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Se vende un País

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Estimulado por la última “gestión” que se le atribuye a Donald Trump en relación con Puerto Rico, terminé de leer “Jefferson’s Great Gamble” de Charles Cerami. El libro narra en detalle el proceso que condujo a la compra en 1803 de la llamada “Luisiana”, durante la presidencia de Thomas Jefferson. Volví al texto porque la mentalidad imperial que presidió aquella compraventa, que los protagonistas sólo vieron como una mera transacción inmobiliaria, sigue muy viva al interior del llamado “establishment” estadounidense, no sólo en el troglodita Donald Trump.

La llamada Luisiana no era solamente el espacio que ocupa el actual estado homónimo, sino un inmenso territorio que se extendía desde el Golfo de México hasta la frontera con Canadá. Con la transacción, de un día para otro se duplicó el tamaño de la joven república. De lo adquirido eventualmente salieron 13 estados y Estados Unidos asumió pleno control del río Mississippi, que ya era una importante vía comercial. En cuanto al territorio adquirido, nadie conocía aún su verdadera extensión ni mucho menos lo que había en su interior.

El libro de Cerami le hace justicia al importante papel que tuvo la revolución haitiana en la eventual transacción entre Francia y Estados Unidos. El plan original de Napoleón y su ministro Charles Maurice de Talleyrand era convertir la Luisiana en el centro del imperio americano francés, utilizando a la importante colonia de Saint Domingue como la plataforma desde donde se lanzaría la colonización de esa enorme porción del continente norteamericano. El fin del colonialismo francés en su principal colonia caribeña tronchó ese propósito. Además, el alto costo de esa derrota, tanto en lo militar como en lo económico, aumentó la urgencia de adicionarle recursos al erario imperial. Estados Unidos, con el esclavista Thomas Jefferson al mando, miraba con estupor y miedo el gran avance de los esclavos caribeños, pero terminaron beneficiándose de su éxito.

En las negociaciones que condujeron al acuerdo de compraventa, conducidas en París, el único elemento de discordia fue el monto monetario de la transacción. Ninguno de los negociadores se detuvo un instante a pensar en la gente que quedaría afectada por la transferencia inmobiliaria. Por su cercanía a la desembocadura del Mississippi, ya New Orleans era un centro urbano importante con población étnicamente mixta, en su mayoría francófonos, pero nadie los tuvo en cuenta ni osó consultarlos. En cuanto al inmenso territorio que se extendía al norte de la ciudad, tachado de “salvaje”, se consideraba parcialmente ocupado por sus poblaciones originarias. Estos tampoco contaron, más allá de la preocupación estadounidense por lo que costaría su eventual exterminio.

Podría decirse que así siempre habían funcionado los imperios, acostumbrados a adquirir y desprenderse de territorios como si fueran fincas o meras fichas en un tablero de juego. Es la misma mentalidad que presidió la conquista y colonización de América, cuando España y Portugal se dividieron el nuevo mundo transando líneas en un mapa, con un Papa como mediador.

Pero esa mentalidad no terminó a principios del siglo XIX, cuando ocurrió la transacción de la Luisiana. Mucho más avanzado el siglo los europeos, sintiéndose dueños del mundo, se repartieran el enorme continente africano como si fuera un pastel. En algunos casos los monarcas, como el rey Leopoldo de Bélgica, se asignaron grandes territorios como propiedad personal. El llamado “Congo belga” era en realidad de ese rey.

A lo largo del siglo XIX Estados Unidos ejecutó su “destino manifiesto” mediante compras y conquistas. En estas últimas, México fue la gran víctima, perdiendo el 55% de su territorio en la guerra desatada por el avaro vecino del norte. Con una mezcla de guerra y compraventa consiguieron Florida, y mediante compra solamente la enrome Alaska. El “destino manifiesto”, que los hacía merecedores de todo el territorio hasta el Océano Pacífico, se extendió un poco más con la conquista de Hawái.

Ya terminando el muy productivo siglo XIX, en 1898, la lejana París volvió a ser escenario de otra negociación que envolvía tierras americanas y asiáticas. Allí españoles y estadounidenses negociaron solos el fin de su guerra, aunque no habían sido ellos los únicos beligerantes. El más importante actor del conflicto había sido Cuba, pero sus representantes no estaban en la mesa de negociación. Tampoco estaban los pueblos que allí quedaron transferidos, Puerto Rico, Guam y Fiipinas, como precio por la paz y a cambio de $20 millones. Luego, Estados Unidos extendería su afán expansivo al siglo XX con la adquisición en 1917 de las Indias Occidentales Danesas, que pasaron a ser sus Islas Vírgenes tras el pago de $25 millones a Dinamarca.

