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Cuba apuesta a sus vacunas para vencer la COVID-19 y destrabar las actividades económicas

 

CLARIDAD 

La Habana, Cuba-Cada día que pasa es uno más cerca para Cuba en sus aspiraciones de contar con su propia vacuna contra la Covid-19. Muchos han sido los esfuerzos emprendidos a esos fines, pero aun más grande será la recompensa, de lograr el desarrollo completo del fármaco. Algo que bien podría ocurrir tan pronto como a principios del próximo mes de abril.

Así lo ha adelantado el director general del Instituto Finlay de Vacunas, Vicente Vérez Bencomo, quien anunció recientemente que el país comenzará el 1 de marzo la Fase III de ensayos clínicos de Soberana 02 –uno de los cuatro candidatos vacunales cubanos, junto a Soberana 01, Abdala y Mambisa. De cumplir exitosamente esa etapa, en abril comenzaría la producción de al menos un millón de dosis de la vacuna; y de ahí al proceso de inmunización de la población será un paso.

Sin tiempo que perder, mientras tanto, el proceso de fabricación ya comenzó.

“Actualmente, se está en un proceso de fabricación de 100 mil dosis para respaldar de forma segura los ensayos clínicos de los candidatos Soberana 01 y Soberana 02”, detalló el experto en el programa televisivo Mesa Redonda.

A toda máquina Soberana 02 y Abdala

En el caso particular de Soberana 02, si bien inició sus estudios clínicos más tarde que Soberana 01, ha avanzado más rápido y con buena efectividad. En la Fase I, la vacuna mostró ser “muy segura” y se comprobó que después de la primera dosis “ya hay un número importante de personas que responden con títulos de anticuerpos”.

Para verlo en términos numéricos, más del 70% de las personas que participaron de la Fase I mostraron una fuerte respuesta celular contra el virus.

En la Fase II, los resultados han sido igual de exitosos. Esta etapa incluyó una población de hasta 80 años y la respuesta fue similar a la de los participantes de 19 a 59 años. Un dato no menor si se toman en cuenta las dificultades que han tenido en el resto del mundo otras vacunas contra la Covid-19 –como la de AstraZeneca–, consideradas no aptas para personas mayores de edad.

Ahora, “la aspiración es iniciar la Fase III en varios municipios de La Habana con un diseño de 42.600 participantes y con un grupo placebo”, refirió Vérez Bencomo.

Por otro lado, el otro candidato Abdala, también avanza a paso firme. El proyecto inyectable, elaborado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), logró desarrollar anticuerpos en el 86% de los participantes en la Fase II. Los investigadores del centro se preparan ahora para la Fase III que seguirá adelante entre marzo y mayo de este año.

En dependencia de estos resultados, Cuba podría tener a su población vacunada antes de que culmine el primer semestre de 2021.

Experiencia de larga data

La apuesta es grande y como todos los demás países del mundo Cuba libra una carrera contrarreloj para encontrar una inyección a un virus, que hasta hace poco más de un año era totalmente desconocido por la humanidad. Lo que no resulta ajeno para la mayor de las Antillas, sin embargo, es la tarea y la pericia para desarrollar vacunas, aún en medio de las adversidades.

“Cuba tiene una larga experiencia en desarrollar y producir vacunas, desde la investigación preclínica y clínica, hasta la producción”, resaltaba hace poco el virólogo cubano Amílcar Pérez Riverol.

De hecho, 8 de las 11 vacunas que emplea el programa nacional de inmunización son fabricadas en el país. Además, Cuba ha exportado al resto del mundo vacunas como la meningocócica BC (primera de su tipo en el mundo), o la de la hepatitis B (primera aprobada en América Latina).

Pero el tiempo no es el único obstáculo que debe sortear el país caribeño. En 2020, el bloqueo estadounidense limitó las posibilidades de la isla de satisfacer la demanda de medicamentos o insumos básicos para la producción de vacunas. Desde abril de 2019 hasta marzo del año pasado, la política hostil de Washington casuó pérdidas al sistema de salud cubano de alrededor de 160 millones 210 mil dólares.

A pesar de ello, Cuba es hoy por hoy el único país de América Latina que desarrolla y produce su propia vacuna contra la Covid-19. Un ejemplo de lucha y resistencia en medio de tantas dificultades económicas y políticas; y también un mensaje de esperanza para América Latina y el Caribe. El gobierno cubano ya ha dicho que pondrá la vacuna a disposición de otros países de la región, una vez haya inmunizado a su población. La propuesta es un bálsamo para otras naciones de la región que ven en el internacionalismo y la solidaridad de Cuba su única opción de adquirir la vacuna, sin tener que empeñar sus ingresos en el mercado internacional frente a países ricos y acaparadores.

