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Editorial- PNP: Nuevamente en la ruta del engaño

 

 

El Partido Nuevo Progresista (PNP) se ha acostumbrado a gobernar a Puerto Rico a base de espejismos y falsedades. Así fue también su campaña para las pasadas elecciones del 3 de noviembre. El plebiscito de estadidad Sí o No, que se celebró junto a las elecciones, fue diseñado para impulsar el triunfo del PNP en dichos comicios. Se  trató de una consulta artificiosa que específicamente había sido rechazada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y tampoco contaba con el aval del Congreso federal, árbitro último en el asunto del estatus de Puerto Rico.

Como colectividad, el PNP lleva largo tiempo experimentando un creciente desgaste.  Para contener la caída, ha puesto en vigor una estrategia deliberada de auto perpetuación en el recortado poder de la colonia. Sus constantes movidas durante las últimas décadas, han ido dirigidas a lograr el control sostenido de las principales instituciones gubernamentales, como la Gobernación, las Cámaras Legislativas, la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) y los tribunales- sobre todo el Tribunal Supremo, todo parte de la estrategia para auto perpetuarse. Este objetivo del PNP, que ha ido ganando terreno gradualmente, es una de las más serias amenazas que confronta la frágil democracia puertorriqueña.

Puerto Rico es una colonia (territorio) de Estados Unidos con uno de los más altos niveles de endeudamiento público y escasez de recursos fiscales. Además, carece de desarrollo económico planificado y coherente que le permita construir empleos y prosperidad sostenibles para la ciudadanía. Su incentivo económico mayor son las asignaciones de fondos que provienen del gobierno de Estados Unidos, las cuales se han convertido en el recurso principal para sostener la presente estructura gubernamental clientelista y parasitaria. Esta estructura le sirve de base de empleo a perpetuidad a los militantes más fervorosos de su partido, así como contratistas, amigos, cabilderos, y toda una gama de llamados “empresarios” que viven y se enriquecen de los fondos federales que administra el gobierno de Puerto Rico.

A base de ese esquema corrupto e inmoral,  el PNP ha logrado el control institucional que le ha permitido sobrevivir en el poder tras la expulsión por el pueblo de su último gobernador electo, Ricardo Rosselló,  la incumbencia fallida de la gobernadora actual, Wanda Vázquez, y la nueva elección de Pedro Pierluisi, un candidato débil y cuestionado que apenas logró 406,830 sufragios – un 32% de los votos totales de la pasada elección. A pesar de resultar el partido vencedor, ni los comicios recientes ni el plebiscito de estadidad Sí o No han sido grandes triunfos para el PNP. Una gobernación ganada por un ínfimo 1.4% de los votos no es un gran reclamo de victoria.  Un  Sí “a pelo”- 623, 053 votos por el Sí y 567,346 por el No, una diferencia de apenas 55,707 votos- no es un mandato contundente, sino más bien un resultado indicativo de que el pueblo puertorriqueño está dividido por la misma mitad en cuanto a preferencia de estatus.

Y todo eso, a pesar de que el PNP invirtió muchos millones de dólares en una campaña de  meses a favor del Sí, a través de todos los medios masivos. Mientras, el No solo contó con esfuerzos muy limitados  en medios masivos y  redes sociales por parte del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y grupos que abogan por la autodeterminación de nuestra nación.

Al cierre de estas líneas, aún no ha concluido el escrutinio general de votos, por lo cual las cifras finales del evento electoral no se conocerán hasta dentro de unos días. Dado el margen estrecho de algunas contiendas, los resultados podrían variar. Sin embargo, ya el PNP y su gobernador electo, Pedro Pierluisi, andan nuevamente por la ruta del engaño a Puerto Rico, pretendiendo aprovechar  la mayoría legislativa con que aún cuentan para legislar sobre nuevos plebiscitos, reforzar la llamada “comisión de igualdad” y  elegir a un nuevo grupo de  “representantes errantes” que, a nombre del pueblo de Puerto Rico, caminarían como fantasmas por los pasillos del Congreso de Estados Unidos, clamando por una estadidad con la que nadie con poder en ese recinto se ha comprometido.

