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La pelea por un retiro digno

 

CLARIDAD

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Como una diferencia del cielo a la tierra, describió el portavoz del Capítulo de Retirados de la Federación de Maestros (FMPR), Pedro Pastrana Ortiz, los proyectos presentados por el gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia, que pretenden sustituir la ya aprobada Ley de Retiro Digno.

El gobernador se allanó una vez más a las órdenes de la Junta de Control Fiscal (JCF) y en lugar de disponerse a defender la Ley de Retiro Digno en el tribunal, envió la semana pasada, unos días luego de que la JCF acudiera al tribunal, dos nuevos proyectos a la Legislatura. La JCF acudió al tribunal, a la sala de la jueza Laura Taylor Swain, quien atiende los pleitos mediante la ley Promesa, para que ordene al Ejecutivo y a la Legislatura de Puerto Rico a dejar sin efecto la citada ley. Según la JCF la ley afecta el Plan Fiscal y el Plan de Ajuste de Deuda (PAD).

El portavoz de los retirados de la FMPR denunció: “El gobernador habla de consistencia en defensa de las pensiones, pero lo que ha demostrado es inconsistencia, porque la única manera de defender las pensiones de forma consistente es través de una ley ya aprobada de forma unánime firmada por él, que es la Ley de Retiro Digno”.

“Ante las dos propuesta que presenta el gobernador, una, decirle a la JCF primero voy a pagar la deuda y la segunda, que pagará las pensiones con el presupuesto que prepara la misma Junta, la pregunta que nos hacemos es si creemos que la JCF estará de acuerdo en separar como prioridad el dinero para las pensiones cuando su prioridad es pagarle a los bonistas. No estamos de acuerdo con la posición del gobernador porque nos deja en manos de la Junta y de los bonistas, que son la prioridad”.

Pastrana Ortiz hizo un llamado a los legisladores para que defiendan la ley ya aprobada y firmada, la cual destacó que en principio es gestión de la senadora Lourdes Ramos, quien es miembro del partido del gobernador.

“La ley de retiro digno hay que mantenerla vigente porque es la única que no solo garantiza a los pensionados y futuros retirados, sino que define los servicios esenciales para evitar que haya despidos masivos en las demás agencias del gobierno”.

En entrevista por separado, la portavoz del grupo Construyamos Otro Acuerdo, Sonia Palacios, subrayó de entrada que el Comité Oficial de Retirados (COR) no representa a la mayoría de los retirados y desmintió que los que están afectados con el recorte que pretende la JCF de 8.5 % sea un grupo pequeño.

La retirada del Departamento de Justicia dijo que no cree que la corte federal pueda determinar que la Ley de Retiro Digno vaya contra el plan de ajuste de la deuda porque la ley no asigna dinero. Precisó que lo que establece son prioridades de política pública que terminan siendo un escudo de protección debido a que define cuáles son las prioridades.

Trajo a la atención que la JCF no ha querido ni siquiera definir cuáles son los servicios esenciales, aun cuando la propia ley PROMESA le obliga a garantizar que haya dinero para cubrir esos gatos. “La Junta no define cuáles son los servicios esenciales. De esa manera no tiene que cumplir con la obligación de que haya dinero para cumplir con esos servicios esenciales y la Ley por un Retiro Digno lo primero que establece es que se tienen que definir los servicios esenciales y que eso incluye salud, seguridad, pensiones, porque estamos hablando del derecho a la vida”.

Aun cuando dijo que la discusión del recorte ha tendido a separar a los pensionados puntualizó que la reducción del 8.5 % a partir de las pensiones de $1,500 en adelante, cuando se mira, los miembros del COR se salvaron con esa reducción ya que la intención de la JCF era una reducción de un 20 %.

