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Esta semana en la historia

 

 

20 de mayo de 1902

Nace la República de Cuba

Con la presencia del Mayor General Máximo Gómez, en la fortaleza del Castillo de los Tres Reyes del Morro y bajo el retumbar de cuarenta y cinco cañonazos, se izó la bandera cubana que instauraba la República de Cuba; todavía incompleta por la Enmienda Platt del gobierno de EEUUAA, que no fue derogada hasta 1934.

21 de mayo de 1912

Nace Pedro Ortiz Dávila (Davilita)

El Cantor de la Patria, uno de los más importantes cantantes de boleros y canciones patrióticas de Puerto Rico.

Estudia flautín con Don Tello Meléndez y bombardino con Don Antonio Costoso. Nos relata que su madre, doña Juana, lo ponía a cantarles a los vecinos cuando tenía tres o cuatro años; más tarde cantaba en las veladas de la escuela. En Bayamón había una pareja de cantantes (Quiñones y De Jesús) que a él le encantaba escucharles; esos dos cantantes le sirvieron de inspiración.

Emigra adolescente a Nueva York donde conoce a Rafael Hernández y Pedro Flores quien estaba formando su sexteto y Davilita pasa a formar parte del mismo. Fue miembro del Cuarteto Victoria, de la Orquesta Sotarrás y de Canario y su grupo.

21 de mayo de 1919

EEUUAA autoriza el sufragio femenino

Tras casi un siglo de luchas, -que incluyó arrestos- y la participación de la mujer en el apoyo a la Primera Guerra Mundial, la Cámara de Representantes de EEUUAA aprobó el proyecto de ley que autorizaba a la mujer a votar en elecciones federales, comenzando un proceso de ratificación por los estados, terminado en agosto de 1920. Entre los argumentos contra el voto de la mujer estaba que: «reduciría las protecciones especiales y las rutas de influencia disponibles para las mujeres, destruiría la familia y aumentaría el número de votantes de tendencia socialista». (Wikipedia)

21 de mayo de 1948

PPD aprueba la Ley de la Mordaza

Construida dentro del marco represivo anticomunista de EEUUAA, la mayoría del PPD aprueba una ley expresamente confeccionada en contra del discurso nacionalista. La ley 53 decretaba como delito “fomentar, abogar, aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular, . . .”. Tras la Insurrección Nacionalista, se añadió que también era delito pertenecer a un grupo que meramente aconsejara tal meta.

23 de mayo de 1980

La masacre de Gwangju

En Corea del Sur sucede el sexto día de la masacre de Gwangju. Estalla un enfrentamiento entre los estudiantes de la Universidad Nacional de Cheonnam ―que protestaban contra el cierre de su universidad― y el Gobierno proestadounidense, que envía a las fuerzas armadas a ametrallar a los manifestantes. Se convirtió en un motín urbano que duró diez días (hasta el 27 de mayo). Murieron 2,000 civiles y entre 10 y 20 policías, que fueron asesinados por militares debido a que liberaban manifestantes.

24 de mayo de 1822

Ecuador gana su independencia

En la Batalla de Pichincha, las tropas independentistas dirigidas por Antonio José de Sucre, derrotan a las españolas, sellando el triunfo de la independencia.

25 de mayo de 1810

Revolución de Mayo en Argentina

Hechos revolucionarios en Buenos Aires, que culminan con la caída del régimen español y dan paso a estructuras de un estado argentino, que luego desembocan el declaración de independencia en 1816.

25 de mayo de 2020

Otro asesinato de un negro por la policía en EUA

El oficial de la policía de Mineápolis, en el estado norteño de Minnesota, que colinda con Canadá,  Derek Chauvin, asfixia al afroamericano George Floyd, generándole la muerte

26 de mayo de 1910

Decreto que crea la UNAM

En las fiestas del Centenario de la Independencia de México, el presidente Porfirio Díaz emite el decreto para crear la Universidad Nacional de México, que se mantiene pública y de las universidades latinoamericanas de mayor prestigio.

La matrícula promedio por todo un bachillerato es de 2 a 3 mil pesos mexicanos, mientras que el salario mensual promedia 30 mil pesos.

Fuentes principales: página de FB de Darío Ortiz Seda y www.hoyenlahistoria.com.

