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Para dar al dador

 

(Rodeos en memoria de Manuel de la Puebla)

Rosa Vanessa Otero/Especial para En Rojo

“Pertenezco legítimamente a este País, no sólo por las raíces de sangre -mis hijas-

sino porque lo siento, lo conozco y he trabajado

sin cansancio por el acrecentamiento de su cultura.”[1]

Manuel de la Puebla

Nunca visité su casa ni compartimos un café. En rigor, no puedo reclamar que fuimos amigos. Me matriculé en uno de los cursos de literatura que daba en la Universidad de Puerto Rico, y me di de baja al poco tiempo: no fue mi maestro. Tampoco editó ninguno de mis libros. Le conocí por aquellos años cuando yo era una estudiante de periodismo que trabajaba en “Hoy en las noticias” de Radio Universidad de Puerto Rico, empezaba a escribir versos tímidos, y él producía “Revista Oral de Poesía”. En alguna ocasión, sustituí en la lectura de textos a la poeta y colaboradora habitual del programa, Magaly Quiñones; es este mi único recuerdo de algo que él me habría agradecido y a lo que correspondió con una simpatía y generosidad mayor que mi gesto. Hoy dedico unas líneas a Manuel de la Puebla (1924-2021), poeta palenciano que residió y fundó familia en Puerto Rico, país cuya poesía conoció a fondo y promovió con persistencia.

¿Por qué comenzar un comentario in memoriam invocando la amistad que no tuvimos?

Porque quiero dar, adrede, un rodeo. Demasiadas veces, en el ambiente de la literatura y de los libros, la asistencia a presentaciones, el reconocimiento de lecturas, la redacción de reseñas, las fotos de grupo, la inclusión en listas, los elogios, y hasta los vituperios, se reparten entre amigos (sí, odiarse en público no deja de ser una forma de amistad, aunque torcida y rencorosa, sobre todo hoy, cuando el comentario literario bilioso ejerce un efecto publicitario multiplicador de clicks en la red social, esa nueva forma y lugar de la crítica-marketing híbrida entre la teoría literaria flash y La Comay).

Sé lo que digo. En más de una ocasión, al querer gestionar -profesionalmente, como editora, no como “amiga”- el comentario de una obra bajo mi cuidado, he recibido la poco profesional respuesta: “Es que no conozco a esa persona”. En otro caso, para qué les miento, sí he acudido como “amiga de…” a recabar la ayuda de un escritor “amigo de mi amigo” para que me facilitara el contacto con cierta editorial para la publicación de los inéditos de nuestro “amigo en común” animada por los elogios que el primero había prodigado al segundo en público. La respuesta, en privado, fue: “Ay, no puedo ayudarte. (…) Es que esa poesía de fulano…”. Es decir, que en Puerto Chico se puede colocar la amistad, o cuando menos, la asiduidad en el trato personal (¿o la notoriedad?) en primer lugar que el interés por descubrir una obra; o, en el peor de los casos, la amistad no viene acompañada por el apoyo -merecido, se entiende- al trabajo del amigo. No operaba así la inteligencia de Manuel de la Puebla. Acabé el rodeo.

Poeta, editor, profesor de literatura, fundador de revistas y productor de radio, por cualquiera de estas facetas, de la Puebla ha sido un promotor importante de la poesía puertorriqueña del siglo XX sin afiliarse a escuelas, movimientos o grupos específicos que cerraran su actividad sobre unos pocos. Era esta una actitud, ciertamente, sui generis y no exenta de polémica en un espacio literario acostumbrado a la riña intelectual oposicional que suponen los manifiestos, las estéticas, las políticas editoriales decididamente políticas o las aspiraciones fundacionales de grupos, promociones o generaciones en el apretado circuito editorial puertorriqueño, en el que la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras es, claramente, un tenso epicentro -no el único-.

De algún modo, la apertura inclusiva de las revistas Mairena (1979-1999), pero, sobre todo, Julia (2000), vista desde la segunda década del siglo XXI, se acerca más a la pluralidad de los contenidos digitales actuales que al aliento fundacional y definidor de las revistas impresas en el país entre las décadas de los sesenta y setenta. Probablemente, siendo extranjero, y por inclinación natural, de la Puebla comprendió pronto que su función aquí no podía ser insertarse en el debate crítico y teórico del momento, sino congregar y divulgar el trabajo poético de la mayor cantidad posible de autores y autoras que consideraba publicables (esto, claro, no deja de ser una hipótesis que sugiero para explicarme a mí misma cómo salvó el encono que su actitud editorial (¿y su poesía?) generaba en ciertos autores o círculos literarios patrios).

Sobre el origen de Mairena, de la Puebla expresó con naturalidad en una entrevista con Carlos Esteban Cana: “A mí me pareció que ahí quedaba un vacío muy grande, que no había un espacio para la poesía como lo había tenido en años precedentes. Para la misma fecha desaparecieron la revista Mester, Palestra, Bayoán, y yo me dije: ‘Bueno, algo hay que hacer’. Incluso hablé con Luis Hernández Aquino, a ver si me permitía darle una continuación a Bayoán, y también hablé con José Luis Vega, para ver si me permitía darle continuación a Ventana, pero ambos entendieron que ya esas revistas habían cumplido su función”. Aunque no eran estrictamente poéticas sino literarias, también habían terminado de publicarse Zona Carga y Descarga (1972-75) y Penélope o el otro mundo (1972-73); continuaba activa, en poesía, la revista Guajana (1962-1992). Dar continuidad, reconocer; esto suena a un espíritu de colaboración y coexistencia, no de conquista. En esa misma entrevista, al recapitular sobre la aportación de sus revistas aquilataba, entre sus principales logros, el alcance internacional y la atención que dedicó a la poesía escrita por mujeres y a los poetas jóvenes.

