Inicio Blog Página 1139

Universidad de Puerto Rico : Un contrato cuestionado y un jefe de informática dudoso

 

 

Por Redacción de CLARIDAD

La reciente decisión de la administración de la Universidad de Puerto Rico (UPR) de cambiar su plataforma informática y migrar de Google a Microsoft el contenido de la red informativa de la institución, incluyendo los correos electrónicos de los integrantes del sistema, ha causado un gran revuelo y levantado serias interrogantes. El acuerdo ha sido denunciado como innecesario por la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), que agrupa al personal docente, y por otros sectores universitarios afectados por un cambio atropellado e inconsulto que ha provocado confusión y representado numerosas instancias de información perdida, incluyendo datos y correspondencia relevantes a los cursos y programas académicos.

¿Qué pasa con este contrato que ha provocado un cuestionamiento tan fuerte? Primero, que terminará costándole $3.2 millones a la UPR, en un momento muy sensitivo y de gran fragilidad financiera en la institución. Segundo, porque el descartado servicio de Google gozaba de buena aceptación entre sus usuarios y no tenía costo para la UPR.  Tercero, porque durante este cuatrienio, y de la mano de importantes cabilderos asociados al gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP) y la administración gubernamental de turno, Microsoft Caribe  ha ido poco a poco acaparando los  contratos más jugosos de servicios de sistemas de información en las diversas agencias e instrumentalidades del Gobierno de Puerto Rico.

Pero hay una cuarta razón tras el cuestionamiento a la decisión de migrar la plataforma informática de la UPR hacia Microsoft, y esta tiene que ver con quién es el encargado de implantar dicho proceso y velar por su eficiencia y debido cumplimiento. Se trata del actual Principal Oficial de Informática de la UPR, Ernesto “Ernie” Pujols, un individuo de cuestionables credenciales académicas y profesionales, lo que levanta dudas sobre los criterios bajo los que fue seleccionado para ocupar un puesto tan neurálgico y sensitivo en la administración central del principal sistema de educación universitaria de Puerto Rico.

Quien busque el perfil oficial de este personaje en las redes sociales o profesionales, como FaceBook o Linkedin, probablemente no lo encuentre porque fue borrado. Pero en CLARIDAD lo tenemos y lo vamos a divulgar. Según su perfil en Linkedin, Ernesto Pujols, posee un grado asociado del City College of San Francisco (un “community college” en dicha ciudad del estado de California) y un bachillerato de la Universidad del Este (del sistema Ana G. Méndez en Carolina, Puerto Rico). Su carrera profesional ha transcurrido en el Gobierno de Puerto Rico: en el Capitolio, Agencia para el Manejo de Emergencias y Desastres, Departamento de Educación y, ahora, la UPR, siempre durante gobiernos del PNP.

¿No resulta incongruente y absurdo que la UPR, que en el año 2017 graduó 219 estudiantes de sus distintos programas de bachillerato en áreas de cómputos- y que cada año gradúa más de 100- en sus recintos de Mayagüez, Río Piedras, Arecibo, Bayamón y Humacao, no haya buscado entre sus egresados candidatos o candidatas más competentes y comprometidos que Ernesto Pujols para el puesto de Principal Oficial de Informática?  Y si acaso estos no fuesen suficientes, se habría podido reclutar a uno o una de los 25 graduados de Maestría en Ingeniería de Computadoras o de los 8 Doctorados en CISE (Computer and Information Sciences and Engineering), egresados del Recinto de Mayagüez desde el 2016.

Pero Ernesto Pujols representa un peligro aún mayor para la UPR. Porque además de mediocre y politiquero, es un furibundo activista de la extrema derecha política e ideológica, con el mismo celo persecutorio que caracteriza a dichas bandas neo fascistas. Así consta en su borrada foto del perfil en las redes, donde aparece sonriente junto a un banderín de “Trump 2020” y el que parece ser su lema favorito “Be prepared communist because I´ll be watching you closely.”(“Prepárate comunista porque te estaré velando de cerca.”

Considerando la misión de la Universidad, la diversidad y el libre flujo de ideas que la educación verdaderamente universitaria debe promover, y la naturaleza sensitiva del manejo de cualquier información, ¿es esta la mejor persona en todo Puerto Rico para administrar el sistema de información de la UPR?  Ciertamente, las dudas son más que razonables sobre los criterios que se utilizaron para reclutar al actual jefe de informática. La comunidad universitaria les ha pedido explicaciones a la Junta de Gobierno y al Presidente. El País aguarda por su respuesta.

 

La cuestión ideológica en el liderato sindical puertorriqueño

Por Luis Pedraza Leduc/Especial para CLARIDAD

La historia olvidada, el origen del movimiento obrero puertorriqueño

Desde el inicio de la revolución industrial en el siglo XIX, la lucha de clases que ha movido la historia de la humanidad ha ido confrontando a patronos y obreros en todos los escenarios posibles. Estos encuentros han sido violentos porque en esencia se trata de como el obrero supera una relación de explotación que a su vez, los patronos imponen por la fuerza, la necesidad y la captación.

