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Será Otra Cosa: Mar de fondo 

Foto Alina Luciano

 

Por Vanessa Vilches Norat/Especial para En Rojo      

Me llega el email cuando voy por la página 22 de la novela Distancia de rescate[1], justo en el momento en que la narradora le explica a una mujer fantasmal y extraña a qué se refiere el título: la distancia variable que la separa de su pequeña hija y el continuo cálculo para salvarla en caso de alguna emergencia.

Entonces atiendo el mensaje garantizado por su emisora, Bea: “Según la data de Google, el Caribe es el fondo más popular en las video conferencias de Zoom del mundo en pandemia.”Olvidé la distancia y el rescate, y me interné en esta otra historia fantástica que explora el desastroso efecto del coronavirus en los planes de los viajeros, pobrecitos, digo yo, que han tenido que posponer sus viajes. El reportaje también consigna el aumento de un 9,900% en las búsquedas de escenarios caribeños para conversaciones virtuales, paisajes que calman las ansias y los deseos de los desconsolados trotamundos. El paraíso nunca acaba para quien está del otro lado de la acera.

Bea me manda ese artículo sin ningún comentario, pero puedo imaginar su cara, sus ojos escrutadores que analizan cada línea de la noticia como quien se busca en alguna vaga idea de lo que es ser isla, isleña. El Caribe es un sólo escenario. Olvídese del campo, del verde y del río, si es del “interior”, de las autopistas y de las urbanizaciones, de los campamentos del sur levantados por los temblores o de los techos azules, vestigios de huracán. El Caribe es tramoya de deseos: playa, que no océano, palmeritas inclinadas que hacen sombra a una arena blanquísima, virginal espacio donde un azul prístino se vuelve playa. El Caribe es, ajá, el nirvana para la depresión pandémica; como si las caribeñas, por lo menos las de esta parte del Caribe llamado Puerto Rico, pudiéramos ir a la playa en tiempos de coronavirus. Acaso no saben -por qué van a querer saber- de las estrafalarias Órdenes Ejecutivas que nos fuerzan a encerrarnos sin tener planes de control sanitario, ni información, ni estadísticas, ni pruebas, ni rastreo. Vivimos en un archipiélago-resort donde la cuarentena no obliga a turistas, donde sus corruptos administradores otorgan contratos-botín millonarios para medidas vitales en tiempos de pandemia –compra de suministros, pruebas de Covid-19, mascarillas, respiradores, diseño de mapas virtuales, servicios médicos esenciales- a sus avaros e incapaces amigos que les devolverán favores y les abonarán a sus cuentas. Y lo sabemos, Bea, que las islas siempre han sido laboratorios, territorios de experimentación de las más cruentas hazañas de explotación corporativas, científicas, turísticas.[2]Pero para sobrevivir un poco más nos hacemos las locas, y respiramos profundo, porque el sentimiento de rata Sprague-Dawly evapora la creación y la alegría de vivir. Y ese lujo no lo podemos ceder.

Quizás, si tenemos suerte, podamos aprovecharnos del tiempo de libertad civil, de 5:00 a.m. a 7:00 p.m., para ver ese mar tan bello que sirve de fondo a las videoconferencias planetarias. Lo veremos como un cuadrito por la ventana: primero, un puntito en el parabrisas y, luego, se nos llenarán los ojos de tanto azul de cielo y agua que lo refleja, o ¿será al revés?, porque ese mar está tan dentro de nosotras que nos imaginamos que el cielo, pobrecito, no puede hacer otra cosa que repetirlo. También habrá dorados y cremas de la arena. Luego de la emoción, como cuando chicas, abriremos lentamente la ventana y ya seremos todas marinas, porque el viento, que es mi elemento, nos acariciará la cara y desbaratará los rizos. Entonces el olor a mar nos provocará abrir la boca para que el salitre resida algún tiempo en nosotras. Claro, todo esto antes de las 6:30, porque no se podrá olvidar el toque de queda del todo poderoso Estado.
Quizás esa sea mi distancia de rescate, Bea, el cálculo de tiempo para sobrevivir con las palabras en este archipiélago-laboratorio-resort-botín en estado de constante excepción, isla vergel en pixeles de esos miles de gentes que no saben, o no quieren saber, que las caribeñas desearíamos también habitar un paraíso.

 

 

[1]Samanta Schweblin. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2015.

