliga a pagar por deuda ilegítima, que no  define ni protege los servicios esenciales, que no evita el cierre de al menos 40 municipios, ni  que condena a la UPR a un presupuesto fijo que no satisface sus necesidades, sobre todo tras los masivos recortes recientes en su presupuesto hechos por la Junta de Control Fiscal.  Peor aún, los expertos que lo cuestionan dicen que el PAD propuesto, que establece un pago anual de deuda para Puerto Rico de $3,500 millones, se cimenta en unos supuestos económicos demasiado optimistas y principalmente dependientes de desembolsos de fondos del gobierno de Estados Unidos, que no han sido entregados aún. Por ejemplo, que el dinero federal asignado a la reconstrucción, estimado en $82 mil millones, se utilice en Puerto Rico en su totalidad. Que la asignación adicional  de fondos de Medicaid se otorgue completa. Que la economía de Puerto Rico crezca en el largo plazo, y que se sostengan algunos de los recaudos de corporaciones foráneas. En fin, un pantano de arena movediza que, de fallar mínimamente, impediría que Puerto Rico cumpla con el pago de la deuda, con consecuencias nefastas

Tras la aprobación por las Cámaras Legislativas, el Gobernador Pedro Pierluisi firmó la Ley 1003 que habilita el PAD propuesto por la Junta de Control Fiscal. El Gobernador y  las  Cámaras Legislativas tuvieron  la oportunidad de crecerse y actuar con dignidad a favor de los mejores intereses de Puerto Rico. Escogieron el camino fácil de plegarse, una vez más, a las exigencias y amenazas del poder metropolitano. Seguramente, habrán de conformarse luego, cuando nuestro pueblo sienta en carne propia los efectos del PAD y les pase la factura.

Por otro lado, hay  excepciones notables  y esperanzadoras en las Cámaras Legislativas. Reconocemos y felicitamos al grupo de legisladores y legisladoras de todos los partidos, movimientos e independiente, 12 en la Cámara de Representantes y 13 en el Senado  que pusieron a Puerto Rico primero, y votaron NO a la Ley 1003, más allá  de presiones y amenazas. Lo patriótico y lo noble fue oponerse al Plan de Ajuste de Deuda y así lo hicieron.

 

Cooperativistas alertas a los cambios en el PC1003

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El movimiento cooperativo se reafirma en que se mantiene en alerta y movilizado ante los cambios al PC 1003 para que se reconozca la Ley de Prioridades Públicas fundamentales, lo que incluye la defensa y protección de las pensiones, la asignación de fondos suficientes a la Universidad de Puerto Rico (UPR), a los municipios y, por supuesto, la restitución de las reservas de capital de las cooperativas.

La incursión del movimiento cooperativo de ahorro y crédito en la discusión del PC 1003 responde a los hechos ya casi pasados por alto de que mientras la Junta de Control Fiscal (JCF) asegura el pago de una deuda de $72,200 millones a bonistas y fondos buitres, las cooperativas de Puerto Rico, que fueron presionadas por la administración de Luis Fortuño a comprar bonos del Gobierno de Puerto Rico por la suma de $1,000 200 millones no cobrarán ni un centavo del dinero prestado.

El portavoz del movimiento Cooperativistas por la Capitalización (CoopCap), Rubén Morales Rivera, expuso en entrevista que el menoscabo de esa deuda representó una pérdida para el capital de las cooperativas de $500 a $600 millones. Durante todo este periodo el movimiento cooperativo, el cual representa a 1.3 millones de socios, ha podido ir amortizando la deuda bajo la Ley 220 de 2015 y algunas cooperativas ya han podido salir de los valores, “pero al final del día es comernos en nuestras propias carnes porque ya hemos recibido el golpe del Gobierno y para subsanar ese golpe hemos privado a nuestros socios de la distribución de la ganancia, del progreso a través de dividendos y han tenido que continuar llevando a gasto el efecto de esa pérdida”.