Como hemos visto recientemente, la mentalidad que ve a los otros pueblos como meros objetos para el comercio no terminó con la compraventa de Islas Vírgenes. En la primera década del siglo XXI los integrantes de un “task force” sobre Puerto Rico creado durante la administración de George W. Bush dejaron escrito en un informe el pretendido poder de Estados Unidos para vender a Puerto Rico, si así lo quería el Congreso. Recientemente nos enteramos que en 2017, luego de que el huracán María nos destruyera, Donald Trump indagó si no era preferible gestionar vendernos en lugar de invertir en ayudas.

La humanidad debió invertir mucho dolor (y mucha sangre) para lograr que se adoptara la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero ese documento tiene muy poco valor mientras los imperios sigan campeando. La mentalidad que llevó a Estados Unidos a hacer su primera gran compra territorial, la Luisiana. sigue habitando entre quienes dirigen ese país a pesar de que cada día alegan ser un “faro de libertad”. En pleno siglo XXI alegan tener derecho a disponer de países enteros, si así les place. Todos sabemos que eso jamás ocurrirá porque el pueblo lo impedirá, pero ese pretendido poder retrata la mentalidad decimonónica de quienes lo invocan.

Los costos sociales del coronavirus: «Una auténtica guerra mundial contra los pobres»

 

Por Eliana Gilet

Un análisis publicado a mitad de julio de 2020 por el Centro de Análisis multidisciplinario (CAM) de la Universidad Nacional Autónoma de México explica cómo los costos de la depresión económica del primer semestre del año fueron trasladados a las clases trabajadoras, mientras el gran capital aumentó sus ganancias en plena crisis.

Los economistas mexicanos del Centro de Análisis de la UNAM señalan que el mecanismo de «trasladar los costos» de las contracciones económicas a quienes viven de su salario no es algo nuevo —citan a Karl Marx para explicarlo— y describieron cómo es el mecanismo que fue usado por el gran capital trasnacional para contrarrestar la caída de la tasa media de su ganancia, consta de cuatro medidas básicas, que afectan directamente a la clase trabajadora:

  • la disminución del salario nominal,
  • la disminución de prestaciones sociales,
  • la eventualidad y la flexibilización en las contrataciones,
  • el aumento del desempleo.

Los economistas detallan que la crisis actual no se generó con el nuevo coronavirus, sino que la depresión de las economías mundial la preexistían y, sin embargo, la parálisis de actividades como consecuencia de la única medida de salud para prevenir el avance de la pandemia (el distanciamiento social) se caracterizó por «una profunda privación de bienestar de manera pronunciada».

Explicaron que esto se revela a nivel mundial como «una falta de acceso a capacidades básicas para funcionar en la sociedad capitalista» de los trabajadores que se suma a una «caída histórica del ingreso para los trabajadores y empleo digno». Esto —obviamente— impide que actualmente millones de personas en todo el mundo accedan a satisfacer sus necesidades básicas en cinco ítems fundamentales para la vida: alimento, salud, educación, vivienda y seguridad social.

De acuerdo con los cálculos hechos por el CAM, en base a datos de las Naciones Unidas, en este momento 46 mil personas mueren de hambre cada día en el mundo.

«Estamos viendo una auténtica guerra mundial contra los pobres», afirman en su Reporte 132: los costos sociales por la pandemia de COVID-19.

Los ganadores

Sin embargo, para el lado del capital, esta parálisis de la economía mundial significó varios beneficios, según puede leerse en el informe al que accedió Sputnik:

  • la oportunidad de comprar empresas en «franca insolvencia económica»,
  • en un segundo movimiento, los grandes monopolios tuvieron la oportunidad de capitalizar las oportunidades que brinda el libre mercado «en el punto exacto de las debacles», escribieron.

Los economistas señalan que los grandes sectores monopólicos que se beneficiaron con la pandemia están vinculados a la circulación, distribución y consumo de mercaderías (sobre todo, las plataformas que realizan las transacciones de compra y venta) así como aquellas que presentan contenido a demanda y las de «teletrabajo».

Esta es una lista breve de los grandes ganadores de la pandemia:

