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La poética-minotaura de Yván Silén

Prólogo a La locura de Pasifae.

La poesía de Yván Silén se puede describir como una pugna constante entre la tradición y la ruptura. El resultado final, aunque tienda a parecerse a una victoria de la ruptura, es, en realidad, una poética nueva.

Los títulos de varios poemarios de Silén revelan cómo suele haber un punto de partida para su materia poética: Los poemas de Filí-Melé, aquellos famosos textos de Luis Palés Matos; Catulo o la infamia de Roma, el poeta romano y sus textos eróticos; Los poemas de Orfeo, el mito de la antigüedad. Curiosamente, nos encontramos con la conjunción de las poderosas imágenes que proporcionan la cultura y mitología de la antigüedad clásica junto a la tradición lírica puertorriqueña, ambas unidas en un solo proceso creativo. La geografía poética de Silén rebasa el tiempo y las distancias.

La escasa crítica literaria que se acerca a Silén, en muchas ocasiones, se estanca en el punto de partida. Sea por descuido, sea por falsa erudición, no logra captar que el punto de partida es, en realidad, una partida, en su acepción de desplazamiento y distanciamiento. El propio proceso poético conduce y aleja. Silén busca una imagen desde donde empezar a crear o con la cual empezar a romper. Si queremos entender su poesía, no podemos permanecer en sus puntos de inicio; hay que examinar, precisamente, el recorrido que se lleva a cabo en su poesía. “Detenerse es la forma más trágica de retroceder”, llegó a decir, en otro contexto, Manuel Moreno Fraginals.

Como ejemplo: en Los poemas de Filí-Melé, Silén toma o comparte con Palés Matos y sus poemas (“Puerta al tiempo en tres voces”, “La búsqueda asesina”) el motivo de la búsqueda de la amada, su abstracción, su nombre lírico y misterioso, el resultado poético que plasma esa búsqueda. Pero esos mismos motivos los refigura: la amada – todavía abstracta – va materializándose en el acto erótico-creador, y transforma no solo la creación poética sino al poeta mismo.

En este poemario, La locura de Pasifae, encontramos dos puntos de partida principales. El mito de Pasifae, señalado en el propio título del poemario, es el que sale a la luz incluso previo a la lectura del libro. Sin embargo, como su influencia no se evidencia en la mayoría de sus poemas, dejaremos, por ahora, este mito a un lado.

El otro punto de partida viene a ser la figura y la obra de Francisco Matos Paoli. Silén se enfrenta a Matos Paoli bajo la forma de un diálogo extendido a través de un conjunto de poemas que inician el libro y que se podría decir que conforman un poema extenso. ¿Por qué Matos Paoli? Porque representa una manifestación política (por sus vínculos con el Partido Nacionalista, con Pedro Albizu Campos, con la condición de haber sido prisionero político) y espiritual (por la experiencia mística que, según él, lo libró de la locura y lo llevó a la escritura de su poemario más conocido, Canto de la locura) de la tradición lírica puertorriqueña.

Como punto de partida, el movimiento desde Matos Paoli es contradictorio. La poesía de Silén estéticamente presenta una ruptura con la de Matos Paoli. En el nivel más básico, hay una constante pugna con el lenguaje. El lenguaje, por supuesto, es la materia prima de todo trabajo lírico. Pero Silén busca romper con aquellos espacios que entiende anquilosados o institucionalizados: a través de la creación de palabras, para sorprender al lector o a la lectora por lo novedoso; a través de palabras asociadas con lo vulgar, lo censurado, lo prohibido, para sorprender al lector o a la lectora a través del escándalo. Mientras Matos Paoli, sin ser “sencillo”, prefería la imagen limpia, Silén tiende a la pesadilla.