No menos importante, “los turistas [que visiten la isla] tendrán la opción, si lo quieren, de vacunarse en Cuba también”, aseguraba el director del Instituto Finlay hace unas semanas. Un envite peculiar, en un intento de las autoridades cubanas por rescatar el flujo turístico –una de las principales fuentes de ingresos del país– perdido tras el inicio de la pandemia.

En medio de todo esto, Cuba batalla por frenar un nuevo repunte de la Covid-19, que ha disparado los casos de contagio y muertes en el último mes. Sólo en enero de este año, el país registró 13. 618 casos positivos, 1. 562 más que los detectados en todo el año 2020. Mientras, todos los días, desde inicios de 2021, se han reportado muertes por el virus. En La Habana y otras ciudades, las autoridades han ordenado retomar las medidas de control de movilidad y el cierre de parques y restaurantes; y se retomó en febrero el aislamiento obligatorio de todos los viajeros que ingresen al país, hasta tanto se haya certificado que no estén infectados.

El tiempo apremia y la urgencia es grande. Cuba necesita tener listas sus vacunas, pero ante todo hace falta seguridad en el proceso, le va la vida en ello. Además de inmunizar a su población, conseguir la inyección contra el virus ayudará a destrabar las actividades económicas, en compás de espera desde el año pasado. Poco a poco se van viendo los resultados; por lo pronto habrá que esperar un poco más.

 

Los riesgos o ventajas de abrir las escuelas: Costos económicos y sociales 

 

Especial para CLARIDAD

 Los efectos del COVID-19 sacudieron las estructuras socioeconómicas a nivel global y las instituciones de educación no fueron una excepción. Hay que considerar los costos y las inversiones de las medidas impartidas de “distanciamiento social” y los contextos de “digitalización forzada” que nos llevaron a crear los cursos en línea y el tele-trabajo. A eso se une la conexión a internet y los equipos que tuvimos que comprar para garantizar su funcionamiento y sostenibilidad. Lo cierto es que la educación se ha ofrecido, el docente ha trabajado el doble, no como queríamos, pero si cumpliendo el compromiso social que tenemos.

Debemos reconocer la diversidad de métodos que los docentes utilizan para comunicarse con los estudiantes que van desde módulos, cursos en línea, llevar la tarea a la casa de los estudiantes, visitar hogares, en todo el compromiso del docente se ha notado. A eso se une que hay personal que ha tenido que asistir a las escuelas y que los comedores escolares están dando servicios, gracias a la presión social.

Reconocemos que los niños y niñas necesitan la educación presencial, por todos sus beneficios, también es cierto que hay que protegerlos, al igual que al personal y sus familias. Reconocemos que hay un efecto psicológico del confinamiento que impacta la capacidad de aprendizaje de los estudiantes y del docente.

Pero cuando se plantea que hay que abrir las escuelas, en la planificación hay que tener en cuenta de qué partida presupuestaria se ha de sacar el dinero, el tiempo que se va invertir y los recursos financieros y humanos para cubrirlos. A eso se une la forma en que el mantenimiento se va a dar, los recursos humanos y la asignación presupuestaria para evaluar si es beneficioso o no esa apertura. Lo que no descarta que hay que hacer inversiones para el mantenimiento de la infraestructura, limpieza de áreas cerradas contra hongos u otras plagas a las que enfrentarán los empleados y estudiantes ante un retorno. La CDC ofrece una guía completa para planificar el retorno. Comienza señalando que hay que analizar y evaluar cómo proteger la salud, la seguridad y el bienestar de los estudiantes, los docentes, el personal, las familias y las comunidades.

Por eso la evaluación financiera, de costos y beneficios es un asunto importante.

No debemos olvidar, la brecha digital y el acceso ilimitado a las tecnologías que muchos estudiantes y docentes en diversos municipios tienen, además de la inversión que se ha realizado el DE pagando internet a varias familias, proveyendo equipos y ayuda. Reconocemos que muchos estudiantes viven en ambientes poco favorables para poder adaptarse a los formatos virtuales, considerando las condiciones de su hogar, la disposición de red y el debido acceso a las tecnologías requeridas.

¿Cuál es la forma más segura de reabrir las escuelas, para las clases presenciales y otras actividades, y mantenerlas abiertas? Depende de las escuelas, de los municipios y de la gerencia escolar.

La pregunta que debemos hacer: ¿Estamos preparados y diseñamos estrategias de mitigación que los administradores pueden implementar para ayudar a proteger a los estudiantes, docentes y otro personal y desacelerar la propagación del virus que causa el COVID-19?