  • Jeff Bezos, fundador y director de la multinacional Amazon, cuyo nicho de mercado se sitúa en las compras que se realizan por medio de su sitio web, que en tiempos de pandemia alcanzó a generar cerca de 11.000 dólares por segundo, lo que le valieron que su negocio registrara «un alza histórica» en medio de la crisis mundial. Sin embargo, para atender esta creciente demanda, Amazon contrató a 175.000 personas bajo el régimen de la subcontratación, un sistema precario que impide el reconocimiento de derechos laborales, inhibe la sindicalización y establece contratos uno a uno con sus trabajadores.
  • Netflix y sus grupos de capital asociados Capital Group Companies, Black Rock (uno de los fondos coloquialmente llamado «buitre» que comrpo y negocia la deuda externa de Argentina, entre otras) y The Vanguard Group ha aumentado sus suscriptores en los últimos dos años pero el 22 de abril registró un récord al obtener 16 millones de nuevos consumidores en el mundo.
  • Zoom es una empresa de capital abierto fundada por el chino Eric Yuan que ofrece servicios de telecomunicación con videollamadas grupales. En el primer trimestre de 2020 duplicó sus ganancias respecto al mismo período del año anterior, al cosechar 122 millones de dólares por sus servicios a nivel mundial.
  • Slack es una empresa de servicios de mensajería instantánea creada en 2013 por Stewart Butterfield, Eric Costello, Cal Henderson y Serguei Mourachov, que brinda herramientas usadas por empresas para fomentar el teletrabajo durante la pandemia y que duplicó su capital entre enero y marzo de 2020.
  • Otras empresas como K12, dedicada a la educación online para infantes elevó sus ganancias 19%, así como Teladoc, que enlaza pacientes y médicos a distancia, incrementó el costo de sus acciones en 50% en lo que va del año.
  • Las compañías Facebook, Activision Blizzard —de videojuegos—, Pelotón —unidades de ejercicio físico— y GrandHub —un servicio de entrega de alimentos— aparecen también entre los ganadores.
  • Las compañías dedicadas a la fabricación de vacunas, medicamentos e insumos de salud y limpieza como desinfectantes, mascarillas, guantes y el equipo necesario para pacientes infectados por COVID-19 como Inovio Pharmaceuticals, Moderna, Novamax, Regeneron Pharmaceuticals y Top Glove.

Los datos a nivel mundial fueron relevados por la firma de inversión MKM Partners, según un índice que denominaron «quédate en casa».

Los más ricos contra los más pobres

Los economistas de la UNAM recogen cómo estas ganancias se quedan «en familia», tres de las cuales son de origen de Estados Unidos.

Las familias más ricas del planeta tienen ahora un patrimonio conjunto que oscila en los 250 mil millones de dólares que superan lo que habían acumulado durante todo el 2019.

Las familias más ricas del mundo son los Walton, dueños de la multinacional Walmart; los Mars, dueños de la fábrica homónima de dulces y chucherías comestibles; y los Koch, dueños de varias empresas del sector energético, vinculado a refinerías de petróleo, tratamiento y distribución de etanol y gas natural.

En el extremo opuesto, menos del 1% de estas familias más ricas del mundo concentran más riqueza que el 60% del resto de la humanidad, según datos de Oxfam.

En base a datos publicados por la revista Forbes y el Banco Crédit Suisse en 2019, contabilizaron que 2153 de las personas más ricas del mundo concentran más capital que 4 mil 600 millones de las más pobres del planeta.

El Cam refiere que esa investigación de la organización Oxfam publicada en las vísperas del Foro Económico mundial de Davos —en enero de 2020— expuso que la acumulación de la riqueza en pocas manos está directamente vinculada a la estructura tributaria de los países.

«Los Gobiernos emplean políticas fiscales en las que colocan impuestos considerablemente mezquinos a las personas y las empresas más ricas, que resulta en una base de recaudación de ingresos insuficiente para apoyar el combate a la pobreza y la desigualdad», concluyeron.

 

Julio Chávez: «Venezuela está en el centro de una gran transición mundial»

Por Geraldina Colotti

Entrevista con Julio Chávez Meléndez

Al observar la larga militancia de figuras como la de Julio Rafael Chávez Meléndez, uno puede darse cuenta de lo complejo que es para el imperialismo eliminar el socialismo bolivariano de la sociedad venezolana. Nacido en 1966, miembro de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Julio es uno de los cuadros más completos de la revolución, aceptado tanto en las calles como en los órganos de gobierno, atento, inclusivo y creativo.

Dirigente estudiantil y universitario en los años de la IV República. En los gobiernos de Chávez y luego de Nicolás Maduro, desempeñó cargos de elección popular, siempre llevando a cabo experiencias de poder popular como el de la Asamblea municipal constituyente, cuando, entre 2004 y 2008, fue elegido alcalde de Carora, capital del estado de Lara, su región de origen. En el mismo espíritu, continuó como miembro del Parlamento y luego en la Asamblea Nacional Constituyente, donde dirige la comisión dedicada a las Comunas.

¿Qué tan importante fue para usted el movimiento cívico-militar dirigido por Hugo Chávez, qué recuerdos tiene del Comandante?