[2]Bea, Beatriz Llenín Figueroa ha examinado profundamente la insularidad caribeña como espacio experimental para la consolidación y expansión de todas las fases del capital-colonial-patriarcal en “Situar la crisis y ceremoniar su pago: ensayo en cuatro actos”, https://vocesdelcaribe.org/wp-content/uploads/2019/11/7-Llenin_REVBLlF.pdf

 

 

 

El derecho de soñar

 

Por Marcelo Barros/Especial para Em Rojo

 

«Solo los que creen en el futuro, plantan árboles«, dice un proverbio popular. En estos días de pandemia, que ha forzado la mayoría de la humanidad a detener el ritmo de toda la vida social, cada vez más surgen voces que alertan: se la sociedad internacional no cambia el camino socio-económico del mundo, otros virus surgirán. No podremos vivir de pandemia en pandemia. Muchos esperan que logremos formas para implementar una verdadera democracia participativa, en el diálogo con las culturas ancestrales de nuestros pueblos. La integración de los continentes en una sociedad civil internacional, la superación de las injusticias estructurales que todavía afectan al mundo, así como la posibilidad de una humanidad en mayor comunión con la naturaleza son proyectos que deben ser deseados y soñados, para que puedan movilizar nuestras energías. y nuestros esfuerzos En una prisión nazi, ya consciente del día de su muerte, Etty Hillesun, joven judía, escribió en su diario: «No puedo dejar que me roben la riqueza que me queda: mi sueño siempre es poder soñar».

Ninguno de nosotros cree que solo la conciencia pueda cambiar los vientos de la historia. Sin embargo, aquellos que saben lo que quieren descubrirán cómo aprovechar el viento favorable. Una sociedad que piensa en su futuro se pone en una situación de encontrar mejor los medios para construirlo adecuadamente. Soñar no significa delirio o deseo sin razones. Según C. G. Jung, «el sueño es un proceso orientado hacia un propósito»

Martin Luther King, pastor norteamericano, fue asesinado porque soñaba. Su discurso «Tengo un sueño» provocó un movimiento inmenso para el cambio social y el fin de las leyes racistas de la sociedad de los Estados Unidos. La utopía puede dejar de significar lo ilusorio e irreal e indicar el lugar más hermoso (yo), o sea, el cumplimiento del sueño que la esperanza y la unión de las personas hacen posible.

Cuando se roba la posibilidad de soñar, lo económico se reduce a lo comercial, la felicidad se reduce al consumo, lo cultural se limita a lo tecnológico, lo social no tiene tiempo y no hay futuro posible.

El sueño no alimenta la esperanza pasiva de quienes cruzan los brazos con la esperanza del futuro, sino ilumina la energía segura de quienes necesitan creer en el futuro para hacerlo presente. Entonces, sí, lo imposible se hace posible y mañana comienza hoy. Para los cristianos, la celebración de la ascensión de Jesús significa eso: la realización de los mejores sueños humanos.

El autor es monje bendictino y ha escrito más de 40 libros.

No al voto por internet

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

No existe tecnología que garantice el voto electrónico. Así quedó confirmado en el Conversatorio deCiencia y Política Pública: Implicaciones y Riesgos del Voto por Internet en la Ley de Reforma Electoral de Puerto Rico 2020,presentado por la División Caribeña de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS, por sus siglas en inglés) Mentes Puertorriqueñas en Acción (MPA), el Puerto Rico Science Policy Action Network (PR-SPAN), Ciencia Puerto Rico (CienciaPR) y la Unión Americana de Libertades Civiles, capítulo de Puerto Rico (ACLU),  en el cual quedó plasmado la inhabilidad de la implantación del voto electrónico.

En la conversación en línea -el martes 13 de mayo- el Dr. Ricardo González Méndez expuso que en los últimos años los sistemas electorales han sido objeto de ataques cibernéticos que han afectado la política pública a nivel mundial. Tan reciente como el año pasado en Georgia se suspendieron unas votaciones vía internet y en la actualidad la mayoría de los estados se han movido a sistemas electorales que mantienen las papeletas en papel y han abandonado la votación puramente electrónica, aunque anotó que los estados de Virginia y New Jersey se encaminan a un experimento.

El científico experto en política pública alertó del alto riesgo que conlleva cambiar el sistema de votación de papeletas físicas que tiene Puerto Rico por una votación cibernética ya que los líderes de la seguridad nacional de Estados Unidos dicen que la infraestructura electoral continúa siendo blanco de ataques en línea de agencias extranjeras. La vulnerabilidad más significativa que han identificado es la de transmisión de papeletas por internet y aplicación incluso por correo electrónico.  Agregó que hace unos cinco años la Academia de las Ciencias de EE. UU. público un amplio estudio donde concluyó que la infraestructura de internet de EE. UU. no posee la robustez y seguridad necesaria para hacer uso del voto electrónico por internet.