Es claro que es un asunto de planificación y de diálogo con la comunidad escolar. El objetivo de discutir los retos y desafíos del retorno presencial y los posibles costos económicos debe ser un proceso transparente y participativo. Donde participe toda la comunidad escolar para tener consciencia de los costos y riesgos que conlleva y que estemos conscientes de las acciones que debemos hacer para protegernos. En adición los administradores deben analizar y discutir en la apertura en colaboración con el Departamento de Salud. De esta manera asegura que se crean estrategias que se puedan modificar y adaptar en función del nivel de transmisión viral según los municipios y en el resto de la comunidad, además de tener un sistema de rastreo en las escuelas.

Si bien las poblaciones de niños no muestran muchos contagios según las estadísticas del Departamento de Salud, también es cierto que han estado protegidos en sus hogares. Así que debemos valorar el riesgo de contagio comunitario que los niños y niñas y empleados escolares puedan llevar a sus familias. Los administradores escolares deben evaluar y planificar según su región geográfica y los contagios, recordando que no todos tienen la misma exposición.

¿Cuánto cuesta ese retorno, tenemos los recursos financieros y recursos humanos para hacer y cumplir todos esos requerimientos? ¿Podemos cumplir con el mantenimiento? Es un asunto serio y de mucho compromiso. Así que el retorno hay que evaluarlo en todos estos contextos, además de todas las acciones que hay que realizar para un retorno seguro, y entender que hay que invertir mucho dinero. Finalmente, Sí, queremos entornos saludables para nuestras escuelas. Piénsalo.

La autora es economista y profesora en la UPR en Arecibo.

Observaciones sobre el Observatorio de Arecibo

Especial para CLARIDAD

Breve historia

Los videos que todos hemos visto fueron impactantes, la enorme estructura del Radiotelescopio de Arecibo cayó con enorme estruendo al fallar sus cables de suspensión y todos sentimos pena y angustia, como si se tratara de la caída de las torres gemelas en NY. Es natural el deseo de reconstruir lo que para Puerto Rico era icónico, y para muchos de nosotros importante parte de nuestras vidas.

El Observatorio tuvo su origen en una idea del profesor William E. Gordon (1918-2010), entonces catedrático de la Universidad de Cornell, quien estaba interesado en el estudio de la ionosfera terrestre, una capa de gas ionizado (es decir núcleos atómicos separados de sus electrones) que se encuentra a una altura mayor de unos 80 km. Además del interés científico de poder estudiar la estructura y propiedades de esta región, había además un interés de defensa militar, ya que un proyectil intercontinental (presumiblemente Soviético) que cruzara la ionosfera dejaría una señal detectable por un instrumento de alta sensibilidad.

La idea concebida en 1958 era mandar potentes señales de radio (en una frecuencia de 400 MHz) hacia la ionosfera, parte de la cual sería reflejada por los electrones y ese eco se podría analizar. Según los cálculos de Gordon, la señal rebotada sería tan débil que se necesitaría un reflector de al menos 1000 pies (305metros) de diámetro para detectarla y esto llevó a Gordon a la idea de un enorme reflector esférico fijo con un receptor movible que permitiera apuntar (de forma limitada) al cielo. Se decidió aprovechar un hueco apropiado en el karso lo cual ahorraría el enorme trabajo de excavación, y luego de evaluar varios sitios fuera y en Puerto Rico, se decidió (en parte por consideraciones geopolíticas) construirlo en el sitio actual. Una ventaja era su ubicación lo más cercana al Sur en territorio estadounidense, ya que como el reflector no se podía mover, permitía abarcar un 40% del cielo total, y tener acceso a los planetas. (Piense como sería si se ubicara justo en el polo norte para entender la diferencia).

Gordon y sus colaboradores obtuvieron los fondos necesarios de ARPA (Advanced Research Projects Agency) y se que contrató a la Universidad de Cornell para administrar el proyecto. La construcción se inició en el verano de 1960, y tres años más tarde el Observatorio Ionosférico de Arecibo (AIO) comenzaba su trabajo bajo la dirección de Gordon, inaugurado el 1 de noviembre de 1963. Además de estudios ionosféricos, permitía, mediante el radar estudiar la Luna y algunos planetas cercanos. De hecho, uno de los primeros logros astronómicos fue la determinación en 1967 del periodo de rotación del planeta Mercurio que en vez de 88 días como se pensaba resultó ser de 59 días.

En 1969, el Observatorio pasó a manos de la National Science Foundation(NSF), convirtiéndose el AIO en NAIC (National Astronomy and Ionosphere Center) en 1971, ya que dejó de ser de interés militar. Quienes planearon y construyeron el instrumento no podrían haber previsto su excelente carrera científica.

