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Editorial Ley PROMESA: crónica de un fiasco advertido

 

El pasado 30 de junio se cumplieron cinco años desde que la Ley PROMESA- para la supervisión fiscal de Puerto Rico y la restructuración de su deuda pública- fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos y firmada por el entonces Presidente de dicho país, Barack Obama.  Al firmar la ley, Obama intentó quedar bien consigo mismo y con la historia al expresar que, dentro de las realidades de la enorme deuda de Puerto Rico, y los conflictos y diferencias de toda índole entre los políticos Republicanos y Demócratas en Washington, “esta ley fue lo mejor que se pudo conseguir.”

Ciertamente, pudo haber sido peor que Puerto Rico quedara totalmente desprotegido y a merced de los inescrupulosos y voraces buitres de Wall Street, dueños de la deuda. Pero la alternativa de imponernos  este nuevo agravio colonial, atropellado e insensible, con una Junta de Control Fiscal (JCF) nombrada por la metrópolis, con poderes cuasi plenarios sobre las decisiones más importantes de nuestro país, es una afrenta inmerecida e intolerable para nuestro pueblo. Especialmente, cuando las decisiones que se toman en cuartos oscuros por siete personas que no conocen a Puerto Rico, pueden afectar irreversiblemente a una institución  como la Universidad de Puerto Rico (UPR), que ha sido el puntal sobre el cual se ha montado el desarrollo intelectual, académico, científico, social y económico de nuestro país hasta el día de hoy.

Además, las decisiones de la JCF han desprotegido insensiblemente a los sectores más vulnerables y desaventajados del pueblo puertorriqueño, que dependen de la prestación de servicios esenciales del Gobierno y que, por cinco años, han vivido en precariedad e incertidumbre, quizá preguntándose qué han hecho para merecer un trato tan injusto.  A esto hay que añadir las secuelas de la reciente racha consecutiva de desastres- la peor en más de un siglo- dos huracanes de alto poder en 2017, secuencias de terremotos en el Sur de la Isla a fines de 2019 y principios de 2020, y la pandemia del COVID-19 de la que todavía no hemos salido.

Por eso, lejos de un alivio y “de lo mejor que se pudo conseguir”, PROMESA se ha convertido en una camisa de fuerza para nuestro desarrollo sostenible y en un escollo para las posibilidades mismas de que Puerto Rico pueda cumplir con el pago de la deuda a largo plazo, a la vez que se reconstruye. Así lo reconoce el Centro para una Nueva Economía (CNE), que en febrero de este año le comunicó al Gobernador Pedro Pierluisi su objeción al Plan de Ajuste de deuda (POA, por sus siglas en inglés) presentado por la Junta de Control Fiscal (JCF). “Ante la falta de proyecciones económicas y financieras confiables, no es factible que Puerto Rico presente un Plan de Ajuste de buena fe que sea vinculante para el gobierno de la isla por 30 años”. Y concluye: “De hecho, según la propuesta actual, la liquidez (del Gobierno de Puerto Rico) se reduce significativamente para 2026 y para 2030 el saldo de caja inicial es negativo al comienzo de ese año fiscal”.  Cabe señalar que el último estado financiero del Gobierno de Puerto Rico que se ha hecho disponible corresponde al año 2017, cuatro años de atraso en la presentación de información financiera crucial para la toma de decisiones sobre el País.

Pero no es solo el CNE quien opina de esta forma. La Oficina de Contabilidad General del Gobierno de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) coincide, y así lo expresa en su más reciente informe a los Presidentes de los Comités de Recursos Naturales del Senado y la Cámara de  Representantes  en junio de 2021. El informe del GAO recalca que existe incertidumbre sobre la capacidad de Puerto Rico para generar crecimiento económico sostenido. Afirma que este sería uno de los dos factores principales que determinarían el futuro de Puerto Rico junto al resultado del proceso de reestructuración de la deuda. Al igual que el CNE, el GAO concluye que, durante estos cinco años, en Puerto Rico no se han implementado las reformas estructurales ni las iniciativas de desarrollo económico necesarias para apuntalar ese crecimiento sostenido al que se aspira.