De hecho, en sus revistas y programa de radio fue notable el espacio dedicado a autores y autoras que, cronológicamente, empezaron a publicar sus trabajos después del auge de las revistas de los sesenta y setenta y antes del nuevo brote de revistas que se vivió a mediados de la década de los ochenta. Poetas incipientes de los ochenta o noventa de variada procedencia y orientación literaria, entre ellos algunos que no necesariamente llegamos a tiempo para publicar en Filo de Juego (1984-87, Rafael Acevedo, ed.) o Tríptico (1987-1989, Zoé Jiménez Corretjer, ed.) y demasiado temprano para participar en los orígenes de Sótano 00931 (fundada en el 2000 por Julio César Pol y Jorge David Capiello y otros), encontramos en las publicaciones de Manuel de la Puebla nuestra primera oportunidad de exposición sin tener que establecer con él poéticas en común ni relación de tutelaje.

Ahora quiero dar, adrede, otro rodeo. La próxima vez que supe de él, después de mi etapa formativa en Radio Universidad, fue en 1997, durante la edición de su poemario Reparos del espejo por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico (EDUPR) en la colección Aquí y Ahora, el mismo año en el que se publicó mi primer libro, En el fondo del Caño (Genealogía) en la misma colección. No importa, para efectos de esta nota, enumerar mis agradecimientos a Manuel de la Puebla, a menos que los refiera al contexto literario y editorial del país. Si digo que fue la primera persona en dedicarme una entrevista en radio, lo que quiero subrayar es que estaba empeñado en pensar que en la radio puertorriqueña se podía leer poesía, y no había que ser una celebridad literaria para obtener su atención y recibir un trato digno.

Logró mantener su programa casi por dos décadas, al mismo tiempo que editaba y dirigía la primera revista. Cuando cierra Mairena y funda Julia en el 2000 dedica, otra vez, atención a mi trabajo en la sección de “Poesía Joven” (hoy diríamos: “emergente”)[2]. De la temporada de Julia debo decir que su financiamiento, hasta donde sé, era una empresa poco menos que quijotesca. Así lo constatan sus propias palabras y la corta duración, tres años, de esta publicación: “Decidí concluir con ese número [Se refiere al Año III Número 2-3 2002, nota mía] porque no la podía mantener indefinidamente. Por una parte, el acrecentamiento de los costos de envío, pues el correo quitó esa franquicia, para mí era importante que saliera a Hispanoamérica y a España. Por la otra todavía tenía entre cuatro o cinco proyectos que no estaban concluidos. Quería dedicarle tiempo a mi propia producción crítica y poética”.

Podría afirmarse que, en la segunda mitad del siglo XX, de la Puebla fue un adelantado (aunque no el único) de la “gestión cultural”, la “edición independiente” y la “auto publicación” tan celebradas en el siglo XXI, pero no entonces. De sus poemarios publicados: Unos apuntes líricos (1972), Romances para decir en las calles de Río Piedras (1978), No es desamor tu viaje (1986), Anillos del amor y de la muerte (1991), Sencillamente el mar (1995), Reparos del espejo (1997), La lucha con el ángel (1998), Palabra virgen (2004) y Actas de viandante (Antología, 2007), muchos fueron auto publicados bajo Ediciones Mairena.

Y por qué no, fue también un maestro de la “reinvención”, por seguir usando términos al uso, tanto como lo han sido otros autores y autoras antes, durante y después que él. Pero siempre le noté este rasgo distintivo: para que la irradiación de su trabajo editorial o de periodismo literario alcanzara a un autor o autora como objeto de interés, no había que hacerse su “seguidor”, ni compartir con él una poética, ni mucho menos contar con valores de intercambio cultural. Demasiado democrático o populista para algunos (¿le llamaríamos ahora “inclusivo”?); un ángel para otros.

Hacia el año 2000 escribí los poemas de La vocal encinta, que obtendrían el Premio de Poesía del Ateneo Puertorriqueño. Para mi sorpresa, en el jurado que los premió estaba él. Poco antes o después, en una de las visitas que éste hacía a mi colega editor y gran amigo de ambos, Jesús Tomé en la EDUPR, y a quien siempre entregaba dos ejemplares de la revista, me propuso que asumiera por él la producción de Revista Oral de Poesía. Mi “no” fue triste, pero rotundo. El Y2K que no afectó a las computadoras como se esperaba, a mí me había devastado y, sencillamente, no pude responder a un ofrecimiento que, de todo corazón, sabía que era un acto de confianza entrañable y único. Estaba “desprogramada”, sumida en un bajón literario, profesional, personal y espiritual del tipo: ¿ahora qué? En 2002, con otro jurado, revalidé con el poemario Encarnaciones en el Ateneo, pero la nube gris de la apatía no me abandonó por años (Si los poetas jóvenes, e incluso algunos mayores, supieran cuán fatuos resultan los premios literarios ante la inmensidad del cosmos, el dolor humano, las encrucijadas de la vida o, simplemente, frente a la biblioteca, celebrarían con más pudor sus logros y envidiarían menos los ajenos).

De aquella decisión me arrepentí al poco tiempo y me quedaría la mosca zumbando detrás de la oreja: “¿Cómo es posible que rechazaras volver a hacer algo en la emisora?”. La anécdota viene a cuento porque tuvieron que pasar veinte años para que la puerta volviera a abrirse. Y la puerta se abrió en el momento justo cuando yo estaba lista para emprender la producción de un programa de radio sobre poesía. En el histórico verano del 2019 empezó a transmitirse Alapoesía que, sin parecerse en formato ni estilo a la Revista Oral…, no deja de ser su pariente, por cuanto aquella invitación de don Manuel quedó grabada en mi mente de manera indeleble como una fuente de inspiración y ánimo, pero, sobre todo, como un desafío del dador a dar.

En este ejercicio, he llegado a saber lo que le movía: un entusiasmo genuino por el descubrimiento de la palabra poética y sus hacedores de una manera más dinámica, impredecible y compleja que la que se obtiene mediante la sola lectura de un libro. Y una forma de encuentro y de alegría. Leer en voz alta o escuchar los poemas de alguien es tocar, sin las manos, la palabra y la persona que la crea. El poeta que entrevista poetas sabe que entre esos diálogos de esfinges se descuelgan, más que unos textos, la historia literaria en acto, y si la comunicación es sincera, se desvelará algo más profundo que la literatura: la humanidad de quienes dialogan.