“Para nosotros es una injusticia como el que todo el mundo pague lo mismo del IVU porque de verdad, yo con una reducción de 8.5 no me voy a la quiebra, pero sigue siendo una injusticia porque mi pensión yo la trabajé, me la gané. Yo no fui la que hizo malas transacciones de negocios, yo no soy el gobierno que dejó de hacer la aportación, yo no le podía decir a mi jefe esta quincena qué usted cree si dejo de aportar para mi retiro porque mis hijos se gradúan. Quincena tras quincena mis deducciones para mi pensión eran fijas, y entonces ahora, como estamos mal, se supone que tenemos que aportar”, manifestó.

Palacios y Pastrana Ortiz coincidieron por separado en señalar que hay precedentes de ciudades de Estados Unidos que han estado sujetos a quiebra y se salvaguardaron las pensiones de los retirados.

La portavoz de Construyamos Otro Acuerdo expuso que no es verdad lo que alega la JCF de que la ley vaya a afectar al Plan Fiscal y al Plan de Ajuste de Deuda. Aunque admitió que la capacidad de preparar el presupuesto del país en esa etapa “la JCF manda y va”, al plan de ajuste de deuda, que es la próxima etapa todavía no se ha llegado, incluso ya van cuatro Planes de Ajuste, lo que significa que ese plan no están escrito en piedra.

Palacios recordó que llegado el momento de presentarle el PAD a la jueza Swain y esta pasar juicio, todavía se va a requerir que la Legislatura apruebe las leyes habilitadoras para ejecutar el plan.

“Lo que hace la Ley de retiro digno es salvar al país. Es la política pública del Gobierno, que dice que cuando ustedes, Junta, nos presenten el PAD, nosotros vamos a aprobar todas las leyes que sean necesarias para poner en vigor ese plan de ajuste siempre y cuando se atiendan los servicios esenciales, no se encarezca más la vida de nuestro pueblo no se sigan imponiendo más impuestos al que menos tiene, se dé el dinero que hace falta para salud y no se recorten pensiones”, destacó.

La portavoz de Construyamos Otro Acuerdo censuró el que la JCF acudiera al tribunal a decir que hay deuda emitida de manera ilegal y resultara que era un mecanismo de presión para negociar con los bonistas y no con la intención de pedir al tribunal que declarara que los bonos fueron emitidos de manera ilegal. La Junta está ofreciendo pagarles 75 centavos por cada dólar a los bonistas que tienen deuda ilegal.

“Las deudas ilegales no se pagan. La Ley de Retiro Digno dice que para esa deuda, que la Junta determinó que era ilegal, no se va a emitir nuevos bonos para pagarla”. La activista abogó porque ya se supere la etapa de hablar de deuda ilegal y que el país hable de deuda odiosa que es imposible físicamente de cumplir.

De cara al pleito judicial, Palacios describió que se está “en un buen momento, momento de las definiciones, porque no importa lo que se resuelva, saber cuál es la verdad es ganancia”. En caso del tribunal decir que la ley es inconstitucional porque se quiere que los bonistas cobren, se tendría que decir que ni la Legislatura ni el gobernador pueden aprobar leyes que definen prioridades. “Si llegamos a ese extremo, la Legislatura le podría rechazar en el mes de octubre el PAD porque es lo que estamos diciendo los legisladores con la ley: ustedes necesitan venir a la Legislatura para aprobar las leyes habilitadoras para poner en vigor el PAD. Advertidos están, lo vamos aprobar siempre y cuando pase tal… De lo que se trata es de iniciar un diálogo. Quizás en ese diálogo los legisladores y el gobernador terminan entregando nuestras pensiones pero a lo mejor salvan las pensiones y entregan otra cosa. Yo sí quisiera que salvaran al País”.

 

 

 

 

 

 

Mirada al País Con Haití en nuestro corazón

 

Especial para CLARIDAD

 El pasado jueves 8 de julio me dio un vuelco el corazón cuando, cosa rara, la estación de radio que escuchaba anunció una noticia de última hora sobre Haití, bien temprano en la mañana. Me dije a mi misma “Otra vez no, por favor”, pensando en las múltiples desgracias que el vecino y hermano Pueblo ha enfrentado y de las cuales se han levantado por la valentía y voluntad férrea que tienen. Se trataba del asesinato del presidente Jovenel Moise. Son múltiples y muy acomodadas las versiones que circulan sobre quienes lo ejecutaron en su propia cama, a pesar de que se supone estuviera rodeado de seguridad. Aunque inicialmente dijeron que la primera dama estaba grave, e inclusive que había fallecido, la trasladaron a Florida, al parecer cortesía de la embajada de Estados Unidos. Durante el fin de semana ofreció un mensaje sobre lo sucedido, hablando de su esposo como si fuera un mártir e instando al pueblo haitiano a luchar por “los sueños” que tenía el empresario y presidente ilegítimo. La verdad monda y lironda es que quería perpetuarse en el poder.

