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Primera jornada sobre el cannabis y cáñamo en Puerto Rico

 

 

La División de Educación Continua y Estudios Profesionales (DECEP) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RRP), celebrará la primera jornada virtual sobre la Perspectiva legal, socioeconómica y sistemas de calidad del cannabis y cáñamo en Puerto Rico el viernes, 12 de noviembre de 2021, a partir de las 9:00 a.m.  

 El objetivo principal de la jornada es brindar educación al público general ante los temas más pertinentes relacionados a la política pública del cannabis medicinal y el cáñamo en la isla.  

 La actividad, que consta de dos partes, estará disponible en la modalidad en línea, a través de la plataforma de reuniones virtual Zoom. Las personas interesadas en completar el registro pueden hacerlo a través del enlace de Zoom Webinars, bit.ly/jornadacannabisupr.   

 La primera sesión de la jornada será la Conferencia Magistral: Perspectiva legal, socioeconómica y sistemas de calidad del cannabis y cáñamo en Puerto Rico, a las 9:00 a.m. El licenciado José A. Maes Aponte, abogado en derechos humanos; la doctora Indira Luciano Maldonado, catedrática asociada de la Facultad de Ciencias Sociales; y el doctor Edgard Resto Rodríguez, catedrático de la Facultad de Estudios Generales, dirigirán este primer panel.  

 El segundo panel Retos y oportunidades en la implantación de la política pública del cannabis y cáñamo en Puerto Rico: ¿Estamos listos para la despenalización? iniciará a la 1:00 p.m. y estará a cargo del presidente del Colegio de Agrónomos de Puerto Rico y la Oficina para el Licenciamiento e Inspección del Cáñamo (OLIC), el agrónomo Irving Rodríguez Torres; y la licenciada Arlene Questell, directora ejecutiva de la Junta Reglamentadora de Cannabis Medicinal, del Departamento de Salud de Puerto Rico.  

 A través de este estudio, sobre la legalización del cannabis medicinal y el cáñamo en Puerto Rico, los investigadores buscan establecer una herramienta de educación para la población general. De esta forma, podrán explicar las razones de la implementación en la isla de esta legislación y aclarar dudas sobre el programa. Los proponentes de la jornada esperan brindar información sobre aspectos legales, socioeconómicos y los sistemas de calidad en la isla.  

Actualmente, en Puerto Rico existe la Ley 42 del 2017, y el Reglamento 9038 para Manejar el Estudio, Desarrollo e Investigación del Cannabis para la Innovación, Normas Aplicables y Límites. Ambos, serán parte de la discusión de la jornada, como parte de los temas de educación, para que los asistentes puedan conocer de qué trata la política pública actual.   

 

Asociación de Economistas se une al rechazo al Plan de Ajuste

 

Por la Redacción

La Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR) se unió al rechazo al Plan de Ajuste de Deuda (PAD) de la Junta de Control Fiscal (JCF), por considerarlo nefasto para la sociedad puertorriqueña. La postura contra el PAD fue adoptada en su Trigésima-Séptima Asamblea Anual celebrada este 29 de octubre.

Las y los economistas advirtieron -en comunicado de Prensa- que el PAD atenta contra la estabilidad y buen funcionamiento de la economía de Puerto Rico por lo que exigieron que es necesario que se defina un Plan de Desarrollo y Crecimiento económico y social para el país, con objetivos claros y medibles. “Si este plan no es bueno para la gente, no es bueno para Puerto Rico. El plan es una forma de continuar con las medidas de austeridad, y e impacta adversamente los municipios y la Universidad de Puerto Rico. Además, no cumple con el criterio de sostenibilidad ni presenta la capacidad real de pago del gobierno” expresó la presidenta de la AEPR, la doctora Alba Brugueras Fabre.

Al igual que otros sectores que han rechazado y denunciado el PAD la Asociación reclamó que se haga una auditoría forense de la deuda a los fines de que se disminuya la cantidad que se debe pagar y que la JCF cambie el PAD.

En repudio a la corrupción ambiental la entidad profesional aprobó además otra resolución en la que se reclama la protección de los recursos naturales, la zona costanera, y las comunidades aledañas a la costa. También, se aprobó una resolución para apoyar un proyecto de reforma universitaria que ponga fin al control partidista sobre la Universidad de Puerto Rico (UPR), se garantice su autonomía académica y fiscal; se restituya la fórmula de presupuesto a la UPR, y se reviertan los aumentos de cuotas y costos de matrículas. Además una resolución en reconocimiento del trabajo y la integridad de los economistas de la Junta de Planificación, y reclamó que se brinden los recursos para mantener, actualizar, y expandir el inventario de datos económicos en Puerto Rico, los cuales son esenciales para diseñar y evaluar políticas económicas efectivas.

En la asamblea se seleccionó una nueva Junta de Directores 2021-2022 la cual quedó compuesta por José Luis Rivera Rivera como nuevo Presidente, quien es economista graduado de University of Central Florida, y se destaca como economista profesional especializado en desarrollo económico,. Rivera Rivera sustituye a la Dra. Alba Brugueras Fabre, catedrática auxiliar de la Universidad del Sagrado Corazón.

El Dr. Iyari Ríos González, profesor en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, es el Presidente Electo que asumirá el cargo de presidente en noviembre del 2022. Son también miembros de la Junta de Directores, Cynthia Silva Rivas, Dr. Héctor Tavárez-Vargas, Dr. Ricardo Fuentes-Ramírez, Edwin R. Ríos Rivera, y José Bayoán Santiago Calderón. Además, quedó constituida la Junta Editora, con Joel Viera Pedroza como presidente, y el Comité de Mujeres Economistas bajo la presidencia de la Dra. Martha Quiñones Domínguez.

“Estoy comprometido con hacer la AEPR una organización del Siglo 21, expandir colaboración con múltiples instituciones multi sectoriales, reforzar a la AEPR como feroz defensor de la profesión económica y las grandes aportaciones a la sociedad puertorriqueña, y a asegurar que la AEPR sea propulsor del desarrollo económico y parte integral de la reconstrucción de Puerto Rico,” indicó el nuevo presidente de la AEPR, Sr. Rivera Rivera.

 

 

 

 

 

 

Un asesino como mampara

 

CLARIDAD

El “caso Jensen”, con su drama, su tragedia y hasta algo de tragicomedia, se convirtió en la distracción que el gobernador Pedro Pierluisi y la Legislatura necesitaban para tratar de esconder su última genuflexión. Justamente cuando quedaba expuesta de manera diáfana su sumisión a la Junta de Control Fiscal, ratificando su acuerdo con los bonistas, la mayoría olvidaba momentáneamente la traición y fijaba los ojos en la sala de un tribunal de Fajardo donde se escenificaba el último acto de un juicio convertido en espectáculo televisivo.

Días antes del desenlace del drama judicial, la Legislatura había aprobado el proyecto de ley que permitía implementar el acuerdo para el pago de la deuda pública negociado por la JFC con los tenedores de bonos del gobierno central. La mayoría del país se opone a ese plan que privilegia el pago a los buitres por encima de las necesidades más básicas. Cuando se produjo la última votación en el Senado, cientos de personas cercaban el Capitolio. No obstante, con el discurso falso de que “salvaban las pensiones” y le aseguraban fondos a la UPR, lograron aprobar la medida por la mínima, en votación 14 a 13.

Para evitar que la Legislatura se atreviera a ir más allá, y aprobara legislación que de verdad le pusiera cortapisas a su plan, la Junta había gritado que el proyecto de ley era “inaceptable”. Todo el que ha estado en algún tipo de negociación conoce ese jueguito en el que en realidad se acepta lo propuesto, pero no se dice para evitar que se cambie. De hecho, una vez Pierluisi firmó el proyecto rodeado de sus amigos Populares, de inmediato el presidente de la Junta le quitó el “in” a la palabra y proclamó lo que todos, hasta los propios legisladores, sabíamos: que el proyecto realmente no cambia el plan y que la hipoteca que se nos impuso quedaba inalterada. Con el proyecto convertido en ley ya no era necesario mantener la apariencia de oposición. Imagino a los procónsules intercambiando mensajes celebratorios, llenos de satisfacción, y Natalie Jaresko abriendo la botella de champán que había dejado enfriando desde que los populares de la Cámara de Representantes habían emitido la primera aprobación. “Tatito” ya les había cumplido y sólo faltaba que el bocón Rivera Schatz y el callado Dalmau también se sometieran, lo que acababa de suceder.

La indignación era generalizada ante la evidente manipulación de la Junta y el acto de genuflexión de la Legislatura. Tanto era el rechazo, que aun cuando el liderado de los dos partidos colonialistas, el PNP-PPD, apoyaba la medida, y el gobernador urgía su aprobación, en el Senado se aprobó por un solo voto, el de un tránsfuga que a última hora cambió tras recibir alguna oferta. Por eso, mientras la Junta celebraba y anunciaba que ya no era necesaria la mediación que había dispuesto la juez Taylor Swain, los líderes legislativos se escondían. Entonces comenzó el último acto del drama judicial de Fajardo y todos respiraron con alivio. Ya podían salir a la calle sin que alguien los interpelara porque todos estaban ensimismados con el histrionismo que abogados y fiscales mostraban ante las cámaras.

El gobernador y el liderato legislativo no fueron los únicos respiraron con alivio cuando el drama de Fajardo se abocó hacia la escena final. La jefatura de la Rama Judicial (o el “Poder Judicial” como ahora les gusta llamarse) también debió estar aliviada porque ese proceso había dejado expuestas algunas de las insuficiencias de esa rama de gobierno. Desde hacía semanas, tal vez meses, comentaristas y columnistas venían denunciando la injustificada dilación de un caso que, a simple vista, no parecía complicado.

A todas luces no se trataba de un caso enredado, de esos donde los hechos dejan entrever alguna duda, o en los que existe alguna doctrina legal que, con independencia de la prueba, puede afectar el desenlace. En esas situaciones los procesos se alargan porque cada parte despliega toda su artillería o porque surgen procesos apelativos cuya ponderación requiere tiempo. En esta ocasión, sin embargo, la prueba disponible era contundente, desprovista de ambigüedad. El asesinato se había producido a la vista de muchos, por una sola persona, frente a una víctima totalmente indefensa. Al lo anterior se añade que el proceso se daba ante una juez, sin jurado, que de ordinario lo hace más lento.

¿Cómo es posible que un caso de esa naturaleza requiriera más de dos años para ser procesado? Alguien correrá a señalar la pandemia como causa, pero con ella sólo se podrían explicar seis o siete meses de los veinticinco. Todavía quedan dieciocho sin explicación.

Lo que el caso demuestra es la inhabilidad del sistema para enfrentar a un litigante con dinero, que puede disponer de una batería de abogados y asesores para cuestionar todo detalle y acudir en revisión de cada decisión. El caso de Fajardo fue un procedimiento penal, que se supone sea más rápido que lo civil porque envuelve derechos de acusados y víctimas. En la otra vertiente, la civil, la situación es aún más dramática, como hemos visto últimamente en el requerimiento de información que varios legisladores le hicieron a la privatizadora Luma Energy. Ya han pasado muchos meses desde que el Tribunal Superior de San Juan dictaminó la entrega de la información y, hasta la pasada semana, la empresa seguía manteniendo la Legislatura en la misma oscuridad en que nos tiene a todos. Fue al Apelativo varias veces, luego al Supremo, al Tribunal Federal y de vuelta al Superior, gastando millones de dólares del pueblo, todo para esconder información que, en su mayoría, todavía siguen escondiendo.

Esa permisividad judicial es lo que genera críticas. En el caso de Fajardo, el atraso benefició a un acusado con dinero, que disfrutó de dos años de libertad tras cometer un cruel asesinato. Sin embargo, como vimos al principio, ese imputado no fue el único beneficiado. El atraso aumentó la notoriedad del pleito, convirtiéndolo en drama, y la escena final le sirvió de escondite a quienes días antes habían traicionado el futuro de Puerto Rico.

Crucigrama: Silvia Álvarez Curbelo

Especial para En Rojo

Horizontales

1. Silvia Álvarez _____; catedrática e historiadora puertorriqueña. Miembro de la Academia de Historia de Puerto Rico. Autora de «Idilio tropical: la aventura del cine puertorriqueño», «Historias vivas: historiografía puertorriqueña contemporánea», y «Del nacionalismo al populismo».

5. Los arcos de la _____: el ’98 de los pueblos puertorriqueños; edición de Álvarez Curbelo, Mary Frances Gallart y Carmen I. Raffucci de García.

11. El _____ de las letras de Ponce; ensayo de Álvarez Curbelo. Autora además de «Puerto Rico, entre siglos, 1890-1910».

13. Elevé la bandera en el asta.

14. Símbolo químico del cobalto.

15. Del nacionalismo _____ populismo. Cultura y política en Puerto Rico; libro de Álvarez Curbelo publicado en 1993.

16. Corazón en latín.

17. Frente a La Torre: Ensayos _____ Centenario de la Universidad de Puerto Rico, 1903-2003; por Álvarez Curbelo y Carmen I. Raffucci.

19. Recé.

21. Patriarca bíblico.

22. Todavía.

23. Isla griega que en griego moderno se le llama Évia.

27. Idóneos.

29. _____ y retórica en la comunicación política; libro de Álvarez Curbelo y Luis Fernando Coss.

30. Tisana.

31. Ilusión de Francia: arquitectura y afrancesamiento _____ Puerto Rico; libro editado por Enrique Vivoni Farage y Álvarez Curbelo.

32. Historias _____: historiografía puertorriqueña contemporánea; libro de Antonio Gaztambide y Álvarez Curbelo.

35. _____ paisajes de la patria; ensayo de Álvarez Curbelo publicado en la revista Nuestra América.

36. Silvia _____ Curbelo; miembro fundador de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores. Autora de «El muro y la serpiente: inmigrantes, xenofobias y ansiedades nacionales en tiempos de Donald Trump», «Tiempos binarios: la Guerra Fría desde Puerto Rico y el Caribe», y «El perfume y la isla: la hora de la democracia en María Zambrano y Luis Muñoz Molina».

38. Idilio tropical. La aventura _____ cine puertorriqueño; libro de Álvarez Curbelo.

39. Distraído.

40. Personaje bíblico, hijo de Noé.

42. Licor antillano.

43. Lleno de presunción o vanidad infundada y ridícula.

44. Labra la tierra.

45. Juntar.

46. Cien en números romanos.

47. El centro de todo: consumo, arquitectura _____ ciudad; ensayo de Álvarez Curbelo.

48. Forma de pronombre.

49. Se atrevió.

Verticales

1. Tiempos binarios: la Guerra Fría desde Puerto Rico y el _____; publicado por M. R. Rodríguez Vázquez, Álvarez Curbelo y otros.

2. Imágenes de lo puertorriqueño en la _____ mediática estadounidense; artículo de Álvarez Curbelo.

3. Signo zodiacal.

4. Lengua provenzal.

5. Acusativo o dativo de pronombre.

6. Séptima letra del alfabeto griego.

7. El perfume y la isla: la hora de la democracia en María Zambrano y Luis Muñoz _____; artículo de Álvarez Curbelo publicado en la revista La Torre de la UPR.

8. Un país del porvenir: el afán de modernidad en Puerto _____ (Siglo XIX).; libro de Álvarez Curbelo de 2001.

9. En la mitología griega, la sangre de los dioses.

10. Perteneciente o relativo a la aviación, pl.

12. Sonríe.

17. José Antonio Torres Martinó: voz _____ varios registros; publicación de Torres Martinó, Myrna Báez y Álvarez Curbelo.

18. Vidas prestadas: el cine y _____ puertorriqueñidad; artículo de Álvarez Curbelo.

20. Símbolo químico del rubidio.

24. Utilizó.

25. Puerto Rico _____ siglos, 1890-1910; libro de Álvarez Curbelo de 1998.

26. _____ Álvarez Curbelo; autora de «Los arcos de la memoria: el ’98 de los pueblos puertorriqueños», «Ética y retórica en la comunicación política», e «Imágenes de lo puertorriqueño en la escena mediática estadounidense».

28. _____; ciudad natal de Álvarez Curbelo.

32. Natural del territorio belga que ocupa aproximadamente la parte meridional del país, fem., pl.

33. Natural de Sueca, pueblo de la provincia de Valencia, en España.

34. Conozco.

36. Venero, quiero.

37. Especie de macaco endémico al sur de India, pl.

39. Persia.

41. El _____ y la serpiente: inmigrantes, xenofobias y ansiedades nacionales en tiempos de Donald Trump; artículo de Álvarez Curbelo publicado en Transatlantic Studies Network: Revista de Estudios Internacionales.

43. Ni _____ ni fa; expresión usada para indicar que algo es indiferente.

Las perplejidades de la protesta universitaria

 

No tengo que describir en detalle los motivos de la protesta universitaria, principalmente estudiantil. La Universidad está siendo objeto de un ataque vicioso, injustificado, con la participación y anuencia, solapada pero inconfundiblemente presente, de algunos partidos políticos.

 Podría hacer un análisis completo de la situación pero lo que urge, y lo que me motiva a escribir, es la respuesta estudiantil y profesoral en esta encrucijada. Me parece que quienes estamos comprometidos con la Institución y con el futuro del País, coincidimos en la justificación de la protesta: estamos de acuerdo respecto a los fines de ésta. pero existen discrepancias significativas respecto a los medios.

La paralización de las tareas universitarias como protesta tiene su lugar. Cuando se busca una modificación muy importante en la política o las prácticas institucionales, cuando la protesta tiene metas concretas y específicas, cuando existe la posibilidad de establecer una negociación con quienes pueden cambiar aquello sobre lo que se protesta; la huelga puede ser un instrumento utilísimo. Yo he respaldado huelgas y paros en muchísimas situaciones, en y fuera de la Universidad, cuando estas condiciones se han cumplido. En la situación presente esas condiciones no se dan.

Hay dos posibles entidades a quienes se puede dirigir la protesta: la Junta de Control Fiscal (JCF) y la Legislatura de Puerto Rico. La JCF es completamente insensible a planteamientos que no vengan del alto liderato del Partido Nuevo Progresista o de la Jueza Taylor Swain. La legislatura ha demostrado tener algún poder de regateo en algunas circunstancias y alguna sensibilidad por la situación de la UPR, aunque no la suficiente.

Paro universitario 2021. Fotos por Axel

La pregunta es: ¿A qué tipo de presión responde la legislatura? Hemos tratado marchas, piquetes y reuniones muy concurridas frente al Capitolio, y hemos tenido resultados mixtos y por debajo de nuestras aspiraciones.

Propongo que el estudiantado y el profesorado de la UPR se constituya en un grupo de presión respecto a la legislatura. Esto es algo plenamente legal y protegido constitucionalmente, contrario a las huelgas estudiantiles cuya legitimidad legal está sujeta a la interpretación de los jueces.

Funcionaría de la siguiente manera:

  • Se estudia el récord legislativo y se identifica entre los miembros de Cámara y Senado, a quienes han apoyado las causas universitarias y quienes no.
  • Se estudian las ejecutorias electorales de quienes no han apoyado a la Universidad. ¿Cuál es el distrito representativo o senatorial de cada cual? ¿Con qué margen ganaron sus escaños? ¿Contra quién? ¿Qué prometieron? ¿Han cumplido sus promesas de campaña? ¿Le han dado atención a los asuntos prioritarios de quienes les eligieron? ¿Cuál es la base social de su apoyo electoral: los pobres, la clase media…? ¿De qué manera es importante la Universidad para la movilidad social presente o futura de quienes votan por esos miembros de la legislatura?
  • Hay que organizar comités de defensa de la Universidad en cada uno de los distritos en que haya legisladores que sean vulnerables: especialmente quienes estén electoralmente “en la cuerda floja”. Hay que hacerles claro que conocemos sus debilidades y que estamos organizados y dispuestos para hacer campaña en su contra si no apoyan la Universidad.
  • Hay que expandir esa red a toda la Isla y convertir la Universidad en una fuerza política respetable.

Por décadas y décadas los políticos y los politiqueros han jugado con la Universidad como quien juega fútbol europeo: no la tocan con las manos pero le dan de patadas siempre que pueden. Por décadas y décadas los universitarios hemos pensado que la Universidad es una institución académica que no se debe politizar pero los únicos que no la politizamos somos nosotros y los perjudicados somos la Institución y nosotros. Lo realista, lo responsable, lo universitario, es acabar con esa situación de indefensión política.