Ahora vivo extrañado en una lágrima:
No me importan la vida ni la muerte,
aunque sé que cada una, a su manera,
exige o malbarata.

Manuel de la Puebla, “De cuando el destino es no sentirlo”.

Sin rodeos. Hay más poetas egoístas en el mundo que poetas desprendidos. Los primeros, generalmente, viven ocupados en gestionar su propio monumento. Los segundos hacen por los demás escritores lo que nadie hizo ni haría por ellos. A aquellos, tal vez, se les recuerde en las mejores antologías y, de seguro, verán cumplido el homenaje que rechazó Julia. Pero a estos otros, los dadores, se les recuerda no solamente por sus palabras, sino por la generosidad de sus actos.

Manuel de la Puebla, a través de su actividad cultural y humana espontánea y desinteresada expresó una fe inquebrantable en lo que muchos jóvenes escritores entre los ochenta o los noventa podíamos llegar a ser en la poesía. En mi caso, puedo decir que nunca he sido santa de mi propia devoción literaria y su apoyo fue decisivo en mi paso por este territorio preñado de belleza y posibilidades mientras se crea, pero inhóspito en el ámbito editorial la mayor cantidad de veces (esta es mi experiencia). Su ejemplo me señaló un camino posible para romper el cerco narcisista: poetas, no tienen que ser mis panas para venir a Alapoesía, de hecho, prefiero que no lo sean.

Por eso insisto: que no fuera mi amigo ni mi maestro, ni mi editor, y tenga yo tantas cosas que agradecerle subraya su bonhomía y el lugar que su recuerdo ocupa en mis afectos. Y esto, aunque no es más importante que el cosmos, ni el dolor humano, ni las encrucijadas de la vida, es algo que me importa más como persona, mucho más que la imperecedera biblioteca, que aún con serlo, estará siempre a merced de la desmemoria o de las polillas. Se llama respeto.

 

No pienses para quién labras la piedra;

domina su aspereza, el lento

pareo de la luz y de los golpes del cincel,

y que el estudio baste a tu contento.

No apresures

el orden de los días y las noches

con el fuego quemante del relámpago.

La catedral finada y la custodia

de fina orfebrería,

en donde brilla el oro altivo del ingenio,

sean la pausa.

Estiliza la imagen. Subordina

lo frívolo. Argumenta

con simetría ideas y palabras,

y el discurso: discreto,

-laboriosos delfines

que acceden a la luz y la manejan,

como quien baja un astro

a la puerta reseca del asombro.

 

Manuel de la Puebla, “Poética”

En Actas de Viandante, 2007.

 

[1] Todas las citas de don Manuel son tomadas de: Carlos Esteban Cana. “En las letras... La poesía de Manuel de la Puebla”, martes, abril 12, 2011. Recuperado el 8 de junio de 2021 en: https://bocetosdeselene.blogspot.com/2011/04/en-las-letras-la-poesia-de-manuel-de-la.html.




[2] Manuel de la Puebla. “Poeta Joven Entrevista a Rosa Vanessa Otero”, en Julia, Año I Número 2, 2000.

Miel que me das: «Epitafio a Heráclito» – Calímaco

Epitafio a Heráclito

 

Me dijeron, Heráclito, de tu muerte

y lloré, recordé cuántos soles

se hundieron con nosotros, hablando

tirados en la cama, y tú, parece,

mi huésped de Halicarnaso,

hace tiempo eres sólo polvo de las cenizas.

Pero tus ruiseñores te guardan;

Hades, que todo lo roba, no podrá echarles mano. 

 

Anth. Pal. VII 80, en traducción de Cristina Pérez Díaz

Dibujo en tinta sobre papel de Emanuel Torres

Nota de la traductora

En esta nota, quiero proponer, para mayor goce, una lectura comparada. Propongo leer el epitafio de Calímaco junto a dos epitafios del siglo XX, uno de Constantino Cavafy y otro de Manuel Ramos Otero, que cito a continuación:

 

Tomb of Evrion

(Cavafy, en traducción de Edmund Keeley y Philip Sherrard)

In this tomb—ornately designed, 

the whole of syenite stone,

covered by so many violets, so many lilies—

lies handsome Evrion,

an Alexandrian, twenty-five years old.

On his father’s side, he was of old Macedonian stock,

on his mother’s side, descended from a line of magistrates.

He studied philosophy with Aristokleitos,

rhetoric with Paros, and at Thebes

the sacred scriptures. He wrote a history

of the province of Arsinoites. That at least will survive.

but we’ve lost what was really precious: his form—

like a vision of Apollo. 

 

Lorca

(Ramos Otero, cito aquí sólo parte del poema del Libro de la muerte)

Ahora mismo estoy vestido de novia

y enfrento las lunas del ropero

mi tierna soledad no es tu homenaje

el hombre que achicharra mi boca

enchumba con fango mis encajes

y navega conmigo en las cunetas.

No nos mueven el cielo ni el infierno

sino el olor sudoroso de este mundo.

Hemos parido flores en la nada

y la ilusión nos nace del veneno.

Ahora que tu vida es un museo

de páginas de polvo y miedo yermo,

soy Maricón del Mundo

y asesino palomas para invadir al viento

que se cree muralla cuando paso.

Sé que por ser esclavo soy señor

y nosotros del destino somos nuestros,

que los vientos alisios precipitan

el machete fatal de mi abanico.

¡Qué bueno que estás muerto Federico!

Que no serás el siniestro invitado

de nuestra bacanal guerrera.

Tu reino de la espiga

sucumbe a la zafra del bicho y de la espada.

 

Hay, de Calímaco a Manuel, un hilo insospechado. 