Además, si Matos Paoli seguía con mayor rigor las estructuras “tradicionales” de la poesía en términos formales, como lo es, por ejemplo, el soneto, Silén busca, no descartarlas, pero sí subvertirlas. Los llamados “anti sonetos” de Silén, vistos desde lejos, se asemejan a la estructura clásica: cuatro estrofas, dos cuartetos y dos tercetos, versos de arte mayor. Sin embargo, hay una subversión de la rima y la métrica, ya no subordinadas a una forma clásica sino determinadas por el propio ritmo que brota de la escritura de Silén, ritmo que viene a caracterizar la musicalidad de su poesía desde hace décadas. Del soneto clásico, queda su imagen sobre la página y la necesidad de sintetizar la materia poética; lo demás es nuevo.

A pesar de estas “rupturas”, todavía hay cercanía entre Matos Paoli y Silén, en cuanto a figurarse ambos como poetas, con un acercamiento único (aunque muy distinto entre ellos) hacia la política, la espiritualidad y el cristianismo. En tanto poetas con profundas convicciones espirituales y políticas, además, ambos se enfrentan a una serie similar de enemigos comunes: políticos institucionalizados, críticos, “metagramatizadores”, “no-poetas”. En ese sentido, a pesar de las diferencias en materia estética, el contenido de la obra de ambos se presenta como subversivo.

Aquí entonces no hay ruptura sino complicidad entre dos propuestas poéticas muy distintas. Por eso, Silén le pide: “¡Escúpelos, Matos Paoli, como si fueras Yván!” El silenciamiento de la poesía de Silén y la violencia que se le ejerce a través del desempleo universitario se presentan en estos poemas como actos paralelos (aunque distintos), actos yuxtapuestos a la represión sufrida por Matos Paoli.

Silén discurre desde Matos Paoli para llevar a cabo su proyecto poético. Se podría decir que se “aleja solidariamente” de su proyecto, hasta que la materia del libro deja atrás ese diálogo para incursionar a otros temas que acechan a Silén: las imágenes mitológicas y bíblicas, la condición de ser poeta. El diálogo con Matos Paoli inició el poemario, pero no lo explica como totalidad. ¿El resultado final? El poemario que se tiene en las manos: La locura de Parsifae.

Las preocupaciones espirituales que se cuajan hacia el final del libro vuelven a recalcar los paralelos entre ambos poetas, no para volver a él, sino para enriquecer el poemario al abrir las posibilidades de diálogo. En la batalla prehistórica de la tradición y la ruptura, quien triunfa es una obra nueva.

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Pero volvamos al título. ¿Por qué Pasifae? La figura mitológica es más conocida por haber sido condenada a enamorarse de un toro que le pertenecía a su marido, Minos. Pasifae logra satisfacer sus deseos eróticos por medio de un artificio construido por Dédalo: una vaca de madera, adentro de la cual estaría Pasifae para atraer y seducir al toro. El fruto de este acto es el minotauro, o “toro de Minos”, una extraña criatura mitológica, mitad toro, mitad en forma humana.

Lo que cabe preguntarse no es cómo Silén se inscribe en la tradición literaria que hace suya el mito de Pasifae y del minotauro, sino qué del mito captivó al poeta. Después de todo, aunque la mitología grecorromana está presente en La locura de Pasifae y en gran parte de la poesía de Silén, tampoco se puede decir que sostenga o defina el poemario o su estética. ¿Por qué Pasifae?

Creemos que se debe a que el producto de la locura de Pasifae, locura erótica y amorosa, se asemeja mucho a la poética de Silén. El mito le proporciona una imagen a la propuesta: la imagen de una creación nueva, producto de una condena y seres distintos, producto del amor y del dolor. El minotauro es un monstruo por combinar dos realidades dispares; y, sin embargo, atrae la atención de distintos artistas, entre ellos, Silén. Por eso Silén incluye sus palabras en el umbral del libro: “¡La poesía no se impone, la poesía se pare!”. El minotauro, precisamente, es ese fruto monstruoso, ese parto extraño pero hermoso, de tradición y ruptura. En esta figura y su historia se condensa parte del proyecto poético de Silén.

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Uno de los epígrafes de La locura de Pasifae dice: “Dime, Sócrates, ¿no te da vergüenza, que a tu edad, andas a la caza de palabras?” De hacerle la misma pregunta a Silén, probablemente conteste pariendo nuevas obras.