Miles de vidas quedan atrás en esta historia de explotación, despojo y miseria mientras se levantan inmensas fortunas individuales. El capital ha logrado montar toda una ideología individualista, apoyada por las fuerzas policiacas y militares del Estado y por las instituciones sociales (iglesia, escuela, universidades y medios de comunicación, entre otros) al punto de prevalecer en diversas modalidades políticas. Al presente, su modelo de economía de mercado trasciende fronteras al ritmo ascendente y veloz de una tecnología que se supera de manera constante. El resultado va dirigido a la acumulación de  riqueza y fortuna individual y empresarial.  

Aquellos pueblos que han buscado maneras diversas de organización política, económica y social, son tildados de amenaza, reciben bloqueos, aislamientos y son condenados a desaparecer. El movimiento sindical, como expresión legal de un proyecto político más amplio, el movimiento obrero, ha sido pieza clave en el proceso de legitimar la sociedad capitalista. La contradicción entre el trabajo y el capital va desde la propuesta que lucha por obtener el poder político para la clase trabajadora hasta aquellos que favorecen el sometimiento de esta clase al empresario y sus ganancias. Estos últimos, postulan la necesidad de aumentar las ganancias del capital para poder mejorar su realidad social. No cuestionan el poder del capital, solo piden que sean “más humanos”.

A finales del siglo 19 se forjaron los cimientos del movimiento obrero en Puerto Rico. A la motivación de bienestar general de la clase, se unían las aspiraciones políticas y culturales de los trabajadores y trabajadoras. Crearon periódicos obreros, círculos culturales, sindicatos y partidos políticos. El gremio o sindicato es la expresión sectorial de una parte de ese movimiento obrero. El partido obrero intenta representar a la totalidad de ese movimiento obrero compuesto en esencia por todo aquel que necesita trabajar para sobrevivir.

Desde su inicio, el movimiento obrero puertorriqueño se enfrentó al conflicto entre quienes articulaban ideas y propuestas de lucha contra el capital explotador y aquellos que promovían la conciliación. En lo sindical, (Federación Libre de Trabajadores y la American Federation of Labor) se prefirió una alianza con sindicatos norteamericanos que eran la punta de lanza del imperio en su faena de expansión por el Caribe, Centroamérica y América del Sur. En lo político, (véanse las alianzas entre el Partido Socialista y los partidos Unión y Republicano) se hicieron acuerdos con los partidos de los hacendados y patronos. Así evitan, los conciliadores, asumir una posición clara respecto al futuro del país. Y aunque la clase trabajadora es la mayoría del país, su fuerza política no se siente ya que la división impera por voz de la ideología capitalista diseminada o por aquellos que a nombre del sindicalismo piden ser prácticos, realistas y sumisos.

En la década de 1940 surgió la Confederación General de Trabajadores, CGT, en Puerto Rico. Este organismo organizó a miles de trabajadores y trabajadoras de todas las industrias, incluso a desempleados. Asumió el rol de enfrentar al capital y a los políticos colonialistas de turno. Superó ideológicamente al sindicalismo sumiso que mal representaba al trabajador del cultivo de caña y producción de azúcar. Se unió al sindicalismo internacional que surgió al final de la segunda guerra mundial y se dispuso a promover la descolonización de Puerto Rico, afirmando la independencia. Al celebrar su Tercer Congreso en marzo de 1945, el secretario general de la CGT Juan Sáez Corales proponía en su informe la defensa de la independencia del país. El organismo sindical agrupaba de 250,000 a 300,000 trabajadores y trabajadoras organizados en 378 uniones puertorriqueñas. Aquellos líderes sindicales, sumisos y conciliadores de la época, lograron dividir el Tercer Congreso, diezmar las fuerzas obreras y así terminaron los conciliadores favoreciendo la transformación de la colonia en el llamado estado libre asociado. Además, regresaron estos conciliadores al redil de la American Federation of Labor, ya para esa época unida al Congress for Industrial Organization, AFL-CIO.

El movimiento sindical puertorriqueño fue amarrado al destino del economicismo y expansión imperial de la AFL-CIO, que no era otra cosa que una herramienta del Departamento de Estado norteamericano y la Agencia Central de Inteligencia y otras estructuras de dominio en la llamada guerra fría. De 1950 al 1970 dominan en Puerto Rico las uniones mal llamadas internacionales, dirigentes sindicales norteamericanos y un gobierno colonial que incorporaba a puestos electivos o como funcionarios de gobierno a dirigentes sindicales puertorriqueños.

A partir de 1970 las contradicciones entre el capital norteamericano y el movimiento obrero explotan. Huelgas de trabajadores dirigidas por un nuevo liderato sindical, rescates de terrenos, estudiantes universitarios activos e inspirados por crear una alianza obrera estudiantil, los modelos de sociedades socialistas se discutían en todas partes, la crisis del modelo económico colonial y la creciente fuerza del movimiento independentista y socialista, entre otros factores, dieron al movimiento obrero un nuevo aire que se plasmó en el Nuevo Sindicalismo y el Movimiento Obrero Unido, MOU.