Un factor adicional de mucho peso a considerar es que la JCF nos cuesta muchísimo más de lo que aporta. Se estiman en $1,500 millones los costos que pagará Puerto Rico asociados a la reestructuración de la deuda. Los gastos por servicios legales y profesionales  se estiman en $9.3 y $30.2 millones respectivamente para el año fiscal 2021, y en $10.8 millones los gastos de nómina de 92 empleados de la JCF para este año fiscal.

En conclusión,  la Ley PROMESA y su criatura, la JCF, son la crónica de un fiasco largamente advertido. Han fracasado en sus objetivos principales de lograr un proceso ordenado de reestructuración de la deuda y sentar las bases del crecimiento económico futuro del país. Si bien es cierto que la inyección de fondos del gobierno de Estados Unidos para el alivio de la crisis creada por los desastres y la pandemia del COVID-19 dará un impulso a la economía a corto plazo, eso no sustituye la obligación de la Ley PROMESA y la JCF de poner en vigor un plan de revitalización económica para que este “territorio de ultramar”- eufemismo con que el gobierno de Estados Unidos nombra a sus colonias- tenga una economía saludable y sostenible, y no dependa del vaivén de las prestaciones federales.

 

Esta semana en la historia

8 de julio de 1497

Europa lanza otra ruta hacia Asia

El explorador portugués Vasco da Gama zarpó desde Lisboa con una flota de cuatro embarcaciones, y finalmente abrió una ruta marítima desde Europa occidental hasta Asia a través del Cabo de Buena Esperanza (sur de África), marcando el comienzo de una nueva era de expansión europea a través del planeta.

10 de julio de 1856

Nace Никола Тесла

El serbocroato radicado en EUA, conocido como Nikila Tesla, fue inventor especializado en el campo del electomagnetismo. Muchas de sus ideas siguen vigentes a un siglo de su concepción.

12 de julio de 1940

Nace Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto

Neruda, de los poetas más reconocidos del siglo pasado. Premio Nobel de literatura, militante comunista. Murió el 23 de septiembre de 1973, tras el golpe de estado fascista en Chile; allegados al poeta sostiene que fue asesinado por médicos golpistas.

Sobre Luis Muñoz Marín, escribió:

Hay un gordo gusano en estas aguas

en estas tierras un rapaz gusano;

se comió la bandera de la isla

izando la bandera de sus amos,

se nutrió de la sangre prisionera,

de los pobres patriotas enterrados.

14 de julio de 1789

La toma de la Bastilla

Antes de 1789 Francia ya había celebrado asambleas constituyentes, integradas por el primer estado (el clero), el segundo estado (la aristocracia) y el tercer estado (clase media y campesinado), pero no se habían celebrado desde hacia varios años. Luis XVI presionado reunió los estados generales para tratar de la crisis económica. La economía era cada vez más débil y mucha gente se moría literalmente de hambre. El tercer estado (clase media y campesinado) clamaba por reformas, pero era siempre reprimido por la mayoría que tenían en la asamblea el clero y la nobleza.

El 17 de junio de 1789 el tercer estado, dirigido por un grupo de revolucionarios parisinos formó una asamblea nacional cuyo propósito era redactar una constitución. Al momento, los impuestos eran especialmente caros en París y mientras la monarquía le redujeron los impuestos, al pueblo y comerciantes se los aumentaron. Cualquier alimento o bebida o cabeza de ganado que entraba en la ciudad para su venta quedaba retenida en las puertas y sus propietarios debían pagar un impuesto. Tampoco pagaba impuesto alguno la rica y poderosa iglesia católica que era propietaria del 10% del territorio. Un escritor inglés que viajaba por Francia relató que veía por todas partes campesinos pobres que parecían “hambrientos espantajos”.

La deuda nacional iba cada vez más en aumento. El rey Luis XVI había heredado esta situación cuando ascendió al trono en 1764 pero había sido incapaz de cambiarla. Era un monarca que no tenía ninguna simpatía por las necesidades del pueblo común.