Ni Pierluisi ni nadie en el PNP parece haber aprendido las lecciones del pasado cuatrienio cuando un pueblo iracundo castigó con fuerza al entonces gobernador de su colectividad, Ricardo Rosselló. Tampoco parecen tener la intención de acatar la voluntad del pueblo expresada recientemente en las urnas. Tal pareciera que están ciegos ante la realidad de que estas elecciones les convirtieron en un partido de mayoría mínima, que intentará  gobernar esta colonia en crisis, bajo la égida de una Junta de Control Fiscal nombrada por el Congresos de Estados Unidos, y con dos terceras partes del electorado en contra.

Por eso, seguramente la tendrán bien dura este próximo cuatrienio. Sobre todo, si se empeñan en ignorar el mandato electoral del pueblo puertorriqueño; si intentan gobernar en beneficio de sí mismos y de intereses ajenos al bien común, y si pretenden desviar recursos del Estado para tratar de imponer su enajenada agenda ideológica.

 

Será otra cosa: La bienvenida despedida

 

Especial para En Rojo

 

Querida universidad de puerto rico,

Te escribo esta carta a ti, en minúsculas, porque eres la de acá abajo, la de a ras del suelo, la que come tierra, la que se enrolla las mangas, la submarina, la que no está, ni ha estado nunca, en las manos del capital ni del partido. Eres la desacreditada de las agencias reguladoras, la evadida del anodino régimen de comités y reuniones, la que ningún formulario en excel puede contener ni sojuzgar, la ausente en las plantillas de power point, la que, si tiene sangre, es para hervirla de furia contra el poder, la que rebasa la tradición, la que no se somete al uso y costumbre si son sinónimos de daños y perjuicios, la que se fuga de toda directriz del desamor, la que sólo tiene canales de encuentro y nunca de mando, la que, aspirando a la libertad sin concesiones, se enfrenta todos los días a los traficantes de prisiones con doctorado.

Te escribo a ti, aunque concedo que algo hay delirante en escribir cartas a quienes no son propiamente sujetos. Pero, amada mía, lo cierto es que lo eres. Te he mirado a los ojos. He levantado mis puños junto a los tuyos. Nos hemos agarrado las manos, los brazos, las piernas, gritando a boca de jarro, no pasarán. Me he puesto tus camisetas; he pintado tus carteles; y he inventado contigo las consignas. He caminado contigo las calles y el ritmo de tu alegría ha vuelto baile nuestros pasos. En más de un aguacero he combatido junto a ti. Aprendí en tu compañía a estudiar como práctica de vida en vez de como transacción por una cifra. Soy testigo de tu curiosidad, de tus ganas, de tu ímpetu. Sé de tus miedos y de tus luchas. Conozco, desde muy adentro, las tripas de los monstruos que te acechan. Me consta que ningún portón te contiene. Te desparramas por el país como quien no sabe de fronteras, murallas ni límites. Tu vida es la de los sueños por otro futuro, por otro acuerdo, por otro mundo. Tu presupuesto es una educación para la libertad que cuadra su caja cada vez que une estudiante se maravilla, como si recién abriera los ojos al mundo y sólo fuese posible, ante tanta belleza, que se le llenaran de agua.

Te humillan, te saquean, ambicionan ponerte de rodillas, porque conocen bien tu poder. Porque saben que todas y cada una de las luchas por la justicia, la libertad y el bien en este herido archipiélago se deben, no exclusivamente, pero sí en algún lugar y medida, a ti. Porque saben que lo mismo ocurre con todas y cada una de las creaciones, sin importar disciplina, área del saber-sentir, ni currículo establecido, que siguen gestándose contra todo, acá abajo. Porque saben que no hay primaveras ni veranos, escrutinios electorales ni comunidades científicas, insurrecciones energéticas ni defensas de playas, proyectos agroecológicos ni luchas transfeministas, sin ti.

Pretenden no reconocerte, amada mía, pero lo cierto es que te saben capaz de cambiarlo todo.

Por eso, ahora que me marcho de la UPR con mayúsculas, te escribo a ti, indiscutible compañera, para decirte que te llevo conmigo a todas partes. Imagino que los mandamases respirarán aliviados al ver cómo las ruinas que administran siguen vaciándose para que algún campo en el excel del poder “se ajuste y cuadre.” Supongo que quienes se prestan para manejar ese teclado viven la obediencia como experiencia erótica. Pero, amada mía, lo nuestro es otra cosa. A nosotras nos encandila otra vida. Te ofrezco, pues, la bienvenida despedida. Acá abajo te espero siempre, pues sé muy bien que nunca tardas en llegar.