El movimiento obrero hoy, desde el neoliberalismo a la Ley PROMESA

La discusión entre confrontar al capital (lucha de clases) y la conciliación de intereses entre los trabajadores y patronos siempre ha estado presente. Recordemos que el Estado, fiel representante de los patronos, interviene y se hace sentir de manera sutil, misteriosa, brutal y tenebrosa de ser necesario. La lucha de clases dentro del movimiento obrero nos deja varias lecciones que serán objeto de estudio y comentarios en otra ocasión. Como resumen y consecuencia de esta lucha ideológica, para la década de 1980 tenemos un fortalecimiento de un movimiento sindical en el sector público mientras se achica la organización sindical en el sector privado. La división ideológica permea dentro de los dirigentes afectando los proyectos de unidad. Hacia las bases, existe un trecho abismal. Los trabajadores y trabajadoras eligen un liderato sindical progresista en sus uniones, pero mayoritariamente escogen como representantes políticos a candidatos de partidos coloniales, de empresarios y patronos.

En la década de 1980, comenzamos a escuchar el concepto de “neoliberalismo”.  Para 1985, el gobernador Rafael Hernández Colón proponía la venta de la compañía telefónica. En 1993, el gobernador Pedro Rosselló González iniciaba un proyecto neoliberal basado en reducir el gobierno mediante la privatización, medidas de austeridad en el gasto público y desregular el mercado. Añadió a su propuesta de reinventar el gobierno, la sindicalización de los empleados públicos. Así amarró el voto de muchos trabajadores, silenció la voz de dirigentes sindicales y recibió el apoyo económico de la AFL-CIO.

Este modelo de domesticar al sindicalismo mediante una ley que trajo dinero en cuotas para la AFL-CIO y sus representantes, a la vez que se desmantelaban los centros de trabajo mediante los modelos de privatizar fue seguido por los gobernantes del Partido Popular Democrático, PPD, Sila María Calderón (2001) y Aníbal Acevedo Vilá (2005). La crisis económica del modelo capitalista-colonial en Puerto Rico fue paleada con emisión de deuda que se aplaudió en cada mensaje de gobernador, sin discutir las consecuencias de ello. A lo anterior se añaden medidas de contribución fiscal de naturaleza regresiva, donde la clase trabajadora aporta más que aquellos individuos de mayores ingresos o empresas con fines de lucro. 

En el 2009, el gobernador Luis Fortuño anunció una crisis que mereció, según el consejo de una junta de empresarios, banqueros y abogados de empresas, aplicar una medicina amarga. Despidió decenas de miles de empleados públicos, congeló convenios colectivos e impuso contribuciones de naturaleza regresiva. Por otro lado, se continuó las políticas neoliberales en favor del capital, privatizando autopistas, aeropuertos y otras empresas, a la vez que se emitía deuda pública.

A partir de la aprobación de la ley de sindicalización de empleados públicos (1998) el movimiento sindical del sector público de dividió en dos sectores. Aquellos que agrupaban empleados del gobierno central eran organizados, en su mayoría, por uniones afiliadas a la AFL-CIO. Los convenios colectivos negociados no representaron grandes logros, más allá de garantizar en un documento derechos adquiridos y la representación sindical.  Los trabajadores unionados de las corporaciones públicas eran uniones independientes, con convenios colectivos que ofrecían importantes beneficios económicos y mejores condiciones de trabajo. La sindicalización de los primeros no contribuyó a la unidad y fortalecimiento del movimiento. Incluso no impactó de manera positiva la organización sindical del sector privado. Muy pronto los patronos privados dejaron de temerle a la ley de sindicalización de empleados públicos y sus uniones.

Las alegadas limitaciones económicas y falta de voluntad para negociar por parte de Sila María Calderón (2001) fueron transadas por las uniones norteamericanas a costa de negar promesas de aumentos de salario y beneficios a los no unionados y otorgarlos a las uniones. En el caso de Aníbal Acevedo Vilá, (2006) un grupo de estas uniones marchó en favor de un impuesto al consumo como acuerdo para reabrir el gobierno que el gobernador Acevedo Vilá cerró para presionar a la legislatura dominada por el otro partido de empresarios.

Cuando Luis Fortuño impuso la medicina amarga mediante la Ley 7 de 2009, mantuvo la división sindical pues esta quitaba derechos a los empleados del gobierno central. La unidad y la solidaridad entre los trabajadores no se impulsaron por parte de la mayoría de las uniones. La distinción de ser trabajador del gobierno central, corporación pública y sector privado prevaleció. La lucha de clases dentro del sindicalismo continuó, prevaleciendo aquellos que propician la conciliación de intereses.