Precisamente el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití se había reunido el lunes antes del magnicidio para hablar sobre las necesidades de mantenimiento de la escuela que construimos en Leogane, pero sobre todo, para analizar la grave situación de violencia, asesinatos, secuestros que están ocurriendo en Haití y las violaciones constitucionales que estaba cometiendo el presidente Moise. Este había abolido organismos gubernamentales, encarcelado jueces, destituido alcaldes y estaba gobernando por decreto; en lenguaje coloquial, por sus pantalones. En la reunión trazamos un modesto plan para mantener el tema de Haití en la discusión pública boricua, conscientes de que la prensa comercial no mira hacia esa parte de La Española, a menos que haya fenómenos naturales y tragedias que muevan la solidaridad para la cual siempre está dispuesta nuestra gente.

Lo cierto es que a partir de las elecciones en las que resultó electo Moise, prácticamente escogido de dedo por el presidente anterior, Michel Martelly, su mandato fue cuestionado, entre otras cosas, por la escasa participación que hubo. Solamente el 21 por ciento de las personas hábiles para votar acudió a las urnas. Las controvertibles decisiones tomadas por el asesinado presidente y su pretensión de mantenerse en el poder mediante una enmienda constitucional que le permitiría ser reelecto, reavivaron las protestas en las calles que no cesaron durante meses. Los temas enarbolados como banderas eran las acusaciones de corrupción, incluyendo el escándalo de Petro Caribe mediante el cual el Programa de incentivos del gobierno venezolano no llegó a las manos del empobrecido Pueblo, sino a las de empresarios, incluyendo a Moise, quien nunca dejó de velar por sus propios intereses. También el cada vez más dramático empobrecimiento de la gente, el abandono de la reconstrucción del país, luego del terremoto de 2010. La ayuda humanitaria que llegó de todas partes del mundo se hizo sal y agua. Además, se ha mantenido en cuestionamiento la ingobernabilidad del país manifestada en la violencia ejercida por las pandillas que secuestran, asesinan y siembran el terror en las comunidades, ante la inacción del gobierno cuya Policía reprime sin piedad a quienes protestan en las calles, pero parecen cómplices de los que perpetúan el terror. El narcotráfico es otro de los componentes que sirve de combustible a la crisis haitiana.

El 29 de junio, pocos días antes del inusual asesinato del presidente, 15 personas fueron asesinadas en la oscuridad de la noche, incluyendo el destacado periodista Diego Charles cuando la activista feminista del partido de oposición Matris Liberasyon, Antoinette Duclair, lo dejaba en su casa. La también periodista de 33 años que tenía entre sus luchas la erradicación de la violencia contra las mujeres y la rendición de cuentas, corrió la misma suerte. Además del alto número de periodistas y defensores de los derechos humanos que han perdido la vida a manos de las bandas y de la Policía que reprime las manifestaciones y se lleva por delante a quienes informan sobre ellas, recordamos al presidente del Colegio de Abogados de Haití, Me Monferrier Dorsal. EL Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico emitió declaraciones condenando esa infamia.

