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Consuelo (Las manos Andrea) de Antonio Martorell

 

 

Consuelo (Las manos de Andrea) es una obra que nace de las entrañas de la memoria. La pieza consiste en un dibujo a carbón sobre una enorme alfombra de área. En la imagen vemos el rostro y el cuerpo casi alado, de una mujer vestida de blanco con las manos sobre su vientre. Esa mujer de mirada dulce y sonrisa de ancestral sabiduría, es Consuelo, la hermana mayor de Antonio Martorell. El artista quiso rendirle homenaje póstumo con este retrato que trabajó en el año 2019, poco tiempo después que ella falleciera. En ese momento, crear fue parte de su duelo por Consuelo.

Martorell recuerda cariñosamente a Consuelo siempre encinta y no es de extrañar, pues según explica, su hermana dio a luz a 8 criaturas. Cuenta el artista que por ser su hermana mayor, también “se creía Madre mía,” recuerda embromando. El rostro de Consuelo, Martorell lo dibuja desde su subconsciente, allí donde la mente se place en revolcarse entre el presente, el pasado, entre lo posible y lo imposible. Por tanto, no utilizó fotos que se la recordaran. En ese acto sublime de recordar, Martorell la visualiza con las manos sobre el vientre; pose protectora muy común entre madres expectantes.
En el retrato, el vientre en gestación está representado por el diseño de un óvalo ya presente en la alfombra, forma que el artista aprovechó hábilmente. En ese óvalo, se posan unas manos como punto focal de la imagen. Ese óvalo, ese vientre, esas manos son alegorías de la vida y también quizá de los misterios de la muerte. Consuelo sale de la oscuridad como un espejismo o una aparición con una cualidad simbólica de santidad; ese tipo de santidad que, de alguna y varias maneras, puede ofrecer la maternidad en modo de amor y entrega incondicional.

Rebeca Noriega Costas. Foto Alina Luciano/CLARIDAD

El cuerpo, la escala y las manos no son directamente de Consuelo, son de mi prima Andrea Ruiz Costas. Esa joven mujer, hija y también hermana, a quien le arrebataran la vida 2 años después de posar para esta obra. La idea de Martorell era conseguir unas manos que representaran las manos de su hermana. El buscaba unas manos bonitas como las que recordaba de Consuelo, y a su Taller de la Playa le llevaron a Andrea. Martorell la observó, se fijó detenidamente en sus manos de proporciones ideales, de- dos largos, manos carnosas pero esbeltas, suaves como para dulces caricias al tiem- po que hábiles y de apariencia saludable. Así fue como Martorell consiguió las manos para el retrato de Consuelo y, como todos quienes conocimos a Andrea, Martorell da testimonio de su alegría de vivir, de su humor, su candidez: sus manos eran todo lo que buscaba y más.

Allí en el Taller, con Andrea de modelo, Martorell la vistió entre mantas blancas, le colocaron un almohadón en la cintura para que posara sus manos como simulando un vientre ocupado por una criatura. Andrea se lo gozó todo! Fue un simulacro de estar en un embarazo avanzado. Andrea nunca llegó a ser Madre pero sí fue una tía amorosa y encantadora. Andrea era libre, amaba con pasión, valoraba las buenas amistades y más aún a su familia. No llegó a tener hijos o hijas como Consuelo. De hecho, no era un rol que contemplara como prioridad en su vida. Por lo menos así fue, hasta que a los 35 años de edad, le arrebataran toda posibilidad.

Esas manos con las que agenció toda su vida como mujer independiente, quedaron inmortalizadas en esta obra de Antonio Martorell. Consuelo (Las manos de Andrea) es sin duda, una alabanza a sus manos—a lo Juan Antonio Corretjer—porque de ellas construiremos una nueva era en la justicia para las mujeres puertorriqueñas. La pieza empezó como duelo por Consuelo, pero ahora es también Andrea, y Andrea se ha convertido a su vez en la imagen de muchas mujeres que claman por justicia, levantan su voz y luchan por esa libertad que ven atropellada. Andrea es la imagen de una mu- jer vulnerable pero con la fuerza titánica de clamar por su integridad de frente, libre y sin miedo.

El retrato resulta entonces en una mujer multiplicada. Consuelo (Las manos de Andrea) es una multiplicación de duelos, de almas, de sombras, de luces y de espejismos que trascienden de la oscuridad a la luz y al revés, de la luz a la oscuridad. Es un viaje de memorias inquebrantables y de esperanzas futuras que se diluyen entre la vida y la muerte.
Andrea, por ti y por todas las que estamos y las que ya no están, seguiremos luchando por la transparencia en los procesos que rigen nuestro sistema de justicia, por una ed- ucación de equidad y respeto. Hay mucho por hacer y tu voz no será acallada otra vez. Tu voz resuena hoy como no se escuchó antes. Hoy tu voz tiene eco. Se multiplicó también. Gracias Andrea. Gracias Consuelo. Gracias Maestro Martorell.

**Texto leído en el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico en ocasión de la develación del cuadro Consuelo (Las manos de Andrea) de Antonio Martorell

 

Consuelo (Las Manos de Andrea)

 

 

Antonio (Toño) Martorell

 Mal de muchos, consuelo de tontos

Refranero popular

 Nos creemos que las palabras nombran las cosas. Sin embargo, en ocasiones, son las cosas las que en su devenir reinventan las palabras, le otorgan sentidos insospechados.