 

 

Poesía de Miguel Ángel Náter

 

De Final del Libro

 

Para Carmen Vázquez Arce

 

El Libro de los lotos

leva el ancla,

áncora de fuego y de cristal profundo,

hacia El jardín en luto,

se abre

la v

i

o

l

e

t

a que cae

por el horizonte

y está todo en colores de carbunclos;

pero surge de pronto

del libro la pregunta

por los hombres

y está todo entre guerras y conjuros;

no temo si me vuelves mariposa

o músculo tensado de Dioscuros;

el Libro sin final alza su copa

o su botella verde

pletórica de humo;

rosa en su velamen roja rosa

de la luna pintada en el techo oscuro;

retornan los pareados a convocarte

y esgrime la cadencia gladio del Arte;

guardas de oro de alas grabadas

custodian el velamen del argonauta;

el barco en la cubierta

seduce con el grumete

que toca la ocarina de fuego imberbe

y en la sobrecubierta danzan las ninfas

envueltas en los brazos de la neblina;

cuelga el t

e

j

u

e

l

o en los incunables,

gema dorada sobre los lomos en los estantes;

cofa en la nave, gracia de seda,

ángulo verde sobre la historia de Cariclea;

ceja de bronce, cajo dorado, hoja rosada de cortesía,

ceja aromada, grajo de noche sobre la borda en la travesía;

señaladores con el encanto del unicornio o de la amatista

marcan la pauta de los esquifes y de los (r)astros por donde pisas;

blanco Pegaso tiene en su lomo florón de bronce o de lis dorado,

nervio de fuego, grupa morada, coz de zafiro y alado paso;

abre Castalia su maravilla de aguas homéricas, nerudianas,

bebe el Centauro la linfa oscura del Hipocrene o de tu mirada;

verso en la solapa,

paje en el regazo,

mar en la portada,

capital barroca,

capitel de sueños,

corondel de arcada,

mítico papel,

y hay en tu talante

coronel que arde

sobre mi bajel.

 

Para Luis Rafael Sánchez

 De tu fondo telúrico y arbóreo

esdrújulo y sonoro

resurge el pie marmóreo

de la estatua desnuda

o del pensil corpóreo,

del verso siempre en página perdida

o en la profunda mina

de escondido petróleo;

la azul rosa que roza el mar profundo

y solamente es flama en viejos óleos,

castillos de tu alma

donde aroma en fatídicos herbóreos;

se eleva en melodías verdes

que cunde de pasión el ofertorio;

desde el profundo abismo de su centro

hacia el profundo abismo de tu adentro

desata el pergamino sus velorios

de muertes sediciosas

que causan un placer tan doloroso;

se van acumulando tus palabras

en palacio ominoso

donde vagan fantasmas amarillos

y verdes y azulosos

como los que en mi alcoba rondan

cuando cae mi luz sobre tu rostro;

en la encuadernación sombría

hay faunos y cariátides y lotos

que flotan en la luna sobre el lago

con fuego sigiloso

y marcan el compás de la cadencia

y el rapto del poema

que pasa en tu desnudo prodigioso.

 

Miguel para tu pecho arrepentido,

levantada su espada en el poema

de este Final del Libro,

tiembla su balanza

y tiemblan en el templo las obleas;

y no tendrá piedad de tus embrujos,

de tu espa(l)da de fuego o de tus gemas

que miran en la noche en tus dominios

con el rojo sensual de las panteras;

y no tendrá piedad de tu lenguaje,

de tu lengua de llamas

que en el cielo sin luz relampaguea;

estás bajo su pie como una rosa

¡oh sándalo maligno,

que eleva su perfume y lagrimea

esas gotas de ópalo indecisas

que caen desde Onán hacia la tierra;

su túnica de púrpura diamante,

su peto de zafiro, su sandalia febea,

convocan la mirada en los museos

y debajo tu cuerpo

de escultura viole(n)ta;