En la Alejandría del siglo III a.C., Calímaco escribe un epitafio a Heráclito de Alicarnaso, que también era poeta. Recurre al tropo de la poesía y del acto de escribir sobre piedra (epitafio) como garantes de inmortalidad: “tus ruiseñores”, dice Calímaco, “te guardan”, y con ello apunta a la inmortalidad de los poemas del amado Heráclito, jugando con la palabra griega para ruiseñor, ἀηδόνες, que comparte etimología con el verbo “cantar” (ἀείδω). Menos obvio es el homoerotismo velado en el uso de la palabra λέσχη, que significa tanto «cama» como conversación», y por eso la traduzco como «hablando tirados en la cama» (muchos traductores optan por oscurecer la presencia de la cama y transmiten sólo el sentido de «plática»). Heráclito es además, un «amigo»,  un «huésped» y un «extranjero» (la palabra en griego reúne las tres connotaciones) en la Alejandría en la que se situaría el epitafio. Así que el breve poema moviliza y reúne varios tópicos: la muerte, el homoerotismo, la escritura poética como inmortalidad, y la extranjería del amante/poeta. 

Cafavy, en la Alejandría de principios del siglo veinte (el poema que comparto aquí es de 1914), retoma el género de la poesía fúnebre de los epitafios y moviliza los mismo tropos. Evrion es “un Alejandrino”, y este gentilicio—que atribuido al poeta Calímaco y a sus colegas en la gran biblioteca aludiría a una poesía híper erudita, refinada, consciente de sí misma y de estar en la cúspide de una “tradición” (sistematizada como tal por los mismos poetas y bibliotecarios alejandrinos como Calímaco)—en Cavafy es código para señalar, además, a un homosexual en su construcción mítica de Alejandría como la ciudad sensual homoerótica. Pero Cavafy expresa una preocupación por la sensualidad física irremediablemente perdida con la muerte del amado, algo que en Calímaco apenas se vislumbra en la mención nostálgica de la cama en que yacieron y hablaron los amantes/poetas. Contrario a Calímaco, Cavafy es dolorosamente consciente de que la permanencia de la obra escrita nunca compensará del todo esa pérdida del cuerpo: “He wrote a history/of the province of Arsinoites. That at least will survive./ But we’ve lost what was really precious: his form—/like a vision of Apollo.” Finalmente, el amado Evrion era, como el Heráclito de Calímaco, también de sangre extranjera (“of old Macedonian stock”). Así que los tópicos se repiten: se trata de una escritura de poesía homoerótica y a la vez fúnebre que inmortaliza al cuerpo extranjero en la ciudad a la vez que inscribe su irremediable pérdida.

Ramos Otero, por su parte, desde el “exilio” en Nueva York—esa otra Alejandría, pero de las cunetas—en los primeros años de la década del 80, vuelve a los epitafios como género homoerótico. En una sección de El libro de la muerte (1985), en donde aparece el epitafio para Lorca que cito arriba, escribe epitafios para poetas homosexuales (en lo que podría comprenderse como una genealogía necrofílica—¿o Edípica?—que traza el linaje poético desde un género fúnebre). Si bien la relación entre Cavafy y los poetas alejandrinos del período helenístico como Calímaco es bien conocida, en particular en su uso del epitafio, no estamos acostumbradas a pensar en Calímaco al leer a Ramos Otero. Y la verdad es que no sé si Ramos Otero leyó a Calímaco, pero la relación con Cavafy es innegable, pues entre los poetas a quienes escribe un epitafio está este alejandrino del siglo XX (el poema es una reescritura del famoso “Ítaca”). Cito aquí, sin embargo, el epitafio a Lorca y no el escrito para Cavafy (Kavafis, escribe Ramos Otero), porque este último se preocupa más por el tema del exilio, mientras que el de Lorca es ferozmente sobre la homosexualidad. Es, podría decirse, un epitafio al clóset, como sugieren sin sutileza las últimas líneas del poema: “¡Qué bueno que estás muerto Federico!/ Que no serás el siniestro invitado/ de nuestra bacanal guerrera./ Tu reino de la espiga/ sucumbe a la zafra del bicho y de la espada.” Aquí el “bicho” no está en el clóset sino en lo abierto, como en toda la escritura de Ramos Otero, sin escondite ni decoro. A la permanencia museística de la poesía que salva a Lorca de la muerte (lo mismo podría decirse de Cavafy), el puertorriqueño opone la universalización de la mariconería: “Ahora que tu vida es un museo/ de páginas de polvo y miedo yermo,/ soy Maricón del Mundo”. Ramos Otero entonces se inserta en ese linaje extraño y difuso de poetas homosexuales que recurren al epitafio para inscribir su sexualidad en las paredes de la ciudad, siempre extranjera. 

El trabajo imbricado dentro del género del epitafio con los temas del erotismo homosexual masculino y de la poesía como permanencia frente a la finitud del poeta une a estos tres escritores y, en particular, a Ramos Otero con Calímaco, vía Cafavy. La Alejandría del siglo III a.C, la del siglo XX y el Nueva York de los 80 forman un mapa insólito, suspendido en las inscripciones sobre las piedras imaginarias de una ciudad de las letras sensuales y mariconas.

 

¿PROMESA de qué?

CLARIDAD

ccotto@clarridadpuertorico.com

El Centro para una Nueva Economía (CNE) describió como un experimento colonial fallido la imposición de una Junta de Control Fiscal (JCF) bajo la llamada Ley PROMESA (Puerto Rico Oversight Management, and Economic Stability). Parte del saldo de cinco años de su intervención es no haber logrado reestructurar una deuda de cerca de $53,000 millones, la imposición de políticas de austeridad que han destruido instituciones del Gobierno, el predominio de un gobierno paralelo y el estancamiento de la economía.

Estos y otros señalamientos sobre el resultado del experimento colonial de PROMESA están contenidos en el  informe de Política Pública del CNE, PROMESA:¿Un experimento fallido?, publicado e1 1.0 de junio.  Los analistas del  CNE, Deepak Lamba-Nieves, Sergio Marxuach y Rosanna Torres, reconocen y traen a la atención que el contexto colonial para analizar PROMESA es importante.