El instrumento pasó por dos mejoras sustanciales, además del constante trabajo de mejoras en computación, control y electrónica. En 1973, el gran reflector original fue sustituido por uno de mayor precisión consistente de unas 40000 placas de aluminio ajustadas milimétricamente para formar la esfera, y de esta forma poder recibir las ondas de radio emitidas por Hidrógeno neutro (longitud de onda de 21 cm), y de operar un nuevo radar planetario.

En 1997 se completó la instalación de un sistema reflector Gregoriano a un costo de $25 millones suspendido de la plataforma para corregir la distorsión del reflector esférico (normalmente se utilizan paraboloides) ampliando significativamente la banda de frecuencias accesibles. Además, se añadió una pantalla periférica para evitar radiación emitida por el terreno, y un nuevo transmisor más potente para estudios planetarios.

Luego de estas importantes mejoras continuó siendo de los mejores del planeta, logrando resultados únicos y en ocasiones sorprendentes.

A partir de 1997, con la inauguración del Centro de Visitantes “Fundación Ángel Ramos”, el rol del Observatorio en la divulgación y la educación pública incrementó considerablemente, dirigido por el Dr. José Alonso Costa, ahora catedrático de la UPR en Cayey. Fue la única instalación de su tipo que sirvió al público en general y las escuelas públicas y privadas de Puerto Rico, y sirvió de ejemplo para otras iniciativas en otros centros de investigación en todo el país. Orgullo por el Observatorio, y una efectiva campaña de recaudación de fondos, hicieron que las organizaciones puertorriqueñas locales, en particular la Fundación Ángel Ramos, aportaran parte de los fondos para la construcción del Centro. La NSF aprobó una propuesta para sufragar el costo de las exhibiciones.

Ciencia

Debo aclarar algo que he oído en múltiples ocasiones. No es cierto que por el hecho que exista un radio telescopio nuevo y de mayor tamaño FAST (Five hundred meter Aperture Spherical Telescope) en la China y que se estén construyendo nuevos radio telescopios como el SKA (Square Kilometer Array) ubicado en Sudáfrica y en Australia, el telescopio de Arecibo quedara obsoleto. Sería como argumentar que, por el hecho de construirse un telescopio óptico de gran tamaño, los más pequeños deben cerrarse.

Además, el observatorio de Arecibo mantenía su primacía en dos áreas de investigación de gran importancia: estudios atmosféricos para los cuales recientemente se instaló un nuevo transmisor y los estudios de radar planetario, particularmente la caracterización y determinación de las órbitas de los objetos astronómicos que se acercan a la Tierra (NEO) y que son potencialmente peligrosos a la humanidad. Nada más por esto último cerrar el observatorio tendría consecuencias dramáticas.

Pero ya no se trata de cerrar, si o no, el colapso probablemente causado por una combinación de factores negativos naturales y humanos selló su suerte. El huracán Maria, los terremotos, la reducción de presupuesto por parte de NSF, y la falta de memoria institucional en los cambios administrativos, determinó su destino. Me consta que los nuevos administradores nunca consultaron con la persona que conocía el instrumento como la palma de su mano, para comprender la importancia de ciertos componentes críticos. Me refiero al ingeniero José Nicolás Maldonado, quien fuera el director de mantenimiento por casi 40 años. Siempre me enfatizaba “Aquí lo importante son los cables.”

La lista de logros científicos es larga y en varios aspectos, especialmente por su enorme sensibilidad, el Radiotelescopio era insuperable, factor importante para estudiar objetos lejanos o de baja emisión como lo son los Pulsares (estrellas de neutrones en rotación), y para estudiar en detalle la distribución de Hidrógeno, átomo que constituye la mayor parte del Universo y del material interestelar en las galaxias. En espacio limitado solo menciono algunos.

En 1968 se descubrió un Pulsar al centro de la Nebulosa del Cangrejo (el remanente de una explosión Supernova) que giraba a la increíble velocidad de 33 milisegundos (unas 30 revoluciones por segundo). El estudio detallado de un pulsar binario (dos objetos en órbitas mutuas) en 1974 permitió que los investigadores Russell Hulse y Joseph Taylor pudieran confirmar una de las predicciones de la teoría gravitacional de Einstein (ondas gravitacionales) lo cual los llevó a obtener el Premio Nobel de Física para el 1993. En 1992 se descubrió el primer sistema de planetas extrasolares, en orbita alrededor de un pulsar.

Arecibo participó en un ambicioso proyecto (NANOGrav) para detectar ondas gravitacionales midiendo con alta precisión (decenas de nanosegundos) el tiempo de llegada de los pulsos de unos 80 pulsares de milisegundos.