Minutos de cine: “The queen’s Gambit”

 

Especial para En Rojo

Marcoslopez614@gmail.com

 “The Queen’s Gambit” es una miniserie de Netflix basada en una novela del mismo nombre escrita por Walter Tevis.   La misma es dirigida por Scott Frank y protagonizada por Anya Taylor-Joy, Thomas Brodie y Harry Melling. Esta se desarrolla durante la época de la guerra fría y se enfoca en Beth Harmon, una joven prodigio del ajedrez que sufre las penas que traen las adicciones en su camino para convertirse en la campeona del mundo. Honestamente nunca he sido muy fan del ajedrez y es que otros juegos me llamaron más la atención, pero luego de ver esta serie el mismo les parecerá mil veces más interesante.

Comencemos con que la actuación de Taylor-Joy es fascinante y fácilmente carga la serie completa. Esta hace que conectes con Beth en todos los sentidos y sientes que estás en esta travesía con ella. Genuinamente me encanta como desde niña el talento por el ajedrez siempre estuvo ahí y debido a ciertas limitaciones esta debe practicar con sombras o en su mente. Esto significa que cuando esta llega a la cima se siente aún más dulce. También los personajes secundarios son muy bien desarrollados, dándole a nuestra protagonista varias personalidades para relacionarse. Uno en especial que me encantó fue Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster), quien es una estrella de rock dentro del mundo del ajedrez.

Muchos pensarán que el juego comienza cuando nos sentamos frente a los tableros, pero Benny no está de acuerdo. Este es un jugador que habla mucho, pero tiene el talento para reforzarlo y utiliza este estatus para desconcentrar a sus oponentes y hacerlos flaquear. Siguiendo con el elenco, pensé que la madre, Alma Wheatley (en este caso adoptiva interpretada por Marielle Heller), sería el típico personaje en estas historias que sacrifican la juventud de sus hijos por dinero, pero mientras se va desarrollando sabes que existe una relación muy linda entre ambas. Sin mencionar que esta producción es de primera y sobresale cuando hablamos de vestuario y música.

Estos aspectos de la producción te transportan a la década de los 1960-70 y la atención al detalle es fenomenal. La música especialmente está a otro nivel y siento que una banda sonora no me encantaba tanto desde que vi Baby Driver (2017). Esta es una gran colección de rock, swing y más, que te harán sentir en una cafetería en los años 60 mientras nos enfocamos en juegos de ajedrez sumamente tensos. El director encontró la manera de hacer que estos juegos fueran intensos e interesantes y en muchas ocasiones me atrapaba con la boca abierta mientras admiraba a esos maestros jugar.

Aunque en algunas ocasiones puede ser un poco lenta, estos son detalles en una excelente serie. En siete episodios la serie logra hacer que conectes con el personaje principal de manera que otras con muchas temporadas solo sueñan hacerlo. “The Queen’s Gambit” es algo que no te puedes perder. Esta ofrece grandes actuaciones, una producción de primera y una historia tan detallada que te hará olvidar que es ficticia. Definitivamente una de las mejores series que he visto este 2020.

Un sistema corrupto de arriba a bajo

Entrevista a Víctor García San Inocencio

CLARIDAD

 El hecho de que el Departamento de Justicia (DJ) haya determinado no referir al Panel del Fiscal Especial Independiente (PFEI) a los implicados en el esquema fallido de la compra de pruebas para el coronavirus (Covid-19)   no significa que no se haya cometido delito, más bien lo que evidencia es la insuficiencia e ineficiencia de sus organismos investigativos.

 Así se desprende de la exposición que presenta en entrevista el ex legislador y profesor de Administración Pública, licenciado Víctor García San Inocencio, quien coincidió en que a la luz de lo revelado en las vistas públicas celebradas por la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes la determinación de Justicia resulta una chocante para el pueblo.