El panorama político de lo que ocurrirá en la primera república negra del mundo y segundo país en América en obtener su independencia es incierto. Claude Joseph quien fue nombrado de forma ilegítima, a dedo, como primer ministro por Moise, saltó al escenario para tratar de asumir el control del país y declaró el estado de sitio. Sin embargo, su mandato vencía el 9 de junio pues el asesinado presidente había usado el dedo nuevamente para nombrar a Ariel Henry, aunque éste no llegó a ser investido. El gobierno de Estados Unidos reconoció a Claude Joseph al igual que la Organización de las Naciones Unidas y respaldaron su decisión. Colombia, de donde se dice proviene la mayor parte del Comando al que se le adjudica el asalto a la residencia de Moise y su asesinato, ha metido la cuchara y están en Haití investigando, o tal vez encubriendo, lo sucedido. El gobierno de Biden enviará al FBI con el mismo propósito. En una acción paralela, el Senado haitiano, que no tiene quórum, nombró como presidente provisional a Joseph Lambert, quien dirige ese cuerpo legislativo, acción que aparentemente es respaldada por partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil. En una resolución de consenso plantearon la creación de un consejo electoral tmbién provisional y que se encamine el país hacia las elecciones.

Voces del exterior y del interior del país, que tienen que ver con sus propios intereses y no con el bienestar del sufrido, pero valiente pueblo haitiano, han comenzado a clamar por la intervención extranjera para “traer orden y establecer la paz”. Sin embargo el sector progresista del país y las organizaciones en lucha contra la corrupción, la defensa de la soberanía nacional y el derecho del pueblo haitiano a su libre determinación están opuestos a esa inherencia extranjera. En ocasiones anteriores en que la isla hermana ha sido ocupada por Estados Unidos o las fuerzas “de paz” de la ONU ( MINUSTAH o Cascos Azules), la llamada “paz” no cambió el empobrecimiento y la desigualdad, pero sí trajo el cólera propagada por las tropas intervencionistas, así como agresiones sexuales contra las mujeres y niñas, entre otros males.

Desde Puerto Rico debemos mantener los ojos puestos en la Haití, “tierra de montañas” y el pueblo que persevera ante la adversidad, la pobreza en su máxima expresión, las dictaduras y malos gobiernos y la indiferencia de las grandes potencias que pretenden utilizarla como pieza de sus propios juegos políticos. La historia revelará quienes fueron los perpetradores políticos del asesinato del presidente Moise, más allá de sus ejecutores y cuáles fueron las causas. Mientras tanto, nos corresponde apoyar la no intervención extranjera, que es la voluntad de las organizaciones haitianas en lucha. A pesar de la distorsionada imagen de que son incapaces de gobernarse a sí mismos, se trata de un pueblo inteligente, valiente, que venció a la potencia francesa para emanciparse de la esclavitud y del coloniaje, que no es poca cosa. Tengo la esperanza de que podrán levantarse nuevamente y sin duda podremos contribuir a ello, manteniéndoles presentes en nuestros corazones caribeños y en nuestras acciones de solidaridad.

 

 

 

 

Miel que me das: «¡Qué pesado, Eros!» – Especial de Anacreonte

Quiero cantar

Pues a Eros suave,

estallando en guirnaldas de flores multicolores,

quiero cantar,

al que reina entre dioses y domina mortales. 

Odio a todos

Y yo odio a todos

los de ritmos telúricos y difíciles.

Meguiste, cuídate de los que no hablan con Baco.

Bebiendo eros

Estaba bebiéndome a eros.

Como el cuco

Yo, como el cuco, le huyo.

Ahora subo al Olimpo

Ahora subo al Olimpo volando en aves ligeras

por culpa de Eros,

pues [  ] no quiere corresponderme.

Qué pesado

¡Qué pesado, Eros!

Te quiero y no te quiero

Te quiero y no te quiero,

Enloquezco y después no.

 

 

En orden de aparición: fr. 28 (Diehl), fr. 71, fr. 105, fr. 93, fr. 33, fr. 115  y fr. 83   

En traducción de Cristina Pérez Díaz

Dibujo original en tinta sobre papel de Emanuel Torres

Editorial: Hora de la solidaridad con Cuba

 

En Puerto Rico tuvimos que sacar 500,000 de personas a la calle, llenando una autopista, para que la prensa mundial se fijara en nosotros, pero en Cuba protestan 500 y la cobertura mediática se vuelve frenética. Ambas, Cuba y Puerto Rico, son islas y están en el Caribe, pero la primera es la colonia más grande de los gringos y la segunda insiste en mantener una revolución socialista a solo 90 millas de Estados Unidos. Esa diferencia explica mucho en cuanto a trato mediático.