El 2013 nos presenta un gobernador, Alejandro García Padilla, que logró ser electo por tener un discurso crítico al gobernante anterior. Sin embargo se decidió por cumplir la palabra empeñada por su antecesor en favor de los proyectos neoliberales. Y en dos años, emitió deuda para pagar otras deudas, continuó la política neoliberal, congeló beneficios de convenios colectivos, eliminó aumentos de salario negociados y propuso otra ley de congelar la negociación de convenios, eliminar derechos y beneficios, pero ahora para todos los empleados públicos, gobierno central y corporaciones. Llegó la Ley 66.

A este gobernador, el capital le pasó factura. Le degradaron el crédito, le exhortaron a radicar un paquetazo de recortes en educación, salud, pensiones (Informe Krugger) y lo humillaron políticamente al recordarle que no podía legislar una ley de quiebra. En su lugar, en 2016, el Congreso impuso la Ley PROMESA. Esta medida crea una Junta de Control Fiscal para cobrar la deuda estimada en unos 130 mil millones de dólares y pone en sindicatura el ejecutivo, a la asamblea legislativa y la rama judicial. Tiene como propósito rehabilitar el crédito del gobierno de la colonia para, una vez alcanzado este objetivo, volver a otorgar crédito.

Repitiendo la historia una vez más, a partir del 2013, vemos como la lucha de clases dentro del movimiento sindical acerca y aleja los sectores y uniones según el momento y circunstancia particular. La intromisión de las uniones de la metrópolis se ha intensificado de manera sutil. Estas dirigencias norteamericanas, extrañas para la mayoría de los trabajadores y trabajadoras en Puerto Rico, cabildearon y apoyaron la aprobación de la Ley PROMESA. Hoy son personajes activos e interesados en el proceso de pago de deuda. Son protagonistas para enmendar la Ley PROMESA con el apoyo de sectores llamados liberales o progresistas dentro del Partido Demócrata. Lo anterior significa que reconocen la deuda como una obligación del pueblo de Puerto Rico y que el Congreso de Estados Unidos tiene el poder sobre todo asunto de la colonia.

Mediante una compleja red de organizaciones comunitarias, frentes políticos, cabilderos, representantes de la diáspora puertorriqueña, grupos políticos y fundaciones que otorgan importantes sumas de dinero, se opera tanto en la metrópolis como en la colonia una política de conciliación de intereses donde al final se aspira a regresar al principio, donde la confrontación no exista. Hay miedo de ir más allá. Hay miedo de exigir que cese el colonialismo y que no se pague la deuda. Hay miedo de perder la ciudadanía y las transferencias federales.

Hay un doble discurso montado desde la conciliación de intereses de clase. A partir de la aprobación de la Ley PROMESA existió aparente consenso de que el problema era el pago de la deuda y la condición colonial. Surgieron los atajos y digresiones para llegar al mismo lugar. ¿Auditamos la deuda o no la pagamos? ¿Impugnamos la Ley Promesa y la Junta o negociamos con la Junta? ¿Enmendar la ley y vivir con ella es una posibilidad con un presidente demócrata? 

Estas y otras consideraciones amarradas al coloniaje evitan que el movimiento sindical se plantee el problema político de Puerto Rico. Estas consideraciones evitan que el movimiento sindical asuma una posición sobre el modelo de producción capitalista y la sociedad que queremos como trabajadores.

Llevamos tres años celebrando un Primero de Mayo durante horas laborables. Llamando a parar todas las actividades y hacer una movilización frente a la sede de la Junta de Control Fiscal y dentro de la zona bancaria del país. Miles de decenas de personas se han movilizado y han hecho suyo la celebración del Primero de Mayo como un acto de reafirmar lo puertorriqueño y de aspiración social y económica. Sin embargo, la dirigencia sindical, con salvadas excepciones, se divide o se inhibe ante la posibilidad de radicalizar la lucha que representa el Primero de Mayo.

La celebración del Primero de Mayo del 2020 fue asumida por sectores políticos y comunitarios con amplia participación de jóvenes. Estos grupos van ganando terreno e influenciando a los sectores más conscientes de la lucha social, en la medida que la dirigencia sindical no asume posiciones.

Aunque la protesta desde el 2016 ha sido contra la Ley PROMESA y la Junta, en la dirigencia sindical no hay voluntad para exigir su derogación. Ir a proponer enmiendas a la ley y cabildear con congresistas para hacer la ley de alguna manera benévola es conciliar intereses. No proponemos la toma del poder o hacer actos de inmolación. No proponemos actos de naturaleza ilegal. Solo proponemos que el movimiento sindical reconozca la ilegalidad de la colonia, de la ley PROMESA, la ilegalidad de la Junta y de la deuda. Y que asuma las consecuencias políticas y prácticas de tal afirmación.

Es a partir de ese reconocimiento que podemos ir a las matriculas a explicar la naturaleza de esta sociedad donde los trabajadores producimos muchas riquezas y el capital nos las devuelve en más injusticias y desigualdades. El reconocimiento de nuestra capacidad de producir nos permite enfrentar al capital que nos roba. Ese entendimiento nos provee las herramientas para construir las alternativas políticas, económicas y sociales que debemos apoyar.