La determinación del DJ fue luego de un referido hecho por el representante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), licenciado Dennis Márquez Lebrón. El referido fue acompañado de dos informes producto de las vistas públicas.  En el primer informe se exponen las actuaciones de los funcionarios del gobierno y en el segundo las actuaciones de las personas del sector privado envueltas en la compra.

 El licenciado García San Inocencio, quien ha estudiado el tema de la corrupción y se leyó los dos informes apuntó que la determinación del DJ a lo que señala es a la insuficiencia y a la deficiencia de los organismos investigativos. “El sistema inmunológico del estado frente al pillaje está muy debilitado por una combinación de incompetencia, negligencia y en algunos casos hasta encubrimiento. El organismo público que debe tutelar el bien común y el que el gobierno sirva para fines públicos está desprovisto de defensas, o las que tiene son insuficientes”, observó.

 En esa dirección añadió que lo primero que hay que ver es que esas insuficiencias no son casuales, sino que por el contrario a veces son provocadas por diseño o por relajamiento a causa de lo que describió como “esta ola brutal neoliberal que arrasan esas defensas”.  En segundo aspecto esta la politización la cual, aunque siempre ha estado presente ahora ha llegado a niveles extremos de los organismos investigativos.

 “Eso pone entredicho lo que en efecto es la gestión honesta de muchos funcionarios”. El tercer aspecto que favorece la corrupción son los niveles de laxitud y tolerancia hacia la conducta ilícita que tienen o que observan los funcionarios a cargo de supervisar. Esa laxitud -dijo- sumada a la politización, sumada al mal diseño y a la negligencia reproduce un clima de impunidad más allá de lo que personas honestas quieran hacer.

 Por otro lado -resaltó- que quienes se embarcan en actividades ilícitas tienen conocimiento, tienen experiencia y en muchas ocasiones se ve la mano del asesoramiento previo y por lo tanto una corrupción que parece aislada se torna realmente en parte de un tejido corrupto orgánico que atraviesa a la sociedad y al gobierno.

“Ahí  convergen en unos factores la des reglamentación brutal, la privatización voraz, esa ideología avariciosa e insolidaria que proclama el mercado, que lo pone todo a la venta o a la hipoteca en donde entonces el tejido social no solo sufre las consecuencias, no solo se ve en la calidad de vida, en el menoscabo de los derechos humanos se ve también en la forma en que se reduce la posibilidad de que haya equidad de que haya progreso de que haya justicia”, manifestó.

 A esta declaración le añadió que los insensatos que promueven el saqueo sistemático no se dan cuenta de que a la larga están pegándose un tiro porque lo que cultivan es una sociedad que se deshilacha, en la cual se generan tantos y tantos problemas que casi no se puede vivir en ella.

 La cadena de las irregularidades = corrupción

Abordó que en el caso concreto de las irregularidades en el proceso de la compra de las pruebas del Covid se ve que fue una transacción con todas las características para que la irregularidad germine. De paso advirtió el que hay que tener cuidado que este proceso se pueda repetir con las vacunas a gran escala, aunque sean gratis para la gente, o que ya esté sucediendo.

Sobre las irregularidades en el proceso de compra apuntó: Primero la existencia de una cadena de mando difusa o indefinida. Segundo el manejo del asunto a gran velocidad sin verdadera consulta, sin reflexión y sin sistemas de cotejo. Tercero la disponibilidad de sumas millonarias para gastos expeditos. Cuarto el exceso de discreción depositado en un puñado de indiscretos funcionarios y quinto la falta de mecanismos de cotejo y equilibrio.

 Con esas condiciones resaltó que hubiese sido un milagro que se diera una transacción donde no hubiese irregularidades. “Un sistema corrupto en sí mismo por su pésimo diseño, que está hecho para facilitar el tumbe. En este caso particular fíjate que el gobierno fue el último en enterarse, la transacción era tan descomunal que fue el banco con sus mecanismos de control quien la detuvo”.