El doctor González Méndez dijo que estudios recientes concluyen que la votación en línea aun no es factible.  Entre los peligros de ataques a un sistema de esta naturaleza están   ataques a servidores, a los dispositivos, ataques a las papeletas enviadas por correo electrónico y fax, negación de servicios, en fin, identificaron múltiples riesgos en todos los eslabones de la cadena de votación.

“Los estudios del gobierno federal, Departamento de Defensa, y del sector privado que han examinado la viabilidad de la votación por internet concluyen que no es segura y no debe usarse en las elecciones generales dentro del gobierno de Estados Unidos y sus jurisdicciones al momento. Puerto Rico tiene profesionales de ciberseguridad de mayor excelencia y conocimiento, pero no poseen los recursos económicos y no habría tiempo para asegurarse que la tecnología sea lo suficientemente robusta y segura y así evitar que agentes maliciosos interfieran con las supuestas votaciones por internet”.

El doctor González Méndez cuestionó en tono crítico si creemos que la CEE de Puerto Rico tiene mejores herramientas y talentos que las diversas oficinas de seguridad y comunicaciones del gobierno de Estados Unidos.

Mientras el profesor de Ciencias de Cómputos del Recinto de Rio Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), doctor José Ortiz Ubarri, afirmó que la realidad es que establecer un sistema de voto electrónico no es seguro y que es imposible asegurar que los votantes puedan emitir un voto secreto y a la misma vez la habilidad de auditar los votos.

“Esa tecnología no existe el votante tendría que renunciar a una de dos posibilidades tiene que renunciar al voto secreto porque para poder autenticar el voto hay que mantener una información que va a permitir hacer un rastreo de la persona, o de lo contrario estaría sacrificando la capacidad de auditar esos votos no habría forma de poder después de ninguna manera autenticar que los votos son íntegros que tienen que lo que la persona voto y es exactamente lo que se guardó en el sistema”, describió. Respecto a la pretensión de un voto electrónico para las próximas elecciones el profesor indicó que   es muy poco tiempo, para diseñar, desarrollar un producto de voto electrónico y cumplir con las mejores prácticas de accesibilidad para personas con diversidad funcional “y la mayoría de los programadores del país incluyéndome no sabemos cuáles son las mejores prácticas”. Continuo que el proceso envuelve un equipo grande y asumiendo que se pueda cumplir con todo lo que se está pidiendo habría que probar con todos los componentes en funciones, todos los dispositivos de seguridad. Añadió que una de las características del proyecto de la Reforma Electoral es que el almacenamiento de los datos va a hacer centralizado y al ser centralizados ya se está dando la receta de ser víctima de un ataque de negación de servicio.

En tanto la licenciada miembro de ACLU, Mayté Bayolo Alonso, especializada en Asuntos Legislativos, discutió aspectos legales, constitucionales y de derechos civiles que se verían afectados por el PS1314.

La licenciada levantó si era posible armonizar el derecho al voto con el acceso y la seguridad de votar, por lo que defendió que el derecho al voto es la base del sistema que queremos decir es un gobierno democrático el cual depende de que las personas vayan a efectuar su voto. En esa línea denunció que el proyecto del Senado 1314 no está protegiendo el derecho al voto.

“El derecho al voto incluye el derecho a que sea secreto, el derecho a efectuar el voto, el derecho a no efectuarlo y el derecho a que cuente o sea que pueda ser contado”. Resaltó que el hecho de que el proyecto pretenda eliminar todas las papeletas físicas además de vedar el derecho al voto está en completa contra corriente con la comunidad jurídica.

“La mera conexión a la internet hace inseguro el voto tienen que mantener un sistema de rastreo de las papeletas por lo tanto tienen que mantener un tractor en papel de esas papeletas. El voto por internet como bien dijo el doctor Ortiz no va a proveer el tractor del voto secreto al tener el track puede una persona que sepa meterse y cambiar el voto y no lo vamos a saber si en efecto se cambió”.

De darse una votación por internet la licenciada Bayolo Alonso expresó que la única manera que va a existir para subsanar el caos potencial que se va a formar va a hacer celebrando unas elecciones nuevas con el método tradicional.