La pandemia y sus consecuencias sobre la economía mundial abren un debate muy importante, regresar a la sociedad que teníamos o transformar la sociedad que conocemos. Está sobre el tapete la pertinencia de las recetas neoliberales. Están bajo escrutinio las políticas fiscales de cada país, cuanto debe contribuir cada individuo y empresa. La urgencia de aumentar el gasto público en áreas esenciales se impone ante la incapacidad del mercado de garantizar la vida y la seguridad del ser humano.

Mientras la propia Junta de Control Fiscal y el gobierno del Partido Nuevo Progresista reconocen que las medidas de austeridad implantadas han fracasado y que no pueden pagar la deuda, mientras grupos de influencia, académicos, analistas y comunicadores reconocen la necesidad de cambio, la dirigencia sindical da prioridad a lo cotidiano, a las condiciones de trabajo que deben prevalecer en el retorno al trabajo y descansan en el acuerdo con congresistas demócratas de enmendar la ley PROMESA.

Hoy reitero la necesidad de ir a la raíz del problema, la crisis económica del modelo de producción capitalista y la ilegalidad de la condición colonial de Puerto Rico. Ambos problemas van de la mano. A la mayoría del país, a los más, a la clase trabajadora nos corresponde expresarnos. Expresarnos para adelantar nuestra causa como clase, no para volver a conciliar intereses, es decir, para regresar al inicio del cuento.

COVID-19: El inicio del semestre escolar en el Departamento de Educación

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

Las clases en el sistema público comienzan el próximo 17 de agosto. En su anuncio confirmando el comienzo del semestre virtual, el secretario del Departamento de Educación (DE) anunció que las clases se ofrecerán a distancia, lo que se hará combinando los módulos instruccionales y recursos tecnológicos.

Eligio Hernández indicó en conferencia de prensa (el miércoles, 22 de julio de 2020) que un mes después del inicio de clases podría ser que los estudiantes regresaran a las escuelas de forma presencial para tomar clases de forma híbrida. Esto depende del ritmo de contagios que se reporten en la isla. Mientras tanto, los estudiantes tomarán unas clases lunes y miércoles y otras, martes y jueves. Los viernes se dedicarán a ofrecer refuerzo a estudiantes que lo requieran, según mencionó Hernández. Las clases se ofrecerán de 7:30 AM a 12:30 PM.

Dentro de todo este marco se ha vuelto a resaltar el problema de acceso a internet que tienen estudiantes y maestros. Luego del cierre total del Gobierno en marzo pasado, maestros en su carácter individual y varias organizaciones hicieron este reclamo.

Más de la mitad de los estudiantes de las escuelas públicas viven bajo el nivel de pobreza. Durante el anuncio Hernández no especificó cómo se garantizará el acceso de todos los estudiantes a la educación a distancia, solo que el DE no penalizará a las familias que no tengan ninguna asistencia a dicho modelo educativo.

 Frente Amplio en Defensa de la Educación Pública

Sobre los módulos instruccionales el presidente de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios, Ángel Rodríguez, expresó que a estos no se les puede llamar educación, que son un suplemento del modelo a distancia, que no sustituye la interacción maestro-estudiante. En esto último coinciden otras organizaciones. Cabe resaltar la opinión de Carmen Waren, portavoz del Comité Timón del Pleito de Clase de Madres y Encargados de Educación Especial:

“Queremos hacer una mención particular de los estudiantes del Programa de Educación Especial, muchos de ellos con dificultades para atender la educación a distancia, pues no cuentan con los equipos necesariosque según el secretario estarán llegando hasta el mes de noviembre. El secretario anunció a su vez que los estudiantes tomarían sus terapias de forma virtual y, en algunos casos, en la modalidad grupal.  Esto no le garantiza a los padres la confidencialidada la que tienen derecho sus hijos cuando aparecerán en grupo en las pantallas de computadoras al interior de diversos hogares”.

Los maestros trabajarán de forma remota del 3 al 10 de agosto. Luego de esa fecha regresarán a la escuela. Ante esta decisión prevalece la duda de la capacidad para mantener su propio protocolo de limpieza, tema reportado también por CLARIDADrecientemente.

“La mayoría de las escuelas públicas no cuenta con productos de limpieza, desinfección, antibacteriales y equipos protectores para garantizar condiciones seguras mínimas al personal que labora en los planteles escolares”, señaló Karen de León, vicepresidenta del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores, en un comunicado del Frente Amplio en Defensa de la Eduación Pública el 23 de julio.

El Frente Amplio en Defensa de la Educación Pública (FADEP), señaló que tras cuatro meses de tiempo que pudo haber servido para la preparación del inicio del semestre escolar, el anuncio realizado  por el DE se quedó corto a lo esperado. Las clases estarán comenzando igual que como terminaron en mayo “con estudiantes sin acceso a equipos tecnológicos, ni internet, negándole condiciones de estudio equitativas a la población estudiantil más necesitada y vulnerable”, apuntó por su parte Migdalia Santiago, presidenta de Educamos.