Para nosotros los estudiantes, que participamos directamente en las protestas de aquellos años, en que se conectaron la rebelión popular conocida como el Caracazo en febrero de 1989 contra el segundo gobierno del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez,  con la rebelión cívico militar del 4F de Chávez convergieron en la unidad de las ideas, más que de signo partidista. Tuvimos contactos como civiles con oficiales del MBR200 que llevaron a cabo la rebelión cívico-militar el 4 de febrero de 1992. Nuestros partidos de referencia fueron Causa R y Patria Para Todos, donde estaban Alí Rodríguez Araque, Aristóbulo Isturiz y otros importantes referentes, no obstante, compartíamos los mismos ideales de libertad, justicia social, soberanía nacional, lucha contra la corrupción y por los derechos de trabajadores, expresados en el Libro Azul. Después de la derrota del 4 de febrero y antes de la rebelión cívico-militar del 27 de noviembre del mismo año, como dirigente estudiantil de la Universidad Experimental Politécnica Barquisimeto, tuve la tarea de visitar a los oficiales detenidos en la prisión de Yare y mantenerme en contacto con los que quedaron en los puestos de mando de los principales batallones del occidente del país. Aunque todas las garantías constitucionales habían sido suspendidas, mantuvimos reuniones clandestinas con los líderes populares de la región, y logramos organizar la primera asamblea nacional del movimiento bolivariano en el auditorio universitario, en la que participaron delegados de 17 estados del país.

Cuando Chávez fue liberado de la prisión, durante la primera visita a mi ciudad natal, lo recibimos clandestinamente en la casa de un conocido médico y líder comunista, el Dr. Luis Rojas. En 2004, la coalición con la que me presenté para aspirar la alcaldía de Carora, estado Lara, compuesta por PCV, PPT, MEP, Abre Brecha y otros, derrotamos el candidato del MVR su partido, razón por la cual se evidencia que dicha relación obedecía más a elementos de carácter ideológico que partidista. Uno de los mejores recuerdos fue cuando Chávez respondió a mi carta para juramentar a los constituyentes municipales, enviando al gobernador del Estado como su representante. En representación de todos los Alcaldes del país, fui llamado por el mismísimo Presidente Chávez para formar parte del primer consejo presidencial del poder comunal que a su vez redactó la primera ley de los Consejos Comunales de la República Bolivariana de Venezuela.

Luego de la transición de pequeños partidos electoralmente hablando al gran partido de la revolución que soñó el Comandante Chávez, fuimos los primeros en inscribirnos en el PSUV en nuestro estado, respondiendo a su llamado. Tengo muchos recuerdos imborrables de Chávez, de su naturaleza visionaria y de su profunda humanidad, capaz de plantar firmemente la bandera del socialismo, pero también de unir, de reconocer, el trabajo político de los cuadros como lo hizo conmigo, con palabras motivadoras. Sus consejos y reflexiones, en primer lugar, la invitación a no abandonar los principios y la ética revolucionarias, que me acompañan.

¿Por qué coyuntura pasa el proceso bolivariano?

En estos primeros 20 años, hemos pasado por varias etapas: la refundación de los primeros años, con la aprobación de la primera Constitución de la Quinta República, luego un proceso de discusión extensa sobre la agudización de las contradicciones del proceso. Ahora estamos en un momento más complejo que debe llevarnos a profundizar el proceso revolucionario bolivariano, entendiendo que estamos en la víspera de la transición entre un sistema hegemónico unipolar decadente, liderado por los EE. UU. y Europa, y el surgimiento de un mundo multicéntrico y multipolar, en el que la revolución se ubica junto con China, Rusia, Irán … En este contexto, la forma en que venceremos la agresión multifacética del imperialismo que intenta borrarnos del mapa y la forma en que venceremos la pandemia de Covid-19 junto a los que están construyendo esta nueva multipolaridad, será decisiva. Lo que sucederá en Venezuela en el futuro cercano afectará el destino de la región y también de la humanidad.

Usted jugó un papel decisivo en el proceso de diálogo con la oposición moderada y dentro del Parlamento «en desacato». ¿Cuáles son las perspectivas?

En las elecciones parlamentarias de 2015, la oposición llegó a obtener una mayoría importante. Pero había tanta ansiedad por acabar la revolución bolivariana, que no pudieron aprovechar ese resultado, al actuar con arrogancia, cometieron errores tras errores y terminaron enfrentados entre ellos por cuotas de poder, desperdiciando la oportunidad, descomponiéndose y permitiendo que el grupo de 54 diputados chavistas que representan al Bloque de la Patria de un total de 165 parlamentarios que conforman el Poder Legislativo Nacional, construyera un muro de contención para evitar males mayores.

En la primera fase, con Ramos Allup y Acción Democrática en la presidencia, la oposición prometió sacar en seis meses, al Presidente de la República y persistió en ultrajar al Tribunal Supremo de Justicia, vulnerando a un poder tan importante como el legislativo. Todo esto impulsado por la arrogancia de los EE. UU., la oposición impidió la aprobación de un conjunto de leyes importantes para la inclusión social, trató de debilitar al estado, obstaculizando todos los procesos administrativos y poniendo en peligro la estabilidad democracia.