 

 

Otra lucha que hay que seguir, no a las antenas en las comunidades

 

ccotto@claridadpuertorico.com

“Llegaron como ladrón en la noche vestidos de camisas negras nazis que decían QMC y nos hacían señas de que miráramos a la espalda como quien dice no se metan con nosotros”.

Se personaron al  lugar con más de 10 vehículos entre grúas y otros vehículos de construcción con alrededor de una docena de personas velándonos con la intención de intimidarnos. Esa fue la experiencia que narró a CLARIDAD, Miriam Velázquez Velázquez vivieron ella y sus vecinos el pasado 7 de mayo cuando sin previo aviso personal de la empresa QMC Telecom, entraba a un solar al lado de sus viviendas a levantar una torre de comunicaciones de más de 180 pies.

La lucha de las comunidades que ubican en el sector Montones, en Las Piedras contra la antena comenzó en el 2019, tan pronto se enteraron de que el municipio le había dado permiso a la compañía y para levantar una cable de fibra óptica. La líder comunitaria acudió al municipio y le cuestionó al Alcalde qué dónde iban a conectar el cable sin una antena, ahí de inmediato comenzó a organizar a la comunidad.

Miriam Velázquez Fotos Alina Luciano

“Recogí firmas hicimos sobre siete manifestaciones ante el Capitolio, ante la Oficina de Gerencias y Permisos (OGPe), en la Junta de Planificación, en varias de las manifestaciones durante la campaña política vinieron de todos los partidos. Hoy en día nos han dejado solos, ninguno aparece”, comentó sobre la lucha que mantienen desde entonces por detener la construcción.

Como parece ser la costumbre, el proceder tanto de las compañías constructoras como de OGPe, nunca se le avisó a la comunidad de la intención del proyecto, no hubo vistas públicas, la OGPe no les contestó ninguna de sus querellas. Velázquez indicó que la comunidad impugnó el permiso en el tribunal, logrando que se revocara. Tras la decisión del tribunal se supone que el permiso esté en revisión en la OGPe, y hasta que no sea final -si es que se aprueba- no procede la construcción.

Pero el hecho real es que QMC ya entró al terreno y elevó la primera parte de la torre, todavía le falta la cableria y los servidores que van arriba que son las antenas, la verja, los generadores. Aunque según la Ley 89 del 2000 se supone que estas edificaciones estén a 100 metros de distancia de la estructura mas cercana en este caso, la distancia entre la torre y las residencias más cercanas es de menos de 60 metros. Esta ley 89 permite incluso la colocación de antenas en edificios y cercanas a gasolineras.

Evelyn Rodríguez, cuya casa es una de las que queda frente a la torre expresó su preocupación sobre los efectos en la salud que pueden causar la instalación y dijo que ya le está dando vértigo cada vez que tiene que salir a su patio. Además señaló que el precio de las viviendas en el sector ha devaluado debido a la construcción. “Ahora mismo yo le debo más al banco que lo que vale mi propiedad”.

El sector Montones acoge a las comunidades, Las Pedrentinas, la más cercana a la torre, Estancias el Prado, Los Artesanos, Sector Cinco Cuerdas y Mansiones de San Cristóbal. El predio donde está ubicada la torre está bordeado por un caño, de hecho el suelo de todo el sector está clasificado como de alto valor hídrico, como hábitat de la boa puertorriqueña y el coquí guajón. Velázquez cuestionó la necesidad de otra antena de comunicaciones debido a que en Las Piedras, ya hay cuatro.

Entre las acciones recientes para tratar de que no se llegue a concretar la instalación, la comunidad presentó una querella ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, siglas en inglés) por entender que el proyecto no cumplió con la ley de Política Ambiental del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (FWF, siglas en inglés).

En espera de una nueva ley

Mientras las compañías de construcción de estas instalaciones parecen ir por la libre el proyecto presentado por petición ciudadana, PS 319, el cual busca una mayor proyección para los ciudadanos, se encuentra desde abril en la Comisión de Innovación, Telecomunicaciones, Urbanismo e Infraestructura, que preside la senadora Elizabeth Ríos Velázquez.