La palabra consuelo, por ejemplo. La primera hija de mi madre fue bautizada con el nombre de Lourdes. Aún bebé, falleció de menigintis y precipitó a la joven madre, dieciséis años, en el desconsuelo. Tras una prolongada depresión rayando en la locura, mi madre logró un segundo embarazo y bautizó a la recién nacida  con el nombre de Consuelo de Lourdes. Mi tía materna, también se llamaba Consuelo, aunque la llamaran todos Consuelito en intento fallido de disminuir su fortaleza de carácter, el empuje con que atacaba cada empresa.

Mi hermana mayor, Consuelo de Lourdes, fue madre de ocho hijos y no conforme con eso, su natural bondad maternal se extendió más allá de las cuatro paredes hogareñas y cuando sus hijos crecieron, y aún antes, se dedico con igual ahínco al cuidado de los necesitados de albergue, comida y medicinas. En todo, su esposo Willie, el doctor Guillermo García García fue su generoso y consecuente aliado.

El fallecimiento de mi hermana después de una larga dolencia de Alzheimer, me sorprendió, y como en tantas otras situaciones dolorosas, me negué a la pérdida y al duelo. No contaba con la intervención de los objetos, las superficies que revelan recónditas profundidades, la mágica intervención de circunstancias que precipitan el accidente feliz, la insólita unión de la desgracias familiar y el placer de la creación.

Una vieja y manchada alfombra que soportó por años la mesa de comedor en mi taller-residencia se evidenció de repente en todo su desgaste y mugre. Decidí entonces que era preciso tirarla a la basura, que era un desprestigio para el taller. Pero, Robin Alicea, uno de los artistas que colaboran en el taller me dijo: “No, maestro. Yo creo que debemos guardarla pues sabemos que a usted le gusta rescatar lo desechado y quién saber lo que se le ocurra hacer con ella en el futuro”. Accedí y la alfombra fue enrollada con la superficie sucia para dentro y arrimado el rollo a una pared donde permaneció dormida por varios meses.

Quizás más de un año después, la mirada que, como la de todo artista es atrevida e indiscriminada, se posó ¿por accidente? en la bella y limpia urdimbre de la hasta entonces, oculta superficie, condenada como había estado por años de cara al piso. Le pedí a Robin que la desplegara en el suelo y me enamoró su florido marco, ovalado centro y delicadas tonalidades. Fue el óvalo el detonante de la imagen al recordar que mi hermana Consuelo había tenido ocho hijos, que mi memoria de ella, aún ahora, era joven y embarazada como la había dibujado en varias ocasiones.

Toño Martorell. Fotos Alina Luciano/ CLARIDAD

Nunca es tarde si la memoria es buena. Colgamos la alfombra en la pared y comencé a desentrañar la figura de mi querida hermana que emergió poco a poco del fondo del tejido. Primero fue un una silueta luminosa, luego emergió la sombra de su cabello y llegué al esbozo del abultado vientre sobre el que adiviné las manos posadas y protectoras de la vida en gestación.

Pronto me percaté que podía, más o menos, evocar su rostro pero que me era imposible reproduje sus manos de dedos largos y finos, frágiles en su empeñada defensa de la vida por nacer. Porque al contrario de un rostro o la gestualidad de un cuerpo, las manos me son difíciles de imaginar en determinada posición. Para eso necesito un referente, preferiblemente el modelo vivo. Acudí a Pablo Padrón, otro de los compañeros artistas que hacen posible el Taller de La Playa en Ponce, solicitándole que me consiguiera alguna amiga suya, cuyas manos pudieran servirme de modelo.

Pocos días después recibimos la visita de una bella y simpática portadora de manos que evocaban las de Consuelo. La sesión de modelaje fue corta y salpicada de comentarios jocosos después de haber ataviado a la modelo con una almohada en la cintura y unas blancas gasas transparentes que la hacían lucir como una virgen renacentista. Por suerte se tomaron fotos y un breve video de la ocasión como es costumbre desde hace algún tiempo en todos los trabajos del taller, donde toda tarea es, aunque modestamente, remunerada y nos despedimos con un beso y dos sonrisas. Esa fue la primera y única vez que vi a Andrea Ruiz Costas.

Ya habíamos terminado de convertir la alfombra en cuadro, el diseño floral en retrato de mi hermano cuando Pablo que  es, entre muchas funciones, registrador del taller me preguntó cómo iba a titular la piezas, ya que todos los otros datos técnicos los tenía ingresados en la ficha de archivo. Sin pensarlo dos veces, le contesté que Consuelo, pues ese era el nombre de mi hermana y el principal motivo de pintarla era buscar consuelo en su pérdida. Pero, además, la imagen había sido rescatada de la cara oculta de la alfombra, la que estaba en contacto con el suelo, con/suelo. No sospechábamos entonces que a estas res razones se le añadiría una más, meses después cuando Pablo me contó con mirada nublada que su amiga y mi modelo había sido asesinada.

