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“Do not come”

 

CLARIDAD

“Do not come”, sentenció Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, durante su reciente visita a Guatemala. Ese rechazo tajante a los emigrantes, sin diferenciar razón ni condición, lo anunció en conferencia de prensa, mientras sonreía.

Quienes reaccionaron a ese desplante recuerdan otro discurso de la misma Harris hace menos de un año, cuando junto a Joe Biden denunciaba el odio de Donald Trump hacia los inmigrantes. Entonces necesitaban que el respaldo casi unánime de las llamadas “minorías”, sumado al de una porción del “voto blanco”, les diera el triunfo electoral. Ahora, tras lograr su objetivo, el discurso oficial vuelve a su cauce y la frase de vicepresidenta, hija de inmigrantes, se parece mucho a las de Trump.

Tanto Kamala Harris como sus críticos de derecha e izquierda saben que es la pobreza lo que impulsa la inmigración. Pero ni ella ni los otros hacen un esfuerzo por hurgar en la responsabilidad de su país por esa realidad. La derecha trumpista, que mira hacia Latinoamérica con odio, explica el estado de pobreza imputándonos indolencia, y nos proclaman incapaces de superar el eterno círculo de indigencia. Los colegas de Harris quieren ser más humanos y nos miran con pena. Ninguno de los dos hace un esfuerzo mínimo por escudriñar la historia, tanto la de su propio país como la nuestra.

Hace poco más de 80 años Estados Unidos vivía situaciones parecidas de pobreza, capeando las consecuencias de la gran depresión y el subdesarrollo. Las grandes masas estaban empobrecidas y pasaban hambre. El desempleo cundía. Entonces apareció un gobierno, el que lideró Franklin Roosevelt, que desafiando el laissez faire que imponía el capital y, desde el estado, impuso reformas económicas y sociales, que ayudaron a paliar la crisis. No fueron cambios revolucionarios, sólo reformas, y aunque de todos modos la derecha estadounidense las combatió, no pudo detenerlas. Las reformas cumplieron su propósito y la sociedad estadounidense superó su crisis. Desde entonces ha enfrentado otras, pero ninguna como aquella, en buena medida gracias al marco institucional que se creó en los años ’30 y ‘40.

¿Por qué los guatemaltecos no pudieron hacer en su país lo que el grupo que lideró Roosevelt hizo en el suyo? Pues resulta que, en 1944, cuando todavía Roosevelt gobernaba en Washington, en Guatemala se dispusieron a impulsar sus propias reformas dirigidas también a superar el atraso económico. Ese año hubo elecciones gracias a que un grupo de militares jóvenes había sacado del poder al generalato rancio, y se eligió a Juan José Arévalo como presidente. En el gabinete del nuevo gobierno estuvo, como ministro de defensa, uno de aquellos jóvenes que buscaba el cambio, Jacobo Árbenz. Las reformas comenzaron de inmediato, pero caminaron lentas ante la resistencia de la oligarquía, igual como había ocurrido en Estados Unidos. En 1951, tras la elección de Árbenz a la presidencia, todo se aceleró.

Las reformas que comenzaron a implantarse en Guatemala con Arévalo, pero sobre todo con Árbenz, no se diferenciaban mucho de las que en Estados Unidos había impulsado Roosevelt. Si se quería trasformar la economía había que modernizar y desarrollar la infraestructura construyendo carreteras, puertos y adelantando la electrificación, además de mejorar y ampliar el sistema educativo. En cuanto a lo directamente económico, el cambio tenía que comenzar con la agricultura, atacando los monopolios improductivos y la aparcería. La confiscación de tierra no cultivada. y su repartición entre los sin tierras, era tanto una medida de justicia social como de necesidad económica. Los latifundistas se oponían, pero entre ellos había uno muy particular: la United Fruit Company, que controlaba el 50% de la tierra cultivable, la mayoría en estado ocioso. También controlaba la principal empresa de electricidad y el mejor puerto.