El proyecto es un esfuerzo del Frente de Comunidades contra la Proliferación de Antenas. Miriam Velázquez dijo que se mantienen recogiendo firmas para apoyar el proyecto. En el cuatrienio pasado se presentó una medida similar por el entonces senador Juan Dalmau Ramírez, pero nunca le dieron paso.

En la actual medida se recoge que los procedimientos de la OGPe para la concesión de permisos para la construcción de las torres de comunicación se distancian de manera abismal de las garantías de participación ciudadana que perseguía la Ley 89-2000. No se celebran vistas públicas, no se evalúa el efecto en el valor de las propiedades cercanas a la estructura, no se consulta a las administraciones municipales, ni hay notificación a los vecinos, “y ni siquiera se realizan inspecciones oculares, confiando de manera irresponsable (como lo ha probado la experiencia) en lo que sometan los proponentes. Se han dado casos en que no es hasta finalizada la construcción que OGPe advierte que las obras se realizaron en predios que no corresponden al número catastral de la solicitud que aprobaron a ciegas”.

CLARIDAD ya había informado de un caso como esto último en la construcción de una de estas antenas en la comunidad Las Margaritas en Salinas. En la Isla ya hay más de dos mil torres de comunicaciones con mas de 20 mil antenas y sus respectivos campos electromagnéticos.

El PS 319 reconoce que la OGPe mantiene una práctica “perniciosa” al hacer una interpretación torcida del proceso de otorgación de un permiso y es que aprueba un nuevo permiso una vez un Tribunal revoca un permiso original.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bienvenidos al presente

Por Piedad Cordova

Parece que Colombia ha despertado de su letargo y de ese eterno pasado al que estábamos atados. “Lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no acaba de morir, y en este interregno surgen los monstruos” la frase genial del italiano Antonio Gramsci, retumba con pertinencia en la actual crisis nacional de nuestro país. El gran paro nacional iniciado el 28 de abril es solo el síntoma más prominente de un orden social que se torna insostenible. Lamentablemente estas crisis no implican per sé transiciones progresistas, y siempre encarnan el peligro de salidas aún más autoritarias. Todo dependerá del desarrollo de la lucha social y de las alternativas que construyan los de arriba y los de abajo.

Lo cierto es que esta crisis nacional que encarna como ninguno el gobierno de Iván Duque, es expresiva de que luego de 100 años de soledad, en Macondo si está pasando algo. Los santanderistas se han vanagloriado por dos siglos de tener al pueblo tan controlado que a diferencia del resto de países de Nuestra América no ha habido una revolución de ningún tipo. A esa cuestionable honor lo disfrazan etiquetando al país como la “democracia más antigua de América” o la larga “tradición civilista” colombiana. Pese a las abundantes guerras civiles del siglo XIX no hubo triunfo de los insurrectos salvo la excepcional victoria de Mosquera en 1861. El ascenso de los movimientos sociales que representaban clases emergentes que implicaron nuevos partidos y nuevos gobiernos en todo el continente, se tramitó en Colombia dentro del bipartidismo y de forma bastante controlada. Y cuando Gaitán junto a las inmensas mayorías campesinas y urbanas implicó una posibilidad cierta de untar de pueblo la Casa de Nariño, la salida del régimen fue acudir al magnicidio, fiel tradición santanderista desde los días del atentado septembrino.

El Frente Nacional no fue un régimen democrático sino una dictadura bipartidista amparada en el estado de sitio. La democratización de la Constitución de 1991 quedó frustrada ante la continuidad de dos monstruos del antiguo régimen: la clase política y el poder militar, que ya había perdido su soberanía gracias a la subordinación al Pentágono. El ingreso de sectores narcoparamilitares a la política nacional no implicó sino una profundización del carácter antidemocrático del régimen político y la exacerbación de la represión hacia las protestas y la oposición político. La “democracia más antigua de América” carga con los múltiples genocidios políticos del gaitanismo, la UP, A Luchar, el movimiento sindical, la Marcha Patriótica y los firmantes de los distintos acuerdos de paz, crímenes que harían caer cualquier dictadura.