La primera razón estriba en que  coinciden con el planteamiento del fallecido juez Juan Torruellas, de que el Gobierno de los Estados Unidos ha llevado a cabo cuatro importantes experimentos de gobernanza en la isla a través de varios mecanismos legales: la Ley Foraker a principios del siglo XX, luego la Ley Jones en 1917, la creación del Estado Libre Asociado en 1952 y la adopción de la Ley PROMESA en 2016. El juez del Tribunal Apelativo del Primer Circuito sostuvo que estos movimientos han servido para perpetuar una relación colonial asimétrica que viola los derechos humanos de los habitantes de la isla y que es la base de nuestro declive económico.

“Así, el experimento de gobernanza más reciente desarrollado con PROMESA se basa en una lógica similar a la aplicada en Washington, D.C. (donde la mayoría son negros) durante su crisis fiscal: los puertorriqueños no pueden gobernarse a sí mismos, por lo que el Gobierno federal debe imponerse

y designar un pequeño grupo de tecnócratas para poner la casa en orden. En este sentido, PROMESA se basa en la misma mentalidad colonial adoptada por el Congreso después de la Guerra Hispanoamericana y ratificada por la Corte Suprema en los Casos Insulares: los puertorriqueños son una raza “ajena” e “incivilizada”, incapaz de gobernarse de acuerdo con los «principios anglosajones de gobernanza».

La segunda razón es que PROMESA tiene el propósito de imponer a Puerto Rico políticas del tipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), como lo son las políticas de austeridad fiscal. El CNE observa que en el caso de Puerto Rico, por ser una colonia, estas políticas no tienen ningún sentido porque, en contraste con otras jurisdicciones que podrían complementar esas políticas, ya sea con una devaluación de la moneda para impulsar las exportaciones o con préstamos de liquidez de emergencia negociadas con instituciones multilaterales internacionales, Puerto Rico, debido a su condición colonial, no puede devaluar su moneda ni tiene acceso a dichas facilidades de liquidez de emergencia.

Los economistas del CNE censuran que la JCF  haya insistido en imponerle a Puerto Rico una camisa de fuerza de política de austeridad similar al FMI sin brindar ninguno de los escasos beneficios que suelen acompañar a los programas  condicionados  del FMI.

La agenda de austeridad que le ha impuesto la JCF al Gobierno de Puerto Rico —señala el CNE— ha sido una inconsistente.  Trae como ejemplo el que a la vez que la  Junta  ordena la reducción de personal  en casi todas las agencias gubernamentales, también ha otorgado contratos a consultores externos y cabilderos para sí, como veremos más adelante.

“La Junta también argumenta que la ayuda federal por desastre proporcionará un gran estímulo a la economía de Puerto Rico, sin embargo, la ayuda solo está destinada a compensar lo dañado o destruido y continúa severamente atrasada. Sin embargo, la Junta ha ignorado consistentemente las advertencias de que sus medidas basadas en la austeridad no están dando resultado”, subraya el CNE.

Otro aspecto que trae a la atención es que cuando  se redactó PROMESA  en 2016, existía  preocupación por los efectos perjudiciales que las altas tasas de rotación de personal en las agencias gubernamentales tendría en su memoria institucional. Dice el CNE que la  JCF se creó bajo la noción de que contrataría personal y desarrollaría su capacidad técnica internamente. Pero la Junta  nunca lo ha hecho.

Por el contrario, la Junta lo que ha estado haciendo es destruyendo la capacidad del Gobierno; por otro lado, han proyectado que los gastos por honorarios de asesores legales y financieros entre los años fiscales 2018-2026 excederán los $1,500 millones, muy por encima del costo estimado de la Oficina de Presupuesto del Congreso de $370 millones entre los años fiscales 2017-2026. Como tal, Puerto Rico está a punto de convertirse en una de las quiebras municipales más caras de la historia.

En esa línea de falta de personal y de memoria institucional se denuncia, además, que debido a esos vacíos en el Gobierno, la Junta se llena con consultores externos, y lo que tiene el país es  esencialmente un gobierno paralelo con un conjunto completamente nuevo de gastos inútiles. Los analistas denuncian que en  lugar de emplear personal local interno como una forma de desarrollar experiencia técnica duradera en Puerto Rico y fomentar el talento local, la Junta  ha optado por gastar en consultores externos, cabilderos y asesores, lo que erosiona  aún más la capacidad de Puerto Rico para deshacerse del organismo de control financiero y para implementar con éxito un programa de recuperación a largo plazo. A la vez, recuerdan que Puerto Rico es la única jurisdicción, que se sepa, que está pasando por una crisis fiscal/de deuda (como Detroit) y una reconstrucción complicada después de un gran desastre natural (como Nueva Orleans después de Katrina), todo al mismo tiempo.

Por último, el CNE repara en que  la Junta parece haber descartado el Título V de la ley que dispone el identificar e implementar “proyectos críticos” y parece que ha sustituido la inversión de capital por sus “reformas estructurales”. La recompensa de este cambio, dice el CNE, aún está por verse.

“Por lo tanto, como dijimos en 2016, los costos económicos, políticos y sociales asociados con el experimento colonial PROMESA han sido extremadamente altos y explícitos, mientras que los beneficios que pudimos haber derivado han sido pequeños y la mayoría siguen siendo bastante inciertos y contingentes”, concluye el análisis.

 

Asalto a las cooperativas

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El  gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia, pretende emular a su homólogo, el exgobernador Luis Fortuño, y apropiarse una vez más del dinero de las  cooperativas. Ese es el propósito que hay detrás de la insistencia en el nombramiento de Mabel Jiménez Miranda como directora ejecutiva de la Corporación Pública para la Supervisión y Seguro de las Cooperativas (COSSEC).