Considerando las expresiones hechas por De León, la decisión del DE pone en riesgo la salud y seguridad del personal docente y no docente, y, en consecuencia, la de sus familiares. El CDC (Center for Disease Control) recomienda que la apertura de las escuelas se incluya en la fase final de reapertura en todos los países que enfrentan la pandemia. “En Puerto Rico, se brincó esta Fase 4, sin haber tan siquiera superado la Fase 3”, dijo Liza Fournier, presidenta de UNETE.

La líder sindical añadió que para hablar de reapertura escolar, los casos de contagios por COVID-19 se deben reducir por 14 días consecutivos y esto se debe analizar pueblo por pueblo. Para ello, un sistema de pruebas masivas a la población y rastreo efectivo es necesario.
Un par de semanas atrás reportamos que Puerto Rico se encuentra en una situación muy frágil frente al alza en contagios y la falta de disponibilidad de los reactivos para hacer la prueba molecular (PCR) del coronavirus.

“El Secretario de Educación dejó fuera de su mensaje un Plan de Trabajo para que ingenieros estructurales realicen visitas de campo en todas las escuelas y puedan elaborar sus Planes de Mitigación.  De esta forma el DEPR puede llevar las escuelas a la sismoresistencia, particularmente las escuelas del sur.  Por otra parte, la gobernadora fue la figura ausente en el mensaje de reinicio escolar, y la emplazamos públicamente para que firme y convierta en ley, el PS 1583, referido a su oficina hace semanas y a punto de ser vetado.  El mismo garantiza que una vez haya condiciones seguras, salubres y se retomen las clases presenciales, los grupos de estudiantes sean reducidos y para que ello sea posible, permite la reapertura de las escuelas cerradas.  Hay que poner en acción la palabra.  Si señala que tiene compromiso con el magisterio y la niñez, que inicie mediante su firma a este proyecto de ley, para que el DEPR haga lo propio”, añadió Mercedes Martínez, presidenta de la Federación de Maestros de Puerto Rico.

 

Declaraciones de  la Asociación de Maestros y la Local Sindical

En las declaraciones hechas por la presidenta de la Asociación de Maestros y la secretaria general de la Local Sindical sobre inicio del curso escolar, la presidenta de esta última organización destacó que “es un buen momento para que el Departamento de Educación comience a restaurar las escuelas del sur porque hay muy pocas escuelas aptas”.

Toledo también resaltó el problema de acceso a internet que tienen estudiantes y maestros. Destacó la importancia de que las escuelas se puedan mantener abiertas para que los maestros puedan llevar a cabo su labor y, en el caso de los padres, que estos puedan ir a buscar los trabajos para que sus hijos completen las tareas.

Por su parte, la presidenta de la AMPR, Elba Aponte acogió la decisión del DE: “En estos momentos en donde los casos se han disparado lo más sensato es que en los primeros meses se trabaje combinando módulos instruccionales y recursos tecnológicos en lo que la situación de la emergencia se va normalizando. Y luego, dependiendo de cómo vaya fluyendo la pandemia, se puede tomar la decisión de que se incluyan clases presenciales para que los estudiantes retornen a las escuelas de forma escalonada y coordinada, en grupos pequeños y horarios alternos”.

Aponte defendió la educación presencial y que las escuelas estén acondicionadas y abiertas. Igualmente destacó la necesidad del contacto maestro-estudiante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mirada al País:El 4 de noviembre, 2020

 

Por Wilma E. Reverón Collazo/Especial para CLARIDAD

Hay mucha especulación sobre que sucederá al 3 de noviembre, 2020. A mi personalmente me preocupa más que va a pasar a partir del 4 de  noviembre, 2020.

Cuando despertemos el 4 de noviembre, 2020 habrá razones para celebrar la elección de alguno/a que otro/a legislador/a y razones para lamentar que no se hayan logrado las ambiciosas metas que nos hemos impuesto desde la izquierda para que se quiebre de una vez y por todas el control de las maquinarias corruptas del bipartidismo. Esta carrera apenas está comenzando. El salto de conciencia en el pueblo que necesitamos para un cambio real en los paradigmas de la política puertorriqueña no se va a dar en dos eventos electorales. Los fenómenos del voto Lúgaro/Cidre en el 2016 apuntó una tendencia en el quiebre del poder del bipartidismo. En estas elecciones un aumento significativo en el apoyo a los contestarios del bipartidismo, Juan Dalmau, Alexandra Lúgaro y Eliezer Molina, será un paso en la dirección correcta. El poder llevar a la legislatura personas del calibre que postulan tanto el PIP como MVC sería otro paso significativo en la dirección que queremos. Por eso estoy convencida de que lo mas importante es que va a pasar del 4 de noviembre en adelante.