La historia nacional pareciera una perenne fórmula del gatopardo donde algo cambia para que todo siga igual, y donde ese todo que sigue igual incluye la represión al pueblo y su exclusión del poder. Por fortuna, este paro nacional, reflejo de una crisis del régimen cada vez más insostenible, empieza a mostrar grandes cambios que nos obligan a buscar salidas distintas a las históricamente fracasadas. Un país de 21 millones de pobres –con la cuestionable medición de pobreza monetaria del DANE- , deuda de más de la mitad del PIB y un hueco fiscal de más de 90 billones, solo muestra que el modelo económico que el estado se ha negado a discutir tanto con los movimientos sociales como en los procesos de paz, es un auténtico fiasco y que cualquier salida dentro del neoliberalismo solo implicará prolongar la agonía de sus víctimas.

No hay que buscar espías rusos ni financiación venezolana ni cubana para entender el paro. Es esta crisis social producida en 30 años de neoliberalismo la que está estallando y lo que hace aparecer otra segunda y gran característica de este paro. En las calles y carreteras se manifiestan las mayorías que ninguna expresión política ha logrado representar, ni del establecimiento, ni alternativas. Es un movimiento de nuevos y nacientes liderazgos, y de cambio generacional de una juventud condenada al no futuro, ante la cual tenemos el deber de abrirle paso y voz propia. Nada más ridículo que pretender negociar a puerta cerrada un paro que es de todos y todas, o abrogarse vocerías que nadie ha otorgado. Además, la verdad se ha dicha, pensar que se puede consensuar algo con este gobierno que está asesinando población indefensa no es tener esperanza, sino más bien ingenuidad o mala fe.

El tercer elemento novedoso dentro de este actual movimiento, que en estricto sentido es continuidad del levantamiento de 2019, es que aunque hay reivindicaciones concretas también es un paro político, en contra de un gobierno que carece de legitimidad. Por primera vez en tres décadas una medida de ajuste estructural es reversada, lo que implica una victoria popular, como espero también se concrete el triunfo en los próximos días que representaría el hundimiento de la inadecuada reforma a la salud. Pero difícilmente este nuevo logro de la movilización, así como la renuncia del nefasto gabinete, calmará una ira popular que ha conocido lo que es ganar y quiere continuar. Muchas exigencias por concretas que sean implican grandes cambios legales como por ejemplo la reforma a la justicia penal militar, cambios que son inviables en el actual parlamento.

En mi pasada columna insistí en la renuncia del presidente Iván Duque, porque creo que es parte de la solución, pero solamente su primer paso. Aunque esta reivindicación forma parte de importantes sectores de la movilización, líderes políticos de derecha y de izquierda la desestiman por meros cálculos electorales, sin comprender que la posibilidad que en Colombia lleguemos al nivel de “paros destituyentes” como pasó al inicio del siglo en Bolivia o Ecuador, sería un salto cualitativo para las posibilidades de cambio social.

Un cuarto aspecto que se manifiesta en esta crisis, es la caída de la máscara de proyecto autoritario y fascista existente en el gobierno. Civiles armados disparando, chulavitas del siglo XXI, racismo y clasismo en furor, discurso macartista de la guerra fría recién maquillado, censura a los medios de información y las redes sociales, y el violento despliegue del aparato contrainsurgente del Estado dándole trato de enemigo interno a la población civil. A un anodino congreso virtualizado y unos organismos de control de bolsillo del ejecutivo, se le suma ahora -con las dignas excepciones de 2 magistrados- el cierre de filas de las altas cortes con la masacre y el autogolpe de estado de hecho que se viene consumando desde la elección de Duque. Para qué conmoción interés con un presidente omnímodo de facto? Mientras Duque no renuncie, el genocidio continuará bien sea por la orden directa de disparar, o por la permisividad de la acción del paramilitarismo de vieja y nueva creación.

Metástasis del neoliberalismo, rebeldía generalizada con la juventud a la cabeza, crisis de la representación política desde todos los sectores, reivindicación del cambio político más allá de cualquier pliego y el descaro de un sector del establecimiento por la salida fascista, configuran un novedoso escenario del momento político, que hacen innegociable este paro con el gobierno de Duque. Aunque de forma aún muy tímida se asoman descontentos en la base de la fuerza pública, de extracción claramente popular, y en sectores del nuevo gobierno de EEUU, que de consolidarse podrían agravar la crisis colombiana. Si estos dos factores reales de poder de Colombia no se deciden, quizás Duque termine su periodo y volvamos al eterno retorno del gatopardo. Pero obviamente, la definición de estos sectores, no es un tema de caprichos sino de la potencia del pueblo en las calles.