Una estrategia que resultó ser perdedora, porque terminó exacerbando las contradicciones internas de los partidos de la oposición, y le hizo perder la brújula. Las contradicciones empeoraron con la presidencia de Julio Borges y luego con Juan Guaidó, o sea con la gestión de los partidos Primero Justicia y Voluntad Popular, que eligieron el camino del golpismo y el terrorismo y no el de la dialéctica democrática. Esto, sin embargo, condujo al secuestro del poder por parte de un grupo reducido de partidos llamados G4 y execró al resto de los partidos minoritarios, también frente a los numerosos escándalos de corrupción que definitivamente socavaron la credibilidad de la derecha y erosionaron su capital político inicial.

La situación se precipitó cuando estos miembros decidieron pisotear la constitución, aprobando ese «estatuto de transición» aberrante que habría entregado la soberanía nacional al imperialismo estadounidense. Cuando Voluntad Popular quería continuar presidiendo el Parlamento «en desacato», incluso sin tener una mayoría, hubo una especie de rebelión interna de quienes no estaban de acuerdo con esa política antidemocrática. Con el apoyo de los votos chavistas del Bloque de la Patria, la Asamblea Nacional, por lo tanto, desvió esa dirección vinculada al terrorismo y eligió una nueva mayoría, en la que el proceso de diálogo ha tomado forma con los que, a pesar de estar en contra de Maduro, son, aunque más ligados a los principios patrióticos y nacionalistas, rechazan la invasión militar de nuestro país y el saqueo de nuestros recursos.

Por lo tanto, se han creado condiciones favorables para la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), como en efecto ocurrió para prepararse para las elecciones del 6 de diciembre. Las nuevas normas prevén la participación de un mayor número de partidos, más cantidad de parlamentarios (as) a elegir y más garantías. Estamos convencidos de que el bloque chavista obtendrá una nueva mayoría para 2021-2026, lo que permitirá cerrar esta mala página y dar un nuevo impulso al poder legislativo: un poder que debe controlar, revisar, propiciar nuevos instrumentos legales que le permitan abordar adecuadamente los problemas de la post pandemia, respetando la autonomía de los otros poderes.

¿En este énfasis en el diálogo y la mediación no hay el riesgo de hacer retroceder la revolución o de re introducir mecanismos parecido a los de la IV República o de la democracia representativa?

El concepto innovador de democracia participativa y protagónica introducido por Chávez está separado de otros sistemas existentes en el continente o en Europa, donde predominan las democracias parlamentarias representativas o las monarquías. Dicho esto, la nuestra es una revolución sitiada, y el riesgo siempre está presente. Somos un «mal ejemplo» para los gobiernos neoliberales de la región que quieren perpetuar el sistema de acumulación capitalista a expensas del trabajo y la vida del planeta mismo. Sin embargo, nuestro pueblo ha experimentado los tiempos de los gobiernos neoliberales, de la Democracia Cristiana, durante más de 40 años ha sufrido las consecuencias de una economía subordinada a la voracidad industrial de los países «desarrollados» y al tutelaje de los Estados Unidos. Nuestro pueblo puede constatar las enormes diferencia entre las políticas de inclusión social obtenidas a través del ejercicio de la democracia participativa y protagónica y el oscuro pasado neoliberal. Teniendo que defenderse de múltiples ataques en todos estos años, ha aumentado su conciencia de clase y continuará luchando por el despertar del continente y por su liberación.

Las elecciones del 6 de diciembre se están organizando en medio de una pandemia. ¿Cuál es la situación del PSUV internamente y con respecto a los partidos aliados del Gran Polo Patriótico?

Después de la derrota en 2015, cuando perdimos la mayoría en el Parlamento, en todas las estructuras del partido, desde las estructuras de dirección hasta las de las comunidades, tuvo lugar un profundo debate. Durante el Cuarto Congreso del PSUV, se hicieron cambios importantes en la estructura, en el estatuto y en el Libro Rojo para profundizar el nivel de participación y organización. Un importante debate político que permitió un diagnóstico preciso de las causas de la derrota del 2015 y las correcciones necesarias en nuestra organización que, además de una formidable maquinaria electoral, es portadora de un proyecto estratégico para la transformación de la sociedad.