Trajo a la atención el que en distintas jurisdicciones del mundo y de EE. UU. se ha intentado el voto en línea en Washington Dc, en Suiza y Virginia. “Nosotros además no podemos ignorar la realidad de Puerto Rico antes del huracán María en el 2017 existía una problemática de infraestructura eléctrica que se exacerbó sabemos que no tenemos el sistema eléctrico como para aguantar unas elecciones que dependa de él y mucho menos el sistema de internet. ¿Cómo vamos a poder garantizar el derecho al voto que dice el proyecto del Senado y encima de seguridad cibernética también problemas de infraestructura que no van a garantizarnos que en efecto estoy votando y se tumba la internet, cómo se garantiza ese voto?”, insistió.

Con igual énfasis señaló que la internet no es un servicio esencial en Puerto Rico. Según el Instituto de Estadísticas sólo el 44% de la población adulta en la isla tiene acceso a Internet en sus hogares, y solo 72% tiene acceso por teléfono móvil.

La representante de ACLU describió el proyecto de la Reforma Electoral, en lo que toca al voto electrónico como uno a contracorriente y temerario. “Las elecciones son la base de nuestro sistema democrático. Hay que protegerlas y el derecho de la población puertorriqueña», reiteró.

Las organizaciones reafirmaron que era imperativo a que el Senado desista de impulsar el voto por Internet en Puerto Rico.

 

 

 

 

 

Informe de la ciudad #1: Bansky revisited

Reporte del humano: Iván Collazo

 

Hora: 8:33 am

Ciudad: Cayey

País: Puerto Pobre

Planeta: Tierra

 

Salgo a caminar en plena pandemia. El sedentarismo también es un virus que hay que combatir. Voy disfrazado de salubridad: guantes, mascarilla, pantalón de ejercicio y zapatillas para correr. Llevo en los pies las alas bidimensionales de Nike, su trademark global que parece una marca de cotejo.  Soy Hermes y bajo del Olimpo de mi segundo piso para recorrer la calle, ese nuevo Hades. Con mis alas simbólicas en los tobillos, el exterior no parece aterrador, pero en algún lugar microscópico puede acechar la muerte. Salgo a caminar, como Violeta Parra, muy lejos de su cintura cósmica, pero por encima de las tetas municipales. Cayey fue, por mucho tiempo, la ciudad de los pechos más descomunales del Caribe, hasta que una disputa pasionalcon Salinas, dictaminó su “nueva” ubicación. Cayey perdió su identidad erótica y desde entonces intenta reinventarse.

La ciudad es un texto que espera ser leído. Eso pienso, mientras observo un relieve de puntos amarillos en el piso, que solo es un mecanismo de seguridad peatonal, pero yo lo asumo como una insinuación minimalista de las pinturas de Frank Stella. Sé que proyecto mis referentes personales en el lienzo urbano, como lo hace un grafitero en cualquier esquina. Mis comentarios quedarán como adefesio en el Parnaso, hasta que el Departamento de Obras Literarias las cubra con pintura blanca para silenciar la polis. Transito hacia la noria de hacer ejercicios, una pista de goma, con círculos concéntricos borrosos. Asumo su deterioro como un grito de protesta contra la uniformidad. Ya no se camina en óvalos rígidamente definidos. Apenas tanteamos un (des)orden envejecido, un rastro blanco, casi blanco, sobre una superficie escarlata, casi escarlata. La urbe es una hermosa decadencia.

En ruta hacia este circuito cerrado donde se camina o se corre hacia ningún lugar (otra metáfora zenogandianadel estancamiento) diviso un mural: MiUPR/Defiéndela/SOMOS PUEBLO/SOMOS UPR. El proyecto de arte se encuentra a mi izquierda y parece que también es políticamente zurdo: defiende la educación pública en plena privatización del saber. El mural se distingue por su audacia, porque además de contestatario, es visualmente estratégico. Posee un estilo bidimensional, lo que facilita cualquier retoque. Tiene un mensaje breve y contundente que podemos memorizar al pasar en auto. El texto invita o casi obliga a una actitud heroica: ¡defiéndela! La frase imperativa bordea la calle pública, como recordando la manera en que la universidad del pueblo roza la ciudadanía, y a veces, el conocimiento. El mural es la frontera difusa entre el espacio común de la calle y el ámbito “público” semi-cerrado de la academia. Tres imágenes completan la composición: la bandera monoestrellada (nacionalistamente sola), un hombre y una mujer.