Andrea era ponceña y amiga muy cercana de mis colaboradores del taller. Con Pablo, en particular tenía una relación como si fuera de familia. Fue una semana de conversaciones asordinadas y miradas perdidas. Luego me enteré de que Andrea era prima hermana de mi querida amiga y colega de Rebeca Noriega.  La justa indignación que levantó el crimen, que añadió otro dramático feminicidio a una larga lista, tuvo el efecto benéfico de avivar la conciencia comunitaria sobre la incapacidad judicial y la indiferencia prevaleciente en torno a la vulnerabilidad de la mujer y la impunidad del hombre.

No pasó mucho tiempo hasta que visitaran mis queridas amigas periodistas conocidas en Ponce con el cariñoso apelativo de las Tías: Graciela Rodríguez Martinó y Wilda Rodríguez. Esta última, conmovida por la imagen y su historia, escribió un bello texto de amplia circulación en las redes sociales titulado Las manos de Andrea. Desde ese momento el retrato cobró otra dimensión y el título se amplió. Ahora es Consuelo (Las manos de Andrea). Días más tarde recibí la llamada de Ileana Delgado Castro de El Nuevo Día con la entrevista consecuente, fotos y video. Lo demás es historia.

El cuadro, en su origen, estaba destinado a ser presentado en mi próxima exposición titulada Entretelas en el Museo de las Américas en San Juan. Sin embargo, la amiga Puchi Platón, curadora de la muestra colectiva “Novenario: el arte del duelo” en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, al verla me la pidió y consideré que ése era su lugar. Pero antes, dos familias tenían que procesar su duelo pro vía del arte: la mía y la de Andrea.

Fueron dos domingos para recordar, en más de un modo. No son muchas las ocasiones que tenemos los artistas  de crear imágenes que trasciendan el valor estético, la función decorativa, el concepto intelectual o el intercambio comercial. Aunque la evocación de un ser querido fallecido tiene una rica tradición en el arte, no es una práctica común hoy día salvo en el caso de las figuras relevantes del ámbito político, artístico o social.

Lo que pretendí en un principio como alivio privado a mi aplazado dolor, al generar este cuadro inadvertidamente fui instrumento de consolación para dos familias, las García Martorell y Ruiz Costas. Pero también, bandera de lucha por el derecho de la mujer a la libertad y a la vida. Eso lo sé ahora aquí con ustedes. No lo sabía todavía cuando la familia de Andrea me visitó y frente al cuadro, pude contarles algo de lo que hoy les trato de comunicar. Participar de la emoción de ese domingo familiar y del siguiente domingo con mi cuñado viudo y mis sobrinas huérfanas es uno de los mayores premios que el arte me ha proporcionado.

Pude reflexionar entonces sobre las dos mujeres que se unen en esta imagen. Mi hermana Consuelo, madre de ocho hijos, fallecida a una avanzada edad luego de una larga enfermedad rodeada de sus eres queridos. Andrea, mi modelo de tan solo una hora, joven, bella e inteligente con un porvenir de horizonte lejano, brutalmente asesinada en soledad.

¿No es acaso el arte un oficio de creación, re-creación y llamado al cambio generativo, a transformar el mal en bien, la muerte en vida, el vasallaje en libertad?

El hecho de que la primera muestra en público de este Consuelo guiado por las manos de Andrea sea en este Colegio que aboga por nuestros derechos es significativo de que, si el arte muestra la evidencia del crimen y la necesidad de justicia, nos toca a todos, togados o no, el defender la vida, sobre todo, de los más vulnerables. Y esos siguen siendo las mujeres, muy a nuestro pesar, en esta isla, frustrado proyecto de país.

Nací en el seno de una sociedad donde ser hombre es un inmerecido y, con frecuencia, alarmante, abusivo y cruel privilegio. Después de una larga vida disfrutando de este involuntario beneficio, quisiera tener la dicha de morir libre de esa injusticia.

Presentación del cuadro en el Colegio de Abogados el 19 de septiembre de 2021. Taller de La Playa, Ponce, Puerto Rico

 

 

 

Filiberto Ojeda vivo en cada historia de resistencia

Nacido en Naguabo en 1933, el último guerrillero, Filiberto Ojeda Ríos, dirigió desde el clandestinaje a un grupo de revolucionarios que en orquestación contra el coloniaje interpretaron, entre otras obras, Pitirre 1, Base Muñíz y Wells Fargo. En varias ocasiones, durante su vida marcada por una intensa persecución de las autoridades, practicó con una trompeta de juguete algunas notas que le recordarían sus años en la Sonora Ponceña.

Cuando se lo llevan arrestado, 1985./ Fotos Archivo CLARIDAD/Willín Rodríguez
Dejó el grillete en las oficinas de CLARIDAD y el Partido Socialista Puertorriqueño. Fotos Archivo CLARIDAD.1990
Parte de sus compañeros y compañeras. De izq. a derecha Luis Colón Osorio, Filiberto Orlando González Claudio, Ivonne Meléndez Juan (Papo) Segarra y Lucy Berríos. Foto Archivo CLARIDAD
A la salida del juicio celebrado en Puerto Rico. Foto Archivo CLARIDAD
Entrevista de Filiberto en la cárcel. Foto Archivo CLARIDAD
Entrevista en CLARIDAD. Foto archivo CLARIDAD/ Francesca Von Rabenau

Filiberto murió como vivió. Combatiendo. Era el 23 de septiembre de 2005. Tenía 72 años y los EEUU necesitaron más de un centenar de agentes para asesinarlo.