Lo que pasó entonces es ampliamente conocido. Los hilos de la United Fruit se movieron, alimentados por los odios de la guerra fría, y la campaña demonizando a Jacobo Árbenz, tachado de “comunista”, se impuso. Una invasión militar, financiada y organizada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, montada desde la Nicaragua de Anastasio Somoza, acabó con el gobierno que pretendía modernizar y cambiar a Guatemala. Los cambios que pudieron haber creado la infraestructura y la base institucional para un desarrollo económico sostenido, parecidos a los que dos décadas antes había impulsado Roosevelt, fueron coartados. El latifundio improductivo y cruel, con la United Fruit a la cabeza, siguió su curso.

En 1993, cuando cobró fuerza la gran ola migratoria de africanos hacia suelo europeo, José Saramago escribió en su diario: “Europa está ahora ‘cercada’ por aquellos a quienes abandonó después de haberlos explotado hasta las propias raíces de la vida.” En nuestra América no se puede hablar de abandono porque la explotación sigue, pero la historia es la misma. Quienes llegan por la frontera sur son las víctimas, los nietos de aquellos que hace más de medio siglo intentaron superarse y, a fuerza de golpes, se lo impidieron.

¿A dónde pudo haber conducido el programa reformista de Árbenz en Guatemala, o el que Juan Bosch quiso hacer en la República Dominicana antes de que un golpe de estado, también promovido por Estados Unidos, lo derrocara? Ambos pretendían construir economías robustas capaces de alimentar, vestir y cobijar a sus pueblos, para que no tuvieran que ir a buscar esos servicios básicos a ninguna otra parte.

Los inmigrantes que van a Estados Unidos desde Guatemala, Dominicana (y también desde Puerto Rico) no viajan por placer, sino impulsados por lo que no encuentran en sus países, precisamente porque Estados Unidos coartó su desarrollo. Kamala Harris, cuya familia hizo el mismo viaje, ahora, como portavoz de los descendientes de la United Fruit, les grita “do not come”. Lo mismo gritaron los guatemaltecos en 1954 a las tropas enviadas por la CIA, y los dominicanos en 1965 a los Marines, pero el grito se perdió en el estruendo de las armas. De aquel polvo viene el actual lodo.

 

 

En pantalla grande-3

 

En Rojo

 

La última semana de mayo pude ver en las salas de cine dos filmes que llenaron la pantalla y expandieron los sentidos de lxs espectadores. Cruella puede que sorprenda por su fantástica puesta en escena, pero Dream Horse nos conmueve por la relación de una comunidad galesa con el caballo que los hizo soñar nuevamente.

Cruella Director: Craig Gillespie; guionistas: Dana Fox y Tony McNamara; autora: Dodie Smith; cinematógrafo Nicolas Karakatsanis.

Ante una historia que parece desarrollarse a través de la caricatura y la exageración, el director y los guionistas hábilmente la subvierten para darnos la humanidad detrás de la apariencia. Una niña, Estella (Billie Gadsdon), y su madre, Catherine (Emily Beecham) viven algo apartadas de la comunidad por no contar con recursos para mejorar su medio ambiente y por el comportamiento desenfrenado de la niña. Aunque siempre se arrepiente después, en verdad Estella (Tipper Seifert-Cleveland a los 12 años) no puede frenar sus impulsos y seguir la uniformidad de la escuela es algo imposible para ella. Por eso Catherine decide mudarse a Londres y darle un espacio más creativo a Estella, pero para hacer esto tiene que pedir dinero prestado a su anterior empleadora. Para no dar más detalles, la movida a Londres se convierte en una aventura tipo Oliver Twist (novela de Charles Dickens 1838) con Estella uniéndose con otros dos huérfanos, Jasper y Horace. Pasan los años y Estella (Emma Stone) sigue con su sueño de ser una diseñadora de modas y consigue la posición más baja en la gran casa de modas Liberty cuya diseñadora principal es la Baronesa von Hellman (Emma Thompson). Por razones accidentadas consigue llamar la atención de la Baronesa y ser parte de su círculo de diseñadores. Estella casi deja de existir cuando se da cuenta que esta rica y famosa mujer es la culpable de su vida en las calles de Londres. Cruella se reconstruye para vengar la muerte de su madre, su pobreza y su propósito en la vida: destruir a la Baronesa.