 García San Inocencio llamó la atención a que el primer manto de absolución lo hizo la gobernadora Wanda Vázquez, al decir que como la compra no se concretó ‘aquí no había pasado nada’.  Frente a esta actitud de ignorar los “errores” descomunales y todas las deficiencias del sistema, en esta ocasión atribuyó que el “país tuvo la fortuna de que la Cámara de Representantes que se ha caracterizado por no mover un solo dedo este cuatrienio estaba favoreciendo a su contendiente Pedro Pierluisi frente a Wanda Vázquez”. De no haber existido esta contienda entre estos dos bandos del mismo partido afirmó que lo mas probable era que no hubiese una investigación, lo que demuestra otra deficiencia del sistema.

 “Este es un sistema inmunológico que no opera todo el tiempo y para colmo se prende y se apaga al antojo politiquero de alguna gente eso es corrupción también de la grande. Corrupto en el caso que sea, no es nada mas quien organiza el tumbe, es quien lo facilita, el que se hace de la vista larga, es quien no investiga, el que deja que las cosas pasen, el corrupto necesita de un sistema corrupto y el sistema corrupto necesita de corruptos retro alimentándose”.

 ¿Cómo se rompe con ese círculo?

 De acuerdo a García San Inocencio hay unos pasos básicos para poder romper ese círculo. Primero educar a la gente, explicar que corrupción son muchas cosas. Segundo hay que abrir las estructuras gubernamentales a la gente no es meramente poner una página de data abierta, sino dar más participación en la creación de organismos fiscalizadores. Por ejemplo, representación ciudadana en las comisiones legislativas. En este aspecto destacó el hecho de que la Asamblea Legislativa es el único ente con un poder investigativo con prerrogativas e inmunidades que no las tienen ni los fiscales del DJ.

 “Pero, ¿cómo asegurarse que las comisiones legislativas trabajen con ciudadanos?, eligiendo gente que sepa y naturalmente creando una cultura que no tome livianamente la derrota profunda de derechos humanos que supone cada acto de corrupción”, subrayó.

 

 

 

 

Será Ora Cosa: Interiores

 

Especial para En Rojo

Hoy me quedé en la casa con mis cosas.

Las paredes revelaron la crudeza del año.

-Amanda Hernández

 

  1. Ahora que el tacto y la cercanía son ocasiones propicias para el contagio, dos índices variables de riesgo y culpa, una parte significativa de nuestra experiencia transcurre adentro. Si hace apenas unos meses, la casa figuraba como un personaje de segundo orden, un extra en la comedia improvisada de nuestras rutinas, ahora, la casa protagoniza. Ya no vivimos en una casa, sencillamente. Vemos, olfateamos, oímos, inventamos la vida al otro lado, a través de ella. ¿Qué hace la casa cuando prestamos atención? ¿Qué mirada se arroja al mundo cuando la vivencia se da desde el marco de una puerta, un balcón, una ventana o una azotea?
  2. Anne Carson dijo alguna vez: “si la prosa es una casa, la poesía es alguien en llamas corriendo a través de ella”. Su comentario me recuerda (visualmente al menos) a una obra de Vija Celmins, House #2(1965). Una casa cualquiera, en un lugar indeterminado, refleja en su parte exterior imágenes de un cielo yuxtapuesto a una guerra. La prosa es la casa, con puertas y ventanas firmes, segura en su estructura y su lugar en el mapa, apartado de la contienda. La poesía es el encuentro de la casa con aquello que está afuera, con la historia que la casa no alcanza a ver, y la consume.

3.Mucho antes de conocer la poesía de Marigloria Palma, conocí su casa. Lo único que la diferenciaba de las demás casas en la calle Luna era una placa de piedra. ¿Quiénes eran Alfred Stern y Marigloria Palma? Sus nombres no sonaban a nada. La placa, ese letrero glorificado en la pared, tampoco entraba en detalles. No sería hasta mucho después que descubriría que la casa de Palma era más que un lugar inerte. El pasillo, la puerta, el reloj, el teléfono, los domingos, las reinitas, el balcón, el estrépito del borracho en la calle, la mantilla de la madre, todo en ella vibraba.

4.

Carne guisada. 

Los rezos de mi madre:

“¡Oh Dios Crucificado!”