La figura masculina es una clara alusión al arte público de Bansky y su icónica imagen de un activista, que en vez de lanzar una bomba molotov, lanza un ramo de flores. En el “remake” cayeyano, el militante se ha convertido en el jíbaro emblemático del pintor Ramón Frade, quien ahora empuña un racimo de plátanos, como si no pesara y parece lanzarlo hacia un enemigo apenas sugerido. El racimo es una clara referencia a la obra maestra “El pan nuestro”, donde un campesino (posiblemente de estas alturas) sostiene unos plátanos que constituyen su alimento. Ahora ese “pan” se transforma en arma política, ¿o siempre lo fue? La otra imagen al extremo de la obra, presenta una mujer protestando con una cacerola, que le hace honor a la militancia femenina. Se trata de una nueva visibilidad, una “justicia pictórica” dirigida a las mujeres que siempre estuvieron en la resistencia: aborígenes rebeladas, esclavas cimarronas, criollas ilustradas como María de las Mercedes Barbudo, la anarquista Luisa Capetillo, revolucionarias como Lolita Lebrón y más recientemente, la “cacerola girl”, por mencionar algunas. Cruzo la calle, retrato a medias lo que describo para luego poder apalabrarlo. Espero no saludar a nadie de camino para regresar a mi Olimpo alquilado y escribir, como quien vuelve al hogar y se le aceleran las ganas de ir al baño.

El mural no logrará, por sí mismo, crear una revolución, ni mucho menos mis palabras. La obra merece ser “leída”, como la ciudad que habito y que poco a poco empieza a residir en mi. Como el optimismo de mi padre me germina ocasionalmente, así como la valentía de mi madre, el mural me hace imaginar nuevas formas de lucha armada: un racimo molotov en cada huelga, un primero de mayo a plátano limpio contra la fuerza de choque, mofongo-proyectiles hacia la yugular de la Junta, un tostonazo letal para la cara de Trump.  Una pintura, por grande que sea, no transforma la realidad. Estas palabras tampoco. Pero uno sabe en el fondo, que la revolución será aplatanada… o no será.

Escogido de filmes para nuestros tiempos: acción y drama en el pasado

 

Por María Cristina/En Rojo

Como en cable—y no tan cable—están presentado filmes de un pasado para algunos remoto (a menos que sea seguidor de American Movie Classics o Turner Classic Movies), comento tres filmes de las décadas de 1960, 1970 y 1980, además el filme que se convirtió en secuelas y cada uno resultó en un rotundo éxito de taquilla y de “cult followers”: Bourne.

 

Bullitt(Peter Yates, 1968)

La seriedad—casi cara de palo—y la penetrante mirada de Steve McQueen como el detective Frank Bullitt es lo que prevalece en esta historia que apenas dura dos días y gira alrededor de la vigilancia que exige el Senador Walter Chalmers para un presunto informante de la mafia, Johnny Ross, quien atestiguará el lunes. Desde el principio la fricción entre Chalmers (Robert Vaughn) y Bullitt es lo que define las acciones que van desde una emboscada hasta enviar a la morgue a un John Doe para tener tiempo para investigar y aprehender a los verdaderos culpables. Bullitt y Chalmers sostendrán una lucha de clases entre un político poderoso acostumbrado a que le obedezcan en todo y un detective que conoce la calle y el comportamiento criminal. Bullitt no tiene tiempo para hablar por hablar porque es un hombre que actúa sin perder tiempo. La violencia no lo detiene en sus investigaciones y se lleva a cualquiera por delante que pueda entorpecerlo. Eso incluye a su pareja, Cathy (Jacqueline Bisset), que desconoce el mundo violento en que se mueve Bullitt. Y, por supuesto, ver Bullitt por la persecución en el Mustang subiendo y bajando por las calles de San Francisco. Ganó el Oscar de 1969 por Mejor Edición.