Más allá de la coyuntura específica del paro, la crisis nacional de la que es expresión, solo tiene una salida en el mediano o largo plazo: nuevo gobierno y nuevo proceso constituyente. Este sentir popular no cabe en la vieja Colombia, y cualquier ruta que no incluya el cambio de gobierno y el cambio constitucional nos retrotrae al pasado generador de la actual crisis.

Reproducido de www.cubadebate.cu

No hay nada complicado en lo que pasa en Palestina

 

(N.de E. Vuelven a ocupar titulares las matanzas de la policía y el ejército de Israel en la parte oriental de Jerusalén en Palestina. La gran prensa del mundo occidental se adentra en un túnel de palabras y conceptos complicados para evitar llamar las cosas por su nombre. Asia Khatun es una escritora independiente y editora jefe de la revista literaria cibernética Thawra. En prosa sencilla y clara, de forma breve, y sin rodeos ni juegos de palabras, ella describe lo que ha ocurrido en Jerusalén durante las pasadas semanas, y en toda Palestina durante demasiado tiempo. Este artículo fue publicado el 12 de mayo en la edición web de la revista socialista estadounidense Jacobin. La traducción es de CLARIDAD).

Por Asia Khatun

“Debemos estar absolutamente claros sobre lo que está pasando en Jerusalén: una de las naciones más militarizadas del mundo, Israel, está llevando a cabo una ocupación brutal utilizando la violencia racista y la limpieza étnica”.

Las pasadas semanas han visto en acción al colonialismo de asentamientos, después que un tribunal de distrito de Jerusalén exigiera la expulsión de cierto número de familias palestinas de sus hogares en el vecindario de Sheikk Jarrah en el territorio ocupado al este de Jerusalén. Estos mismos palestinos, que habían sido desplazados de Yafa y Haifa en 1956 bajo el mandato de Jordania, fueron removidos forzosamente de sus hogares por colonos respaldados por la Policía de Israel, aunque la decisión sobre las expulsiones haya sido ahora aplazada por un tribunal de mayor jerarquía. Naturalmente, esto provocó indignación y llevó a la movilización de familias y personas en el área para protestar lo que consideran que es un paso más hacia la anexión del territorio oriental de Jerusalén.

Muy cerca, en la mezquita de Al-Aqsa, los fieles que asistían a los rezos nocturnos por el mes sagrado del Ramadán, fueron atacados con bombas y gases lacrimógenos por soldados armados. La violencia ha escalado ahora a disparos de cohetes por parte de Hamas y ataques aéreos por parte de Israel. Hasta el martes (de la pasada semana), 24 palestinos, entre ellos 9 niños, habían muerto en estos incidentes y había cientos de heridos, según datos del Ministerio de Salud de Gaza.

Muchos de los principales medios de comunicación han denominado estos eventos como “enfrentamientos”, o “un conflicto” sobre “desahucios”, utilizando dichos términos en titulares que contribuyen al ambiente lingüístico que ya conocemos demasiado bien. Estas palabras tienen cierto éxito: sirven para blanquear y quitar importancia a las acciones de un etno estado neocolonialista que ha pretendido convertir la continua opresión de los palestinos y la negación de sus derechos humanos en norma internacional.

La normalización del colonialismo empieza por donde siempre lo ha hecho: el lenguaje. Una particular selección de palabras y vocablos, ya sea por irresponsabilidad o por mera ignorancia, refuerza la noción de que este es un conflicto en el que ambos bandos poseen los medios para ser equitativamente violentos uno hacia el otro. Lo cierto es que Israel es una nación con una fuerza de ocupación entre las más militarizadas del mundo, y está respaldada por billones de dólares y armamentos desde Estados Unidos. Las sociedades occidentales generalizan y creen en una dinámica de poder que, simplemente, no existe en este caso. La falta de entendimiento sobre esta realidad es una consecuencia directa de décadas de haber confundido y fusionado los términos anti Sionismo y antisemitismo, lo cual desvía la conversación de la limpieza étnica que ocurre en Palestina.

Los principales medios de prensa desvían la conversación sobre las muertes de palestinos hacia Hamas y sus cohetes. En la mañana del 11 de mayo, el jefe de la Misión Palestina al Reino Unido, Hussam Zomlot, estuvo en el noticiero de la BBC explicando que las medidas reactivas del grupo (que fue inicialmente financiado por Israel en su desesperación por contrarrestar a los secularistas de la Organización de Liberación Palestina) no deben tener más peso que las violaciones a los derechos humanos que ocurren sobre bases diarias y resultan en un creciente número de fatalidades. Palestina no está en un vacío de poder, súbitamente gobernada por Hamas: es una región desestabilizada intencionalmente, mucho de la cual funciona como una prisión al aire libre que Israel pueda controlar.

Esa línea repetitiva de preguntas tiende a crear dudas sobre lo que realmente ocurre, y ya sea intencionalmente o no, la reticencia a reconocer las acciones criminales de Israel son parte de la razón para que la ocupación se haya convertido en una paradoja: los “enfrentamientos” se reportan con sensacionalismo, mientras las muertes de palestinos son incidencias ordinarias.

En el Reino Unido, los políticos de centro izquierda han rehusado asumir una posición fuerte contra el gobierno del “apartheid”. Días después de que Jeremy Corbyn le implorara a Joe Biden que “pusiera una enorme presión e influencia sobre el gobierno de Israel”, Keir Starmer, el actual líder del Partido Laborista, envió un “tweet” haciendo una tibia referencia a la violencia. La solicitud de Starmer para que el gobierno israelí “trabaje con los líderes palestinos para desacelerar las tensiones” corresponde a la percepción de que el gobierno israelí quiere trabajar con los líderes palestinos- pero hace solo un año el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu proclamó: “Nosotros dictamos las reglas de seguridad…Ellos seguirán siendo sujetos palestinos.”

La consecuencia de la disputa lingüística es que la anexión de las tierras palestinas por parte de Israel, lo cual es una violación de la ley internacional, se hace tragable. Los palestinos han intentado combatir su supresión a través de las redes sociales con vídeos y “hashtags”, tales como #SaveSheikkJarrah, en los cuales documentan la brutalidad gráfica que ocurre en su entorno. Pero muchos han sido censurados: sus mensajes escondidos, o eliminados. Silenciar a la disidencia en la esfera digital es otra forma peligrosa de control sistémico, que niega la libertad de expresión y limita la libertad de prensa.

Las acciones de Israel se centran en un dogma alrededor del cual se pueden alinear todos los neo colonialistas. Cuando comete sus crímenes, se rehúsa a reconocer la ilegalidad e inhumanidad de su continuada ocupación de Palestina y así la normaliza. El colonizador ha sido el protagonista del discurso mediático por tanto tiempo que las palabras se escriben solas. La limpieza étnica de Palestina es siniestra en todas sus formas, pero la manipulación del lenguaje para convertir en villano a un pueblo, que por más de setenta años ha sido despojado de su dignidad y humanidad, es particularmente aborrecible.

Juicio moral en un Tribunal de Justicia

CLARIDAD

Debido al secretismo decretado por 5 de los 8 jueces que componen el Tribunal Supremo, aún se desconoce lo que ocurrió en las tres ocasiones en que Andrea Ruiz Costas acudió al foro judicial en busca de remedios. No obstante, lo que ya conocemos dibuja un cuadro bastante completo de lo que anda mal en nuestro sistema de tribunales.

Gracias al periodista Oscar Serrano, de Noticiel, conocemos el audio de la vista donde la jueza Ingrid Alvarado no encontró causa para el arresto del eventual asesino de Andrea. Los análisis que en diversos medios se ha hecho de ese audio destacan la rapidez con que se despachó el detallado testimonio de la víctima, y la aparente molestia de la jueza por el día y la hora en que se le sometió. Esos elementos sin duda están presentes en la grabación, pero hay otro mucho más serio e inquietante, que llega a los tribunales porque está enraizado en la sociedad. Es la ideología que le asigna determinados patrones de conducta a la mujer y luego la juzga cuando se aparta de ellos.

La imagen de Andrea que surge de las grabaciones que conocemos, tanto su testimonio en la vista como en conversaciones con amigas, es la de una mujer bastante liberada de convencionalismos sociales y sexuales. Sabiéndose amenazada por quien fue su compañero en la intimidad, no tuvo reparos en hablar de sus actos íntimos. De manera bastante gráfica los expuso ante la jueza para dramatizar el peligro al que se exponía. En sus expresiones vimos a una mujer joven, que disfruta su sexualidad sin atarse a convencionalismos, y es ahí donde parece estar la clave del comportamiento de la magistrada.

En la grabación que conocemos no hay expresiones de la juez refiriéndose a esa conducta de Andrea, o reaccionando a ella. Como no se ha divulgado el video de la vista tampoco sabemos de sus expresiones faciales, que a veces dicen más que las palabras. Pero la rapidez con que dispuso del caso y emitió el no causa, nos dice mucho. También nos dice mucho que no hiciera pregunta alguna buscando clarificar algún ángulo o una palabra.

Esta actuación de la juez frente al testimonio de Andrea ha sido interpretada por algunos como que no le creyó y por eso la despachó tan rápido. Mi percepción es que se trata de algo mucho más serio. Creo que la juzgó y concluyó que esa joven que hablaba con franqueza de ciertos actos sexuales no merecía la protección de un tribunal. Su silencio y la rapidez del dictamen reflejan a alguien que quiere dejar de escuchar cuanto antes lo que “esa mujer” habla. Lo que está presente en la orden de la jueza es un juicio moral, no legal.

Tal vez si pudiéramos verle la cara a la jueza Alvarado encontraríamos el disgusto, no por la hora de la vista ni por la alegada tardanza en presentar el caso, sino por la conducta de la mujer que venía a buscar protección. El no causa al perseguidor fue en realidad un juicio moral a la perseguida, que nació de los patrones que la sociedad patriarcal le impone a la mujer. La descripción que hizo Andrea se aparta de esos patrones. Es la misma que se resume en la terrible frase “ella se lo buscó”.

Ese juicio moral detrás del “no causa” al acechador es lo más serio de este caso, porque refleja un problema que no se resuelve relevando a la jueza de sus funciones ni creado “salas especializadas”. El término “educación con perspectiva de género” apunta hacia la instrucción pública, pero, además de allí, se necesita con urgencia en el sistema judicial.

El problema se agrava por la forma y manera como en Puerto Rico se selecciona a los integrantes de la rama judicial. Son tres los únicos elementos presentes antes de un nombramiento: que la persona tenga un título de abogado, ciertos años de experiencia y el apoyo que llegue de alguien ubicado en alguna esfera de poder. La competencia del candidato, su sensibilidad y su capacidad para enfrentarse a las complejidades de la sociedad moderna no entran en consideración.

Lo que ya conocemos de la jueza Alvarado resumen este problema. Todos los trabajos previos llevan el sello “confianza política”. Entre puesto y puesto estudió derecho en Ponce y, poco después de acceder a la profesión, logró el nombramiento de jueza municipal, el único que cuadraba con su poca experiencia como abogada.

¿Estaba Alvarado cualificada para el cargo de jueza municipal? Obviamente la poca experiencia como abogada no necesariamente la descartaba, pero si existiera un proceso riguroso de selección, como el que se da en los países donde el nombramiento llega tras superar oposiciones, era posible detectar otras cualidades adicionales al conocimiento mecánico del derecho. A veces resulta que, a pesar del proceso dominado por el patronazgo político, la persona nombrada resulta ser competente y sensible, pero no se nombra sabiéndolo. Es sólo una carambola.

Finalmente, volvamos al decreto de silencio emitido por la mayoría del Supremo. Ahí no se manifestó el germen de la política porque la jueza protegida es PPD y sus cinco protectores llegaron del otro bando. Fue un acto de protección del gremio. La actuación de la mayoría del alto foro es similar a la del presidente de la asociación de jueces, que anda de media tour defendiendo a Alvarado a todo dar. Esto crea enormes dudas sobre la probabilidad de que la rama judicial pueda tomar medidas para superar el grave problema que supone el juicio moral hecho a Andrea. Es ese mismo tribunal el que tendrá que pasar juicio ante una futura querella ética a la jueza, y es también el que debe dirigir el proceso que saque el machismo del sistema judicial. Su conducta hasta ahora no es la de un foro que se dispone a atender el problema con la urgencia y la profundidad que se necesita.