Siempre vivo en cada historia de resistencia, lo recordamos.

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Será Otra Cosa: Archivo Santaliz: estrategias pa bregar con el archivo

Fotos:

 

Especial para En Rojo

En estas semanas se presenta por primera vez en San Juan la más reciente obra de Kairiana Núñez Santaliz, una de las mayores potencias actorales de mi generación (no lo digo yo, lo dicen muches), y autodenominada deportista escénica. Archivo Santaliz, que estrenó en abril de 2021 en Taller Libertá en Mayagüez y ahora llega a San Juan por vía de El Hangar en Santurce, es una pieza unipersonal en la que Kairiana asume el rol de la heredera de un legado familiar y nacional; el archivo de su tío, el prolífico dramaturgo y director teatral Pedrito Santaliz, fundador de El Nuevo Teatro Pobre de América. La artista, que aquí funge de actriz, escritora, directora, productora y mucho más que ha quedado fuera de los créditos, usa su propio bagaje vivencial y teatral para proponer mil formas de bregar con la enorme responsabilidad que implica esa herencia. El resultado es un sacudón emocional y sensorial en estos tiempos de distanciamiento, donde estamos más susceptibles que nunca a la experiencia catártica de un evento teatral presencial.

Yo también heredé hace unos años el legado de mi padre, que incluía cajas con documentos, libros, y encomiendas de proyectos futuros. En los últimos años he frecuentado velorios más que nunca, y he abrazado con actitud de veterana a otras hijas e hijos que comienzan a procesar las muertes de sus padres. Hablamos de las cajas y los proyectos pendientes, de los deseos de honrarles, y las condiciones de los archivos en la isla. Hacemos planes para publicar libros o websites y frecuentemente se dilatan cuando esas tareas se mezclan emocionalmente con todo el torbellino que representa el duelo.

Interrumpo este texto para hablar de mí porque siendo también heredera y artista ha sido liberador participar de Archivo Santaliz. Kairiana carga su herencia con soltura, una actitud refrescante para cualquiera que se sienta agobiada por las tareas incumplidas, los documentos sin escanear y el acecho del olvido. Cuenta ella en la pieza que lleva años cargando con las cajas de su tío, escarbando e imaginando posibilidades durante el lleva y trae de mudanzas, desamores, viajes, estudios y estos tiempos desastrosos que nos ha tocado vivir. “¡Qué tremendo mandato! ¡Qué obligación subterránea y a menudo inconsciente! Qué trampa del destino” dice en tono dramático citando a Rosa Montero. Sin embargo, Kairi parece haber descifrado múltiples rutas de escape de esa trampa, y se presentan a lo largo de la obra como un arsenal para que otras podamos bregar también con lo que nos toca.

“Cuando una hereda un archivo siempre habrá un déficit de algo. Siempre faltará una parte” dice en otro momento. Así como en Puerto Rico hablamos de lagunas para referirnos a las ausencias en la memoria, recientemente aprendí que en la República Dominicana usan la palabra bache. Es una coincidencia bonita, pues en el teatro se habla de baches para referirse a momentos imprevistos causados por error, donde sólo queda improvisar para rellenar y distraer a la audiencia. Así mismo responde Kairi, sin miedo a intervenir o a pasar las historias de su tío por su propio cuerpo y el filtro de sus experiencias.

En una isla en quiebra donde la cultura no existe sin autogestión, meterle mano al archivo familiar usando su propia vida y traumas como material es el mayor ejemplo de hacer con lo que hay disponible. La sintonía entre el teatro pobre de Pedrito y el de Kairiana no termina ahí y no es una mera decisión estética, como ella misma explica, sino un reconocimiento del contexto de Puerto Rico y un posicionamiento político hacia las maneras de producir arte aquí. En este archivo no hay cajas libres de ácido ni control de humedad. En vez, el escenario está lleno de tupperwares de plástico; cajas de dudosa efectividad contra el hongo pero accesibles a cualquiera que quiera conservar comida en la nevera.

La pieza comienza con la lectura de dos cartas de Pedrito al Banco Popular de Puerto Rico escritas en 1998, en las que detalla su situación económica y advierte que no estará cumpliendo con los pagos de su préstamo porque la UPR no le ha renovado contrato y necesita darse un merecido viaje. Kairiana responde con la lectura de una tercera carta al banco, escrita por sus padres en 2015, explicándole a Richard Carrión por qué no pudieron continuar pagando su hipoteca luego de retirarse del Departamento de Educación de Puerto Rico. La lectura de estos textos no-teatrales genera una intimidad inmediata y establece el tono de la pieza; quedamos ablandadas, tiernitas, en un espacio confuso entre ganas de reír y ganas de llorar. Más adelante, escuchamos un par de cartas de amor del amante de Pedrito desde la Cárcel de Las Cucharas en Ponce, y Kairi nos cuenta de sus propios amores frustrados y logrados en tiempos de crisis. Asume la tarea de la archivista como una no sólo de clasificar sino de conectar, cuestionar y compartir, desde un lugar tan vulnerable como lo han sido estos documentos a la merced del clima.