El despliegue de atrevidos diseños, telas y colores que marean por su tono y movimiento, accesorios que le vuelan la cabeza a cualquiera llenan a capacidad esa pantalla gigante de la sala de cine. Esta competencia en cada temporada de la moda tiene una velocidad imparable desde el dibujo, la selección y combinación de materiales y el maquillaje de las diseñadoras y sus modelos. Aunque sólo lo he visto en la exhibición que el Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York montó hace unos años tras la muerte del diseñador Alexander McQueen, me sentí como si estuviera en su pasarela a la espera de qué otra combinación deslumbraría a su público. En Cruella es una competencia entre la Baronesa y Cruella a ver cuál deslumbra más, aunque en el caso de Cruella, también es la que más destruye.

Emma Stone como Estella/Cruella despliega todo su talento que ya hemos comprobado en La La Land (2016) y The Favourite (2018) cuando se mide con actoras como Olivia Colman y ahora con Emma Thompson. No solamente sostiene su doble papel de Estella y Cruella, sino que lo lleva a otro nivel en presencia de Thompson. Esto es algo muy difícil de lograr ya que, como sucedió en The Devil Wears Prada (2006), Meryl Streep, como actora de reparto, se convierte en el único centro de ese filme. En Cruella, Stone y Thompson comparten el escenario en un tú a tú delicioso que deseamos que no se separe. Todos los personajes de reparto son deliciosos: Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser) como sus cuates, Artie (John McCrea) como el genio creador trans, Roger (Kayvan Novak) a cargo de la sala de costura y siempre aterrorizado por la Baronesa, Gerald (Jamie Demetriou) como el dictador de la Tienda Liberty y, especialmente John, el valet de la Baronesa, con una actuación exquisita de Mark Strong en un papel similar al de Stanley Tucci en Prada.

Dream Horse Director: Euros Lyn; guionista: Neil McKay; cinematógrafo: Erik Wilson.

Este filme nos devuelve la esperanza en el trabajo comunitario aún con personalismos de algunos de sus miembros y la actitud que prevalece en nuestras sociedades capitalistas del interés del individuo, sobre todo. La historia se ubica en un pequeño pueblo de Gales/Wales donde el orgullo galés va por encima de cualquier otro tema. No sienten ninguna conexión con Inglaterra y por eso la historia comienza con ellos. En este pueblo donde todos se conocen, donde todos tienen un pequeño terreno o lugar donde cobijarse, donde los adelantos técnicos son parte del diario vivir, prevalece el sentido de familia y de apoyo no importa si es el alcohólico pelao o el dueño del bar. Todos trabajan en algo para asegurar que haya algún ingreso, aunque los gastos sean mínimos. Pero, quizá la preocupación mayor—sin ellxs darse cuenta—es el conformismo, el creer que la rutina diaria es a lo único que pueden aspirar. Por eso la idea descabellada de Jan Vokes (Toni Collette) de comprar una yegua de prestigio, que no sea muy cara, para reproducir y criar un potro que pueda competir en las conocidas carreras de caballo, se convierte en un sueño que solamente puede lograrse con apoyo comunitario.

Una vez Jan logra ese apoyo, todos parecen transformarse en seres humanos, menos egoístas y más pendientes en lo que beneficia a todos en el pueblo. Esto incluye a Howard Davies (Damian Lewis) cuya experiencia en la crianza de caballos y entrenamiento es una adición importante, aunque todavía sufre el fracaso de su anterior proyecto. Se trabaja muy bien las diferencias de clase y de “Englishness” en estos derbis donde no solamente se juega mucho dinero, pero donde el prestigio es de suma importancia. Pero, sobre todo, el filme enfoca en las relaciones familiares y cómo son las pequeñas cosas las que salvan o hunden una relación. Así sucede con Jan y su marido de muchos años, Brian (Owen Teale), Jan y su padre que apenas le da crédito por todo lo que hace por ellos y Howard y su esposa Angela cuya relación casi culmina en rompimiento por su fracasado proyecto anterior. Así que sí, la historia es sobre un caballo, Dream Alliance, pero su enfoque y corazón está en el sueño expresado o escondido que todxs tenemos de aspirar a una vida donde podamos expresar nuestro valor como seres humanos.