Gracias a nuestras estructuras territoriales, podemos acercarnos a nuestro pueblo, entender los problemas y dar las soluciones requeridas. Sabemos exactamente el número de nuestros militantes y el tipo de electorado que existe. Elevamos el nivel de formación de nuestros cuadros con una política de formación adecuada y también gracias al intercambio con otros partidos y movimientos del mundo. La política es una ciencia y un arte, no se puede improvisar. Según nuestros cálculos, que no permiten el triunfalismo o la subestimación, llegamos a más del 60% del patrón electoral. Mientras la oposición está dividida, nuestro partido está unido y cohesionado, en armonía con los hermanos del Gran Polo Patriótico. Por supuesto, sabemos que nuestros enemigos son poderosos y que el imperialismo aportará mucho dinero a la campaña de la derecha. Sin embargo, estamos convencidos de que, a nuestra victoria, también se unirá a un cambio de la correlación de fuerzas en la región y que presenciaremos un renacimiento de los pueblos en Bolivia, Ecuador, Chile, Perú y Colombia para de esta  manera evitar la recolonización de América Latina y el Caribe.

¿Qué estrategias está implementando el gobierno bolivariano para enfrentar el Covid-19 y la post-pandemia?

Sin duda, el Covid-19 marcará profundamente a Venezuela y al resto de la región, enfrentándonos con la necesidad de cambios profundos, también desde un punto de vista relacional, en el uso de nuevas tecnologías en el sector educativo, de la información y las telecomunicaciones, al repensar todo este proceso de ralentizar la vida cotidiana. Vamos a enfrentar una profunda recesión mundial en un sistema capitalista que hará más grande la creciente brecha entre los más ricos y los más pobres.

Aumentará el peso de la deuda externa en la economía, los intereses de los trabajadores y trabajadoras se verán seriamente afectados. Ante esto, Venezuela está fortaleciendo las políticas de inclusión, con especial atención a la salud, confiando en la plataforma del Sistema Patria, lo que permite una gran investigación de la población, sus necesidades y las respuestas más adecuadas para enfrentar este terrible virus y bajar la curva de contagio. La decisión del presidente Maduro para una cuarentena social radical y voluntaria ha permitido aislar ciudades enteras, hemos promovido el distanciamiento social a través de campañas de concientización.

Estamos planteando la necesidad de cambiar los modos y costumbres con respecto a las reglas de prevención, la higiene y exigir el uso obligatorio de mascarillas. La pandemia hizo que la humanidad reflexionara sobre el peligro del capitalismo para los humanos y la pacha mama, pero ¿qué viene después? En primer lugar, desde el punto de vista sociopolítico es necesario reconocer el fracaso de los gobiernos que llevan a cabo políticas neoliberales, como Chile, Perú, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, etc., que han preservado el aumento de riqueza por pocos y no la vida de las personas.

Ante la superioridad mostrada por el sistema cubano o venezolano que se mueven hasta objetivos opuestos, se debe construir un amplio frente de lucha para desplazar del poder por la vía electoral a estos gobiernos neoliberales y serviles . Para nosotros al capitalismo, se trata de enfrentarlo desde las fuente inagotable de inspiración que es el socialismo bolivariano, retomar la idea original de Chávez y reiniciar los procesos de integración económica de la región basado no en la competencia si no en la complementariedad y la solidaridad. Y aquí, los partidos y los movimientos sociales juegan un gran papel, porque deben canalizar la rebelión popular volcánica que vemos, por ejemplo, en Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia sobre la base de una plataforma unitaria de lucha por un nuevo modelo de producción en la nueva normalidad.

¿Qué consecuencias pueden tener los ataques de Estados Unidos y Europa?

Desde que el pueblo eligió a Hugo Chávez como presidente en 1998, nuestros enemigos históricos se han convencido de que no podían «domesticarlo» o comprarlo y que tenían que elegir otras formas. El punto de inflexión llegó en el 2000, cuando Bill Clinton y Andrés Pastrana firmaron el Plan Colombia con el pretexto de combatir el narcotráfico y el terrorismo. De hecho, el objetivo era utilizar el gobierno servil de Colombia para crear una infraestructura y atacar nuestro territorio con diferentes formas, aprovechando la proximidad geográfica. Ataques permanentes contra la soberanía y la economía que han tenido un impacto negativo en el alto índice de desarrollo humano alcanzado, en el poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras. Sabemos que no se detendrán porque Venezuela tiene inmensos recursos energéticos, recursos naturales, minerales estratégicos que son tentadores y que nos convierten en un objetivo muy apetecible a sus intereses . Además, probar que se puede construir un sistema alternativo es, como Elliott Abrams repitió recientemente en el Senado, un mal ejemplo que debe ser destruido.

El imperialismo quiere volver a colonizar América Latina y el Caribe para traerlo nuevamente bajo la doctrina Monroe, al servicio de los intereses de las grandes multinacionales, sus burocracias y el estado profundo que guía la política de los Estados Unidos de Norte América. Siempre inventarán nuevas agresiones, pero el tiempo ha demostrado que esto sólo ha aumentado nuestra capacidad de resiliencia y ha elevado la conciencia del pueblo, y que ahora está acompañando con sus inmensos recursos economías emergentes como China, Rusia e Irán, que se sienten igualmente atacadas. Una alianza emergente que está fortaleciendo un nuevo poder financiero cuyo centro de gravedad se mueve del Atlántico al Pacífico.