Así abre el primer poema de Versos de cada día (1980) de Marigloria Palma. Es una lista, algunos apuntes sobre los sucesos del día, según se desarrollan, en orden de aparición. La casa no se nombra todavía, pero se sugiere. Es el escenario de un guiso y un rezo. No es usual que un poema comience con una referencia culinaria, como la “carne guisada”. Un guiso no es folklórico del mismo modo que el plátano, el aguacate, el guineo, el coco, el mangó, todos productos protagónicos en nuestras estampas costumbristas. Pero el retrato de Palma es distinto. La personalidad de la casa, su prosa, queda resumida en la disonancia del guiso (imaginemos su olor propagándose por toda la casa hasta alcanzar la calle) y la interjección de la madre (a quien presumimos católica, apostólica y romana). La olla expide, la madre suspira y Palma toma nota.

  1. Palma escribe como si nunca saliera. Su compañía son los objetos de la casa, y su actitud frente a la vida (al menos a esa Vida en mayúsculas que progresa en la calle) tiende al voyerismo. En lo que respecta al mundo exterior, Palma a duras penas se asoma.  Juzga, eso sí, pero no interviene. En contraste, sobre lo pequeño, Palma se arroja a su observación, como si comprendiera que allí también se acumula el polvo y, por tanto, su porción de historia. Pienso en la estrofa que le sigue al poema de la carne guisada:

Sangre en oriente,

Napalm y bombas.

Los niños masacrados; 

las naranjas de sangre. 

Lo grande y remoto se proyecta al interior de la casa. Vietnam se transporta a la calle Luna, y es del tamaño de una naranja de sangre. Es como si mirar la fruta fuera recordar el color de la guerra cuando el fuego se mezcla con la sangre: naranja. Después de esta lista, la voz poética divaga, se distrae con los ruidos de afuera, como para no calcular cuántos morían, mientras se cocía el guiso.

  1. Algunas cosas que caprichosamente reconstruí sobre Palma después de leer Versos de cada día. Sé que prefería hablar del reloj, de la persistencia de la aguja, en lugar del “tiempo” en abstracto. Sé que el tufo del mar llegaba hasta su balcón, donde se podían observar los cruceros anclando y escupiendo turistas. Sé que tenía una batita de casa decorada con fresas. Sé que escribía como para no asustar el momento, como para retener la bandada de reinitas al lado de su puerta. Que probablemente luchaba en contra del sueño, por miedo a que las cosas, sin ella, dejasen de existir:

El reloj cabecea. 

Me figuro que es un insecto cansado.

¿O soy yo que me quedo dormida 

y que voy destruyendo con mi ausencia las cosas; 

disolviendo la pared con mis párpados?

  1. A veces, si no nos fijamos, las casas dejan de existir. La casa de Henry Klumb, por ejemplo, desapareció hace unos días. Cuando el fuego se hermana al olvido, las cosas perecen. Si las ruinas de una casa invitan a una reflexión del pasado, ¿qué se puede reconstruir de las cenizas? Donde antes hubo una casa, habría que pararse y pensar el país. La historia tiene una vida interior del mismo modo que la prosa tiene a la poesía: en reciprocidad.

 

La Mascarada Suprema

Theatrical masks. Isolated. Mesh. Clipping Masksolated. Mesh. Clipping Mask

En Rojo

0. Sé que utilizar los recursos que provee la filosofía es de mal gusto en las redes sociales y menos para comentar asuntos como decisiones del Tribunal Supremo. Puede resultar insultante que alguien que no es abogado (moi) ose entrar en el paraninfo a opinar sobre performances de togados. Sin embargo, del mismo modo que los abogados dan sus sesudas opiniones hasta sobre el baloncesto, a nosotros los poetas llamados así por los pares, a veces nos da con emitir opiniones.