El sistema de radar del Telescopio fue uno de los dos radares de muy alta potencia en el mundo utilizados para estudiar los cuerpos del Sistema Solar, incluidos los objetos que se acercan a la Tierra (NEO – Near Earth Objects). El otro está en la antena de 70 m de NASA en Goldstone en el desierto de Mojave en California. Con una potencia radiada de un megavatio, el radar de Arecibo era 20 veces más sensible que el de la antena Goldstone.

Con este sistema se estudió la superficie de Venus que no es visible por sus densas nubes, se determinó la presencia de agua en el fondo de algunos cráteres polares de Mercurio y se investigó las características de asteroides y cometas. Se determinaron con precisión (distancias a 10 metros) las orbitas de NEOs. Aparte del interés de estudiar las propiedades de estos objetos, remanentes de la formación del Sistema Solar hace unos cuatro mil millones de años, el interés también tiene que ver con la posibilidad, aunque remota, de un choque con la Tierra, con consecuencias catastróficas.

Una muerte anunciada

La División de Ciencias Astronómicas de la NSF (AST) se asesora periódicamente por un comité de expertos (el Senior Review– SR) para determinar el balance de sus inversiones, cuáles proyectos son los más innovadores, cuáles son los que prometen nuevos descubrimientos y cuales quizá ya cumplieron su cometido. Todo esto dentro de un contexto presupuestario limitado y desde un punto de vista estrictamente científico, sin considerar otros factores que pueden resultar importantes desde otra óptica.

Sin duda el Observatorio ha servido de inspiración y sitio de entrenamiento en el cual dieron sus primeros pasos muchos jóvenes puertorriqueños, algunos de los cuales siguieron carreras en astronomía y obtuvieron sus doctorados en prestigiosas universidades. Son hoy profesionales que trabajan en universidades y otras instituciones de investigación. Considero también un logro que luego de muchos años, recién en 2002, se contratara al plantel científico la primera astrónoma puertorriqueña, la Dra. Mayra Lebrón Santos, ahora catedrática en la UPRRP. Fue también un sitio de gran atractivo turístico y con su Centro de Visitantes un lugar para la divulgación de la ciencia. Sin duda también contribuyó por muchos años a la economía local.

Pero estas cosas de alto valor para nosotros no fueron consideradas por el SR, ya que eso no era su encomienda. En su informe del 2006 escriben (traducción del autor): “El SR recomienda una disminución en el apoyo de AST para Arecibo a $ 8M (más los $ 2M de la división de ciencias atmosféricas) durante los próximos tres años.[…] A partir de entonces, el SR recomienda que NAIC planee cerrar Arecibo o operarlo con un presupuesto de AST mucho menor. Esto requerirá que NAIC busque suficiente financiamiento externo para continuar operando plenamente. Este apoyo podría combinarse con el estatus de Arecibo como una de las empresas de alta tecnología más importantes y visibles en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Una posibilidad alternativa es buscar uno o más socios extranjeros. Esto podría resultar atractivo para los países que deseen desarrollar capacidades en radioastronomía o tecnología de las comunicaciones. El SR recomienda el cierre después de 2011 si no se recibe el apoyo necesario.”

Cabe mencionar que el SR no tenía miembro alguno de la comunidad científica de radar planetario (una comunidad relativamente pequeña), un programa único del Observatorio y aunque limitado, de gran importancia científica. Esto causo cierto malestar en la comunidad, pero los dados ya estaban echados.

Ya antes del informe se sabía que Arecibo estaba en la lista de posibles cierres causando preocupación entre los empleados y una atmósfera de trabajo negativa. Junto a la Dra. Carmen Pantoja Pantoja, astrónoma y catedrático del departamento de Física de la UPR, nos dimos a la tarea de convencer al entonces Gobierno de Puerto Rico, de rescatar la operación, contribuyendo al presupuesto operacional a cambio de tiempo de uso de científicos en Puerto Rico. Lamentablemente, aunque los legisladores contactados nos atendieron, nada resultó de ese esfuerzo. Esto también se intentó luego de que yo regresara a la UPR.

Por ley la NSF debía realizar vistas publicas en torno al posible cierre del Observatorio. asistí a la que se realizó en Arecibo (pueblo) el 6 de Julio del 2017. Los presentes expusieron varias defensas para evitar el cierre, la importancia del Observatorio para la comunidad puertorriqueña, el hecho de que se trataba de un sitio inscrito en el registro nacional de sitios históricos, y su valor científico. De poco sirvió. Recuerdo que uno de los representantes de NSF prometió que contratarían a un artista puertorriqueño para pintar un mural del Observatorio en el sitio, luego del cierre. Comenté públicamente que consideraba eso un insulto. Luego de Maria vino Trump y nos tiró rollos de papel toalla. ¿Qué les pasa?