Recientemente, en una entrevista con Laura Moscoso para el periódico feminista Todas, Kairiana le narró: “Este fue el primer trabajo: hurgar en el archivo papel por papel, documento por documento; maravillarme, descartar, inventar un sistema para clasificar”. En lugares vaciados de memoria, con archivos debilitados por el desinterés y la humedad, todas tenemos la posibilidad de asumir un rol generando mecanismos para el recuerdo y documentando por diversos medios nuestras propias realidades y encuentros. La protagonista se sincera con la audiencia usando el archivo de su tío como punto de partida y retorno, pero marcando decididamente sus propios rumbos. Su talento por la reescritura y la adaptación de textos se lo adjudica a los días en que su papá le hacía las asignaciones de historia y ella trabajaba los textos hasta que parecieran suyos. En este caso, no sólo Kairiana encarna a Pedrito sino que hace su propio relato al momento de contar los de él y no tiene miedo de irse por todas las tangentes, sin freno, hacia lo desconocido. Todo es posible material histórico, todo es posible material teatral.

Archivo Santaliz no es sólo una pieza de teatro contundente sino un archivo de relaciones y vínculos, un proyecto que da continuidad y espacio de colaboración a varias vidas marcadas por el teatro pobre y callejero. Tengo la gran fortuna de conocer a Kairiana desde hace más de 20 años, cuando éramos adolescentes tomando talleres de teatro con Maritza Pérez y participando en comparsas en marchas por Vieques y la libertad de los presos políticos. Ahí también conocí a Pelé Sánchez Tormes, que funge como asistente de dirección y producción de Archivo Santaliz, además de operar el circuito cerrado, y a Marién Vélez, encargada del diseño de luces de la pieza. Las tres colaboraron también en el diseño del espacio, que marca una poesía escénica económica y puntual. Cuando las cuatro éramos parte del grupo de teatro Jóvenes del ’98, viajamos por la isla presentándonos en plazas, centros culturales, campamentos de verano y canchas de baloncesto, entre muchos otros espacios. Nuestra pieza Hostos Hoy se adaptaba a cualquier lugar con tal de colocar un par de pelucas y sombreros a los lados de lo que denominábamos escenario. El país aún no estaba en quiebra y ninguna de nosotras imaginaba lo que sería este presente impresentable, pero ya habíamos asumido la vocación de resolver, de necesitar poco para crear las condiciones propicias para expresarnos.

El año pasado, Kairiana, Pelé y yo aprovechamos el PUA y vivimos unos meses juntos dedicándonos a nuestros proyectos en Cabo Rojo. El desempleo pandémico nos sirvió para producir una obra teatral y una película, y para que Pelé regresara a Puerto Rico después de años en Nueva York. Como bien explica Kairiana en Archivo Santaliz: “Nuestra fortuna política siempre ha sido tan desventurada y tan precaria, verdad. Y yo defiendo la precariedad, en tanto y en cuanto yo la decida”.

Centenario de Cintio Vitier Bolaños el 25 de septiembre de 2021: Su presencia en las colecciones filatélicas de puertorriqueños bajo el tema Cuba.

 

Publicaciones en Puerto Rico

Silvia María Alberti Cayro

Especial para En Rojo

 

Cintio Vitier

Rindiendo tributo al homenajeado, Cintio Vitier Bolaños, ofrecemos el artículo correspondiente en el Diccionario de la Literatura Cubana, intentando ofrecer una visión panorámica de su quehacer, específicamente en cuanto a la bibliografía activa que recoge su producción hasta la fecha de edición del Diccionario. Son mencionadas distinciones conferidas en fechas posteriores