Rafael Te ha pintado,

como Luca Giordano,

bajo el astro en que irradia la Belleza

y la perversa sombra

de la serpiente asoma

como una invitación entre tus piernas

 

A José Luis y Marvia

Forrado con diamante o con papel de estraza,

cargado con la sangre de la guerra

o la pueril batalla,

vendido en elegantes tomos

o preparado en casa

con papel de diarios y cartones

y viejas maquinillas oxidadas,

¡oh el árbol que renace al artificio

con hojas recicladas;

¿por qué debo dejarlo en librerías

en la consignación

que nunca pagan,

por qué debo pagar a los sicarios

para que tengan todas las ganancias,

si me exigen que pague

trescientos ejemplares,

dejando la edición asegurada;

igual cuando ha salido

a ver la luz que el tiempo le depara

me exigen en certámenes sin fondos

que someta a sus fuegos

sus azules alas

enviándoles tomo sobre tomo

lo poco que me queda

de la breve tirada,

y me exigen que llene documentos

y gestionan jurados de la nada,

y se premian sus propios espejismos

en sus altas murallas;

pero yo Te rescato de la isla negra

y hasta del callejón y de la iguana,

de Ariel y Calibán,

del mítico huracán y de la plaza

y Te envuelvo en la luz del tiempo nuevo

y Te llevo a mi Isla de Carrara

donde vago en Centauro sagitario

detrás de los perfumes de tu espa(l)da.

 Entre los candelabros brillo,

seduzco,

con mi veste de pulcro monaguillo;

canto como un seise,

me desbordo en el mar en mi zafiro

debajo de las telas en la playa

que es puro Poseidón en desafío;

y, sin embargo, nadie me conoce,

nadie sabe que existo,

que puedo ser grumete

temeroso

o capitán invicto,

que entre mí volverán a la batalla

Melibea y Calisto,

o bien Aquiles y Pentesilea

o Lorca contra Franco en sus equinos;

la desolada tierra en el Oriente,

el Covid con sus alas de presidio,

la lira fantasmal que nos envuelve

sea moneda o estrofa

o instrumento divino;

oculto en el semblante de alabastro

o culto el desafío,

¡oh culto seductor de los ensalmos

que quiere convocar el cataclismo

para que vuelva al fin Miguel Arcángel

salvando a Satanás de su suplicio;

vuelvo a repetir la marejada,

el naufragio del plinto

hundiéndose el idioma entre las alas

de todos los secretos del rezo o del hechizo

y en el ara se abre

oscuro y luminoso

el poema que (en)cierra este dominio.

 

Poesia: Ernesto Cardenal

EXPANSIÓN

Las galaxias se alejan cada vez más de nosotros

y las unas de las otras

y nos alejarnos también nosotros

en nuestro universo en dispersión.

Y estaremos cada vez más aislados.

El espacio más vacío cada vez.

Y cada vez más frío.

Cuando toda galaxia quede sola

sin vecino ala vista,

en ellas las estrellas se exíinguirán una a una.

cada vez con menos estrellas para reemplazarlas.

Hundiéndose una a una en hoyos negros.

Y todo el universo se hundirá en hoyos negros.

¿O se juntarán otra vez todas las galaxias

cada vez con más fuerza como se separaron,

hasta mezclar sus gases,

hasta que todos los átomos se compriman

y el cosmos vuelva al calor y al caos

del que salió?

¿Y después? Hay astrónomos que dicen

que no se volvería a salir de ese estado.

Otros especulan

que explotaría de nuevo una nueva creación,

universo nuevo sin traza del antiguo.

Y así el cosmos no termina nunca,

con infinitas creaciones y creaciones,

eterno ciclo de nacimiento y muerte y nacimiento.

Ningún descubrimiento ha sido más grande

que el de la expansión del universo.

Nebulosas lejanas desplazándose hacia el rojo.

El gran disco cóncavo de ¡os radiotelescopios escuchándolas.

Los ‘cielos inmutables’…

Continuamente cambiando.

Y lo que hay donde no hay estrellas

allí donde el cielo es oscuro.

Y aquellas que ya consumieron su energía

y vagan por el espacio oscuras y muertas.

Y la cantidad de materia que es tal vez invisible.

Y si existen otros universos

en otros espacio-tiempos.