El futuro

Ya no se trata de “reconstruir” el telescopio, de igual manera que no se reconstruye una casa destruida por un terremoto. Hay que comenzar de cero, por más que queda una infraestructura y parte del reflector que también sufriódaños al caer la estructura. Hay varios grupos de interesados, pasados y presentes usuarios del telescopio, y personas que lamentan la pérdida de tan insigne y majestuoso aparato (me incluyo). Ya se han producido nuevas ideas conceptuales de lo que podría ser “Arecibo 2.0”. Una consiste en un arreglo de unos mil pequeños telescopios montados en un plano movible que superaría las especificaciones del difunto telescopio. Otra idea, quizá más práctica, pero muy limitada es la de reconstruir el reflector y colgar receptores de algunos cables. Pero una cosa son los sueños y sentimientos y otra son los razonamientos, y este es el mío.

Por más que lamentemos la pérdida y que emocionalmente quisiéramos recuperar lo perdido, por más que muchos pasamos parte de nuestra vida ligados al telescopio, un telescopio de la magnitud de lo que fue el de Arecibo, por cierto, nuevo y mejorado, debe tener ante todo una justificación científica. El problema es que algo así no se compra en Walmart, ni se construye con peticiones en internet como si fuera una campaña para traer el concurso de Miss Universo (en todo caso Miss Tierra) a Puerto Rico por petición ciudadana. Es otra cosa.

Luego de su justificación, se necesita ir de la idea conceptual a un diseño detallado, preparado por expertos y apoyado por alguna institución que tenga la capacidad de hacerlo, lo cual implica varios años de trabajo por un equipo dedicado a ello. Luego es necesario el apoyo de la comunidad científica, y la obtención de los fondos para la construcción (cientos de millones) y la operación (decenas de millones al año).

Otro aspecto crítico, consiste en establecer el sitio geográfico ideal para que el instrumento pueda cumplir con su cometido, algo que se ha hecho con todos los nuevos instrumentos astronómicos, ubicados desde Hawái, a los Andes Chilenos, pasando por Sudáfrica. De inicio a final pueden pasar más de 10 años. Sospecho que Gordon no habría escogido Puerto Rico para su proyecto si fuera hoy en vez de 1960. Las condiciones ya no son las mismas, especialmente relacionadas a la creciente interferencia electromagnética que ya era un problema para el Observatorio hace años. Los requisitos ambientales también han cambiado. El contenido de vapor de agua atmosférico interfiere con estudios a más altas frecuencias de radio, algo que implica otra limitación. (Ni que hablar de terremotos y huracanes)

Lo anterior me dice que un “Arecibo 2.0” es un sueño no realizable, y que para aprovechar la infraestructura que ha quedado sería prudente salirse del túnel sentimental y pensar en alternativas científicas realistas para aprovechar el sitio.

Recientemente el Gobierno de Puerto Rico anunció la asignación de $8 millones para la reconstrucción del Telescopio mediante la Orden Ejecutiva OE-2020-097. Las justificaciones que se mencionan en la Orden para hacer la asignación (¿a quién y para qué?) no son más que resultado de desconocimiento. La comunidad de investigadores en Puerto Rico (pocos y en su mayoría en la UPR) no fue consultada. Además, la responsabilidad de limpiar el sitio le corresponde a la NSF, no al pueblo de Puerto Rico. Y es dinero que mejor uso tendría organizando centros de vacunación incluyendo centros sobre ruedas en toda la isla para salir lo antes posible de la pandemia.

El autor es, catedrático del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Naturales de la UPRRP y pasado director del Observatorio de Arecibo. Esta historia esta en nuestra edición especial de enero 2021.

Editorial: Puerto Rico bajo asedio de residuos peligrosos, cenizas y químicos 

 

En su más reciente informe de Inventario sobre Emisiones Tóxicas para el año 2019, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) confirma lo que desde hace mucho tiempo sabemos todas y todos en Puerto Rico. Que el aire, el agua y los suelos de nuestra Isla reciben diariamente el enorme impacto de las descargas de materiales altamente tóxicos procedentes de ciertas industrias establecidas en nuestro país.  Precisamente, de ahí parten las  denuncias que han hecho por décadas los luchadores comunitarios y ambientales que se han organizado para sacar a estas industrias productoras de emisiones de nuestro país, y oponerse al establecimiento de nuevas industrias contaminantes.