VITIER, Cintio (Cayo Hueso, Estados Unidos, 25.9.1921). Es hijo del educador Medardo Vitier. Inició sus estudios en el colegio «Froebel», fundado por su padre en Matanzas. En 1935 se trasladó a La Habana. Estudió en el colegio La Luz, donde conoció al poeta Eliseo Diego. Se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de La Habana. Editó los cuadernos Clavileño (1942-1943). Se graduó de Doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana en 1947, pero nunca ha ejercido la carrera. Durante sus años de estudiante hizo amistad con Lezama Lima y con Fina García Marruz, con la que contrajo matrimonio en 1947. Formó parte del Grupo Orígenes junto con Lezama Lima -su figura central-, Eliseo Diego y otros poetas. Entre 1947 y 1961 ejerció como profesor de francés en la Escuela Normal para Maestros de La Habana. Ha ofrecido conferencias en diversas instituciones culturales, como el Ateneo de La Habana, el Círculo de Amigos de la Cultura Francesa, el Lyceum, las universidades de La Habana, Las Villas y Oriente. En la Universidad Central de Las Villas fue profesor de literatura cubana e hispanoamericana y director de su Departamento de Estudios Hispánicos (1959-1960). En 1959 dirigió la Nueva Revista Cubana. En la Biblioteca Nacional, donde trabaja como investigador literario, ha sido director de la Revista de la Biblioteca Nacional «José Martí» (1962), del Anuario Martiano (1968-1972) y de la Sala Martí (1968-1973). Participó en el Coloquio Internacional José Martí, celebrado en la Universidad de Burdeos en 1972. Ha viajado además a Estados Unidos, Italia -como participante en el congreso Terzo Mondo e Comunitá Mondiale (Génova, 1965)-, España, México, Unión Soviética y Checoslovaquia. A todo lo largo de su trayectoria intelectual ha colaborado en numerosas publicaciones periódicas: Espuela de Plata, Poeta, Orígenes -revista del grupo del mismo nombre, en la que colaboró asiduamente y dio a conocer sus traducciones-, Lyceum, Revista Cubana, Boletín de la Academia Cubana de la Lengua, Prometeo, El Mundo, Diario de la Marina, Grafos, Luz, Magazine Social, Mensajes, Cuadernos de la Universidad del Aire, Islas, Cuba en la UNESCO, Lunes de Revolución, Casa de las Américas, Unión, La Gaceta de Cuba, Bohemia, Signos, Taller Literario, Santiago, todas cubanas. Ha colaborado además en las publicaciones extranjeras Cuadrante, Cuadernos Americanos, Revista Mexicana de Literatura, Asomante, Sin Nombre, Diálogos, Cuadernos Hispanoamericanos, Europe, Courrier du Centre International d’Etudes Poétiques, Journal des Poètes, Odissey Review. Es autor de las antologías Diez poetas cubanos. 1937-1947 (La Habana, Orígenes, 1948), Cincuenta años de poesía cubana. 1902-1952 (La Habana, Ministerio de Educación. Dirección de Cultura, 1952), Las mejores poesías cubanas (Lima, Organización Continental de los Festivales del Libro, 1959), Los grandes románticos cubanos (La Habana, Organización Continental de los Festivales del Libro, 1960) -reeditada con el título Los poetas románticos cubanos (La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1962)-, La crítica literaria y estética en el siglo XIX cubano (La Habana, Biblioteca Nacional «José Martí». Depto. Colección Cubana, 1968-1974. 3 t.), José Martí. Antologia di testi e antologia critica a cura e con una introduzione di […] (Roma, Edizioni di Ideologie, 1974). Editó y prologó la Obra poética de Emilio Ballagas (La Habana, 1955), Espejo de paciencia (La Habana, Universidad Central de Las Villas. Depto. de Estudios Hispánicos, 1960 y La Habana, Publicaciones de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, 1962, ésta en facsímil), de Silvestre de Balboa, y el Epistolario (La Habana, Academia de Ciencias. Instituto de Literatura y Lingüística, 1966. 2 t.), de Juana Borrero. Prologó el cuento de Tristán de Jesús Medina, Mozart ensayando su réquiem (La Habana, Biblioteca Nacional «José Martí». Depto. Colección Cubana, 1964), y la antología de Jean Lamore, José Martí. La guerre de Cuba et le destin de l’Amérique Latine (París, Aubier Montaigne, 1973). Es autor de diversos ensayos sobre Martí, recogidos en Estudios críticos (La Habana, 1964), donde se incluyen también trabajos de Fina García Marruz, y en Temas martianos (La Habana, 1969), también en colaboración con su esposa. Ha traducido a Paul Valéry («Primer fragmento de Narciso»), Stéphane Mallarmé («Un golpe de dados»), Paul Claudel (El canje y poemas), Arthur Rimbaud (Iluminaciones, publicado en Ebro en 1961 con un ensayo introductorio). Una parte importante de su obra poética fue antologada en De la poesía cubana contemporánea (Regino E. Boti, José Manuel Poveda, Emilio Ballagas, Cintio Vitier, Eliseo Diego) (Moscú. Progreso, 1972), traducida al ruso por Pavel Grushkó. También ha sido traducido al inglés, francés, italiano, alemán. Su bibliografía activa es Poemas (1937-1938), con una carta de José María Chacón y Calvo y un juicio de Juan Ramón Jiménez (facsímile). La Habana, Úcar, García, 1938. Sedienta cita. Poemas. La Habana, Úcar, García, 1943. Experiencia de la poesía. Notas. La Habana, Úcar, García, 1944. De mi provincia. Poemas. La Habana, Eds. Orígenes, l945. Extrañeza de estar. Poemas, 1944. La Habana, Úcar, García, 1945. Capricho y homenaje. 1946. La Habana, Úcar, García, 1947. El hogar y el olvido: 1946-49. La Habana, Eds. Orígenes, 1949. Sustancia. La Habana, Úcar, García, 1950. Conjeturas. La Habana, Úcar, García, 1951. Vísperas. 1938-1953. La Habana, Eds. Orígenes, 1953. Canto llano (1954-1955). La Habana, Eds. Orígenes, 1956. Una tesis sobre el lenguaje poético. México, D. F., Universidad Nacional Autónoma. Dirección Central de Difusión Cultural, 1956. La luz del imposible. La Habana, Úcar, García, 1957. La voz de Gabriela Mistral. Santa Clara, Universidad Central de Las Villas, 1957. Lo cubano en la poesía. Santa Clara, Universidad Central de Las Villas. Depto. de Relaciones Culturales, 1958; La Habana, Instituto del Libro, 1970. Escrito y cantado (1954-1959). La Habana, Úcar, García, 1959. Poética. La Habana, Imp. Nacional, 1961; Madrid, J. Jiménez-Arnau, 1973 (Colección Aguanibay de poesía, 4). Testimonios [Poesías]. Separata de Papeles de San Armadans. Madrid, Palma de Mallorca, 1966. Más. Separata de Papeles de San Armadans. Madrid, Palma de Mallorca, l967. Testimonios. 1953-1968. La Habana, UNEAC, 1968. Los versos de Martí [3 conferencias]. La Habana, Universidad de La Habana [1968] (Cuadernos cubanos, 4). Poetas cubanos del siglo XIX. Semblanzas. La Habana, UNEAC, 1969 (Cuadernos de la revista Unión, 2). Las cartas de amor de Juan[a ¿] Borrero [Tirage apart de] Cahiers des Ameriques Latines [París, Imp. Jouve, 1970?] (Serie Arts & Littératures, 2). Crítica sucesiva. La Habana, UNEAC, 1971. Ese sol del mundo moral (Para una historia de la eticidad cubana). México, D. F., Siglo XXI, 1975.