Denunció que si bien la Junta de Control Fiscal reconoce en el plan fiscal (PF) de la Corporación para el Seguro de Depósitos de las Cooperativas (COSEC) la aportación de las cooperativas, lejos de subsanar el daño causado por el Gobierno, lo hunde y profundiza al establecer nuevos requisitos de capital que no se tenían antes, como aumentar el requisito de capital. Esto provocará que algunas cooperativas cuando se estén acercando a la amortización de su deuda no tendrán el capital impuesto por la JCF.

“Quiero enfatizar que las cooperativas estamos en una buena condición económica, no estamos diciendo lo contrario. Las cooperativas tenemos liquidez, tenemos crecimiento sostenible, buena administración, capacidad para poder conceder préstamos y estamos listas para continuar siendo una de las herramientas vitales de desarrollo económico. Lo que sucede es que realmente es un reclamo justo nuestro procurar que el Gobierno haga la subsanación y devolución del capital que tomó prestado”, declaró el presidente ejecutivo de VegaCoop.

En esta coyuntura de la aprobación del PC 1003, que permitirá la emisión de unos nuevos bonos para pagar la deuda, ni en el PAD ni en el PF había al momento de esta entrevista ningún mecanismo de política pública que subsanase la devolución del capital de las cooperativas.

Morales Rivera contó que, desde marzo, miembros del movimiento se estuvieron reuniendo con miembros del Legislativo, del Ejecutivo y hasta con Administración de Asesoría Financiera (AAF) y que luego de llegar a un acuerdo en el lenguaje a utilizar con el Senado, este fue eliminado en la Cámara. Precisó que el movimiento cooperativo no está hablando de incluir un monto de dinero en el PC 1003, sino de incluir una referencia expresa para que se busquen mecanismos de subsanación. Esto se atendería mediante un proyecto que ya fue radicado en el Senado, el PS 644.

No conforme con no pagarle a los hombres y las mujeres cooperativistas de Puerto Rico, la JCF en su PF para COSSEC pretende imponer otros cambios que van desde la gobernanza hasta los conceptos cooperativos. En el caso de la gobernanza, pretende que en la junta de directores haya representación fuera del movimiento cooperativo, que se aumente la representación gubernamental. Morales Rivera comentó que resulta interesante que el mismo COSEC y el Ejecutivo se han expresado en contra del cambio. Trajo a la atención el hecho de que todo el presupuesto de COSSEC es aportado por las cooperativas, que el Gobierno nunca ha desembolsado dinero para la corporación pública. La JCF también pretende un aumento del requisito de capital de 6 % a las cooperativas y que las acciones que por más de 70 años no se han considerado como depósitos, sino patrimonio, que son sobre las cuales se distribuyen los dividendos, si es que hay, se les dé tratamiento de depósitos, según lo hacen las “credit union”. Además, que en caso de que COSSEC tuviese que liquidar alguna cooperativa, se puedan vender sus activos fuera del sistema, como ocurre en cualquier segmento de la economía.

Morales Rivera reiteró que el grueso de las cooperativas está sano, pero reparó en que el cambio que quiere COSSEC supone que en caso de que alguna cooperativa pudiera estar confrontando dificultades se abra la puerta a que cualquier banco u otro inversionista la puedan adquirir. Hizo la observación de que el fracaso de los bancos en Puerto Rico, lo cual representó cientos de millones de dólares, se atribuyó a mala administración y otros problemas internos. Las cooperativas que pudieran estar presentando signos de debilidad, en algunos casos, ello responde a la pérdida sufrida por la compra de los bonos del Gobierno.

El portavoz de Cooperativistas por la Capitalización afirmó que a los cooperativistas del país les toca defender su patrimonio para todas las cooperativas: “Somos un ente de interconexión social para nuestro país”.