 

 The French Connection(William Friedkin, 1971)

En otra historia de detectives, el Jimmy ‘Popeye’ Doyle de Gene Hackman es el opuesto de Bullitt. Doyle necesita hablar constantemente y moverse agresivamente para desplegar su poder en las calles. Adscrito a la División de Narcóticos, esto incluye usar fuerza excesiva y tener como blanco a latinos y negros en la ciudad de Nueva York. No le importa emborracharse e insultar a los que estén a su alrededor sin importar lo ofensivo que pueda ser. Todo esto no le quita que es uno de los mejores detectives para cualquier tipo de investigación. En este caso, Doyle y su compañero Buddy Russo (Roy Scheider) convencen a su jefe de asignarle un caso grande de traficantes muy poderosos que traen heroína de Francia. Tres escenas que son una experiencia iluminadora son: Doyle y su equipo vigilando a Alain Charnier (Fernando Rey) mientras éste almuerza en un lujoso restaurante y los policías se congelan en la acera de enfrente; el juego de entrar y salir de los vagones del tren entre Charnier y Doyle; la persecución en auto de Doyle en su empeño de llegar a la próxima estación del tren antes que el manejador/guardaespalda de Charnier, Pierre Nicoli, quien ha sembrado el pánico en el metro.

Fort Apache: The Bronx(Daniel Petrie, 1981)

Este drama policiaco tiene como centro el Sur del Bronx en la década de 1970, una sección de NY empobrecida, con una población mayoritariamente puertorriqueña y afroamericana. Crímenes de todo tipo abundan y las tensiones entre los agentes de la policía, mayoritariamente blancos, y la población es la orden del día. Algunos agentes como Joseph V. Murphy (excelente actuación de Paul Newman) y Andrew Corelli (Ken Whal), que conocen muy bien el territorio, saben cuándo apretar y cuándo hacerse de la vista larga. Otros como el recién designado capitán, Dennis Connolly (el incomparable activista Ed Asner), creen en ejercer mano dura y el tratar a todos los que no son como ellos—de descendientes irlandeses e italianos—como criminales sin derecho de defenderse. Se presenta el abuso, la corrupción, el discrimen y prejuicio dentro del precinto y la impotencia de parte de agentes como Murphy de detenerlo. Pam Grier sobresale en sus muy breves escenas como la prostituta que lo sabe todo y no dice nada. Cuando se estrenó en Nueva York, hubo protestas de parte de las comunidades presentadas como delincuentes sin posibilidad de cambio.

The Bourne Identity(Doug Liman, 2002); The Bourne Supremacy(Paul Greengrass, 2004); The Bourne Ultimatum(Greengrass 2007); Jason Bourne(Greengrass, 2016)

Incluyo cuatro de los cinco filmes basados en el personaje creado por Robert Ludlum porque son estos los que protagoniza Matt Damon como Jason Bourne y son los que desarrollan las historias de su enfrentamiento con “el lado oscuro” de la C.I.A. que en este caso son los proyectos ‘Treadstone’ y luego ‘Blackbriar’. Lo que se creyó que iba a ser solo un filme de acción, resultó en las secuelas más exitosas de la década, a tal punto que el público esperó nueve años para el último capítulo de la historia que otro gran éxito, aunque la crítica no quiso ponerlo al nivel de los anteriores. En 2019 USA desarrolló una serie para cable, “Treadstone”, que para mi, resultó desorganizada y poco entendible al tratar de unir historias disímiles en tiempo y geografías. Sin duda, Damon ha desarrollado su personaje desde el primer Bourne como un súper agente especial que cumple órdenes ciegamente, tiene todas las destrezas necesarias para sobrevivir en cualquier circunstancia, la inteligencia para casi de inmediato evaluar una situación peligrosa y cambiar estrategias para derrotar lo que percibe como peligroso. Pero lo que Damon desarrolla a través de sus nuevas experiencias, sus flashes de memoria, contacto con extraños que no son una amenaza es la capacidad de sentir, despertar emociones que le parecen ajenas o tan lejanas que ya no las recuerda. A través de los cuatro filmes tendrá opositores formidables por el poder que ostentan ya que todos son agentes de la Agencia o políticos activos en el gobierno: Conklin (Chris Cooper), W. Abbott (Brian Cox), N. Vosen (David Strathaim), R. Dewey (Tommy Lee Jones) y dos mujeres poderosas que logran acercarse a Bourne con agendas muy diferentes: Pamela Landy (Joan Allen) y Heather Lee (Alicia Vikander). También aparecen muy fugaces mujeres que despiertan las emociones olvidadas: Marie (la maravillosa Franka Potente) y Nicky Parsons (Julia Stiles) quien es la constante en todos los filmes. Y para maravillarnos aún más, la trama nos pasea por el mundo: Italia, Suiza, Grecia, París, Praga, Goa, Nápoles, Múnich, Berlín, Moscú, Turín, Londres, Madrid, Tánger, Atenas, Las Vegas y Nueva York. Ni los Mission Impossiblespueden competir con esta geografía.