Venezuela, con sus grandes recursos, ayudará a inclinar la balanza en este sentido. Por esta razón, el año pasado, junto con Cuba, organizamos las reuniones mundiales seguidas al Foro de Sao Paulo. Hemos convocado, en el continente y más allá, la primera Internacional Antimperialista del siglo XXI para el año 2021 bicentenario de la Batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela del otrora imperio español a las fuerzas de izquierda, los movimientos sociales para acordar un programa de lucha común que nos permita construir un bloque revolucionario basado en la diplomacia de paz, la complementariedad y la solidaridad de los pueblos.

Una plataforma de lucha que logre cambiar la correlación de fuerzas en el continente a favor de los procesos de liberación nacional desplazando del poder a gobiernos neoliberales por la vía electoral, fortaleciendo y compartiendo las políticas sociales de inclusión con estados fuertes, impulsar un nuevo modelo económico de producción sobre la base de la verdadera integración y entre tantas tareas, rescatar el espíritu anfictiónico del Congreso de Panamá convocado por el padre Bolívar en 1826 para defender a América Latina de futuras agresiones multiformes, bloqueos económicos e intentos de incursiones militares por parte de EEUU, la UE y cualquier otra nación que invoque doctrinas supremacistas e injerencistas. Un proyecto que se reanudará con más fuerza en esta etapa post pandemia 2020.

Recordando a Elliott : ¡Qué manera de quererte!

            Cangrejero por nacimiento y en el béisbol local, Elliott Castro Tirado realmente era “rusvelino”, ese gentilicio que solo los que viven y/o janguean en ese sector de Hato Rey conocen. Aunque toda su familia Castro era de Santurce, y Elliott nació allí el 17 de febrero de 1949, se mudó junto a sus padres Elpidio Castro Pérez y Carmen Lydia Tirado Santos y sus hermanas mayores, Yiyi y Millie, cuando tenía 17 meses a lo que se le conoce como Extensión Roosevelt. Allí, en el 455 de la Calle Eddie Gracia, creció y vivió muchísimos años, residencia donde aún vivían sus padres al momento de fallecer y donde aún vive su hermana Millie. Ese era el centro de operaciones de la familia, donde por años se crió su hija Elga y donde estaban todos los primos. Roosevelt fue el lugar donde Elliott se enamoró del deporte. Ahí estudió desde Kinder hasta graduarse de escuela superior en La Merced. En Roosevelt jangueaba, almorzaba, tenía su mecánico, barbero, entre otras cosas; como se hacía antaño en los pueblos de la Isla, por eso con orgullo repetía el lema, “Roosevelt, un pueblo en la ciudad”.

 

Con su hija Elga.

Allí conoció el deporte por distintos medios, vía la cercanía del Estadio Hiram Bithorn, sus andanzas con el Tío Chen y lo que practicó en el Colegio La Merced. Aunque no venía de familia ni de tradición periodística ni de grandes atletas, sí fue influenciado por sus tíos, quienes practicaban el softbol y estaban involucrados con el béisbol, Chen y Toni tuvieron mucho que ver con su amor al deporte. El que haya ingresado al Colegio de Mayagüez con una beca de baloncesto para hacer su carrera en ingeniería no implica que haya tenido una carrera de estudiante-atleta en sus años en el Colegio, mas bien de activista político-estudiante. Aunque oficialmente tuvo una lesión, cuentan por ahí que siempre estuvo destinado a “come-banco”. Sin embargo, su pasión por el deporte se mantuvo, aún en los años en que, entre piquete y piquete, sacaba su grado de ingeniero industrial, ya fuera en una Justas de la LAI o en la cancha sin techo de los Piratas de Quebradillas. En esta época, y en la cancha de los Piratas, conoció a su compañera de vida y madre de su hija, Vilma Ramos Acosta. Parafraseando al escritor uruguayo Eduardo Galeano, Elliott a partir de entonces, comenzó su excelente carrera deportiva, como baloncelista, boxeador, pelotero, volibolista…pero, a diferencia del escritor que lo hizo en sus sueños, él lo haría a través de su voz y escritura.

En su rincón en CLARIDAD.