A principios de año, en una acción  unilateral, el gobernador le solicitó a la Junta de Directores de COSSEC que nombrara como directora ejecutiva a Jiménez Miranda. Según fuentes de CLARIDAD, la acción tomó por sorpresa hasta al mismo director ejecutivo en ese momento, Emilio Torres Antuaño, quien tiene 25 años de experiencia en la banca de  financiamiento y en la administración de instituciones financieras, en  funciones similares a las que requiere el puesto de director ejecutivo de COSSEC. Torres Antuaño, fue nombrado por la exgobernadora, Wanda Vázquez, en marzo del 2020, en consenso con las cooperativas.

La Junta de Directores de COSSEC aprobó el nombramiento de Jiménez en enero 2021. La ley obliga a que el nombramiento de su director ejecutivo sea aprobado por  la Comisión de Desarrollo Cooperativo (CDCOOP), quien rechazó el nombramiento en votación de siete a tres.  Por lo tanto, se supone que la nominación de Jiménez Miranda quedara sin efecto. Pero la Junta de directores de COSSEC, en lugar de buscar otras nominaciones para el puesto, decidió nombrarla como presidenta interina, lo que le permite seguir ejerciendo las facultades y obligaciones, funciones y deberes del presidente ejecutivo. Hasta le concedió  el mismo salario, como si fuese una funcionaria en propiedad.

Los representantes del movimiento cooperativo, tanto en la junta de directores de COSSEC como en CDCOOP, mediante la Liga de Cooperativas los demandó por entender que mantener a la persona rechazada en el puesto era una burla a los procedimientos. El 15 de junio, el juez del Tribunal de Primera Instancia (TPI) Sala de San Juan, Anthony Cuevas Ramos, le dio la razón a la Liga de Cooperativas y sostuvo que mantener a la rechazada como directora interina era un subterfugio para ir en contra de la determinación del ente que tiene el poder de nombramiento, que es la junta rectora de CDCOOP. Concluyó que una  vez ocurre el rechazo por la junta rectora, la junta de COSSEC  no puede nombrar a la misma persona que ya fue rechazada. El tribunal declaró nulo el nombramiento de Jiménez Miranda y ordenó que cese y desista de ocupar la posición como interina.

No obstante, la Junta de Directores de COSSEC apeló la determinación y solicitó un auxilio de jurisdicción para que se paralice la determinación  del TPI. Por su parte, la  Liga de Cooperativas ya radicó su  oposición. En  tanto,  el Tribunal Apelativo paralizó la sentencia en cuanto al cese y desista, lo que tiene el efecto de que Jiménez Maldonado se mantiene en el puesto tomando decisiones con plenas funciones.

Quién es Jiménez Maldonado

La nombrada mediante orden de  Pierluisi es esposa del CPA José González Torres, quien precisamente era el director ejecutivo de COSSEC  bajo la administración de Fortuño, gobernador que obligó a las cooperativas a comprar bonos del Gobierno de Puerto Rico por la cantidad de $976 millones. Esa compra llevó a la quiebra a más de una docena de cooperativas.

Aunque ya estuvo antes en la agencia, las fuentes de CLARIDAD aseguran que Jiménez Maldonado, quien no dio pie con bola, luego ocupó un puesto en el Capitolio dirigiendo la flota vehicular; pero en  el cooperativismo no se le conoce ninguna experiencia financiera.

La fuente también reveló que en la presentación que Jiménez Maldonado hizo ante CDCOOP habló de querer montar un equipo en COSSEC para asesorar a las cooperativas sobre cómo invertir su dinero y dónde deberían invertir. Confrontada con que eso fue precisamente a lo que las obligó el Gobierno de Fortuño, su respuesta fue que las cooperativas son “autónomas y hacen lo que ellas quieran. Las vamos a orientar”.

Diversas fuentes han comentado que la intención del Gobierno de Pierluisi es traer una firma de  inversiones para manejar el dinero de COSSEC.

El informe sobre los Estados Financieros de COSSEC a junio del 2020 dice que la agencia obtuvo un crecimiento de $23 millones en los activos totales. La cartera de inversiones cuenta con 884 posiciones con un valor en el mercado de $335 millones y una ganancia no realizada de $20 millones. Las actividades relacionadas a estas aportaron $13.4 millones a las operaciones del actual año fiscal.

Los ingresos obtenidos ascienden a $35 millones, de los cuales $24 millones provienen de las primas cobradas a las cooperativas aseguradas y $10.1 millones son producto de los intereses de las inversiones. Los gastos de la Corporación se redujeron por $707 mil dólares, sin considerar la reserva para pérdidas estimadas, y tuvimos una disminución en la sección de capital de $2.2 millones.

COSSEC es una de las pocas agencias del Gobierno donde hay dinero. Todo ese dinero lo aportan las cooperativas. No es dinero que aporte el Estado. Pero los miembros del Gobierno en la junta de COSSEC mantienen  16 puestos de confianza en la agencia y están pidiendo aumentar el presupuesto para una partida para contratar otros asesores.

Aunque  la situación de COSSEC se está discutiendo dentro del movimiento cooperativo, todo indica que el Gobierno de Pierluisi lleva una política de “torcer   brazos” entre los cooperativista de su partido  para que se allanen a sus propósitos.

También entra en juego la Junta de Control Fiscal (JCF), quien quiere eliminar el mecanismo de cogobernanza que hay en las agencias que regulan este sector. Contrario a otras jurisdicciones, en el cooperativismo puertorriqueño se ha llegado a unos entendidos con el Gobierno, de que en las agencias que les regulen se ha legislado para que haya representación igualitaria en sus juntas entre representantes del cooperativismo y gente nombrada por el Gobierno. Esto es así en COSSEC, CDCOOP y en FIDECOOP (Fondo de Inversión y Desarrollo Cooperativo). La pretensión de la JCF es que se cambie  la ley para nombrar una supuesta junta de expertos, que sea la que dirija las agencias y así sacar a los cooperativistas. La JCF también pretende que se tomen medidas  contra las 20 cooperativas que salieron más golpeadas con la compra de los bonos del Gobierno de Puerto Rico y que se  altere  el sistema de contabilidad de las cooperativas.