Habrá quien diga que el interés frenético en Cuba se debe a que es más “noticioso”, casi como cuando un hombre muerde a un perro. No tiene nada de extraordinario que cientos de personas protesten en un país flagelado por la pandemia y las dificultades económicas. Protestas de verdad masivas están ocurriendo ahora en otros países, por similares razones, sin que se produzca el frenesí mediático.

Si tras el escarceo noticioso apareciera el análisis terminaría dejando algo positivo, pero se queda en la consigna. Podrían preguntarse, por ejemplo, si la distancia de sólo 90 millas entre el experimento socialista cubano y el poderoso capitalismo estadounidense significa algo. Y si ese dato no les parece “noticioso”, por ser meramente geográfico, podrían preguntarse cómo se ha estado comportando ese poderoso vecino desde hace sesenta años. Pues resulta que ese vecino, que, gracias a su tamaño tiene una gran oferta de bienes y servicios que Cuba efectivamente necesita, no sólo rehúsa comerciar con ella, sino que la bloquea y la obliga a estar continuamente “inventando”.

No vengan con la historia del bloqueo que eso es un “refrito”, dirá alguno de los buenos periodistas súper interesados en Cuba. Llevan 60 años repitiendo esa excusa, añade. Llevamos 60 años mencionando el tema por la sencilla razón de que se ha mantenido durante todo ese larguísimo tiempo. Cuando lo pusieron decían que Cuba era un “satélite” de la Unión Soviética, que entonces resultaba ser el “enemigo” de Estados Unidos, pero resulta que la Unión Soviética desapareció y a Cuba la siguen bloqueando. Decían que Cuba quería exportar su revolución, promoviendo guerrillas e insurrecciones por toda América, pero resulta que ya no hay guerrillas y a Cuba la siguen bloqueando. Decían que Cuba era comunista y por eso había que bloquearla, pero resulta que Vietnam también lo es y no lo bloquean. Y no hablemos del comercio con China, donde también hay comunismo.

Como ven, amigos periodistas, lo que resulta ser un refrito no es hablar del bloqueo (o del “embargo”, como le gusta decir a algunos) sino el bloqueo mismo. Es a todas luces un anacronismo de la guerra fría que, a pesar de todo lo que tiene de rancio y apestoso, se mantiene con el mismo vigor de cuando se impuso en los lejanos tiempos de John F. Kennedy. Y para los cubanos no se trata de un mero nombre o un juego semántico, sino de la diferencia entre un mercado abierto, que estimule la economía, y la molestosa escasez de productos. Es también la diferencia entre la disponibilidad de inversiones y créditos frente a dificultades extremas para arrancar el motor económico; entre la disponibilidad de piezas o repuestos y tener pasársela “inventando” para poder echar a caminar los talleres.

¿Y en sesenta años los cubanos no han sido capaces de buscar otras alternativas? Pues resulta que sí y en más de una ocasión. Una vez se cerró el mercado de Estados Unidos junto al de muchos otros países del área que, presionados por ellos, se le unieron, Cuba creó alternativas. Tras boquearse el entorno inmediato establecieron una economía abierta hacia el mercado de Europa, particularmente la del Este, y la URSS. A pesar de ser un intercambio comercial más distante y costoso, echaron hacia adelante, pero el efecto del bloqueo siguió planeando sobre la isla y volvió a manifestarse en toda su crudeza tras la desaparición del campo socialista. Los mercados volvieron a cerrarse comenzando el duro “periodo especial” de la década del noventa.