Tiempo nuevo para los pueblos originarios

Especial para En Rojo

Esta semana comienza por el 21 de junio, día del solsticio de invierno en el hemisferio sur. En estos días, diversos pueblos autóctonos celebran las fiestas que corresponden a lo que en el hemisferio norte se llama tradicionalmente el año nuevo. En muchos rincones de los Andes, pueblos andinos celebran el Inti- Raimi, la fiesta del renacimiento del sol, rey de la vida, como los antiguos romanos celebraban el 25 de diciembre, que dio origen a la actual celebración cristiana de la Navidad.

En el sur de Brasil, en Paraguay y Argentina, los guaraníes mbyá llaman a esa época de junio Ara Pyaú (Tiempo Nuevo). Fuertes vientos anuncian el nuevo tiempo, marcado por la ceremonia de la yerba mate, en las cuales el chamán hace proyecciones para el nuevo tiempo. En regiones más tropicales, es la fiesta del maíz.

En la historia, estas celebraciones indígenas tuvieron que disfrazarse de fiestas cristianas en honor a San Juan para ser aceptadas. Desde las últimas décadas, la sociedad dominante apoya esas fiestas populares para explotar el turismo. Sea como sea, los pueblos originarios utilizan su capacidad organizativa para ensayar nuevo estilo de sociedad.

En estos días, los mismos quechuas que desfilan con largos y coloridos vestidos en la Plaza Mayor de Cuzco acaban de elegir a Pedro Castillo, simple maestro del campo, como presidente de la República de Perú. A pesar de la pandemia, en inmensa procesión formada por gente de muchas etnias, los indios bajan de las montañas y caminan hasta Lima para demostrar a los de la gran ciudad que ellos también son ciudadanos.

En Colombia y Chile, las comunidades tradicionales se manifiestan exigiendo cambios y pidiendo justicia. En Brasil, hace unos días, las asociaciones indígenas crearon el Parlaíndio, Parlamento de los Pueblos Indígenas. Este organismo representará las voces y los intereses de casi un millón de personas en Brasil que resisten y necesitan que se les reconozcan sus derechos colectivos.

Esta movilización de los pueblos originarios es urgente y a ella debemos sumarnos todas las personas que amamos la justicia y la paz. En enero de 2018, en Puerto Maldonado, Amazonia peruana, dijo el Papa Francisco: «Los pueblos originarios nunca han estado tan amenazados como ahora, en su existencia física y en sus culturas”.

Este año, la pandemia aún no permitirá que en todo el continente latinoamericano, las celebraciones de un nuevo tiempo puedan ser vividas de la manera que quisiéramos. Sin embargo, pueden ensayarse en la educación de la juventud y en la lucha de las comunidades populares que señalan algo de lo que los evangelios llaman el reino de Dios.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros

Mirada al País: Desmantelando el País

 

Especial para CLARIDAD

Dentro de pocos días se cumplirán cinco años de la aprobación de la ley Promesa, ley que aprobara el congreso de los EE. UU. y que firmara el entonces presidente Barack Obama, con el propósito de atender la situación de endeudamiento sin precedente que experimentaba el gobierno de Puerto Rico. La aprobación de dicha ley no solo puso de manifiesto el carácter burdamente colonial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sino que nos legó un organismo bautizado con el nombre de Junta de Supervisión Fiscal (“La Junta”), compuesto por siete personas totalmente desvinculadas de nuestra vida como pueblo y de la situación de empobrecimiento que veníamos experimentando hacía varios años como consecuencia de la irresponsabilidad en la administración pública por parte de los gobiernos que, hasta entonces, se habían turnado en el poder. Sin importarles la realidad social y de la génesis de la deuda, llegaron al País a instalarse como máximos jerarcas y a disponer de nuestro presupuesto a su arbitrio. Poco después todas las esperanzas que albergaban algunos, de que la Junta vendría a acabar con la corrupción y a poner la casa en orden, se vinieron abajo ante la renuencia de la Junta de definir los servicios esenciales y su determinación de aprobar planes fiscales para favorecer los intereses de los bonistas “buitres”. Muy pronto, la Junta comenzó a invertir millonarias sumas de dinero de nuestro presupuesto en el pago de asesores financieros, abogados, consultores estratégicos y otro personal.