 

Los elementos encontrados en los meteoritos

(Museo Geológico de South Kensington)

venidos de estrellas lejanas

son los de nuestro planeta.

Todos los cuerpos celestes sólidos o gaseosos

están compuestos de carbono, oxígeno, nitrógeno y metales en

la misma proporción que la tierra.

¿Son sólo para mirarse las estrellas?

Tanta materia extraterrestre ha caído sobre la tierra

que tal vez el suelo que pisamos es extraterrestre.

De las profundidades del cosmos.

Ciudadanos del universo por nuestra tierra

que es un cuerpo celeste entre los otros.

Y la conciencia en incontables puntos del universo.

1 .000.000.000.000.000.000.000 de estrellas

en el universo explorable.

Fiesta de fuegos artificiales

tal vez un millón de sistemas planetarios.

Nuevas estrellas naciendo de la tenue nube de hidrógeno.

Soles con su tierra.

Un universo común.

Uno, sin compañía, en un punto de la superficie

de un planeta pequeño

de una estrella modesta en las afueras de una de las galaxias.

Otean los telescopios el remoto universo,

y gigantescas antenas tratan de escucharlo.

¿Un espacio carente de sentido? Un

universo común!

La seguridad de no estar solos en el cosmos.

La luz cambia de color hacia el rojo

mientras se alejan más y más aprisa las lejanas galaxias

y las ondas de radio se alargan y alargan

como se hace más grave

el silbido de un tren alejándose.

Y mientras más lejana una galaxia mayor
su cambio hacia el rojo y por tanto
mayor su velocidad de retroceso.
Este retroceso de las galaxias
más y más hacia el rojo en el espectro,
mayor y mayor longitud de onda
(tren que se aleja)
sugiere una explosión primordial,
indica
una unión primordial, y una
explosión común.
Explosión hace 20000 millones de años.
Aún ha quedado un vago rumor de esa explosión,
ondas de radio venidas de las profundidades del espacio,
algo que se percibe en la televisión, dicen,
cuando está a todo volumen sin ningún canal.
Como mil millones de galaxias han visto los telescopios
en un área de mil millones de años luz.
Trenes en la noche alejándose de una estación.
El silbido es más agudo al acercarse
y es más grave cuando se va alejando.
Primero una infinita condensación de la materia.
Y del matrimonio de protones con neutrones
se produjo la vida.
¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta
estuvieron en las entrañas de una estrella.
Somos polvo de estrellas.
hace 15.000.000.000 de años éramos una masa
de hidrógeno flotando en el espacio, girando lentamente, danzando.
Y el gas se condensó más y más
cada vez con más y más masa
y la masa se hizo estrella y empezó a brillar.
Condensándose se hacían calientes y luminosas.
La gravitación producía energía térmica: luz y calor.
Como decir amor.
Nacían, crecían y morían las estrellas.
Y la galaxia fue tomando forma de flor
como hoy la vemos en la noche estrellada.
Nuestra carne y nuestros huesos vienen de otras estrellas
y aun tal vez de otras galaxias,
somos universales,
y después de la muerte contribuiremos a formar otras estrellas
y otras galaxias.
De las estrellas somos y volveremos a ellas.
Tren más agudo al acercarse

Y los objetos celestes más azules al acercarse
y más rojos si se alejan.
Por qué es negra la noche…
Es negra por la expansión del universo.
Si no, todo el cielo brillaría como el sol.
Y no habría ninguno para ver esa noche.
¿Y las galaxias hacia dónde van?
En expansión como el humo dispersado por el viento.
La segunda ley de la termodinámica:
Este constante fluir de la luz a las tinieblas.
Del amor al olvido.
Él tenía 20 años, ella 150 cumpliendo 16.
Iluminación en las calles y en el cielo. El cielo
el de Granada.
Fue el último adiós,
y fue cuando él le recitó a Neruda:
«…. los versos más tristes esta noche».
«La noche está estrellada
y tiritan azules los astros a lo lejos.»
Dos seres se separaron para siempre.
No hubo ningún testigo en aquel adiós.
Las dos direcciones cada vez más divergentes
como estrellas desplazándose hacia el rojo.
He pensado otra vez en vos, porque la noche está estrellada
y miro temblar los astros a ¡o lejos con su luz azulosa.
Tren más agudo al acercarse.