 

Por su contribución a la cultura nacional, Cintio Vitier fue reconocido en 1988 con el Premio Nacional de Literatura y la Orden “Félix Varela” y, en 2002 recibió el Premio Latinoamericano “Juan Rulfo”.

Junto a su esposa, la gran poeta y ensayista Fina García Marruz, ambos comenzaron a realizar la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, una de las más relevantes investigaciones que continúa el CEM, ahora a cargo de un equipo multidisciplinario dirigido por el doctor Pedro Pablo Rodríguez López.

Cintio Vitier en las colecciones de los filatelistas puertorriqueños.

La información que ofrecemos es pertinente a los miembros de la Sociedad Filatélica de Puerto Rico que coleccionan bajo el tema Cuba y para los amantes de la buena literatura generada por esta magna figura de las letras cubanas.

Un tema recurrente en la filatelia cubana es el tratamiento de la vida y la obra de José Martí, Héroe Nacional y, en este caso, asuntos relacionados con él. Esta vez se hace honor al Centro de Estudios Martianos en su 40 aniversario, -ya son 44- y a uno de sus fundadores, Cintio Vitier Bolaños, figura ejemplar en esta institución que se dedica a desarrollar y a apoyar los estudios acerca de la vida y la obra de José Martí y es de obligada referencia para los estudiosos del orbe.

De la emisión “Aniversario 40 del Centro de Estudios Martianos”, ofrecemos a los lectores:

  • La imagen del sello emitido por Cuba Correos.
  • Los datos técnicos:

Valor facial: $0.65

Impresión: papel cromo, sistema Off set

Formato: horizontal

Medidas: 48 x 31 mm

Perforación: 12½;

Primer Día de Circulación: 18 de julio de 2017.

  • La descripción. La imagen muestra información en tres planos: la fotografía de Cintio Vitier Bolaños y su autógrafo, el área del portal de la institución donde está ubicada una estatua contemporánea que muestra a José Martí Pérez con su hijo José Francisco Martí Zayas-Bazán en brazos.

Esta caracterización desde la Filatelia, demanda remitir a nuestros lectores a “Arribó el Centro de Estudios Martianos a su Cuadragésimo Aniversario”, -motivo de la emisión-. Es una crónica preparada por Matilde Salas Servando a propósito de la celebración. Aparece en Noticias, Portal José Martí, recuperable en https://www.josemarti.cu/arribo-el-centro-de-estudios-martianos-a-su-cuadragesimo-aniversario/.

Para una biografía mínima de José Martí, léase en Universo de Martí, Biografía, en https://www.josemarti.cu/biografia/ como parte del material informativo que ofrece el Portal José Martí, desde 2007. Este muestra textos e imágenes, con el propósito de divulgar y actualizar el acontecer nacional e internacional acerca de la obra del Maestro