Durante aquella difícil década Estados Unidos tenía una administración demócrata, la de Bill Clinton, que corrió a tratar de aprovecharse de la nueva crisis para que Cuba cayera de rodillas. No sólo se mantuvo el bloqueo, sino que se recrudeció imponiendo la bochornosa Ley Helms-Burton que, haciendo galas de la prepotencia imperial, impone sanciones a terceros países que inviertan o comercien con Cuba. También, como ahora, azuzaron protestas internas e, igual como ocurrió hace unos días, cientos manifestaron su malestar. Los grupos contrarrevolucionarios que operan desde Florida se activaron y hasta colocaron bombas en comercios y hoteles.

Los sufrimientos del pueblo crecieron, pero otra vez los cubanos buscaron alternativas. El vigoroso desarrollo del turismo con Europa y Canadá, y el intercambio comercial con ellos y América Latina, particularmente Venezuela y Brasil, llenó el vacío que dejó el campo socialista. Aunque el bloqueo comercial y de inversiones de Estados Unidos se mantuvo (sólo hubo cambios mínimos en los últimos años de Barack Obama, que muy pronto Trump eliminó), la economía cubana estuvo creciendo durante las primeras décadas del nuevo siglo.

Con la tercera década del siglo XXI llegó la pandemia que, como sabemos, golpeó el turismo mundial. El sector más dinámico de la economía cubana se detuvo y los efectos han sido enormes. A diferencia de otros países la pandemia encontró a Cuba con un robusto sistema sanitario que ha podido manejar el impacto. A pesar de la enorme dificultad del bloqueo para importar suministros, han podido desarrollar sus propias vacunas, aunque enfrentan enormes dificultades para producirlas en gran escala. Ante el parón económico provocado por la pandemia, vuelve la escasez y aumentan las dificultades. Ante ese cuadro, y como seguramente el bloqueo no aflojará, todo lo contrario, se recrudecerá, lo que Cuba necesita con urgencia es solidaridad de todos los que siempre, o de vez en cuando, dicen defender la democracia.

«En Cuba las calles son de los revolucionarios»

Corresponsal de CLARIDAD

La Habana-Cuba“-Estamos convocando al pueblo revolucionario y a los comunistas cubanos de este país a que salgan a las calles a enfrentar con valentía a los contrarrevolucionarios”.

Con esas palabras, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, pedía el pasado domingo al pueblo revolucionario cubano movilizarse en todo el país para hacer frente a las múltiples protestas que se desarrollaban en varias ciudades debido a la compleja situación epidemiológica y a la crisis económica que atraviesa la isla.

En cadena nacional, el mandatario catalogó de oportunistas y perversos a quienes incitaron en redes sociales a las protestas.

“De manera muy cobarde, muy sutil, muy oportunista, muy perversa, estos que siempre han apoyando el bloqueo, los que se han servido como mercenarios y lacayos del imperio yanqui, empiezan ahora a aparecer con doctrinas de intervención humanitaria, de corredor humanitario, para fortalecer el criterio de que el gobierno cubano no es capaz de salir de esta situación; como si ellos estuvieran tan interesados por que se resolvieran los problemas de salud de nuestro pueblo”, sostuvo Díaz-Canel.

 Cuba enfrenta desde hace unos meses un complejo panorama de salud, debido a un marcado repunte de casos positivos por Covid-19. La isla, que hasta inicios de este año había logrado mantener bajo control al virus, sufre hoy una nueva y más peligrosa ola de contagios que las autoridades han atribuido, a la llegada de cepas como la Delta y la Beta, más virulentas y mortales, por un lado, y a la indisciplina y a la falta de percepción de riesgo en la población, por el otro.

Sólo en los primeros cuatro días del mes de julio, Cuba registró más  contagios que los reportados en todo el año 2020. Si bien el país aún mantiene cifras de la pandemia relativamente más bajas que el resto de la región, el brusco aumento de casos en las pasadas semanas ha despertado preocupación en las autoridades y en la población en general.

Una de las protestas en contra del sistema cubano. Foto provista por el autor

En provincias como Matanzas, al Este de la capital, los hospitales y centros de aislamiento se han visto superados por el número de pacientes infectados con el Sars-Cov-2 y en algunos centros de salud se reportan escasez de medicamentos. Ante esto, el presidente cubano reconoció que la actual situación epidemiológica ha provocado “irritación, incomprensión, preocupación y afectaciones a la población”.