La escena es bastante ordinaria. Luego del ejercicio electoral se busca certificar quienes ganaron y señalar a los derrotados. Casi como delimitar lo “verdadero” de lo “falso” o separar el «bien» del «mal».  Esas batallas son funcionales respecto de alguna relación de dominación social dentro de las propias instituciones del «sistema». Para que sean efectivas deben seguir unas normas, una suerte de reglas formales en la que las relaciones de dominación permanecen ocultas o elegantemente disfrazadas.  

Entonces, el conteo de votos siempre -desde que votamos por ¿un gobierno propio?-  ha sido la puesta en escena del truco. No hay voluntad popular. Hay performance partidista, sectario. Pero ahí estamos.  Entonces un partido (llamado Movimiento) pone en entredicho ese ominoso ‘uso y costumbre’ pero recurre a una institución que de manera clara exhibe las relaciones de poder partidistas. Las ocultan con togas. ¿Qué hacen los togados? Ni siquiera siguen las reglas de etiqueta. Se desnudan con una serie de «opiniones» destempladas, sectarias, penosas. ‘Eso», ese recurso legal, ha triunfado: a seguir con lo reglamentario que se enmienda de manera unilateral cuando el que tiene el turno del ‘poder’ ejecuta el performance electoral.

Parecería que hay un umbral prohibido. Parecería que algo tiene que pasar pero que en ese juego no es posible que ocurra. ¿No hay salida? ¿El baile de máscaras continúa? No sé quien dijo -¿Oscar Wilde?- que con máscaras es que conocemos la verdadera personalidad de los seres humanos. Las instituciones, los togados, trajeados, honorables, son así. Esa es su esencia. Los disfraces les permiten hacer lo que quieren: robar, conspirar para cometer fraude, ejercer el poder de manera abusiva.

¿No hay salida? ¿No hay entrada?

1. No pretendo agotar el tema. Tampoco quiero agotarlos a ustedes. No haré una defensa de la máscara, como correspondería a un artículo académico tradicional. Esto que escribo no lo es. Les regalo entonces el erudito comentario de Juan -Eduardo Cirlot en su cleasicoDiccionario de símbolos, de la editorial Labor.

Máscara:Todas las transformaciones tienen algo de profundamente misterioso y de vergonzoso a la vez, puesto que lo equívoco y ambiguo se produce en el momento en que algo se modifica lo bastante para ser ya «otra cosa», pero aún sigue siendo lo que era. Por ello, las metamorfosis tienen que ocultarse; de ahí la máscara. La ocultación tiende a la transfiguración, a facilitar el traspaso de lo que se es a lo que se quiere ser; éste es su carácter mágico, tan presente en la máscara teatral griega como en la máscara religiosa africana u oceánica. La máscara equivale a la crisálida. Unas máscaras muy especiales son las que se usan en las ceremonias de iniciación de algunos pueblos de Oceanía, según Frazer. Los jóvenes mantienen los ojos cerrados y el rostro cubierto con una máscara de pasta o greda. Aparentan no entender las órdenes dadas por un anciano. Gradualmente se recuperan. Al día siguiente se lavan y se limpian la costra de greda blanca que les tapaba los rostros e incluso los cuerpos. Con ello finaliza su iniciación. Aparte de este significado, el más esencial, la máscara constituye una imagen. Y tiene otro sentido simbólico que deriva directamente del de lo figurado de tal suerte. Llega la máscara, en su reducción a un rostro, a expresar lo solar y energético del proceso vital. Según Zimmcr, Shiva creó un monstruo leontocéfalo de cuerpo delgado, expresión de insaciable apetito. Cuando su criatura le pide una víctima que devorar, el dios le dice que coma de su mismo cuerpo, cosa que el monstruo realiza reduciéndose a su aspecto de máscara. Hay un símbolo chino, llamado T’ao T’ieh, la «máscara del ogro», que pudiera tener un origen parecido.

2. Quizás ahora, después de leer a Cirlot, lo que quiero decir está más claro. Si aún no está prístina la intención de mis palabras haré lo que hace algún juez del Tribunal Supremo con la seriedad que el asunto requiere. Les dejo un enlace que, si bien no se convierte en referencia de jurisconsultos, les abrirá el entendimiento: