Inicio Blog Página 1047

“Aquí esta la Revolución Cubana fiel a sus principios”

Por Miguel Díaz Canel

 Señora Presidenta:

Señor Secretario General:

Imposible estar aquí, hablar desde este podio en nombre de Cuba y no evocar momentos históricos de la Asamblea General que lo son también de nuestra memoria más entrañable: Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro Ruz y el canciller de la dignidad, Raúl Roa, por sólo citar los más trascendentes, trajeron hasta aquí, no sólo la voz de nuestro pueblo, sino la de otros pueblos latinoamericanos y caribeños, africanos, asiáticos, no alineados, con los que hemos compartido más de medio siglo de batalla por un orden internacional justo, que aún está lejos de alcanzarse.

Es absurdo, pero coherente con la irracionalidad de un mundo en el que el 0,7% más rico de la población puede apropiarse del 46% de toda la riqueza, mientras el 70% más pobre sólo accede al 2,7% de la misma; 3 mil 460 millones de seres humanos sobreviven en la pobreza; 821 millones padecen hambre; 758 millones son analfabetos y 844 millones carecen de servicios básicos de agua potable, cifras todas, por cierto, que elaboran y manejan habitualmente los organismos globales, pero que al parecer aún no alcanzan a movilizar suficientemente la conciencia de la llamada comunidad internacional.

Esas realidades señora Presidenta, no son fruto del socialismo, como el Presidente de los Estados Unidos afirmó ayer en esta sala. Son consecuencia del capitalismo, especialmente del imperialismo y el neoliberalismo; del egoísmo y la exclusión que acompaña a ese sistema, y de un paradigma económico, político, social y cultural que privilegia la acumulación de riqueza en pocas manos a costa de la explotación y miseria de las grandes mayorías.

El capitalismo afianzó el colonialismo. Con él nació el fascismo, el terrorismo y el apartheid, se extendieron las guerras y conflictos, los quebrantamientos de la soberanía y la libre determinación de los pueblos; la represión de los trabajadores, las minorías, los refugiados y migrantes. Es opuesto a la solidaridad y a la participación democrática. Los patrones de producción y consumo que le caracterizan promueven el saqueo, el militarismo, amenazan a la paz; generan violaciones de los derechos humanos y constituyen el mayor peligro para el equilibrio ecológico del planeta y la sobrevivencia de los seres humanos.

Que nadie nos engañe aduciendo que la humanidad no cuenta con recursos materiales, financieros y tecnológicos suficientes para erradicar la pobreza, el hambre, las enfermedades preveniblesy otros flagelos. Lo que no existe es la voluntad política de los países industrializados, quienes tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y recursos abundantes para resolver los problemas globales más apremiantes.

La verdad es que al mismo tiempo que se alega insuficiencia de fondos para cumplir los objetivos y metas de la Agenda 2030 o enfrentar el creciente impacto del cambio climático, en el año 2017 se derrocharon en gastos militares 1,74 billones de dólares, la cifra más alta desde el fin de la Guerra Fría.

El cambio climático es otra realidad ineludible y una cuestión de supervivencia para la especie humana, en particular para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Algunos de sus efectos son ya irreversibles. La evidencia científica indica un aumento de 1.1 grados Celsius respecto al periodo pre-industrial, y que 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado.

Sin embargo, Estados Unidos, uno de los principales contaminantes de ayer y de hoy, rechaza acompañar a la comunidad internacional en el cumplimiento del Acuerdo de París sobre cambio climático. Compromete así la vida misma de las generaciones futuras y la supervivencia de las especies, incluida la humana.

Más aún, como si no sobraran las amenazas sobre la humanidad y sus deslumbrantes creaciones, es un hecho que se perpetúa y expande el hegemonismo militar y nuclear, en detrimento de la aspiración mayoritaria de los pueblos a un desarme general y completo, ideal que Cuba comparte y, como prueba de su compromiso con este objetivo, el 31 de enero pasado, se convirtió en el quinto Estado en ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

En esta institución que nació de la voluntad humana de superar la destrucción dejada por una guerra terrible con el diálogo entre las naciones, no es posible callar el peligro que se cierne sobre todos, con la exacerbación de conflictos locales, guerras de agresión disfrazadas de “intervenciones humanitarias”, derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados “golpes suaves”, y la intervención en los asuntos internos de otros Estados, formas recurrentes de actuación de algunas potencias, con los más diversos pretextos.

La cooperación internacional para la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos es un imperativo; pero su manipulación discriminatoria y selectiva con pretensiones de dominación, viola los derechos a la paz, a la libre determinación y al desarrollo de los pueblos.

Cuba rechaza la militarización del espacio ultraterrestre y del ciberespacio, así como el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados.

El ejercicio del multilateralismo y el respeto pleno a los principios y normas del Derecho Internacional para avanzar hacia un mundo multipolar, democrático y equitativo, son requerimientos para garantizar la convivencia pacífica, preservar la paz y seguridad internacionales, y encontrar soluciones duraderas a los problemas sistémicos.

Contra esa lógica, el uso de la amenaza y de la fuerza, el unilateralismo, las presiones, represalias y sanciones, que caracterizan de modo cada vez más frecuente la conducta y la retórica del gobierno estadounidense y su uso abusivo del veto en el Consejo de Seguridad, para imponer su agenda política, plantean enormes desafíos y amenazas dentro de las propias Naciones Unidas.

¿Por qué no acabamos de concretar el prometido fortalecimiento de la Asamblea General como principal órgano de deliberación, decisión y representación? No debe retardarse ni impedirsela reforma del Consejo de Seguridad, urgida de ajustarse a los tiempos, democratizando su composición y métodos de trabajo.

Hoy venimos a reiterar lo que el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, dijo en ocasión del quincuagésimo aniversario de la ONU y que resume la más noble aspiración de la mayoría de la Humanidad. Cito:

“Queremos un mundo sin hegemonismos, sin armas nucleares, sin intervencionismos, sin racismo, sin odios nacionales ni religiosos, sin ultrajes a la soberanía de ningún país, con respeto a la independencia y a la libre determinación de los pueblos, sin modelos universales que no consideran para nada las tradiciones y la cultura de todos los componentes de la humanidad, sin crueles bloqueos que matan a hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, como bombas atómicas silenciosas”.

Han pasado ya más de 20 años de esa demanda y ninguno de aquellos males ha tenido cura, más bien han empeorado. Tenemos todo el derecho a preguntar por qué. Y el deber de insistir en la búsqueda de soluciones efectivas y justas.

Señora Presidenta:

“Nuestra América” es hoy escenario de persistentes amenazas, incompatibles con la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y Gobierno, en 2014, en ocasión de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

La actual administración estadounidense ha proclamado la vigencia de la Doctrina Monroe y en un nuevo despliegue de su política imperial en la región, ataca con especial saña a Venezuela.

En ese amenazador contexto, queremos reiterar nuestro absoluto respaldo a la Revolución Bolivariana y chavista, a la unión cívico-militar del pueblo venezolano y a su gobierno legítimo y democrático, conducido por el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros. Rechazamos los intentos de intervención y las sanciones contra Venezuela, que buscan asfixiarla económicamente y dañar a las familias venezolanas. Repudiamos los llamados a aislar a esa nación soberana que no hace daño a nadie.

Rechazamos igualmente los intentos de desestabilizar al gobierno de Nicaragua, un país de paz y donde se han conseguido notables avances sociales, económicos y de seguridad ciudadana en favor de su pueblo.

Denunciamos el encarcelamiento con fines políticos del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, y la decisión de impedir al pueblo votar y elegir a la Presidencia al líder más popular de Brasil.

Nos solidarizamos con las naciones del Caribe que solicitan legítima reparación por las horrorosas secuelas de la esclavitud así como el trato justo, especial y diferenciado que merecen.

Reafirmamos nuestro compromiso histórico con la libre determinación y la independencia del hermano pueblo de Puerto Rico.

Apoyamos el legítimo reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgia del Sur.

Reiteramos el apoyo irrestricto a una solución amplia, justa y duradera para el conflicto israelo-palestino, sobre la base de la creación de dos Estados, que permita al pueblo palestino ejercer el derecho a la libre determinación y a disponer de un Estado independiente y soberano en las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital. Rechazamos la acción unilateral de Estados Unidos de establecer su representación diplomática en la ciudad de Jerusalén, lo que agudiza aún más las tensiones en la región. Condenamos la barbarie de las fuerzas israelíes contra la población civil en Gaza.

Reafirmamos nuestra invariable solidaridad con el pueblo saharaui; y el apoyo a la búsqueda de una respuesta definitiva a la cuestión del Sahara Occidental, que le permita el ejercicio del derecho a la autodeterminación y a vivir en paz en su territorio.

Apoyamos la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la situación impuesta a Siria, sin injerencia externa y con pleno respeto a su soberanía e integridad territorial. Rechazamos cualquier intervención directa o indirecta, que se lleve a cabo sin el acuerdo de las autoridades legítimas de ese país.

La continuada expansión de la OTAN hacia las fronteras con Rusia provoca serios peligros, agravados por la imposición de sanciones arbitrarias, que rechazamos.

Demandamos el cumplimiento del denominado Acuerdo Nuclear con la República Islámica de Irán.

Damos la bienvenida al proceso de acercamiento y diálogo intercoreano, que constituye la vía para el logro de una paz duradera, la reconciliación y la estabilidad de la Península Coreana. Al propio tiempo, condenamos enérgicamente la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra la República Popular Democrática de Corea y la injerencia externa en los asuntos coreanos.

Las violaciones de las reglas del comercio internacional y las medidas punitivas contra China, también contra la Unión Europea y otros países tendrán dañinas consecuencias, en especial para los Estados en desarrollo.

Abogamos por el diálogo y la concertación, gracias a lo cual podemos informar hoy que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba ha entrado provisionalmente en vigor y constituye una buena base para desarrollar los provechosos vínculos entre las partes.

Señora Presidenta:

El gobierno de los Estados Unidos mantiene hacia Cuba una retórica agresiva y una política dirigida a subvertir el sistema político, económico, social y cultural de mi país.

Contrario a los intereses de ambos pueblos y cediendo a las presiones de sectores minoritarios, el gobierno de Estados Unidos se ha dedicado a fabricar artificialmente, con falsos pretextos, escenarios de tensión y hostilidad que a nadie benefician.

Ello contrasta con el hecho de que mantenemos relaciones diplomáticas formales y programas de cooperación mutuamente beneficiosos, en un grupo limitado de áreas.

Entre nuestros pueblos disfrutamos de vínculos históricos y culturales cada vez más cercanos, con expresiones en las artes, el deporte, las ciencias, el medio ambiente, entre otros. Las potencialidades para una relación comercial fluida son conocidas y un entendimiento genuino y respetuoso beneficiaría los intereses de toda la región.

Sin embargo, el elemento esencial y definitorio de la relación bilateral sigue siendo el bloqueo, que pretende estrangular la economía cubana, con el propósito de generar penuria y alterar el orden constitucional. Se trata de una política cruel, que castiga a las familias cubanas y a toda la Nación.

Consiste en el sistema de sanciones económicas más abarcador y prolongado que se haya aplicado jamás contra país alguno. Ha constituido y sigue siendo un obstáculo fundamental al desarrollo del país y a la realización de las aspiraciones de progreso y bienestar de varias generaciones de cubanos.

Como se ha dicho por tantos años en este mismo escenario, el bloqueo daña gravemente también, por su agresiva aplicación extraterritorial, la soberanía y los intereses de todos los países.

En nombre del pueblo cubano, agradezco a esta Asamblea General por su rechazo casi unánime al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra mi país.

Pero la actuación del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba va más lejos. Incluye programas públicos y encubiertos de grosera intromisión en nuestros asuntos internos, fin para el cual utiliza decenas de millones de dólares que son oficialmente aprobados en su presupuesto, en violación de las normas y principios sobre los que descansa esta Organización y en particular, de la soberanía de Cuba como nación independiente.

Cuba mantiene la disposición de desarrollar una relación respetuosa y civilizada con el gobierno de los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad soberana y el respeto mutuo. Esa es la voluntad del pueblo cubano y sabemos que se trata de una aspiración compartida por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y, particularmente, por los cubanos que residen en ese país.

Seguiremos reclamando sin descanso, el fin del cruel bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval norteamericana en Guantánamo y la compensación justa a nuestro pueblo por los miles de muertos y mutilados y por el daño económico y material ocasionado en tantos años de agresión.

Cuba siempre estará dispuesta a dialogar y a cooperar desde el respeto y el trato entre iguales. Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional, no negociaremos nuestros principios, ni aceptaremos condicionamientos.

A pesar del bloqueo, la hostilidad y las acciones que ejecuta Estados Unidos para imponer un cambio de régimen en Cuba, ¡aquí está la Revolución Cubana, viva y pujante, fiel a sus principios!

Señora Presidenta:

El cambio generacional en nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución. Somos la continuidad, no la ruptura. Cuba ha proseguido dando pasos para perfeccionar su modelo de desarrollo económico y social, con el objetivo de construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible. Ese es el camino que escogimos libremente.

El pueblo cubano jamás regresará al pasado oprobioso del que se liberó con los mayores sacrificios, durante 150 años de lucha por la independencia y la dignidad plena. Por decisión de la abrumadora mayoría de las cubanas y los cubanos, daremos continuidad a la obra emprendida casi 60 años atrás.

Con esa convicción, comenzamos un proceso de reforma de la Constitución, ejercicio genuinamente participativo y democrático, mediante discusión popular del proyecto que se aprobará finalmente en referendo. Tengo la convicción de que no habrá cambios en nuestros objetivos estratégicos y que el carácter irrevocable del socialismo será ratificado.

Los principios de nuestra política exterior permanecerán inalterables. Como expresara el Primer Secretario de nuestro Partido, Raúl Castro Ruz, en su intervención en ocasión del 70 Aniversario de la Organización de las Naciones Unidas, y cito: “podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminaciónylamanipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar”.

La Cuba en nombre de la cual hablo hoy es orgullosa continuadora de esa política independiente, soberana, fraternal y solidaria con los pobres de la tierra, productores de toda la riqueza del planeta, aunque el injusto orden global los castigue con la miseria, en nombre de palabras como democracia, libertad y derechos humanos, que los poderosos en la realidad han vaciado de contenido.

Ha sido emocionante hablar en la misma tribuna donde 58 años atrás Fidel expresó verdades tan poderosas que todavía nos estremecen frente a los representantes de las más de 190 naciones que, rechazando chantajes y presiones, cada año llenan la pizarra de votaciones de dignos símbolos verdes de aprobación a nuestra demanda de fin del bloqueo.

Me despido con la esperanza de que las nobles aspiraciones de la mayoría de la Humanidad terminen por realizarse antes de que nuevas generaciones vengan a ocupar este podio reclamando lo mismo que hoy reclamamos nosotros y ayer reclamaron nuestros históricos predecesores.

Reproducido de www.cubadebate.cu

Intervención del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en el debate general del 73º Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Nueva York, 26 de septiembre de 2018.

(Versión no oficial)

 

Los boricuas se dejarán sentir en octubre

 

Especial para CLARIDAD

Al momento de este escrito apenas falta una semana para el final de la temporada regular de las Grandes Ligas. En este momento seis de los diez  equipos que participarán en el clásico de otoño ya han asegurado su pase, siendo éstos los Gigantes de San Francisco, los Dodgers de Los Ángeles, los Cerveceros de Milwaukee, los Medias Blancas de Chicago, los Devils Rays de Tampa y los Astros de Houston.

La clasificación de los Astros asegura la presencia  de por lo menos dos boricuas en la postemporada en las figuras de Carlos Correa y Martín Maldonado.

Cabe destacar que de manera callada Correa ha tenido una temporada extraordinaria con promedio de .278 con 24 jonrones y 88 carreras impulsadas, además de participar en sobre 140 juegos después de haber batallado contra lesiones los últimos años que habían puesto en duda su durabilidad y la pregunta de si su cuerpo podía aguantar una temporada completa.

Por su parte Maldonado ha sido un sólido contribuidor con promedio de .276, 12 jonrones y 36 remolcadas y participando en sobre 120 juegos.

 

Se espera la llegada de Atlanta y San Luis

A menos que pase una debacle, los equipos de los Bravos de Atlanta y Cardenales de San Luis deben obtener su clasificación temprano en la semana. De ambos clasificar se añadirían Yadier Molina y Eddie Rosario a la postemporada. Ambos de esos equipos parecían estar eliminados para el Juego de Estrella pero han tenido un resurgir espectacular.

En el caso de los Bravos el cambio por Rosario parecía que pasaría desapercibido pues éste estaba lastimado cuando se produjo el cambio y no recibió de los medios la importancia que merecía. Sin embargo desde su llegada a Atlanta Rosario ha mejorado casi 40 puntos en su promedio de bateo y ha conectado seis cuadrangulares y ha impulsado 26 carreras en tan solo 28 juegos.

Mientras no es casualidad que ante el anuncio de que el contrato de Yadier Molina sería renovado por un año más, el equipo ha tenido un despertar histórico ganando sus últimos 16 partidos y prácticamente asegurando el segundo comodín.

Debe ser una semana de película en la División Este de la Americana

Los dos puestos restantes de la Liga Americana se decidirán esta semana pues la diferencia entre los Yankees de Nueva York, los Azulejos de Toronto y Los Medias Rojas de Boston es de uno a dos juegos respectivamente.

Los dirigentes boricuas Charlie Montoyo y Alex Cora son los dirigentes de dos de esos tres equipos y ambos merecen consideración para el premio de dirigente del año por el trabajo extraordinario que han realizado considerando que ni Toronto ni Boston fueron equipos contendores en la pasada temporada.

En el papel Boston parece tener el itinerario más liviano pues enfrentarán a los Nacionales de Washington y a los Orioles de Baltimore, que son dos de los peores equipos de la liga. Mientras a mitad de semana hay una super serie entre Yankees y Azulejos que podría definir quién cualifica. El juego de mayor interés para el público boricua de esa serie debe ser el juego que enfrentará José Berríos vs Gerit Cole en el que podría ser el juego más significativo del nuestro  como lanzador. Ese juego será transmitido por la telecadena ESPN el próximo miércoles.

De clasificar Boston los boricuas Kike Hernández, Christian Vázquez y Christian Arroyo  se añadirían a la postemporada, mientras que la clasificación de Toronto incluiría a Berríos.

Sin duda hay mucho a lo que estar pendiente esta última semana y cuando se cante “play ball” el próximo 5 de octubre en las postemporada. La producción de los nuestros tendrá mucho que ver con el resultado final, estaremos pendientes.

 

Otros Betances: el literato, dos relatos fantásticos y una segunda mirada

 

 

 A la memoria de Arturo Luis Dávila Toro por su pasión parisina y por viaje a Playa Rosada que nunca realizamos

 La representación historiográfica y biográfica de la existencia social de Ramón E. Betances Alacán esboza con precisión la oposición vida / historia que el vitalismo filosófico señalaba a la mirada moderna hace más de un siglo. El Betances imaginado por la clase intelectual es el de la vida pública, una figuración que, si bien suple ciertas necesidades políticas del presente desde el cual se le evoca, en el proceso de invención es despojado de una parte significativa de su humanidad. El Betances de todos los días o el de la vida privada, a pesar de las múltiples pistas que sus textos ofrecen en torno a su cotidianidad, no aparece por ninguna parte y, para algunos, resulta imposible de reconstruir. La narrativa creativa que dejó, poca en realidad, y una lectura cuidadosa de su correspondencia puede ser de utilidad para comprender ese otro Betances y sus complejidades. Lo que me propongo es dialogar con ese otro Betances a la luz de dos textos narrativos que hablan de la complejidad de su figura. Betances la persona debe estar en algún lugar detrás del artificio.

Algo que llama mi atención es el entusiasmo del autor por lo fantástico, actitud presente en ciertos ejercicios escriturales. Hay en la narrativa creativa, en la crónica periodística y en los segmentos narrativos de la correspondencia política de este escritor, una genuina necesidad de evadirse de la realidad, actitud propia del espíritu romántico. En ciertos momentos su discursividad penetra el problema de la oposición entre cotidianidad y extrañeza. La “inquietante extrañeza”, el balance entre el los familiar (Heimlich) y lo siniestro (umheimlich) ocupa una y otra vez su tiempo. Se trata de una nota común en numerosos escritores románticos que se movieron en las profundidades de los territorios de la psique. La experiencia de Betances coincidió en algunos puntos con la de Hostos narrador, periodista y memorialista.[1] Aquel procedimiento generaba una textualidad que se resistía a esclavizarse a la racionalidad de la realidad sensorial y conducía al creador a evadirse a las esferas de lo imaginario.

El Yo roto y la pasión por la extrañeza

La salida de la realidad y la apropiación de una pararealidad ansiada y consoladora fue notable en “La Virgen de Borinquen” (1859)[2], relato que detallaba el duelo por la muerte inesperada de su sobrina, protegida y prometida María del Carmen Henry Betances en el marco de Romanticismo oscuro. En aquel caso, la ruta de la fuga se alimentaba del saber de los alienistas y el imaginario de la irracionalidad y la locura. El escritor jugaba además con el recurso de la doble personalidad (doppelganger) con el fin de aclarar su lugar en medio de la aflicción que le arropaba. El personaje del doliente se liberaba de la realidad apabullante mediante el suicidio. Nada más secular y revolucionario en una cultura como la cristiana que ha condenado siempre ese pecado mayor. El suicidio no era un simple recurso literario. Betances, igual que Hostos en alguna de sus narraciones juveniles, pensó recurrir a ello según se desprende de las tensiones emocionales expuestas en su “Epistolario íntimo”, un registro de los días de duelo por la muerte de Carmelita, y una de las colecciones de correspondencia literariamente más ricas del siglo 19 puertorriqueño.

Es cierto que “La Virgen de Borinquen” recuerda dos piezas del escritor bostoniano Edgar Allan Poe (1809-1849): “The Oval Portrait” (1850) y “William Wilson” (1839)[3]. La pasión por la obra de Poe es un elemento que Betances compartió, por ejemplo, con Charles Baudelaire (1821-1867) el “poeta maldito” pensador incisivo francés quien encontraba en la obra del narrador y poeta estadounidense uno de los signos más poderosos de la llamada cultura gótica, discursividad cargada de melancolía que contenía una crítica severa a la sociedad burguesa.[4] El elemento gótico fue algo más que una técnica literaria en Betances. La descripción que elaboró Salvador Brau Asencio (1842-1912) de la experiencia mayagüezana de doliente tras la muerte de Carmelita no deja dudas al respecto: “La intensidad del dolor hizo incurrir al joven médico en extravagancias; dejóse crecer sin aliño toda la barba; caíale sobre los hombros, y envuelto en negro gabán, largo y holgado como una hopalanda, tocado con inmenso sombrero negro de cuáquero que apenas dejaba verle el semblante, pasábase días enteros en el cementerio de Mayagüez, cultivando flores en torno del sepulcro que guardaba los despojos de la mujer idolatrada”[5]. Que las notas citadas provengan de la pluma de un católico ortodoxo como Brau Asencio, quien nunca convino políticamente con Betances y satirizó sus posturas tras la invasión de 1898, no deja de llamar la atención.

El relato también podría ubicarse como parte de una tradición criolla poco investigada con la cual guarda relación temática. La misma tiene en el cuadro costumbrista de Manuel Alonso Pacheco (1822-1889) “Los sabios y los locos en mi cuarto” (1849) un antecedente de sabor más cómico que trágico.[6] El tema del loco o el alienado en Betances también adelantaba la refrescante narración “El loco de Sanjuanópolis” (1880)[7] de Alejandro Tapia y Rivera (1826-1882), una agresiva observación en torno a los dislates de la vida urbana de la capital de la colonia. La diferencia entre aquellas tres narraciones radicaba en el tono. Entre lo trágico de Betances y lo festivo de Alonso Pacheco y Tapia y Rivera, la alienación y la perturbación mental se transformaron en medio ideal para señalar las fisuras del ordenamiento moderno en el marco colonial o, en el caso de Betances, para expresar la inconformidad más cruda ante una situación que le resultaba incomprensible e inevitable. En una tradición literaria como la puertorriqueña, ausente de utopías literarias, la crítica social encontraba un medio original de expresión en aquella simbólica “nave de los locos”.

Instrucciones para evadirse de la realidad

Pero la narrativa de Betances, un intelectual poroso a las influencias de su tiempo reflejaba también el impacto de las vertientes creativas innovadoras de la última parte del siglo 19 europeo. Los veinte y tantos años vividos por el puertorriqueño en Francia en la madurez no pasaron en vano. Betances no fue ajeno al Parnasianismo (1870), el Simbolismo (1880) y el Decadentismo (1890) franceses. Todas aquellas expresiones del postromanticismo europeo representaron una reacción visceral ante los denominados valores materialistas, entiéndase deshumanizadores, y la artificialidad de la cultura capitalista burguesa que afloraba por todas partes. Dominados por la inconformidad, aquellos intelectuales se opusieron de diversos modos tanto a los excesos del Romanticismo y su subjetivismo individualista, como a los excesos de Racionalismo propio del Realismo y el Naturalismo que, entendían, podían conducir a un objetivismo obcecado y limitante. Betances, poeta y médico, estaba en una posición incómodamente privilegiada en aquel debate.

Entre la crítica política y social y el desengaño producido por el liberalismo burgués propio del capitalismo en expansión, aquellas voces disidentes mostraron un hondo recelo ante la aparente solidez de las convenciones que afirmaban la universalidad de los valores occidentales: sus agresivos textos minaban la legitimidad cultural cristiana y occidental. El discurso confirmaba los valores anticlericales y seculares que habían ido madurando, con sus altas y sus bajas, en el pensamiento antisistémico desde la histórica revolución de 1789. De otra parte, la morigeración y la templanza asociadas a la ortodoxia liberal eran barridas simbólicamente de la mano de un lenguaje capaz de la belleza y de la violencia.

Aquella actitud atrevida y experimentalista colocaba a quienes la compartían cerca de las preocupaciones de un conjunto de las ideologías antisistémicas que, identificadas como “izquierdas”, socavaban la presumida estabilidad de la sociedad liberal y del capitalismo avanzado que, en las décadas de 1880 y 1890, entraba en su fase francamente imperialista. La actitud de aquellos escritores no los hacía “izquierdistas”, pero la convergencia abría las posibilidades de cooperación entre unos y otros. La crisis de los valores occidentales se manifestaba con diafanidad en aquel periodo y Betances, al final de sus días, era parte del fenómeno. En su caso la afición a la cultura francesa no debería ser interpretada como una celebración del imperialismo francés. En Betances se trató más bien de un calculado “dejarse llevar” que le permitía insertarse en el seno de la pequeña y mediana burguesía educada de París con el fin de recabar apoyo para su proyecto antillanista.

El entusiasmo por lo fantástico y la voluntad de evadirse en Betances se expresó también de otro modo. En la crónica periodística “El Perú en París” (1891)[8] firmada como “El Antillano”, se asociaba al atractivo producido por los “paraísos artificiales” producidos por el consumo, muy popular en el mercado de la época, de derivados de la hoja de coca entre otros estimulantes. Su vasta experiencia como médico conocedor de los efectos benéficos de los fármacos debió ser una ventaja para el autor. El interés no debería extrañar a nadie. La invención del jarabe del que se derivaría la moderna Coca-Cola por un farmacéutico de nombre John Sith Pemberton (1831-1888), incluía dos ingredientes principales: los extractos de la hoja de coca y la nuez de cola o nuez de Sudán de cuya combinación se obtuvo el nombre con el cual se comercializó a partir 1892 la bebida desde Atlanta, Georgia. La cocaína y la cafeína, dos poderosos estimulantes, estaban detrás de los componentes del sirope.

Un asunto que llama mi atención y que puede servir para abrir la memoria de Betances a numerosas posibilidades interpretativas, es la relación de los médicos y los farmacéuticos con el mercado capitalista en desarrollo a fines del siglo 19. Aquellos sectores buscaban obtener beneficios del objeto que mejor conocían: el cuerpo humano. Acostumbrados a imaginar a los médicos como unos seres transparentes e impolutos dedicados a la gestión de la salud, Betances ha sido comentado como “médico de los pobres”, los investigadores han pasado por alto las inquietudes materiales que también atenazaron a aquel sector en acelerado proceso de modernización. La comercialización de la protección del cuerpo y la creación de recursos que garantizaran su vitalidad es un asunto que debería investigarse con más detenimiento desde una perspectiva puertorriqueña. El filántropo y el empresario convivieron en la clase médica sin mayores problemas. Betances fue parte, no siempre con éxito, de aquel interesante esfuerzo, discusión que en su caso ha sido omitido e incluso censurado por algunos investigadores.[9]

“El Perú en París” testimonia la participación del narrador en una bohemia extravagante. Se trataba de una actividad común de las clases medias urbanas vinculadas a lo que un investigador ha identificado como la “culturas de los cafés”[10] de la cual el “Le Procope” ha sido un emblema hasta el presente. El escenario elaborado por el escritor se transformó en el más franco retrato de aquello que la academia francesa tradicional había denominado decadentismo finisecular. Para quienes lean el relato y conozcan el perfil de Betances, así como el de Ruiz Belvis, elaborado por José Pérez Moris (1840-1881) en su Historia de la Insurrección de Lares, las convergencias de la representación resultarán numerosas.[11]

Pérez Moris identificaba a aquellas figuras con los antivalores decadentistas para los cuáles la ley y el orden de la sociedad burguesa eran un engaño. Por ello y sobre la base de testimonios de primera mano de importantes informantes de Mayagüez, San Germán, Cabo Rojo y Hormigueros, entre otros, proyectaba a los cabecillas rebeldes como dos seres pecaminosos, desordenados y displicentes que se movían a margen de la racionalidad y la sociedad decente. Las acusaciones morales eran numerosas: “audacia”, “mal carácter”, “lenguaje mordaz y atrevido”, o bien “agrio y agresivo”, un “carácter intratable y altanero” característico de personas que “no se hacen amar, pero se imponen”.

El perfil elaborado por Pérez Moris y el personaje del texto “El Perú en París”, hablan de un Betances desconocido por todos que apenas aflora en su correspondencia y su textualidad. Lo que encuentra el lector es un tipo bohemio con pocas inhibiciones pigmentado con elementos de dandismo, figuraciones que ofrecen una nueva complejidad a su extraordinaria condición de rebelde con causa. La imagen, no cabe duda, lastima la sacralidad canónica del “apóstol” mesiánico con carácter de cuáquero, inventada por un fragmento del nacionalismo romántico, ateneísta decía Albizu Campos, del siglo 20. Aquí hallamos otro Betances que, para los que valoramos la mirada secular, resulta más atractiva que la del santón impoluto.

Las pararealidades que se visitaban en “El Perú en París” tenían otra tesitura: eran generadas por los efectos alucinógenos del popular “Vin Mariani”, bebida tónica de moda que degustaban los invitados a aquella interesante “fiesta de la coca” celebrada en la casa de su creador. El “Vin Mariani” fue un producto elaborado desde 1863 por el químico y empresario ítalo francés Ángelo Mariani (1838-1914), un contertulio y amigo de la familia de Betances. La bebida, elaborada con vino de Burdeos y extracto de hojas de coca poseía, como la Coca-Cola, un componente de cocaína que, junto con el alcohol, lo convertía en un licor comparable al láudano, un analgésico compuesto de vino blanco, opio, azafrán y otras sustancias; o la absenta o ajenjo con aromas a base de artemisa, flores hinojo y anís. El láudano es un opiáceo con el que numerosos intelectuales decimonónicos enfrentaron el problema colectivo de la “crisis del siglo” o el problema individual de la melancolía, es decir, el agotamiento o la ausencia de inspiración. La evasión producida por la bebida de opio o la de coca según fuese el caso, estimulaba la creatividad en la medida en que ponía al artista en comunicación con los ansiados y retadores “paraísos artificiales” inalcanzables mediante la racionalidad. La tradición de Thomas de Quincey (1785-1859), autor de las famosas Confesiones de un comedor de opio (1821), había documentado los usos del opio y allanado el camino de la coca a mediados del siglo 19.

La cocaína había sido sintetizada de la hoja de la coca en 1859 por el farmacéutico y químico de Gotinga Albert Niemann (1834-1861), hecho que representó uno de los logros farmacológicos más importantes de su tiempo. Su aplicación comercial por Mariani en su conocida bebida embriagante era la expresión más acabada no solo del espíritu y la creatividad científica sino también de la capacidad empresarial de la clase médica. también expresaba el alma misma de la bohemia en una cultura altamente desarrollada como aquella.

En su texto, que circuló en La Revue Diplomatique del 11 de abril de 1891, Betances resumía la leyenda del origen de la coca como regalo del dios de la luz a los Incas en el lago Titij-Haca (Titicaca) en medio de una “eclipse interminable”. En el lugar de la donación se fundó Cuzco, un verdadero Dorado desde la perspectiva del autor. De inmediato elaboraba la sugerente y surrealista crónica de la “fiesta de la coca” del 4 de abril de 1891, celebrada en un recinto de la casa de Mariani. El salón estaba adornado con cuadros de Francisco Domingo Marqués (1842-1920), artista que pintó tanto a Betances como a su perro faldero Nicolás, iconos de la grandeza de los Incas e invitados vestidos con atuendos alusivos al mito de la divina coca. La fiesta descrita expresaba un poderoso sabor carnavalesco y hermosamente mundano.

La transgresión de la realidad sensorial obsedía: en el salón “todo brillaba con los destellos más dorados, desde las naranjas glaseadas, hasta la barba y los cabellos de Mariani”. Si hubiese podido mirarse desde afuera, también Betances habría estado brillando. En medio de suave frenesí del relato el autor afirma que “una hoja de coca (es) más exuberante que la hoja de la vid”. La hoja de coca no sugería otra cosa que la “rama dorada” a la que aludía en su libro de historia de la magia el antropólogo escocés James George Frazer (1854-1941). Cuando todo termina cerca del amanecer y el grupo se dispersa, Betances lamenta que no podrá asistir al centenario de la fiesta: la mortalidad asoma en el horizonte.

Se trata de un texto intrincado, lleno de alusiones a los detalles y personalidades de la época que no voy a discutir en este breve trabajo. Con posterioridad Betances, en un tono más formal, volvería sobre el tema de la coca en el interesante texto “Leyenda y ciencia”[12], artículo que dedicó al también investigador Antonio de María Gordon y Acosta (1848-1897), autor a su vez del folleto científico Medicina indígena de Cuba: su valor histórico, trabajo leído en la sesión celebrada el día 28 de octubre de 1894, publicado en La Habana por los editores Sarachaga y H. Miyares. Pero esa es una historia que compete a otro Betances, el médico, que miraré luego.

Recogiendo fragmentos dispersos

“La Virgen de Borinquen” y “El Perú en París” representan dos momentos de lo fantástico: uno en el cual el acercamiento se elabora desde el lugar del romanticismo lacrimoso cargado de tragedia; y otro desde el decadentismo pleno posicionado en las fronteras del más sano cinismo. El decadentismo, me parece necesario recordarlo, fue una de las expresiones más radicales del horror producido por las derivas del capitalismo moderno a fines del siglo 19, coincidiendo con el desarrollo del imperialismo europeo en África, la rapiña, cuando occidente imaginaba su proyecto colonial como la expresión genuina del cumplimiento de un deber civilizador impuesto por la Providencia o el Destino.

El 1898 puertorriqueño y cubano fue parte integrante de aquel fenómeno que agarrotó el imaginario occidental en las décadas previas a la Gran Guerra (1914-1918). Los decadentistas imaginaban a la civilización occidental como una sombra maltrecha del Imperio Romano decadente según lo había retratado Publio Cornelio Tácito ​(c. 55-c. 120) en De Germania, y auguraban su pronta disolución. En cierto modo, aquella intuición reproducía el argumento de Tácito y anticipa el decadentismo moderno de un Oswald Spengler (1880-1936), por ejemplo. Aquel pesimismo, sin duda, poseía numerosas convergencias con el vitalismo filosófico y el materialismo histórico práctico que se difundían en ciertos sectores del ámbito intelectual en el cual Betances se movía. Pero el puertorriqueño, atento marginalmente a aquellas tendencias, nunca se hizo acólito de ninguna de aquellas. En ello radicaba una parte fundamental de la complejidad de lo moderno en esta figura.

 

 

[1] He comentado la relación de Hostos con el cuento en Mario R. Cancel-Sepúlveda (25 de diciembre de 2017) “Eugenio María de Hostos literato: el cuento” en Lugares imaginarios: Literatura puertorriqueña

[2] Ramón E. Betances “La virgen de Borinquen” (1859/1981) en Ada Suárez Díaz. La virgen de Borinquen y Epistolario íntimo (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña): 2-11.

[3] Edgar Allan Poe (1971) Obras selectas. Tomo I (Barcelona: Nauta): 59-64, 215-241.

[4] Recomiendo la lectura de Charles Baudelaire (1995) Mi corazón al desnudo y otros papeles íntimos (Madrid: Visor).

[5] El texto proviene de Salvador Brau (31 de octubre de1943) “Vigilia de Difuntos” en Pica-Pica. Año XXXIII, núm. 1038 citado en Ada Suárez Díaz (1981) Op. Cit.: 166-167.

[6] Ver Manuel Alonso pacheco (1849) “Escena X. Los sabios y los locos en mi cuarto” en El Gíbaro (Barcelona: D. Juan Oliveras, Impresor de S.M.): 109-121

[7] Alejandro Tapia y Rivera (25 de noviembre de 2012) “El loco de Sanjuanópolis” en Lugares imaginarios: Literatura puertorriqueña

[8] Ramón Emeterio Betances (2008) Obras completas. Vol. III. Escritos literarios. Op. Cit.: 273-276.

[9] Una interesante excepción es Amado Martínez Lebrón (2015) Betances, un empresario sin dios en 80 Grados. Es poco lo que puedo añadir al respecto porque la investigación se realizó como requisito de un seminario sobre Betances que yo dictaba en aquel momento.

[10] Jacques Dugast (2003) La vida cultural en Europa entre los siglos XIX y XX. Barcelona: Paidós: 91-96.

[11] El perfil puede consultarse en Mario R. Cancel-Sepúlveda, notas (29 de marzo de 2011) “José Pérez Moris: la Insurrección de Lares” en Puerto Rico entre siglos

[12] Ramón Emeterio Betances (2008) Obras completas. Vol. I. Escritos médicos y científicos. San Juan: Puerto: 259-262.

El entorno social de los gemelos

En la calle Rufino Tamayo vivían dos hermanos gemelos idénticos que jugaban en el mismo equipo de pelota de Pequeñas Ligas en el que yo estaba apuntado. Edgardo y Armando, que se llamaba como su padre, tenían una hermana menor con la que yo me crié inicialmente en Isabela y a la que dejé de ver en la adolescencia. Los dos peloteros eran los personajes de mi temprana infancia, cuando todavía estudiaba en el Colegio laico, junto al hoy facellido Raúl Feliciano, al que llamaban Rayuyo y que se destacaba en el beisbol, aunque tenía un rasgo que llamaba la atención, que leía mucho a tan temprana edad. Tenía a su haber la comprensión cabal de una novela de René Marqués que yo nunca pude leer, La víspera del hombre, que mi ex compañera conocía como a la palma de su mano, igual que las historias de Zalacaín, el Aventurero, de Pío Baroja. A parte de esos dos libros que yo nunca pude conocer a tan tierna edad -porque eran lecturas maduras para un niño de diez años- los vecinos apenas hablaban de los que gustaban de leer. La madre de los gemelos se llamaba Noelia y como yo me crié con la hermana menor, era asiduo a visitarlos con bastante más que mucha frecuencia.

A los doce años, me empezaron a vigilar con una niñera que vino a mi casa con otra pareja de mellizas de la misma familia, aunque mayores que yo y ya casaderas. Había otra pareja de gemelos más, los que repartían el periódico en una motocicleta, y a los que por supuesto dejé de ver en la adolescencia.

El tema del gemelismo en mi obra literaria se debe al hecho de que conocí a esos niños, aunque posteriormente he visto la raíz teatral del tema y entiendo por qué es el en el teatro que mis cuentos han tenido mejor suerte. Hay dos obras que importa mencionar porque tratan del gemelismo, La Duodécima Noche de Shakespeare y La máquina de escribir de Jean Cocteau, que no conocía hasta ahora. En cambio hay una novela de Pascal Bruckner, The Divine Child, que cuenta la historia de dos gemelos fraternos en vías de venir al mundo, que me obsequió un amigo matemático, David Santos.

Con la hermana de Armando y Edgardo pasé varios veranos en Isabela, celebrando que el hijo de otro señor que también tenía un hermano gemelo idéntico, el Sr. Pascual, iba a estudiar para médico y se iba a casar con la menor de los dos hermanos Rodríguez. Damon Wilson, émulo de Poe, en su Encyclopedia of Unsolved Mysteries, vuelve sobre ese tema de los gemelos que también ocupaba a Poe en The fall of the House of Usher, según dice el escritor de ciencia ficción Ray Bradbury en un programa que hizo para la Enciclopedia Británica. Yo no recuerdo haber leído la versión que Bradbury llevó a escena para enseñar su teoría sobre ese cuento de Poe. Por supuesto, la teoría de un artista no es la teoría de un crítico literario. Siempre hay gajes del oficio en lo que un cuentista puede decir. Por último, Jean Cocteau, heredero del teatro calvinista, vuelve sobre las consabidas trapisondas del tema del gemelismo en La máquina de escribir, pero monta el tradicional asunto sobre la base de la eterna discusión protestante sobre el derecho de los dependientes de un papá. Siempre hay que acudir a ese truco para defender tal o cual idea. Es un viejo sofisma que data de tiempos de Roma y que al parecer siempre va a quedarse.

Ya nadie pasa con ficha

Dicen que la hija retardada de mi abuelo materno, Loyda Erba, no tuvo amor y que pasó por la vida como una candela o con ficha, como lo dirían otros menos generosos. Mi hermano Javier, con la misma fama de Loyda, no pudo pasar con ficha. Su sicóloga clínica, en el Instituto Cumbre de Hato Rey, tenía la firme determinación de obligarlo a vivir como todo el mundo, aunque no quisiera hacer bien sus asignaciones, ni recoger ratones con trampas si la cocina se llenaba de sabandijas, ni mucho menos arreglar una gaveta si se le zafaban los tornillos.

Recuerdo que la sicóloga me buscó en la Facultad de Humanidades, para advertirme que había notado un cambio en el estado de ánimo de mi hermano especial. Ella no podía darme una explicación razonable para ese cambio.

-Debe ser que conoció el amor y no te lo quiere decir- le sugerí.

–¿Crees que haya conocido ese sentimiento?- me preguntó. -¿Lo crees capaz de vivir esa zozobra?-

-Alguna mujer no le debe faltar- le expliqué. -No te lo va a decir porque cree que estás enamorada de él, cosa que a mí tampoco me extrañaría.

Aunque la sicóloga de mi hermano seguramente estaba enamorada, mi familia me pidió que me casara con ella, aunque tuvieron el buen sentido de vacunarme antes de conocerla y llevarla al altar. Así que en mi relación matrimonial con ella no hubo hijos.

Cuatro años después de divorciarme, la mujer empezaba a convertirse en una carga más pesada que mi hermano, que seguía, como siempre, comiendo jobos y negándose a hacer sus asignaciones.

Al parecer, había descubierto lo que yo ya le había advertido, que tenía a su mujer y no se lo quería decir. A su sicóloga la veía más bien como una posible corteja que no se le daba porque había estado casada conmigo. Viva la sicología.

El caso es que la mujer de mi hermano nunca tuvo la bondad de aclararnos cuáles eran sus intenciones con nosotros ni de aparecer en mi casa, y la que estuvo casada conmigo encontró un regalito en el dispensario de Río Piedras. Efectivamente, como la sicóloga lo quería, tuvo a bien dar a luz el retoño que la fugada compañera del personaje nos dejó. Como la firme voluntad de mi amiga era obligarlo a vivir como todos, trabajó 20 años de bagger en un supermercado para pagarle la pensión alimenticia y me parece que ahora se puede explicar el mal humor que es su marca de fábrica, de habitual alegre o simpático que era antes de ser como los demás.