El informe de la EPA es  taxativo. Puerto Rico ocupa la posición número 13 entre todas las jurisdicciones de Estados Unidos que más sustancias químicas tóxicas emiten. Precisamente, para el año del referido informe- el 2019- dichas industrias en la Isla produjeron 152.3 millones de libras de desperdicios tóxicos, un promedio de más o menos 50 libras por habitante en Puerto Rico. Ese promedio de desperdicios por habitante sube dramáticamente en los pueblos del sur y sureste de la Isla- Ponce, Yauco, Salinas y Guayama- donde se concentran la mayoría de estas industrias contaminantes, y donde la vida y la salud de sus habitantes se encuentran gravemente amenazadas.

Aunque los oficiales de la EPA en Puerto Rico hayan pretendido minimizar el riesgo que representan las emisiones tóxicas de las industrias sobre el ambiente y la salud de las poblaciones impactadas, un estudio epidemiológico, realizado en el 2016 en dos comunidades de Guayama donde opera la carbonera AES desde el año 2002, refuta dicha conclusión. El estudio fue realizado por un grupo de estudiantes de la Escuela Graduada de Salud Pública, junto a dos facultativos del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, y se comparó la prevalencia de  enfermedades respiratorias entre residentes de las comunidades Puente de Jobos y Miramar en Guayama, y dos comunidades con características similares en el municipio de Fajardo. Las conclusiones fueron apabullantes. Entre las personas adultas residentes en las comunidades de Guayama, la incidencia de bronquitis crónica resultó ser nueve veces mayor que entre los residentes de las comunidades de Fajardo. Igualmente, se encontraron niveles elevadísimos de riesgo para el asma pediátrica y el asma severa entre los residentes de las comunidades donde opera AES.

Según el susodicho Inventario de Emisiones Tóxicas de la EPA, 5 instalaciones industriales son las principales emisoras de sustancias tóxicas en Puerto Rico: el vertedero industrial Allied Waste en Ponce, con 2.6 millones de libras; la carbonera AES en Guayama, con 1.5 millones; el Complejo Aguirre de la Autoridad de Energía Eléctrica en Salinas, con 300,000 libras; Sartorius Stedim Filters en Yauco, con 265,000 libras y FMC Agricultural Caribe Industries en Manatí, con 261,000 libras. En total, 99 industrias en Puerto Rico rindieron sus informes de emisiones a la EPA.

Lejos de ser la prueba exculpatoria con que las referidas industrias y los altos oficiales de EPA  pretenden defenderse, este informe es un juicio severo del incuestionable impacto ambiental y de salud pública que estas industrias contaminantes representan en nuestro país. No es lo mismo descargar emisiones tóxicas en vastos territorios y jurisdicciones despobladas de Estados Unidos que hacerlo en Puerto Rico, una isla de solo 100 millas de largo X35 de ancho, y con una población densa y compacta.

Es también de notar que el informe de EPA señale que la mayoría de las emisiones tóxicas actuales en Puerto Rico se siguen descargando precisamente en los mismos pueblos- Ponce, Yabucoa, Guayanilla, Peñuelas, Guayama, Salinas y Cataño- que han sufrido de injusticia ambiental por largas décadas, a causa de industrias contaminantes como las petroquímicas y las farmacéuticas del pasado, ahora transformadas en residuos tóxicos de carbón, o químicos, como plaguicidas y pesticidas, o desperdicios sólidos de materiales altamente peligrosos.

Por el futuro de nuestro ambiente natural y de nuestra población, Puerto Rico tiene que entrar ya a un nuevo modelo ambiental. Un modelo donde la energía renovable sea el pilar de la producción energética, y donde no haya cabida para las industrias de desechos, que  envenenan nuestro aire, suelos y agua, y destrozan la salud y calidad de vida  de nuestra gente.

 

Trastocado el orden para vacunarse

CLARIDAD

ccotto@clariddpuertorico.com

Con las denuncias de personas vacunadas que no pertenecen a la primera fase se denota que en la vacunación se les da preferencia a algunas agencias públicas como la Administración de Servicios Generales y la Administración de Tribunales, en particular, a los jueces del Tribunal Apelativo y del Tribunal Supremo. El caso que ha colmado la copa es la petición directa a la Guardia Nacional por parte del presidente de la Comisión Estatal de Elecciones para vacunar a sus funcionarios.  Esto ha provocado que el secretario de Salud, doctor Carlos Mellado, emitiera una orden administrativa en la que establece que la prioridad serán las personas mayores de 65 años. Según la orden del secretario de Salud, las entidades públicas y privadas que participan en el proceso de vacunación deberán seguir estrictamente el orden de prioridad en la vacunación.