La fuerza o debilidad relativa que demuestren las nuevas fuerzas políticas electorales nos darán una radiografía de por donde anda la conciencia del pueblo. Nos planteará, una vez más, que como dice la famosa frase “divided we fall, united we stand”. Los espacios en que nos hemos unidos han dado esperanza y aliento al pueblo, desde el Junta Soberanista al Junte de Mujeres. Lamentablemente no pudimos seguir desarrollando esas instancias hasta convertirla en una sola, para verdaderamente aspirar al poder como una sola fuerza amplia y diversa que recogiera las mejores y más altas aspiraciones de nuestro pueblo.

La Agenda Urgente del MVC se nutre de las agendas que antes se habían trabajado en esos y otros espacios de juntes amplios donde participaban el PIP, el PPT, el MINH, el MUS y otras organizaciones de base. Inclusive la agenda del Carmen Yulín Cruz tiene muchísimas coincidencias con la Agenda Urgente del MVC. Sin embargo, no hemos podido formar ese frente amplio que tanto admiramos en Uruguay y otros países hermanos de América Latina. Como demuestra la experiencia de Uruguay, Argentina, Ecuador y Brasil, si difícil es para la izquierda llegar al poder más difícil es sostenerlo.

Por eso lo más importante y lo fundamental es que mas allá de resultados electorales y de quienes salgan electos, la verdadera agenda urgente es la que nos golpea en la cara todos los días. Es la corrupción en el gobierno, el despojo de derechos laborales, el hambre, las condiciones de pobreza y marginación en que viven la gran mayoría de nuestros niños, la violencia institucional y privada contra la mujer, el racismo, la misoginia, la homofobia, el abuso de poder, el saqueo del patrimonio nacional, los ataques contra el medio ambiente y nuestros recursos naturales, las privatizaciones de los bienes públicos, la deuda, la Junta de Control Fiscal y el inventario de nuestros problemas no es final. El reconocimiento de que la situación colonial de Puerto Rico constituye un gran impedimento para lograr el cambio estructural de raíz necesario, sigue siendo el ms urgente de los asuntos urgentes.

Por eso hago un llamado a los sectores progresistas o de izquierda que hoy aspiran a dirigir nuestros destinos dentro de la colonia participando en la legislatura y quien sabe si desde la Fortaleza, que con desprendimiento y generosidad, a partir del 4 de noviembre convoquen al pueblo para atender los asuntos que nos afectan desde la unidad y la solidaridad. 

Ya el 9 de agosto observando la asistencia al voto en primarias del PNP y el PPD se podrá tener una idea de la debilidad o erosión que han sufrido las bases de esos partidos. En el 2016 el PNP movilizó 450,313 electores (basado en el voto para gobernador) en la primaria y el PPD (que no tenía primaria para la posición de gobernador) movilizó 153,368 electores. La capacidad que demuestren para movilizar a lo que se considera el corazón del rollo de esos dos partidos, nos dará una radiografía de cuan fuertes o débiles estarán el 3 de noviembre. Hay que reconocer que se debe esperar una mayor movilización de electores del PNP por tener la base más grande y más irracionalmente fanática.

El referéndum estadidad NO o Sí es la carnada que tira el PNP para movilizar a su base desafecta y hastiada con sus continuos escándalos de corrupción y la desastrosa e inhumna administración que han ejecutado en este cuatrienio. El mal llamado nuevo Código Electoral les provee herramientas adicionales para burlarse de la voluntad del pueblo expresado en las urnas. El voto ausente está diseñado para permitir que miles de puertorriqueños que ya no tienen domicilio en Puerto Rico puedan votar ilegalmente. La forma en que se ha estructurado en la ley provee pocas herramientas a los demás partidos  para detectar y excluir ese voto. 

Por eso mas que apostar a lo que pase el 3 de noviembre, debemos tener el propósito de escalonar y avanzar la lucha del pueblo desde el verdadero espacio democrático, como quedó demostrado en el Verano del 2019, que las maquinarias de partido no pueden controlar: LA CALLE.

Mirada al País: El pactote colonial

 

Por Eduardo Lalo/ Especial para CLARIDAD

La mañana del domingo 26 de julio fue como cualquier otra. Me levanté más tarde de lo usual, me preparé un café y fui a mi escritorio a leer la prensa en línea y pasear la vista distraídamente por Facebook. Vi caricaturas de Trump, referencias a artículos y estadísticas sobre la pandemia de COVID 19, comentarios de gente conocida y desconocida y en el medio de todo ello me topé con esta comunicación, por lo que parece hecha originalmente en Twitter: “Hoy celebramos el único instrumento efectivo de cambio social en nuestra historia. Antes del ELA éramos el país más pobre del hemisferio. Luego somos uno de los más prósperos y de más libertades ciudadanas. ¿Así o más claro?” El que firmaba al pie de estas líneas que hilvanaban conclusiones fantasiosas y sin probar que se han repetido por generaciones era Alejandro García Padilla.