Se podría decir que exceptuando unos años en que trabajó en El Capitolio como asesor económico de Carlos Gallisá en la legislatura, labor que tuvo gran impacto en su formación política y personal,  y otros en los que fungió como mediador en conflictos laborales, dedicó toda su vida profesional al periodismo deportivo, oficio en el que logró condensar muchas de sus pasiones: el deporte, el arte de narrar y describir, e incluso encontró un modo de canalizar sus inquietudes políticas y sociales a través del deporte. Lo que comenzó asistiendo a Ernesto Díaz González con unas estadísticas, luego se transformó en comentarista y de ahí, una vez experimentó el placer de tener el micrófono en mano, ya no hubo vuelta atrás, desde entonces fue imposible quitárselo. Su colaboración con CLARIDAD, de la mano de Jaime Córdoba, siempre fue la constante, siendo partícipe de alguna forma en sus páginas deportivas por las últimas cuatro décadas. En su vida un poco anárquica, el orden y la disciplina fueron aspectos exclusivos para CLARIDAD, por eso defendió con ahínco su record, de no fallar en su columna ni una semana por las últimas décadas.

En los últimos años, alrededor de la rutina de CLARIDAD añadió otra constante en su vida con el programa radial La Descarga Original, en el cual participó en diversas emisoras radiales, desde el 2000 al 2017. Elliott se destacó en todas las ramas del periodismo deportivo: como narrador y comentarista radial y televisivo en los juegos de baloncesto, y luego de volibol, béisbol, boxeo y de atletismo, sobre todo en las Justas de la LAI, donde trabajó por más de veinte años, evento que esperaba anualmente como si aún fuera estudiante universitario y que se gozaba a cabalidad. También trabajó como director de prensa de varios eventos en Puerto Rico, como premundiales, Series del Caribe y el 10K.

En el Festival de Apoyo a CLARIDAD con Sunshine Logroño.

En esta vasta carrera resalta su resumé internacional, incluyendo ocho Juegos Panamericanos, ya fuera fungiendo como preiodista de Claridad, productor de televisión, narrador o comentarista. También en ocho Juegos Centroamericanos y del Caribe, en algunas ocasiones dirigiendo la transmisión desde la Isla. De igual manera, en algunos de los siete Juegos Olímpicos en los que participó, lo hizo desde la Isla, como productor o ancla televisivo. Cabe destacar su participación en los Juegos Olímpicos Moscú en 1980, como parte de la pequeña delegación de Puerto Rico que boicoteó el boicot del Presidente Jimmy Carter y fue a la antigua Unión Soviética.

Recibiendo un premio del Overseas Press Club Además de su pasión deportiva, Elliott fue un ferviente cocolo. Amante de la salsa, de escucharla, en discos o en vivo, de bailarla y, cuando fuera posible, cantarla, usando cualquier oportunidad para treparse a la tarima y tirar unos pasitos y coro con la orquesta que se lo permitiera. Su pasión por la música lo llevaba a decir que soñaba con algún día ser DJ de salsa en una estación de radio. Luego como suegro del saxofonista puertorriqueño Miguel Zenón comenzó a ampliar su repertorio, pero más por solidaridad, su corazón cocolo era demasiado puro. También su compromiso social y político eran inquebrantables, afectándole en ocasiones su trabajo. De las últimas actividades públicas en las que participó fue en la manifestación del Primero de Mayo. Elliott era un gran defensor de la igualdad de condiciones, sin importar género, preferencia sexual, raza o clase social, y en muchas de estas luchas fue pionero y siempre consecuente. En los últimos años se dedicó de lleno a las comunidades pobres del país, trabajando en proyectos deportivos y de base comunitaria, convencido que los cambios necesarios tendrían que venir desde abajo y auto gestionados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elliott además se caracterizaba por su eterna sonrisa y por hacer de las relaciones personales el centro de su vida, desde la familia de sangre a las amistades, con las cuales tenía un lazo muy estrecho, hasta los que conocía en la calle y lo paraban a preguntarle por un pronóstico de boxeo. A todos y todas los trataba con atención y cariño. Era tío y padrino de medio Puerto Rico, combinando los reales y los postizos, con los cuales no hacía distinción, adoptando así a todos los amigos de su hija como sobrinos y luego amigos suyos. En su faceta de abuelo de Yara y Elena, siempre fue el abuelo amoroso y chistoso que las niñas recuerdan con mucho amor.

En conferencia de prensa del Festival de Apoyo a CLARIDAD junto a Alida Millán, Manuel de J. González y Andy Montañez. Foto: Alina Luciano

En resumen, Elliott Castro Tirado, fue feliz, entre muchas otras cosas, porque fue de los privilegiados que le pagaban por hacer lo que más le gustaba. A veces hasta comentaba que si sus superiores supieran lo mucho que lo disfrutaba, y que probablemente lo haría gratuitamente, no le pagarían. Elliott vivió el periodismo deportivo como una profesión y también como un oficio, ya que lo consideraba el mejor vehículo para servir a su Patria, su verdadera pasión y norte en su vida. Y que nunca le impidió disfrutar de sus otros placeres: la familia, las amistades, la salsa y Puerto Rico.

Semblanza preparada por  su hija, Elga Castro Ramos