El 13 de julio una multitud se manifestó por las calles del centro de París. Los manifestantes se llamaban a sí mismos “Ejército de Ciudadanos”. Poco después del amanecer del 14 de julio se reunieron ante el Hotel des Invalides, un hospital y complejo militar pidiendo armas. Los guardias que lo custodiaban no intervinieron. Llegaron a los sótanos y se llevaron más de 28,000 mosquetes y diez cañones.

Fueron a La Bastilla para conseguir más pólvora y munición y para destrozar aquel símbolo ancestral del antiguo régimen, fuerte y cárcel, un edificio enorme con ocho torres de planta circular y muros de 25 metros de altura. Su caída en manos de los revolucionarios parisinos supuso simbólicamente el fin del Antiguo Régimen y el punto inicial de la Revolución francesa. Luego siguió la Revolución y las guillotinas contra una sociedad fundada en los privilegios para intentar una más igualitaria.

La Bastilla había sido construida en el S. XIV como un fuerte. Luego Richeliu la convirtió en prisión política y de ahí llegó a simbolizar lo peor de la monarquía francesa. Prisioneros famosos fueron Voltaire y el Marqués de Sade.

Fuentes principales: página de FB de Darío Ortiz Seda y calendarios investigados por José M. Escoda.

 

Será Otra Cosa: Un inventario de cosas perdidas 

 

Claudia Becerra

Especial para En Rojo

“Writing cannot bring anything back, but it can enable everything to be experienced”

-Judith Schalansky

  1. El gran diluvio 

Cuando Noé supo que un diluvio arrasaría con todo sobre la faz de la tierra, lo primero que hizo fue construir un arca y asegurar sus pertenencias adentro. Frente al desastre, Noé conservó lo que pudo, las cosas y seres que más quiso, para cuando ya no quedara nada ni nadie, sólo tierra inhóspita y baldía, volver a poblarla.

No todos los diluvios se ven iguales. En Puerto Rico, un gran diluvio lleva anunciándose desde lo más grande hasta lo más pequeño. ¿Qué nuevo cierre, qué nuevo recorte, qué nueva venta, qué nuevo colapso, qué nueva ausencia cavará su agujero en la experiencia de una isla, siempre al borde de convertirse en otra cosa? Estas formas de diluvio son, quizás, las menos obvias, aunque suelen contar con representación. En los periódicos, cada día hay menos distancia entre la noticia y el obituario:

EL ARZOBISPADO DE SAN JUAN VENDE DOS JOYAS HISTÓRICAS.

RECORTE DE 300 MILLONES DEJARÍA A LA UPR INOPERANTE.

PROGRAMA DE NEUROCIRUGÍA DEL RCM PIERDE ACREDITACIÓN.

LA JUNTA DE CONTROL FISCAL ORDENA DEROGAR LA LEY DE RETIRO DIGNO.

RECORTES AL PRESUPUESTO AMENAZAN LA EXISTENCIA DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE PUERTO RICO.

CUATRO ESPECIES DE COQUÍ ESTÁN EN PELIGRO DE DESAPARECER.

 

Entonces comienzo a imaginar qué cosas incluiría en mi arca de cara al desastre. Mientras escucho la nueva entrega musical de Yarimir Cabán, “El arca de MIMA”, recuerdo los imperativos de Tomás Blanco: “Nadie pase de largo sin explorar la lista completa de frutas”; “Acércate, paisano, a las frutas que tu antilla produce.”

  1. Del arca al arco

De Tomás Blanco a MIMA hay un arco: la pasión por el inventario. Cuando se vive entre imperios y se atraviesa un proceso de modernización acelerado (como Tomás Blanco), o cuando se vive la puesta en subasta del país por el gobierno y la Junta (como MIMA), uno aprende a hacer inventario de las cosas que están y las que restan. También, de las que están y podrían ya no estarlo.