La fuente denunció que la comisión que vigila la banca —Comisionado de Instituciones Financieras— no se toma las mismas atribuciones de manejar los bancos como lo hace COSEEC  con las cooperativas.

 

Junta de Control Fiscal un fiasco: A cinco años ¿Qué tenemos?

 

Especial para CLARIDAD

 

El 30 de junio de 2016 hace 5 años se firmó la Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico (PROMESA) para estabilizar la situación fiscal, restablecer el crecimiento y construir un futuro mejor para todos los puertorriqueños. Era la declaración de la quiebra más grande en la historia del mercado de bonos municipales y así evitar un caos en los mercados. La Junta de Control Fiscal que creó tenía la encomienda de supervisar las finanzas públicas y ayudar a implementar cambios para mejorar la economía y lograr acuerdos con los acreedores, además de controlar la corrupción y malos manejos administrativos.

Hoy ¿Qué tenemos? Un país sin un Plan de Desarrollo y Crecimiento Económico o futuro para los puertorriqueños, que transforme la economía y que se sostenga a largo plazo. Tenemos un país más pobre y desigual, con menos: derechos laborales, servicios esenciales, servicios necesarios para el desarrollo y empleos. Donde desmantelan las instituciones necesarias para el desarrollo, como son las escuelas, la UPR, la salud, y debilitan las instituciones que fortalecen el crecimiento AEE y AAA. Además, se mantiene a la alta gerencia ineficiente y se condena a los que producen, los trabajadores. Sigue la corrupción, los malos manejos y no ha logrado el presupuesto balanceado como lo requiere la ley. Mientras no han querido definir los servicios esenciales y no ha querido auditar la deuda pública para establecer qué deudas se emitieron de manera ilegal, los responsables, los procedimientos corruptos para dejarlas fuera de la reestructuración, por ser deuda ilegal e ilegítima. A eso le añadimos la aplicación de políticas de ajustes y la imposición de medidas de austeridad que hacen sufrir a la gente que menos tiene, atentando contra las pensiones, la educación, la salud, el ambiente, el patrimonio cultural, el deporte, o sea contra la calidad de vida. Vimos el rostro de falta de preocupación de la JCF con el pueblo luego de los huracanes en el 2017, donde no se preocuparon por el pueblo y sólo intervinieron en administrar fondos, ni siquiera dijeron o fiscalizaron los asuntos de la corrupción en la distribución de suministros. Tal parece que la JCF es la corrupción perfeccionada y de élite, todo un fracaso.

En ese entonces señalaba que esa JCF no iba a resultar, no controlaría la corrupción, que era una ley colonial que imponía la nueva colonia del siglo XXI. Las leyes trataban los síntomas sin estudiar el problema, la colonia. La deuda pública insostenible como la corrupción son síntomas del problema estructural de nuestra economía y sociedad, que es la colonia y su falta de poderes. La Junta de Control Fiscal es colonialismo del siglo XXI, es una entidad que no fue seleccionada por el pueblo (pro cónsules), que no tiene ningún compromiso con el bienestar del pueblo, no define objetivos sociales y tienen conflictos de interés y éticos pues representan a los dueños de la deuda. Es un Gobierno Corporativo, donde las corporaciones dominan las decisiones de economía política, y establecen prioridades para las empresas de las cuales son representantes (conflicto ético), atentan contra los servicios esenciales, los servicios necesarios para el desarrollo y el pueblo. Es un golpe de Estado a la colonia donde le imponen la JCF que manda y domina sobre el gobierno, escogen a sus gobernantes para que no exista oposición e imponen leyes.

La falta de ruta de crecimiento es el principal fracaso de la JCF, han sido incapaz de establecer un Plan de Desarrollo y Crecimiento pues carecen de objetivos sociales que lo pueda dirigir. Su objetivo es pagar la deuda, controlar las finanzas públicas y torcer la economía de Puerto Rico para favorecer los grandes intereses ausentes. Su plan hoy es gastar fondos federales (al igual que el Gobernador), y crear la impresión de que crecemos, repitiendo los mismos esquemas de las administraciones políticas pasadas, favoreciendo la corrupción y el despilfarro de recursos, vivir de los fondos federales para cuadrar el presupuesto. La ilusión de crecimiento por la inyección de fondos federales es temporera y no han definido qué pasará después que se acaben los fondos, ¿qué quedará? Se proyecta que en 10 años estaremos de nuevo en la quiebra, sin una economía fortalecida, con más impuestos y pocos empleos.

Si la JCF tuviera un Plan de Desarrollo y Crecimiento establecería con esos fondos iniciativas económicas que conduzcan a transformar la economía, la diversifiquen, fortalezcan instituciones donde la educación y la UPR serían importantes para el desarrollo. Tendríamos un futuro para los puertorriqueños, a diferencia de lo que nos ofrecen hoy, pobreza, miseria y dependencia.

Pero parece que el plan perverso de la JCF es “un Puerto Rico sin puertorriqueños”, donde cada acción contribuye a expulsar a los mejores recursos humanos que tenemos, a destruir la mejor inversión social -la UPR y la educación-, generar desempleo, además de quitar las pensiones y condenarnos a la pobreza. Parece que quieren puertorriqueños sin preparación y educación para poder tener “esclavos del sistema”, con salario mínimo o menos (su intención era llevarlo a $4.25 la hora para los jóvenes), sin beneficios laborales (la Reforma Laboral fue de sus primeras leyes) o de salud de manera que dejen ganancias a las empresas y miserias al pueblo. Con la Ley PROMESA volvimos a 1900 en las condiciones coloniales que teníamos, con una nueva “economía de plantación del imperio colonial”, que combinaba la gran propiedad y el empleo de mano de obra con bajos salarios (o esclava), pobres, sin derechos y enfermos.