«Cántico Cósmico»
CÁNTICO  CÓSMICO
ITESO, 1991; Cantiga 4, pp. 39-45

Adaptación de novelas al cine

 

En Rojo

Cuando terminas de leer una novela que te transporta a otro mundo en una lectura tan intensa que a veces rehúsas llegar a su fin, lo que no quieres hacer es ver una versión fílmica porque puede destruir el mundo imaginario que acabas de crear. Recordemos la novela de Isabel Allende La casa de los espíritus/The House of Spirits(1993). Pero otras veces tenemos recuerdos muy gratos de versiones fílmicas de las novelas gigantescas de Leo Tolstoi, Anna Karenina(desde Greta Garbo hasta Keira Knightley) y La guerra y la paz(desde las extraordinarias versiones rusas hasta la mini serie de 2017) en sus múltiples versiones a través de los años. Los tres filmes que comento son excelentes adaptaciones que, si no han leído los libros, lxs harán ordenarlos para poder saborear desde otra perspectiva estos textos tan reveladores.

Howards End(4 episodios, 2017-18, Prime)

Sin duda, la 1era adaptación de la novela de E. M. Foster de 1992 es una obra de arte en manos del director James Ivory, la guionista Ruth Prawer Jhabvala y los increíbles actores Emma Thompson (quien arrasó todas las premiaciones por Mejor Actora ese año) y Anthony Hopkins. Lo que hace de esta serie igualmente cautivante es la posibilidad de incluir más detalles y profundizar en todos sus personajes como en la novela. Esa es la diferencia de dos horas y media de filme y cuatro horas de extensión de la serie. Aquí el personaje de Henry Wilcox, el patriarca de la familia que ha hecho su dinero en negocios legales y otros turbulentos, lo interpreta Mathew Macfadyen, conocido inicialmente por la serie de BBC “MI-5” y luego por otra serie muy interesante, “Ripper Street”, y el famoso Mr. Darcy en la versión de 2005 de Pride & Prejudice. Macfadyen le da otra interpretación al hacer a su personaje más seguro de sí mismo como hombre de una clase social adinerada cuyas decisiones se cumplen y nunca cuestionan. Cuando alguna mujer, especialmente Margaret (Hayley Atwell) y Helen Schlegel (Philippa Coulthard), ofrece un argumento alterno al suyo, se ve confundido por no entender que esto sea posible bajo los reglamentos aprendidos en su clase social.

Es una novela y serie de época (principios del siglo XX) que cuestiona la división de clases y los roles asignados a hombres y mujeres. Margaret y Helen pueden ser mujeres modernas que deciden no casarse o tener “affairs” (después que no sean muy públicos ni tengan consecuencias como quedar encinta), formar una familia con hermana, hermano y tía, viajar solas o con chaperonas, tener una vida independiente en Londres y ser parte de los círculos culturales y socializar con otras clases que crean afines. Pero esta intersección entre ricos (los Wilcox) y la clase media baja—con educación y destrezas, pero con salarios y viviendas inestables (los Basts), resultará en roces y conflictos casi imposible de remediar.

Normal People(12 episodios, 2020, HULU)

Tanto la novela como la serie nos hace sentir parte de la vida de los jóvenes, Marianne y Connell, desde la 1era página y 1era escena y esto se sostiene a través de las 285 páginas del libro y de cada episodio de media hora. Todas las actuaciones, pero especialmente Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal, le dan una intimidad a sus papeles que nos mantiene ensimismados en los detalles de cómo dos adolescentes sobreviven su transición de escuela superior y universidad dentro del sistema de educación europea. Es genial cómo la autora, la joven irlandesa Sally Rooney, transmite las inseguridades, muchas veces desgarradoras e incomprendidas, de una joven protegida del mundo real por su clase social pero que en la escuela es la que no sabe hacer amistades y de la que todos parecen burlarse por ser tan intelectualoide (siempre leyendo libros en vez de entrar en los chistecitos del grupo). Pero su profundidad de personaje no se circunscribe a la chica Marianne, sino que abarca ese otro mundo aficionado a la masculinidad a través de Connell que quiere pertenecer al grupo, burlarse de lo que todos se burlan, tener sexo y luego reducirlo a chiste al hablar de las chicas, ser aceptado y popular entre su grupo. ¿Cómo lograr esto cuando se tiene una sensibilidad diferente? Aunque Marianne dice no importarle lo que dicen sus compañeras de clase de ella y si los chicos se burlan de ella por su vestimenta y sus actitudes, nadie quiere sentirse solo en una clase graduanda en un pueblo chico.