Tomás Blanco era una persona recatada, excepto en la escritura. En Los cinco sentidos (1955), un libro de ensayos dedicado a inventariar una serie de “cosas nuestras” (el coquí, la brisa del campo y la costa, la guajana, las frutas), ahí donde sus oraciones se tornan torrenciales y el vocabulario se enrarece, se produce un horror al vacío: “Pero, seguramente, ubre apergaminada y verdinegra, cubierta de múltiples papilas, casi púas; aunque, por dentro, como blanca glándula, repleta, henchida de nívea leche azucarada, acidulada y maternalmente tranquilizadora, con cierto si-es-no-es de amodorrante o de somnífera”. Esto es, aparentemente, una guanábana. Confiado, como los antiguos, que la poesía es un instrumento de la memoria, Blanco detalla el número y la exuberancia de la fruta típica, con el lirismo de un poeta barroco que prefiere pensar el país desde la sensualidad de la fruta, antes que racionalizar el recién estrenado estatus político de la isla. Aquí, el horror al vacío no es otra cosa que imaginar una fruta sintética, importada, suplantando “la jubilosa y lujuriante pulpa” que se destaca en el trópico. Para Blanco, describir la fruta era comenzar a sentirla, una suerte de treta en contra del olvido.

“El arca de MIMA” podría ser la materialización de la pesadilla de Tomás Blanco. La fruta fresca es rara, no en el sentido de única o singular, sino que escasea. La pérdida no es ya el porvenir de la fruta, sino un lugar de enunciación. Primero, entra la guitarra, aguda como una bachata. Parece que va a entonar “La borinqueña”, tantea brevemente con esa evocación, pero el registro no puede ser solemne porque su himno es el lamento. El güiro y la percusión entran juntos, ambos claros y protagónicos, seguidos por la voz inconfundible de MIMA, quien halla en la décima (y el imaginario sonoro jíbaro) un hogar para la querella, el juego y la memoria. Si Tomás Blanco arma un inventario de la abundancia, MIMA, cual juglar encargadx de propagar, de pueblo en pueblo, una mala noticia, habla de la “abundancia que apoca”, con la economía, también, de un verso corto y austero.

Mientras escucho el tropel de ausencias, alojado en cada fruta desconocida que MIMA nombra, pienso cómo en su trabajo más reciente, lo contemporáneo coexiste con la tradición, sin que lo uno le gane terreno a lo otro. Es casi un ensayo de lo que debería ser el tiempo de esta isla, siempre con su mira en un futuro implacable con todo lo que hubo antes. Las palabras no podrán devolver un objeto, pero sí pueden reanimar su experiencia. MIMA aprovecha el poder encantatorio de los nombres. Al menos yo, que nunca he probado el níspero, la pitahaya ni el rambután, con sólo el nombre, casi recuerdo un sabor.

 

Fraicomar

La liga se llamaba Fraicomar y todavía existe, pero ya no es de pelota sino de balompie. Con el mismo concepto de que todos pueden jugar, aceptan personas que tienen problemas de la vista o limitaciones de otro caracter. Eso no quiere decir que todos tienen limitaciones en esa liga. Hay peloteros buenos, pero dejaban jugar a los que no éramos tan buenos. La pelota era el trauma de mi padre, que como ya te dije perdió la vista con un pelotazo en el parque de Utuado. Mi padre no nació como yo, con limitaciones de la vista, que son más bien la herencia de mi madre. Fue ese accidente el que lo dejó medio ciego, y como es natural, no veía con buenos ojos que me gustara el beisbol. La verdad es que no patrocinó gran cosa que me importara la pelota, pero eso es debido al accidente que sufrió en la juventud. Yo estuve en las Pequeñas Ligas de Borinquen Gardens, pero no veía la bola bien, aunque era un buen jugador defensivo. No duré mucho en ese equipo, aunque después fui coach en la adolescencia.

A la liga de Fraicomar fui con Luís Delgado Charneco, ese amigo al que no le gustaba estudiar, y con un tercero que estudiaba en la misma escuela que yo, Francisco Javier Toyos Vélez, que dejó el equipo en el que yo estaba apuntado, patrocinado por una tienda de pintura que se llamaba Luna Paints. En el equipo de Luna Paints, que simulaba los colores de los Atléticos de Oakland, estábamos Toyos y yo, aunque por problemas personales con un jugador negro, Toyos se fue y a mí me derjaron jugar un poco. Con el equipo de Juan Carlos López Evangelio, que imitaba el color rojo de los Rojos de Cininnatti, nos bastaba para que la liga funcionara. El lanzador era Juan Carlos.

Varios años después, encontré a Juan Carlos en la Facultad de Ciencias Naturales. Estaba en el mismo año que yo y me estuvo raro que se acordara de Fraicomar, pero me parece que el que juega pelota tiene esa característica que no tienen otros deportistas, que se acuerda de las cosas pasadas y aparentemente veniales. Cuando no es que me acuerdo de algo que tiene que ver con los peloteros, tengo sueños con los parques y los amigos que no volví a ver. Hay más de un sueño con Paco, el que tuvo problemas personales con un negro. Esos sueños con Paco son tan insistentes que los anoté y te los voy a referir ahora, ya que este amigo las pasó negras en la vida con la gente de esa raza.

Sueños con Paco Toyos y el Beisbol

Nada obliga a Paco a ser un buen jugador defensivo en los jardines. Juega el jardín derecho y yo el central. Estamos en las Grandes Ligas,pero si nada lo obliga a jugar bien, yo tampoco me veo con deseos de hacerlo bien. Debe ser la edad que tengo, aunque también sucede que me quieran sacar de los sitios donde trabajo. No quieren que vea las condiciones de trabajo de los otros. Con Paco estoy en el beisbol porque ni a jugar bien se ve obligado. Trataría de hacerlo bien yo, pero no tengo las fuerzas para jugar. El otro equipo empieza a batear. Primero un cuadrangular en regla, batazo que no habría podido atrapar Paco en el jardín derecho. Pero ya el segundo batazo lo podría atrapar. No lo ha hecho. El bateador ha corrido todas las bases hasta anotar. Se susceden otros batazos y esos lo trato de atrapar yo. Solo se trata de roletas que llegan hasta acá. Mis brazos no tienen la fuerza para que luego de atrapado el batazo tenga la fuerza para llegar hasta el cuadro interior. Claro que el juego termina y nos llevan de allí. Nos han dado el día libre. El director de la escuela se da cuenta de que trabajar con mi amigo es algo que no nos habría hecho populares cuendo éramos jóvenes. Como tenemos todo el día libre, voy a Sears que es donde trabajaba la madre de mi amigo y veo a varios miembros de su familia que también son mis primos. Para ellos soy uno más, soy parte de esa otra familia. Pero a ellos no los tratan tan bien. Tienen puestos cascos amarillos y se los va a llevar en una especie de grúa enorme que se los traga con tierra. Yo veo todo eso en mi día libre del beisbol. Uno de los primos de Paco exige que me lleven con ellos, entiende que los tratarían mejor si me llevaran con ellos. Las grúas son máquinas que dicen en letras grandes Cabrera.

Sueños con Edgardo Nieves Mieles y el beisbol

Este sueño merece destacarse porque es un cuento completo. Edgardo me ha llevado a un parque de beisbol donde se han proyectado dos películas para niños, entre ellas una sobre un juego legendario en el que participa Campaneris con los Atléticos de Oakland. Yo he llevado a mi hijo a la actividad y por eso estoy vistiendo un uniforme viejo de mi adolescencia, verde como el de los Atléticos que llevaba el anuncio de una fábrica de pintura, Luna Paints. A mi hijo no le importa mucho la pelota y no ha jugado con aplomo, cosa que ha resultado embarazosa para los organizadores de la actividad, que me ven vestido de verde pensando que soy una especie de embajador deportivo o más bien una mascota alegre. El caso es que no me puedo quitar el uniforme cuando mi hijo empieza a poncharse y a darles a entender que no le importa mucho el juego. Un señor norteamericano me lleva aparte para que no resultemos una verguenza y me quedo en un pasillo del parque a la espera de que pueda salir de allí sin que me vean. Pero como la gente no acaba de irse del parque, esperando más que el juego de cortesía y luego el de los niños, que el señor abre una escotilla en la pared que me permitiría salir por la parte de atrás sin ser visto. Cómo olvidar que en mi oscura vida con Nayda también hubo beisbol y que Juan Carlos López nos conseguía taquillas para ir a ver juegos del beisbol invernal, que el beisbol siempre tenía algo que ver con las muchachas que me gustaban, como Lili Pereira que me iba a ver cuando era coach de un equipo de pequeñas ligas.