El otro grupo poblacional que se supone se este vacunando son las maestros y maestros, preferente del sistema público. Una fuente de CLARIDAD reveló que el único dato que tiene el Departamento de Educación es que ya se han vacunado 16,100 empleados, pero no tienen el dato de cuantos de esos son docentes.

CLARIDAD entrevistó al  doctor Jorge Hess, presidente de la Asociación IPAS, centros de salud primaria que fueron de las primeras instituciones de salud en hacer pruebas de detección del virus, acerca de la experiencia de los centros en el proceso de vacunación contra el COVID-19. De entrada, nos señaló que  el  90% de los  IPAS son centros de vacunación regulares, por lo que en esta ocasión entre 20 a 24 de ellos sometieron su solicitud interesados en participar en la vacunación contra el Covid-19.

El problema básico que ha habido en el proceso ha sido el volumen de vacunas que se reciben. Los IPAS reciben las vacunas de manos de la Guardia Nacional, que es quien las distribuye a todos los centros, afirmó. Al planteamiento de alguna posible disparidad en la distribución entre  lo que se recibe y se informa señaló que es “la GN es quien toma la decisión con el Departamento de Salud.  Me imagino que son los que toman la decisión de cómo se van a distribuir las vacunas  de una forma eficiente”. Observó que en términos de cantidad,  todos los centros sometieron la capacidad  que  pueden estar administrando, por lo que supone que el Departamento de Salud y la Guardia Nacional hacen el análisis a base de eso.

El doctor Hess reconoció que lo sucedido en la Comisión Estatal de Elecciones levantó tanto ruido que trajo el cambio de la orden ejecutiva del secretario del DS, de que en febrero solo se van a vacunar a las personas mayores de 65 años.

Aunque  no considera  que con la distribución de la vacuna contra el COVID-19 pueda estar sucediendo algo similar a lo que ocurrió al principio de la pandemia con las pruebas de detección, reconoció que ha habido sus desajustes, como el que haya gente que se ha saltado su turno.

Fotos: Alina Luciano

“Creo  que aquí lo que está ocurriendo claramente es que las expectativas que teníamos en Puerto Rico de que íbamos a estar recibiendo de momento 100 mil vacunas no ocurrió y lo que se está  recibiendo, como muy bien dice la doctora  Cardona, son 41 mil vacunas semanales”.  Para la administración de esas vacunas al principio había tres iniciativas: la del Pedrín Zorrilla, donde la GN estaba vacunando primero a todos los relacionados con la salud, y luego empezaron vacunar a los encamados y a los residentes en los asilos, que eran atendidos por  las farmacias Walgreens y CVS. La GN ahora  incluyó a los maestros, para los que hay unos ocho centros.

“Pero no es que se estén quedando vacunas guardadas en una nevera. Por el contrario, si mañana se nos trae un volumen mayor de vacunas todos los más de 500 centros de vacunación que se han autorizado para este proceso van a tener vacunas”.  Hizo la observación de que con la cantidad de vacunas que se están recibiendo ahora mismo, si se les fuera  a dar  vacunas a todos los centros de vacunación, se recibirían 50 vacunas por centro. “Eso se gasta en un día”. Al destacar que el 80% de la  población en Puerto Rico es mayor  de 65 años, comentó: “La realidad es que a la necesidad  de vacunas que tenemos no nos llega el suplido. Si ese suplido estuviese, estoy seguro que la distribución iba a ser mayor”.

Los IPAS ya han vacunado con la primera dosis alrededor de 25 a 30 mil personas, por lo que  en estos momentos  la gran mayoría están en el proceso de aplicar la segunda dosis. Algunos centros que ya terminaron con la segunda dosis están volviendo a vacunar otros grupos con la primera dosis. La experiencia en cuanto a las reacciones a la vacuna es que han sido mínimas. Las únicas reacciones que ha habido han sido leves: un poco de dolor de cabeza, debilidad, cansancio; en algunos casos, un pequeño catarro que dura solo un día, máximo. En general, no han tenido un problema por el que haya habido que tratar de emergencia a un paciente.

Aun en medio del proceso de vacunación, el doctor Hess exhortó a las personas  a continuar con las medidas de prevención, incluso aquellas  que se han vacunado. Hizo la advertencia de que, como sucede con el virus de la influenza, que cambia todos los años y hay que cambiar la vacuna, lo mismo puede suceder con el coronavirus. A los que todavía no han recibido la vacuna les alentó diciendo: “Es cuestión de mucha paciencia, mucha calma; esperar a que haya otras vacunas o se aumente el volumen de vacunas que llegue a Puerto Rico”.