Entre los bufetes de abogados que fueron contratados por la Junta se encuentra O’Neill & Borges, firma establecida en Puerto Rico desde 1962 y que cuenta con amplia experiencia en quiebras y derechos de acreedores. La contratación de O’Neill & Borges estuvo salpicada de controversias por cuanto su departamento corporativo “… ha sido instrumental en el manejo de un sinnúmero de emisiones de valores municipales, deuda corporativa y valores de capital en Puerto Rico, el resto de Estados Unidos y América Latina” (Sin Comillas, 27 de noviembre de 2016). Tras ser creadores de la deuda, ahora fungirían como asesores de la Junta en su reestructuración. Para abril de 2019, O’Neill & Borges había cobrado alrededor de $1.6 millones por sus servicios a la Junta. El actual gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi Urrutia, entraba a y salía de dicho bufete, según comenzaban o finalizaban sus funciones públicas como secretario de Justicia bajo el gobierno de Pedro Roselló (1993-1996) o como Comisionado Residente de P. R. en EE.UU (2008-2016). Pierluisi regresa al bufete a partir de 2017, llegando a someter facturas de hasta $400 la hora. Sus ejecutorias en el bufete tampoco estuvieron exentas de conflicto de intereses, pues mientras asesoraba a la Junta en la reestructuración de la deuda, realizaba labores de cabildero para la empresa AES, que opera una planta de quema de carbón en Guayama y que inició dos reclamaciones en el tribunal contra la AEE.

La divulgación del rol que jugó Pierluisi por años como miembro de uno de los bufetes asesores de la Junta, dejó claramente establecido de qué lado estaba y que intereses representaría, quien en las elecciones del 2020 aspiraba a ser gobernador de Puerto Rico. De ahí que se le comenzara a tildar como “el abogado de la Junta”. Consciente de esto, Pierluisi se proyectó ante el país como el candidato que mejor comunicación tendría con el ente fiscal, para lograr acuerdos en cuanto a la distribución del presupuesto del gobierno y la confección de los planes fiscales. Ante la política pública establecida por la Junta por los pasados años de imponer su agenda neoliberal, totalmente divorciada de la realidad puertorriqueña, que provocaba un mayor empobrecimiento y malestar en el pueblo, el candidato Pierluisi se expresó decidido a oponerse a muchas de las medidas previstas. Se expresó en contra de aumentos en las tarifas del agua, de la luz, a mayores recortes al presupuesto de la UPR y a los recortes a las pensiones de los empleados públicos. Con la firma del contrato por parte de la exgobernadora Wanda Vázquez, con la empresa Luma Energy, para transferirle la transmisión y distribución de la energía eléctrica, Pierluisi dijo, claramente, que no respaldaría que el contrato con esa empresa, violara derechos adquiridos de los empleados de la AEE conforme el convenio colectivo. Pierluisi ofreció, renegociar dicho contrato, ante la lluvia de críticas al mismo. Para llevar a cabo su encomienda y una vez en el cargo, se auto nominó representante del gobierno ante la Junta.

En la más reciente reunión celebrada por el organismo y en presencia del propio Pierluisi, se anunció, sin ambages, que se aproximaban aumentos a las tarifas de agua, de la luz, a los peajes, recortes a las pensiones de los empleados públicos, al presupuesto de la UPR y mayores aumentos a la matrícula de nuestro principal centro de educación superior. Pierluisi se mantuvo impávido ante estos anuncios, demostrando que su lealtad está con la Junta y no con el pueblo que lo respaldó con un raquítico 33%. Dio la espalda a sus promesas de renegociar el contrato con Luma Energy y ha defendido a capa y espada las ejecutorias de una compañía que, antes de entrar en la administración del sistema de transmisión y distribución, nos ha desfalcado en la suma de $120 millones, que nos seguirá escamoteando con los incentivos que contempla el contrato, con los salarios de sus 22 vicepresidentes y las oportunidades de negocio para sus matrices. Como si ello fuera poco, Luma Energy ha tenido un comienzo atropellado, demostrando cuan falsa era la promesa de que “estamos listos”. Por otro lado, y ante el costo político que representaría no hacerlo, Pierluisi optó por firmar la ley conocida como Ley de Retiro Digno (P. de la C. 120), no sin antes advertir, que “…la medida en cuestión es inconsistente con el Plan Fiscal y viola la Ley PROMESA”.

A cinco meses en la gobernación, ha quedado claro que Pierluisi sigue siendo el abogado de la Junta y que tanto el cómo sus cómplices en la administración gubernamental respaldan la agenda de desmantelamiento del país. Queda de nuestra parte decidir si se lo habremos de permitir.

 

 

 

 

El arte de la paciencia: La talla en madera

 

Especial para En Rojo

“A la memoria de mi Madre… por su amor”

Fotos por: Elizabeth Rodríguez Sánchez

La destreza de la paciencia, la visión de vida, la conversación de un artesano que sana su vida frente a un pedazo de madera. El arte de visualizar imágenes dentro de lo que para los demás es un simple desecho. Y es que, la madera le habla y le señala el camino por donde deslizar su cuchilla hasta encontrar la imagen oculta pero que se presenta ante sus ojos de escultor-tallador. Un artista sin límites y sin tiempo: en un minuto, y frente a nuestra mirada sorprendida, transforma una lata de refresco en una mariposa apoyada en una base del mismo material.

Sus ideas creativas se manifiestan para este artista ceibeño (nació en Ceiba, el 29 de noviembre de 1943) que ha dedicado su vida a expresarse con la ayuda de desechos de madera que mágicamente convierte, a través de su talento genuino, en una pieza de arte que indudablemente al observarse es imposible no admirar y sorprenderse. Nos referimos a don Ángel Rosario Tufiño, a quien apodan Tony, La Mula, cuyo mote él explica se debió al modo en que durante varias décadas mantuvo a su familia vendiendo por las calles de Ceiba pastelillos a 15 centavos, acompañado por su mula. Con cuatro hijos, tres varones llamados César (por ser resultado de cesáreas) y una hembra: Eva Luz, de quienes habla con marcado orgullo y la felicidad de un padre que se alegra del éxito de su familia.

La figura de don Quijote realizada por el artesano nos recibe frente a su hogar.

Al visitarlo por primera vez, es fácil reconocer la ubicación de su residencia, frente a la que se observan esculturas de tamaño humano creadas en cemento y forradas en mosaico, tales como una mujer taína, un Don Quijote de la Mancha, un búho (múcaro), un pelícano, una carreta con bueyes, una mariposa rodeada de ángeles, y un cordero.  La destreza artística de don Ángel es multifacética, éste artista con expresiones tan diversas como las de: talla en madera y coco, mosaico, pintura, escultura, e inclusive figuras moldeadas en una lata de refresco, nos invita a reflexionar sobre los espacios que le rodean y que con tanta creatividad recrea para el disfrute visual.

Don Angel Rosario Tufiño nos dice «tienes que ser cuidadoso y evitar poner tus dedos frente a la cuchilla.» Foto Elizabeth Rodríguez Sánchez

Cuando entramos a su hogar, nuestra mirada se desplaza por cada rincón donde habitan sus obras y se despierta la curiosidad por conocer cómo se logra tanto arte y se mantiene la humildad. Nos enfrentamos a las interrogantes cuando observamos la inmensidad de tres esculturas, cerca de las cuales nos sentimos pequeños, y es que cada una de las mismas alcanzan más de cinco pies de altura. A la izquierda, un indio montado en un caballo como si galopara frente a nuestros ojos; inmediatamente después la figura de un búho (múcaro) de nuestro tamaño; y finalmente la figura de otro caballo en su tamaño natural: todas esculturas talladas en madera.

Don Ángel nos recibe con lo que muchos creen desaparecido: esa hospitalidad, esa bondad y esa generosidad puertorriqueña que indudablemente nos convierte en un país singular. Y es que allí, en una pequeña mesa se manifestó el agasajo convertido en parte de nuestra gastronomía boricua: arepas, bacalao frito y una taza de café negro. Así también, y para llevar: un racimo de plátanos, uno de guineos verdes y varias panas. Entonces, nuestra memoria nos invita a recordar el concepto del puertorriqueño que disfruta ofrecer su hogar para compartir una buena conversación acompañada de obsequios propios de nuestra cultura con la esperanza de que pronto se repita la visita. Esas ideas las reafirma don Ángel al comentarnos que: “para poder conocer bien a una persona, debes visitarla”.

Cotorra sobre tronco tallada en madera. Fotos: Elizabeth Rodríguez Sánchez

Entonces, comenzamos nuestro recorrido entre piezas artesanales de diversos tamaños: un enorme, hermoso e increíble múcaro o búho (mide aproximadamente 5 pies con 11 pulgadas) tallado de un árbol de caoba que cayó durante el huracán Hugo y que le tomó aproximadamente un mes en tallar. Luego, nuestro recorrido visual nos provoca una especie de panorámica visual que nos lleva a sorprendernos frente a una gran variedad de aves: San Pedrito (el ave nacional de Ceiba), reinitas, cotorras, búhos (múcaros), pelícanos, reina mora (macho y hembra), ruiseñores, canario de mangle, entre muchas otras variedades. Así también, mariposas, pelícanos, gallos y coquíes, entre otras piezas.

“La basura…es mi fortuna” es la premisa de vida para don Ángel, quien confiesa que, gracias a ello, parte de su sustento económico ha sido resultado de haber aprendido a ver lo que otros botan con posibilidades de transformación artística. Así, lo que para otros resultan ser desechos, para este artesano se convierten en material con el que realiza sus obras: pedazos de madera, troncos, patas de camas, latas de refrescos, entre otros les sirven como manera de reciclar convirtiéndolos en esculturas. Don Ángel opina que en las escuelas deberían enseñarles a los niños a convertir la basura en arte, así como él hace.

¿Qué siente cuando talla la madera?, le preguntamos y nos expresa que puro entusiasmo y profunda felicidad. Y se nota, en su brillante mirada y la alegría con la que comenta hacer lo que lo hace feliz. Nos afirma que, para él, “ser artesano es ser el reflejo de Dios, de Jesucristo nuestro diseñador: ese santo hombre que fue independentista, socialista y nacionalista”. Don Ángel, nos plantea su filosofía de un Cristo que estuvo muy presente en la vida comunitaria de sus tiempos. Que inclusive defendió a la mujer y a sus derechos como ser humano: en la figura de María Magdalena.

¿Sus maderas favoritas? la caoba, el roble, la teca y la más gentil de ellas por ser más fácil para tallar: el cedro. Este artesano autodidacta nunca tomó un curso de arte, a cambio, se compró un libro sobre aves para conocer sus características y particularidades. Adicionalmente, cada vez que encontraba una figura de pájaro la compraba para tener un modelo real para lograr tallarlos. De ese modo y con disciplina, logró despertar al artesano que lleva dentro y que con numerosas piezas talladas y vendidas sirve de ejemplo para que otros sepan que se puede alcanzar las metas que se propongan.

Parte de su inspiración es, precisamente, esa transformación que este artesano logra con sus manos, y que cuando nos habla de su filosofía de vida lo traduce en una de las imágenes que encontramos expresada en el mosaico ubicado frente a su hogar y que don Ángel nos explica de la siguiente manera: “esa mariposa rodeada de ángeles nos recuerda que hemos sido gusanos, oruga, crisálida, para poder convertirnos en mariposa”. Porque todo es parte de una transformación y un suceso histórico que se entreteje para significar algo más profundo en la vida y la existencia de los seres humanos. Por ello, finalmente comprendemos, lo que don Ángel Rosario Tufiño nos quiere expresar en las palabras textuales del libro escrito por Robin S. Sharma: El monje que vendió su Ferrari y que leemos en un rótulo que el artesano colocó en la puerta de su hogar para expresar su visión de vida, y que lee de la siguiente manera:

“Cuando te inspira un objetivo importante, un proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras: tu mente supera los límites, tu conciencia se expande en todas direcciones y tú te ves en un mundo nuevo y maravilloso. Las fuerzas, facultades y talentos ocultos cobran vida, y descubres que eres una persona mejor de lo que habías soñado ser.”

Entonces, ¿qué nos impide convertirnos en esa persona mejor de lo que hemos soñado ser, y permitimos que un objetivo importante para nosotros se convierta en ese proyecto de vida extra-ordinario que provoque que nuestra mente supere sus propios límites hasta llegar a un mundo maravilloso y genuino?, como bien expresa Robin Sharma y practica don Ángel.