No hablo desde la ingenuidad. Además de profesor universitario y muchas otras cosas, he sido organizador político en comunidades en Puerto Rico y en comunidades puertorriqueñas en Estados Unidos. Sé las complejidades y dificultades de lo que propongo. Pero lo que sugiero es mucho mejor que estar cerrando recintos y poniendo en riesgo la totalidad de las tareas universitarias sabiendo o sospechando que lo que hacemos nos va a dejar en el mismo sitio habiendo perdido semanas y semestres de clase.

 No puedo cerrar este breve escrito sin mencionar la situación de los profesores en todo esto.

Comienzo por mi propia posición para que se sepa por dónde vengo.

Yo soy un intelectual puertorriqueño. No vivo en “piloto automático”. No le cedo mi bien cultivada capacidad crítica, a nadie. ¡A mí nadie me pone en huelga! Yo no entro en huelga porque los estudiantes deciden ponerse en huelga. Especialmente si en el proceso de tomar esa decisión yo no soy consultado. Nadie decide por mí los riesgos que yo voy a asumir. Yo decido mis acciones políticas con mis valores, mis solidaridades y mis intereses. De esa manera he decidido darle apoyo como estudiante y como profesor, en la UPR y fuera de ella, a una gran multiplicidad de acciones obreras y huelgarias. ¡Pero lo he decidido yo!

En este caso específico apoyo las metas que se persiguen como fines laudables pero no la huelga como un medio. Me parece, en esta ocasión, un recurso contraproducente.

 Lo que haré será lo siguiente: Voy a asistir a todas mis clases en el horario establecido. No voy a exigir asistencia. Voy a grabar en videos y a hacer disponible a la totalidad de mis estudiantes todo nuevo material para ser discutido luego: una vez terminen las actividades de paros o huelgas. Voy a estar disponible para contestar preguntas sobre cualquier material cubierto pero no voy a introducir nuevo material excepto por videos disponibles a la totalidad. Como siempre, contestaré preguntas a través de “Classroom¨.

Lamento muchísimo que una manera equivocada de aplicar el concepto de “huelga” a situaciones como ésta dé margen para críticas injustificadas, injustas y abusivas a profesores que se encuentran en una situación laboral frágil. Para éstos, apoyar el movimiento con acciones que equivalen a violaciones de contrato, sería completamente insensato.

El problema con el concepto de “huelga” en este contexto es que se identifica la situación de los estudiantes con la situación de los obreros. Esto es equivocado. Los estudiantes, como tales, no trabajan para la Universidad. La Universidad no es su patrono y los profesores no somos capataces ni supervisores de lineas de producción. La Universidad no les extrae plusvalía. Los estudiantes no son explotados. Muchos profesores, lamentablemente en mayor número cada semestre, sí lo son.

Cuando se equipara a los estudiantes, como tales, con los obreros y se piensa en la Universidad como su área de trabajo se aplican, automáticamente, a la lucha estudiantil, estratégicas y tácticas que no siempre corresponden con la situación real. Esto tiene, entre otras muchas consecuencias nocivas, el de pretender imponerle a los estudiantes las directrices y la disciplina organizativa del grupo dirigente. La realidad es que la mayoría del estudiantado no se somete a esa disciplina.

Lo que para mi es motivo de estupefacción es que algunos “líderes” en el profesorado tengan la audacia de pretender que los profesores nos sometamos acríticamente a las decisiones de los directorios estudiantiles y las adoptemos como cuestión de disciplina. En la Universidad los trabajadores somos los profesores y el personal de apoyo. Los estudiantes son aprendices. El pueblo puertorriqueño prácticamente les regala la educación superior, aún considerando los aumentos muy injustos en los costos de matrícula.

Sé que mis ideas son controversiales. Siempre ha sido así. Sinceramente deseo que se comience a revisar las estrategias y tácticas que empleamos en la defensa de la Universidad y que repensemos el papel de cada grupo en la lucha por una educación genuinamente libre y puertorriqueña.