El Centro de Estudios Martianos, adscrito al Ministerio de Cultura de la República de Cuba, fue inaugurado el 19 de julio de 1977, con el objetivo de auspiciar el estudio, la investigación y la difusión de la vida, el pensamiento y la obra de José Martí, además de ser depositario de parte de su papelería. La institución tiene como objetivo principal investigar en tres áreas de trabajo: historia, literatura y la edición crítica de las Obras Completas, que es el mayor proyecto científico y editorial de la entidad. Desde 1978 comenzó la publicación del Anuario del Centro de Estudios Martianos, recurso muy actualizado que reúne textos con perfiles definidos e incluye la Bibliografía Martiana de cada año y los asientos rezagados (materiales descubiertos cuando ya había pasado el año cronológico del Anuario), magnífico trabajo de la Dra. Araceli García-Carranza. Desde su creación se ha realizado en la institución docencia de postgrado, además de organizar periódicamente encuentros académicos, conferencias científicas y coloquios. Invitamos a los lectores a hacer una visita virtual al Centro de Estudios Martianos a partir de la existencia de esta opción en el Portal. La institución ha contado con la labor de relevantes figuras de la cultura cubana, entre ellas: Armando Hart Dávalos, Cintio Vitier Bolaños, Fina García Marruz, Ángel Augier, Juan Marinello Vidaurreta, Julio Le Riverand Brusone, Pedro Pablo Rodríguez López, Ramón de Armas Delamarter – Scott, entre otras. Sus directores han sido: Roberto Fernández Retamar, Luis Toledo Sande, Ismael González González, Rolando González Patricio, Enrique Ubieta Gómez, Ana Sánchez Collazo y Marlene Vázquez Pérez, actualmente. El CEM tiene un lugar destacado en la cultura cubana, legítimamente ganado por la continua laboriosidad de su colectivo de trabajo en todo tiempo. Se ubica en Calzada No. 807, esquina a 4, El Vedado, Municipio Plaza de la Revolución en La Habana. La casa hoy sede del CEM, fue construida antes de 1889 (…). Se levantó sobre cuatro solares ubicados en la manzana 27 del barrio del Carmelo, en El Vedado. Radica en la edificación desde el 19 de julio de 1982. Perteneció a don Victoriano Bances y Cuervo Arango y doña María Teresa Fernández Criado, padres de María Teresa Bances y Fernández Criado, quien tras la muerte de sus padres como única heredera, adquiere la casa. Ella y su cónyuge, José Francisco Martí y Zayas Bazán, en 1916, pasaron a ser los dueños del inmueble.

Acerca de la estatua que aparece en tercer plano en el sello de correo postal, “Martí crece”, data de 2005 y es obra del escultor Alberto Lescay Merencio de quien es posible obtener información en EcuRed en https://www.ecured.cu/Alberto_Lescay_Merencio.

La bibliografía puertorriqueña de Cintio Vitier.

En Puerto Rico, artículos y reseñas de la obra de Cintio Vitier han aparecido en Signos, Exégesis, Asomante, Sin Nombre y Revista de Estudios Hispánicos:

 Barradas, E. (1983). La fecha al pie (reseña): antología poética. Revista de Estudios hispánicos, 10;

——. (1982, jul-sept.). De peña pobre (reseña). Sin nombre, 12 (4);.

Goytisolo, José Agustín , Vitier, Cintio. Puerto Rico (poema), López Suria, Violeta. Fabula en disco . Cuatro poetasa Pedro Juan Soto (poema), Belli, Carlos Germán. Bienes y Males (poema). (1980, ene-mar.). Sin nombre, 10 (4);

Márquez Villanueva, Francisco , Vitier, Cintio , López Suria, Violeta, Germán Belli, Carlos, Goitisolo, José Agustín , López Baralt, Merce , Verastegui, Enrique, García, Gervasio L. , Zavala, Iris M. , López Baralt, Luce, Vientos Gastón, Nilita , Barradas, Efraín , López Jiménez, Ivette , Gil Casado, Pablo , Díaz Reyes, Jorge D. (1980, ene-mar.). Colaboradores. Sin nombre, 10 (4);

Oviedo, José Miguel, Eder de Blejer, Rita, Barradas, Efraín, Vitier, Cintio,     López Ramírez, Tomás, Cabrera, Vicente. (1976). Los Libros. Sin Nombre, 6 (4).

 Reyes Dávila, M. (1989, ene-mar). “ Cintio Vitier vs. Arcadio Díaz Quiñones: la memoria desintegrada”. Exégesis, 2 (6)

Vitier, C. &, Escobar, F (1995). Martí a flor de labios. Prólogo. Mart: cierro los ojos para verlo. Exégesis, 8 (23-24)

—–. (1994). La casa a oscuras (cuento). Exégesis, 7 (20)

—–. (1982, abr-jun.) Juan Ramón Jiménez en Cuba Sin nombre, 12 (3);

—–. (1982, abr-jun.). Colaboradores Sin nombre, 12 (3),

——. (1975, ene-mar.). Tres poetas: Manuel Del Cabral, Manuel Joglar Cacho. Sin Nombre, 5 (3)

—–. (1970, ene-mar.). A Camilo Torres. Asomante, 26 (1)

—–. (1965, ene-mar. 1965). Jorge Mañach (poema) . Asomante, 21 (1)

—–. (1951. El escorial. Asomante, 7 (2);. 15-18

Cintio Vitier, alentador de sueños

Era la fecha 21 de agosto de 1989 y mi hijo Luis Javier cumplía dos años. Ya entrada la noche, estábamos en el portal de la residencia de la familia Vitier. Había llevado unas notas acerca de las ediciones de la revista La Edad de Oro, de José Martí, disponibles en la Biblioteca especializada del CEM. Ese año se celebraba el centenario y quise una opinión autorizada sobre la utilidad de mis esfuerzos y en la conversación surgió la declaración de mi sueño: aspiraría a dedicar mi vida úutil a estudiar y divulgar el fruto de las investigaciones acometidas y él, enfáticamente, aseveró: “¡Hay que soñar!”. Pasados todos estos años de quehacer martiano, amparada en mi sueño, repetiría a la joven generación aquellas palabras con la certeza de que luchar por los sueños es hacerlos realidad.

La autora forma parte de Sociedad Filatélica de Puerto Rico e Investigadora de Vida y Obra de José Martí