 

 

 

 

Boricuas y latinos brillan en la postemporada de béisbol de Grandes Ligas

 Especial para CLARIDAD

Cuando la llamada Serie Mundial comience esta noche, tres de los protagonistas de la misma serán boricuas. Como escribiera el compañero Javier Gorbea la semana pasada, los boricuas en general están brillando en esta postemporada de Grandes Ligas. Lo han hecho en todas las series. En los eliminados Medias Rojas de Boston, Kiké Hernández iba camino a ser el Jugador Más Valioso con un desempeño de ensueño en los primeros partidos de la serie. El manejo de Christian Vázquez detrás del plato fue magistral también. Y sin duda el liderato y la dirección del cagüeño Álex Cora fue un factor decisivo en el éxito inesperado de Boston. Aún tras su eliminación luego de perder tres juegos consecutivos con los Astros de Houston, el trabajo de las Medias Rojas y la contribución de los boricuas no pasa desapercibido.

En el lado de la Liga Nacional, los Bravos de Atlanta tuvieron su revancha después de su eliminación el año pasado por los actuales campeones Dodgers de Los Ángeles, y los eliminaron en seis encuentros. El jugador de Guayama Eddie Rosario fue electo el Jugador Más Valioso de la serie. El jugador, quien fue canjeado a los Bravos en el último día de cambios, promedió en esta serie .560, incluyendo 3 cuadrangulares, dio 14 jits, impulsó nueve carreras y anotó seis. Cuando fue nombrado Jugador Más Valioso, en la entrevista posterior envió saludos en español a su gente en Puerto Rico y Guayama.

Ahora en lo que es la serie final veremos cómo se nivelarán ambas escuadras. La poderosa ofensiva de los Astros despertó a partir de la octava entrada en el cuarto juego de la serie contra Boston en Fenway Park y nunca se detuvo. En combinación con un picheo dominante que limitó a la ofensiva de Boston que había estado super caliente a anotar solo una carrera en las últimas 26 entradas. El mismo dirigente de Boston Álex Cora resaltó en su primera entrevista después de eliminado, la hazaña del receptor de los Astros el boricua Martín “Machete” Maldonado, y alabó su manera de dirigir el cuerpo monticular, señalándolo como figura clave en la virazón de los Astros. Y el campocorto Carlos Correa también tuvo una gran serie, bateando en los momentos claves como ya nos tiene acostumbrados en las series postemporada.

Veremos cómo les va a los nuestros en esta serie. Y ya analizaremos también los cambios que puedan surgir luego, con la agencia libre de Correa, luego de la gran temporada que tuvo. ¡Mientras tanto, a disfrutar!

 

 

El binomio PNP-PPD vuelve a inclinarse

 

CLARIDAD

 

Mientras la Junta de Control Fiscal iba de la amenaza a la manipulación, pasando por el aviso del apocalipsis, buscando detener las protestas contra su acuerdo con los tenedores de la deuda, nuestra juventud más alerta estaba en la calle, con los estudiantes como vanguardia, dando un testimonio vivo de que hay futuro. Las catástrofes encadenadas durante los últimos cinco años –quiebra, huracán, emigración, terremoto y pandemia- dejaron una nota de pesimismo y hasta de fatalidad. Sin embargo, las escenas que vimos en los pasados días, con la juventud en las calles, enfrentándose a la Junta y sus aliados, anuncian esperanza. “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.

El aguijonazo que hizo vibrar las calles y cerró todos los recintos de la UPR, se veía venir y, de primera intención, parecía haber sido tomado con resignación. Con su acostumbrado secretismo, la Junta había anunciado su acuerdo “final” con los acreedores que, según ellos, pondría fin al proceso de quiebra. La negociación la hizo un grupo de extranjeros con acreedores también extranjeros, pero el pronto pago de $10 mil millones lo haremos nosotros, que también cargaremos con la nueva hipoteca a 40 años. A pesar de la dureza del acuerdo y gracias al apoyo del gobernador del PNP y del liderato legislativo del PPD, los procónsules daban por seguro que obtendrían una ratificación rápida, para “pasar la página”. La experiencia con otra porción grande de la deuda, los llamados “bonos de Cofina”, alimentaba su optimismo. Allí también asumimos una nueva hipoteca a 40 años e, igual que ahora, era necesario acción de legislativa. A pesar de las protestas, Legislatura y Gobierno, ambos bajo el PNP, aprobaron sin demora la negociación de la Junta.