La trama/historia sigue ese forcejeo de sentimientos ocultos y otros manifestados en su último año de estudios en Carricklea y luego en Dublin donde ambos son aceptados en Trinity College. Esos años de estudios y nuevas socializaciones, viajes y novios y novias que añaden experiencias vitales se expresan siempre desde la intimidad, con todas las inseguridades que son parte de la formación de cada unx de nosotrxs.

Patria(8 episodios, 2020, HBOMax; directores Aitor Gabilondo, Félix Viscarret, Oscar Pedraza)

El escritor vasco Fernando Aramburu es el autor de esta excepcional novela publicada en 2016 y receptora del Premio Nacional de Narrativa y Premio de la Crítica de la Asociación Española de Críticos Literarios y Aitor Gabilondo es su guionista. Supe de su existencia cuando Mayra Montero la menciona en una de sus columnas y tengo la suerte de conseguirla precisamente en la estación de tren de Sevilla. Vi el 1er episodio en HBOLatino para luego completarlo tan lento y doloroso como podía en HBOMax. Y como dije de las series anteriores, fue como releer un hermoso libro. En el pequeño pueblo donde todos se conocen y se miden según su identificación con la patria vasca (Euskadi), narra las andanzas, encuentros, celebraciones de dos familias tan compenetradas que en vez de amistades parecen parientes. Hay sus diferencias, pero parecen convivir sin grandes problemas porque todos comparten los mismos deseos para el bien de sus hijos, el sentido de aventura de los hombres de correr bicicleta, el esfuerzo de ambos de proveer para su familia, mientras las mujeres comparten las tareas que esta sociedad conservadora ha trazado a ellas: cocinar, cuidar de la casa, los hijos y la familia y ayudarse en tiempos de crisis. Txato (José Ramón Soroiz) es dueño de una pequeña empresa de camiones y Bittori (Elena Irureta) se encarga de sus dos hijos Xabier (Iñigo Aranbarri) y Nerea (Susana Abaitua). Joxian (Mikel Laskurain) trabaja en una fábrica, mantiene un huerto casero para su satisfacción personal y Miren (Ane Gabarain) se ocupa y preocupa por sus tres hijos: el mayor Joxe Mari (Jon Olivares), Arantxa (Loreto Mauleon) y el menor, Gorka (Eneko Sagardoy). Pero debajo de esta amistad de tantos años, el movimiento de independencia vasca va abriendo una brecha que con el surgimiento de la ETA (Euskadi Ta Askatasuna/País Vasco y Libertad), destrozará los lazos afectivos de estas familias.

El presente de la historia es San Sebastián/Donostia 2011 cuando ETA anuncia el fin de su actividad armada y el pasado escalonado se desarrolla en un pueblo de Guipúzcoa. La normalidad de estas dos familias parece quebrarse al momento en que Txato es denunciado con grafiti en su casa, su negocio y todas las calles como un traidor por no pagar la extorción que le impone la ETA. De pronto, su círculo de amigos desaparece y su mejor amigo no se atreve dirigirle la palabra en público. De pronto, Bittori no consigue que le vendan comestibles en la tienda y Miren le vira la cara. Al principio, sus dos hijos no se enteran porque estudian en San Sebastián. Igualmente, lo que antes era comidilla sobre nacionalismo, ahora se vuelve un pacto de sangre y varios jóvenes, incluyendo a Joxe Mari, son reclutados para llevar a cabo los secuestros y asesinatos marcados por ETA. Y como sucedió en la Guerra Civil Española y el pos franquismo, las rencillas familiares y vecinales se vuelven “políticas” y vengativas. Pero lo maravilloso de esta novela y serie (con un reparto de ensueño) es que también profundiza en las relaciones madre/hija e hijo, los amores conflictivos entre novios y casados, fidelidad y verdades que separan dentro de las familias y, sobre todo, la inmensidad del significado de la palabra perdón.