La JCF se concentra en un Plan de dependencia para la alta gerencia y destruir al pueblo. Recientemente vimos a Natalie Jaresko en la legislatura de EEUU oponiéndose a que provean ayuda al pueblo y que no den paridad en fondos federales a Puerto Rico. Pero a su vez favoreciendo en conseguir los fondos federales de reconstrucción para manejarlos y distribuirlos entre ellos, con acciones corruptas o contratos extraños como el de LUMA que no viene a reconstruir sino a administrar los fondos. La otra cara es que los fondos beneficiaran a empresas extranjeras, como pasó con COBRA o White Fish, donde la JCF no intervino, entonces para ¿qué sirve?

Si vemos el Plan de la JCF desde la visión de un Plan FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), encontramos que destruye las fortalezas (educación y empobrece a los trabajadores) y las oportunidades (profesionales y posibles empleos a crearse). Acrecienta las debilidades (pobreza, salarios bajos, desigualdad, muchos impuestos e instituciones que no proveen servicios, además de potenciar la corrupción) y la JCF se convierte en la amenaza principal para nuestro futuro con la falta de poderes (entorpece las acciones legislativas para proteger el pueblo). Amenazan a los legisladores, se oponen a un presupuesto balanceado, porque tendrían que irse y señalan que se oponen a la Ley de Retiro Digno. Esperamos que este choque sea continuo y que cada día la legislatura presente más oposición articulada sobre las decisiones del ente federal para que el pueblo tenga un nuevo aliado en derrotar la JCF y la Ley PROMESA. No existe un plan de crecimiento, destruyes las fortalezas y oportunidades, no define los servicios esenciales para asegurar de que se asignan los fondos para dar esos servicios y con lo que sobra entonces decir, destruye la infraestructura y las instituciones, favorece la emigración de la gente (preparada o no), reduces las pensiones y buscas cómo quebrar las mismas, eliminas ayudas a los más vulnerables, privatizan y venden activos y hasta pretenden controlar los activos de las cooperativas (donde están los ahorros del pueblo), para destruir todo potencial de País. Negocian la deuda pública sin importarle el pueblo, sólo quieren la colonia para sacar ganancias y aseguran por lo menos 20 años de estancamiento.

Los logros de la JCF y Natalie Jaresko, comienzan con detener el pago de la deuda, renegociar la deuda pública con políticas que en varios años volveremos a estar en peores condiciones, pagando más y sin auditar e investigar los enredos que en la misma existen y los responsables. La JCF es miope cuando reestructura la deuda pública, para ellos están actuando bien, pero la realidad es que la aumentan y la hacen insostenible. La reestructuración de la deuda asegurada de la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (COFINA), que se redujo muy poco de $18,000 millones a $12,000 millones, pero vamos a pagar mucho dinero en efectivo, compromete el IVU de años futuros y seguirá creciendo esta deuda. El ajuste de la deuda del Banco Gubernamental de Fomento, que bajó de $5,000 millones a $2,000 millones, sin explicar quiénes quebraron al Banco y las razones, que las podemos encontrar si buscamos en la prensa y lo peor seguirá creciendo esta deuda. En la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) un ajuste en el pago anual de parte de su deuda, con un recorte de $380 millones, sin investigar los contratos de ONDEO y los otros enredos. La deuda de AEE que negocia y la contratación de la empresa LUMA Energy que ha sido ineficiente, costosa y que va tras los fondos federales. Y se espera que a fin de año un acuerdo de reestructuración de $35,000 millones en deuda del gobierno central, pero sin explicar o entender a qué costo. Para la JCF es una gran cuantía— se habrá logrado una reducción de $60,000 millones. Toda esta restructuración según expertos financieros significa que en una década tengamos la quiebra nuevamente. O sea que estaremos peor, 20 años de miserias.

Pero los logros dependen de quién los vea, para algunos son logros, pero en realidad son mediocres, ineficientes, corruptos que gastan mucho dinero del pueblo puertorriqueño en abogados, asesores y otros que no resuelven el problema real. Recuerda que el problema es estructural, es la colonia. Tal parece que es un negocio para todos ellos el que no se solucione el problema estructural del País.

La JCF y Jaresko se oponen a nuestras pensiones, a los servicios esenciales, a la educación, a la salud y pretenden que sigamos pagando con más impuestos, ajustes y recortes. La JCF es la misma corrupción, pero peor. Es un golpe de Estado al gobierno de Puerto Rico (a la colonia), quitándole poderes y al mismo gobierno de EEUU que no los puede controlar. ¿Cómo pudieron crear algo tan perverso que les ha quitado poder? Parece que EEUU le tienen miedo a ese Gobierno Corporativo, poderoso y que atenta contra ellos mismos, es un golpe de Estado blando a ellos mismo.

Son 5 años que cada vez que Jaresko y la JCF negocian desmantelar los servicios que se ofrecen en escuelas y hospitales, la Universidad de Puerto Rico, recortan o eliminan las pensiones, se oponen al aumento en el salario mínimo (pues quieren que sea de $4.25 o sea menor), aumenta la corrupción y somos más pobres. No vemos solución, porque terminamos pagando más y nosotros el pueblo sufriendo, llevándonos a una crisis humanitaria.

Hay algo extraño en este negocio de la Ley PROMESA y la JCF, piénsalo. Es hora que el pueblo exijamos que la JCF se vaya, que no tiene ni autoridad legal, ni moral, ni constitucional. Exigir al Congreso de EEUU y al Presidente que se elimine la Ley PROMESA. NO podemos esperar que EEUU resuelva el entuerto que han creado, debemos exigir. Y podemos comenzar exigiendo que la directora Natalie Jaresko no le renuevan el nombramiento en octubre, un pueblo quebrado no puede pagar tanto por tan poco. Exijamos nuestros derechos y poderes para enderezar la economía de Puerto Rico, porque queremos un futuro y en cinco años sólo hemos visto fracasos, corrupción, despilfarros, falta de inversión social y maltrato al pueblo.