Los efectos del nuevo plan de ajuste en torno a los llamados “bonos de obligación general, que representan una proporción mayor de la deuda pública, serán más onerosos que los que Puerto Rico ya asumió en Cofina. Además del enorme pago inicial, lo negociado por la Junta nos obligarían a separar una porción significativa del presupuesto anual para el pago a los bonistas previo a atender cualquier necesidad. La austeridad extrema que hemos estado enfrentando desde 2016 se prorrogaría por largos años. Instituciones ya golpeadas, como la UPR, enfrentarías recortes aún mayores. Todo esto para pagarle a fondos de inversión que adquirieron sus acreencias a precios de remate.

No es casualidad que a la vanguardia de la actual movilización ciudadana estén los estudiantes universitarios. Desde la década del 60 del pasado siglo, han sido el grupo social más solidario, y más dispuesto a la movilización y el sacrificio. A esa disposición natural, se añade lo que las medidas de austeridad impuestas por la Junta han representado para nuestro sistema universitario, cuyo presupuesto ha estado reduciéndose año tras año, mientras aumenta la carga económica de la población estudiantil.

La lucha en las calles aplacó de un día para otro la arrogancia de la Junta. Su primera reacción fue lanzar un ultimátum, dándole 24 horas a la Legislatura para ratificar su plan. Cuando esta, cercada por las protestas, no actuó, recurrieron a su medio de prensa, El Nuevo Día, que de inmediato anunció el apocalipsis. “Auguran caos económico para Puerto Rico”, rezaba la portada de ese diario del viernes 22 de octubre. Simultáneamente, los fondos buitres, por conducto de algunos “abogados analistas”, amenazaron con reiniciar pleitos para intentar cobrar su acreencia por vía judicial. Como ante esas amenazas la protesta tampoco amainó, al siguiente día el tono era distinto. Ahora la Junta decía que está dispuesta a negociar un nuevo acuerdo con los bonistas.

Pero aun con esa disposición de la Junta a volver a la mesa de negociaciones, el liderato del PNP-PPD, buscó la manera de contemporizar. Reunidos durante el fin de semana en Dorado, donde los gritos de protesta no llegaban, decidieron aprobar el plan de la Junta. El lunes siguiente, los líderes de ambos cuerpos legislativos y el gobernador Pierluisi, aceptaron como buenos sujetos coloniales los regaños de una juez de Nueva York que tiene prisa por limpiar su calendario. Todo indica que, tras algunos retoques para intentar salvar cara, el plan de la Junta será aprobado por la Legislatura y el Gobernador. Tras ese acuerdo se emitirá nueva deuda que estaremos pagando por otros 40 años.

El golpe a las finanzas públicas será grande. Sólo esperamos que esa acción de entrega sea el último golpe que el binomio PNP-PPD le asesta al país. Durante 52 años se han turnado en el poder de la colonia acumulando muchas sombras y pocas luces. Además de disponer del presupuesto anual con pobre administración y, en muchas ocasiones para beneficiar a los amigos de la casa, acumularon la enorme deuda pública. Ahora cierran el medio siglo aceptando un “plan de ajuste” de esa misma deuda con una nueva hipoteca a largo plazo.

No obstante, las protestas en las calles con el movimiento estudiantil a la vanguardia anuncian que el País ya es distinto. Hace apenas dos años, ese movimiento popular obligó a la renuncia de un gobernador. Año y medio después, el resultado electoral de noviembre de 2020 dio las primeras señales de cambio. El binomio PNP-PPD logró mantenerse del poder colonial, pero su agarre es precario. Lo que está sucediendo en el otoño de 2021 los lanzará en caída libre.