Cuento sobre una jugada del pasado

Lo he contado alguna vez y como hay alguna reticencia en la red para copiar el original, que pueden ver en el blog, voy a volver a narrar la jugada, que fue en la Liga de Fraicomar en 1979. Juan Carlos era el lanzador del equipo contrario, que era el rojo, y yo estaba al bate con Luna Paints. En las gradas estaba una cientifica social que me seguía la pista desde que evité jugar con un trabuco de verdad, que mi enemiga eterna organizó para humillarme, pues aunque iba a formar parte del trabuco, no me iban a dejar jugar. Eludí este problema, Paco se dio cuenta y me siguió hasta Fraicomar. La científica social era amiga de esa mujer que me odiaba y lo agravaba el hecho de que era la hija del dirigente de mi equipo. Nos observaba con odio la mujer, cuando a Juan Carlos se le ocurre permitirme un sencillo en el cuadro, aunque después se las arregló para ponerme otro lanzamiento que permitió hacer contacto y cojieron la línea en los jardines. El dirigente, muy contrariado, me dijo más tarde que Luna Paints ganó el campeonato de la liga especial, aunque no se atrevió a invitarme a la fiesta en su casa para evitar un problema con su hija.

Encontré a Juan Carlos para comentar la jugada, sin sospechar que la socióloga nos estaba espiando, para decírselo todo a la que organizó el poderoso trabuco de la escuela, en la que había un tal Felix que era escucha de las Grandes Ligas. Como es natural, la mujer se me acercó y me insultó muy peloteramente, insinuando que el lanzador del equipo rojo me había permitido el sencillo. Evité hablar con ella porque era de la facultad de Ciencias Sociales y seguramente me estaba estudiando igual que mi enemiga. ¿Qué propósito tenía esa investigadora y la que sin duda me odia todavía? No lo sé. Tiene que ver con el beisbol, por eso me alejé enseguida de la pelota.

 

 

V. Suárez y MIDA en contra de los camioneros

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

¿Cómo es posible que a un camionero lo sancionen por trabajar por debajo de la tarifa y a los miembros de MIDA (Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos) no les sancionen por no pagar las tarifas que fija la entidad del Gobierno que se supone regule el negocio de acarreo, el Negociado de Transporte y Otros Servicios Públicos (NTSP)?

Mientras se da esta “contradicción”, un grupo de 78 camioneros que presta servicio a la empresa V. Suárez & Co. se mantiene hace casi un mes en paro debido a que la empresa se niega a pagar las tarifas vigentes aprobadas en diciembre por el NTSP. El representante legal de los camioneros que integran Camioneros Unidos, Leonardo Delgado Navarro, destacó que inclusive si las nuevas tarifas no estuviesen vigentes, como la empresa argumenta, aún estarían vigentes las tarifas del 2005, las cuales también se niegan a pagar.

“Hace 50 años, básicamente, las compañías agrupadas en MIDA se abrogaron la facultad de establecer lo que es la tarifa que ellos entienden deben pagar por el acarreo de las mercancías”, denunció.

El licenciado Delgado Navarro puntualizó que consistentemente MIDA se ha negado a pagar las tarifas fijadas por lo que antes era la Comisión de Servicio Público, ahora Negociado de Transporte. Recientemente, antes de las tarifas establecidas en diciembre pasado, se había negado en el 2003, 2005 y 2008 cuando se implantó el ajuste por combustible. La nueva tarifa es un 27% superior a la tarifa anterior y siguen negándose a pagarla.

El pasado mes de abril MIDA demandó al Gobierno de Puerto Rico en el Tribunal de Federal para pedir que se declaren nulas las nuevas tarifas, por lo que V Suárez, como una de las integrantes de MIDA, se ha mantenido todo el tiempo en que no va a negociar y que va a esperar a que la corte se exprese.