Para la mayor parte de mis lectores esta explicación es ociosa, pero quiero hacerla desde la realidad más cruda y cotidiana, sin recurrir como los creyentes en la teoría de la tierra plana del ELA a las cortinas de humo de un leguleyismo colorado y ponceño. El Estado Libre Asociado no existió nunca y por lo tanto no existe ahora ni lo hará en el futuro. Ni siquiera Muñoz Marín pudo insistir en que se le llamara en la otra banda “Free Associated State” y metió por enésima vez más el rabo entre las patas frente a “los americanos”. En la jurisprudencia estadounidense no hay “autonomía” y el ELA fue la estrategia, inscrita en lógicas geopolíticas de la Guerra Fría, para convertir a Puerto Rico en un bastión militar (13% de nuestro territorio llegó a estar ocupado por bases militares) y posteriormente en una vitrina de propaganda anticomunista. El caso de Sánchez Valle, la junta PROMESA y tantas otras cosas han derrumbado cualquier ilusión, pero el asunto es mucho más básico, pedestre y patético. Algo existe cuando alguien lo reconoce. Sabemos si Alejandro García Padilla es una persona y no una idea sin contenido, cuando luego de haberlo conocido, se da caso de encontrarlo en un espacio real y no imaginario u onírico. Entonces nuestro sistema cognitivo pone en marcha un proceso de re‑conocimiento mediante el cual determina que Alejandro García Padilla es efectivamente un ser humano real y no una fisionomía hipotética. El ELA, a pesar de casi 7 décadas ininterrumpidas de gloria constante y sonante en mentes incapacitadas por el colonialismo, no ha podido producir esta primerísima etapa de incursión en la realidad. Ningún francés, chino, ruso, alemán, turco, ni ninguno de sus respectivos países considera a Puerto Rico y re‑conoce, es decir valida nuevamente lo que ya daba por un hecho, el Estado Libre Asociado.

Debo confesar que la ingratitud de la mañana del domingo fue, desgraciadamente, en aumento. Pronto hallé en la pantalla un anuncio de la campaña primarista de Eduardo Bhatia, con un texto que me conmovió a tal punto que tuve que reconsiderar la bajeza a la que hay que ser capaz de llegar para alcanzar esta megainfrazona de irresponsabilidad intelectual: “¡Arriba Puerto Rico! Hoy celebramos nuestra Constitución y el Estado Libre Asociado. Soy estadolibrista, siempre he defendido el ELA y creo en el desarrollo de la asociación con los Estados Unidos.” En el anuncio aparece luego un vídeo en el que Bhatia participa en una vista en el Congreso quejándose de que en la relación de Puerto Rico con Estados Unidos el segundo tiene explícitamente el derecho de vender, regalar o hacer lo que quiera su reverenda gana con el primero. Hay gente que se cree extraterrestre o “Jesucristo el hombre”. Eduardo Bhatia se cree “estadolibrista”, pero como García Padilla, su homólogo en juegos de policías y ladrones y vaqueros e indios, “creerse estadolibrista” como toda creencia, como toda ficción, no es de ninguna manera real para una comunidad que no comparta sus desvaríos. Ahora mismo, cada vez que escribo “estadolibrista” el auto corrector de la computadora lo subraya en rojo. Literalmente, el término no existe.

Pero en esta sarta de patetismos no acabó la cosa. Unos mensajes más abajo, apareció el otro candidato popular a la primaria a la gobernación. Siento no poder informar cómo se llama. Sin embargo, sé que recientemente se compró un carro lujosísimo y que fue ungido, no por la Wanda gobernante sino por una Wanda mesiánica y cuatrera de candidatos dispuestos, como los aquí mentados, a cualquier indignidad con tal de llegar al corte del bacalao presupuestario. El lema de este hombre bien trajeado es “¡Hacia la segunda transformación!”, que es como decir directo al enésimo paquete. Además, el candidato propone en el futuro próximo, cuando llegue a ser gobernador, que tratará de “concertar un pacto verdadero” con Estados Unidos. Así que, según el chófer del carro lujoso y candidato, el ELA como universalmente no se re‑conoce en los cuatro puntos cardinales fue y es un pacto paquete, es decir un pactote imaginario. Supongo, que este candidato determinará, además, camino a la segunda transformación de lo inexistente, en el juego de roles entre manipuladores y falsarios, cuáles fueron los papeles predilectos de Muñoz y Hernández Colón.

Estos candidatos imaginarios de un pacto imaginario de un partido imaginario deberían salir a las calles y abrir los ojos. A la vista está su obra. Muy reales ruinas, la bancarrota y la deuda impagable, la emigración sin pausa, el empobrecimiento y precarización de toda la población excepto los que como ellos compran autos lujosísimos y viven en mansiones. El pactote del ELA, la ley no del silencio sino de la mentira de un partido político que década a década observa como todo se hunde mientras mantiene viva una retórica triunfalista carente de relaciones con la realidad, en una demostración de una irresponsabilidad intelectual que de tan mayúscula resulta casi inconcebible.

Ayer, 25 de julio, cuando estos figurones escribieron sus mensajes fulgurantes, nadie celebró el elagíaco pacto paquete, el pactote colonial de los ridículos.