 “Al tener más enfermos –expresó el jefe de estado– hay más consumo de medicamentos y también nuestras reservas de medicamentos se van agotando; las posibilidades de adquirirlas son muy difíciles”.

A este escenario se suma una aguda crisis económica, aupada por la escasez de ciertos alimentos y productos, culpa, en gran medida, de las condiciones de bloqueo impuestas por Estados Unidos a la mayor de las Antillas. Antes de su salida de la Casa Blanca, el anterior presidente Donald Trump firmó más de 240 medidas –muchas de ellas puestas vigor en medio de la pandemia– destinadas a recrudecer el bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, lo que ha obstaculizado la posibilidad del gobierno cubano de dar una respuesta más rápida y eficaz al reto sanitario.

“Ha sido una labor y una política de saña contra una pequeña isla que sólo aspira a defender su independencia, su soberanía y construir con autodeterminación su sociedad”, se refería el presidente al respecto.

Y es este panorama el que ciertos sectores dentro del país, con apoyo de grupos cubanos en el exterior, han aprovechado para lanzar en redes sociales una campaña de desprestigio contra el gobierno cubano al que acusan de no ser capaz de resolver los problemas de la sociedad. Con las etiquetas #SOSCuba y #CanalHumanitario, grupos adversos a la Revolución clamaron el fin de semana en la web por una “intervención humanitaria” y llamaron a la población a protestar contra las autoridades. Ciudades como San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, Palma Soriano, en Santiago de Cuba, y zonas céntricas de La Habana fueron escenario de sendas protestas que no tardaron en tornarse violentas.

En las calles de la capital, grupos antirrevolucionarios agredieron y lanzaron piedras a agentes de la Policía y vandalizaron carros de patrulla, también se reportaron saqueos a comercios y daños a la propiedad estatal.

EL PUEBLO REVOLUCIONARIO RESPONDE

En la Habana y en otras partes del País, la gente responde al llamado del presidente, Díaz Canel.

Ante estas acciones vandálicas, el presidente Díaz-Canel expresó su condena y aseguró que “no vamos a admitir que ningún contrarrevolucionario mercenario, vendido a los Estados Unidos, vaya a provocar desestabilización en nuestro pueblo […] En Cuba las calles son de los Revolucionarios.”

La respuesta no se hizo esperar. En La Habana y otras ciudades del país, cientos de revolucionarios salieron a las calles, portando banderas de Cuba y marchando de forma pacífica con consignas como “Pa´ lo que sea, Fidel, pa´ lo que sea”, “Abajo el imperialismo” y “Patria o Muerte”. Fue la reacción del pueblo cubano revolucionario al llamado a la violencia que hicieran opositores.

En una extensa comunicación en televisión nacional, junto a varios de sus ministros, el presidente puntualizó el lunes que “aquí se llamó al linchamiento, aquí se llamó a la intervención, aquí se llamó a que había que quitarle la vida a los comunistas” y defendió el llamado que hiciera al pueblo a proteger la Revolución y sus logros.

Cuba enfrenta desde hace más de 60 años un ilegal bloqueo de Estados Unidos que trastoca prácticamente todos los sectores de la sociedad cubana y cuyo principal propósito es, precisamente, generar descontento y malestar social a raíz de la creación de carencias y desabastecimiento. Un plan que el propio gobierno de la isla ha asegurado forma parte de una guerra híbrida que busca desalentar y desunir a la población.

“¿Por qué no tienen valor para abrir el bloqueo? ¿Eso no es un crimen de lesa humanidad?”, cuestionaba Díaz-Canel en su alocución del domingo a la vez que tildaba de hipócritas a quienes decir estar preocupados por la situación en Cuba, pero apoyan al bloqueo estadounidense.

“Si quieren tener un gesto con Cuba, si quieren, de verdad, preocuparse por el pueblo, si quieren que se resuelvan los problemas de Cuba, abran el bloqueo y vamos a ver como tocamos.”