“Durante todos estos años, ellos lo que han hecho es no pagar la tarifa y como el camionero trabaja bajo lo que llamamos un contrato de adhesión, un contrato leonino, se somete a eso, porque MIDA es el bloque de la industria de alimentos que controla todo el mercado, controlan el precio”.

Según explicó, el pago de una tarifa es una por distancia. Si se acarrea, por ejemplo, desde el terminal de Bayamón hasta Guayama, es un precio. Pero lo primero que el comerciante hace para violar la ley es que no paga la distancia, sino que agrupa a muchos pueblos y dentro del contenedor hay varias paradas de entrega y le hace un solo precio por la totalidad de las paradas. Por ejemplo, en un camión que van 50 entregas en el Área Metro, V Suárez paga $90 dólares, cuando eso tendría que pagar por más de una parada. La ganancia del camionero, afirmó, es bien poca cuando se saca el costo del camión. Lo que pague por la contribución del camión, el peaje, por lo que la ganancia diaria, puede ser solo $50.00. Lo usual es que los camiones que se emplean en la isla son camiones usados importados de EE. UU. A los que les extienden su vida útil con reparaciones costosas.

Al presente, se supone que el Negociado esté investigando las querellas presentadas por el grupo de camioneros en paro. Por ley, este tiene facultad para emitir multas y ordenar el pago correcto. Ahora mismo se supone que a V Suárez le hayan impuesto una multa de $10 mil dólares por cada camión, por cada ocurrencia; pero al presente, saben que solo le han emitido una multa de $10 mil. “Todavía le deben 77 multas más que no le han dado. Se supone que la multa es por ocurrencia, no se la pueden dar por un solo camionero. Se supone que le deben dar una multa por cada uno de los 78 camioneros. La multa sería $780 mil dólares”, denunció Delgado Navarro. Además, la empresa tiene gente que está trabajando bajo tarifas, funcionando de manera parcial, y se supone que se les debería multar.

Denunció además, que la empresa El grupo de camioneros de V Suárez ha sido demandada por MIDA a razón de un millón de dólares diarios bajo el argumento de la ley monopolística de que están creando un monopolio. El pleito ha sido asumido por el grupo Camioneros Unidos. El propósito de MIDA detrás de la demanda es que el tribunal les ordene conducir. Esto a su juicio es una violación a la Enmienda 3 de la constitución de EE. UU., que prohíbe la esclavitud y la servidumbre involuntaria, y de la Constitución de Puerto Rico, expuso Delgado Navarro. La acción radicada en el Tribunal Federal está bajo la jueza Aida Delgado.

En tanto, los camioneros de V Suárez se mantienen en paro y la organización Frente de Camioneros Unidos (FUC) se mantiene en asamblea permanente. Se supone que la Junta de Control Fiscal (JCF) está revisando las nuevas tarifas. Esto, luego de una amenaza de paro en abril que no se concretizó porque la Junta negoció con un sector de los transportistas mantener vigentes las tarifas hasta su revisión.

El hecho es que desde el 2018 la JCF viene presionando para que se eliminen las tarifas que fija el NTSP bajo el argumento de que las tarifas deben dejarse a la libre contratación del mercado, como en EE. UU.

El licenciado Delgado Navarro fue enfático en censurar que tanto MIDA, la Cámara de Comercio y la JCF lo que buscan es la desreglamentación del pago por acarreo y que cada cual pague lo que entienda. Así el camionero se quedaría sujeto a la especulación de las compañías. “Si exigiendo regulación no la han cumplido, desregulado serían más depredadores contra los camioneros. La Junta está también detrás de que compañías norteamericanas vengan a Puerto Rico y desplacen el mercado. Ya hay dos compañías que han intervenido activamente en desplazar a los camioneros en el paro de V Suárez”.

El representante legal de Camioneros Unidos no descartó la posibilidad de que ante el paro de los camioneros de V Suárez y la asamblea permanente del Frente de Camioneros, se esté frente a la posibilidad de que en algún momento todos se encuentren en paro.